Piiip…Piiip…Piiip.
Casi que revoleas el celular.
Odias el sonidito de la alarma, y siempre decís lo mismo “tengo
que cambiarlo” pero claro, no te acordas hasta que suena, como hoy.
Seis de la mañana, martes y no, no te levantas para ir al
colegio.
No hace ni tres días que no te levantas para ir al colegio y
ya estas sufriendo.
Si, vos… Vos la que odiaste ir todos estos años de colegio
(menos los dos últimos que caíste lo linda que era), que te quejabas del frio,
de estudiar, de que no te bancas a alguna profesora, o que tenes lección o
prueba en la primera hora.
Vos, la que lloraste mares aquella noche de los diplomas,
vos que abrazaste a todos tus compañeros y que todos, prometieron un “que no se
corte” y jurabas que lo menos que querías era que se corte, y que todos los fin
de semanas que ibas a viajar para visitar a tu familia, también, ibas a tirar un
wpp al grupo que armaron un “che, nos juntamos a comer pizzas”.
Vos, que si, odiaste levantarte hoy temprano… Pero que tenías
ganas de estar con él, querías contarle aquella bronca y angustia junta desde
anoche, cuando tu mamá te ataco (o lo ataco) y vos te enojaste, y obvio, lo
defendiste.
Si algo que haces siempre, defendes lo defendible, y mucho más
a las personas que queres, como Pedro.
Shorcito de jean, remeron (la del pijama) y un buzo, porque
a la madrugada hace un poquito de frio. Y saliste para casa de Pedro, con el
paso más lento que podes esperar un martes a las seis de la mañana.
“Estoy afuera!!” –Le
avisaste.
Y cinco minutos más tarde te encontraste con un Pedro, sus
ojos achinados y la mejor cara de dormido que viste. Reíste y lo abrazaste por
los hombros.
‒ ¡Buen día!
‒ Mmm, ¿ya es de día?–Te mordiste el labio para reír y que
lo beses.
‒ Te va salir caro venir hoy tan temprano.
‒ ¿A mí? A vos, chanta – Sonreíste - ¿Cómo estás? –Una de
sus manos paso por su pelo despeinándolo más de lo que estaba.
‒ ¿Bien?
‒ Yo te veo muy bien… Con ese short, ¿no es muy corto? –Te miro.
‒ No jodas. ¿Preparas mate?
‒ Dale, pero vayamos arriba a tomar, capaz después dormimos
algo –Y que rías.
Y después de que prepare el equipo de mate, vos lo ayudaste
a llevar, para que suban a su cuarto, y que sobre su cama armen una especie de
desayuno con masitas dulces que manoteaste de su alacena.
‒ ¿No me quiere para nada mi suegrita, no? –Admirabas como se
tomaba todo con humor.
‒ Primero –Y enumeraste con tus dedos para que él te sonría
y te imite – no es tu suegra. Segundo, no sé cómo te tomas todo con humor. Y
tercero deja de hacerme burla –Y el rio.
‒ Primero –Y esta vez empezó a enumerar él – por ahora no es
mi suegra. Segundo, si no me lo tomaría con humor, me largo a llorar. Tercero,
amo hacerte burla. –Y que le hagas fack you ocultando una sonrisa.
‒ Tenes que llorar conmigo Pedro.
‒ ¿Para qué? ¿Lloraste?
‒ Un poquito… Es que bueno, me dio bronca. Me empezó a decir
tantas estupideces, que vos tenías problemas con tus papás porque siempre
estabas con ellos, una clase así de complejo de dipo, que sos demandante de tus
padres, que no sos para mí, y no sé cuántas cosas más – Y el levanto una ceja –
Te juro que me saque, porque no te
conoce del todo, no sabe la hermosa relación que tenes con tus papás, boludo,
ojala yo tuviera una relación como la tuya con tu mamá, con ella
‒ Reconozco que soy un poco pegado a mis viejos… Pero creo
que influye en que soy el menor, en que ninguno de mis hermanos vive acá y en
que si, tratan de darme todos los gustos, o casi todos, los necesarios. No se…
Todo hijo ama a sus padres, capaz mi relación es diferente a la tuya o
cualquier otro, pero nada de un complejo de dipo ni mucho menos. Yo ya no miro
a mi vieja como una novia, te miro a vos como novia –Dijo lo último divertido y
vos negaste mordiéndote el labio – Creo que eso hay que aclarárselo.
‒ Sos un tarado. Igual, yo ya se todo eso, porque lo vivo
constante, digo, eso de que tenes una relación re linda con tus papás, y
seguramente es eso, de que sos el más chico, por ende el más mimado, por ende,
odio ser la mayor –Y que ría para que te contagies- Le dije que no te conocía nada
como para que hable de vos, que ella no sabía lo que era tener una hermosa relación
con los padres porque ella nunca lo tuvo, porque se peleó de chica con ellos –Hiciste
una mueca, reconociendo que un poco mal habías estado – Ya sé que estuve mal,
pero bueno… Y entre otras cosas más le dije que tenía algo con vos. –Te sonrió.
‒ Y ahí casi te manda a una psicólogo junto conmigo –Dijo
riendo.
‒ No, no la deje hablar más, me fui a mi cuarto… Dando un
portazo –Y que rían los dos.
‒ ¡Pero que locura! –Te dijo sobrando.
‒ Encima que te defiendo, gil.
‒ Muchas gracias por defenderme… Ahora tengo miedo en pisar
tu casa.
‒ Papá seguro no te dice nada, te ama. Y bueno, Alejandrita…
que se la banque.
‒ O sea, pasemos en limpio: ¿Te la re jugas por mí? –Y te
mordiste tu labio.
‒ ¿Quién se va de una discusión con su mamá dando un
portazo? Me la re jugué Pedro, valóralo.
‒ Lo re valoro.
‒ ¿Vos te la jugas por mí? –Preguntaste.
‒ Siempre –Y sonreíste con un poco de vergüenza - ¿Te puedo
dar un abrazo?
‒ No, estamos desayunando hey.
‒ ¡Un abrazo, Paula!
‒ Bueno, solo uno –Y que rías para acercarte a él, que se
pongan de pie los dos y se abracen fuertísimos.
Casi que se desarman.
La pasas tan bien, te hace tan bien, lo queres tanto, con
sus pavadas, con sus enojos, con todo.
‒ ¿Con que permiso me besas? –Le dijiste indignada (pero con
una sonrisa que está a punto de salir)
‒ Ok, permiso –Dijo para que te vuelva a besar, esta vez más
intenso y que sonrías en medio del beso.
‒ ¿Te puedo contar algo? –Vos.
‒ Mmm, no –Siguió besándote con ganas, para que vos le
muerdas su labio inferior, te putee, te pegue en el hombro y claro, corte el
beso. Rompe bola.
‒ Era que me encanta estar con vos, y de que seas tan
positivo, que no dramatices tanto lo que me pasa, lo que te cuento… Y de que
gracias.
‒ Boluda.
‒ ¿Qué?
‒ Vos enserio queres que te secuestre, es eso lo que estás
buscando ¿no? – Y que rías – Sos tan linda a veces, afloja, porque no me
aguanto.
‒ ¿A qué?
‒ A abrazarte –Dijo envolviéndote en sus brazos – a besarte –Y
que te robe miles de besos – a decirte que sos linda –y entre besos murmuro un “linda”
y que vos rías- decirte que te quiero mucho –y que esta vez entre besos murmure
un “te quiero mucho” – a querer hacerte el amor, pero ya se, me voy al carajo,
no da y lo dejamos para otro día –Y que te pongas bordo.
‒ Te fuiste a la mierda –Dijiste riendo.
‒ Ya se, dije… Pero bueno, vos sos.
‒ Si claro, yo, todo yo. ¿Miramos tele?
‒ Dale. Banca que junto esto…
Y cuando termino de llevar las cosas a la cocina, vos ya habías
encontrado un canal donde por casualidad martes seis de la mañana (solo en
historias inventadas ocurre) empieza una película, la cual vieron miles de
veces, pero bueno, fue una excusa para que se acuesten los dos en la cama de él,
acurrucado el uno al otro porque su cama es chica.
“Como si fuera la primera vez”
Avise que la habían visto miles de veces…
‒ ¿Pedro? –Después de unos quince minutos en silencio vos lo
cortas.
‒ ¿Mjmm?
‒ ¿Nos podemos tapar? Me agarro frio. – Que largue un
suspiro enorme, porque después de quedarse tanto tiempo quieto sus ganas de
moverse eran cero. Pero que haga un enorme esfuerzo.
Y una vez que estén tapado con un acolchado te pongas de
costado mirándolo y que él también te mire. Se olvidaron de la película,
claramente.
‒ Cuando estemos lejos, ¿Qué va a pasar? –Te pregunto él.
‒ No quiero que se corte… -Dijiste vos.
‒ Yo tampoco… nos vamos a ver, pero no quiero que se corte
esto que nos pasa.
‒ Si no queremos no va a pasar –Le regalaste una sonrisa, y él a cambio, uno de sus besos, uno de los lindos.
“El amor lo puede todo”
Continuara…
JusPauliter