viernes, 31 de enero de 2014

Capitulo 102

Lunes y comenzas la semana con una sonrisa. Todas las mañanas estas de buen humor (salvo que te haya pasado algo), pero hoy especialmente estas muy de buen humor. Y todos sabemos el porqué. Bueno, todos no, porque anoche llegaste cansada a tu casa, con ganas de comer e ir a acostarse, por eso es que nadie lo sabía.
Es de tarde, temprano, tres y media de la tarde y estás con las chicas en tu patio hablando del divertido cumpleaños que le habían hecho a la abuela de Zai, de que la había pasado muy bien, y que le había encantado verla a su abuela tan contenta. Lali contó que fue con su familia a un campo el fin de semana y que la paso muy bien. Romí en cambio dice que este fin de semana que paso no estuvo muy bien, y todas saben a qué se refiere, por eso Rochi se pone un poco mal, pero es Cele quien te pregunta a vos como te fue en la cancha ese sábado.
- La pase re bien, no saben cómo se saca Pedro –Dijiste divertida.
- Yo me sentiría una tarada ahí, no sé, no me gusta mucho –Dijo Romí con una sonrisa.
- Yo tampoco soy fanática del futbol, y mucho menos si no soy de ese equipo… Pero bueno, Pedro insistió.
- Te re puede –Dijo Lali y vos la sobraste mordiendo tu labio inferior.
- ¿Y en Rosario? – Zai.
- Ya elegí mi cuarto, perdiste –Dijiste divertida.
- Chanta, no vale.
- ¿Cómo se van a manejar? Me imagino que se van a turnar para hacer las compras, limpiar, todo, ¿no? –Dijo Cele.
- La verdad que no lo hablamos a eso –Dijiste vos- Supongo que nos arreglaremos más adelante –Y tu amiga estuvo de acuerdo.
- ¿Y tú viejo, como tomo llevar a Pepe? – Rochi.
- No dijo nada –Sonreíste – Él estaba mal y bueno, le dije que venga para despejarse.
- Cierto lo del amigo del papá –Recordó Lali – Pero hoy en el colegio estaba re bien, bueno, como siempre
- ¿Cómo siempre? Estaban los dos insoportables, juntitos de acá para allá, ¿Qué onda? –Cele y vos reíste.
- ¿Qué onda con qué?
- Con ustedes dos… -Dijo ella.
-  ¿Paso algo allá, en Rosario city? –Dijo Lali para que vos rías. Te pusiste colorada y asentiste para que ellas griten y salten de la emoción.
- ¡Ay! Al fin boluda, lo que sufrió ese flaco –Dijo Lali
- ¡Como no me contaste nada Paula! –Zaira, obvio.
- Es que llegue tarde, comí y me acosté a dormir.
- ¿Y cómo fue? –Cele.
- ¿Tus viejos? – Romí
- ¿Se cuidaron? – Rochi.
- En realidad fue como muy rápido… No sé, estábamos hablando y de la nada, bueno, nos empezamos a besar. Fue re lindo, les juro, me sentí re bien - Y ellas sonreían. Están felices- Mis viejos se habían ido a pasear, y él que no tenía el mejor de los ánimos, sabía que no quería ir, entonces nos quedamos, y bueno… Paso –Sonreíste.
- ¿Y ahora? ¿Qué sentís?  ¿Se van a poner de novios? –Lali.
- No sé, no. Quedamos en ir despacio.
- Muy despacio no eh, boluda ¡qué lindo! –Dijo Zai para abrazarte. Es una tarada, y la queres tanto.
- Eso, muy despacio no… ¿Hace cuánto que van y vienen? ¡Pónganse las pilas! –Rochi para que vos sonrías.
- Bueno, pero por eso… porque tardamos tanto, ahora vamos a ir despacio, como siempre lo hicimos.
- Ponerse de novios no es un paso tan enorme como el de hacer el amor, que vale aclarar, ya lo hiciste –Grito Zai  la última parte para que ustedes rían.
- Jajajajaja tarada, cállate.
- Con razón dijiste que habías elegido cuarto eh –Dijo Romí divertida para que rían.
- Jajajajaja no eu –Tu vergüenza- Es que cuando vi las dos habitaciones en una había un espejo, y pensé “es para Zai” la mía da al balcón y es un poquito más grande.
Y siguieron charlando de vos, de Pedro y de las posibilidades de que él se juegue y te pida ser su novia, todas (incluso vos) saben que te ama, y que por algo vos te entregaste ayer a él, porque obvio que lo queres, mucho… Pero no sabes, sentís que no es lo mismo que siente él por vos, él te ama, lo cual es algo bastante importante, y vos lo queres muchísimo, que también es importante, pero no tanto como lo que siente él.
Son las siete de la tarde y las chicas deciden irse, vos después de despedir a todas tus amigas, volves adentro para concentrarte en el trabajo practico de geografía que tenes que terminar para mañana.
Es cuando terminas que le mandas un mensaje a Pedro por whatsapp.
“¿En qué andas? Te extraño un poco.”
“Hola Pauli. Recién vuelvo de lo de Thiago. ¿Vos, qué onda? También te extraño, mucho”
“Acabo de terminar el trabajo de Geografía. ¿Por qué aclaras el “mucho”?
“Porque vos aclaraste el “un poco” fea. ¿Queres venir a casa?”
“¿ahora?”
“Bueno, si queres pasa mañana… ¡Obvio tarada!” –Y reíste.
“Bueno hey. En un ratito estoy. Hace mate”
“Lo voy a pensar…”
Mordiste tu labio inferior y oprimiste una sonrisa.
Después de ayudarle a tu mamá con algo de la computadora, te despediste para ir a casa de Pedro sin dar muchos detalles. Bueno, ninguno.
- ¿Pau? – Pregunto detrás de la puerta después de haber tocado timbre. Vos reíste.
- No, la otra –Dijiste divertida para que el abra- ¿Esperabas a alguien más?
- ¿Celosa? –Dijo sonriente para robarte un beso y dejarte pasar.
- Pf, no sabes cuánto. ¿Todo bien? –Tu sonrisa.
- Mucho mejor.
- ¿Tus viejos?
- Siguen allá, hace un rato llamo mamá, dijo que venían el jueves.
- ¿Te estas quedando solo?
- Con Sonia –Sonrió – No quiso dejarme solo. Como si fuera no se, un nene de trece años, viste
- Y, más o menos lo sos eh… Lo de maduro lo tenes.
- Anda a cagar, pendeja –Y reíste para abrazarlo.
- ¿Haces mate?
- Ya los hice genia.
- Que bien, genio.
- ¿Vamos al patio, genia? –Y reíste. Dios.
- Si genio, dale.
Rieron los dos, como dos tarados, para ir al patio y que como siempre, se sienten en el pasto. Y empiecen a hablar de cosas banales, o no.
- Les conté a las chicas… Bueno, en realidad ellas sacaron el tema y, eso.
- ¿Qué dijeron? –Te paso el mate.
- Nada, estaban más feliz que yo boludo –Y él rio.
- ¿Estás feliz?
- Bueno… Fue re lindo –Dijiste con vergüenza.
- Si, fue lindo –Sonrió.
- Vos sabes que… Qué bueno, sos el primero. Y fue no sé, raro, pero muy lindo.
- Vos también sos la primera.
- Que mentiroso.
- ¿No me crees?
- Boludo, no. Con Agustina estuviste muchos años juntos.
- ¿Y?
- Que es imposible
- Con vos, vamos un año y pico, bueno, obvio que es diferente… Pero enserio, nunca nada con ella.
- ¿Me estas jodiendo?
- No tarada –Dijo divertido.
- Juro que pensé que bueno… No importa. Cambiando de tema –El rio - ¿Te comentaron algo los chicos de las vacaciones?
- Thiago comento que estaría bueno ir de nuevo a Mar del Plata, viste que Lali tiene el departamento.
- Ay si, por fis. Sigo con las ganas desde el verano pasado –Y que el ría para que vos le pegues.
- Bueno, pero te armaste un novio allá, en Miramar.
- ¿Y? Yo quería ir con ustedes, a parte con Tomas corte hace rato.
- Si, menos mal. Bueno, pero ¿tus viejos no planean ir de vacaciones?
- No sé, pero yo me voy con ustedes, que ellos hagan su vida.
- ¡Que rebelde! –Y mordiste tu labio inferior- Bueno, habría que hablar entre todos.
- Y si no quieren los convencemos, por favor.
- Bueno, está bien –Le pegaste en su pierna. - ¡Hey!
- Me tenes que ayudar Pedroo. –Dijiste para que el ría.
- Te dije que si hey.
- Más te vale.
- ¡Anda!
- Si, me voy porque si no a Alejandra no la banca nadie después.
- Pero le dijiste que estabas acá, ¿o no?
- Si, pero igual…
- Bueno –Y reíste.
- Yo sé que me vas a extrañar.
- Al igual que vos a mí.
- Si, ponele… Acompáñame, dale.
- Que pesada, dios, dios. –Pero ya se estaba levantando.
- Mala onda. –Lo escuchaste reír para que te abrace por detrás mientras iban caminando, y que deje besos en tu cuello- ¿Por qué me das besos cuando me estoy por ir?  En toda la tarde no me diste ni uno.
- Es que hablas mucho y no me das tiempo a  besarte.
- Claro, ahora la culpa la tengo yo.
- Bueno, quédate un ratito más entonces –Dijo para darte vuelta y que empiece a besarte dulcemente –Sos tan linda –Te dijo entre besos – Te amo Pau. –Y sonreíste.
- Vos también sos muy lindo. Me encanta hablar con vos.
- A mí también me gusta hablar con vos, pero más besarte- Y reíste para que te vuelva a besar, claro.
- Bueno… nos vemos mañana –Dijiste entre besos para que el niegue con su cabeza mientras no dejaba de besarte- Dale tarado –Dijiste riendo- Lo besaste con la misma intensidad que él te besaba a vos y de a poco fuiste cortando aquel beso.  –Chau
- Te quiero
- Yo también, mucho –Y que le saques una sonrisa. Y también un beso.

Continuara…
No sé si es muy lindo pero bueno… Para cumplir.
En unas horitas viajo, así que no nos vemos en unos días por acá.
Agradezco todos los comentarios, y espero que no aflojen J

Beso grande, JusPauliter.

martes, 28 de enero de 2014

Capítulo 101

Cerraste los ojos, y sentiste que tu mundo giraba.
Una pequeña sonrisa y que una plenitud invada todo tu cuerpo.
Te sentís rara, pero bien, plena, pero no entendes mucho, tus ojos brillan, pero no sabes porque.
Sacas tu vista del techo blanco, y te dedicas a verlo. Sus facciones son relajadas, y está mirando el techo, pensativo, y con una pequeña sonrisa.
Te descubrió mirándolo, por eso te sonrió y vos tímida bajaste la mirada.
Resulta que estar solamente tapada con una sábana, desnuda al lado, o pegada (porque la cama no es muy grande) a él, sintiendo su cuerpo y él el tuyo te daba un poco de vergüenza. Sí.
- ¿Te sentís bien? – Pregunto con su voz suave, mientras corría uno de tus mechones que posaban en tu cara. Vos solo asentiste, con una pequeña sonrisa.
- Solo… pensaba. – Porque desde el minuto en que estas acostada al lado de él, después de disfrutar aquel momento no dejas de pensar.
- ¿Te arrepentiste?
- No. –Dijiste sonriendo. Te pusiste de costado para que sus frentes choquen nuevamente.

FlashBack.
Todo como un flash en tu cabeza empezó a recorrer. Desde el minuto cero en donde lo conociste, te había caído mal, porque él te había sacado uno de los chupetines que habías juntado de la piñata del cumple de Zaira (unos cinco años recién cumplidos), lo habías odiado, y más cuando supiste que iba a seguir con vos el año que viene en la escuela. Unos tres años después se los veía en los recreos de la mano, y en un rinconcito junto a un grupito de amiguitos, los cuales se encargaban de contar… Uno, dos, tres y ustedes se daban un piquito. Jugaban a ser grandes, a que estaban casados y tus muñecas  eran las hijas de ambos. Pero empezaron a crecer, él se cansó de jugar a las muñecas y vos lo odiaste, entonces se “divorciaron” y no se hablaron por dos años, vos con tu grupito de amigas, el jugando al futbol con sus amigos. A los doce años la llegada de amigos en comunes los unió, y esta vez vos no lo obligaste a jugar a las muñecas, ni tampoco contaron hasta tres. Amigos, y de los mejores de hicieron, recordaban con vergüenza lo que había pasado entre ustedes, claro que era “cosa de chico” según ustedes. Diecisiete años ambos y un día fue él quien te busco, y tragándose todo el orgullo, admitió que gustaba de vos.
El resto ya lo saben, miles y miles de vuelta para el primer beso, miles de vueltas para admitir que algo había en cada uno que lo podía al otro, algo que principalmente a vos te costó más admitirlo, y que ahora, después de ¿año y medio? Te podes dejar llevar, pero de verdad.

Hoy, un día normal, bueno, para él no tanto,  están en Rosario, en aquel departamento en donde el año que viene te va a hospedar mayormente unos cuatro años para hacer tu carrera, y quien sabe que va a ser de tu vida después de recibirte.
Él está triste, lo sabes, y lo demuestra en sus ojos, en su ánimo, ningún chiste, serio y silencioso.

- Hey, arriba ese ánimo –Sonreíste – No me gusta verte así.
- No puedo –Sonrió chiquito- Perdón, sé que no soy una gran compañía hoy.
- No importa –Le agarraste sus manos – Te quiero, y voy a estar siempre.
- Es que… Me da bronca estar tan lejos, sabiendo que la familia no la está pasando bien.
- Desde acá, sé que reciben tu fuerza, solo tenes que ser fuerte vos –Y él te sonrió.
- Verlo a mis viejos tan triste me agarra un nudo en la garganta… Ellos hoy a la noche viajan para allá.
- Les va a ser bien estar cerca, se tienen el uno al otro… Y te tienen a vos, que sos un hijo con todas las letras.
- No, muchas veces no.
- Si, Pepe, tus papás deben estar muy orgullosos de vos, sos una muy buena persona. Vamos, dale, arriba ese ánimo. –Te acercaste a él, para quedar enfrente y apoyar tus brazos en su cuello.
- Sos muy linda, gracias Pau –Él te abrazo por la cintura.
Solo se sonrieron, y vos uniste tus labios con los de él para que se forme un beso dulce, tierno y pausado, y que le sonrías, y él muerda tu labio suavemente, dispuesto a profundizar el beso, a pararse y a pegar tu cuerpo con el de él. Que se separe por un instante, y que solo se sonrían de nuevo para que el beso siga a la perfección.
Y que solo se dejen llevar.
Sus manos bajaron por tu espalda posicionándose por tu cintura, tus manos acariciaron sus mejillas, para que bajen a su pecho y que él de un paso, y vos dos para atrás.
No sabes si esto está bien o está mal, no sabes lo que va a pasar después, si van a seguir como siempre lo hicieron: haciendo como si nada, si todo va a cambiar para bien o para mal.
Porque con ustedes nunca se sabe.
Sonreíste y acariciaste su nuca con una de tus manos, mientras el dejaba dulces besos en tu cuello, haciendo que tu mundo se ponga patas para arriba, y que te limites a no pensar, no, hoy no.
- Pau –Él te susurro, y corto aquel beso para mirarte, y que vos no entiendas absolutamente nada- ¿Estás… segura? –Y le sonreíste.
- No sé –Vos y tu sinceridad – Pero no me importa, intento no pensar ni enroscarme, para no arrepentirme.
Y él te sonrió, y te beso con tanta dulzura, con tanto amor, prometiéndote que nada, pero nada te iba a hacer arrepentir. Profundizaste aquel beso, y solo te enfocaste en sentir, en dejarte llevar, en que no te importe nada, en Pedro, y en sus besos, caricias y sonrisas.
No sabes cómo, pero te encontras apoyada en la puerta del dormitorio que ya es tuyo, mientras se dejan llevar por aquel beso que ninguno de los dos quiere cortar, pero fue él quien lo hizo y vos casi que le pegas, lo demostraste en tu cara, y rio para hundirse nuevamente en tu cuello, mientra lo besaba, y se envolvía en ese perfume de tu piel, que tanto le gusta.
Bajaste tus manos para llegar al fin de su remera manga corta, y que acaricies su espalda, sintiendo su piel suave y tibia, lograste escuchar su respiración que empezó a entrecortarse, acompañando a la tuya, para que vos saques su remera y que enseguida abras la puerta del dormitorio, él te arrastro hasta dentro y volvieron a llevarse por un beso dulce, quien prometió ser más profundo, y fue así.
Ambos están en aquella cama de plaza y media, vos sobre el colchón, él sobre vos, sin dejar de besarte, acariciando tus brazos, bajando para tu pansa, y que se encargue de llenarte de besos en una escala desde tu cuello hasta tu pansa y que sonrías, porque todo lo que sentís es increíbles.
- ¡Ay! –Dijiste para reírte, porque él te pego un codazo en la cabeza mientras intentaba sacar tu remera.
- Jajajajaja perdón. ¿Estás bien?
-Si jajajaja –Y lo besaste, ya con tus dorso al descubierto, sentada, él se unió al beso, mientras intentaba sacarte aquel corpiño de encaje color crema – Que desubicado –Te burlaste de él, y por eso, él te volvió a besar para morder tu labio inferior y que ambos rían - ¡Bruto!
- Cállate.
Y no te dejo seguir porque el beso que empezó fue muy apasionado, y que ya no te importe seguir peleándolo.
Disfrutaste del momento, de sentir y demostrar, de él, de que aunque sea demasiado loco, él sea el primero. Y algo de que sea así, te gustaba.
Un beso dulce, uno al lado del otro, pegados, abrazados.
Y que sepas que nunca vas a olvidar este día.

Fin FlashBack.
Una emoción recorre tu cuerpo y que no puedas manejar las lágrimas, te sentís feliz, sos la persona más feliz, y no sabes porque pero te encanto lo que paso hace minutos, te sentiste mimada, cuidada, mujer. Él te hizo sentir mujer, él que no sabes que es tuyo, pero que lo queres, muchísimo, y que te puede. Si, te puede.
- Pepe… -El levanto la mirada para verte. Seguían igual, los dos de costado, con los ojos cerrados, haciendo nada, solo descansando y vos al menos pensando.
- ¿Qué? –Murmuro.
- ¿Te puedo hacer una pregunta? –Dijiste divertida.
- Que miedo. Si, dale.
- ¿Cómo… como conseguiste? –Y te entendió perfectamente.
- Ah, bueno. ¿Viste que el viernes salimos? –Asentiste- Mi viejo siempre me hace llevar uno en la billetera cada vez que salimos, por las dudas –Reíste sin poder creerlo – Y quedo ahí.
- Jajajajaja me muero. Es lo más Hora.
- Mjmm, si –Dijo mientras te abrazaba y te dejaba miles de besos en tu cara para que vos rías.
- ¡Pedro!
- ¿Qué?
- Que me haces cosquillas.
- Bueno, paro. –Pero no dejo de abrazarte- Me encanta estar así, con vos. Fue muy loco que pase… Pero no sabes cuánto lo espere –Y que levantes la mirada divertida.
- ¿Enserio lo esperaste mucho? –Dijiste sonriendo.
- ¿Vos no te acordas cuando te dije todo? Y que me cortaste el rostro mal –Y que rías – Que me trague todo el orgullo y que te vuelva a buscar.
- Bueno, pero valió la pena ¿no?
- No sé, decime vos.
- Y… Si estamos acá, como estamos, después de… Ya sabes, yo creo que sí. –Y que él ría - ¿Qué?
- Jajajajaja me da risa que seas tan tímida ahora, cuando después me vivís peleando.
- Basta estúpido –Le pegaste en uno de sus hombros- Y si te peleo es porque vos también me peleas.
- Es lindo pelear así –Y asentiste sonriendo- Yo sé que te va a molestar lo que te estoy por decir –Y bufaste- No es nada malo, va no sé.
- ¡Dale!
- Que me encanto hacerlo con vos, y que... creo que me enamore más de vos después de hacerlo –Y sonreíste- No es necesario que me digas algo, sé que mis sentimientos son mucho más grande que los tuyos, pero solamente quería decírtelo.
- Yo… Gracias –Le dijiste- Se todo lo que soy, aunque lo de histérica no tanto –Y él te sonrió divertido- Y no es que no sienta nada por vos, porque si no, no estaríamos acá –Sonrieron de nuevo – Sabes todo lo que me cuesta abrirme, pero también sabes todo lo que te quiero –Y él asintió.
- Sos muy linda cuando queres –Y te mordiste el labio inferior – Después de todo esto… Digo, de las idas y venidas, de los enojos y lo besos, después de estar acá, juntos, no te dejo ni en pedo. –Y reíste.
- ¿Justo ni en pedo?
- Bue, bue. –Y que rían los dos para que te bese dulcemente.
- Tendríamos que ir moviendo, deben estar por llegar mis papás.
- Si, dale.
Después de quince minutos, ya vestidos se sentaron como si nada en el sillón a esperar a tus papás.
Bueno, como si nada no, porque en ambos la sonrisa que había los delatabas, los ojitos brillosos y el buen humor de los dos, es inmanejable.
- ¡Llegamos! –Aviso tu mamá con una sonrisa - ¿Cómo están? ¿Qué hicieron?
- Que preguntona ma – Vos- Estuvimos charlando
- Ni un mate le convidaste Paula –Ella, y no sabes cómo logra ser tan pesada.
- En realidad los estábamos esperando para ir a tomar algo –Pedro y que tus papas sonrían. Como los compra.
- Bueno, nosotros fuimos a tomar un helado, pero si quieren vamos a tomar algo a alguna confitería –Tu papá.
Y no se habló más, los cinco salieron para una confitería.

Cerca de las nueve y media llegaron a Palermo, llegaron a tu casa, y después de invitarlo Pedro a tomar algo él decidió ir a su casa.
- En un ratito se van mis viejos, quiero estar un ratito con ellos.
- Me parece bien –Sonreíste – Mándale un beso grande, a los dos ¿sí? –El asintió – Mañana nos vemos.
- Dale. Gracias, la pase muy bien, con vos, con tu familia… Pero más con vos –Y que te pongas bordo.
- Anda, dale.
- Jajajajaja sos una tarada –Te beso dulcemente, vos te sumaste- Mañana seis y media, más vale que estés lista.
- Anda, vos me vas a hablar de puntualidad. –El rio y salió para su casa - ¡Hey!
Se dio vuelta para sonreírte divertido.
- Que te quiero –Sonrió y salió corriendo para abrazarte y besarte. Mas para besarte.

Continuara…

Tres cosas:
- Gracias por sus comentarios en los cinco anteriores (aunque me la re jugué y ustedes no mucho)
- Espero que comenten mucho mas en este.
- Me voy de vacaciones y después me preparo para rendir. Si mañana hay muchos comentarios subo el próximo, si no hasta unos días :) 

JusPauliter

domingo, 26 de enero de 2014

Capitulo 100

Verlo así te mata, te pone mal, no sabes que hacer. Mayormente él es el que siempre está para sacarte una sonrisa, y aunque vos tenes lo tuyo, en estos momentos te pone mal verlo así, triste, llorando.
Hace media hora que estas con Pedro en tu living, el llorando, y vos tratando que se recupere para que pueda explicarte.
Sabes que algo malo, malísimo le paso y que te necesita con él, por algo te llamo hace un ratito que te necesitaba, y por algo no tardo nada en llegar a tu casa. Le habías dicho que vos ibas para la suya, pero no quiso, no a esta hora.
Lo viste suspirar y una pequeña sonrisa se le escapo.
- ¿Mejor? – La primera vez que hablas.
- Si… Gracias por… por todo.
-sonreíste- ¿Qué paso Pepe?
- ¿Te acordas de Javier? El amigo de papá, que hace un año vive en Mendoza –Asentiste.
- Si, que lo queres un montón vos.  –El asintió.
- Tuvo un accidente… Hace un ratito llamo la mujer a mi viejo. Choco en la ruta, y…
- ¿Está bien? –El negó
- Falleció él –Y sus ojos se llenaron de lágrimas. Vos solamente atinaste a abrazarlo fuerte.
Y estuvieron tiempo abrazados, hasta que decidió volver a hablar.
- Mi viejo esta re mal… Quiere ir hasta allá, para despedirse, no sabes cómo esta
- Me imagino, no es para menos.
- Mi mamá esta igual… Hacia unos meses no se veían, y la última vez dijeron que se iban a juntar para un asado, la semana que viene es el cumpleaños de papá –Y vos te tapaste la boca con tus manos – Eran amigos desde hace años, y para mí era como un segundo papá –Sonreíste para abrazarlo de nuevo.
- Todo pasa por algo ¿sabes? Hoy es él, mañana, quien sabe. Hay que pensar y no ser egoísta, mira si se salvaba y quedaba con muchas secuelas, se le arruinaba la vida siendo un hombre joven.
- Pero duele, que con ser tan buena gente le toque a él, mientras hay tantos hijos de puta dando vuelta.
- Si, ya se… Y creo que de eso se trata. Yo, pienso que aquel que manda, el que está arriba, elige a gente buena para que quede la no tan buena así tienen tiempo en cambiar, en cumplir alguna misión, porque creo que todos estamos acá, para cumplir, y cuando cumpliste… Te vas. –Y él te sonrió.
- Tendría que ser al revés. Los hijos de puta que se vayan y que quede solamente buena gente.
- No todo es tan fácil –Reíste.
- Si, ya se. Hey, vos mañana salís temprano, y yo te estoy acá…
- Salimos después de comer che, no molestas. Me gusta estar apoyándote.
- Gracias.
- Si tenes ganas, mañana poder venir conmigo, así te despejas.
- No se… no quiero molestar.
- No molestas hey. Además me iba a aburrir, porque Zaira no va nada, bueno la familia, tienen el cumpleaños de su abuela.
- ¿Decís? –Sonreíste.
- Como quieras hey.
- Te acompaño, así de paso conozco tu departamento –Y sonrieron – Mejor me voy.
- Bueno. ¿Vas a estar bien?
- No sé –Dijo con una pequeña sonrisa.
- Cualquier cosa me llamas –El asintió y se levantó – Tenes que estar bien por tu papá, aunque cueste mucho.
- Si, eso voy a tratar. Gracias Pau, enserio.
- Sh, no hay que agradecer nada.
Te abrazo fuerte y lo sentiste suspirar, dejo un beso en tu cuello y vos sonreíste.
- Nos vemos en un rato –Te murmuro.
- Te llamo –El asintió para después besarte dulcemente, vos seguiste aquel beso entregándote por completo, sonreíste – Avísame cuando llegues
- Si mamá – Él dijo divertido y vos le pegaste en su hombro.
- Encima que me preocupo –Reíste y el volvió a besarte.
Él se fue para que vos cierres la puerta con llave, apagues todo, te acuestes y esperes a que te avise que llego.
A los diez minutos te llego el mensaje.
“Acabo de llegar. Gracias por todo Pau, me hizo bien hablar con vos, tus abrazos y tu silencio. Te quiero muchísimo. Mañana nos vemos. Besos”
Sonreíste y le respondiste enseguida.
“Siempre con vos, este lejos o cerca, siempre. Te quiero Pepe, mañana nos vemos. Besitos”
Y no esperaste ninguna respuesta, solamente cerraste los ojos, y al ratito después de pensar en cómo se sentirá Pedro lograste dormirte.

Camino a Rosario, vos, Pedro y Delfina van atrás, tu papá en el volante y tu mamá de copiloto. Vos y tu hermana hablan, como tal loritos, y Pedro se lamenta de ir al medio. Tu mamá escucha música y capaz que tararea, tu papa ríe de vos y tu hermana (siempre concentrado en la ruta, vale aclarar) y a veces le habla a Pedro que no tiene el mejor de los ánimos.
Rondas de mate, y charlas, capaz que te dormís apoyada en el brazo de Pepe y él acaricia una de tus manos disimulando. El paisaje pasa como volando y cuando queres acordar ya están entando a la linda ciudad que te espera el año que viene.
Primero buscan al dueño del departamento, para que les entregue la llave, y que al llegar a tu futuro departamento, por poco que se te caiga la baba. Lo amaste.
Lo primero que viste es el living, con unos sillones y una mesita para un televisor, unos lindos cuadros, y pensaste que lo habían decorado para vos, mas a lo lejos viste una pequeña barra la cual separaba el living de la pequeña cocina. Entraste por el pasillito y te encontraste con un baño, normal, sencillo, seguiste y en otra puerta viste uno de los cuartos, un poco grande, con una cama de plaza y media de madera pintada color blanco. Paredes claras y un mueble haciendo combinación con la cama. Una ventana daba a la calle y no te costó mucho decidir que esa iba a ser tu cuarto. El otro cuarto era similar, un poco más pequeño, pero con un espejo muy lindo. Ideal para Zaira –pensaste-
Estuvieron un largo tiempo charlando del nuevo hogar que te tocaba a vos, para que después tus papas y hermana los inviten a pasear, pero supiste que Pedro no tenía muchas ganas.
- Si quieren vayan ustedes, nosotros nos quedamos acá.  – Dijiste, y supiste que Pedro te agradecía por lo bajo.
- Está bien, en un rato volvemos. Ojo, no nos dejen afuera –Dijo tu mamá como lo pesada que es.
Cuando salieron vos te acercaste a Pedro.
- ¿Queres tomar algo? Bueno, no hay nada, pero compramos algo, o unos mates.
- Por mí no Pau –Se sentó en otra butaca, frente a vos.
- Hey, arriba ese ánimo –Sonreíste – No me gusta verte así.  
- No puedo –Sonrió chiquito- Perdón, sé que no soy una gran compañía hoy para acompañarte.
- No importa –Le agarraste sus manos – Te quiero, sabes que voy a estar ssiempre
- Es que… Me da bronca estar tan lejos, sabiendo que la familia no la está pasando bien.
- Desde acá, sé que reciben tu fuerza, solo tenes que ser fuerte vos –Y él te sonrió.
- Verlo a mis viejos tan triste me agarra un nudo en la garganta… Ellos hoy a la noche viajan para allá.
- Les va a ser bien estar cerca, se tienen el uno al otro… Y te tienen a vos, que sos un hijo con todas las letras.
- No, muchas veces no.
- Si, Pepe, tus papás deben estar muy orgullosos de vos, sos una muy buena persona. Vamos, dale, arriba ese ánimo. –Te acercaste a él, para quedar enfrente y apoyar tus brazos en su cuello.
- Sos muy linda, gracias Pau –Él te abrazo por la cintura.
Solo se sonrieron, y vos uniste tus labios con los de él para que se forme un beso dulce, tierno y pausado, y que les sonrías, y  muerda tu labio suavemente, dispuesto a profundizar el beso, a pararse y a pegar tu cuerpo con el de él. Que se separe por un instante, y que solo se sonrían de nuevo para que el beso siga a la perfección.
Y que solo se dejen llevar.

Continuara…
Sin querer llegue a los 100 <3 
CINCO por este gran faltazo. Quiero más de diez comentarios, y mañana sigo el próximo.
Pero por favor, comenteeeeeeeeen.
Dedicado a Cami, geme que cumplimos el mismo día (lo prometí)
Comenten!!!!

JusPauliter

Capitulo 99

Es sábado, siete de la tarde y Pedro junto a vos van directo a La Bombonera, donde se va a jugar el clásico.
Ya el ambiente te está asustando, y esto recién empieza. Jamás habías ido a una cancha, es que no sos muy del futbol, si miras los Mundiales, pero porque todos los miran, y amas tu país, pero no es que morías por ir a una cancha a ver a tu equipo preferido. Y peor hoy, que no solamente no era tu equipo preferido, no te conoces a ningún jugador, no sabes nada. Y estas con una remera de River, como si fueras una seguidora número uno. Odias a Pedro, odias a Lali y te odias a vos.
Y solamente pensas en el rico mc que te espera después de unas ¿dos horas? Que largas se te iban a hacer.
Fue el momento que entraste que sentiste tantas personas juntas, que el pánico se te presento, tenes miedo, miles de hombres te miran con cara de querer asesinarte, y Pedro que está muy entretenido hablando con quien sabe quién.
Fue cuando sentiste que te tocaban tu cola que saltaste.
- ¡Que haces idiota! – Un flaco de más o menos treinta años, un poco gordito te sonreía.
- ¿Qué pasa Pau?
- El idiota este me toco –Le susurraste. Y para qué.
- ¿Qué te pasa pelotudo? ¿Eh? Esta conmigo, ¿Qué la tocas?
- Cálmate che… No es lugar para que este esta hermosura.
- Hermosura las pelotas, ¡Ni se te ocurra tocarla de nuevo!
- Tranquilo hermano.
- No, hermano nada. No la toques. – Y les sonreíste.
- Gracias Pepe –Lo abrazaste.
-Te toca de nuevo, y lo mato. –Y reíste, robándole un beso.
Cuando entraron a la cancha, ustedes se ubicaron en las butacas que habías sacado, y a la media hora empezó el partido. Al principios querías matar a tu amigo, por tan gritón, tan boca sucia, pero después pudiste divertirte y hasta… Sí.
- ¡Goooooool! –Vos, cuando uno de los jugadores metió un gol. Y te abrazaste con Pedro. Era increíble.
El partido acabo, y después de salir, y volver para Palermo Pedro te invito a cenar.
- ¿Cómo la pasaste? –Te pregunto.
- No fue lo mejor, pero me divertí – Y rieron.
- Te salió el Pochito.
- Jajajajaja estúpido. 
- Me tenes que acompañar seguido, le rompimos el… - Dos a cero.
- No, ya está…
- ¿Por? – Pregunto divertido.
- Porque, la pase re bien, pero con una sola vez alcanza y sobra –Y el rio.
- Bueno.
- Como saltaste cuando el estúpido ese me toco eh.
- Casi que lo mato… Un idiota.
- Jajajaja si, me asuste, encima estaban todos amontonados.
- Y yo hablando con un tarado, que después me dice “esta buena tu amiga”
- Jajajjajajaja me muero.
- El casi se muere.
- Ay, malo – Lo sobraste.
Son cerca de las doce y media y por eso deciden volver a casa, después de pasar por el centro.
- ¿Nos juntamos mañana? – Están en tu casa.
- Yo mañana me voy a Rosario…
- ¿Temprano?
- No, después del mediodía dijo papá.
- Bueno, entonces nos vemos ¿el lunes?
- Dale –Sonreíste – Extráñame.
- Si vos me extrañas a mí –Reíste. Y lo besaste dulcemente.
- Gracias por acompañarme, fue lo más.
- Jajajaja me divertí mucho.  Chau – El dejo otro beso en tus labios y vos entraste dentro.
- Chau.
Entraste y tus papas te recibieron con una sonrisa, si, con una sonrisa.
Claro que porque le habías avisado que seguramente llegabas tarde.
- Hola Pauli, ¿Cómo les fue? –Tu mamá.
- Hola má, bien… Al principio con un poco de miedo, miles de personas, la mayoría en pedo.
- Es terrible la entrada –Tu papa – Debe estar feliz Pepe que gano.
- Fa, si, insufrible –Y ellos dos rieron – ¿Ustedes, todo bien?
Charlaste un poco con tus papás, para después meterte a la cama, mañana te esperaba un día largo.
Cerca de las cuatro de la mañana un mensaje de Pedro te despierta.
“Te necesito”
Rápido lo llamaste.


Continuara…
JusPauliter

Capitulo 98

Miércoles y lo recibiste de la mejor forma, con una sonrisa y esperando a tu amigo, el cual cumplía sus 19 años. Y creo que estabas más feliz que él.
Este no tardó en llegar, fue cuando toco timbre que te acercaste a abrazarlo. Y él también te abrazo.
- ¡Feliz cumpleaños Pepe! –Tu alegría y la de él.
- ¡Gracias Pochi! 
- ¿Cómo estás? ¿Qué sentís con tus diecinueve?
- Bien, mayor me siento, un viejo.
- Ay hey –Dijiste divertida y empezaron a caminar.
- Boluda, tenemos la misma edad, somos mayores. Ya nos podemos escapar juntos.
- ¿Escapar juntos?
- Si, dale… Escapemos –Y que rías – No me saludaste, fea. Ni para mi cumpleaños.
- Sí que te salude, te di un abrazo, te dije “feliz cumpleaños” ¿Qué más?
- ¿Un beso? – Y sonreíste.
- Sos muy pesado eh –Ya estabas colgada en sus hombros, a pocos centímetros de su boca
- Pero me amas –Dijo para que vos sonrías y lo beses dulcemente.
- Vamos, dale.
Siguieron camino y al ratito llegaron junto a Zai y Gas al colegio. Donde el resto de nuestros compañeros los saludaron y muchos de los varones se le tiraron arriba haciéndole sobada. Muy maduros ellos.
Una menos veinte y salían del colegio junto a Zai y Gastón.
- Que los cumplas feliz – Comenzó Zaira, obvio.
- Que lo cumplas feliz –Y se sumaron ustedes dos. Pedro se quería esconder detrás de un árbol.
- Que lo cumplas Pedro, que los cumplas feliz –Terminaron cantando y aplaudieron para gritar y saltar a Pedro (también Gastón) y hacerle sobada.
Chicos grandes.
- Es el cumpleaños de él –Dijo Zaira y vos reíste cuando una viejita saludo a tu amigo.
- Gracias –Dijo él tímidamente.
Y así todo el camino a casa, fue cuando vos llegaste a la tuya que te despediste de él.
- Bueno, a la tarde pasó.
- Dale, te espero  -Y sonrieron como los tarados que son para que él deje un beso chiquito en tus labios.
- Chau. –Y cómo te costó pronunciar ese “chau” querías quedarte con él.
Entraste a casa y no había nadie, Delfi todavía no había llegado, entonces, como buena hermana que sos fuiste a preparar algo para comer.
Al ratito llego ella y vos ya estabas cambiada con la mesa puesta y con las milanesas y puré casi listo.
- Hola Pochi –Dijo ella con una sonrisa acercándose a dejar un beso en tu mejilla.
- Hola Del, ¿Qué tal el día?
- Tranquilo –Sonrió - ¿Vos?
- Re tranquilo –Y rieron, ambas saben que no hacen nada en último año de secundario.
Almorzaron y después se sentaron ambas en el sillón mientras comían helado que encontraron en el frízer.
- ¿Tenes entrenamiento hoy Delfi?
- Sip, una paja.  Con el calor que hace ni ganas de hacerme unas quince vueltas a la cancha.
- Bueno, pero es el calentamiento
- Si, pero hay que hacerlo –Y rieron- ¿Vos, que vas a hacer hoy?
- Tendre que ir al cumpleaños de Pedro –Y ella rio.
- Cierto que hoy cumple mi cuña…Bueno, mi casi cuña –La habías fulminado con la mirada - ¿Y qué le compraste?
- Dos entradas para ver a River el sábado.
- ¿Dos?
- Bueno, era como una promoción, salía más barato que una.
- Re bien Pochi, te re jugaste.
- Me dijo Lali que le compre las entradas, yo ya iba por una maya – Y que rían.
- Sos un desastre.
- ¿Y vos con mi cuña? ¿Todo bien? –Y ella sonrió ampliamente.
- Sí.
- Ay, esa sonrisita.
- Jajaja tarada. El martes que viene cumplimos tres meses.
- ¡Qué lindo! Me imagino que te lleva a comer a algún lado.
- ¡Ay Paula!
- Bueno, aunque sea al cine.
- ¿Y vos? ¿Ya blanqueaste con Pepe?
- Nop. No es que no quiera, pero… no sé.
- Me acuerdo cuando me decías que no iba a pasar más que un par de besos, y ahora queres ser la novia.
- Bueno, pasar, pasar no paso más nada que unos besos… Y lo de ser su novia, no sé. No me imagino estar de novia con Pedro
- Es el titulo no más, aparentan ser una pareja.
- Igual, Pedro no se pone de novio ni en pedo.
- Bueno, pero lo poder hacer cambiar de opinión.
- No creo jajajaja.
- Ay, ay, está enamorada.
- ¿Qué decís? ¡Noo!
- Ay Paula, a mí no.
- Cállate pendeja. Me voy a duchar.
- Anda, anda.
Reíste y fuiste a buscar la ropa que te pondrías para ir a casa de Pedro.
Uno siempre, no sé porque reflexiona en la ducha, supongo que es porque estás sola, y porque te dedicas a pensar en todo lo que estás pasando, en todo lo que queres recordar, o en lo queres arreglar, o aclarar un poco tu mente. Y por eso vos después de enjuagarte el pelo te acordaste de todo lo que hablaste con Delfi, en tu postura, en todo lo estuviste negando, en lo que no queres ver, y que con el tiempo, te estas soltando cada vez más y… Y te das cuenta que todo no es como antes, todo lo que empezó con un “me gustas” una sonrisa, y a la semana un beso. Histeriqueos, besos, abrazos, y más histeriqueos. Charlas larguísimas (porque jamás dejaron de tener esas charlas), ese miedo a que todo los que les pasaba, porque claro, sin darse cuenta creció ese “me gustas”, miedo a que esa amistad que conservan se vaya con el tiempo, y paso todo lo contrario… Siguen siendo amigos, de los mejores, porque la confianza con los beso y abrazos creció, y ahora, aunque no lo tengan en cuenta son inseparables, todos los días se ven, y si no se ven se mandan mensajes, o se llaman, tienen esa necesidad de estar siempre en contacto con el otro. Y no sabes si estas enamorada, no sabes si lo amas, no sabes nada, solamente pudiste entender que te tenes que dejar llevar, y que si te equivocas, si te caes, te levantas y seguís, en eso consiste crecer.
Pedro para vos, es una de las personas más importantes, está siempre con vos, y vos prometes que (aunque el año que viene estés lejos) siempre, pero siempre vas a estar con él. Aunque mañana se odien, no se hablen, siempre vas a estar para él. Y te aseguro que él también va a estar siempre con vos.
Saliste toda arrugada de la ducha y reíste, estuviste más de media hora en la ducha.
Te cambiaste y te pusiste linda,  para agarrar el regalo y con tu bandolera esperar a  los chicos que según te avisaron no iban a tardar mucho en llegar.
Y por suerte no tardaron mucho, te despediste de Delfina que ya se estaba yendo y saliste con todos tus amigos para casa de Pedro.
- Que linda que estas Pochi, lo matas al negro hoy. –Dijo Thiago
- Estoy normal tarado.
- Ponele  -Lo apoyo su novia.
Te mordiste el labio y cambiaste de tema enseguida.
- ¿Cele y Romí? –Solo faltaban ellas, y recién te dabas cuenta.
- Me aviso Cele que iban más tarde, tenían que comprar el regalo todavía –Dijo Lali y de la forma que te miro entendiste que no solamente era por el regalo.
Llegaron a casa de Pedro y al instante que Gas toco timbre él salió a recibirlos.
- Y al fin se dignaron a llegar.
- Se nota que ya estas más viejo –Dijo Gastón para que lo abrace – Feliz cumpleaños hermano.
- Gracias che –Le sonrió.
Fuiste la última en saludarlo, pero el saludo más largo.
- Feliz cumple Pepe –Dejaste un beso en su mejilla.
- Gracias Pochi.
- Te quiero mucho feo. Acá esta tu regalo, espero te guste. –Y le entregaste el sobrecito.
- No hacía falta, pero gracias Pochi. Pasemos.
Todos pasaron para el patio en donde una mesa grande tenía muchas cosas ricas que la misma Anita había hecho para Pepe. Claro que empezaron a disfrutar del día de tu amigo, entre mate y torta, la tarde comenzó a pasar.
- Paula –Te grito Pedro desde el marco de la puerta con el sobrecito en la mano y vos reíste- ¡Boluda! –Y ahora todos rieron - ¡Gracias! –Y vino a abrazarte, vos te levantaste intentando que no se te vea nada (tu pollerita es muy corta) – Gracias enserio.
- Jajajaja no es nada. Espero que lo disfrutes.
- Venís a verlo conmigo, obvio
- Noo. Invita a quien más quieras.
- Ya te dije a vos, dale. ¡Acompáñame!
- Jajajajaja Pochi viendo el partido en la cancha… No, no –Dijo en plena risa Cele. Ya habían llegado hace ratito.
- No, ni en pedo. Además, no soy de ese equipo, no conozco a nadie, no.
- ¡Dale Pau! –Esta vez dijo Zaira y unas ganas divinas de asesinarla recorrió tu cuerpo.
- No.
Y más o menos estuviste unos quince minutos así, negada a ir.
- Bueno, voy. Pero después me llevas a comer –Y rieron todos, claro que después Pedro te abrazo. - Sos lo más boluda. ¡Gracias!
Te odiaste cuando le hiciste caso a Lali de comprar esas malditas entradas.
A pesar de todo, terminaste disfrutando del día. Reíste muchísimo y la pasaste muy, muy bien.  Son las ocho y media  pasadas y te estas despidiendo de tu amigo, porque tenes que volver a casa.
- ¿Cómo la pasaste? – Preguntaste. Estas apoyada en una de las paredes de la casa que da a afuera.
- Muy bien. Gracias por venir. Y por las entradas.
- ¿Cómo no voy a venir? –Sonrieron – Y ya te dije no es nada. Te voy a tener que acompañar –Rieron.
- Jajajja bueno, si no  queres, lo invito a Gas.
- No, ahora no. No me pierdo a un Pedro sacado viendo el partido –Y rieron.
- Yo no me pierdo a vos en medio de miles de insultos y cantitos.
- Boludo, me vas a tener que enseñar alguno, voy a quedar re mal estar ahí, como un estatua
- Jajajaja –Te beso dulcemente – Sos lo mas
- Bueno, me voy. Termínalo lindo ¿sí?
- Gracias Pau. Mañana nos vemos
- Y si no queda otra. No mentira. Chau –Lo besaste rápido y saliste camino a casa.
- ¡Hey! –Dijo él – Ojo con esa pollera –Y reíste fuerte para seguir caminando.



Continuara…
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Capitulo 97

Martes al mediodía y salías cantarina porque habían salido una hora antes. Tu felicidad se duplicaba al saber que no tenías que cocinar, a Zai se le ocurrió salir a almorzar a un mc, y claro que no dudaste en decirle que no, habían invitado a los demás, pero por el contrario de ustedes estaban de mal humor. Menos Pedro, que jamás estaba de mal humor, entonces obvio que se sumó a ustedes, a su pesar, porque sabía el almuerzo que le esperaba: con dos cotorras, un dolor de cabeza, no era para menos.
Pero las quiere tanto que no le importa nada.
Los tres sentados con su pedido la charla empezó, con cosas banales entre Zaira y vos, Pedro las escuchaba y algún que otro comentario les tiraba (si lo dejaban. Posta que hablan mucho).
- ¿Te enteraste lo que paso con Gas y Rochi? –Zaira y vos casi que le pegas.
- Boluda, Rocío se la paso hablando hoy en el colegio. Bueno, Romí también.
- Hasta yo me entere Zaira –Pedro y que ustedes rían. Si Zai es colgada, Pedro el triple
- Vos de chusma… Te juro que no sabía. Pobre Rochi, estaba re mal hoy.
- Yo estaba cuando llego a lo de Lali, no sabes cómo lloraba.
- Ahora, Gastón un boludo, ¿Cómo no hablo antes con Romí? – Ustedes dos no paraban de hablar.
- Altas minas se está comiendo Gastoncito –El comentario de Pedro y que lo fulmines con la mirada- Hey, me vas a decir que Rochi y Romí son feas.
- Innecesario Alfonso –Lo reto Zaira.
- Te vas –Le dijiste divertida para que rían después – Un desubicado igual.
- Cállate, las veces que te tuve que escuchar hablar de Facundo y de Pablo y un montón de pibes más.
- ¡Ay Pedro! Ni que fuera cualquiera.  Aparte cuando te hablaba de Pablo éramos amigos.
- ¿Y ahora qué son? –Zai.
- ¡Que buena pregunta! –Y chocaron los cinco Pepe y ella.
- Somos cualquier cosa menos amigos.
- ¿Todavía no te propuso ser su novia?
- Si es fóbico Zaira, como si no lo conocieras.
- Desde ayer esta con el “como si no te conociera” Afloja –Y reíste.
- Bueno, pero te dijo que te ama –Dijo Zai.
- Y ella también me ama –Rogabas para que se acabe el mundo ya.
- ¿Cómo es eso? –Dijo Zaira divertida.
- No le des bola Zai, son las ganas que tiene.
- ¿Les tenes ganas? –Dijo y vos querías salir corriendo.
- Muchísimas, pero mira –Amago a mostrarle el celular, amago porque vos saltaste a él, arrebatándole el celular, para que él ría y Zaira se contagie.
- Ay Paula, disimula –Dijo divertido para que vos le pegues y salgas de arriba de él.
- Bueno, cuestión que se aman. ¿Para cuándo el casorio?
- Con este fóbico, espera tranquila Zaichu.
- O sea que queres casarte conmigo.
- Por favor, basta de pavadas.
- Vos dijiste eso nena –Dijo él.
- En todo no tenes compromiso gil.
- Bueno, pero vos dijiste específicamente casamiento.
- No seas pesado. ¿Vamos yendo?
El tema termino ahí. Claro que devuelta a casa siguieron charlando, Zai quedo en su casa, y vos te ibas a quedar en la tuya, hasta que Pedro te invito a su casa, Anita había hecho unas tortas fritas… Y para que te aviso.
Mates  y tortas fritas en el patio porque hoy era un día lindo.
- No dijo nada –El – Zaira, lo de tu papá.
- Es verdad… ¿Hasta cuándo?
- Hasta que tu papá te diga algo.
- Pero igual… Somos amigas de toda la vida, tenemos confianza.
- Supongo que no debe ser fácil, pero me dan unas ganas de matarla.
- Hoy lo hice a propósito, eso de comer los tres, pensé que nos iba a contar.
- Me di cuenta, por eso acepte.
- “Por eso acepte” Anda, loco.
- Que tarada.
- ¿Y si la encaramos?
- Jajajajajaja no, si no encaras a nadie vos.
- Dale, te estoy hablando enserio gil.
- Yo también. Es mejor que no, aparte, aunque nos de bronca no estamos enojados ¿o sí?
- Pero nos podemos a hacer los enojados.
- Jajajaja no, dejémoslo ahí.
- Bueno – silencio- Es injusto que me invites a comer tortas fritas, cuando esta por empezar el verano, tarado.
- No es mi culpa que mamá este antojada de tortas fritas.
- Pero no me invites
- Uh, encima que te invito, ándate, ándate. – Y que rías divertida para dejarle un beso en su mejilla. – Hablemos de lo de ayer.
- ¿De ayer qué? De las canciones, de cómo te enojaste con Matías en la escuela… De…
-De ese “yo también” todo abreviado.
- ¿Eh? –Si estuvieras nominada para “la mejor que se hace la boluda” juro que ganarías
- Si, cuando yo te dije…
- Ah sí, me acuerdo. Bueno, estaba apurada, me tenía que ir. ¿Vos nunca abrevias? No jodas.
- No es ese el punto –Dijo divertido.
- ¿Y cuál es el punto? Basta Pedro.
- El punto es que me dijiste “te amo” –Y justo apareció Ana.
- Yo no te dije eso –Murmuraste.
- Hola má –La sonrisa falsa de él y que vos rías.
- ¿Interrumpo algo?
- No, jamás Anita. Muy ricas las tortas fritas.
- Sé que te gustan, gracias Pau –Y que se sonrían.
- Bueno, yo voy a ir a casa, sino Alejandra se va a poner como loca –Dijiste divertida.
- Jajajaja saludos a tu mamá Pauli –Dijo Ana.
- Dale serán dados.
- Te acompaño, vamos.
Te despediste de Ana y caminaste hasta la puerta con Pedro.
- Bueno, nos vemos mañana Pepin.
- Dale Pochin –Reíste – Extráñame.
- Pf –Sonreíste y dejaste un beso chiquito en sus labios – Adiós.
Qué lindo día habías pasado, disfrutabas mucho estar con amigos.
Y más con Pedro.

Continuara…

JusPauliter

Capitulo 96

Lunes por la mañana y te veías con tu uniforme, tu mochila, toda lista sentada en el sillón esperando a aquel amigo que te busco todas las mañanas del secundario para ir juntos al colegio. Unos seis años en los que se los vio caminar temprano, charlando o en silencio, peleándose o repasando alguna información para prueba o lección. Unos seis años de secundaria en donde todo era (y es) risa, en donde hubo miles de peleas, días en los que estaban todos separadas, porque llega un momento en donde no te bancas más aquella persona que tiene carácter parecido a vos, siempre pasa, y no solamente a vos, a todos.
Estas un poco sensible, y creo que es porque te diste cuenta lo poquito que falta para que se acabe el año, lo poquito que queda para disfrutar de todo esto: de las mañanas con todos tus compañeros, entre risas, jodas y larguísimas charlas, disfrutando de algún mate y esos bizcochitos que venden en el buffet que sin dudas, para vos, son los mejores.
Te diste cuenta que el año que viene tu vida daba un giro por completo. Te viste en la ciudad rosarina, junto a tu amiga Zaira, compartiendo departamento –y sonreíste – lo que van a disfrutar de vivir juntas, siempre quisieron hacerlo, desde chiquitas, y ahora se las ve organizando todo para el año que viene. Todo muy loco. Ibas a estudiar la carrera que siempre quisiste, ibas a cumplir tu sueño de poder diseñar por tu cuenta, teniendo ya un título, y a pesar de que ibas a extrañar muchísimo, ya querías estar allá, haciendo lo que te apasiona.

Tocaron timbre y por eso le gritaste a tu hermana que te ibas, para cerrar la puerta y encontrarte con un Pedro todo dormidito y con su sonrisa, esa que te gusta tanto, y que no queres admitir que te puede.
- Hola Pepin.
- Hola Pochin –Un beso sentido en tu mejilla para que salgan caminando a casa de Gastón. - ¿Todo bien?
- Sip, con sueño – Lo miraste divertida – Vos igual, por tu cara digo, re dormido –Y que rían.
- ¿Qué te haces la que me conoces? –Dice él.
- Te conozco Pedro, unos seis años yendo juntos al colegio.
- Ay si… Bueno, igual, no me conoces. –Y te mordiste el labio inferior sobrándolo.
- Lamentablemente sí.
- Muchos me quieren conocer, vos sos privilegiada
- Si Pedro, como digas.
Te miro de costado, pero vos te hiciste la distraída.  Entonces te abrazo por la cintura y dejo miles de besos en tu mejilla.
- ¡Pedro! –Dijiste entre risas, porque con su poca barba te hacia cosquilla – Basta eu
- Te haces la tarada, y me miras de reojo –Dijo divertido.
- ¿Yo? Las ganas de que te mire Pedro.
- Si vos, deja de hacerte la superada –Y revoleaste los ojos, acordándote de la pelea que habían tenido unos días atrás. Quien era más superado. Dos tarados.
- Vos te haces el superado –Y él rio para que vos también lo hagas – No empecemos porfis.
- Bueno. Igual, vos te haces –Y te mordiste el labio para que él ría y al fin te robe un beso, ese que lo seguiste, porque amas que te robe besos.
Llegaron a casa de Gas y a los cinco minutos estaban saliendo con Zai también para llegar al colegio.
Se encontraron con el resto de tus compañeros y amigos en el patio, todos estaban igual de dormidos, y la gracia que les causaba.
- Siento la nieve en mi culo. Volvamos –Te dijo Cele para que rían de nuevo. Cele fue una de las que vivía en l nieve cayéndose.
- Ay si, volvamos boluda –Y se abrazaron como nunca, pensando en que ese abrazo podría volverlas a llevar a Bariloche.
La mañana paso tranquila, a esta altura del año no poder pedir más, bueno, en realidad en todo el año no hicieron mucho que digamos. Disfrutaron de las profesoras buenas onda que querían saber cómo les había ido en el viaje, y contar las anécdotas que habían vivido, y no poder parar de reír. Llegar a un acuerdo con todo tu curso que antes de fin de año vuelvan a juntarse para compartir una cena, y claro que todos aceptaros, porque sin dudas, se iban a extrañar horrores.
Son las cuatro de la tarde y estas en casa de Lali, por tomar unos ricos mates que tu amiga estaba preparando, acompañado de una rica torta. Se extrañaban, por eso organizaron para pasar la tarde juntas, además de que vos tenías que comprar un regalo para Pedro, y como ella tiene más idea que vos, se ofreció a ayudarte.
- Bueno, ¿pensaste algo en regalarle? –Es el segundo mate que recibís y ella rompe el silencio después de unas carcajadas de ambas por el chiste de su papá que se perdió en el patio.
- ¿Alguna remera? ¿O una maya? Como ahora llega el verano…
- Boluda, eso se lo regalo yo. Jugate un poco… Aunque sea una remera de River, o alguna entrada para ver el clásico, juega este sábado.
- ¿La entrada?
- Esa es buena. Si queres le pregunto a Thiago, porque ni idea en donde se consiguen.
- Yo menos, dale.
- Por lo menos para averiguar –Y asentiste. La viste agarrar el celular y al ratito hablar y reír con su novio por teléfono.
La viste contar y que siga riéndose, para que después te cuente el chiste y vos rías. Después de que Thiago le de la dirección decidieron ir a la parada de colectivo para ir en busca de tu regalo.
- Me comento Thiago que por ahí te conviene comprar dos entradas, siempre una la dejan en descuento, una sola te va a salir mucho más caro… Y por ahí quiere invitar a alguien.
- Es que no creo que vaya solo, capaz que me conviene. –Y asintieron.
Cuando llegaron al lugar, sin dudas compraste dos entradas, la diferencia que había en llevar dos que una era enorme. Y a la media hora estaban devuelta en el colectivo, volviendo a casa de Lali para seguir con unos mates.
No habían ni calentado el agua cuando el timbre sonó, Lali fue a abrir y se encontraron con una Rochi con sus ojos cristalinos quien enseguida abrazo a su mejor amiga.
- Hey Ro ¿Qué paso? –Lali quien no dejaba de abrazarla. Vos te acercaste a ellas para saludar.
- Pochi – La rubia te vio y te saludo con una pequeña sonrisa.
- Hola Ro ¿Qué paso hey?
- Soy una tarada.
La dueña de la casa la invito a pasar, y ahora se encontraban devuelta en la mesa del comedor, Rochi con su vaso de agua y ustedes dos siguiendo con los mate.
- ¿Viste que ayer les conté que vino Gastón a casa a hablar?- Ustedes dos asintieron – Como no habíamos hablado mucho, hoy nos juntamos devuelta, en la plaza. Él no quería venir a casa, y yo a la de él tampoco – Frunció el ceño.
- ¿Y qué paso?
- Estábamos hablando, y… no sé, no sé cómo paso, pero llego Romina, le empezó a hacer una escena de celos a Gastón y empezaron a pelear – Vos cruzaste mirada con Lali- Yo… yo me quería ir, pero Gastón insistió en que no, en la que se tenía que ir era Romí
- Nah –Vos.
- Y le dijo que quería estar conmigo.
- ¿Y vos que hiciste? ¿Qué dijo Romina? – Lali.
- No, no sé. Salí corriendo de la vergüenza. Pero me fulmino con la mirada. No sé qué hacer, me siento horrible boluda…
- ¿Vos te sentís horrible? Si no hiciste nada –Lali.
- Pero yo estaba ahí, con Gastón, porque le dije que sí, que quería hablar con él, porque no se… para mí era necesario.
- Y bueno, si era necesario para vos Rochi, ya está. – Vos.
- Es que… Me siento como una puta barata. En vez de estar con Nicolás, estaba charlando con Gastón, y lo peor es que… Que si Romina llegaba diez minutos más tarde nos encontraba chapando.
- ¡Ay, Ro! –Dijo Lali sonriendo –
- No, es horrible. Romí es mi amiga.
- Boluda, hasta ella sabe todo lo que se quieren con Gas, toda la buena onda que tienen,  solo hacía falta que ustedes se dejen de joder, y por suerte Gas se dio cuenta. Además, no es que ellos estén casados o que tengan una relación de hace años –Vos. Y como veías todo fácil, pero vos sos tan complicada. ¿Contradictoria? Pf.
Estuviste hasta tarde en casa de Lali, todavía hablando de Rochi y de Gas, hasta que miraste la hora y te acordaste que tenías que volver a tu casa para hacer unos deberes, aquellos que te negaste a hacer hoy temprano, tarada.
Te duchaste y ayudaste a tu mamá a hacer la comida, cuando todo estuvo listo vos te quedaste esperando la comida en tu cuarto, mientras leías. Bueno “leías” porque también te mensajeabas con Pedro.
“Mueva la carnaza mamaza, mueva la carnaza mamaza” – Te cantaba Pedro mediante un audio a lo que vos te reíste, y lo odiaste. No podía escuchar eso.
“No Pedro, esa no” – Le dijiste que te cante, y bueno…
“ok
Va otra…
Decís que me porto como un chico… Pero nadie te ama como yo” –Y reíste al escuchar el audio.
“¿Te haces el tierno ahora? Después de mueva la carnaza mamaza. Asqueroso”
“Mueva la cintura hermosura…” Y que rías otra vez.
“Bueno, basta”
“Y que más por este amor. Y que más, y que más y que maaaas…No te rías de mi afinación”
“Jajajajajaajajaja sos todo. Me voy a cenar, adiós.”
“Te amo boluda, entrega morfi, Ana no cocina hoy”
“Cocinateeee”
“Te dije que te amo”
“Y boluda”
“Y que te amo”
“Yo tambn. Chauuu”
Y no te imaginas la sonrisa que le sacaste a tu amigo. Casi que se va a tu casa solamente para besarte muchísimo.

Continuara…
JusPauliter

sábado, 18 de enero de 2014

Caoitulo 95

Lo viste sentarse a tu lado, y al instante te entrego el vaso con cerveza que prometió.
Sonreíste y suspiraste.
Se escuchaban los autos pasar por la calle, y una brisa se podía sentir. El cielo está despejado, y en él posan miles de estrellas con la blanca media luna que lo alumbra.
Los árboles que están en el patio chocan sus ramas entre si y se escuchan algunos grillos.
- Que linda noche –Murmuraste.
Él estuvo de acuerdo, por eso asintió con una sonrisa.
- Si, esta hermoso.
Sonreíste y tomaste un trago de tu cerveza fría. Escuchaste a su perro ladrar un gato para que este pase corriendo y él lo siga. Que rían ambos divertidos. Y que el silencio se haga de nuevo presente.
- Pau… ¿Estas bien? Digo, te siento un poco rara. –Y le sonreíste- Bueno, rara ya lo sos. Pero en aumento –Y que él ría para que vos le pegues en una de sus piernas. Ama pelearte.
- Cuando volvimos de casa de mis abuelos con Delfi, mis viejos estaban discutiendo, pero mal… Delfi se puso mal, y yo me trague toda la angustia para no hacerla sentir peor –Él te sonrió- Pero tengo unas ganas de llorar, tremendas. Odio que peleen, y no poder hacer nada.
- ¿Y qué vas a hacer vos Pau? Es una discusión entre ellos, y aunque creas poder hacer algo metiéndote seguro complica mucho más las cosas, y te vas a sentir peor.
Otra vez el silencio. Vos pensabas cada una de sus palabras, y si, tenía razón, pero te costaba tanto la idea de hacer como si nada.
- Pero me da miedo.
- ¿A qué tonta?
- No sé – murmuraste- A que se peleen cuando yo no este, cuando yo me vaya a Rosario, y que mi hermana se ponga mal… Sé que no va a poder sola.
- Delfi es grande Pau, ella va a saber cómo llevar la situación si llega a pasar. Pero tenes que pensar en positivo… Ayuda mucho eh. – Y que te sonría-
- Yo creo que si se separan… No sé, no lo voy a poder superar jamás. Siempre estuvieron para nosotras, juntos, y no… no quiero que pase nada malo.
- Hey, no digas eso. Sabes que se quieren… Tienen unas lindas hijas, las cuales aman… Tienen muchas cosas a favor, y seguro era una pavada por la cual discutían.
- Pero mi mamá lloraba Pepe… Tengo miedo.
- Todo va a estar bien, no te preocupes –Te dejaste abrazar, y él dejo un beso en tu cabeza.
- Ojala este todo bien.
- En toda pareja hay peleas –Y vos lo miraste divertida- Nosotros siempre peleamos.
- No somos una pareja.
- Sí que lo somos. Que vos te niegues a sentir y admitir es otra cosa –Y que rías para abrazarlo.
- Gracias Pepe.
- La cuenta llegara en un par de días –Dijo para que rías.
- Chanta, mal amigo. Sos el peor.
- Jajajaja te quiero –Dejo un beso en tu mejilla.
- Yo también taradito.
- ¿Por qué “taradito”? Íbamos bien.
- Jajajaja perdón, es inevitable no cagarla.
- No, si me di cuenta.
- Jajajaja –Besaste su mejilla – Esta bien, te quiero.
- Te quiero… Lindo.
- No.
- ¿Hermoso?
- Basta.
- Potro de la vida.
- Jajajajaja córtala.
- Dioso, sin vos no existo.
- Pavadas no.
- Bueno está bien. Entonces un beso.
- Sos muy pesado ¿sabes?
- Vos me pones así.
- Nada que ver, sos vos así, por naturaleza.
- ¿Por naturaleza? Como si tuviera tanto contacto con la naturaleza… Como si viviera en una selva, como si dormiría con mamá oso.
- Jajajajajajaja sos un tarado Pedro.
- Bueno –Y se hizo el enojado.
- ¿Viste como miro hoy Romí a Gastón cuando le dijo no sé qué a Rochi?
- Jajajajaja si… Se pasó el boludo.
- Pobre… Y Rochi que no sabía dónde meterse.
- También, que te digan que estas hermosa delante de la novia que es tu amiga…
- Ay si, pobre. Para mí que un poquito de ganas le tiene.
- ¿Gas o Rochi?
- Los dos
- Si, para mí también. Aunque Rochi dice estar enamorada de ese tal Nicolás que tiene una pinta de estúpido.
- ¿Lo decís por qué es amigo de Facundo? –Preguntaste divertida.
- Nah, tiene pinta de gil
- Vos sos un gil y nadie te dice nada.
- Porque yo disimulo…
- Jajajajaja pff, muchísimo…
Y que él te sonría.
- Bueno, me voy a ir…
- ¿Ya?
- Y si…
- Quédate, dale… Un rato más.
- Es que…
- Un ratitito.
- Ayer me dijiste lo mismo y te quedaste a dormir, boludo.
- Jajajajaja, pero vos me dijiste que me quede
- Con la esperanza que me digas que no
- Si, justo –Y que rían
El silencio invadió y vos lo miraste a los ojos, con una pequeña sonrisa. La pasas tan bien con tu amigo, te hace reír tanto, te pelea tanto, pero sabes que lo hace cariñosamente, y vos también lo haces del mismo modo… Aman pasar tiempo juntos, aunque vos lo niegues, aunque él no da más por vos.
- ¿Qué tengo? – Te descubrió mirándolo.
- Nada… Que me gusta pasar tiempo con vos, la paso bien
Y que te sonría, tanto, tanto que vos te acercaste y lo besaste. Acariciaste ambas mejillas de él  mientras sus frentes se chocaban.
- Yo también la paso bien con vos –Dijo
Y volvió a besarte, esta vez se formó más profundo, al punto que un pequeño suspiro se te escape y que sientas su sonrisa, para que muerdas delicadamente su labio inferior y él ría. Es tan tarado. Son tan tarados.
Que el beso no se corte, y que no sepas cuando, estés acostada en el pasto, mientras él está a un costado y no se dejan de besar. Tus manos ahora rozan su espalda y es él quien te acaricia tus mejillas. Es cuando él se separa que quedas todavía con los ojos cerrados y el ríe despacito.
-¿Qué haces? – Abriste los ojos y le reprochaste. Estabas entregadísima al beso que no te diste cuenta lo profundo y apasionado que estaba siendo.
- Es mejor dejarlo ahí –Te murmuro y vos asentiste.
- Que flojito –Dijiste divertida y él rio.
- Sos una tarada
- Bueno. Ahora si me voy, ya es muy tarde.
- Te acompaño, vamos.
Lo ayudaste a juntar los vasos y salieron para tu casa.
- Boludo, el martes es tu cumpleaños
- ¡Sí! –Dijo contento – El viernes salimos eh.
- Obvio –Dijiste con una sonrisa – Y el martes venimos todos a comer torta.
- Te espero.
- Yo también te espere
- Jajajajaja. Yo fui después Paula. Me trague el orgullo y fui.
- Si, a entregarme el regalo, después te fuiste.
- Bueno, vos estabas enojada conmigo, ¿Qué queres que haga?
- Pero somos amigos también…
- Por eso fui.
- ¿Te tengo que creer?
- Obvio que sí.
- Bueno, está bien –Y que rían los dos – Chau –Llegaron a tu cuadra y por eso te despediste con un beso dulce en sus labios para después abrazarse.
- Chau Pau, nos vemos mañana –Dejo otro beso en tus labios.
- Avísame cuando llegues a tu casa. –Y él asintió.
Entraste a tu casa y como esperabas estaba todo oscuro, no supiste como, pero lograste pasar toda la cocina y el living a oscuras para llegar a tu cuarto. Pijama y a la cama.
Esperaste un ratito y te llego el mensaje que te prometió Pedro.
“Llegue. Mañana te veo y te lleno de besos. Sí o sí. Chau.”
Reíste y le respondiste:
“Jajajajajajaja ¿Qué es eso de “si o si”? Que descanses Pepe”
“Porque besas tan lindo, que estaría todo el tiempo besándote”
Sonreíste.
“Muchos dicen lo mismo, tenes suerte de poder besarme”
“¿Muchos? ¿Con que clase de persona estoy saliendo?”
“Jajajajajaja tarado. Vostambienbesaslindo. Chau”
“Listo, mañana te rapto”
Reíste y dejaste el celular en la mesa de luz.
Lo queres tanto.

Continuara…
Comenten!!!

JusPauliter

Capitulo 94

La semana pasada subí un nuevo capitulo, pero estaba sin la lista. Para los que no leyeron c:

Miraste para un costado y sonreíste.
Bajaste el cordón de la vereda y subiste a aquella camioneta que esconde tantos viajes, tantas risas, y que hoy, obviamente no son una excepción.
Desde chiquita (según tus papás) amas a tus abuelos, y no es para menos, siempre te dieron cariño, siempre le hicieron la contra a tus papás cuando se hablaba de malcriarte, y siempre le vas a agradecer de estar acá, con vos, siempre.
Una risa se hizo presencia de ustedes dos (porque Delfi también subió con vos) cuando tu abuelo empezó a molestar a tu abuela que no le quería convidar un caramelo.
- Son para las nenas, che. Compre poquitos porque vos siempre los comes todo –Dijo la abuela y sonreíste– Aparte no podes comer muchas cosas dulces. ¡No te pases!
- Pero uno solo no me va a hacer nada.
- Despues no te quiero escuchar que te duele la pansa – Y reíste de nuevo.
Es sábado y tus abuelos las fueron a buscar a tu casa, para después buscar a tus otras dos primas: Vale y Luz, así almorzaban el asado que iba a preparar tu abuelo.
Cuando llegaron a aquella casa, la cual te invade de paz, fueron directo al patio, porque en octubre no hay una gota de frio. Y recordaste que quedan solo cuatro días para el cumpleaños de Pepe.
La ronda de mates empezó mientras tu abuelo hacia aquel asado.
- ¿Y qué me contas del viaje? ¿Genial, no? –Luchi, quien era tu prima mayor sabia de que se trataba ese viaje.
- Lo mejor que existe. Es buenísimo… Las excursiones, las previas, los boliches… Compartir todo con tus compañeros, es genial –Sonreíste.
- Que desastre debes haber sido Pochi –Dijo Vale, la cual tenía un año más que vos- En pedo todos los días –Y que rían.
- No cuenten tanto, que me dan ansias –Dijo Delfi.
- No te falta nada Del – Dijo Luchi.
- Estos dos años se te van a pasar volando –Dijo Vale y todas estuvimos de acuerdo.
La charla siguió, incorporando a tus abuelos quienes disfrutaban de ustedes, porque el amor que les tienen a sus nietas es enorme, son lo más importante para ellos. Y para vos también son importantes, son aquellos que siempre están, a la distancia (porque por desgracia viven lejos de tu casa), sabes que si precisas algo siempre te van a ayudar, que si te sentís mal, en especial tu abuela que te conoce de punta a punta te va a preguntar, aconsejar (si vos te dejas) y mimarte, como siempre lo hace. Sabes que con tu hermana y el resto de tus primos es igual el trato, por suerte no hacen diferencia en nada con sus nietos. Y eso lo valoras muchísimo.
- Bueno, ¿Y cómo andan los novios? –Tu abuela.
- No, no, no. No preguntes delante de mí. No me quiero enterar –Tu abuelo eterno celoso de sus nietas.
- Ay viejo. Tenes que saber que tus nietas ya no son nenas de diez años, que es normal que tengan novios
- Jajajajaja pobre abuelo –Dejaste un beso en su mejilla – Yo sigo siendo la nena de diez años abuelo –Y que tus primas, junto a Delfina rían descaradamente para que vos rías un poquito- Bueno, no de diez… De catorce, quince.
- Por favor, Paula –Luz.
- Bueno hey. Lo que quiero decir es que no tengo novio, así que puedo seguir siendo la nieta de diez años, si queres –Y él te sonrió para abrazarte de costado.
- Che Pau ¿Y ya tenes el departamento allá, en Rosario? –Vale.
- Si, la semana pasada papá ya lo reservo y la semana que viene tenemos que ir a verlo, a ver qué onda.
- ¿Y no te da miedo ir sola? ¿No vas a extrañar? –Tu abuelo.
- Extrañar seguro, y miedo no… Voy a estar conviviendo con Zaira, así que bueno, vamos a estar acompañadas. Pero claro que voy a extrañar… De vivir toda mi vida en casa, en la misma ciudad… Va a ser complicado, pero supongo que en un par de meses nos vamos a acostumbrar.
- Delfi feliz, que tiene a sus papas para ella sola –Dijo tu abuela.
- Tiene sus ventajas como no. A veces son infumables –Dijo Delfi para que riéramos.
La charla siguió mientras almorzamos todos juntos entre risas y anécdotas, porque siempre cuando se reúnen en familia siempre aparecen.
Es hora de siesta, y vos con tus primas y hermana se quedan en la sombrita, tomando terere. Tus abuelos respetan la hora de la siesta, y prometen que después se suman a ustedes para seguir compartiendo.
Siempre te llevaste bien con todos tus primos, pero con Vale y Luz te llevas sumamente bien, tienen mucha afinidad. Y con Delfi, a pesar de que son hermanas y hay algunas cosas que no se cuentan aprovechan para enterarse lo que vivieron este último tiempo, que no se contaron.
Te levantas para cargar devuelta el termo (ya van por el segundo) y en eso te llega un mensaje de Zaira.
“Pau, ¿Dónde andas?”
“Negri, estoy en casa de mis abuelos. ¿Paso algo? ¿Estás bien?”
Es que ni un “hola” te puso, y te preocupaste, sos así.
“Si, está todo bien. Solo avisarte que dentro de un rato nos juntamos con los chicos a comer en casa de Pepe. ¿Venís?”
“¿A qué hora?”
“Tipo nueve y media dijo que vayamos”
“Ah, genial. Dale… ¿Me buscas con Gas?”
“Dale Pochi, nos vemos. Besitos”
Hacía dos días que no se veían, porque ayer te tomaste el día para sacar las cosas de la valija, meter tu ropa a lavar y ordenar todo lo que habías traído: regalos, o cosas que valían la pena traerte. A Pedro lo habías visto bueno, el jueves a la noche cuando se quedó a dormir a tu casa, y sonreíste al recordar cómo fue eso. Es difícil sacar a tu amigo de tu casa, de tu cama… Sin que te vean tus padres.
Después de unos cuantos más tereres con tus abuelos, ellos las llevaron a sus casas, y después de agradecerle por haberles hecho pasar un lindo día bajaste con tu hermana a tu casa, la cual al entrar te encontraste con tus papas, de nuevo, discutiendo.
Miraste a Delfina y viste sus ojos cristalinos, entonces sin decir nada, entraste a tu cuarto con ella, prendiste el grabador fuerte poniendo un CD de Tan Biónica, para que los gritos de tus papas no se escuchen.
- Vamos, arriba, canta conmigo –Dijiste mientras la levantabas de la cama. “Música” empezó a sonar y vos fuiste quien empezó a cantarla. Y ella se sumó en el estribillo, y sonreíste, porque amas subirles el ánimo a los demás, amas ver a tu hermana con una sonrisa, y aunque lo que viste a vos también te ponía un poco mal, decidiste ocultar todo lo mal que te hizo escuchar eso, y levantar el ánimo de tu hermana. Y el tuyo.
Al ratito saliste para peinarte, porque faltaba poco para que te busquen Zai y Gas, fue cuando te cruzaste a tu mamá con unas lágrimas.
- Ma… ¿Qué paso?
- Na-Nada hija –Ella se secó las lágrimas y te sonrió a medias - ¿Delfi?
- En mi cuarto… ¿Por qué discutían?
- Pavadas… ¿Salís?
- Nos juntamos a cenar en lo de Pedro
- Bueno Pau, ¿precisas algo?
- No, no.
Ella dejo un beso en tu mejilla y te dejo sola en el baño. Un largo suspiro se te escapo y por fin pudiste aflojar todo lo que tenías guardado.
Tenes miedo. Miedo a que algo malo este pasando en la relación de tus padres. No te podes imaginar a ellos separados, no te imaginas que se odien, que destruyan la familia, te  negas a pensar cualquier cosa mala, los necesitas juntos, unidos, fuertes, sosteniendo la familia, como lo hicieron siempre.
Tu mamá te avisa que están Zai y Gastón esperándote entonces tomas aire, y con una sonrisa salís para reencontrarte con tus amigos.
Los saludaste con una sonrisa, y reíste del chiste fácil que hizo tu amigo, para después despedirte de tus papás y decirle por lo bajo a Delfi que cualquier cosa que pase que te llame. Ella te abrazo, y te murmuro un “gracias”. Ama ser tu hermana.
Y saliste caminando a casa de Pedro con tus dos amigos, los cuales no paraban de hablar, y vos, te dijiste que te tenías que despejar, entonces te sumaste a sus charlas y risas.
Cuando llegaron a casa de Pedro, el mismo los recibió, claro que te dejo para lo último, porque te quiso abrazar, y vos también.
- ¿Cómo estas Pepito? –Vos.
- Bien, ¿ustedes? –Dijo en general.
- Bien, tranqui –Dijo Zai - ¿Los demás? –El revoleo los ojos.
- Thiago y Lali no vienen… No sé, me llamo Lali que tenían una cena con la familia de él, que capaz después pasaban –Asentimos – Y Cele estaba en casa de un tío, dijo lo mismo que si llegaba temprano pasaba… Rochi y Romí al parecer venían.
- Están algo casados eh –Dijo Gas.
- ¿Algo? –Dijiste a coro con Zai para que rían las dos.
Las chicas llegaron, por eso están todos en el living esperando las empanadas que hacían unos quince minutos habían encargado en una rotisería.
- ¿Y las empanadas? –Dijo Pedro.
- Ya las pedimos… Igual, las traían… ahora –Dijo Rochi mirando el reloj.
Estuvimos esperándolas treinta minutos, entonces, Zaira llamo a la rotisería, lo que le dijeron que ya estaba saliendo el remesero.
Y así estuvimos más o menos una hora esperando las empanadas, Zaira llamo unas cuatro veces más, y en eso llego el flaco en la moto con las benditas empanadas.
- ¿Acá es donde tienen hambre? –Dijo el chico con una sonrisa, para que todos rieran
Lo primero que hicieron al abrir la puerta fue festejar, a los que el flaco después de disculparse se rio con ustedes. Y al fin, pudieron disfrutar de su cena.
Siempre la pasan bien, siempre. Esta noche no fue una excepción, y rieron mientras veían fotos del viaje que habían hecho juntos, acordándose de lo lindo que lo habían pasado, y de lo cuanto se extrañaran el año que viene.
Tus amigos se fueron a eso de las dos. Vos te quedaste porque Pepe te noto rara, y quiso hablar con vos, y aunque no hayas querido quedarte, sabias que te iba a hacer bien hablar con él.

Continuara…
Perdón mi ausencia, estaba sin computadora... Dejen sus comentario, creo que mas tarde subo otro. Sino mañana :) 
JusPauliter.

viernes, 10 de enero de 2014

Capitulo 93

Te dijeron que el viaje se pasan como un avión de lo rápido. A vos se te paso mucho más rápido (o eso te pareció).
No hubo día que disfrutes tanto, la pasaste los diez días increíbles, tanto allá en Bariloche como aquellos dos días que tuvieron para ir y volver.
Reíste, lloraste, abrazaste, amaste estar allá, con todos tus compañeros, con todos los de tu banda, gritando a la vuelta de cada boliche que se amaban, gritar los cantitos, gritar lo lindo que fue pasarlo con todos ellos.
Hoy, siendo las dos de la tarde de un jueves se encontraban llegando a Palermo, tu ciudad, y la de todos.
Una sensación…Rara, te invadió el cuerpo.
Se sentía raro volver, después de lo lindo que lo habían pasado allá. Volver a ver a tus papas, a Delfi… Volver al colegio.
 ¡Al colegio!
Nah, en realidad querías (querían) decirle al chofer que pegue la vuelta, que vuelvan. Querías Bariloche, joda, amigos, nieve… Bariloche en general.
El colectivo era un desastre, no había uno de tus compañeros que no esté saltando mientras cantaban todos abrazados, algunos que reían cuando se caían, porque claro, el colectivo estaba andando.
Cuando Guille les informo que estaban entrando a la ciudad, los obligo a que se calmen un poco, pero claro que no duraron ni cinco minutos calmados.
Sentían que seguían de joda, y no.
Fue Nico quien les puso orden y todos se calmaron el flaco tenía razón, no podían andar a los saltos cuando están entrando a una ciudad, cuando les obligan a tener el cinturón puesto… Ponele.
El micro estaciono en aquella plaza que los vio subir, y esas ganas de retrasar el tiempo.
Antes de bajar fue Guille quien hablo por micrófono.
- Antes que bajen y se encuentren con sus familias le quiero comentar que la pase de puta madre con ustedes, que son un grupo muy divertido, muy unido y eso es lo más lindo… Gracias por confiar en nosotros tres: Luchi, Nico y yo. Los queremos y no vamos a olvidarnos de este grupo.
Y todos ustedes gritaron el nombre de cada uno para después de abrazarlos y que unas lágrimas se te escapen bajes del colectivo.
Bajaste y abrazaste con todas tus fuerzas a Luchi, la flaca se hizo querer, fue muy importante para ustedes, mujeres, que haya ido al viaje. Hay cosas obviamente que no se comparten con un hombre, ella fue muy cariñosa, y las contuvo en los altibajos que solían tener a veces cuando les agarraban los ataques de volver (en pleno pedo).
Fue cuando viste la mano de tu papá saludándote y que sonrían ambos al verse, para que esquives como puedas a toda la gente y encontrarte con él para abrazarlo, fuerte. Y que se te escapen unas lágrimas.
- Jodeme que me extrañaste –Dijo tu papá para que vos rías.
- Jajajajajaja no. –Y él pego suave en tu hombro para que vos rías. – Gracias – Lo miraste, fijo a sus ojos, idénticos a los tuyos – Gracias por todo esto… La pase increíble.
- No hay que agradecer nada mi amor, más que merecido. Me alegro que lo hayas pasado bien.
- ¡Pauli! –Tu mamá y que sonrías para abrazarla, fuerte – Mi chiquita… Te extrañe tanto.
- No es por nada… Pero el año que viene me voy a vivir a Rosario, má – Y que rías divertida para que ella te pegue en el hombro –Au.
- Ni lo menciones –Y que esta vez rían juntas - ¿Cómo la pasaste?
- Bien, muy bien… Genial –Y la sonrisa de ambas – Yo.. Gracias, por darme esta oportunidad de hacer el mejor viaje… Es todo tan lindo –Y que ella te abrace.
- Te lo mereces Pau,  te amo chiquita.
- Yo a vos ma.
Tu papá fue a buscar tus bolsos, mientras vos abrazabas y molestabas a Delfi, quien también te había extrañado un poquito (claro que no te lo dijo. Instinto de hermana, Ponele), para que después se acerque Zai con sus padres y se queden charlando un rato, comentando.
Lo primero que hiciste al entrar a tu casa fue tirarte a tu cama. Fue a la única que extrañaste, aunque las camas del hotel eran geniales, pero no hay otra como la tuya.
Te duchaste y te encontraste de nuevo con tu familia, dispuestos a escucharte.
Rieron con vos de cada anécdota y compartiste los regalos que habías comprado mientras se turnaban en ver las fotos.
Estuvieron la mayoría de la tarde charlando hasta que te agarro sueño y decidiste acostarte un rato.
Despertaste alrededor de las ocho y media, y cuando te levantaste estaban tus abuelos, los cuales te recibieron con una gran sonrisa y un abrazo.
Cenaron junto a tus abuelos y mientras le explicabas de que se trataba la excursión “culipatin” a tu abuelo, te entro una llamada de Pepe. Así que te alejaste un poco para hablas tranquila.
- Pepe, ¿ya me extrañas? –Dijiste divertida.
- En realidad no, pero si queres te extraño –Y que muerdas el labio.
- Tarado. ¿Todo bien?
- Jajajjaja si, ¿vos?
- Bien –Sonreíste.
- ¿Qué hacías?
- Que chusma loco… Con mis abuelos, ¿por?
- Mándale un saludo a Don Gabriel –Y que rías – Así sumo.
- Vas a sumar patadas vos. ¿Qué pasa Pepe?
- Nada – Bufaste- Bueno que te necesito…No sé cuándo teníamos que buscar las fotos, y demás y en instante mato a Ana.
- Jajajajjajjaja tarado. El miércoles de la semana que viene iban a estar en la agencia. Mándale un beso a Ana.
- Con una tosca le voy a revolear, es infumable… Y eso que recién llego
- ¡Pedro! Pobre hey.
- ¿Puedo ir a tu casa?
- ¿Eh?
- Dale, un rato no más.
- Tengo sueño…
- Un ratito… Ratitito –Y que rías.
- Te aviso cuando. Media hora, más no eh
- Me alcanza para decirte lo cuanto que te amo
- Uh, entonces un minuto.
- Jajajajaja espero que me avises eh
- Te mando un mensaje cuando mis abuelos se van.
- Yo que quería charlar con ellos, contarle lo mal que te portaste.
- Chau Pedro.
- ¡Para! Avísame
- Si, chau.
Te quedaste charlando un rato con tus abuelos, hasta que ellos decidieron irse y vos le mandaste un mensaje a Pedro.
- ¿Sin sueño? –Tu papá se acercó a vos.
- Mucho. Pero viene Pedro que… -Y su cara- Que tenía que hablar conmigo.
- Hablan mucho últimamente ustedes –Reíste.
- Jajajaja bueno, somos amigos.
- Demasiado ¿no? –Y que Pedro te salve, tocando timbre. Besaste la mejilla de tu papá y que salgas a atender – Ya te voy a agarrar.
- Jajajaja… Hola nene
- Hola Pau –Un beso en tu mejilla.
- Tu cara es peor que la de las seis de la mañana –Y que rían juntos.
- Hola Miguel
- ¿Qué haces Pepe? ¿Todo bien?
- Perfecto
- Bueno, me voy a dormir… Adiós.
- Chau pá.
- Chau Miguel.
- Ojo eh.  –Y que rías
- Tarado.

- ¿Le contaste? –La cara de pánico de tu amigo, y que rías.
- Jajajaja no tarado… Si ya sabe.
- ¿Cómo? Ah si –Y levantaste una ceja para que rían- Bueno, estoy un poco dormido.
- Pensar que a esta hora estábamos en una previa. ¡Volvamos!
- Ay si, volvamos, la puta madre…. Y hace horas que volvimos.
- Que triste –Y que se abracen para después reír. Son dos actores geniales.
- ¿Qué onda tu visita?
-Me aburría… Y quería verte.
- ¿No te cansas de verme?
- No.
- Yo sí. De verte a vos
- No te creo.
A todo esto vos estabas apoyada en la cabecera de unos de los sillones, él frente tuyo y se hablaban en tono bajo para que nadie escuche.
- No me creas. Yo  no miento.
- ¿Entonces por qué me abriste la puerta?
- Porque en eso quedamos, en que te abría la puerta.
- No solamente en eso
- ¿Ah, no?
- No –Y que en este momento él este a pocos centímetros tuyos, con sus manos rodeando tu cintura y su nariz rozando la tuya.
- Pue… Puede venir alguien Pedro.
- Tus viejos ya están acostados… Si viene Delfi no importa, si ya sabe. –Y que rías, de él, claro.
- Lo tenes todo calculado eh.
- Obvio. –Y que te sonría tan de cerquita que lo beses.
Enrollaste tus brazos en su cuello para que él se acerque más a vos, y que el beso sea más profundo, más tierno, más dulce. Que sientas un escalofrió recorrer tu cuerpo y que sientas una paz extraña, pero paz en fin. Sonreíste cuando él mordió suavemente tu labio inferior y vos le pegues suave en la espalda para que ría y te contagie.
- Sos tan linda boluda –Sus frentes juntas, tus ojos cerrados, y los de él rogando que lo mires.
- Vos también sos lindo –Y la sonrisa de ambos. Los ojos de ambos se penetraron. –Aunque… -Y que te calle con un beso para que vos rías. –Sos un poco…-Dijiste entre besos y risas, y no sabías como podías hablar.
- Sacamos los defectos para otro momento, ¿dale? –Y que sonrías para que se besen devuelta.
- ¿Te quedas a dormir? –Los últimos días en Bariloche durmieron juntos, y no querías que hoy sea la excepción.
- ¿Y esa propuesta indecente? –Y que te muerdas el labio inferior para que él ría- Obvio que sí.

Continuara…
JusPauliter.
Dedicado a Ariiiii, gracias por tu ayuda, potus! Jajajajjajja. Te quieroooo.