viernes, 28 de febrero de 2014

Capitulo 106

Piiip…Piiip…Piiip.
Casi que revoleas el celular.
Odias el sonidito de la alarma, y siempre decís lo mismo “tengo que cambiarlo” pero claro, no te acordas hasta que suena, como hoy.
Seis de la mañana, martes y no, no te levantas para ir al colegio.
No hace ni tres días que no te levantas para ir al colegio y ya estas sufriendo.
Si, vos… Vos la que odiaste ir todos estos años de colegio (menos los dos últimos que caíste lo linda que era), que te quejabas del frio, de estudiar, de que no te bancas a alguna profesora, o que tenes lección o prueba en la primera hora.
Vos, la que lloraste mares aquella noche de los diplomas, vos que abrazaste a todos tus compañeros y que todos, prometieron un “que no se corte” y jurabas que lo menos que querías era que se corte, y que todos los fin de semanas que ibas a viajar para visitar a tu familia, también, ibas a tirar un wpp al grupo que armaron un “che, nos juntamos a comer pizzas”.
Vos, que si, odiaste levantarte hoy temprano… Pero que tenías ganas de estar con él, querías contarle aquella bronca y angustia junta desde anoche, cuando tu mamá te ataco (o lo ataco) y vos te enojaste, y obvio, lo defendiste.
Si algo que haces siempre, defendes lo defendible, y mucho más a las personas que queres, como Pedro.
Shorcito de jean, remeron (la del pijama) y un buzo, porque a la madrugada hace un poquito de frio. Y saliste para casa de Pedro, con el paso más lento que podes esperar un martes a las seis de la mañana.
“Estoy afuera!!” –Le avisaste.
Y cinco minutos más tarde te encontraste con un Pedro, sus ojos achinados y la mejor cara de dormido que viste. Reíste y lo abrazaste por los hombros.
‒ ¡Buen día!
‒ Mmm, ¿ya es de día?–Te mordiste el labio para reír y que lo beses.
‒ Te va salir caro venir hoy tan temprano.
‒ ¿A mí? A vos, chanta – Sonreíste - ¿Cómo estás? –Una de sus manos paso por su pelo despeinándolo más de lo que estaba.
‒ ¿Bien?
‒ Yo te veo muy bien… Con ese short, ¿no es muy corto? –Te miro.
‒ No jodas. ¿Preparas mate?
‒ Dale, pero vayamos arriba a tomar, capaz después dormimos algo –Y que rías.
Y después de que prepare el equipo de mate, vos lo ayudaste a llevar, para que suban a su cuarto, y que sobre su cama armen una especie de desayuno con masitas dulces que manoteaste de su alacena.
‒ ¿No me quiere para nada mi suegrita, no? –Admirabas como se tomaba todo con humor.
‒ Primero –Y enumeraste con tus dedos para que él te sonría y te imite – no es tu suegra. Segundo, no sé cómo te tomas todo con humor. Y tercero deja de hacerme burla –Y el rio.
‒ Primero –Y esta vez empezó a enumerar él – por ahora no es mi suegra. Segundo, si no me lo tomaría con humor, me largo a llorar. Tercero, amo hacerte burla. –Y que le hagas fack you ocultando una sonrisa.
‒ Tenes que llorar conmigo Pedro.
‒ ¿Para qué? ¿Lloraste?
‒ Un poquito… Es que bueno, me dio bronca. Me empezó a decir tantas estupideces, que vos tenías problemas con tus papás porque siempre estabas con ellos, una clase así de complejo de dipo, que sos demandante de tus padres, que no sos para mí, y no sé cuántas cosas más – Y el levanto una ceja – Te juro  que me saque, porque no te conoce del todo, no sabe la hermosa relación que tenes con tus papás, boludo, ojala yo tuviera una relación como la tuya con tu mamá, con ella
‒ Reconozco que soy un poco pegado a mis viejos… Pero creo que influye en que soy el menor, en que ninguno de mis hermanos vive acá y en que si, tratan de darme todos los gustos, o casi todos, los necesarios. No se… Todo hijo ama a sus padres, capaz mi relación es diferente a la tuya o cualquier otro, pero nada de un complejo de dipo ni mucho menos. Yo ya no miro a mi vieja como una novia, te miro a vos como novia –Dijo lo último divertido y vos negaste mordiéndote el labio – Creo que eso hay que aclarárselo.
‒ Sos un tarado. Igual, yo ya se todo eso, porque lo vivo constante, digo, eso de que tenes una relación re linda con tus papás, y seguramente es eso, de que sos el más chico, por ende el más mimado, por ende, odio ser la mayor –Y que ría para que te contagies- Le dije que no te conocía nada como para que hable de vos, que ella no sabía lo que era tener una hermosa relación con los padres porque ella nunca lo tuvo, porque se peleó de chica con ellos –Hiciste una mueca, reconociendo que un poco mal habías estado – Ya sé que estuve mal, pero bueno… Y entre otras cosas más le dije que tenía algo con vos. –Te sonrió.
‒ Y ahí casi te manda a una psicólogo junto conmigo –Dijo riendo.
‒ No, no la deje hablar más, me fui a mi cuarto… Dando un portazo –Y que rían los dos.
‒ ¡Pero que locura! –Te dijo sobrando.
‒ Encima que te defiendo, gil.
‒ Muchas gracias por defenderme… Ahora tengo miedo en pisar tu casa.
‒ Papá seguro no te dice nada, te ama. Y bueno, Alejandrita… que se la banque.
‒ O sea, pasemos en limpio: ¿Te la re jugas por mí? –Y te mordiste tu labio.
‒ ¿Quién se va de una discusión con su mamá dando un portazo? Me la re jugué Pedro, valóralo.
‒ Lo re valoro.
‒ ¿Vos te la jugas por mí? –Preguntaste.
‒ Siempre –Y sonreíste con un poco de vergüenza - ¿Te puedo dar un abrazo?
‒ No, estamos desayunando hey.
‒ ¡Un abrazo, Paula!
‒ Bueno, solo uno –Y que rías para acercarte a él, que se pongan de pie los dos y se abracen fuertísimos.
Casi que se desarman.
La pasas tan bien, te hace tan bien, lo queres tanto, con sus pavadas, con sus enojos, con todo.
‒ ¿Con que permiso me besas? –Le dijiste indignada (pero con una sonrisa que está a punto de salir)
‒ Ok, permiso –Dijo para que te vuelva a besar, esta vez más intenso y que sonrías en medio del beso.
‒ ¿Te puedo contar algo? –Vos.
‒ Mmm, no –Siguió besándote con ganas, para que vos le muerdas su labio inferior, te putee, te pegue en el hombro y claro, corte el beso. Rompe bola.
‒ Era que me encanta estar con vos, y de que seas tan positivo, que no dramatices tanto lo que me pasa, lo que te cuento… Y de que gracias.
‒ Boluda.
‒ ¿Qué?
‒ Vos enserio queres que te secuestre, es eso lo que estás buscando ¿no? – Y que rías – Sos tan linda a veces, afloja, porque no me aguanto.
‒ ¿A qué?
‒ A abrazarte –Dijo envolviéndote en sus brazos – a besarte –Y que te robe miles de besos – a decirte que sos linda –y entre besos murmuro un “linda” y que vos rías- decirte que te quiero mucho –y que esta vez entre besos murmure un “te quiero mucho” – a querer hacerte el amor, pero ya se, me voy al carajo, no da y lo dejamos para otro día –Y que te pongas bordo.
‒ Te fuiste a la mierda –Dijiste riendo.
‒ Ya se, dije… Pero bueno, vos sos.
‒ Si claro, yo, todo yo. ¿Miramos tele?
‒ Dale. Banca que junto esto…
Y cuando termino de llevar las cosas a la cocina, vos ya habías encontrado un canal donde por casualidad martes seis de la mañana (solo en historias inventadas ocurre) empieza una película, la cual vieron miles de veces, pero bueno, fue una excusa para que se acuesten los dos en la cama de él, acurrucado el uno al otro porque su cama es chica.
“Como si fuera la primera vez”
Avise que la habían visto miles de veces…

‒ ¿Pedro? –Después de unos quince minutos en silencio vos lo cortas.
‒ ¿Mjmm?
‒ ¿Nos podemos tapar? Me agarro frio. – Que largue un suspiro enorme, porque después de quedarse tanto tiempo quieto sus ganas de moverse eran cero. Pero que haga un enorme esfuerzo.
Y una vez que estén tapado con un acolchado te pongas de costado mirándolo y que él también te mire. Se olvidaron de la película, claramente.
‒ Cuando estemos lejos, ¿Qué va a pasar? –Te pregunto él.
‒ No quiero que se corte… -Dijiste vos.
‒ Yo tampoco… nos vamos a ver, pero no quiero que se corte esto que nos pasa.
‒ Si no queremos no va a pasar –Le regalaste una sonrisa, y él a cambio, uno de sus besos, uno de los lindos.

“El amor lo puede todo”


Continuara…
JusPauliter

miércoles, 26 de febrero de 2014

Capitulo 105

‒ Noo, no. ¿Y si viene alguien? ¿Y si me secuestran? Despues te vas a sentir culpable de por vida que me dejaste solo.
Que te muerdas el labio inferior, una pequeña sonrisa en tus labios y que él te mire con cara de perrito mojado. Lo odias.
‒ Quede en que iba a volver a casa temprano Pedro. ¡Son casi la una!
Despues de que él te invite a cenar, porque sus padres iban a cenar solo, y quedaba el en su casa, aceptaste, entonces después de ponerte linda (porque si, ya te ponías linda para el) saliste alrededor de las nueve y media de la noche para que coman unos bifecitos con ensalada de tomate, la única que come él.
Luego de cenar, Pedro insistió en que te jugaba solo un partidito en la play. El que le ganaste, y a pedido de él hicieron la revancha, y después la revancha de la revancha, y la revancha de la revancha de la revancha. Porque a ninguno de los dos le gustaba perder.
Es por eso que todo este tiempo estuvieron jugando a la play y cuando vos decidiste irte, el protesto, obvio.
‒ Ni un beso. Ni uno Paula –Y se hacia el ofendido.
‒ Jodete, ¿a quién no le gusta perder en la play?
‒ A los dos, pero más a mí, ya se –Y que sonrías triunfadora – Quédate –Y que alargue la E.
‒ No –Sonreíste –No puedo, mañana me tengo que levantar temprano.
‒ ¿Y? ¿Cuántas veces me quede yo en tu casa y me tuve que levantar temprano porque primero tus papas no se podían enterar, y segundo, vos te tenías que ir?
‒ ¿Dos de las dos veces que te quedaste? –Y que rían – Dale, acompáñame unas cuadritas
‒ No, ojala te rapten. - ¿Chiquilín? Que pavada.
‒ Dale, no seas mala onda.
‒ ¿¿Yo?? –Dijo indignado, para que rías –Quédate, por fis. Ni te toco –Y que rías
‒ No te la crees ni vos.
‒ Bueno, si queres te toco.
‒ Estúpido, no. Chau.
Ni tres pasos que de solo un movimiento estés tan cerca de el para que te bese con dulzura, y que te sumes al beso, volviéndolo más intenso, y que cuando quieran acordar ya estaban yéndose lejos.
‒ Para –Le murmuraste para que el baje la intensidad del beso.
‒ Quédate, dale.
‒ ¿Y qué le digo a mis viejo? “Ma, pa, me quedo en lo de Pepe a dormir… Si, juntos, en su cama, no tranqui, somos amigos”
‒ Mmm, yo te creería.
‒ Dale tarado. Mañana nos vemos.
‒ Bueno
‒ ¿Bueno?
‒ Si, bueno. Mañana nos vemos –Y que sonrías.
‒ ¿Te enojaste?
‒ Obvio que no. Pero podrías haber metido una excusa.
‒ Ay, que chico maduro –Te colgaste de su hombro.
‒ Bue.
‒ Mejor me voy, mañana te veo –Y que le dejes un beso sentido en sus labios.
‒ Chau.
Cerró la puerta detrás de ti justo cuando pasaste el umbral. Te quedaste mirando la puerta, levantaste una ceja, murmuraste un “uh, que pendejo” y saliste para tu casa.
Del peor humor, obvio.
Cuando llegaste a tu casa, tu mamá ya te miro feo, y si… Venia un reto, unos gritos, y capaz unas lágrimas, porque odias ponerte de mal humor.
‒ Se te hizo tarde, ¿no?
‒ Nos quedamos jugando a la play hasta tarde.
‒ ¿Siempre tenes alguna excusa vos?
‒ No es una excusa, en verdad estábamos jugando… y cuando mire la hora bueno, me vine. Además… Ya estoy un poco grande para que controles mis horarios.
‒ Grande pero seguís viviendo en el mismo techo que vivimos yo, tu papa y Delfina, por lo menos avisa.
‒ Estaba a tres cuadras mama, no me paso nada… ¡Acá estoy!
‒ Sorpresivamente estas acá, ya me la veía estando toda la noche despierta porque no llegabas.
‒ ¡Sos exagerada!
‒ Vos sos la que no avisa, con tan solo un mensaje “Che, ma, me quedo un rato más en lo de Pedro” nada más. Y menos mal que no te quedaste mucho más tiempo, porque sé que hay algo entre ustedes dos.
‒ ¿Eh?
‒ Quédate tranquila que no me lo conto nadie, ni mi propia hija, pero es obvio… Ayer, estuvieron toda la noche juntos, miradas de acá, para allá. No soy estúpida Paula. ¿Cuándo me lo ibas a contar? Sabes que Pedro no me gusta mucho para vos, tiene bastantes problemas en la familia… se nota que vive a costa de sus padres.
‒ ¡Córtala, mamá! Sos infumable ‒ Le gritaste – Si, estoy en algo con Pedro –Dijiste esta vez más tranquila – Y no te dije porque no es del todo serio… Sabía que ibas a reaccionar así, y la verdad, no sé de donde mierda sacaste que tiene problemas con su familia. Pedro es la persona más buena que conozco y que sea demasiado unido con sus padres no tiene nada que ver de todo lo que dijiste. Ojala todos seamos así, tiene una relación con sus papas re buena, sus padres son lo más importante que tiene el, como todo hijo… Pero claro, vos no podes decir eso porque desde chica estás peleada con tus papas, ¿no? Y no vuelvas a hablar más mal de Pedro, porque no sabes nada de él.
Te acostaste y cerraste los ojos. Y cuando todo está en silencio, cuando tu cabeza empieza a maquinar te das cuenta que estuviste mal en decirle eso de los padres, pero ella estuvo mal al decirte todo eso de Pedro, ella no sabe lo gran persona que es Pedro, ella  no sabe nada.
Si sabe que andas en algo con Pedro.
¡Se lo dijiste! Y no sabes que hacer.
Por un lado, te sentís aliviada, porque ya no te vas a tener que esconder más… Pero te asusta la idea de cómo se lo tomara Pedro.
Y hablando de Roma…
“¿Llegaste a tu casa? Gracias por avisar”
Otro que tenía ganas de pelear.
“Por mala suerte sí. Me atajo mi mamá y recién me la saco de encima”
“¿Por llegar tarde?”
“Sip. Se puso como loca, dijo tantas pelotudeces… Que me saque y le dije que tenía algo con vos”
“¿El qué? Me estas jodiendo”
“No. Te empezó a insultar, a decir cualquier cosa, y me saque”
“¿Estas bien vos?”
“¿Por decirle?  Siento un alivio”
“Digo si vos estas bien, de ánimo, de todo”
“No mucho”
“¿Voy?”
“No, va a ser para peor… Si queres tipo seis voy yo”
“Mmm bueno. Mándame un mensaje así estoy despierto”
“Te quiero muchoo.”
“Yo te amo” Y que sonrías.

Que pongas la alarma, y que te dignes a dormir… O al menos tratar.

Continuara…

JusPauliter.

lunes, 24 de febrero de 2014

Capitulo 104

Ultimo mes de un año que promete ser inolvidable, con tantas cosas lindas y feas (pero mucho más lindas) que lo hacen especial, el mejor de todos. Sin dudas.
Llego el día. Y estas entre nerviosa y ansiosa. Y un poquito de miedo tenes.
No sabes muy bien como es lo que se viene, solamente que va a ser una noche muy linda, muy esperada.
Estás lista, con tu vestido color verde, sueltito, un poquito escotado, y aquellos suecos negros que te hacen mucho más alta de lo que sos. El calor que larga la planchita te pone un poco de mal humor, pero amas tu pelo planchado.
Y una vez que tu pelo está listo, te pones aquel perfume que Pedro te regalo para tu cumpleaños (el cual amas), agarras la carterita que preparaste para llevar y fuiste al living, donde ya estaba tu mamá y papá esperándote.
 ‒Tu papa chiflando- ¿Por qué tan linda Paula?
 – Salió a la mamá, obvio –Ella y su ego. Vos reíste y la sobraste mordiendo tu labio inferior.
 –  ¿Ya estas lista?
­ ­– Si, falta Delfi no más – Porque si vos eras vueltera con el tema de prepararse, ella es el doble.  
 – ¡Dale Delfina! Vamos a llegar tarde – Tu papá.
 – Ahí voy – Grito. Y ellos bufaron, para que vos rías. Estas relajada, y es un logro.
Despues de esperar a tu hermana, ella salió con su pollera tiro alto color negro y una remera que se la habías elegido vos, te encantaba. Tu papá hizo le mismo reproche que con vos, y que ella le diga “no jodas pa”.
Una vez todo listo salieron los cuatro en auto para el lugar pactado.
El lugar pactado es aquella escuela que te vio… Prácticamente toda tu vida,  desde salita de tres hasta sexto y último año de secundaria.  
Y te prometiste no pensar mucho, no recordar mucho, porque ibas a llorar. Mucho.
Menos mal que viste a Thiago entrar y que vayas a saludarlo, porque si seguías ahí quieta…  Bueno.
– ¡Hey! ¿No me saludas? –Le reprochaste de entrada. Él estaba en otra con su celular.
– ¡Pochi! No te vi –Y te abrazo - ¿Cómo estás?
– Todo bien –Y que sonrías - ¿Vos?
‒ Nervioso, pero bien –Y que rían.
Vos también te habías puesto un poco nerviosa, por eso hablabas, y hablabas, llegaron los chicos y no parabas de hablar, de pavadas, porque ya nada serio te quedaba en hablar.
Habrán pasado media hora, no lo tenías muy en cuenta, cuando les ordenaron que se sienten en una de las sillas para los egresados, o sea vos, o sea todos tus compañeros.
Que tiembles. Miedo. Mucho.
Fue Nico quien empezó el acto, dedicando unas palabras a ustedes, a los padres, y a los profesores, ¿Por qué no?
Pero se centró más en ustedes. En todas las locuras que habían cometido, -no sos la única que sonríe de los que están presentes- en todos los lindos momentos, en cada uno de los proyectos, mayormente divertidos, se refirió a cada uno de ustedes, a aquel loco, vago, tímido, responsable… no tanto, a aquel que siempre visitaba dirección y se ganaba algunas amonestaciones, bueno, ustedes ya saben, a cada uno del grupo.
Te encantaron sus palabras, Nicolás siempre te cayó muy bien, siempre le tuviste respeto, jamás te mandaste alguna, por eso también te trataba bien a vos, con buena onda, pero siempre respetando siendo él el director y vos la estudiante. Fue un director buena onda, justo, y organizado, y solamente esperabas que en aquella universidad te toque vivir algo parecido.
Fabiana, una de las profesoras que más queres agarro el micrófono para esta vez hablar ella, y claro que lloraste, porque la queres, porque siempre habla lindo, y porque la vas a extrañar, muchísimo. Ella te dio Literatura en primero superior, y si antes de conocerla te gustaba leer, cuando la conociste la amaste. Fue ella quien te recomendó miles de libros buenísimo, y se hizo querer, por todos. Por eso ustedes la eligieron para que viaje con ustedes a Bariloche.
Bariloche… Dos meses que ya viajaron y parece una eternidad. Sin dudas ese viaje fue inolvidable, amaste vivir todo lo que viviste junto a tus compañeros. Te divertiste, muchísimo, pero también aprendiste, porque en cada viaje que haces, con algo, algo chiquito, siempre aprendes algo nuevo.

Ustedes también hablaron, claro.
Fue Roció quien se paró para leer aquella carta que hicieron entre todos en aquella hora libre del jueves pasado y que estuvieron de acuerdo en que sea leída por Rochi.
El acto concluyo recibiendo aquel diploma que decía que habías terminado aquella escuela, que llores, porque acabas de darte cuenta de todo los años que paso… De que ya habías terminado el colegio, de que se cerraba una etapa para ser abierta otra, de que te ibas a separar de todos tus compañeros.
‒ ¡Felicitaciones mi amor! –Te murmuro tu papá cuando te entrego el diploma y que lo abraces – Estoy orgulloso, ¿sabes?
– Gracias pa, te amo.
‒ Yo a vos –Beso tu frente otra vez para que cada uno vuelva a su respectivo lugar.

­•••
Bailabas al compás de “Danza Kuduro”, canción que vas a amar por el resto de tu vida, aunque sea vieja, demasiado. Te reis de vos misma, porque das esos pasos descontrolado, es que te puede mucho, te divierte muchísimo. Y más cuando lo encontras a Pedro viéndote con, sus brazos cruzados haciendo que su camisa blanca marque su cuerpo y que lo mires de costado, para que el rompe en carcajadas. No, no estás en pedo. Esto recién comienza.
Lo viste avanzar a vos, bajaste la mirada para poder fijarte en el jean color negro, y unos zapatos. Su pelo estaba revuelto y aquella sonrisa lo hacía más lindo de lo que pensas.
‒ ¿Qué haces bailando sola? –Se ríe mucho, de vos, obvio.
‒ ¿Te estas riendo de mí? –Te hace la enojada.
‒ No, obvio que no.
‒ ¡Pedro! –Y que el ría – Amo esta canción boludo –Y que sigas con tu baile… Nada normal.
Es obvio que no te importa nada que te estén mirando, que estés sola, bailando. Como si lo harías bien (sin ofender). Pero sos Paula, y hoy, no te importa nada.
Nada es nada.
Las mesas de la cena están organizadas por familia, entonces cuando tu mamá encuentra el cartelito “Chaves” en la mesa, ustedes se ubican. Resulta que detrás de ti, casualidad, ponele, esta Pedro con su familia.
‒ ¡Justo vos detrás mío Pedro! Le cambiaste el cartelito –Te cruzaste de brazos expectante.
‒ ¿Pero quién sos? ¿Quién sos? –Y su tono turro. Unas ganas de pegarle, pero no. Te contagiaste de la risa de Delfi.
‒ Ay, Dios.
Al frente tuyo la tenías a Zaira que hacia lo posible para que te rías, con sus pavadas, y que claro que rías, y quedes como una loca, psicópata, pero que ella también quede como una loca, porque al verte reír se contagiaba.
Entre Pedro que te tiraba miguitas de pan en el pelo, y tu amiga que te hacia reír, no haces una. ¿Cuál de los dos es peor?
Y al fin fue la hora del baile… ¡Pero! Lo primero, lo primero.
Vals. Con tu papá.
Ay Dios.
Estuvieron una semana antes practicando, vos prácticamente no sabías nada, pero tu mamá le encantaba esa clase de baile, por eso, te ayudo mucho, y cuando aprendiste los pasitos, tu papá bailo con vos. Bueno, “bailo”.
Según él, era un genio en el vals, y seguramente lo fue. A sus veinte, veinticinco. No a los cuarenta….Cuarenta y cinco.
Era una piedra, no tenía onda, y eso que entre tu mama, Delfi, y vos le dijeron que le ponga un poco más onda, pero no.
Y ahora no sabes que va a salir de ese intento de “vals”
Encima, Miguel te ama, está muy orgulloso de vos, por eso cuando uno de los DJ informo que era la hora del vals entre los egresados y sus padres él fue el primero que te busco con la mirada, para que se dirija a vos. Y que quieras que te coma la tierra.
Mano tuya en su hombro, mano de él en tu cintura. Mano de ambos entrelazadas.
Pasito al costado, pasito adelante, pasito atrás.
Pasito al costado, pasito adelante, pasito atrás.
Y cuando pudiste memorizar esos tres pasitos, toda una ecuación para vos, levantaste la mirada, y trataste de disfrutar aquel baile. Aunque tu papa sea un moco, y aunque a vos te parezca ridículo este baile.
Repito, trataste de disfrutar.
Y fue peor, cuando te encontraste bailando con tu mama. Nada patéticas.
Despues te saco a bailar Thiago, y lo odiaste.
‒ Boludo, odio esto… ¿Por qué no es clásico bailar… Una cumbia?
‒ ¡Ay, Paula! Cero cultura.
‒ ¡No me gusta!
‒ Pero lo bailas re bien… Más que al Danza Kuduro.
‒ ¡Que forro! –Le pegaste en su brazo para que el ría.
‒ Si… Obvio que quiere, dale tarado –Y cuando quisiste salir corriendo, Pedro te freno.
‒ ¡Thiago! –Pero el ya salía para bailar con su novia, por eso te tiro un beso al aire y le gritaste que lo odiabas.
‒ Ay, pero si yo bailo bien Paula, no es un castigo –Pedro.
‒ Si es un castigo.
‒ ¿Tanto?
‒ Es que no me gusta bailar esto, es horrible. Que pongan algo más movido, con letra, es aburrido-Y que el ría.
‒ Estas muy linda, aunque el vestidito un poco corto, digamos. –Sonreíste.
‒ ¿Digamos?
‒ Por no decir mucho, demasiado, muy corto –Y que rías.
‒ ¡Que exagerado!
‒ Yo no sé cómo tu papa no te dijo algo, por poco se te ve todo.
‒ No seas tarado, no se me ve nada –Y que se te ilumine la cara, que él te mire raro - ¡Escucha ese Temon! Vamos, dale.
Por fin había terminado la hora del vals, y ahora sonaba La Mona Jiménez con “Quien se tomó todo el vino”  Y lo viste a Thiago haciendo el pasito con las manitos por eso te uniste a él para que rían juntos, y que muchos más de unan al pasito.
Son las tres de la mañana y salís del baño junto a Lali para cruzarte a Pedro en la barra, entonces que te acerques donde está él.
‒ ¿Bailamos? –Le dijiste en su oído para que sonrías. No tomaste, pero estas muy de buen humor, y ahora si disfrutas de bailar.
‒ ¿Qué necesidad?
‒ Que mala onda, solamente quería bailar.
‒ De hablarme así, delante de todos, estando tus papás, los míos.
‒ ¿Qué tiene? –Dijiste divertida.
‒ Nada, dale, vamos –Y que rías, para seguirlo. Que él le entregue el trago a Gas, y que vuelva a vos, para que bailen al son de “Nunca me faltes”

‒ Vos te reis de mi bailando, pero sos peor eh –Le dijiste en una de las vueltas que te hizo dar.
‒ La envidia te mata.
‒ Jajajajaja imagínate. Sos malísimo boludo.
‒ ¿Esa es Cele? –Y miraste para donde el miraba – Si, es ella… Banca que se lo saco de encima.
Cele, con un flaco. Ella intentando sacárselo de encima, y también que nosotros la veamos.
Pedro lo saco, y la abrazo. Si, vos viste todo, te quedaste ahí. Patoteo al flaco y se fue, entonces, estando todavía abrazados, volvieron a vos. Que no tenías la mejor cara.
‒ ¡Gracias Pepe, sos lo más! –Y volvieron a abrazarse - ¡Ponete de novia Pochi! Sabes cómo se fue el tarado este. –Y que vos sonrías.
‒ ¡Todo un caballero! Creo que me estaba llamando Zai, después vengo – Y sin dejar que te digan algo más, saliste casi que corriendo, y por poco te chocaste a una mujer grande.
Te molesto, es obvio. Te molesto que te deje a vos, para que vaya con ella, le saque el flaco de encima y para colmo, la abrace y se haga pasar por su novio.
Pequeño detalle olvidado: Es Celeste, tú amiga.


 Estas en el patiecito junto a Zai, ella te cuenta un chiste malísimo que le conto alguien que no se acuerda su nombre. No está en pedo, pero está muy… demasiado alegre.
‒ Al pedo te haces la difícil, después te entregas como las mejores – TU amiga.
‒ ¡Zaira! Menos mal que soy tu amiga, porquería.
‒ Jajajajajaja es la verdad, yo te digo la verdad, si no, ¿Quién te va a decir la verdad? Siempre te digo la verdad.
‒ Bueno, se entendió. Pero te mandaste cualquiera ahí.
‒ Bueno, ¿me perdonas?
‒ Sí.
‒ ¿Pau?
‒ ¿Qué pasa Zai?
‒ Si te da vergüenza le pido yo la llave a Thiago de Distinto… Digo, así pueden hablar tranquilos con Pedro. – Tu cara, y que ella ría fuerte.
‒ Sos una tarada Zaira – Pero ella no podía parar de reírse, entonces te abrazo- Dios, no te banco en pedo.
‒ Jajajajajaja te amo. Es el último, te juro.
‒ Estúpida – Pero le sonreíste, y aceptaste el abrazo.

Ahora son las cuatro y media y estas en unos de los silloncitos hablando con Gas.
‒ ¿Me vas a hacer caso? –Vos. ¡Qué buena sos para dar consejos!
‒ Si, gracias Pochi… Aunque yo ya le aclare las cosas con Romí. Supuestamente estaba todo bien.
‒ Capaz que se sintió incomoda Gas, es fea la situación. De ella, y también de Rochi –Y el asintió.
‒ Si, ya sé que soy un pelotudo.
‒ No lo sos, por lo menos le das bola a lo que te pasa.
‒ Pero a veces no esta bueno.
‒ Bueno, esta vez si esta bueno –Sonreíste – Dale, arriba. ¿Vamos con los demás?
Los demás son el resto de tus compañeros que siguen bailando y divirtiéndose. Tus papas, y mucho más se fueron temprano, y si… ¿Qué iban a hacer?
Claro que siguieron  divirtiéndose como nunca, era la fiesta final… después, quien sabe los reuniría a todos, por eso aprovechaban lo que más que podían.

•••
‒ ¡No me jodas boludo! No me pasa nada.
‒ Sí que te pasa, en toda la noche no me hablaste Paula –Revoleaste los ojos.
‒ Quería  estar con las chicas ¿no puedo?
‒ Yo no dije eso, yo dije que después de lo que paso con Cele no me hablaste más… ¿Te pusiste celosa?
Cinco y media de la mañana. Por la calle, gritaban. Vos con malhumor, y sueño. Malísima combinaciones.
Ah, y celosa, obvio.
‒ No jodas Pedro, ¿Por qué voy a estar celosa?
‒ Que se yo.
‒ Obvio que no sabes, no sabes nada.
‒ ¿Me podes explicar que te pasa? –Su humor era cada vez menos.
‒ Ya te dije que…
‒ No me des vueltas, dale… ¿Qué hice? ¿Qué paso?
‒ Me da bronca que no te des cuenta de las cosas, ¿Por qué no vez más allá de vos? No te hace mal eh.
‒ No me di cuenta… Por eso te estoy pidiendo que me expliques, perdón, Einstein.
‒ No se necesita ser Einstein para darse cuenta boludo. Me dejaste sola, estabas conmigo… Te hiciste pasar como su novio, y volvieron abrazados, ¿Qué necesidad?
‒ ¿Por Celeste? Pau… Es nuestra amiga, ¿Qué decís?
‒ Ya sé que es nuestra amiga… Pero no da que me dejes sola, por Celeste.
‒ ¿Vos no harías eso por Thiago, por Gas?
‒ Pero es distinto, porque a los chicos yo los conozco desde jardín, y vos con Cele se conocen hace poquito.
‒ ¡Pero siempre me lleve bien! Con todas las chicas me llevo bien, lo haría por ella, por Zaira, por Lali… ¡Por todas! No te entiendo.
‒ Es que me molesto que le digas al flaco que eras su novio. –Y que te sonría.
‒ ¿Así que te molesto?
‒ Obvio que sí.
‒ Para mí no es obvio… Yo tengo bien en claro las cosas. Cele es mi amiga, como Zaira, Rochi… Y vos sos mi chica, futura novia, esposa y madre de mis hijos.
‒ ¿No te fuiste al carajo con “madre de mis hijos”?
‒ No. Ya sé que todavía no somos ni novios, pero estoy seguro de que te voy a convencer para que dure esto… no sé si llegamos hasta los hijos, pero que nos casamos, seguro –Y que rías, para que él te bese dulcemente, y claro que vos te acoples a aquel beso para que se vuelva más intento, y que después de unos segundos, corten el beso para que acaricie tu mejillas.
‒ Te quiero tonto.
‒ Yo a vos.
‒ Que le quede claro hasta a Cele, sos mío. –Él te sonrió para que te bese.  
‒ Que lindo. Vos sos mía, y que le quede claro hasta a tu vecino. –Dijo para que rías.
"Vos para mi. Yo para vos"

Continuara…
JusPauliter.
Volví, volví! Larguito para recompensar… Mañana otro!

Y si se puede, subiré todos los días.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Capitulo 103

Te diste cuenta que el cielo con los reflejos del sol que forman un rosado ya de tardecita es lo más lindo que existe. Y te queres transportar a alguna playa para lograr verlo mejor. Igualmente estar en la quinta de Ro no es nada feo, el día esta hermoso, caluroso por eso desde temprano junto a todos tus amigos siguen disfrutando de la pileta de la rubia.
Es sábado y organizaros todo para quedarnos a dormir como muchas veces lo hicimos. Los chicos se encargaron de hacer unas pizzas en la parrilla, después de que ustedes, las chicas hagan la masa y demás.
Ahora se encuentran cenando fuera de la casa, en una mesa redonda donde además de la comida, hay muchas risas, porque eso son ustedes: risa.
- No, y Zai corriéndola a Cele porque no quería entrar al hotel –Y que rían todos. Recordas aquel día en Bariloche, aquella madrugada que casi te haces pis encima cuando viste a tus dos amigas corriendo afuera del hotel, porque una de ellas no quería entrar.
- Y Pepe gritándoles desde adentro jajajajaja.
- Jajajajajja ay sí, el recepcionista nos miraba con una cara… Y los chicos no sabían dónde meterse - Romí. Ella también había venido, porque aunque con Gastón nada estaba bien, Rochi hablo con ella, es que no le gusta estar peleada con nadie.
- Bueno hey… Basta –Dijo Cele para que todos riéramos. En verdad le daba vergüenza (se puso bordo).
Ayudaste a juntar y te encargaste de lavar los platos, después volvieron afuera, para seguir con la charla, y porque no alguna que otra canción acompañado con la guitarra de Gas.
Tres de la mañana y siguen hablando pavadas, afuera. La pileta te mato, y el vientito termino con vos, estas apoyada en uno de los brazos de Pepe quien te acaricia la espalda, lo que si estas entre dormida, terminas de dormirte.
- Yo no sé ustedes, pero no doy más. Me voy a acostar chicos.
- Que abuela, Chaves – Se quejó Thiago.
- La edad, la edad –Dijiste vos divertida. Y dejaste un beso en cada uno de tus amigos para llegar a Pedro y que en vez de dejarlo en la mejilla, dejes uno en sus labios.
- ¡Esaa! –Dijeron todos tus amigos para que vos te pongas bordo, y él ría.
- Jajajajaja sh, que se pone colorada.
- Cállate vos. ¡Hasta mañana chicos!
- Que descanses Pochi –Dijo Zai.
Te pusiste tu pijama para después de lavarte los dientes volver a la cama. Pero no podías pegar un ojo, escuchabas reír a tus amigos y te daban ganas de estar ahí con ellos, aunque el sueño que manejas es enorme. Por eso le mandas un mensaje a Pepe:
“No puedo dormirme. Hola”
Solo esperabas a que te de bola, si no te ibas a dormir igual, pero también querías hablar con él.
“Hola, si queres voy y te canto alguna canción de cuna”
“Mmm, paso”
“Ufaa.”
“Veni, dale… Pero no cantes”
“¿Un poquito?”
“Mmm”
“Ahí voy”
Sonreíste.
No pasaron ni cinco minutos que tocaron la puerta.
- Pasa tarado –Dijiste divertida y él paso- ¿Qué tocas la puerta?
- Bueno hey, si no tocaba me decías que era un desubicado. Mira si estabas en bola
- Jajajajaja bueno.
- ¿Qué te canto entonces?
- No sé, vos me queres cantar – Ya estaba sentado a tu lado.
- Tengo mucha variedad, poder elegir –Y te mordiste el labio sobrándolo para que él ría.
- ¿Te dijeron algo los chicos que venias para acá?
- Zai y las chicas me dijeron que si queríamos ellas dormían en el sillón, para dejarnos solos –Y que el ría.
- Son unas taradas. Me imagino que no le dijiste que si.
- No, le dije que solamente venía a cantarte y después me iba… Aunque unos besos te puedo dar –Y que le sonrías para que él te bese dulcemente, y que vos te acoples a aquel beso.
- ¿Te puedo preguntar algo? –Vos.
- Dale.
- Viste que sin querer, bueno, al menos yo, hace muy poco me di cuenta que esto, de nosotros dos ya se está poniendo serio… Digo, creo que ya no es como un juego, ¿no?
- Obvio que no.
- Y no sé, capaz quedo como una estúpida diciendo siempre lo mismo, pero… ¿No te da miedo de qué algún día nos peleemos, mal? Porque ahora estamos como re tranquilos, pero los dos sabemos que somos muy peleadores, y pendejos.
- ¿Pendejos? –Dijo divertido.
- Dale hey.
- Yo no tengo miedo, enserio. Capaz porque estoy seguro de lo que siento.
- Yo no sé qué me pasa con vos. –Y  te sonrió- Por momentos te odio, por otros te miro y me dan ganas de secuestrarte – Sonrió- Y quería hablar con vos, porque a veces me pone mal, que vos me digas todas esas cosas lindas que sentís, y que yo no pueda decirte lo mismo.
- No tenes que sentirte mal, con tan solo poder estar bien con vos, pasarla bien, reírnos y pelear, juro que alcanza.
- Pero para mí no sé si alcanza… No cuando vos me decís cosas lindas y a mí no me salen.
- A mí no me importa que no te salgan, yo estoy bien con vos, vos me haces bien, y seguramente, más adelante te va a salir, que se yo.
- Pero es feo.
- No soy feo, soy re lindo –Dijo divertido para que vos muerdas tu labio inferior – Hey, no te maquines tanto.
- Tarado.
- Dale… Dame un beso y no jodas más –Dijo para que una sus labios con los tuyos y que vos te unas para que terminen abrazados en la cama, frente con frente, con sus ojos cerrados.
- Cuando me duerma te vas.
- Si –Murmuro- Mira si le da envidia a las chicas que estés con este bombón.
- Pf –Dijiste riendo.
- Te quiero tontita.
- Yo a vos feo – Dejaste un beso en su nariz para bajar a sus labios y que lo abraces, fuerte.
- Aunque sería re lindo dormir así, abrazados.
- No, basta.
- Bueno, está bien. –Y que rían los dos para que vuelvan a abrazarse.
Vos terminaste dormida al ratito, y él, a su pesar, se levantó para dejarte un beso en la mejilla y salir del cuarto. Con todas tus preguntas, te amo un poquito más, lo podes completamente con esta faceta de miedo y ternura.
Y él te puede a vos, con que no le importa nada.
Solamente estar con vos.


Continuara…