domingo, 30 de noviembre de 2014

Capitulo 158

― Si tuvieras un clon ¿Qué harías?
Le pregunte divertida y él me miro sonriente, no entendiendo muy bien a que iba esta pregunta.
Mis dedos están enredados con los suyos, mientras su pulgar no deja de moverse suavemente dejando caricias pequeñas en mi piel. Nuestros pasos van a compás, parece que nos pusimos de acuerdo en empezar con el mismo pie, al menos yo, ni lo pensé.
― ¿Me estas queriendo decir que tengo un clon y recién me entero? –preguntó y yo largue una carcajada. Negué con la cabeza y mordí mi labio inferior. Él un poco que se contagia de mi risa, pero sigue sin entender a qué quiero llegar.
― Es una simple pregunta –me limite a decir. Lo vi fruncir su ceño.
― Si tuviera un clon… Seria genial, posta. Haría las cosas que yo, particularmente, no quiero. Por ejemplo levantarme temprano esos días en que no quiero moverme de mi cama, ahí podría ir él, o también seria genial que él estudie por mí, y yo podría estar viviendo con vos.
― Y vos te recibirías de larva, Pedro –dije, y esta vez fue él quien rio para, de alguna manera, la cual no me di cuenta, abrazarme y ser capaz de dejar un beso dulce en mi mejilla. Y que sonría, toda hecha una tarada.
― Pero estaría con vos, vos tendrías que hacer lo mimo –reí, para morder mi labio inferior.
― ¿Falta mucho? –pregunte casual, para que él negué con su cabeza y acelere su paso, obligando a que yo haga lo mismo.
Después de un almuerzo… bastante particular con la familia de Pedro, decidimos tomarnos el primer colectivo que salía, para viajar rumbo a su casi ciudad natal: José Mármol, la cual lo llena de recuerdos, recuerdos que quiere compartir conmigo, y eso se siente lindo, importante.
Freno su paso delante de una casa, y me dio a entender que ya habíamos llegado, cuando saco una llave de su campera, para sin dudar mucho, abrir la puerta, y que se dé vuelta para mirarme. Mi cara de terror inundaba el ambiente.
― ¿Qué pasa? ¿No queres entrar? –me pregunto suave y yo sonreí chiquito.
― No es que no quiera –empecé y su cara cambio, para mal, para decepción- pero me da un poco de cosa entrar, y saber que está completamente abandonada –murmure.
― Pero no está abandonada Pau.
― Pero no vive nadie –dije con mi pequeña sonrisa.
― No –se limitó a decir- Espérame.
El entro y el pánico volvió a invadirme. No es que me de miedo de que este abandonada la casa, y que por ahí haya espíritus o alguna de esas cosas, las cuales no creo, pero si me da miedo de que, por el hecho de que no esté habitada, la usen para algunas cosas, desagradables, y no los propietarios, sino cualquiera. Eso es lo que quería explicarle, pero como verán, Pedro también es abarrotado y apenas me dejo hablar que entro a la casa.
Escuche que levanto las persianas, y a los segundos se encontró nuevamente conmigo, me extendió la mano y yo se la agarre. Entramos.
Bueno, solo puedo decir que me hice la cabeza. La casa es muy, demasiado hermosa, esta amoblada, decorada, iluminada como si en verdad viviría alguien.
Me di la vuelta para encontrarme con él y que le sonría, él también.
― Pensé que…
― No te traería si estuviera completamente abandonada –me interrumpió y yo sonreí, para abrazarlo y dejar un beso cálido en su mejilla. Otro en sus labios - ¿Queres conocerla? –me dijo con su sonrisa, feliz de estar acá. Asentí y sin dudar me llevo a recorrer toda la casa.
Su mirada estaba perdida, y yo trataba de saber que estaba pensando, no se lo notaba que estaba pensando en algo lindo, y eso me ponía un poco inquieta. Me acerque a él para dejar un beso dulce en su mejilla, y que al fin me mire. Me sonría.
― ¿Qué pasa mi amor? Estas re colgado. – Murmure y me encontré unas lágrimas en sus ojos, a punto de salir. Mi cara cambio drásticamente - ¿Dije algo malo? –Pero esta vez sonrío y negó. Lo atraje a mí, para abrazarlo y dejar un beso en su mejilla.
― Perdón –me murmuro- yo sé que querías pasar una linda tarde, y todo, también era mi plan… Pero es como que acá viví toda mi infancia ¿sabes? Y estar acá, y que ellos ya no estén… Perdóname.
― Hey, Pepe – hice que me mire. Ahora se encuentra recostado en una de mis piernas, nuestras miradas no dejan de cruzarse y yo no sé muy bien que decir. – Te voy a decir dos cosas. Una: me encanta que me hayas invitado para que venga con vos a conocer Mármol y también está linda casa, se que es importante para vos, como para mi también es importante que este yo acá, con vos –le sonreí – y también, aunque no te entiendo, porque no lo viví, sé que debe ser difícil, horrible, tener que haberte despedido de tus abuelos, y el hecho de que estés acá, como decís vos… en su casa, donde creciste y viviste seguramente, miles de anécdotas no es fácil –él asintió- y es obvio que te pongas así. No está mal llorar, pero si está mal que te aísles y contengas todas esas lágrimas porque estás conmigo–le sonreí y seque sus lágrimas.
― Es que… hace ya tres años que fallecieron, y no me tendría que afectar tanto, creo –sonreí.
― Esas son cosas que no se pueden manejar Pepe, son sentimientos que por algún motivo, sin darte cuenta los guardas, porque te hacen mal, o por el simple hecho de que no queres recordar, no queres movilizarte –el asintió.
― ¿La estas pasando bien? –Pregunta una vez incorporado, seguimos cerquita uno al otro, yo sigo acariciando sus fracciones, secando alguna lagrima que quedo por su rostro y él solo me mira.
― Estoy con vos Pedro. Siempre la paso bien con vos –sonrió, sonreí.
― Pendeja tierna, lo que te amo –dijo para que me abrace y termine con todo mi cuerpo en el pasto, demasiado frio. Nuestras miradas otra vez se encontraron- Gracias por venir, y por estar, y por escucharme, y por ser Paula, mi novia. Por todo –sonreí.
― Te amo mucho feíto –murmure, para que nuestros labios se encuentren en un beso lleno de amor.
 Hace mucho frio, por eso decidimos entrar a la casa, y que el encuentre para hacer dos café, pero antes de instarnos, el vaya por unas frazadas arriba, donde se encontraban los cuartos. Es inmensa esta casa, seguramente a los abuelos de Pepe les gustaba invitar a toda la familia algún fin de semana y pasarla en el patio hermoso que tiene. Pude darme cuenta que este lugar era importante para él, porque además de que me lo conto, había muchas fotos de él y de sus hermanos en el comedor y living de sus abuelos.
Fui llamada por él desde arriba y me levante para subir las escaleras y encontrarme con él, en realidad con una montaña de frazadas que tapaban su cara.
Mi risa se escuchó y lo hizo contagiar.
― ¡Deja de reírte y ayúdame Paula! –Me reprocho y mi risa fue más grande- Dale Paula –pero no podía parar de reír y él ya se había contagiado. Dejo una frazada en una cama y me miro. Reí más - ¿La podes cortar? –Me acerque a él y lo abrace por su cuello, para dejarle un beso lleno de mi risa, y que el sonría, a punto de reír.
― Fue muy gracioso verte tapado de frazadas –todavía no me podía calmar – Fue como venir y digo, “este me quiere mostrar algo”, y encontrarme con vos y las miles de brazadas –reí para que él se contagie
― Dale tonta –me entrego una de las frazadas, y todavía riéndome un poco menos (si sigo riéndome me mata, lo sé) bajamos las escaleras, para instalarnos en el comedor donde él ya había prendido la estufa.

― Tuvimos que hacer cola en el bañito de afuera, mi mamá gritándonos desde un costado que nos apuremos, porque hacia un frio que rajaba la tierra. Y mi abuela alentándonos para que volvamos a los charcos de barro –reímos fuerte los dos y yo negué con mi cabeza.
― Me imagino lo loca que se habría puesto Anita –volvimos a reírnos – ¡tu abuela una genia!
Mientras tomábamos café y él su chocolatada y comíamos torta que había traído yo, él era el encargado de contar algunas anécdotas con sus hermanos en casa de sus abuelos.
― A veces se ponía en el mismo lugar que nosotros y terminaban retándonos a nosotros y a ella también –reímos- en cambio el abuelo era el que controlaba un poco más las cosas, era mucho más tranquilo, él era de contar grandes historias, que nunca sabias si eran posta o puro verso –reímos.
― Sin dudas, los abuelos son absolutamente todo –dije y él estuvo de acuerdo- deberían ser eternos.
― Posta –dijo y sonrió – deberían ser eternos. –nos miramos por un instante.
― Como mi torta –dije divertida, para que no se corte la alegría y él rio, me acerque para abrazarlo y hundirme en su cuello y que me abrace por mi espalda, dejando algunas caricias. Que volvamos a mirarnos, y que sonriamos.
― Te juro que con vos me caso –reí divertida – sos la más linda, ¿sos real? –reí nuevamente para morderme el labio inferior y unirnos en un beso lleno de amor.
― ¿tus besos son reales?  - le pregunte en medio de uno.
― Lo único real es el amor que nos tenemos –me murmuro – esté es el culpable, no tan culpable, de volver todo lo que nos pasa, lo que sentimos real –sonreí y uní nuevamente mis labios en los suyos.
― Te amo mi amor.
― Yo también te amo – murmuro.
Para dejarnos llevar por besos dulces, llenos de amor, llenos de paz.
Llenos de “siempre juntos”

Continuara…

Les quiero contar algo: en el próximo capítulo la historia adelante un año y medio, lo que tiene sus beneficios… y sus consecuencias.
Mañana seguramente les traiga el capitulo y ahí si, pueden preguntar y demas.

Comenten porfi.


JusPauliter

domingo, 23 de noviembre de 2014

Capitulo 157

Juntos.
He escuchado varias veces que estar rodeado de personas que te hacen bien, hacen que todo salga bien, y no es que es la primera vez que me doy cuenta que esto es un hecho, pero después de mucho tiempo, vuelvo a afirmarlo.
Caminamos uno al lado del otro, yo, le agarro su mano y ella me sonríe para que después se pierda en unas risas que nos contagia a todos, es que los chistes fáciles siempre la van a poder. Sé que está feliz de estar acá, esa sonrisa dibujada en sus labios no se la borra nadie, y a mí tampoco.
Su felicidad es la mía. Simple.
Entrar a la casa de Ro implica solamente dos cosas: que las chicas nos apuren a Gas, Thiago y a mí para que prendamos la estufa y que obviamente, no nos quede otra que empezar a buscar leña suficiente para que prendamos fuego.
A la media hora, todos nos encontrábamos en el living, frente a la estufa, mientras Cele era la encargada de cebar unos ricos mates y que Gas antes de sentarse, ya este tocando su amada guitarra.
Todo volvía a ser como antes, aunque sea punpásmomento.
― ¿Verdad o consecuencia? –Pregunto ella y yo sonreí para que la contagie y que me enamore un poco más (si eso es posible).
Me pierdo en su mirada y me doy cuenta que ella también está perdida en la mía. Y sin querer me transporto al primer día en que la vi, en lo mucho que nos odiábamos en la primer palabra que cruzamos, y cuando a los diez años estaba totalmente enamorado de ella (totalmente enamorado como los diez años de vida te lo permite) como lo estoy ahora (como mis 19 años me lo permiten), nuestras peleas infinitas, y como ese "me gustas" cambio absolutamente todo, sin querer, porque al principio estábamos negados a jugarnos, completamente.
Pero enamorarse de ella es imposible. Me jugué y aunque no fue fácil, todo nuestro histeriqueo, nuestras idas y vueltas valieron la pena.
― Consecuencia –Dije con mi sonrisa.
Al igual que ahora nos estamos jugando con nuestra historia, ya con cuatro meses a la distancia y creo que nos va a seguir costando como desde el primer día en que ella ya no estuvo acá, pero creo que nuestro amor se fortalece día a día.
Eso es lo importante.
Unos “uuh” del resto de nuestros amigos se escucharon y empezamos a reír todos. Ella mordió su labio inferior y suspiro.
― Tenes que cantar una canción que a vos te guste. Para todos.
Y esa sonrisa que tenía en mis labios se perdió en el primer instante que ella término de decir mi “consecuencia” para que la sonrisa de ella se triplique, al igual que los demás.
Su sonrisa ahora no es linda, es de burla y no me contagia.
― ¡No, Paula! – me quejo y creo que sueno como un nene de cinco años enojado porque ella larga una carcajada y más enojado me pongo - ¿Por qué?
Ella me sonríe, y hace un gesto como diciendo “yo no tengo nada que ver” y rodeo mis ojos.
― Dale Pepe –me alienta Romí con su sonrisa- te acompañamos todos.
Ella si es una buena persona digo, para que el resto ría y que después se prenda Gas con su guitarra sintonicemos “Tan lejos” de No te va gustar para que después de comenzar yo, que ellos, obviamente no puedan evitar su risa, finalmente se sumen en el estribillo.
Ya paso el tiempo y espero saber porque
Estando tan lejos no te quiero ver.
Otra vez  me encuentro cantando, pero ahora es distinto.
Decidimos, después de cenar, con los chicos armar una fogata para que terminemos todos en una ronda calentitos por el calor que daba el fuego de la fogata y mientras, cantar en compañía de la guitarra. Creo que no lo puedo estar pasando tan, tan, tan bien. Ellos lo hacen de alguna manera bien, lo hacen especial sin dudas, si estaría acá con otras personas sería totalmente distinto.
Una sonrisa se ve reflejada en un papel
Y se te empañan los ojos.
Suspiro y permito que mis ojos se pierdan en el cielo decorado por algunas estrellas, el viento choca con mi rostro para sentirme aunque sea un segundo libre. La canción que seguimos cantando, mis amigos, Paula, el cielo… las estrellas.
Creo que nada más puedo pedir.
Siento su cuerpo apoyado en el mío y bajo mi mirada para encontrarme con la suya y que me esté mirando seria, con miedo a que me pase algo, pero cuando le sonrió su rostro se relaja y la abrazo un poquito para que ella se acerque más a mí y que unamos nuestros labios en un corto beso.
― ¿Estas bien? –me murmura a mi oído. Vuelve a mirarme y yo le regalo una de mis sonrisas.
― Con vos siempre –le digo de la misma manera que me dijo ella en su oído, para que muerda su labio, ría un poquito y me bese –te amo –le susurre en medio de este beso.
― Yo a vos –planto un beso en mi mejilla – vas a bailar porque no hay otro que este momento –canturreo junto a mis amigos.
Las canciones van pasando como la noche y quiero que este día se convierta en eterno, y estar así siempre, con ellos, cantando, riendo, recordando, y viviendo. Quiero que ellos sean infinitos, quiero que, aunque supongo, un poco es imposible, nada cambie entre nosotros, y que sigamos la amistad por muchos años más como lo venimos haciendo.

Sonrío y la corro un poquito, para que cuando la alcance la atrape en mis brazos, su risa retumba en mis oídos ¿hay algo más lindo y puro que su risa? La hago caer al pasto y ella se queja, y me pega suavemente en mi brazo.
― ¡Pedro! Hay humedad me va a quedar todo el culo verde –Y reí para que ella se contagie, que deje un pequeño beso en sus labios y me permita tomarme todo el tiempo del mundo para simplemente mirarla- ¿Qué te pasa? –pregunta, curiosa, mientras enreda sus brazos en mi cuello y desparrama un poquito mi pelo.
― Nada –murmuro. Ella eleva una ceja- estoy como con un rejunte de emociones.
― ¿Por? Estas raro hoy, digo… no jodes tanto como otros días –sonrío. Bajo mi mirada para dejar un beso en su pera y volver a mirarla.
― No sé qué me pasa –confieso- creo que por un lado es por todo lo de mi hermano, Belén, mis viejos… no sé cuándo fue el momento en que me metieron en todo ese quilombo y porque me siento tan mal. –la escuche suspirar.
― Yo tampoco entiendo porque te sentís así, vos ya hablaste con tus viejos ¿no?-asentí-  es más me dijiste que Anita te había pedido perdón por meterte.
― Si, pero hoy cuando almorzábamos todos juntos Federico empezó a hablar mal de mí, porque no sé qué me había preguntado Lu, algo así como hacia cuanto de que estábamos saliendo nosotros, y ¿te acordas cuando Federico nos descubrió? Que estábamos en mi habitación –la vi asentir y murmuro un “qué vergüenza boludo” para reírnos juntos- y yo le dije que hacía cuatro meses de que estamos de novios, pero que hacia como un año y pico que teníamos algo. Entonces él empezó a decir, de que hacia bastante él sabía, pero que no había dicho nada, y que como que yo había tenido la culpa de que mis viejos, y obviamente Sonia, Luciana y Caro se habían enterado –ella elevo una ceja- y nuevamente comenzamos a pelear, o sea, fue Belén la que me dijo de que ese bebe era de mi hermano, ¿Cómo quiere que reaccione?
 ― Pero vos nunca se lo dijiste a tus papás, ¿o sí?
―Obvio que no, eso es lo que le quería hacer entender, pero dice que por mi culpa, Belén lo presiono en decirle a mis viejos.
― Me parece una pelotudez, a ver, ya se la mando, la novia está embarazada de ¿cinco? ¿Seis? Meses, es suyo y no hay vuelta atrás, si o si tiene que hacerse cargo, y tus papás, tanto como vos y tus hermanas tenían derecho en saberlo, aunque a él le chupe un huevo ese hijo y no sepa si se va a hacer cargo, no solo por la criatura, sino por Belén también, además de su familia, supongo y lo veo un poco obvio de que quiera tener un apoyo de su novio o exnovio y además, por sobre todo, darle un padre a su hijo- asentí.
― Pero no lo entiende, y mi viejo es igual o más cerrado que él. Siempre lo defiende y me tiene podrido.
― Vos córrete a un costado, sea Belén tu amiga, si sabes bien como es Federico, creo que es mejor que no te metas mucho –asentí.
― Es que no me metí, yo soy amigo de Belén, y estaba con ella, y la apoyaba como creo que todos los amigos harían.
― Ya lo sé –beso mi nariz – pero es Fede quien no lo entiende.
― ¿Estabas celosa de Belén? –le pregunte, con una sonrisa.
― No, pero ahora que sé que es novia de tu hermano estoy más tranquila. Y no es que no confié en vos, pero a ella no la conozco –mi sonrisa.
― Es muy buena persona, la tenes que conocer.
― Bueno –me beso dulcemente- y ¿eso es lo que te pone así? Todo pachuchito –me pregunto mientras me abrazaba y dejaba dulces besos por mi cara.
― También porque estamos todos juntos acá, después de meses, y es tan lindo, es como que no quiero que termine más este días, me siento tan bien estando con ustedes, y las anécdotas o las canciones me ponen más melancólico y así.
― Estas muy sensible –me dijo, dejando besos en mi labio- pobrecito él –sonreí e hice “pucherito” para que ella me sonría y me bese dulcemente
― Me hace tan bien estar así, con vos. No quiero que te la creas, pero sos muy importante para mí –su sonrisa- siempre estas para mí, para escucharme, para abrazarme o simplemente estar, respetando mis silencios, y es tan lindo –sonreí.
― Vos sos lindo –me robo un beso- te amo
― Te amo, feita.
― Y siempre voy a estar para vos, lo sabes.
Sonreímos para que una nuevamente sus labios con los míos y que me sienta tan en paz.
Ella es paz.
Y a veces se convierte en huracán.

Continuara…
Todo por el ojito de Cam, espero que no hayas llegando al extremo de usar el cuchillo! Jajajajajja.

Espero sus comentarios, y gracias!!

JusPauliter

domingo, 16 de noviembre de 2014

Capitulo 156

- sigue narrando Pau-


Despertar solo por sentir que me están mirando fijamente, ¿nunca les paso? Es como que estas durmiendo lo más bien y tenes esa sensación de que te están espiando. Al abrir los ojos, me encontré con aquella mujer que me dio la vida, mamá, apoyada en el marco de la puerta, y a solo ella se le ocurre verme dormir, ¿Qué le pasa? ¿Qué hay de interesante ver a una persona dormir? ¡El horror!
― ¿Paso algo? –pregunto, sentándome en la cama, mientras refriego mis ojos.
― No –se limitó a decir, levante una ceja, no entendiendo absolutamente nada que hacía- solo te miraba.
Miedo.
¿Sera normal en las madres ver a sus hijos mientras duermen? ¿Pasara en todas las madres? ¿O es solo mamá la cual le pinto verme dormir? Solo quiero aclarar que si es así, pobre de nosotros, no le encuentro la diversión que te estén mirando mientras dormís, malísimo.
― Me das miedo ma –su risa y que entre a mi habitación para que se siente sobre mi cama y que casi pegue un grito por miedo a que sea sobre una de mis piereél.
Dio una palmadita suave sobre mi mano y me sonrió, más miedo. ¿Qué le pasa?
― Hace mucho que no te veía dormir, y puede sonar estúpido, pero se extraña estas mínimas cosas –me sonrió.
― O sea que no es la primera vez que te quedas mirándome mientras duermo –me entro el pánico y ella largo una carcajada, mientras negaba con su cabeza - ¿Es normal? –Y ahora me uní a su risa.
― Siempre me quedaba unos diez minutos viéndote a vos y después a Delfi mientras dormían. Es el único momento que me transmiten paz –mi O gigante.
― Ah, gracias por tanto, sos re copada eh –ella rio y yo le sonreí- me da un poquito de miedo ¿sabes?
― El día que seas mamá contame si te sigue dando miedo –me sonrió- ¿Te levantas? En un ratito salimos para lo de los abuelos.
O sea que era normal en las madres quedarse mirando a sus hijos, creo que debe ser normal los primeros años, pero ¿quedarse mirando a una piba de 19 años? Enserio que da miedo.
Decidida a levantarme, me vestí para después desayunar algo rápido y que cuando papá termine de elegir su remera (peor que una mina), salgamos para Lobos, casa de mis abuelos, y que lindo va a hacer volver a verlos, no solamente a ellos, sino a todos.
Bajamos del auto una vez que llegamos y al tocar el timbre, a los segundos llego aquella señora de unos sesenta y siete años, un poco bajita y con la sonrisa más linda que existe. Un abrazo enorme y que un poco me emocione.
― Mi vida, estas muy linda –dijo después de aquel abrazo- que lindo volver a verte, no sabes cuánto te extrañábamos.
― ¿Y yo? Tenía muchas ganas de verlos –sonreí y deje otro beso en su mejilla.
¿Alguna vez escucharon de tener “personas favoritas”? Lo leí en un libro, el protagonista decía que tener una persona favorita es como cuando sentís que esta persona siempre va a estar para vos, la sentís especial, es así, una persona especial para vos.
Una de mis personas favoritas son mis dos abuelos. Ellos son personas sumamente especiales para mí, creo que, el amor que les tengo es infinito, y no solamente porque siempre me mimaron y me daban todos los gustos que mis papás no me daban, si no que… son mis abuelos y creo que todos los abuelos son esas personas favoritas.
Siempre dije que los integrantes de mi familia ni uno está bien, esa locura que tienen todos los hacen únicos, y no son los mejores, pero siempre estuvimos para el otro, y eso, eso es lo más lindo de la familia: estar, en las buenas o malas, siempre.
El ver llegar a Luz con su pancita me hizo sonreír ampliamente, y que sin dudar vaya a abrazarla intentando ser delicada.
― ¡Ay me muero!
― Pochi –su felicidad al verme. No damos más de sonrientes- ¿Cómo estas negrita? ¡Qué lindo que estés acá!
― Ay bien ¿vos? ¡Esa pancita! Me muero, lo que me estoy perdiendo, esta enorme gorda.
― ¿Vos viste? Estamos creciendo mucho –dijo ella enamorada de su pansa, mientras la acariciaba.
― Ya cuatro meses –dije sonriente y ella asintió- ¿y qué es? ¿Ahijada o ahijado? –pregunte.
― El lunes nos enteramos, decime que vas a estar para ir con nosotros.
― Ay, sí, me vuelvo el martes –sonreí- me haces feliz Luchi –su risa y que volvamos a abrazarnos.
Compartir. Reír. Felicidad. Familia.
Cuatro palabras que describe este almuerzo tan lindo que tuve con ellos, a los cuales los había extrañado muchísimo, es que en momentos son odiables, pero en otros, siento que son los mejores, como hoy, creo que lo siento así porque hacía mucho no los veía.
Volver a casa, y que, aprovechando que mamá seguía en el living ordenando, me acueste en la cama grande con papá, tapados hasta las orejas y yo abrazándolo.
― Si dormís, no ronques –me aviso y yo reí.
― ¡Cara rota! Vos sos el que ronca, papá.
― ¿Qué yo ronco? Por favor, a vos se te escucha roncar desde tu habitación. Deci que ahora no dormís casi nunca acá –y me lo quede mirando seria para que él ría y deje un beso en mi frente- ¡Mentira, chanchita! –él y sus apodos- no sabes cómo se te extraña, estábamos pensando con mamá que el año que viene ya podes volver –reí descaradamente- ¿Qué? ¿Vos no nos extrañas?
― Obvio que los extraño, pero ni en pedo me vuelvo papá, con lo que me costó acostumbrarme a una nueva ciudad, gente nueva, convivencia con Zai, que no es fácil aunque parezca, hasta que no termine no me vuelvo.
― Ya se hija. ¿Muy difícil la convivencia?
― Un poco –levante mi hombro- pensé que iba a ser peor igual.
― Es lo que ustedes quisieron. Por mí, ya sabes, ni en pedo te dejaba ir para allá, pero bueno –sonreí.
― Esta bueno extrañar un poquito igual, ahora no peleamos nunca –dije y él rio.
― Es verdad, igual, vos sos la peleadora.
― Claro, siempre yo –Largo una carcajada- ¿te recuerdo nuestras peleas? Mira que salís perdiendo eh
― No, cállate que estas tranquilita hoy y te dejas abrazar –dijo, mientras me abrazaba un poco más- ¿Qué vas a hacer? ¿Te juntas con los chicos? –asentí.
― Sí, estoy esperando a que Pedro me avise, quiere que lo busque –rodee mis ojos
― Así saludas a los suegro –dijo y yo reí y asentí - ¿Qué tal Anita y Horacio como suegros?
― Son re copados, mal. –Sonrei – Anita es un amor.
― Siempre te quisieron –sonrió- y como para que no, si sos Chaves –Reí y mordí mi labio inferior.
― Obvio –deje un beso en su mejilla – me voy a cambiar, no da que vaya así a la quinta de Rochi.
― Si da –y lo mire- bueno, no, no da  -reí y salí para mi habitación. Lo amo.
Caminar esas tres cuadras y que me sea inevitable que un flashback aparezca de la nada, recordándome las veces que la camine para llegar a casa de Pepe y las miles de cosas que pasaban en ese trayecto, acompañada o no.
Tocar tres veces seguida la puerta y que al medio segundo aparezca él y su sonrisa, su buzo bordo que le queda un poco grande y ese jean todo ajustadito, no da más de perfecto.
― Hola, si, ¿a quién busca?
― Testigo de Jehová…  -Dije divertida y él atino a cerrar la puerta para que riamos fuerte y que nos abracemos- Hola, novio lindo –le dije muy cerquita de él.
― Hola novia linda –murmuro para que después una sus labios con los míos- ¿Cómo estás?  
― Muy bien –él elevo una ceja y yo sonreí- tuve un almuerzo familia muy lindo- su sonrisa- ¿vos como estas?
― Que lindo –sonreímos – yo bien, también tuve un almuerzo familiar, pero no muy lindo como el tuyo –fruncí mi labio y él me sonrió – Después te cuento bien
― Dale –le robe un beso- ¿tus papás?
― No están –dijo apenado – salieron para casa de Sonia, pero después venimos si queres –asentí y sonreí - ¿Vamos?
― Si, dale que nos están esperando.
Tomados de la mano llegamos a casa de Gas, para que después vayamos a casa de Zai y que sea Norita quien nos lleve a los cuatro para la quinta de Rochi.
Este día prometía ser especial, distinto.
Lleno de reencuentro a lo que implicaba alegría.

Continuara…
Complicadísima para subir, pido perdón!! Mañana intentare subir otro más.
Espero sus comentarios!


JusPauliter.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Capitulo 155

Paula

Reí y me callé enseguida porque las luces ya estaban apagadas, y tenía que estar todo en silencio.
Uno por un micrófono dijo “a la cuenta de tres se prenden las luces y entra la cumpleañeras” Estábamos todos esperando y en posiciones para que cuando las luces se prendan sorprendamos a mi amiga, y espero, que al verme y verla a Zai se sorprenda aun más.
Habíamos hablado hoy temprano con ella, de que la esperábamos en Rosario para “romperla” en los boliches de allá, pero a nuestros amigos se le ocurrió una idea mejor, “romperla”, no en un boliche, pero en un salón, haciendo una fiesta privada y encima…
― ¡SORPRESA! –Gritamos todos, cuando la morocha llego y la cara de ella al vernos a todos fue increíble, tanto que largue una carcajada.
Todavía no me había visto y ya estaba ansiosa. Fue cuando al levantar la viste después de saludar a una de sus primas me vio.
Sus ojos enormes aún se hicieron más grandes, su boca se entorno en una perfecta O y fue en cuestión de segundos que reímos las dos de felicidad, gritamos y nos abrazamos, fuertísimo.
― ¡Ay, boluda! ¿Qué haces acá? ¡Qué lindo la puta madre! –yo rei.
― ¿Cómo que hago acá?  No me iba a perder la fiesta de mi amiga. ¡Felices 18 mi amor! –Ella sonrió y nos abrazamos nuevamente.
― Ay como te extrañaba boluda, te juro que no me lo esperaba. Caí nuevamente en las mentiras de ustedes –Reí- Yo ya me veía allá, en Rosario con ustedes
― Jajajajajaja bueno, pero acá estamos todos juntos, y decime si hay algo más lindo –Ella negó y volvimos a abrazarnos- ¡Sos extrañable petisa de mierda! –Reímos.
Ella siguió saludando al resto de su gente, y después el mismo tipo del micrófono le dio la bienvenida y le paso el micrófono a ella
― Me siento una quinceañera –Dijo, para que riamos- Em bueno nada, muchas gracias por pensar en mí, por organizarme esta linda fiesta. Y espero que la pasen bien.
Y así dio inicio la fiesta, la cual eran las tres de la mañana y esta misma seguía, la pista de baile seguía intacta y yo con mis amigos habíamos armando una rondita. En un momento nos abrazamos todos, y empezamos a saltar, y cantar, felices de tenernos, de estar todos juntos, no por mucho pero al menos disfrutar. Disfrutar de esta noche, de la comida, de la música, del baile, de los amigos.
En un momento todos miramos al pequeño escenario que había en el centro de la pista para que aparezca Thiago junto con Gas y Pepe y que después de unas pequeñas palabras de Thiago a su novia, la cumpleañera, comiencen con las canciones.
― Yo no sé vos, pero me caso si me cantan así –Le dije a Lali al oído que no dejaba de mirarlo un poco emocionada.
― Lo amo boluda –sonreí – Ojo que Pepe también puede agarrar el micrófono.
― Mejor que se quede ahí atrás, esta de lindo –reímos.
― Son los mejores, posta. Muchas gracias por venir Pochi, posta que te extrañaba muchísimo.
― Yo también te extrañaba La, muchísimo, no es lo mismo hablar todos los días por mensajes que tenerte acá y exprimirte de un abrazo –reímos, para después “exprimirnos de un abrazo”
Despues de todas las canciones que Thiago acompañado de Pepe y Gas le dedicaron a Lali fueron aplaudidos por todos, y ellos bajaron con una gran sonrisa, fue Thiago quien abrazo primero a la cumpleañera y se quedaron por unos minutos abrazados, para que después Gas y Pepe la abracen y que entre todos cantemos a capela un “feliz cumpleaños”.
― Hola linda –la voz de Pedro me asusto, es que me abrazo y me murmuro por detrás para que después deje un beso en mi cuello.
― Hola –me di vuelta para sonreírle y que rodee mis brazos por su cuello- ¡la rompieron boludo! Fue re lindo –le dije, y él me sonrió.
― Estábamos re nerviosos, pero después con Gas nos relajamos y no sé si se notó, pero nos miramos entre los tres, y ahí es cuando Thiago se relajó por completo –asentí sonriendo.
― Si, y claro a ustedes dos le tocaba la parte más fácil, es Thiago el que tiene que cantar.
― El armo todo –sonreímos- igual, re bien canto, y a La le gustó mucho.
― Sii, estaba re emocionada, a todos nos gustó –sonreí, para dejarle un beso en su mejilla.
― A mí solo me gustas vos –murmuro cerca, para que nos sonriamos y lo bese dulcemente, con mucho amor.
Fuimos abrazados por casi todos los chicos, interrumpiendo nuestro beso, para que empiecen a saltar alrededor nuestro y que nosotros también saltemos, riendo. Los amo, les juro, amo estar acá con todos ellos, y, me di cuenta lo cuanto que los extrañaba en el instante en que los vi, me abrace a ellos, y cuando hoy por la tarde formamos una rondita en el pasto para que mientras tomábamos mate, charlábamos. Esas charlas, esas risas, esos mates, los había extrañado muchísimo.
Seis de la mañana y prácticamente no queda nadie en el salón, solo nosotros nueve y algunos familiares de Lali. Nosotros estamos en medio del salón, en una rondita, jugando al juego de la oca, sí. Al juego de la oca. Prácticamente no tomamos casi nada, pero ¿vieron cuando pinta la melancolía de la infancia? Algo parecido paso acá, y sin dudar ninguno, armamos esta rondita y nos pusimos a jugar, entre risas y reproches, porque si volvemos a la infancia, volvemos bien, nadie quería perder, obvio.
Cerca de las siete y media llegue a casa, junto con Pepe.
― ¿Cansada? –me pregunto, cuando me senté en el cordón de la calle.
― Solo a nosotros se nos ocurre caminar veinte cuadras, después de todo lo que bailamos, boludo –reí.
― Posta – me sonrió, y me ofreció una mano para que vuelva a pararme- ¿Qué planes tenes hoy?
― ¡Dormir! –Reímos- Creo, que almuerzo en lo de mis abuelos y después me junto con ustedes –sonreí.
― Y a la noche venís a cenar a casa –me dijo y yo eleve una ceja- si queres.
― Obvio que si –sonríe y al fin acepte su mano para que cuando me levante me abrace a él y que lo bese dulcemente- ¿vos que vas a hacer mañana?
― Además de dormir, almuerzo con mis viejos, siestita y me junto con la más linda o sea vos y el resto de los chicos –reí.
― Ya estás pensando en la siesta, sos una morsa boludo –reímos
― Los fines de semana son para descansar –eleve un ceja- y en excepción a este estar con mi novia –sonreí.
― Te amo –murmure para que volvamos a besarnos.
― Yo también te amo –sonreímos y él dejo un beso chiquito en mi nariz- me voy
― Bueno, nos vemos mañana, podemos ir juntos para lo de Ro.
― Dale, me pasas a buscar y de paso saludas a Anita y Horacio –sonreí- y después buscamos a Zai y Gas  
― ¡Como antes! – su risa
― Como antes –murmuro y dejo un beso en mis labios que se formó dulce y lleno de amor- chau –atino a irse pero yo volví a traerlo a mí para robarle el último beso de hoy.
― Chau –le sonreí y él salió para su casa.
Yo entre a casa y después de tomar un vaso de agua me entre a duchar, para que entre a mi cama.
También cuando me desperté, me di cuenta de cuanto había extrañado mi cama.

Continuara…

Otros dos!!!
Bueno, espero que les guste, espero sus comentarios.
GRACIAS

JusPauliter


Capitulo 154

✨Pedro✨

― Hola, ¡Llegaron los más lindos! –Dijimos a coro con Gas y Thiago para que las chicas rían y que nos contagiemos.
― ¡Paula! –Ahora dijeron ellos a coro y al ver la sonrisa de mi novia me contagio una a mí. Fue cuestión de segundos que ella se levantó del pasto para ir y abrazarse a sus dos amigos.
Sonrei y reí un poco por los gritos, porque no hablaba, gritaba Pau y me acerque a las chicas para saludarlas. Ellos seguían abrazados y cuando se separaron vi a mi novia con unas lágrimas de emoción, que seguía abrazadisima a Thiago.
― Te extrañe forro –le dijo y él rio fuerte para dejar un beso en su mejilla.
― ¡Yo también estúpida! ¿Qué onda, no pensabas volver? –Mordió su labio inferior y yo le sonreí. Sé qué hace mucho que quiere venir.
― Tarado, pregúntale a Pepe a ver si no quería volver –yo sonreí y el resto rio- las veces que me tuvo que bancar en mis bajones, que ahora que lo estoy pensando no sé cómo no me mandaste a la mierda boludo –reí.
― Sabes que nunca lo haría boluda.
― Hacia muchísfaccioneso Zai vino yo tenía todo planeado íbamos a caer de sorpresa y todo, y me avisan que tenía que entregar un trabajo, no, casi me pegó un tiro. ¿Qué onda ustedes? Están muy lindos, ojo eh.
―Y, la universidad pega –dijo Gas para que riamos
― Pero a ustedes le pega para bien, yo que vos Ro, ojito –le dijo a la rubia y tosi divertido para que ella ría y le sonría- bueno, vos sos otro caso, no das más de potro- reímos.
― ¿Qué onda allá? ¿Muchos amigos? – Les preguntó Romí- ¿algún candidato?- le pregunto ahora a Zai.
― ¡Zai tiene novio! –Grite y fui callado y recibí unas cachetadas de Zai mientras todos nos hundimos en risas por la reacción de Zai- ¡Violenta!
― Cállate Pedro acordate que soy la mejor amiga de tu novia, le puedo llenar la cabeza-sonreí y rodee mis ojos.
― Yo me hice amiga de Agos una chica que va conmigo a la universidad, que tiene un grupo grande de amigos, que la mayoría va conmigo también –Sonrió somos Agos, Sabina, Fabri y Juampi. Ah y Santi que es la pareja de Fabri.
― ¿Fabricia o Fabricio? –Pregunto Gas y yo reí.
― ¡Fabricio! ¿Existe el nombre Fabricia?
― Jajajajajaja no-dijo Rochi- Que lindo Pochi. ¿Y vos Zai? ¿Qué onda?
― ¡Se llama Joaquín! –Volvi a hablar para nuevamente ser golpeado - hacen linda pareja, pero la más linda es la mía con Pau ¿no? – Rió y asintió
― Ya vas a venir Pedro, después no quiero que me llames en la semana diciéndome que tu novia no te atiende el celular.
― Ups, pequeño detalle –Dije y ella sonrió sarcásticamente.
― ¿Y a ustedes como le va en la universidad? – preguntó Pau
Estuvimos charlando toda la tarde, bueno solo hasta 18:30 porque teníamos que prepararnos para la fiesta de nuestra amiga.
― Lo que extrañaba volver caminando solos hasta casa – me dijo, salíamos de casa de Zai y ahora íbamos camino a la suya para que después siga camino a la mía- Te juro que es una pelotudez, pero posta que lo extrañaba –sonreí.
― Para que te sientas mejor, yo lo hago todos los días y solo. Una depresión – su risa
― Eso es más triste, gracias
―Gila. Bueno, te paso a buscar eh. Más vale que estés lista.
― ¡Obvio! Estas hablando con Paula Puntualidad Chaves.
― Si vos decís –dije y recibí un golpe en mi brazo por parte de ella ― Te amo, chau
― No, espera – sonrió y se acerco para rodear sus brazos en mi cuello- hoy también te fuiste rápido, malo.
― Tenemos que estar a las nueve allá mi amor, y sé que no vas a llegar –dije divertido.
― Que mentiroso sos, vos porque no queres besarme.
― ¿Quién es el mentiroso?
― ¡Vos! –Dijo y negue para murmurar un “vos” y que la bese dulce y con mucho amor. Que sonría y que deje un beso en su nariz- es el primer día y ya la estoy pasando tan bien. Falta la fiesta, ver al resto de mi familia… Es tan lindo estar acá
― Hay que disfrutar, vos y yo también, tengo que disfrutar de que estés acá, conmigo, con nosotros los chicos, y también con tu familia –sonreí.
― Te amo te juro que si –reí y la bese dulcemente.
― Yo también te amo mi amor- nos abrazamos fuerte, mientras yo dejaba besos en su cuello.

Llegar a casa y que me encuentre a mis dos papás junto con Federico.
Y Belén.
Levante una ceja y me acerque a saludar.
― Buenas –no pude disimular mi enojo con Federico, y un poco con ella.
― Hola Pepe –me dijo con dulzura mamá y yo le sonreí- ¿Cómo estas hijo?
― Bien ¿ustedes? Que sorpresa que estés acá, Bel – le sonreí.
― Ya lo sabemos –murmuro papá y yo primero los mire a ellos. Sus facciones no eran de felicidad, y tampoco las de Federico y Belén- ¿Cómo no dijiste nada, Pedro? –me reprocho y yo levante una ceja.
― ¿Yo tenía que decirlo?
― Hace varias semanas lo sabes y no dijiste nada, no es justo. –siguió.
― No me correspondía decírselos yo, papá. Federico es el padre de esa criatura, no yo.
― Pero él no se animaba a decirnos –Lo defendió mamá.
― ¿Y yo tengo la culpa mamá? Belén esta de cinco meses, lo sabe desde un principio, si él no se los dijo en cinco meses, ¿Cuándo se los iba a decir? ¿Cuándo se iba a animar?
― ¡Acá estoy! Y se los dije, no soy tan cagon como decís –Salto Federico.
― Porque fue ella quien me conto que estaba esperando un hijo tuyo, ¡que iba a ser tío! ¡No tenes cara boludo! Sonia la estaba ayudando con el cuarto de la bebe y vos no fuiste capaz de decir nada, ¿me estas jodiendo?
― ¡Problema mío si no quise decir nada! ¡Problema mío!
― ¡Obvio que es problema tuyo! Pero que no me vengan a reprochar que no dije nada cuando vos tenías que decirlo y había quedado con Belén en que no iba a decir nada, para cubrirte. Pero la próxima me cago en “tu miedo” porque vos te cagas en todo, te cagas en los viejos, en Belén, en tu hija y hasta en Sonia que como si nada estaba atendiendo a una cliente y resulta ser que le estaba diseñando el cuarto a su sobrina, ¡En todo te cagaste! Y no sos capaz de decir un miserable “gracias” boludo.
― ¡Pedro! –Grito papá pero yo ya no me di vuelta y seguí camino a mi cuarto.
La bronca me invadía, cerré la puerta de mi habitación fuerte y tire uno de los almohadones al piso. Trate de tranquilizarme, y se me ocurrió que para sacarme toda esta bronca que sentia me entre a duchar, necesitaba relajarme y espero que esta ducha me ayude un poco.
20:40 y salía de mi habitación ya listo para caminar estas tres cuadras que me separaban de la casa de Pau, cuando baje me encontré a mis viejos hablando bajito, mamá con unas lágrimas en los ojos ¿y que peor que ver a tu mamá llorando?
― Ya me voy –avise y ellos me miraron- ¿estás bien ma?
― Si hijo, estoy bien. Se acercó a mí para acomodarme el cuello de la camisa- ¡Estas muy lindo! Ojo que Pau se va a poner celosa –sonreí y la abrace un poquito, ella aflojo su cuerpo para abrazarme también y que sienta que sus lágrimas choquen mi camisa- te voy a ensuciar todo, anda dale
― Perdón si me la agarre con ustedes, pero entiendan que no podía decir nada –le murmure.
― Nos tenes que perdonar a nosotros que nos la agarramos con vos, y nada que ver –me dijo con su dulzura. Yo seque sus lágrimas- sos un buen hijo y estoy orgullosa que seas así, un hombre de palabras, firme –sonreí- sos mi hombrecito.
― me vas a hacer llorar y no da, ma –su risa y que vuelva a abrazarla- te quiero-bese su mejilla- y estoy seguro que las cosas van a mejorar, Belén es una muy buena persona y junto a su beba se merecen una familia. Espero que Federico lo sepa.
― Yo también lo espero –Sonrei – anda que se te va a hacer tarde. Disfruta y mándale un beso enorme a Lali –deje otro beso en su mejilla y salí, camino a casa de Pau.

― ¡Cinco minutos retrasados! ¿Y vos me hablabas de puntualidad? –Le sonreí y la abrace un poquito – Hey, ¿todo bien?
― Si –la bese un poquito- estas muy linda, menos mal que tenes un cuida al lado –ella rio y mordió su labio inferior.
― Vos también estas muy lindo ¡y tenes el cuello de la camisa bien! –Reí
― Me lo acomodo mamá –la abrace por la espalda.
― ¿Enserio no pasó nada? Estas como triste –mi sonrisa.
― Cuando llegue a casa me encontré con Belén y Federico en casa –ella elevo una ceja- mis viejos ya saben.
― ¿Y qué onda? ¿Eso es bueno o malo?
― Bueno… y malo. Mi viejo se la agarro conmigo, porque no había contado nada, discutí un poco con él y después con Federico. Y cuando estaba saliendo para acá la vi a mi mamá llorar y me partió al medio
― Ay, Pepe –me abrazo un poquito más fuerte- ¿hablaste con tu mamá?
― Me pidió perdón y yo a ella porque por ahí grite de más, pero estaba sacado, no quería ponerme mal, pero te juro que me saca Federico, es tan… me da tanto asco.
― Es una situación de mierda la tuya –acaricio un poco mi espalda- pero si se pidieron perdón con tu mamá ya está casi todo bien –sonreí.
― Me dijo que estaba orgulloso de mi -nuestras sonrisas – porque le di mi palabra que no iba a decir nada a Belén y… no sé, me dijo tantas cosas lindas que por un momento no me importo Federico y sus boludeces.
― Que lindo mi amor. Igual, las boludeces de Fede no son tan boludeces, está esperando a un hijo –asentí- ¡Pero ya está! Por ahora no se piensa más en eso, tenemos una fiesta sorpresa para nuestra amiga, vos tenes que tocar con Gas y Titi, y la vamos a pasar re, re bien –sonreí
― Te amo, y gracias –su sonrisa y un beso dulce al cual me acople al instante.
― ¡Pa! Ya estamos –Grito ella y al instante apareció Miguel con su sonrisa dispuesto a llevarnos a aquel salón.

Continuara…

JusPauliter

sábado, 8 de noviembre de 2014

Capitulo 153

Paula✨

Llegar a Buenos Aires, específicamente al barrio Palermo, a casa, significa: Reencontrarme con los míos, reencontrarme con los míos significaba que me invada una gran emoción, que me invada esta gran emoción significaba que largue unas pequeñas lágrimas y que quede como una gran idiota.
Uno: porque lloraba delante de mis papás, de Delfi, de Zai y de los papás de la misma.
Dos: Hace cuatro meses que me fui, y no es mucho, pero por lo contrario no puedo dejar de llorar.
Tres: nunca me gusto llorar enfrente de los demás, y hacerlo es lo que me pone aún más mal.
Los abrazos de mamá parecen ser mágicos, inmediatamente me calmo al sentir su cálido calor maternal y su olor, ese olor que solamente es de mamá. Su sonrisa es mi tranquilidad, y mi sonrisa la suya. Un suspiro de alivio, de “estoy en casa” y que me pierda en el pasillo para llegar a mi habitación y que sonría, que deje la valija en un rincón y que me dé cuenta que todo está como lo había dejado hace ya cuatro meses.  Que vuelva nuevamente a donde estaba el resto: en el comedor, porque no quería que me agarre más melancolía de la que ya tengo invadiendo mi cuerpo. Me siento al lado de papá y al instante me pasa un mate Norita mientra escucha atentamente a su hija relatar el viaje que recién hicimos.
Papá al ver la hora se levanta enseguida de la silla y dice: “¡Alejandra! ¿A qué hora vamos a almorzar? Ya es la una de la tarde” y reí, que riamos todos, y que junto con Oscar desaparezcan. Eso no sé si era bueno o no, pero no me importo absolutamente nada, cuando el timbre sonó y fui a atender, sé que él está detrás de la puerta.
Reí cuando después de abrazarnos él empezó a girar  y yo seguía colgada de su cuello, cuando paro sonreímos, para que nuestras narices se estén rozando.
― Hola linda –sonreí
― Hola – murmure para besarlo dulce y suavemente, y que volvamos a abrazarnos- ¿Cómo estás? 
― Bien, ¿vos? Estas muy linda. ¿Así viajaste? –Mordí mi labio inferior y rodee mis ojos para que su risa se escuche y que plante un beso en mis labios- te amo, que lindo que estés acá.
― Estoy feliz y no sé porque. Pero se siente tan lindo –su sonrisa- Veni, pasemos.
Cuando entramos a casa, él se encargó de saludar a todos y después, junto con Zai fuimos para mi habitación, mi amiga se encargó de poner un poco de música de mi computadora y nos sentamos los tres en el piso con el equipo de mate.
Extrañaba tanto esto: estar en casa, sentirme en casa. No es que allá, en el departamento que comparto con mi amiga no me sienta en casa, pero esta es mi verdadera casa, mi verdadero hogar, esta es mi verdadera habitación. Desde que nací que vivo en la misma casa, con la misma gente, y claro que no está mal un cambio para crecer, pero tampoco está mal volver. Reencontrarse no solamente con mi familia, sino con cada detalle de esta casa que me vio crecer y que en todos los rincones se encuentran recuerdos que la hace más especial.
― Me dijo Cele que hoy nos juntábamos –dijo Zai con su celular en la mano- Podemos ir a su casa, total Lali está en casa de sus abuelos –mi sonrisa- le avisó a Thiago pero dijo que se iban a juntar a ensayar –esta vez nuestras miradas se dirigieron para mi novio y el rodo sus ojos para que riamos. Yo deje un beso en su mejilla y volví a enredar nuestras manos.
― Te juro que esta infumable. Todos los putos días, al menos tres horas ensayando, ¡cinco canciones! ¡CINCO! Todas conocidas, menos dos, ¿entienden lo que es ensayar y ensayar canciones que ya están totalmente sabidas? –reímos. Él no.
― Un trauma boludo –le dije- bueno, pero no te quedes las tres horas, te complotas con Gas y van a lo de Cele, porfis.
― Obvio que sí, que se deje de joder un poco. Nunca lo vi así, está bien que puede sentir miedo porque le va a cantar a la novia, delante de toda la familia, los amigos, pero hace como tres semanas estamos ensayando, cinco canciones –reímos.
― Vos porque nunca me vas a cantar delante de todos, pobre Titi.
― Uh, bardo –dijo Zai y reí
La diferencia es que Thiago canta como la puta madre, y yo soy un asco –reímos las dos y yo lo abrace fuerte, bastante.
Fuimos llamados para almorzar, papá había armado la mesa en el quincho y después de ayudar a mamá a llevar unos vasos me senté al lado de Pepe, que estaba al lado de Delfi, y enfrente se encontraba Zai. Ya todo listo y todos sentados en la mesa, papá se encargó de pasar con la fuente del asado, así servirnos y que el almuerzo comience.
Era el primero en que Pepe estaba invitado como “novio oficial”, pero como no hubo presentación ni nada del estilo, más bien fue decirles a mis papás que éramos novios no se sintieron esos nervios, además lo conocen desde chiquito. Y eso es un peso muy menor.
Ahora me encuentro abrazada a él en el living, ya tiene su abrigo puesto, listo para caminar estas tres cuadras de distancia que tiene mi casa con la suya.
― Bueno, en un ratito nos vemos –me dijo, pero yo hice como si nada, seguí colgada de su cuello dejando suaves besos – Pau, basta –dijo divertido- me está mirando tu viejo desde la puerta de la cocina –dijo murmurando y yo me separe enseguida para reír juntos
― ¡Papá! –Dije, un poco enojada, pero con un tono divertido también.
― ¡Hay que vigilar un poco! –Dijo divertido y se acercó a nosotros- Ya me voy. Ojito eh –Le dijo a Pepe y yo sonreí, divertida.
― Es ella, Miguel – y yo me quede mirándolo para que él ría y papá se contagie.
― ¿Le vas a creer a él?
― Obvio que no hija –guiño un ojo y yo reí. Él se perdió en el pasillo y volvimos a quedar solos.
Volví a abrazarme a él y a dejar besos en su mejilla mientras el caminaba para atrás, hasta chocar mi cuerpo con la puerta.
― Ay bestia –le dije y escuche su risa
― Ay ella, esta sensible –dijo en tono bajito, para que después me bese dulcemente- Pau –dijo después de que cortemos este beso, yo me lo quede mirando atenta- ¿Dejamos el viaje a Mármol para el domingo? Digo, como las chicas ya organizaron.
― No, vayamos hoy. Hagamos algo, vos cuando estés por ir a lo de Gas me pasas a buscar, los saludo, me quedo un ratito y después voy para lo de Cele. Cuando terminas con los ensayos, me buscas, o me decís donde nos encontramos y vamos, ¿dale?
― ¿Estas segura? No me jode, yo porque por ahí querías quedarte más tiempo con las chicas, y lo podemos dejar para otro día –su sonrisa.
― Pero también quiero ir con vos –mi puchero y su risa- sé que aunque no lo digas es importante que vayamos.
― Pero tenemos cuatro días para ir mi amor –me beso dulcemente- anda, júntate con las chicas y no te digo mañana, porque Rochi ya organizo de ir todos a la quinta –mi sonrisa enorme- pero podemos ir el domingo o el lunes.
― Te amo –lo bese dulce y fugazmente para que él se acople al beso y terminemos abrazados- Igual, anda después ¿vas a ir, no? Quiero ver a los chicos.
― Ah pensé que lo decías por mí –su risa- ¡forra!
― Obvio que por vos también tonto, pero te tengo acá a vos. – Lo abrace un poquito más.
― Siempre me podes, te odio –mi risa.
― Mentira, me amas.
― Mucho –dejo un beso – bueno me voy
― Ay, no –volví a aferrarme a su cuello- ¿ya te vas a lo de Thiago?
― Si, voy a dejar las cosas de la universidad y ya salgo para allá, cuestión que a las tres de la tarde ya este con mi novia –sonreí.
― Sos más lindo, novio –volvimos a besarnos dulcemente- bueno anda, dale.
― Sos vos la que no me soltas Paula, ahora no me apures-reí – te amo, chau –unimos nuestros labios nuevamente.
― Chau feo –sonreí.
Cerre la puerta y al darme vuelta me estaba mirando Delfi cruzadas de brazos, creo que vio mi sonrisa completamente de tarada porque comenzó a reírse. Y no basto en tres segundos que la estaba corriendo por toda la casa. Cuando la alcance, después de pegarle un poquito, porque en definitiva somos hermanas, y si las hermanas no se pegan no son hermanas, terminamos en mi cuarto, escuchando música y hablando un poquito, hasta que sea la hora de ir para lo de Cele.
Y reencontrarme con mis amigos.
No me quiero volver nunca más.

Continuara…
 Aqui el otro, graciasss. Y porfi, dejen sus comentarios.

JusPauliter

Capitulo 152

✨Pedro

Una brisa, mejor dicho un viento frio chocaba mi cuerpo sin ningún problema ni ninguna piedad para mí y fui yo él que hoy temprano cuando estaba saliendo de casa le dije a mamá que no era necesario un abrigo.
Conclusión uno: siempre, aunque sean las tres de la tarde y haya un tremendo día, si estamos en época de otoño tirando más para invierno llévate un abrigo.
Conclusión dos: Hacele caso a tu mamá, a la nochecita siempre refresca
Ahora que más o menos me estoy congelando lo tengo bastante en cuenta a las palabras que me dijo mamá hoy temprano y yo como le respondí: “ni da vieja, ¿vos viste lo lindo que esta?”
Ni da.
Fue cuando escuche un “Pepe” y después una risa, que al levantar la mirada me encontré enfrente de la casa de Pau, y aquel “Pepe” y esas risas no eran de ella, pero sí de su hermana. Mi cuñada.
― Hey, Pepi –sonreí y me acerque para saludarla con un beso en su mejilla- espero que no te estés riendo de mí  -y ella largo otra carcajada.
― A vos no más se te ocurre andar de manga cortas con este frio, Pedro –dijo entre risas y mordió su labio inferior igual de como lo hace su hermana, me pregunto si es un TOC familiar.
― Es que salí tipo tres de la tarde y recién vuelvo para casa, no pensé que iba a hacer tanto frio-ella volvió a reír y yo me contagie un poco.
― ¿Queres pasar? Preparo unos mates –sonreí, ¿una cuñada mejor no, no?
Claro que acepte, y al entrar me encontré con mis suegros, los cuales se rieron de mí al entrar de esta manera. Mordí mi labio inferior y reí junto con ellos, para que después de saludarlos me siente enfrente de Delfi, siempre que venía me sentaba en el mismo lugar, al lado de Miguel, y del otro lado siempre se sentaba Pau.
― ¿Cómo estas Pepe? ¿Cómo va la universidad? Hacía mucho no nos veíamos –Dijo Ale y yo le sonreí. Recordé cuando se enteró que andaba con su hija mayor, y un poco que me odiaba. Ahora, creo que me acepta, y no hay sensación más linda que sentir cariño de los padres de tu novia. Bueno, ni hablar de Delfi, con ella siempre me lleve bien.
― Bastante tranquilo todo, por ahora –sonreí – igual, soy uno de los que está esperando las vacaciones de Julio –reí y Delfi rio y asintió conmigo. Ella también las esperaba.
― Falta igual –dijo Miguel y Delfi lo fulmino- gorda, falta como un mes.
― Pero no es tanto, se pasa enseguida –dijo ella.
― ¿Cómo se preparan para mañana? Me conto Pau que es todo sorpresa –mi suegra nuevamente.
― Ay genial, justo recién vuelvo de lo de Gas que nos juntamos para ensayar algunas canciones que quiere cantar Thiago. Ya no falta nada –Ya es mañana, nunca espere tanto un día como este- Va a estar buenísimo, vienen Zai y Pau de sorpresa, Lali no sabe absolutamente nada –sonreí, entusiasmado.
― Ay qué lindo, ¿a quién se le ocurrió todo? –Delfi.
― Entre todos fue la idea. Thiago comento que ella no quería saber nada con festejarlo, es la depresión pre dieciocho- reí- y a Ro se le ocurrió hablar con los papás de Lali, ellos se coparon, alquilaron el salón y todo. Nosotros nos encargamos de avisarles a Pau y a Zai y se nos ocurrió de que también sea sorpresa la presencia de ellas –Sonrei.
― Y ahí aprovechaste para volver a ver a Pau –dijo Delfi y yo reí, asintiendo.
― También por los chicos, yo hace una semana que no la veo, ellos como cuatro meses, desde que se fue no la volvieron a ver –explique- va a ser lindo estar todos juntos, aunque la mayoría estemos acá, se siente la ausencia de las dos.
― Obviamente, de estar todos juntos, ir de acá para allá todos juntos, aunque sea dos integrantes del grupo no esté ya cambia todo –dijo Miguel.
― Y ni hablar de lo que deben extrañar ellas dos, imagínate si ustedes las extrañan, que como decís vos, la mayoría están acá, siguen juntándose como antes, imagínate ellas dos allá solas. –Dijo Ale
― Bueno, “solas”, se tienen la una a la otra- Miguel.
― Y aparte, yo no sé cómo hacen pero en menos de dos semanas Paula ya tenía un grupo de amigos, te juro que la envidio, ¿Cómo puede? –Dijo Delfi y yo reí.
― Es que no te queda otra, en la situación de Pau, bueno esta Zai, pero seguramente también necesite más gente  a su alrededor que Zai, y la situación te lleva a querer conocer gente nueva. -Dije
― Claro, creo que la persona más antisocial, que no es el caso ni de Pau ni de Zai-Comenzó Miguel entre risas- necesita aunque sea tener un compañero.
― Como yo, a mí me cuesta muchísimo socializar, es un tema de timidez, al comienzo-reí, por cómo me miraban- que no se, me bloqueo. Despues no, ya no me importa nada y trato a las personas como si fuera no sé, un amigo de toda la vida, que tampoco eso está bueno, a veces me quedan mirando como “¿desde cuándo tanta confianza?”- reímos.
― Bueno, cambiando de tema- Miguel- ¿Sabes más o menos a qué hora llegan mañana? Seguro sabes más que nosotros –dijo con su sonrisa.
― Hable ayer con Zai y me dijo que para el mediodía les dijeron que llegaban. Iba a ir a esperarlas a la terminal, pero ayer me cambiaron el horario de salida, una bronca.
― Uh, que mala suerte-Dijo Ale- bueno, pero después podes venir para acá, si queres te esperamos a almorzar.
― No, tampoco quiero molestar –Dije con mi sonrisa
― Dale Pedro, deja de joder. Cuando salgas pasa, además, es obvio que vas a venir a saludarla –Dijo Delfi y el resto reímos.
― Bueno, está bien –sonreí.
Nos quedamos charlando un ratito más hasta que decidí despedirme para volver a casa.
― Bueno, mañana tengo otra excusa. Me hago el que me olvide la campera y paso a la tarde también –Dije divertido. Miguel me había más o menos obligado a que me lleve una de sus camperas – Gracias –Sonrei.
― Nos vemos mañana Pepe –Sonrei y salí camino para casa.
Al llegar mamá me recibió con sus reproches y sermones de porque no le había hecho caso, ahora seguramente me enfermaría con todo el frio que tome, y demás, esos planteos muy de madre. Fue con un abrazo y un beso en su mejilla que se calló y me sonrió para que me pegue suavemente una palmada en mi espalda.
Ya es tarde y estoy decidido a dormir si Paula no me llama después de las dos veces que yo lo hice y ni me respond…
― ¡Pau! –Al fin llamo y enseguida le respondí la llamada, claro que con una sonrisa en mis labios.
― Pepe, había dejado el celular en mi habitación y estaba con las chicas en el living. ¿Cómo estas, feíto?
― Te extrañaba, pero vos no –dije con una sonrisa.
― ¿Por qué no escuche las dos llamadas no te extraño? –Pregunto divertida y yo reí – aparte, yo fui la que te dejo miles de mensajes a la tarde y ni uno me respondiste.
― Por eso te llamo, tonta. Me había quedado sin batería y llegue tarde a casa.
― ¡Exijo explicaciones! Ah, era re loquita la mina –reí- ¿Y qué hiciste que llegaste a casa tarde? No me tomes por loca.
― Un poquito lo estas –sonreí- estuve toda la tarde en casa de Thiago haciendo el último ensayo.
― Ay si, ¿Cómo van con eso?
― Hace como un mes venimos ensayando cinco canciones, boluda –su risa- ya casi que las odio a las canciones
― Jajajajajaja pobrecito él. Bueno mañana aparece Pau al rescate y me llevas a Mármol así no te encuentra Titi. ¿Sigue en pie eso, no?
― Obvio que si mi amor, vos siempre en papel de héroe –reímos- ¡Mañana ya te tengo acá!
― ¡Ay sí! Me da una cosa, voy a volver  a ver a todos
― A mi primero-su risa- Se me paso enseguida la semana. Ay, te tengo que decir algo, espero que no me odies mucho
― ¿Te mandaste algunas?
― No –sonreí- pero me cambiaron el horario de salida mañana. ¿Viste que llegaba para esperarte en la terminal? Bueno, nada, eso…
― Bueno mi amor, no te hagas problema. ¿Despues pasas por casa?
― Si, obvio, y estoy invitado a almorzar –sonreí.
― ¿Por quién?
― Por mis suegros, ¿por quién si no?
― Jajajajajaja ¿me jodes, no?
― No boluda jajajajja. Hoy cuando volvía para casa me la cruce a Delfi y como hacía mucho frio y yo había salido temprano solamente con una remera manga corta me dijo que entre, y ahí me quede charlando con tus viejos, y cuando les conté que no llegaba para ir a la terminal me dijeron que pase por tu casa mañana y que de paso me quede a almorzar –dije divertido y ella rio.
― Jajajajaja buenísimo entonces –sonreí- nos vemos en casa.
― ¿Qué hacías vos?
― Estamos con Zai, Agos, Sabi, Fabri y Santi en el living, los chicos vinieron a cenar y estábamos charlando, como mañana no tenemos clase  -sentí su sonrisa.
― Te odio, no vale –su risa.
― Pobrecito, él tiene que madrugar.
― Cállate gila
― Te amo feo. Te mandan saludos los chicos.
― Yo te amo, y mándale otros –sonreí- me voy a ir, porque yo si madrugo
― Hey, yo también madrugo mañana y en parte por culpa tuya.
― ¿Por qué culpa mía?
― Y porque además de ir al cumple de Lali también te voy a ir a ver a vos, te odio y amo a la vez. 
― Lo bueno cuesta dicen –dije, divertido.
― Andaaa, odio esas frases –dijo divertida para que riamos juntos.
― Bueno, te dejo bicho. ¿Me mandas un mensaje cuando estés saliendo?
― Te aviso gordo feo –reímos- Chau mi amor.
― Te amo, chau
Sonrei al cortar la llamada, y que después de poner mi alarma 06:00 apague el velador y que este decidido a dormir.
Mañana me esperaba un lindo día.

Continuara…

Hola!!! Vine a hacer presencia despues de un siglo mas o menos ahr. Pero les dejo dos hoy, y mañana subo otros dos, pare recomenzar un poquito. No se si me siguen bancando, pero gracias de todos modos por preguntarme si sigo subiendo o ke honda guey ah. Bueno, es que ahora estoy a full con las integradoras y todo lo que implica el ultimo trimestres ustedes sabran.
Dos por hoy, mañana otros dos! 
Si no les jode, dejen sus comentarios, porfi
JusPauliter.