viernes, 30 de enero de 2015

Capitulo 193

Levante la mirada al sentir unos pasos, tres segundos en silencio, rodeo mis ojos, y vuelvo a lo de antes. Era obvio que iba a sentir pasos, si comparto piso con demás personas ¿Por qué me sorprendería? Muerdo mi labio inferior, y me concentro (nuevamente) en lo que estoy haciendo hace ya unos treinta minutos.
Hace unos días atrás imprimí algunas fotos con marco polaroid para hacer una clase de muro en una de las paredes de mi habitación. Cuando vi como quedaba en una imagen de we heart it me gustó muchísimo. Y acá estoy, a punto de colgar el mural, cuando esta vez si siento mi puerta golpear una tres veces seguidas y frunzo mi ceño, no esperaba a nadie, no le había dicho a nadie que había llegado, después de haber pasado un fin de semanas con mis abuelos, por el simple hecho de que así estaba bien: en la soledad que en estos momentos me gusta, no me molesta.
Mi silla hace un ruido horrible cuando es corrida hacia atrás para que yo tenga espacio en pararme, me dirijo hacia la puerta principal con mis pasos lentos y pregunto un “¿Quién?” antes de mirar por la perilla. Un Pedro detrás de la puerta aparece, como también aparece una sonrisa en mis labios.
Sin decir absolutamente nada, entra a mi departamento, y yo levanto una ceja, para cerrar la puerta, cruzarme de brazos y dirigirle una mirada divertida. ¿Por qué se manda así sin decir nada?
Atrevido.
Veo que me hace como un escaneo con su mirada por todo mi cuerpo, para frenar en mis ojos y yo que sonría.
― ¿Y? –pregunto y él frunce su ceño.
― ¿Y qué? –eleva una ceja. Su voz suena dura, como enojado, y no entiendo el porqué. Seguro una impresión (o eso es lo que quiero).
― ¿No me vas a saludar, no nada? –me pregunto si todo el dialogo que vamos a tener se va a basar en preguntas.
Lo veo elevar una de sus cejas y yo frunzo mi ceño, ahora sí que esto se siente raro y no entiendo mucho.
― ¿Pasa algo? –murmuro y me acerco un poco a él, viendo que no tiene la mínima intención de saludarme.
Niega con su cabeza y muerdo mi labio inferior, no creyéndole nada. Me acerco lo suficiente para mirarlo detenidamente y la que eleve una ceja ahora sea yo.
― Pedro, ¿Qué pasa? – Peor que una mina, miles de vueltas.
Acá la vueltera soy yo, búscate tu papel flaco.
― Te estuve llamando todo el fin de semana, ¿es poco? –elevo una ceja, si, nuevamente. Su tono es mucho más duro que él de antes - ¿Por qué me excluís de tu vida?
― ¿Eh? –obvio que no entiendo y obvio que estoy esperando a que sonría y me diga que esto es una joda.
― Estuviste un fin de semana con el celular apagado y no sos capaz de reconocerlo, de haber avisado… aunque sea un mensaje.
Bueno, ahora si entiendo que no es una joda, que me está hablando enserio y me dan ganas de reírme, sí, porque esto es cualquiera, ¿ustedes se dan cuenta del planteo estúpido que me está haciendo?
― Pedro, te llame antes de irme –le digo seria – y como no me atendiste te deje un mensaje de voz –reí porque ese mensaje era el horror, creo que fue la primera vez que había dejado uno y me pareció divertido hablarle sola al teléfono – y después, cuando estaba allá intente llamarte, pero la señal era malísima, así que apague el celular –eleva una ceja.
― ¿Y te tengo que creer? –mi mirada se cruza fijamente con la suya. ¿Enserio no me cree?
― ¿Por qué te mentiría boludo? – y como si nada, el tema de la confianza volvía a aparecer.
Es mi karma, mi tema tabú.
― Que se yo –dice, enojado – pero siempre me aíslas de todo, y me hace dudar – PAH en la nuca. Mi mirada es de dolor, estoy a punto de llorar y lo que menos quiero es hacer eso, delante de él. Creo que se da cuenta de sus palabras claramente no medidas y se acerca, y yo me alejo.
― Andate, por favor –le murmuro – si no seguís confiando ándate –lo miro fijamente y seco una de mis lágrimas rápido. Asiento con mi cabeza – enserio Pepe, anda.
― Espera –me dice y se acerca nuevamente a mí – Pau… me la re mande –acaricia una de mis mejillas y yo agacho mi cabeza – perdóname –murmura y levanta mi cabeza.
― No tenes que decir nada –le digo y me armo de valor – yo sé bien como son las cosas. Al menos intentaste… otra vez. –Silencio- quiero estar sola, por favor –murmuro.
Muerdo mi labio inferior, y agacho nuevamente mi cabeza. Siento sus pasos mientras se aleja de mí y al instante la puerta cerrarse. Un suspiro enorme se me escapa, tapo con mis manos mi cara para que unas interminables lagrimas salgan y que todo mi cuerpo se afloje, que vaya a uno de los sillones, y abrace mis piernas.
Solo dedicarme a descargar todo esto que contuve mientras lo tenía enfrente y no soporte la idea de llorar delante.
Suspiro, después de unos minutos en los que logre calmarme, y me dije a mi misma que mañana tenía que dar el parcial tranquila y confiada, y que ir a caminar un poco no me iba a hacer mal.
Me dirigí a la cocina, para ver que había para cenar, y obviamente que encontré: nada.
Bufo, porque yo misma odio ser así: odiar ir al supermercado y evitar ir con todas mis ganas hasta las últimas consecuencias: encontrarme con mi heladera completamente vacía. Me acuerdo que a dos cuadras hay una mercadito por eso, agarro mis cosas y salgo a este. Aprovecho a relajarme mientras el airecito primaveral choca con mi rostro que me hace relajar y sacar toda esa tensión que logre tener.
― ¡Pauli! – escucho que gritan de algún lado y me sobresalto. Paro el paso y busco con mi mirada por todos lados, hasta verlo, y que una sonrisa enorme se me escape.
Muerdo mi labio inferior y hago esos pasos que nos separan para abrazarlo efusivamente y que él también me abrace. Río de la felicidad y me separo un poquito para verlo: está mucho más grande, más lindos y me impulso a dejar un beso sentido en su mejilla.
― ¡Qué lindo verte por acá! Pensé que estabas en Rosario –me dice, yo rio y negó, secando un par de lágrimas que se me escaparon, es que me emociona volver a verlo- Hey, ¿Por qué lloras?
Le sonrío y acaricio su mejilla para volver a abrazarlo.
― Es que me encanta volver a verte –le digo, todavía abrazada - ¿Vivís por acá?
― No pero mi hermana si –dice y yo asiento, muerdo mi labio inferior - ¿vos que haces solita? Ya es tarde –rio y seco mis lágrimas nuevamente – basta de llorar –me abraza.
― Hace mucho no te veía y estas muy lindo eh –el ríe divertido – yo si vivo por acá, hace un par de semanas me mude. Y como no tenía nada en la heladera vine a ver que podía hacer de cenar.
― Comamos juntos –dice y yo elevo una ceja – sálvame de mi hermana preguntándome miles de cosas, por fa –y largo una carcajada.
― ¿Estás seguro? –Él asiente – bueno –sonrío.
***
En mi mano derecha una ensaladera con ensalada de zanahoria y en mi mano izquierda unas milanesas de pollo, directo a la mesa donde él me espera ya sentado, ansioso por cenar y hablar; hacia muchísimo no nos veíamos y hablábamos.
― Tuvimos un reencuentro “cuco” –él y sus ocurrencias, yo y me levante de ceja.
― ¿Y cómo sería eso? –pregunto con mi sonrisa divertida.
― Si, yo te vi y te grite entonces vos empezaste a girar en el lugar buscándome, y cuando nos vimos fue una cara de sorpresa –dice y yo rio y asiento.
― ¡Es verdad! Me sorprendiste.
― Fue muy divertido verte girar en el lugar –dice mientras ríe y yo finjo un enojo.
― ¡Hey! –Y ahora reímos los dos – Contame de tu vida, Sebas –digo, después de tomar un traguito de jugo. Me mira como no sabiendo muy bien que contar y yo rio - ¿Seguís tocando la batería? –él asiente con su sonrisa.
― Si, y me invitaron a tocar la semana que viene unos chicos –su felicidad, la mía- me dijeron que les había gustado como toque un día en la escuela y como ellos tenían una presentación…
― ¡Buenísimo!  Así que seguro están ensayando mucho –él asiente con su sonrisa.
― Y tu amigo ¿sigue tocando la batería? –pregunta. Ese “amigo” es Pepe y yo sonrío y asiento.
― Creo que hace bastante no toca, pero si, le sigue gustando –sonreí.
― Estaría bueno que toquemos juntos, a ver quién supera a quien –dice, agrandado y yo largo una carcajada.
― ¿Vos decís que arruga? –pregunto divertida y él asiente, para que riamos los dos juntos.
Y simplemente pasar tiempo con él, volver a reencontrarnos me hizo muy bien, volví a morir de amor con sus gestos que algunos, no nos vemos normales, como sus palabras dulces cuando me contaba todo el amor que le tiene a su nuevo sobrinito, o como empecé a contarle un poco de lo que había pasado hace unas horas antes con Pedro y de cómo me hablo sentidamente, de una manera especial que logro tranquilizarme y llegar a pensar que las cosas se iban a acomodar. De cómo nos abrazamos fuertemente y prometimos juntarnos una tarde completa porque claro que no habíamos hablado de todo, y tanto él como yo queríamos enterarnos de nuestras cosas. De su presencia, de esa facilidad con la que se hace querer, de ese rostro tan tierno… de él en sí.


Continuara…
Necesitaba que vuelva, lo necesitaba enserio.
Gracias por bancarme estos días de faltazo.
Y VAMOS QUE QUEDA POCO!!!

JusPauliter.


sábado, 24 de enero de 2015

Capitulo 192

El sol daba contra mi cara, encandeciéndome un poco, por eso es que decidí enseguida ponerme los anteojos de sol que habían sido parte de mi cabeza (colgados) para después ponerse enfrente a mis ojos aliviándome toda esa luz fuerte que nos regalaba esta estrella enorme.
Camine con mi paso tranquilo a aquella camioneta, les regale un beso a cada uno con una sonrisa, y después, el conductor tomó devuelta su camino.
Baje un poquito el vidrio de mi ventanilla para que entre un aire fresquito, liviano que me hizo relajar, eso es lo que quería, el propósito de este viaje, de este escape: relajar.
La copiloto me saco charla enseguida y el conductor a veces metía algún comentario, si es que lo dejábamos, porque él bien sabe, cuando dos mujeres hablan, no hay opción de poder unirse (como se debe) a una charla.
Quince minutos que me resultaron cinco y sonreí al ver aquella casa, aquel barrio, el sentir este olor tan peculiar que me hacía viajar a mi infancia, aquella que fue tan linda, que ahora me duele pensar tnipara,  que cambiaron las cosas con el transcurso del tiempo.
Baje con mi mochila colgada a mi espalda para entrar después de los dueños de la casa, “sentite como en casa” me dijo él y yo le sonreí. En gran parte la sentia como casa.
Ella, Edi, mi abuela, me dice que deje mis cosas en la “piecita” aquella que siempre que venía a quedarme a dormir (hace bastante que no) era mía, yo solo asentí y le sonreí, para que después de volver me ofrezca a ayudarle en cualquier cosa que ella precise.
Es viernes por la tarde, y después de haber hablado con aquella señora que ya está preparando el agua para unos mates hoy temprano, preguntarle si le molestaba que vaya a pasar este fin de semanas con ellos, y que me diga que no, que ellos mismos me iban a buscar, sonreí feliz, y me dispuse a preparar aquella mochila con ropa para estos casi tres días. Le había dicho que, después de todo lo que paso con nuestros papás lo que más necesitaba era despejarme un poquito, cambiar de aire, sentir un poco de paz (porque además, venía a estudiar, este lunes rindo y… ¡miedo!) y claro que ellos entendieron, y quisieron mimarme, como siempre.
― ¿Y Pepi? –pregunta ella, después de pasarle un mate a él: Gabriel, claro que también quiso sumarse a unos mates.
― Ahí esta –dije, con una sonrisa chiquita y me encojo de hombros- bien, supongo.
Ellos sonríen y muerden su labio inferior a la misma vez.
― Que raro que no quiso venir también –es ella la que habla- hay suficientes camas.
― Si, pero prefirió quedarse –digo y hago una mueca- igual, le di mis llaves del departamento, por si quería pasar el fin de semana ahí. –ahora asintieron entendiendo.
― Me parece bien- dice el abuelo – ¿y tus cosas bien? ¿La facultad?
― Si, bien. Bueno, además de que quería pasar estos días con ustedes, también necesitaba esa paz que solo hay acá para ultimar detalles de los parciales. Ya la semana que viene empiezo y bueno…
― ¿Son muchos Pochi? – la abuela.
― Tres por ahora. Estos son los que me perdí los primeros tres meses que estaba allá –ahora asintieron – pero seguramente más adelante se vienen más.
― ¿Y cuándo es el primero? –curioso, mi abuelo.
― ¡El lunes! – Digo con un poco de ansias, nervios y todo lo que implica que en menos de tres días rinda.
― Ay, por favor. ¿Y así de relajada estas? –dice la abuela y yo largo una carcajada.
En realidad, por dentro estoy muriendo (hace ya tres semanas).

Luego de una rica cena preparada por la mujer de la casa, yo soy la encargada de preparar unos tés mientras ella lava y él seca (todos cumplimos roles), para que una vez que todo este como se debe, volvamos al comedor, él abuelo se despide, porque a él le gusta ver la lotería de media noche y se va a su habitación a verla para que también, nosotras, las mujeres, sigamos hablando, como nos gusta hacerlo, siempre.
― ¿Y Zairita? ¿Ya te volviste a amigar? Me conto mamá que estaban peleadas –muerdo mi labio inferior y sonrío chiquito.
― Si, ya hablamos y arreglamos las cosas –sonreímos- me había mandado cualquiera con ella, va, con todos los chicos… y por suerte me supieron entender y perdonar.
― ¿Ah, con todos era? –Dice y yo sonrío – que bueno que hayan podido hablar entonces, Pochi.
― Si, es que todo fue antes de que yo me vaya, y no había hablado con nadie, no los había vuelto a ver hasta que yo volví del viaje –y ella asintió.
― Volvieron en el momento justo –dice y yo sonreí – o volviste a ellos en el momento justo.
― Una mescla de las dos cosas –sonreímos- son fundamentales. Mucho más Zai que es como mi hermana, y bueno… Pepe, que siempre está –sonrío tontamente.
― Ese chico es un sol –le sonrío – y eso que no lo conozco en faceta de novio –y largo una carcajada - ¿con él también te habías peleado?
― Si –murmuro – y cuando volví también… él sin rencores volvió a mí.
― ¿Y ahora? –rio, un poco nerviosa.
― Ahora estamos bien –sonrío chiquito- volvimos, pero todavía sin etiquetas.
― Muy bien… despacito para que no te estampilles –sonrío y asiento – hay que cuidar ese corazoncito –sonrío.
― ¿Vos tuviste muchos novios abue? –y ella me mira sorprendida y yo largo una carcajada, ella se contagia.
― ¿Qué clase de persona te crees que es tu abuela? –Pregunta divertida y yo rio con ella- En mis tiempo solo pensabas en un hombre para toda la vida
― O sea que el abuelo fue tu único novio –sonrío y ella hace una mueca.
― Fue el único novio oficial. Despues había uno que me tiraba onda, como decís vos –reí – pero Gabriel fue mi único novio, si –sonríe.
― ¡Qué lindo! –digo
― A veces un poco aburrido, pero si… es lindo –reímos- cambiaron un montón las cosas. Hasta en la época de tus papás era igual, no tanto pero… desde chicos estuvieron juntos,  ahora vez a las famosas cambiar de novios como de bombacha –y rio.
― No todas son iguales, abue –le informo – yo solo tuve tres novios: Pablo, Tomás, el chico de Mar del Plata –ella asiente.
― Ese chico me caía bien –reí – lástima que era muy callado.
― Es tímido –sonreí – y bueno, Pedro.
― A Pedro no lo supera nadie, es mi favorito –reí- podrías haberlo invitado, tonta.
― ¿Estás loca? –Reímos- quería decirte gracias –volví a hablar después de unos minutos en silencio- por dejarme venir, los necesitaba –sonrío chiquito y ella acaricia una de mis manos con una suya. Muerdo mi labio inferior – todo lo que paso es tan feo que necesitaba estos mimos –sonrío chiquito.
― Para eso estamos los abuelos: para darles todos a sus nietos lo que sus padres no pueden o no quieren darle –dijo y yo le regale una sonrisa- sé que es horrible Pochi, pero hay que aceptarlo, y para eso necesitas a gente que te quiere, que te acompañe.
― Como ustedes –le sonrío.
― Como nosotros –se para, para acercarse, abrazarme un poquito y dejar un beso en mi frente- te quiero chiquita.
― Yo también te quiero, abuela.

Continuara…

JusPauliter

martes, 20 de enero de 2015

Capitulo 191

Vuelvo con mis pasos lentos en donde se encuentra ella, para entregarle aquel vaso de agua fresquita, que ella lo agarre y me sonría chiquito. Me siento al lado de ella, y la miro por un momento mientras ella traga el agua, al finalizar suspira y se la nota un poco más tranquila. Mi mirada se dirige a la nada, y trato de normalizar un poco mi cuerpo para no romper en llanto otra vez, delante de ella, pero ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo tomarme esta situación con frialdad? Al menos cuando este enfrente de ella, para que se sienta mejor. Lo intento, pero me es imposible.
Trago saliva y mis ojos se vuelven cristalinos cuando rebobino unos minutos atrás, cuando me la encontré en los escalones de este mismo edificio esperándome, como me abrazo y largo su llanto, como intente no llorar, y como nos miramos por un instante para luego abrazarnos, y hacernos saber la una a la otra que siempre, siempre nos vamos a tener, yo a ella y ella a mí.
Nos miramos y unas carcajadas se nos escapa, por qué no lo sé pero las risas iban aumentando, ella se contagiaba de mi risa y yo de la suya. Muerdo mi labio inferior y le hago saber que es una tarada y más ríe, hasta que las risas cedan y el silencio se hace presente.
― Me dijo mamá que te iba a avisar para cenar juntos hoy –muerde su labio inferior y me mira, yo largo un suspiro inconscientemente y asiento.
Desvío la mirada y me digo a mi misma que me tengo que tomar todo con tranquilidad.
― Ya no podemos hacer nada Pepi –le murmuro y me mira con sus ojos brillosos. Hago una mueca – esto viene desde hace rato –asiente.
― Tal vez… es mejor –dice y hace un gesto como de dolor al decir esas palabras. Asiento lentamente y rápidamente seco una de mis lágrimas.
― Seguro que si –murmuro- se están haciendo mierda por “salvar” la familia, y a veces intentar muchas veces lo hace peor –asiente y me sonríe chiquito.
― Gracias por bancarme Pochi –me dice – ahora me doy cuenta de que vos siempre estuviste firme, te guardaste todo para que yo me sienta mejor y nunca te agradecí –mordió su labio inferior y yo le regale una sonrisa- perdón.
― Cállate- le digo con una sonrisa- no se vos, pero yo me muero de hambre –le digo divertida y ella asiente. Hará media hora que estábamos charlando y yo todavía no había almorzado – Tengo unos Capelettis ¿con crema?
― ¡Y queso! –dice y yo asiento con una sonrisa.
Manos a la obra.
No hacía falta hablar, aclarar o decir con ella, nosotras siempre tuvimos en claro que íbamos a estar. Simplemente estar, no decir nada del tema, solo lo necesario, sabemos que esta noticia nos hace mierda a las dos, como también a nuestros papás, pero en el momento que estaba abrazada a ella, me vino un flashback de hará uno, dos años atrás, cuando después de una pelea fuerte de mis papás yo me fui a casa de Pedro, cenábamos con los chicos, y cuando termino la cena él que sabía que me pasaba algo me dijo que me quedara para hablar. Le conté mi miedo (el mismo de ahora), que por ahí… podía hacer algo para revertir la situación. ¿Y cómo hacerlo si nosotras no tenemos nada que ver? Si ellos son los que deciden destruir de alguna manera esta familia o seguir luchando. ¿Cómo entender? ¿Cómo aceptar? ¿Cómo vivir después de una decisión tan importante que no está en manos de nosotras, sus hijas? Seguramente como me dijo Pepe aquella vez, con el tiempo aceptamos todos estos cambios, nos adaptamos.
Respiro hondo y decido sacar algún tema de conversación que no sea el mismo que las últimas charlas que tuvimos: nuestros padres y todo lo que implica.
― Vienen las chicas ¿te quedas? –le pregunto y ella eleva una ceja – como quieras.
Se encoje de hombros y muerde su labio inferior, asiente.
― Si a vos no te jode.
― No –me sonríe chiquito- el otro día me trataron de forra porque te había dejado sola, cuando vinieron a cenar los chicos –rodee mis ojos- mil veces les dije que vos te habías ido con tus amigos –ella largo una carcajada y mordió su labio inferior.
― Date cuenta que me quieren más a mí que a vos. –su tonito canchero y que yo rodee mis ojos para que riamos juntas.

***
Toque tres veces seguida la puerta (porque me había olvidado mis llaves) y al instante aparece papá que nos sonríe y nosotras también les sonreímos. Muerdo mi labio inferior cuando me doy cuenta de que unas lágrimas están por salir en el momento de que él me abrazo y se sintió tan bien y a la vez tan feo, sentimientos cruzados que me hacen una revolución en mi cuerpo, que suspiro y me concentro en respirar para tranquilizarme.
Despues de una tarde de charlas y risas con mis amigas –Zai, Lali, Ro, Cele y Romí- y mi hermana- Delfi o Pepi- yo me bañé y después de que estuve lista, junto a Delfi salimos para lo de nuestros papás.
Y acá estamos, después de saludar a ellos, yo en la cocina ayudando a mamá con la comida, mientras papá y Pepi en la mesa, a punto de disfrutar una picadita.
Y esto de hacer como si nada no me gusta, me pone de malhumor. Suspiro y vuelvo a la mesa en donde Delfi esta con su celular y papá hipnotizado con el televisor. Me siento en el lugar de siempre, en mi lugar y al instante llega mamá con el menú de la cena: pollo con papás fritas.
― Pepi, pata –dice mamá, mientras le pone esta presa del pollo en su plato – Pochi –y ahora me sirve una a mí – Y para nosotros dos pechuga –le dice a papá y sonríe chiquito.
Dirijo una mirada a Delfi y muerde su labio inferior.
― Creo que ya es hora de dejar de hacerse los boludos –dice. Ella tampoco aguanta toda esta clase de lograr una cena amena, cuando todos sabemos del porque esta cena. Mis papás se miran entre sí sin saber que hacer o decir – somos grandes –vuelve a hablar – y no me va que hagan como si nada ¿Por qué no dicen de una vez por todas que tienen una crisis y piensan separarse? –Muerdo mi labio inferior - ¿Qué es lo que quieren ocultar? ¿Algún novio o novia?
― Delfi –murmura mamá con su voz rota.
― ¿Por qué no nos escuchan un momento? –habla papá. Carraspea – ni mamá ni yo tenemos novios –gesticula con las manos debido a su incomodidad – estamos pasando unos momentos difíciles en nuestra relación – cruza mirada conmigo- acá no hay culpables.
― ¿Solo paso así? De un día para el otro se separan. –digo frunciendo mi ceño.
― No –vuelve a hablar él – no es de un día para el otro. Es de años, es largo, mucho tiempo en el que… ambos cometimos errores –le dirige una mirada a mamá –donde… faltaron cosas en la comunicación, hay muchas cosas pero son cosas entre… entre mamá y mías. –nos dirige una mirada a las dos- cuando… cuando pudimos ver que nuestra relación estaba pasando por un momento difícil, eh… hicimos lo posible para poder salvar nuestra relación. Pero… no lo logramos, no fue posible –una lagrima corre por mi mejilla y rápidamente la seco- es por eso que decidimos por ahora… separarnos.
― Es una decisión muy pensada –dice mamá en un tono más bajo del que tomo papá- en la que hemos tomado papá y yo
― O sea que hoy simplemente nos juntaron para comunicarnos –dije, con un tono lleno de bronca. –no nos informan. Es que ¿y nosotras ahora que decimos? “Ah, dale perfecto… Buenísimo, se separaron” –Delfi me mira con sus ojos cristalinos y me suplica que pare, que los deje hablar.
― Pau, es lógico que todo esto te resulte enojo… pero el enojo también es una manera de demostrar tristeza, y es lógico y necesario que lo sientas porque es un proyecto familiar que se rompe. –papá.
― ¿Un proyecto familiar? –pregunto.
― Si –me dice.
― Hace rato que ya no somos una familia papá –le digo- hace meses están con peleas y ningunas de las veces que pelearon me avisaron estando yo allá en New York o acá si no es porque Delfina me llamaba llorando. ¿Qué es lo que intentaban lograr? ¿Mostrar que nada pasaba? Cuando vivían a los gritos en casa, cuando tenía que encerrarme con Pepi a escuchar música porque ustedes no paraban de decirse barbaridades que nos hacían mierda ¿y vos me estás hablando de un proyecto familiar que recién se acaba de romper? –lo escucho suspirar.
― Yo lo entiendo –dice – no quiero que pienses que esto es como un trámite con tu mamá que es solo comunicarles a ustedes y listo… Para nosotros es muy, muy doloroso porque ustedes dos son lo más importante que tenemos en nuestra vida. Cuando nos conocimos con Alejandra y nos enamoramos, y nos casamos nuestro deseo era formar una familia, nuestro único deseo. Y lo logramos –me mira y yo trago saliva – con mucha dificultad pero también con mucha felicidad, porque ustedes para nosotros, la llegada de ustedes dos, es el momento más feliz de nuestras vidas. Vos, Pau que fuiste la primera… no sabíamos ni cambiar un pañal ¿Cuántas mamaderas teníamos en la mesa de luz? –le pregunta a mamá.
― Muchísimas –su vos cortada, sus lágrimas en los ojos.
― Y vos Pepi –sonrió- sos nuestra chiquita –ella mordió su labio inferior mientras se secaba sus lágrimas – cada uno de los recuerdos los vamos a tener guardados en nuestro corazón, por siempre… Y, y lo que pase entre nosotros no tiene nada que ver con lo que sentimos por ustedes ¿sí?
― Estamos viviendo una situación complicada, mucho dolor, mucha angustia –hace una pausa.
― Esas son solos palabras –dice Delfi – todos sabemos que es lo que pasa después…todo lo que viene después de esto.
― ¿A vos te parece que las palabras no valen nada? –pregunta papá.
― Si –dice- no valen nada. Nunca supiste que se siente cuando tus papás se separan, cuando te dicen todas estas cosas y después a los dos meses cada uno está haciendo la suya –se seca sus lágrimas- no son la primera pareja que se separan… y nosotras no vivimos en un tuper papá.
― Ya lo sé –dice – toda las familias son diferentes, todas las familias tienen quilombos de familia… algunas pueden superarlos, otros luchan para hacerlo, pero se dan cuenta que no es suficiente, pero no es la muerte de nadie –dice y yo levanto mi mirada para verlo – vamos a seguir teniendo la misma relación que siempre, solo que… que van a tener dos casas.
― ¿Ya te vas a ir? –pregunto.
― No –murmura – todavía me quedan cosas que acomodar… tengo que buscar un lugar, cerca, para nosotros tres –muerdo mi labio inferior. Juro que no me imagino una vida así – A veces… las cosas no salen como nos la imaginamos en un principio. –dice, mirando a Delfi con sus ojos hinchados, enredando una de sus manos con las de mamá – Cuando yo me enamore de mamá pensé que iba a ser para siempre ¿eh? Que no se iba a terminar. Pero vivir muchos años con una persona que uno ama… por momentos, se hace difícil, uno cambia… el otro cambia, a veces los cambios no van en la misma dirección, entonces te das cuenta que estás viviendo con una persona diferente…que se volvió diferente, uno también se transformó. A lo mejor es eso lo que nos está pasando con… Con Ale –la mira y le sonríe- A lo mejor tenemos que empezar de nuevo, conocernos de nuevo… tal vez, ver las cosas que antes no nos molestaban y ahora si nos molestan… Si nos animamos a intentarlo de nuevo, pero estas son cosas que las tenemos que decidir nosotros en privado, ver que, además de tenerlas a ustedes, podemos algún día… volver a enamorarnos.

***
Sus brazos envuelven mi espalda tan fuerte como los míos amarrados a su cuello y en este preciso instante es donde puedo liberarme, puedo llorar, puedo descargarme, porque él me deja y estoy agradecida de que lo haga. Todas las palabras que dijo papá suenan en mi cabeza una y mil veces, y la idea de que ya este todo decidido me eriza la piel, me da miedo, miedo que consume toda esa bronca que tuve cuando estaba ahí sentada con mis papás, que no nos dieron oportunidad de hacer algo, y ya sé que esto lo deciden ellos, como la pareja que son o fueron, pero lo que no entienden es que el dolor que sentís al escuchar por ellos mismos que se separan es grandísimo, y lo que todo hijo quiere –o la mayoría- es revertir esta situación, salvar a la familia, obligar a que todo se solucione. Pero a veces, las cosas no resultan como lo esperamos –como bien dijo papá-.
Dejo un beso delicado en su cuello y me separo –por primera vez- para poder verlo y que él al instante seque mis lágrimas para acariciar mis dos mejillas y plantar un beso en mi frente. Que vuelva a abrazarlo pero esta vez que me separe al instante.
― Fue horrible –le digo con mi voz rota, las lágrimas no dejaban de salir – te juro que fue lo más feo que me paso… Estar ahí –muerdo mi labio inferior- sabiendo porque había ido pero que ellos, que también sabían porque había ido, hagan como si nada, hasta que Pepi no aguante más y bueno –bajo mi rostro porque el llanto me gana y muerdo mi labio inferior.
― Shh –me murmura mientras sube mi rostro y lo abraza con las palmas de sus manos– tranquila –seca mis lágrimas – sé que esto es horrible y difícil para vos, para toda tu familia, lo sé –murmura el “lo sé”- y es necesario que estés triste, para después… lograr superar todo.
― No se supera más Pepe –le murmuro – no se supera más.
― Al menos estar mejor –me dice- puede que no lo superes –me dice- pero estoy yo, me tenes acá –rodea sus brazos por mi cadera – siempre me vas a tener, y vas a ver que de a poquito... vas a ir aceptando todo esto.
― No quiero tener dos casas –le digo y él me sonríe – cuando dijo eso papá fue horrible.
― Bueno, ya tenes dos casas… serian tres –muerdo mi labio inferior y él me roba un beso- no te ayudo ¿no? –Niego y él ríe un poquito – perdón… es que me supera, quiero levantarte el ánimo y no sé cómo.
― Estando. Abrazándome y haciéndome caricias en el pelo –le murmuro y él me sonríe chiquito. Agarra una de mis manos y me lleva a mi sillón, para que se siente, me haga sentar y me apoye en su pecho, abrazándome y acariciando mi pelo castaño. Levanto la mirada por un momento y él me mira, para regalarme una sonrisa y yo lo bese dulcemente – gracias –murmuro.
― Estoy.
― Siempre –murmuro- por eso te amo –le regalo una sonrisa chiquita y el besa mi frente, yo vuelvo a su pecho. Mi lugar en el mundo.
Y con él, no hay tal crisis. 

Continuara…
Ni cara, pero acá estoy.
Capitulo... bueno, un poco especial.
Dedicado a ustedes que en 362 nos vemos!!!!!!! Diosito.
Espero sus comentarios, porfi.

JusPauliter.

sábado, 17 de enero de 2015

Capitulo 190

Sonreír cuando la veo detrás de la puerta para que ella también me sonría y deje un beso en mi mejilla. Esas preguntas frecuentes que solo hacemos por ¿costumbre? Como “¿Cómo estás?” “¿tu familia?” y que la respuesta siempre sea la misma –mayormente- “Si, todo tranquilo” una sonrisita y que ella ya sepa a lo que vine, o por quien vine.
Solo me basto en asentir cuando ella me afirmo si buscaba a su hermano, y que me diga que está en su habitación, que pase. Murmure un “permiso” y sin vueltas, subí esas escaleras hasta llegar al segundo piso donde se encontraba cinco cuartos, el segundo de Pedro.
La puerta estaba semi abierta, pude verlo en su escritorio que estaba todo lleno de papeles y él con su computadora, seguramente escribiendo aquel trabajo practico que me comento, tenía que hacer para mañana.
Entre, intentando no hacer ruido, pero creo que era lo mismo, ya que su concentración era solo y exclusivamente en su computadora. Sonrei, y me acerque a él por detrás, para tapar sus ojos con mis dos manos y sonreír nuevamente.
Sus manos llegaron a las mías, para tocarlas intentando adivinar de quien eran.
― ¿Pau? –murmuro y yo sonreí.
Baje mis manos para que sus ojos queden libres y bese sentidamente su mejilla para apoyarme en uno de sus hombros.
― Hola – murmuro y él enreda sus manos con las mías.
Me separo un poquito para alejarme y ponerme enfrente de él para que al fin, nos veamos y sonriamos.
― ¿Cómo entraste? –pregunto después de hacerme sentar al lado suyo en aquel banquito.
― ¿Por la puerta? –le pregunto sin entender y él rodea sus ojos- me abrió tu hermana Lu – y ahora entiende y asiente con una pequeña sonrisa.
― Pensé que estaba solo, por eso –sonrió chiquito y yo eleve una ceja divertida.
― Lu siempre presente –dije graciosa y él rio para morder su labio, acercarse un poquito más a mí y acariciar una de mis mejillas - ¿Cómo va ese trabajo? –pregunto y él hace una mueca que me hace sonreír.
― Bastante bien, me queda solo un ítems por hacer –muerde su labio inferior y yo dejo un beso en su nariz – ¿me vas a bancar? –pregunta tímido y yo asiento con una sonrisa.
― Obvio –sonríe y yo también le sonrío para después amagar a levantarme para dirigirme a su cama, y esperarlo ahí, pero él siempre me va a frenar.
― Dame un beso –me pide con esa vocecita que se hace odiar y amar a la misma vez. Yo reí, me senté de nuevo a su lado y le clave mi mirada a sus ojos.
― Vos no me saludaste –lo acuso con mi dedo- yo te dije “hola” y vos me preguntaste como había entrado –ahora él ríe y yo bufo- sos un maleducado.
― Tenes razón –dice con su sonrisa, yo asiento y murmuro un “obvio”- ¿me perdonas? –pregunta con sus brazos en mi cintura. Yo cierro los ojos y sonrío, para luego abrirlos.
― No sé –le digo y él sonríe, deja un beso suave en mi mejilla, otro seguido en mi mentón para subir a mi comisura y que sonría, que cierre mis ojos y sienta sus labios rozar los míos, al abrir los ojos me encuentro con su sonrisa que me hace morder mis labios de lo muerta de amor que me siento en este momento, y de un impulso vuelva a tocar mis labios con los suyos de una manera completa, que en el instante se formó en un beso dulce y lento, que me llevo a recorrer sus boca de una manera suave y profunda a la vez, que me hizo sonreír varias veces, y también me hizo morderle su labio inferior, para que me mire por medio segundo y que el beso se vuelva más exigente, más intenso.
― Hola –me murmura y yo rio suave para robarle un beso chiquito y que nuestras frentes se choquen.
― Hola –su sonrisa, su abrazo, su olor tan él.
Me obliga a sacarme las zapatillas, por eso es que estoy luchando para sacármelas sin que necesite desatarme los cordones, cuando lo logro, se me escapa un suspiro. Mis ganas de hablar son muchas, pero me prometí no hacerlo para que él pueda terminar ese trabajo en poco tiempo y este conmigo, por eso saco mi celular, para ver si tenía algún que otro mensaje por whatsapp pero no, bufo y odio a medio mundo, ya comienzo a aburrirme. Bloqueo el celular y lo dejo lejos, para ponerme de costado y que mi vista quede en la pared, encuentro un peluche que esta caído al costado de la cama, sonrío y lo primero que hago es olerlo y encontrarme con el olor de Pepe, lo abrazo, y cierro mis ojos, sonrío.

Es cuando escucho mi celular vibrar que me despierto, bueno, en realidad creo que no me había alcanzado a dormir. Lo busco y lo encuentro detrás de mí, para ver que me había llegado un mensaje de Agos.
“Polet, nos juntamos a cenar en casa de Juampi para organizar bien lo de Rosario. ¿Te paso a buscar?” Sonrío y suspiro.
Una felicidad me recorrió al saber que en poco tiempo volvía a ver a Fabri y Santi y a reencontrarme con esta ciudad tan linda que me hizo conocer a estas personas tan lindas como lo son ellos.
“Agosta, buenísimo, dale. Te espero ¿a qué hora?”
Levanto la mirada y me encuentro con Pedro mirándome serio, elevo una ceja y le sonrío divertida.
― ¿Qué? –frunzo el ceño.
― Le estas sonriendo al teléfono como una tarada y no estás hablando conmigo. –Su seriedad y que yo largue una carcajada, que muerda mi labio.
― Sos un tarado Pedro –le digo y él sigue con su seriedad- estaba hablando con Agos, que nos juntamos a cenar porque estamos organizando para ir a visitar a Fabri y Santi.
― ¿Enserio? –Me pregunta con una sonrisa y yo asiento - ¡Buenísimo boluda!
― Si, desde que nos fuimos no volvimos a vernos –le sonrío – y el otro día hablando dijimos de ir a visitarlos. Además de que queremos volver a pasar unos dos o tres días allá, en Rosario, como antes –me sonríe.
― ¿Tres días te vas a ir? ¿Y me vas a dejar solito? –dice y yo rio.
― Yo sé que no podes vivir sin mí, pero bueno Pepe… hay que aceptar las cosas –le digo divertida y él muerde su labio inferior sobrándome. Se acerca para sacarse sus zapatillas y recostarse al lado mío - ¿no? –pregunto con una sonrisa divertida.
― Obvio que si –me dice mirándome y yo rio, lo abrazo un poquito y dejo un beso en su cuello.
― Tarado –beso sus labios - ¿terminaste? – asiente y mi felicidad- ¡Uh, al fin boludo! –Su risa- me estaba aburriendo mal –digo y vuelve a reír para dejar un beso chiquito en mis labios y ponerse arriba mío para abrazarme (y aplastarme) un poquito.
Su mirada cristalina me hace ponerme sería un momento, apoyar mis manos en su parte baja de la espalda y clavar mis ojos en los suyos. Me da miedo de que algo le pase por eso me pongo algo incomoda y espero a que diga algo, pero por lo contrario me sonríe chiquito y deja un beso delicado en mis labios.
― Te extrañe tanto estos meses –me murmura. Mis ojos se vuelven a aguar y muerdo suavemente mi labio – y ahora que estamos juntos es como que “¿Es real?” –me dice con su sonrisa y yo sonrío, vuelvo a morder mi labio inferior.
― Es real –murmuro, subo una de mis manos a su mejilla para acariciarla seguidas veces – porque yo también te extrañe mucho esos meses en los que estuvimos distanciados – mi dedo va hasta su barbilla, para subir a sus labios y que sonría cuando, al dejarlo por un momento sobre sus labios él deja un beso en mi dedo – y aunque no sé si me creas –hice una pausa. Él volvió su mirada a la mía, como yo a la suya – porque te necesite mucho también –muerdo mi labio inferior- te necesito.
Deja un beso en mi mejilla y vuelve a clavar sus ojos en los míos que estaban cerrados, sintiendo toda la paz que me transmite este hombre, sintiendo y recordando lo cuanto lo necesite cuando estaba allá, de las muchas veces que quise llamarlo y por idiota, por insegura, por obligarme a olvidarlo no lo hice.
― ¿Por qué te haces tan importante en mi vida? –me pregunta con su sonrisa y yo me encojo de hombros. Lo mismo me pregunto yo: ¿Por qué es tan importante para mí?- Sos… lo más lindo. –muerdo mi labio y enseguida me seco una de mis lágrimas.
― Vos sos mi todo –le murmuro y enseguida sus labios chocan con los míos para formar un beso dulce, lleno de “te amo” infinitos.

***
Caminaba rápido, porque lo único que quería era llegar a casa, y sacarme estas zapatillas que calcinaban mis pies después de veinte cuadras a pie, pero esta vez no le voy a echar la culpa a papá porque no me busco o al colectivo que no me espero, me había decidido volver a pie porque quería escuchar música con mi MP3, olvidándome del calor que hacía y de que en mis pies llevaba unas zapatillas de invierno.
Bien Pau, bien.
Fue cuando llegue a la puerta del edificio que vi a Delfina, sí, mi hermana sentada en uno de los escalones. Fruncí mi ceño y me acerque un poquito más.
― ¡Pepi! –mi alegría al verla. Ella estaba en otra, seria, por eso tuve que hacerle saber que había llegado que estaba acá.
Al cruzar miradas, sus ojos se volvieron cristalinos y lo único que atino fue a pararse y a abrazarme.
Suspire, mordí mi labio inferior y la abrace fuerte de la misma manera que ella hacia conmigo. Sus lágrimas empaparon mi remera y yo… yo no pude aguantar las mías.
Ya no.

Continuara…
Hola, hola hola.
ÚLTIMOS DIEZ ENTIENDEN?????? YO NO.
Ay bueno. Solo espero sus comentarios por favooooooorrrr.

JusPauliter.

miércoles, 14 de enero de 2015

Capitulo 189


Otra vez la rutina comenzaba después de este fin de semana y solo esperaba a que lleguen esas semanas tranquilas, pero sé muy bien que no iban a llegar hasta que rinda ese par de parciales, los cuales me tienen completamente nerviosa, con ansias, a lo que me queda solo resumir que me volví la flaca más infumable del planeta. Supongo que sé controlarme o disimular porque no me dijeron ni una palabra… o tal vez se dieron cuenta de que si me decían algo no iba a servir para nada, todo lo contrario. 
Vi pasar aquel colectivo que paraba justo a dos cuadras de donde estaba, el cual me paso enseguida, y solo atine a correr, porque si seguía con mi paso pausado (aquel que me obligo a hacer siendo las siete de la mañana) lo iba a perder. Y eso no era lo ideal cuando tengo dos horas con Bustamante.
Demás está decir que termine agitada corriendo esa cuadra y media, y que llegue justo cuando el colectivo volvía a tomar rumbo, esta vez a mi universidad. 
Cuando llegue a esta, me encontré con los chicos, los cuales salude con una sonrisa y sin más vuelta entramos. 
Por suerte había llegado a tiempo. 
Me ubique en el lugar donde desde el primer día que llegue me senté, y después de unos pocos minutos llego el profesor que nos deseó un buen día para luego comenzar con su clase normalmente. Y que estas dos primeras horas se me pasen enseguida, daban ganas de venir a todos las clases de este hombre, su manera de explicar y de encarar la clase, su entusiasmo y a veces… su mal humor que bueno, claramente daban ganas de agarrar las cosas e irse. 
“¿Almorzamos juntos?” –me vibro el celular, a causa de este mensaje que además me saco una sonrisa. 
Seguro él también se encontraba en clases. 
“Te espero en casa” tecleo rápido y volví a guardar mi celular. 
Las últimas dos horas también se pasaron rápido, a lo que agradecí en el momento que empecé a sentir hambre y unas ganas locas de salir de este lugar, para también encontrarme a Pepe en casa que almorzábamos juntos.
― ¿Nos vemos a la tarde, Polet? –pregunta Agos y yo desvió la mirada de mi celular, que tenía un mensaje de Pepe.
“Paso por un automc y te veo allá” el cual me hizo sonreír.
― Si, negra, los espero… ¡A vos también! –le digo a Juampi que el revolea sus ojos y me hace reír, también está harto de estudiar, como Agos y yo. 
“¿Qué te pasa que te estas portando tan bien como para comprar un mc? Sos el mejor”

***
Corrí y a los instantes me encontré abriendo la puerta, para verlo y que una sonrisa se me escape, me acerco y enrollo mis brazos en su cuello para rozar nuestras nariz y que lo bese dulcemente, sentí sus manos en mi cintura y como se unía a mi beso. Le regale una sonrisa y un beso en su nariz.
― Hola feíto –le murmuro, manteniendo nuestra distancia escasa. Él sonríe y pega más su cuerpo con el mío para volver a besarme fugazmente. 
― Hola Señorita Chaves –me dice divertido y yo muerdo mi labio inferior- futura de Alfonso –hace una mueca y yo elevo una de mis cejas.
― No tires esos títulos que después arrugas, Alfonso – sueno divertida y él larga una carcajada. Veo como levanta una bolsa del Mc Donals y mis ojos se agrandan, nuevamente lo escucho reír y me contagio un poquito - ¿se nota mi hambre? –pregunto, cuando me doy vuelta dirigiéndome a la mesa de mi comedor que ya estaba lista para sentarnos y comer.
― Poquito –dice y hace una seña con sus dedos refiriéndose al “poquito” yo rio.
― ¿Cerveza? –pregunto antes de sentarme, lo veo asentir y le regalo una sonrisa, para buscar una botella de la misma y volver a él. Yo también elijo cerveza. 
Me encuentro sentada en la esquina, como las mayorías de las veces, y él se encuentra a la izquierda, como la otra vez que vino a tomar mate, presiento que ya eligió su lugar. 
― ¿Qué tal la universidad hoy? –le pregunto y él hace una mueca, revolea los ojos. Presiento que no tan bien.
― Horrible. Tuve dos horas con una flaca que no sé, al parecer le había venido o no se –yo reí- estaba re histérica y se la agarraba con todos –frunce su ceño.
― Encima dos horas boludo.
― Y las otras dos con un flaco que es un pelotudo que se cree el re capo y no explica un sorete –yo largue una carcajada – lo odio. Le pedís que te explique y te boludea. 
― Ah, enserio que es un sorete –dije con mi sonrisa y él asintió – el mío todo lo contrario –empecé- también, tuve dos y dos. Las primeras dos con un flaco re copado o sea es exigente y todo pero te explica re bien. Y después con una chica jovencita, re simpática –le sonreí.
― Te odio, re bien tu día –volví a asentir con una sonrisa triunfante. 
― Pero después vienen los chicos a estudiar para los finales que me queda solo esta semana –muerdo mi labio inferior, decirlo me pone aún más nerviosa- y todo empeora –le digo divertida.
― Me haces sentir un poquito mejor, gracias –muerdo mi labio inferior y él ríe, me toma una de mis manos para enredar con una de las suyas – hoy la vi a Camila –me dice y hace una mueca- no se… se sintió raro.
― ¿El que se sintió raro? 
― Que me salude así… como si nada- y yo elevo una de mis cejas- o sea, no es que me besó –dice y se le escapa una sonrisa, seguramente por mi cara que no demostraba diversión- vino, me saludo dejando un beso en mi mejilla y un poco que me abrazo –asentí.
― ¿Y qué sentiste? –vuelvo a preguntar. Él se encoja de hombros.
― Nada… no pensé que se iba a acercar a saludarme, solo eso –asiento- me había dicho ese día que hablamos que estaba todo bien, pero pensé que me lo dijo solo por decir. 
― Bien entonces –le sonrío y él también sonríe.
Sus ojos se clavan en los míos y los míos en los suyos, para que le sonría y deje un beso en su mejilla y vuelva a separarme.
― ¿Postre? –Le pregunto y él me mira divertido yo solo rio – helado de ayer –de ayer la cena que tuvimos con nuestros amigos. Él asiente con su sonrisa. 
Sus facciones están relajadas, sus ojos a la nada, los míos a él que no pueden parar de mirar cada detalle de su rostro lo que causa que muerda mi labio inferior y de que me olvide completamente de mi helado. Estamos sentados ahora en el living, en el sofá, uno al lado del otro, acaba de contarme de una de las travesuras que hizo su sobrinita Lucia, que me hizo reír mucho y después un silencio bastante se transformó, por eso, me limito a mirarlo detalladamente, hasta que él, que no es ningún boludo se da cuenta, deja su compotera en la mesa y yo de inmediato bajo la mirada, el no vuelve a su lugar, más bien se sienta a horcajadas en mis piernas y me obligo a mirarlo, él lo hace divertido y yo muerdo mi labio inferior, es obvio que se viene una cargada.
― Así yo también puedo violarte con la mirada, si no, no vale –me dice divertido y mis mejillas se ruborizan. 
― ¿Qué decís? –y hacerse la boluda es mi mejor plan.
Baja su mirada y me saca mi compotera de helado para tomarla él y llevarse una cucharada a su boca. Muerdo mi labio inferior, lo odio, lo odio.
― Está rico –me dice y yo asiento – lástima que está un poco derretido.
― Ajam –murmuro.
Él sigue comiendo.
― ¿Podes sentarte en tu lugar? Me estas aplastando, Pedro – él me sonríe.
― Vos sos mi lugar –me dice y yo rodeo mis ojos. Se mueve un poco para acomodarse mejor y yo suspiro - ¿queres? –me pregunta en un susurro con la cuchara en mano.
― No
― ¿Enserio? Te convidaba –me mira y yo vuelvo a negar. Él se frunce de hombros. 
― Enserio me estas aplastando, Pedro –le digo, mientras mis manos rozan sus piernas por los costados.
― Hey, vos me estuviste mirando más o menos una media hora, así que mínimo déjame comer el helado y después salgo – me dice y otra vez me ofrece una cucharada de helado yo frunzo el ceño y cuando quiero acordar la cuchara ya está en mis labios, y yo la recibo para encontrarme con el sabor refrescante del helado. Lo veo sonreír.
― Basta Pedro –le murmuro.
― ¿Por qué? –murmura él también, otra vez con una cuchara de helado cerca de mis labios, yo entreabro mis labios para recibirla, pero por lo contrario él se lleva la cuchara a su boca y después vuelve a acercarse para besarme intenso y cortamente. Que me mire, me sonríe y yo muerda mi labio inferior.
Dirijo una mirada a la compotera que esta totalmente vacía, él vuelve a llevarse la cuchara a su boca, para después de estirarse para volver a dejarla en la mesa ratona, se dirige a mí y posa sus manos alrededor de mis mejillas, me mira con una expresión divertida y yo solo cierro mis ojos, me vuelvo a ruborizar y al instante siento sus labios con los míos formando un beso lento, todavía con ese gusto refrescante del helado, profundo, que me hace posar mis manos en su espalda y atraerlo más a mí, gime en medio del beso y yo muerdo su labio inferior para que se separe un poquito y que nos encontremos con nuestras respiraciones agitadas, rozo mi nariz con la suya y clavo mis ojos en los de él. 
Vuelvo a cerrarlos fuerte, para que unas lágrimas se me escapen y muerda mi labio nuevamente, lo menos que quería es esto: llorar, llorar delante de él. Limpio mis lágrimas al instante, pero ya es tarde porque lo encuentro serio y preocupado, intentando saber que es lo que pasa.
― ¿Qué pasa Pau? –murmura y yo suspiro, intentando no volver a llorar.
Muerdo mi labio inferior y acaricio lentamente una de sus mejillas, le sonrío chiquito.
― Tenía miedo –le susurro y lo veo fruncir el ceño – cuando me dijiste que la viste hoy a Camila –bajo mi mirada y vuelvo a subirla al instante- ya sé que soy una estúpida, pero me sentí mal por un momento. –no deja de mirarme por un solo momento- y cuando nos besamos termine de darme cuenta de que vos me elegís a mí –le murmuro- como yo te elijo a vos –termino de decir después de una pausa. Trago saliva y mis lágrimas vuelven a salir porque él no dice ni una sola palabra y eso me hace volver a sentir miedo, ganas de salir corriendo y de que me trague la tierra en este instante.
― Te amo –me dice con sus ojos en los míos. Creo que es lo más sincero que me dijeron en la vida. Muerdo mi labio inferior y asiento- siempre te voy a elegir a vos, siempre vas a ser mi mejor opción, mi única opción… solo quiero estar con vos. –le sonrío chiquito- ¿vos queres estar conmigo? 
― siempre quiero estar con vos –le murmuro- pero por un momento me dio miedo, inseguridad, sabes que soy una insegura de mierda.
― Lo sé – me sonríe. 
― Perdón –muerdo mi labio inferior. Enredo mis dedos en su nuca para atraerlo un poquito más a mí- te amo –intento sonar de la misma forma de él para que sepa que en verdad lo amo y que en verdad quiero estar con él, pero a veces los miedos me superan – te amo enserio –él sonríe.
― Te creo –sonreímos y nos volvemos a besar, a demostrarnos todo el amor que nos tenemos. 
Que es mucho.

Las nueve y cuarto marcaba el reloj cuando tocan la puerta de mi departamento y le grito a mi amigo a que abra, yo me encuentro en mi habitación, después de una ducha relajante, merecidísima después de toda una tarde de estudio. Al instante escucho las voces de él, Delfi y ¿Pepe? Sonrío, a él no lo esperaba, pero ahora que se encuentra en casa, quiero verlo, ya. Por eso es que me apuro a terminar de peinarme y salir, con mi sonrisa y mi buen humor.
― Buenas –les sonreí y ellos también me sonrieron. 
― Pochi –me dice mi hermana y se acerca para dejar un beso sentido en mi mejilla - ¿todo bien? 
― Todo bien Pepi, ¿vos? –ella asiente entonces me acerco a Pepe que me abraza un poquito y deja un beso corto en mi comisura - ¿Qué haces acá, genio? –le pregunto divertida.
― Pasaba- sus excusas que no son creíbles y que nos hacen reír a nosotros dos – no mentira, hoy me olvide mis llaves de casa y tuve que pasar por la ventana de la habitación de mis viejos –y ríe – el susto que se pegaron.  
― Ay, boludo –reí - ¿para qué tenes la puerta? 
― Está practicando para chorro –dice mi hermana y yo muerdo mi labio inferior - ¡Estudiando ustedes dos! –dice y yo rio un poquito. Juan se encontraba concentrado juntando sus apuntes.
― ¿Qué te pasa chiquita? De algo hay que vivir –le dice mi amigo y le sonrío – además de la pizza que encargo tu hermana 
― ¿Pizza me vas a hacer? –pregunta Delfi y yo frunzo de hombros.
― Peor, va a pedir –salta Pedro y ellos ríen.
― ¿Te quedas? –le pregunto y el niega sonriente.
― Me está esperando Sonia –le sonrío – yo voy a comer bifecito a la criolla, aprende de So –frunzo el ceño y hago una cara de asco, solo para molestarlo.
― ¡Uh, que rico! Nos vamos todos a lo de esa So–dice Juampi y reímos.
― Bueno, me voy a ir –me dice Pepe y yo asiento.
― Te acompaño hasta bajo –le digo y asiente.
― Mira como hace diferencia, a mí me larga la llave, a él lo acompaña –dice Delfi y yo vuelvo a reír, al igual que Pepe. 
― ¡Es obvio Delfi! –ahora dice Juan y yo muerdo mi labio inferior.

Abro la puerta del edificio y lo acompaño hasta fuera. La noche esta fresquita y estrellada.
― Bueno, nos vemos mañana –le digo y él asiente con su sonrisa
― Avísame si andas por el barrio mañana así nos vemos, si no, a la nochecita vengo –elevo una ceja- mañana voy a estar un poco complicado con un trabajo que tengo que entregar –asiento- pero unos mates con mi… casi novia –largo una carcajada- puedo –dice con una sonrisa y termina riendo.
― Sos un idiota –lo abrazo y le beso efusivamente una de sus mejillas, ahora él también me abraza y nuestros rostros se encuentran a escasa distancia, mi nariz roza la suya y yo juego con esta, mientras sonrío – seguro vaya a casa de Zai, así que después te mando un mensajito - asiente.
― Me dan muchas ganas de  -hace una pausa y yo levanto una ceja divertida- decirte mucho lo que te amo –me dice murmurando y yo rio – no digas nada, soy un tierno.
― Sos un cursi –le digo y él ríe – pero te amo –sonríe – y mucho eh.
Nos sonreímos y volvemos a unir en un beso profundo, lleno de amor.
― ¿Sabes que estaba pensando seriamente mientras me besabas desaforadamente? –pregunta con una sonrisa divertida, para que yo ría y le pegue en su hombro. 
― Basta Pedro, ¿Qué es eso de “desaforadamente”? estás loco – vuelve a reír - ¿y que pensabas? 
― En que por ahí… mañana te podrías quedar a cenar en casa –me dice con una mueca- ¿queres? 
― Y cuando Anita venga y me pregunte que somos nosotros dos ¿Qué le digo? Casi novios-pregunto y él ríe.
― Es una buena opción –dice y yo muerdo mi labio inferior- es solo si queres… podemos esperar sino.
― Esperemos –le murmuro y dejo un beso en sus labios – mejor te venís vos a casa y cenamos los dos.
― ¿Pizza? –pregunta y largo una carcajada.
― Juro cocinarte –le digo con mi sonrisa- enserio.
― Mmm bueno –me dice – chau –me besa fugazmente – te amo.
― Te amo –le murmuro para besarlo otra vez y que se vaya.
Que sonría, muerda mi labio inferior.
Y entre a mi departamento. 

Continuara…
Larguiiiiiiiiiito y lindo ¿no?
Estos últimos once capítulos van a ser largos, y voy a ser el intento de subir uno todos los días, y si es necesario dos. 
Espero sus comentarios bbs. 

JusPauliter. 

domingo, 11 de enero de 2015

Capitulo 188

Reí divertida mientras le preparaba un vaso de fernet a Gas y me murmuraba cosas asquerosas como “mira el culo de Pedro, cuidado la baba” por detrás. Bueno “asquerosas” digamos que dos o tres veces me encontré mirándolo y que Gastón me engancho, por esos sus cargadas.
― Toma Gastoncito. Voy a ver qué onda las chicas con las ensaladas –las que estaban en mi departamento preparando las mismas.
― Bueno dale, yo lo cuido al nene –dice y yo muerdo mi labio inferior. Pedro nos daba la espalda cocinando, mientras charlaba con Thiago.
― Sos lo peor ¿sabes? – él ríe y yo me voy directo al ascensor.
Cuando entre a mi departamento, me encuentro a las chicas bailando mientras suena una canción divertida que pasan en un canal de música, yo rio y hacen que me sume a su baile, y que sigamos riendo
― ¿Y las ensaladas? –pregunto, cuando esta canción termina.
― Ya están Pochi –me dice Romí con su sonrisa. - ¡Qué lindo depto.!
― Ay gracias –sonreí –ustedes no lo conocían, cierto. – Ella y Cele asintieron.
― Bueno, ahora que tenemos tiempo conta qué onda con Pedro –dice Lali - ¡Ya!
― ¿Es necesario? –pregunto, después de morder mi labio inferior.
― Si –dice Zaira, que ya sabe absolutamente todo, pero ama hacerme la vida imposible.
― Bueno, habló con Camila – digo y ellas me miran – le dijo que se abría –muerdo mi labio inferior, ocultando una sonrisa.
― ¿Y? –pregunta ansiosa Cele. Yo rio.
― Eso –sonrío – creo que volvimos –muerdo mi labio inferior y sonrío ampliamente.
― Ayy, Paula –Lali – ¿Cómo podes estar así de tranquila contándolo? ¿No estás feliz?
― Obvio que sí, boluda –sonrío – es como que no caigo… pero estoy feliz, enserio.
― ¿Y son novios? –pregunta Rochi.
― Nop –digo y ellas levantan una ceja, todas a la misma vez, lo que causo mi risa- bueno, no nos íbamos a poner de novios ya. Acaba de cortar con la novia.
― Pero hace mil años quiere volver con vos –dice Zai y yo rodeo mis ojos – Igual, re bien boluda… Yo pensé que iban a tardar miles de años.
― Yo también –dice Romí – bueno, ¿Cuánto tardaron en ponerse de novios la primera vez? –pregunta con su sonrisa y yo asiento.
Despues de quedarnos un ratito charlando con las chicas, volvimos a la terraza con las ensaladas, para unirnos a los chicos, que cuando llegamos cambiaron de tema “futbol” para ahora hablar del rico asado que hizo la otra vez Gastón.
― Él mio va a ser más rico todavía –se agranda Pedro que me guiña un ojo disimuladamente y yo aguanto a no reírme.
― Eso está por verse –dice Gas, canchero y todos reímos.
― Che, y al final ¿Cuál de los tres ganó en el juego que le regale a Gas? –pregunto a los tres chicos.
― Yo –dice Gas.
― ¡Sos un forro! –Dice Pedro y el rubio ríe divertido – De las cinco veces que jugamos tres le gané.
― Uh, boludo vas para atrás –ahora habla Thiago
― ¡Cállate! –dice Gas y nosotros reímos.
― La próxima regálale una Barbie Pau –dice Pepe y yo rio más.
― Garcas –dice Gastón.
El cocinero avisa que la comida ya está lista, por eso, con las chicas nos encargamos de poner la mesa para que una vez que todo esté listo, Pedro pase con la fuente para servirnos a todos, y que finalmente él se siente en su lugar para compartir esta cena.
― Bueno hay que brindar –dice Ro, parándose con su vaso- ahora que sí, estamos todos.
Sonrío.
― Dale –también me levanto, y después se levanta Zai. El resto enseguida también se une.
― Por la amistad –dice Thiago y yo le sonrío.
― Porque esto sea eterno –dice Romí.
― Yo brindo porque supe pedir perdón y ustedes pudieron perdonarme –les sonrío y también me sonríen.
― Y yo por el reencuentro –dice Pepe.
Chocamos nuestras copas entre sonrisas y risas.
Ellos lo son todo.
***
Giraba una, dos, tres veces, y reía divertida mientras bailaba con Thiago, quien se animó a sacarme a bailar y que yo lo abrace, porque desde que nos reencontramos, habíamos cruzado muy pocas palabras.
― Me está mirando ¿no? –le pregunto por lo bajo divertida. Él se divierte con Pedro que está detrás de mí.
― Me hace ojito el boludo –largo una carcajada - ¿Qué onda con Pepe? –pregunta y yo muerdo mi labio.
― ¿Sos joda? Seguro ya te conto.
― Bueno si, pero… ¿Qué onda vos? ¿Lo extrañabas?
― Si tu pregunta va a que él volvió a jugársela por mí y dudas que yo vuelva a lastimarlo –le sonrío y elevo una ceja – desde el momento cero que llegue lo único que quise es volver a estar con él –le murmuro y sonrió – me ama… y yo también lo amo. Enserio.
Él suspira y se pone serio.
― También es mi amigo –me dice, y lo sé- Y lo vi hecho mierda cuando te fuiste, por eso te pregunto –asentí.
― Ya lo sé –murmuro – Pero te juro que no va a pasar nada –él eleva una ceja divertido - ¡Estúpido! No va a pasar nada en el sentido de que… sufra.
― Bueno –dice con su sonrisa- y si te hace sufrir él también lo cago a piña ¿ok? –dice y yo rio.
― Ah, menos mal eh, pensé que ibas a defenderlo a él no más –digo y ríe. Me abraza, y lo abrazo.
― Córrete –aparece Pedro al lado mío. Lo mira a Thiago y yo rio, mi amigo me sonríe y termina yéndose a sacar a bailar a su novia. Yo quedo con Pepe.
Despues de cenar, buscamos un poco de música de mi pc, Rochi fue la encargada de hacer de DJ y poner buena música.
― Hola feo –le digo, ya abrazada a su cuello.
― Hola fea –dice con su sonrisa y me abraza por la espalda.
― ¿Qué paso que lo echaste a Thiago? –le pregunto con mi sonrisa.
― Tenía ganas de bailar con vos –dice y yo elevo una ceja - ¿no puedo? –negué.
― Lo echaste –ahora él eleva una ceja- ¿con qué derecho? Si no somos nada –digo con mi sonrisa.
― Más que Thiago seguro –dice y yo rio. Me besa suavemente y yo me uno a este beso que me hace relajar, me hace sentir en paz.
― Thiago me dijo que si te hacia sufrir me cagaba a palos –le digo y me sonríe - ¿Quién es la mina acá? –pregunto y él ríe divertido.
― A mí me dijo lo mismo, o sea que si te hacia sufrir me cagaba a palos –y ahora reímos los dos.
― O sea que nos tenemos que portar bien –digo divertida y lo veo asentir.
― Siempre –me sonríe y vuelve a besarme – Paula estás más linda que antes –me dice y yo elevo una ceja – enserio – y yo rio – estas más mujer.
― ¿Me queres decir que antes era un pibe? –Pregunto y vuelve a reír, para contagiarme - ¡Forro!
― Sos una tarada –dice- antes también eras hermosa… pero fuera de joda, estas mucho más linda –le sonrío.
― Vos estas hecho un potro mal –le digo y él ríe - ¿Qué? Sos muy lindo Pedro.
― Vos sos mi todo.
― No, vos el mío – le murmuro y lo beso, esta vez más intensamente.
Solo una palabra:
Felicidad.

Continuara…
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¡Cumplí!
Bueno, solo que espero que les guste estos capítulos, que lo hayan disfrutados y… eso.
Insisto en que amo escribir esta novela, y que me hace muy bien hacerlo y leer sus comentarios, así que, como estamos en la etapa final, por favor, no aflojen!!
Y también pedirles perdón por estos tres días que no subí, estaba acostumbrada (seguramente ustedes también) a subir todos los días, pero estos días estuve en otra… hasta que caí (nuevamente) en que me hace bien escribir.
Solo eso.
Dedicado a mi Mortu que tampoco estaba muy bien, te amo, lo sabes.

JusPauliter.

Capitulo 187

Miles de bolsas del supermercado en mis manos y que mi celular comience a sonar avisándome que había entrado una llamada, que claramente el mundo me odie, y que bufe, me había acomodado las bolsas para que ninguna se me caiga ni tampoco me dejen sin brazos, y estaba negada a dejar las bolsas en el piso para atender, seguramente era alguna de las chicas para saber a qué hora tenían que venir.
Hoy, como habíamos quedado, los chicos, específicamente Pedro, se encargaría de hacer un asado para nosotros, ahora con Thiago, en la terraza de mi edificio que me encargue de pedirle a Lucas la llave de la misma y no tuvo problema.
19.40 marca el reloj del ascensor, el cual no sé si esta en hora, pero confió en que sí. No quiero soltar las bolsas por nada, por eso marco el número “cuatro” con mi pera, para que el ascensor cierre sus puertas y comience a subir al piso correspondiente. Obvio que al llegar a la puerta de casa tuve que soltar la mayoría de las bolsas para abrir, pero no me molesto, lo bueno es que había llegado.
“Tire” las bolsas en la mesa del comedor y un suspiro se me escape, de frustración y de alivio a la vez. Al fin había llegado.
Reviso el celular y la llamada perdida era de Zai, sonreí y decidí por llamarla.
― ¡Paula! ¿Cómo no me respondes las llamadas? ¿Queres que salga para allá como una loca? –me dice exagerada y yo rio
― Tenia cinco bolsas en mano, no podía boluda –le digo sonriente- ¿Qué paso?
― Que no sé a qué hora hay que ir -me dice y yo rio, porque sabía aunque no me había dicho nada.
― A las 21.00 mi amorcito, dije en el grupo –el que me agregaron ellos. Miles de grupos, sí.
― Sabes que no le doy mucha bola mi vidita –dice y rio –nos vemos a las 21.00 entonces Pochi.
― Nos vemos, colgadita.
Miro nuevamente la hora: 20.00 bueno, necesito ducharme ya, terminar de ordenar un poco (aunque prácticamente vamos a estar la mayoría del tiempo en la terraza) y esperar a Pedro que iba a venir un ratito antes para prender el fuego para comenzar a cocinar antes de que lleguen el resto.
Y sin vueltas, fui a mi habitación en busca de algo lindo para ponerme y así entrar a la ducha, que fue rapidísima, porque sentia que no llegaba si me permitía tomarme todo mi tiempo para bañarme.
***
Terminaba de preparar los vasos en una bandeja, cuando escucho el portero y voy casi corriendo a atender.
― ¿Quién? –pregunto.
― Yo –escucho del otro lado del teléfono la voz de Pedro y sonrío.
― Subí –le digo cuando apretó el botón que abría la puerta del edificio.
Salí corriendo para el baño para volver a peinarme y acomodar mi ropa, y cuando quise acordar, se escuchó golpear la puerta y salí, para abrir y encontrarme a Pedro con su sonrisa linda.
― Hola –mi sonrisa – pasa –le murmuro y él se acerca.
Deja un beso sentido en mi mejilla y otro seguido en mis labios para que yo muerda mi labio inferior, y cuando pase, cierre la puerta, y que se me escape una sonrisa.
― ¿Todo bien? –me pregunta y yo asiento.
― ¿vos?
― Bien –su sonrisa que me contagia y hace levantar una ceja - ¿Qué?
― No, nada –le sonrío.
― Traje una cerveza –me dice y me muestra la botella de la misma. Yo asiento.
― No hacía falta –le digo y se la agarro – la voy a poner en la heladera –aviso, mientras camino hasta la misma.
― ¿Qué onda la terraza? ¿Comemos ahí, no? –pregunta.
― Si –le digo una vez que estoy frente a él – le pedí a Lucas, el portero que me ayude a poner una mesa, y bueno también hay unas sillas –le digo- ya está todo armado.
― Ah, genial, esta re lindo para cenar afuera. Re copado el portero –me dice y yo asiento con una sonrisa.
― Si, re buena onda –le murmuro – bueno, todavía falta veinte minutos para que llegue el resto. Si queres vamos así yo dejo los vasos y platos y si queres ya vas prendiendo el fuego –el asiente.

― Hable con Camila –me dice en medio de viaje a la terraza yo despego mi vista del piso para encontrarme con la de él.
― ¿Y? – Sus facciones no me dicen nada, a lo que me obligo a preguntar.
― Me dijo que estaba bien –dice y yo levanto una ceja- que me entendía, y que ella se abría.
No demostraba un gramo de felicidad y me preocupaba. ¿No era lo que queríamos?
― Le tuve que contar lo que paso ayer –me murmuro – se largó a llorar –muerdo mi labio inferior-  
― Pedro –digo en voz baja, dolida. Si bien no la conozco no es nada lindo que tu novio te cuente eso y me pone un poco mal.
― Le pedí perdón – las puertas del ascensor se habían abiertos y nosotros salimos de este para que yo le entregue las llave y él abra la puerta de la terraza- me dijo que le hubiera gustado saberlo antes… de que pase esto – suspira- Me sentí un idiota, lo que menos quería era lastimarla, si bien sabía que estaba mal… quería hacerlo. –Mis lágrimas salieron – no me arrepiento de nada, Pau –me murmura y acaricia mis mejillas – enserio que te quiero a vos –muerdo mi labio inferior y seca mis lágrimas – solo que fue feo hacerla llorar –asiento.
― Se nos fue de las manos –murmuro y él me sonríe
Un silencio enorme se forma y nosotros estamos tan conectados, se siente como si él pudiera leer lo que mis ojos le dicen y yo leer los suyos, muerdo mi labio inferior y le sonrío chiquito. Cierro mis ojos y lo beso cortito.
― ¿Vamos a estar juntos? –le pregunto y él vuelve a mirarme, ahora con una sonrisa chiquita.
― ¿Vos queres? –asiento lentamente. Lo que más quiero en el mundo. – entonces si –murmura y me besa, dulce y lentamente, yo me uno a su beso para que se vuelva más intenso, lleno de amor, de pasión.
― Te amo Pepe –le murmuro y vuelvo a besarlo seguidas veces.
― Yo también te amo –me mira – sos mía. –sonrío.
― Y vos mío.
Nuestras sonrisas, nuestros besos, nuestros abrazos.
Nuestro amor.

Continuara... 
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JusPauliter.

Capitulo 186

Bese suavemente su mejilla, para luego besar su comisura, que una sonrisa se me escape como una a él también. Entre abrió sus ojos y me miro, puso sus manos en mis mejillas y me atrajo más a él para dejar un beso suave en mis labios y que yo deje otro seguido.
Nos sonreímos y me abrace a él, sin importar que lo aplastaba un poquito, para hundirme en su cuello y besar el mismo seguidas veces, que él comience a reírse, esa risa tan linda que me saco una sonrisa y me hizo separar un poquito para mirarlo divertida y que ría un poco más.
― ¡Me haces cosquilla, tarada! –me dice divertido y yo rio un poquito, para volver a donde estaba antes: en su cuello, cerrar los ojos, y que me sienta tan bien con él – Pau –me murmuro, mientras me abrazaba en la parte baja de mi espalda.
― ¿Qué? –murmure y su piel se erizo, sonreí.
― Tengo hambre –me dice con ese tonito de nene de cinco años suplicando que me saco una sonrisa, que me hizo dejar un beso en su cuello (si, otro) y que me hizo separarme para mirarlo con mi sonrisa y que me encuentre con la suya.
― No pienso cocinarte –le avise de ante mano y él largo una carcajada.
Mordí mi labio inferior y salí (a mi pesar) de arriba de él para ponerme a un costado y que no deje de mirarlo como hipnotizada, como muerta de amor. Bueno, lo estoy.
Estoy muerta de amor por este flaco.
― Ya sé que no vas a cocinar Paula –me dice obvio – pero por lo menos pidamos una pizza, algo –dice y yo rio. Dejo un beso en su mejilla, me tomo el tiempo para mirarlo y cuando él levanta una de sus cejas, suspiro, porque me tengo que levantar a buscar algún teléfono que nos traiga una pizza siendo las 23.00 hs.
Lo escucho reír y yo muerdo mi labio para no hacerlo, mientras me pongo un remeron y un short cortito para salir de la habitación.
Voy directo a la cocina en el momento que me acuerdo que unos días atrás, Agos me pego un imán de una rotisería “como si no te conociera, te salve la vida” me había dicho, mientras lo pegaba en un extremo de la heladera. Reí un poquito al recordar y rápidamente marque el número de teléfono que salía en el cuadradito que promocionaba la rotisería titulada como “Lo del Tucu”.
Me estremecí al sentir unas manos en mi cintura por detrás, y cuando siento su risa en mi oído muerdo mi labio inferior, mientras él me abrazaba completamente y apoyaba su mentón en uno de mis hombros. Tiro mi cabeza para atrás, quedando en uno de sus hombros y él aprovecha para besar más espacios de mi cuello, y que yo ahora me ría y lo empuje porque también tengo cosquillas.
― ¿Te va una mila con papas fritas? –le pregunto en el momento que giro para quedar frente a frente, él todavía adueñándose de mi cintura con sus manos.
― Me va –me dice sonriente y yo rio para rodear su cuello con mis brazos – que raro vos ya teniendo número de delivery –me dice y yo elevo una ceja - ¿hace cuánto estas acá?
― Tres semanas y solo tengo este, re bien boludo –le digo divertida y él ríe asintiendo.
― Te acepto algo para tomar igual –me dice divertido y yo muerdo mi labio inferior.
― Que ganas de molestar ¿Por qué tan insoportable? Si estamos así de lindos, abrazaditos –vuelve a reír y me abraza pegándome a su cuerpo.
― Me encanta estar abrazado a vos, pero tengo sed, hambre, atenete a las consecuencias Chaves.
― ¿Consecuencias? ¡Pedro! –me quejo y él ríe divertido.
― Mentira tontita. –me besa seguidas veces, logrando que a lo último, también lo bese.
― Bueno, déjame que voy a prepararte algo porque después vas a salir a decir que yo no te atiendo –le digo y me escapo de sus brazos para abrir la heladera en busca de algo para tomar.
El timbre del portero sonó, para que después de decirme que eran los del delivery, baje para buscar la comida y pagar.
Al volver, Pedro ya estaba sentado en la mesa, con su vaso de fernet (el que le prepare) en mano e hipnotizado con el televisor que lo había prendido antes de que baje.
Demás está decir que tuve que poner la mesa yo, y de que por poco le tuve que servir su porción de milanesa con papas fritas. Opte por apagar la tele, porque, fuera de joda no me daba bola, y cuando lo hice recibí una mirada asesina que me hizo sonreír y a él bufar.
― ¿Queres que también te de la comida en la boca? –le pregunto irónica y lo veo elevar una de sus cejas. Yo muerdo mi labio inferior, y me llevo una papa a la boca. Él ríe.
― No está mal la idea.
Rodeo mis ojos y vuelvo a mi plato.
Esto es lindo: estar… volver a estar, de alguna manera con él, sintiendo de que nunca pasaron esas peleas que nos hicieron distanciar, que me hizo armar mi propia burbuja para no sentir, para no sufrir, la cual, sin dudas se rompió cuando volví y el ¿destino? Lo puso nuevamente en mi camino, lo hizo volver a mi vida… aunque creo que nunca se había ido de está. Tampoco creo que haya sido destino, porque al menos yo, sentia y quería que pase esto, que me encuentre con él, sentados uno enfrente del otro riendo de cosas sin sentidos, después de unirnos, pero no simplemente por haber tenido sexo, sino, más bien unirnos a este amor, entregarnos a este amor.
Tampoco deja de ser raro, amo estar con él, pero otro yo (si eso es posible) me dice que me tome todo con tranquilidad, que piense miles de veces antes de decir o hacer algo, que me deje llevar, pero que todo tiene un límite. Supongo que el haber no solo tenido sexo, sino hacer el amor, porque las miles de sensaciones que sentí me hacen dudar si solo fue sexo… rompe un poco el límite que me había puesto a mí misma, pero en partes (mayormente) no me arrepiento, lo necesitaba, y lo necesito.
No me recuerden que tiene novia, porque lo sé, por eso dije “en partes (mayormente)”, y las palabras de mi amiga se me hacen presentes, haciéndome saber de qué no tenía que preocuparme si él no se preocupa, de todos modos él es el que tiene novia, yo no. La culpa se hace presente, aunque es mínima.
― Toc, toc. –dice mientras golpea la mesa de madera, yo le sonrío, después de descolgarme. El levanta una ceja divertido y yo muerdo mi labio inferior. No era simplemente para llamar mi atención.
― ¿Quién es? –le pregunto, siguiendo el juego.
― Juan –dice y sonríe.
― ¿Qué Juan? –rodeo mis ojos.
― Juan, two, three –dice y yo largo una carcajada que contagia a él.
― ¡Sos horrible! –le digo en medio de una risa- malísimo Pedro
― Bueno, era solo para que me des bola –me sonríe - ¿en qué pensabas? –me pregunta y yo muerdo mi labio inferior. Suspiro.
― En nada –me limito a decir y él a levantar una de sus cejas.
― Contame, dale.
― Que no sé cómo va a seguir esto –le digo, ligerito – y ya sé que queres estar conmigo y yo con vos –le digo y me sonríe chiquito- pero no se… me siento un poco mal por Camila –termino de decir y muerdo mi labio inferior.
― ¿Por Camila? –me pregunta.
Yo asiento.
― Pedro ¿a vos no te pone mal esto? Lo que acabamos de hacer, y vos tenes novia.
― Obvio que me pone mal Pau –me dice- pero vos me haces sentir mucho mejor ¿entendes? –Muerdo mi labio inferior – cuando hace un ratito estábamos frente a frente, mirándonos sin decir nada –me dice murmurando y yo asiento- sentí que no era capaz de alejarme de vos otra vez –suspiró – Cami es una muy linda persona –dice y hace una pausa, intentando buscar palabras para poder seguir – siempre que paso tiempo con ella la paso muy bien, y en su momento ella me banco miles de cosas –muerdo mi labio inferior- sabe lo importante que sos para mí, sabe que te quiero muchísimo… Ella lo sabe todo, y estoy seguro que me va a entender –murmura finalmente y yo clavo mis ojos en los suyos, siento que me dice la verdad y sonrío, eligiendo creerle, que todo va a estar bien.
― Que suerte que te cruzaste con una mina tan buena–le digo, sincera y le sonrío chiquito- y que supo conquistarte –le sonrío y me sonríe.
Se para, se acerca a mí, para sentarse en una silla al lado mío. Busca una de mis manos para enredar con una de las suyas, nuestras miradas se cruzan.
― Yo solo quiero que me conquistes vos –me murmura y yo sonrío, muerta de amor.
― Y yo solo quiero que seas conquistado por mí –le digo divertida, pero con una sonrisa, esas que me delatan, esas que hace que quiera besarme, y que lo haga.
― Te amo –me murmura entre besos y yo me alejo un poquito para verlo, sonreírle y volver a besarlo.
― También te amo. –murmuro, muerta de amor.
Y de felicidad.

Continuara…
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JusPauliter.

jueves, 8 de enero de 2015

Capitulo 185


Vuelvo a morder mi labio inferior y le sonrío chiquito. La distancia es la misma que hace seguramente un minuto, pero mi impresión es que estamos así una hora, se me hace eterno estar así: cerca, tan cerca que nuestras narices se rozan, sus ojos están fijos en los míos, como los míos también están fijos en los de él, pero de vez en cuando mis ojos se desvían a sus labios, esos labios que están tan cerca de los míos y me agarran unas locas ganas de volver a unirlos, de formar un beso eterno. Al volver a sus ojos me dice, sin decir ni una sola palabra que lo haga, que también se muere de ganas por hacerlo, yo inconscientemente muerdo mi labio inferior y al cerrar los ojos, me encuentro rozando sus labios, para volver a tocarlos, esta vez completamente y que él una sus labios con los míos, que yo me entregue completamente a este beso y rodee su nuca con mis brazos para atraerlo más a mí y que él no deje de acariciar mis mejillas. Que me reciba en su boca como yo lo reciba en la mía, y que nuestras lenguas empiecen a jugar frenéticamente, formando un beso apasionado, intenso, interminable. Que muerda su labio inferior suavemente, para que lo escuche gemir y que de un solo movimiento me siente a horcajadas en su falta, que el contacto de nuestros cuerpos sean más completos y que sea yo la que gima en su boca cuando comienza a acariciar lentamente mi espalda de arriba abajo. Que rompa el beso para que se hunda en mi cuello y que mi respiración sea tan irregular, que me dé cuenta de que lo necesito, lo necesito siempre, lo necesito ahora. Muerdo mi labio inferior y tiro un poco de su pelo para que él se separe de mi cuello y me mire, que lo encuentre con su respiración irregular y que lo bese, que lo vuelva a besar expresando todo lo que lo necesito.
Sus manos bajan por mi espalda hasta el final de mi remera para hacer contacto con mi piel y que yo salte un poquito en reacción de este acto, que lo mire por un momento, que él también me mire, con deseo, con amor y que una nuevamente nuestros labios en un beso eterno.
Sus manos hicieron que mi remera se suba un poco más viendo el final de mi corpiño, no deja de acariciar mi espalda, pasando por mi vientre seguidas veces y subir a mis pechos que están cubiertos por mi corpiño de encaje. Me hace suspirar seguidas veces y lo empujo más a mí.
― Pedro –le digo en jadeos, su boca ahora está en mi cuello dejando besos intensos, haciéndome sentir miles de sensaciones a la vez. Lo escucho murmurar algo que no soy capaz de deducir y muerdo mi labio cuando pone más presión en sus labios sobre mi cuello- Pedro –repito y sueno como antes. Trago saliva y él baja sus besos por mi clavícula y subiendo nuevamente a mi mejilla, haciendo un camino de besos hasta llegar mis labios. 
― Quiero estar con vos –me murmura sobre mis labios y yo no dejo de acariciar su pelo.
― Yo también –le murmuro y uno una vez más nuestros labios en un beso suave y lento, como disfrutándolo. Me sonríe entre besos y yo muerdo nuevamente su labio inferior, para que después se vuelva más intenso este y que nuevamente sus caricias comiencen en mi espalda, subiendo cada vez más mi remera, mientras yo recorría su nuca con mis dedos él al fin comenzó a subir mi remera con el fin de sacármela para que termine con mi corpiño de encaje al descubierto. 
Que de un solo moviento se levante del sillón obligándome a hacerlo también, que me atraiga a él colocando sus manos en mi cadera y yo acariciando su pecho, todavía cubierto con su remera, lo miro y me sonríe, yo muerdo mi labio, muerta de amor.
Su mano va recorriendo mis caderas suavemente, bajando a una de mis piernas, no deja de mirarme, de sonreírme. Yo solo me limito a sentir, a disfrutar, disfrutarlo y a mirarlo como una estúpida, arriba de mí, recorriendo mi cuerpo con caricias, caricias que me llenan el alma, caricias que extrañe y que quiero que sean eternas. Se apoya en sus codos, para quedar nuevamente cerca de mí, entonces rodeo su cuello con mis brazos y desarmo sus rulitos. Une sus labios con los míos en un beso lleno de amor, de dulzura, para que comience a hacerse más profundo, más apasionado, y que me pierda, pero que sea tan lindo perderse, porque lo hago en él, me pierdo en él, en sus besos que marcan todo mi cuerpo, en sus caricias, en sus gemidos, sus sonrisas y no hay estado más lindo que estar así, con él.

***
Muerdo su oreja suavemente para llamar su atención y que deje de mirar el techo aburrido para dedicarme una mirada a mí con una sonrisa, también le sonrío y él se pone también de costado para encontrarse enfrentado a mí y rodear mi espalda con uno de sus brazos, abrazándome y atrayéndome un poquito más a él. Su nariz roza la mía y dejo un besito chiquito en sus labios para después también abrazarlo. 
― Necesitaba tanto esto –le murmuro- a vos te necesitaba –me mira y muerde su labio inferior.
― Yo te necesito siempre –me murmura y yo le sonrío un poquito emocionada. 
Baja su mirada y queda así por unos minutos, yo dejo un beso infinito en su frente. Miles de sensaciones aparecen en mi mente, rebobinando todos los besos que nos dimos estos últimos minutos, todas las sonrisas que nos regalamos y todos los suspiros y gemidos que se nos escaparon, nuestras respiraciones entrecortadas y la sensación de deseo al tenerlo acá, conmigo. Sin dudas necesitaba esto, lo necesitaba a él y creo que lo voy a necesitar siempre, siempre a mi lado.
Vuelve a mirarme y su rostro cambio drásticamente, mi mirada se vuelve de preocupación y muerdo mi labio inferior, intuyo lo que está por decirme. 
― Yo enserio quiero estar con vos… Enserio que te necesito siempre –dice y yo me lo quedo mirando. Es obvio que hay un “pero”, por su mirada- no quiero… no quiero que pienses que porque todavía no haya hablado con Camila no quiero estar con vos –me dice y yo asiento lentamente, trago saliva – lo único que quiero es volver con vos.
Le sonrío y mis ojos se llenan de lágrimas, lo beso cortamente y me abrazo más a él, dejándonos a escasos centímetros de nuestros rostros. 
― Yo lo único que quiero es devolverte todo el amor que una vez me diste y que yo… no supe valorarlo como te lo merecías –muerdo mi labio inferior y beso su nariz - ¿me vas a dejar hacerlo? – me mira, siento su mano acariciar mi espalda y al instante sus labios junto con los míos. 
― Siempre –me murmura, sonrío y lo beso, me besa.
Lo abrazo, lo abrazo fuerte. 
Y lo único que quiero, además de amarlo, es pertenecer así.
Juntos. 
Abrazados.

Continuara…

No hay nada que decir.
Solo que llegue a una conclusión: que amo escribir esta novela, que me desconecta muchísimo hacerlo.
Espero que, haya logrado un buen “trabajo”, que les haya gustado… y que, también, como yo, disfruten de estos pocos capítulos que nos quedan.
MIL GRACIAS por sus comentarios.
Y este capítulo, es completito para Ro, a ver si logro subirte el ánimo como vos lo haces conmigo.

JusPauliter.

Capitulo 184

― ¿Vos me estas jodiendo? ¡Flaco desde anoche que no tengo baño! ¿Vos entendes eso? –mi voz era altísimo y no me importa nada que quede como una loca histérica.
Es que no entienden lo importante que es para una mina tener un baño en funcionamiento, obvio que no, tampoco es que le importa… Tal vez, estoy exagerando un poco, porque solo se rompió la cadena de mi inodoro pero me molesta las personas irresponsable.
― Señorita si usted quiere le mando a un colega… no es mi culpa que
― ¡Obvio que es tu culpa! Tendrías que haber venido ayer a la tardecita y ¿ahora no podes? Y más vale que mandes a alguien a que me lo arregle.
― A ver flaca ¿Qué te pasa? Me bajas el tonito ¿ok? ¿Te pensas que por que sea plomero me tenes que hablar así? Me chupa un huevo si no tenes baño y me cago en un puto cliente ¿ok? Me quede sin auto, estaba por salir… pero ahora matate. ¡Histérica! –Y corto.
¡Corto la llamada!
¡Me llamo histérica! Ah no, yo lo mato a este flaco.
Suspire, mi bronca crecía y crecía. Todo por hacerle caso acariciue llame a ese plomero, se pueden ir a la mierda Lucas, y el plomero… Bueno, en realidad Lucas no tiene nada que ver.
Y como si encontraría un plomero en la calle, salí a esta misma decidida a encontrar uno.
― Paulita, ¿ya vino el plomero? –me pregunto Lucas con su sonrisa amable yo solo negué y casi que hago vaivén a la puerta principal del edificio.
Comencé a caminar, sin destino, solo me concentraba en ver o esperar a ver un cartel donde diría “acá hay plomeros que están dispuestos a arreglarte la cadena del inodoro”
Un poco ilusa.
Voltee la mirada cuando escucho por segunda vez la bocina de un auto y ahí me doy cuenta de que se trata de Pedro que se ve divertido y yo solo rodeo mis ojos. Me acerco un poco.
― ¿Qué haces? –le pregunto con mi humor -3.
― Hace ya dos cuadras que te estoy persiguiendo –me dijo con su sonrisa - ¿paso algo? –me pregunta cuándo se encuentra con mi mirada que casi por poco lo asesina.
― Si, pasa –el eleva una ceja- no puedo encontrar ni un plomero que esté dispuesto a arreglarme el baño ¿podes creer? Con los miles de plomeros que debe haber en capital, todos los que llame no quieren trabajar ¿de qué mierda viven?
― Así que llamaste a varios plomeros… -dice y yo elevo una ceja, él se limita a sonreír.
― Estoy sin baño desde ayer a la tardecita Pedro ¿vos sabes lo que es eso? ¿Sabes el asco que le tengo meter la mano en la reserva del agua para agarrar ese tubito y al final tirar la cadena? Me dan ganas de hacer pis en un balde boludo –y  larga una carcajada que me contagia un poco –enserio te digo, ya le tengo asco.
Me mira y muerde su labio inferior tapando una sonrisa.
― Vamos –me dice y yo me lo quedo mirando- vamos, seguro es una pavada, por eso no deben querer ir.
― ¿No tendría que ser al revés? – pregunto y se encoge de hombros.
― No soy plomero.
― Pero te ofreces… algo debes saber.
― Me ofrezco porque se te ve muy alterada. Dale, subí.
Bufo y doy la vuelta al auto para abrir la puerta del acompañante y subir. Me mira nuevamente con una sonrisa de diversión, dejo un beso rápido en su mejilla y él comienza a manejar hasta mi departamento.
― ¿Qué hacías por mi barrio? –pregunto, curiosa.
― Iba para tu casa –dice, sin más y yo me lo quedo mirando por un momento, él levanta una ceja – pensé que era bienvenido –yo solo muerdo mi labio inferior.
― Podrías avisar igual. –le digo y vuelve la mirada a mí por un momento para después seguir concentrándose en el camino.
― ¿Para qué no te vea en este ataque de alteración por no encontrar un plomero? –me pregunta divertido y no puede guardar su risa. Yo me contagio un poquito.
― Tal cual.
Me sonríe solo como él lo hace y estaciona enfrente a mi edificio, no había caminado muchas cuadras, solo unas cinco, seis, por eso es que llegamos rápido. Cruzamos la calle angosta y llegamos a la puerta de mi edificio, abro con mi llave, saludamos (yo, nuevamente) a Lucas, para subir a mi departamento por el ascensor.
― Bueno ¿y qué le pasa al baño? –pregunta cuando ya estamos dentro de casa, yo acabo de dejar las llaves en la mesa del comedor, él después de ver su celular también lo dejo en la mesa, puso sus manos en los bolsillos de su bermuda y me quedo mirando atentamente.
― No sé –le digo con mi sonrisa- creo que se le corto no sé qué, por eso no funciona la cadena –le explico y él solo asiente para que yo camine guiándolo al baño - ¿enserio que sabes algo de esto? –le pregunto y él se encoge de hombros.
― Intentare arreglarlo –yo le sonrío.
― Acá tenes unos guantes de goma –le digo ofreciéndoselos – solo lo use yo para “tirar la cadena” –digo y él ríe divertido.
― Gracias –dice, ya poniéndoselos a los mismos.
― Voy a calentar el agua para unos mates mientras –le sonrío, dejo un beso en su mejilla y salgo del baño.
Muerdo mi labio inferior y me permito sonreír, muerta de amor.
Me busca, me encuentra y viene a mi departamento, se ofrece a arreglar mi baño que los profesionales no quieren arreglar, sospecho que no sabe de nada de plomería, pero que seguro como sabe ingeniársela lo logra, y eso es lo que más me gusta de él, que siempre busca una vuelta para lograr lo que quiere.
Me dirijo a la cocina y pongo agua en la pava eléctrica que después de apretar su perilla comienza a calentar el agua ideal para unos mates, mientras, busco el mate y le pongo yerba, cargo la azucarera y voy con todo al comedor.
Es cuando escucho la cadena de mi baño que sonrío y al instante sale él, sacándose los guantes con una sonrisa.
― ¿Listo? –le pregunto y él asiente.
― Listo- sonreímos.
― ¿Tan fácil? – Él asiente- ¡Buenísimo! Gracias Pepe –le digo y me acerco para abrazarlo, rodea sus brazos por la parte baja de mi cintura.
― No es nada –me murmura y yo sonrío. Me separo un poquito para encontrarme con sus ojitos brillosos – ya tenes baño –dice y yo rio.
― ¡Siii! –Digo feliz y él también ríe - ¿mates? –ahora asiente y yo me alejo para buscar la pava, poner el agua en el termo y volver al comedor, él ya se encuentra sentado con el celular en manos y una sonrisa divertida. Muerdo mi labio seguro habla con Camila
Él deja el celular y me mira, me sonríe.
― Me obligaron directamente a hacer una cena en casa con los chicos, así que estas también invitada –yo sonrío.
― ¿Qué es eso de que me obligaron? –le pregunto divertida.
― Nadie quiere poner casa, y bueno –dice y yo asiento con mi sonrisa.
― Bueno, si quieren lo hacemos acá –me ofrezco- enserio, no me molesta… puedo pedir la terraza que hay una parrilla y cenamos ahí.
― Es buena idea ¿no te jode? –Niego y me sonríe – buenísimo, porque iban a estar mis viejos –rodea sus ojos y yo rio un poquito –se ponen pesados.
― Eso es lo bueno de haberme independizado –le digo y él hace una mueca, poco conforme – aunque a veces no esta tan bueno
― Yo sigo sosteniendo de que no hay nada más lindo que levantarse y que mi vieja me esté esperando con unos mates –dice y yo rio
― También está bueno levantarse a cualquier hora y poder desayunar si queres en la cama que nadie te va a decir nada –digo y él me mira, asiente - ¡Punto para mí! –digo y él ríe.
Despues de casi una pava de mates, lo invite a sentarnos a mirar tele, y lo único que encontramos fue unos capítulos nuevos de Los Simpsons, él los ama, así que más o menos que me amo cuando lo deje y yo mordí mi labio inferior, porque mucho que no me gustan (no tanto como él), pero tampoco me desagradan.
No sé en qué momento comencé a cabecear, literalmente, es que no me desagradaban pero si me aburrían y cuando levante la vista para ver a Pedro él me estaba mirando divertido y yo muerdo mi labio inferior.
― Te estas durmiendo, tarada –me dice divertido.
― Cállate, no. –me sonríe y se me acerca para dejar un beso sentido en mi mejilla.
― Voy a irme –me murmura cerca y yo niego
― No te vayas, dale… Podemos pedir algo para cenar dentro de un ratito y después si, si queres te vas.
― ¿Y si no? –Pregunta – ¿Y si no quiero irme? –me sonríe.
― También te vas –le digo con mi sonrisa y ríe divertido.
Se acerca y acaricia suavemente una de mis mejillas. La distancia era casi que nula yo, con mis ojos en los suyos, esos que están brillosos, seguramente, igual que los míos.
― ¿Enserio queres que me quede? –pregunta en un tono más bajo y yo solo asiento, hipnotizada con su mirada.
Muerdo mi labio inferior y vuelvo a asentir.
― Sí –murmuro.

Continuara…

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JusPauliter

martes, 6 de enero de 2015

Capitulo 183

Caminar lentamente porque mi cuerpo (y mente) me lo ordenaban, además de que en mis oídos se escuchaba una linda canción, un tanto lenta, por eso mis pasos también se amoldaban a la canción, a todo.
Salía de casa para la de Agos, ahí nos juntábamos a almorzar junto con Juampi y Sabi, la dueña de la casa nos adelantó por el grupo que tenemos los cuatro que nos iba a preparar unos tacos, obviamente que todos nos pusimos de acuerdo de que no sean mexicanos. Por eso es que después de pasar por uno de los quiosco, compre una gaseosa y de paso una cajita de mis cigarrillos y seguí camino para casa de la morocha, que solo quedaba a unas diez cuadras, pero como el sol no picaba no me molestaba hacerlas. Y mucho menos con uno de los lindos temas que tiene U2 como lo es “ordinary love”. Al llegar a casa de la familia de Agos, fue ella quien me atendió con su sonrisa y un pequeño abrazo el cual respondí con el mismo gesto y con una mordedura en su mejilla, en demuestra de cariño, para que ella grite, me pegue y yo rími Amas que te muerda –le digo y ella muerde su labio, sobrándome y que yo vuelva a reír- ¿los chicos?
En el comedor, porque ellos si son puntuales no como vos –y le sonreí.
Es que los importantes siempre llegan tarde.
Por eso, no sé cómo te da la cara –y yo reí.
Te odio – ahora ella ríe y me abraza. 
Me encuentro a mis otros dos amigos en el comedor, uno enfrente del otro muy divertidos, riendo e intentando seguir con la charla pero como su risa es tan grande…
Ah bueno –digo, y ellos se dan cuenta de que llegue. Para que larguen otra carcajada - ¿Qué tengo?
Y vuelven a reír, miro a Agos que tampoco entiende nada pero los mira con una sonrisa.
Es obvio que se están riendo de mí.
Nos estábamos acordando cuando una vez en la casa de Fabri vos te quedaste encerrada en el baño y en realidad le habíamos echado llave a la puerta –explico Sabi y ahora es Agos quien se contagia de las risas que todavía no ceden, contagiándome a mí.
¡Forros! – Dije divertida- no lo pase bien –y ahora reímos los cuatro- encima ustedes estaban en el patio y me había dejado el celular –muerdo mi labio inferior y ellos ríen más- ¿la pueden cortar?
Esperen ¿ustedes se acuerdan el día que Fabri se disfrazó de mina y quería encajarle un beso a Juampi y vos pusiste una cara de asco? –conto Sabi y ahora reímos nosotros, Juan también se contagió.
Lo peor que me lo iba a dar porta boluda –dice él y reímos.
Pobre Fabri ¿Cómo le vas a correr la cara? –dije y me quedo mirando con asco. Yo largue una carcajada y las chicas se contagiaron.
Tendríamos que ir –dice Agos – los extraño
Si, posta –dice Sabi- bueno yo lo vi hace un mes, pero también los extraña… Y Santi también.
Hay que organizar para ir, aunque sea un fin de semana –digo y ellos asienten.
Despues de ponernos un poco de acuerdo para ir uno de estos fin de semanas a visitar a nuestros amigos que quedaron allá, en Rosario, la dueña de la casa, la cocinera, Agos, se levantó para traer la comida a la mesa. Que el primero nos sirviera ella, pero que “después se arreglan ustedes” declaró, insinuando en que el próximo taco lo armábamos nosotros.
¡Un aplauso para mí que me salieron buenísimos! –dice Agos y se aplaude.
Nosotras nos la quedamos mirando divertidos y ella nos dirige una mirada de odio para que nosotros riamos y la aplaudamos fuerte.
Enserio que están riquísimos Agos –dice Juampi –se merecen el cielo estos tacos –dice exagerado
Yo me merezco el cielo que por suerte logre entender el tema que nos evalúan en dos putas semanas –dije yo sonriente.
Yo, que te lo explique –salta Sabi.
No, yo que lo entendí desde un principio –Juan.
¡Un aplauso para mis tacos! –dice Agos y reímos.
Ayudaba a Juan a levantar la mesa, mientras Sabi y Agos lavaban y secaban los platos, cuando me llega un mensaje de Lali:
“Pochi, ¿Cómo estás? ¿Vas a lo de Gas a tomar mate? Te paso a buscar si queres”
Frunzo el ceño, en realidad no me había dicho nada, tal vez, no quería que vaya.
“Hola La, todo bien ¿vos? No me aviso nada Gas de que vaya. Capaz porque va Thiago”
Polet, ¿no me sacas los platitos de aquel mueble? Así servís el postre –me dice Agos guiñándome el ojo.
¿Yo tengo que servir?- le pregunto, fingiendo indignación y ella asiente gritando un “obvio”- tan injusta la vida –digo, divertida para que ella ría.
“Thiago va, pero me dijo que te avise también… ¿Qué hacemos? ¿Te busco?”
Levanto la mirada y me encuentro a Juan mirándome atento, levanta una ceja y yo muerdo mi labio.
Me invitaron a ir a tomar mate a lo de Gastón, pero va Thiago –le digo y él suspira.
Es el momento de que vayas y hables con él –me dice- ¿toda la vida vas a estar así? –Me encojo de hombros
Me da miedo –le murmuro y él ríe un poquito.
Dale tarada. Hace una cosa, si estas incomoda me llamas y te busco, total ¿no queda cerca de casa? –me pregunta y asiento con una sonrisa, él es todo.
Bueno, gracias –le sonrío nuevamente y le regalo un abrazo.
¡Postre! –llega Agos y Sabi con unos platos con chocotorta.
“Dale, estoy en lo de Agos ¿me pasas a buscar por acá?”
**

Nuevamente me encuentro frente a ese edificio en donde se encuentra el departamento de mis amigos, admito que mis nervios son inmensos, un poco menos de los que tenía cuando también venia para el mismo departamento y me esperaban todos mis amigos… que en ese momento no eran mis amigos, después de tantos meses. Hoy, vuelvo para reencontrarme con ellos, después de un día sin vernos, pero también me reencuentro con Thiago, aquel que desde esa tarde en donde festejamos el cumpleaños de Gastón no volví a ver, y no era por simples casualidades si no porque él no quería cruzarme. Se ve que hoy si, o cambio de opinión o no sabía que venía.
Me juego por la segunda.
Bajamos con Lali de su auto, para cruzar esta angosta calle que nos separa del edificio, para entrar al mismo y después “llamar” al ascensor.
Seis pisos en silencio porque los nervios no me dejaban ni hablar.
Que raro que Thiago no vino con vos –le digo a la morocha que me sonríe.
Vino a almorzar con los chicos –me dice y mi cara cambia.
La puta madre –murmuro.
Hey –me dice Lali- sabes que Ro y Gas hacen un buen trabajo cuando se trata de convencer –dice divertida y yo rio – va a estar todo bien.
Vos más que yo lo conoces –le digo y ella asiente. Hace una mueca.
Va a aflojar. Sos… o eras su mejor amiga –me dice y yo sonrío chiquito.
Llegamos al depto. De mis amigos, y es ella quien nos recibe con su sonrisa y su simpatía de siempre.
Al entrar, me encuentro con Gas sentado en uno de los sillones, al lado está Pedro y en otro se encuentra Thiago quien me mira y yo ya tengo mis ojos cristalinos.
Finjo una sonrisa y me acerco a ellos.
Hola –mi timidez que hace que me tiemble la voz.
Es Gastón quien se para recibirme.
¡Flaca! –me dice con su sonrisa y me abraza. Él siempre me abraza en estos momentos. Yo le sonrío – Mierda que son puntuales eh –me dice, también a Lali que se encuentra detrás mío.
Hola Pepe –le murmuro cuando estoy a pasos de él y me agacho para poder dejar un beso en su mejilla, pero él en el momento que me agacho se levanta un poquito y ese beso que como teoría iba a su mejilla fue a su comisura para sonreír un poco sonrojada.
¿Todo bien? –me pregunta y yo asiento.
Entonces llega el momento de acercarme a aquel que me mira sin saber que decir o que hacer.
Hola –le murmuro como la primera vez que nos reencontramos.
Él se para y deja un beso en mi mejilla.
Hola Pau –me dice. Su voz es ronca y yo solo me limito a sonreír.
¿El resto? ¿Zai, Cele y Romí? –pregunta Lali.
Supuestamente venían –dice Gas después de encogerse de hombros.
Zai me dijo que llegaba tarde –digo – tenía que pasar primero por lo de Joaquín –sonrío.
El amor, el amor –dice Ro divertida, y me mira. Yo muerdo mi labio inferior – voy por el mate – avisa y se pierde en la cocina.
Yo veo un espacio libre al lado de Pedro por eso me acerco para ocuparlo. Del otro lado, se sienta Lali y sonrío.
Suspiro inconscientemente y Lali se ríe un poquito para pegarle suavemente en una de sus piernas y que ella vuelva a reír.
¿Tuviste día libre Pochi? –me pregunta Gas.
Más o menos –le digo y hago una mueca- tuve de ocho a nueve y media universidad, después me volví a casa. Dormí y al mediodía nos había invitado Agos a almorzar con los chicos así que si, es como si fuera libre –me sonrío- ¿vos?
Tenia una hora a las ocho, me quede durmiendo –me dice y yo reí.
¡Que desastre! –le digo y él me sobra mordiendo su labio.
Yo prácticamente no tuve clase –dice Lali
Y yo tuve de ocho a diez y media así que no me quedo otra que ir –dice Thiago y sonrío.
 Despues salio cucharita hasta el mediodía –dice Gas, cargándolos.
Cállate ¿queres? –dice Lali – Vos, Pepe ¿madrugaste?
Si, pero a acompañar a mi viejo a cambiar una camisa –rodeo sus ojos- cuando puedo dormir no, se le antoja de que tengo que acompañarlo. – reímos los cuatro de él.
A los quince minutos, llegan el resto de las chicas, por eso Rochi propone irnos para el patio, porque es obvio que el living es chico y que no entramos todos.
Esta vez me siento al lado de Zai y de Gas el cual se encarga de cebar mate. Enfrente mío esta Pedro y Thiago, parecería a propósito.
Las charlas comienzan a surgir, y me siento cómoda con su compañía y sus preguntas, no me invaden, no preguntan cosas incomodas y eso es lo que más disfruto… después de dos semanas enteras donde las preguntas se volvían totalmente incomodas. Ahora no, ahora hablamos un poquito de cada uno, de cosas importantes y otras no tanto, haciendo que las risas aparezcan.
Me siento bien, ellos lo hacen sentir bien.
Simuladamente saco un cigarrillo y como están hablando de algo que no se y sobro le hago señas a Pedro que también no está interesado en la charla que voy a fumar, para que me acompañe. Enseguida me asiente y yo le sonrío.
Invito también a Romí pero ella me dice que no, entonces me paro y enseguida se para Pedro.
Es increíble que fumen juntos cuando siempre fue un tema de enojos –dice Lali y yo rio divertida, Pedro solo se dedica a asentir.
Pero ojo, ella fuma Philip Morris- me dice, cargándome y yo largo una carcajada, me ruborizo y le pego.
¡Estúpido! No me gustan los Marlbhoro
Estoy con vos, Pochi –Dice Romí y chocamos los cinco en el aire.
Nos alejamos un poquito donde habíamos elegido la zona en donde fumaríamos, ya lo habíamos hecho la primera vez que nos encontramos en casa de Ro y Gas.
Préstame el encendedor no sé dónde me quedo –dice Pedro y yo bufo.
¡Sos un desastre Pedro! ¿Qué haces cuando te agarran ganas de fumar y yo no estoy? –le pregunto divertida y él se encoge de hombros con el cigarrillo en la boca a punto de prenderlo.
Tengo una excusa para buscarte –me dice después de expulsar el humo. Me mira con su sonrisa y yo muerdo mi labio inferior, para pegarle suavemente en una de sus mejillas.
Basta. –él me sonríe y larga una carcajada cuando ve que muerdo mi labio inferior.
Así que almorzaste en lo de Agos –me dice y yo asiento.
Nos invitó a Juampi, Sabi y a mí a comer tacos –le digo con una sonrisa.
¿mexicanos? – pregunta y yo niego.
No, no me gustan.
No, a mí tampoco. Que bien, yo también quiero tacos no mexicanos –dice y yo rio divertida.
No le voy a decir que te invite si eso es lo que queres –le digo y el ríe un poquito.
Yo no dije eso –me dice y levanto una ceja- pero por ahí… podría pasarte la receta ¿no?
No Pedro, soy malísima para cocinar –le digo con una sonrisa.
El bufa.
Bueno pero unos fideos con tuco sabes hacer –y lo miro con una sonrisa.
No voy a invitarte a comer, nene –le digo y él hace trompita, para que ría y le pegue nuevamente en su mejilla.
Sos mala –me dice y yo le sonrío - ¿un MC? –muerdo mi labio inferior.
Córtala. –y el vuelve a reír. Yo tomo una pitada de mi cigarrillo que ya está por acabarse.
¿Sabes de que me acorde? –me pregunta después de varios segundos en silencio. Yo levanto una ceja y ya me estoy sonriendo por su sonrisa que es contagiosa- del día ese que fuimos a un Mc y de que tuviste que pagar vos porque te había dicho que no tenía plata –me dice y yo rio, asintiendo y acordándome de esa vez.
Boludo, la vergüenza que pasamos.
No, ¿Por qué?
La mina nos miraba como si estuviésemos locos –reímos – que rata que eras, Pedro. Cero caballero.
¡Hey! Después compre el helado para llevar a lo de Ro creo que era que nos juntábamos –dijo y yo asentí con una sonrisa.
Que tampoco sé cómo sobrevivió ese helado –digo y reímos acordándonos.
Se había largado a llover y vos fantaseabas con esa escena del beso en la lluvia de Notebook –me dice y yo muerdo mi labio inferior.
¡No fantaseaba nada! –le digo y larga una carcajada- yo solo te contaba y vos te aprovechaste.
Jamás me aproveche de vos –me dice y lo miro, divertida.
Suspiramos al mismo tiempo y un silencio se forma. Mi cigarrillo se acabó, por eso después de apagarlo lo dejo en el cenicero y vuelvo la mirada a él que se encuentra con la vista al cielo. Sonrío y vuelve la mirada a mí para también sonreírme.
¿Qué? –le pregunto.
Nada, veía si había posibilidades de que se pueda repetir ese beso, pero hay un tremendo sol y cero nubes –me dice y yo después de quedándomelo mirando muerdo mi labio inferior y rio.
Que lastima ¿no? –le pregunto, divertida.
Si –me dice- aunque si queres lo podemos recrear sin lluvia –dice y yo rio y niego a la misma vez.
A mí me gusta la lluvia –le digo. Sonrío y me alejo, yendo para la mesa en donde se encuentra el resto de nuestros amigos.

**
Pero si tenes que ir para el otro lado boluda, ¿mira que me vas a llevar a casa? Me tomo un taxi, olvídate –le digo a Cele y ella me sonríe.
Ocho de la noche y todos nos estamos yendo para nuestras casas porque mañana todos volvemos a la universidad y no queda otra que madrugar. Por eso es que Cele se ofreció a llevarme a casa, pero yo insisto en tomarme el taxi.
Pero mira que vas a gastar cincuenta pesos cuando te puedo llevar, boluda –me dice y yo rio.
Te llevo si queres –y la voz de Pedro me sorprende por detrás, giro y me mira. Sí, me está diciendo a mí – a mi si me queda de pasada- pero en realidad no, exactamente para el otro lado- tengo que ir a buscar a Sonia al trabajo- y ahí entiendo.
Em… bueno –le digo – Gracias igual, Cele –me sonríe y planta un beso en mi mejilla para despedirse - ¿Vamos? –le digo a Pedro y el asiente.
Otra vez ese camino lleno de risas y gritos... que intentan ser cantos, pero pobre Pepe, sigue creyendo que canta bien. Por suerte el camino era mucho más corto de lo que es de mi universidad y a los pocos minutos llegamos a la puerta de mi edificio.
Bueno, gracias Pepe –le sonrío y él también me sonríe.
Prácticamente me vas a tener que pagar la mitad del tanque –me dice divertido y yo rio.
Vos te ofreces, jodete. –su sonrisa.
Hasta ser buena persona cuesta –dice y vuelvo a reír- yo que vos lo valoro.
¿Tu idea es hacerme sentir mal? –le pregunto divertida.
¡¿Cómo llegas a pensar eso de mí?! Despues de todo –habla exagerado causando más de mi risa.
Es verdad –le sonrío y también me sonríe – bueno, bajo porque Sonia te está esperando –asiente – Nos vemos Pepe.
Nos vemos –dice y se acerca para dejar un beso en mi mejilla, pero que antes de volver a su lugar deje otro en mi comisura y que yo sonría.
Eso es maldad –le digo y él sonríe.
Vuelve a mí para abrazarme y que yo también lo abrace. Que inspire su olor y que se sienta tan bien.
¿Puedo? –me pregunta y yo niego, entonces se separa de este abrazo, pero quedamos a poca distancia, entonces, haciendo caso omiso a mi negación se acerca y une sus labios con los mios suavemente.
Lo miro por un segundo y vuelvo a unir nuestros labios, formando un beso el cual comenzó lento y despacio para formarse más exigente y profundo. Que lo escuche suspirar y que rodee su cuello con mis brazos, queriendo hacer más profundo este beso. Fue cuando él intento ponerme en su falda que me di cuenta de lo que estábamos haciendo, por eso, lentamente fui acabando este beso, para quedarnos mirando, con nuestras respiraciones agitadas y nuestras frentes encontradas.
Es imposible no besarte –me dice y yo muerdo mi labio inferior.
Pepe –le murmuro- esto está mal
Ya se –me dice de la misma forma- pero no puedo, intento pero no.
Suspiro y acaricio una de sus mejillas.
Yo te quiero para mí –Me dice y me quedo helada- intento todo el tiempo hablar con Camila pero… siento que nunca es el momento –muerdo mi labio – y lo que más quiero es volver con vos… perdón por decirte todo esto.
Shh –puse un dedo en su boca – Intenta hablar con Cami ¿sí? Ella se lo merece, se merece que hables –asintió y me quedo mirando – también te quiero para mí –le murmure y su sonrisa apareció- siempre.
Lo bese suavemente por un momento, para dejar uno más cortito y separarme de él.
Nos vemos mañana. –le regale una sonrisa y baje del auto.
¡No puedo más! Lo amo, lo amo, lo amo.

Continuara…

Necesitaba este capítulo más que ustedes, creo jajajajajajaja.
Poco a poco se van acomodando las cosas, como verán.

Comentennnnnnnn, porfi.