La vibración de mi celular me exalto y me senté en la cama.
¿Me había quedado dormida?
“Pochi, estoy en la puerta”
Por inercia agarre un buzo y camine cuidadosamente a la
puerta del patio. Entonces le abrí por la puerta del costado.
Pau: Estas loco Pedro.
El me sonrió de costado – No importa.
Mi apariencia no era la mejor, estaba con los ojos achinados
por el sueño que tenía y estaba con mi pijama y un buzo que me quedaba enorme.
Me mordí mi labio (como de costumbre) y camine para el
patio.
Nos sentamos en el piso coligue.
Pepe: ¿Ya dormías?
Negué – Me quede entre dormida… Así que si no te peleo o
cuelgo es porque estoy muy dormida.
Y él se rio – Me voy aprovechar de vos entonces
Sonrei, porque si estaba consciente y me podía completamente
no quedaba nada de mí en este estado.
Pau: Te voy a denunciar.
Y me miro, sonriéndome de costado, como tanto me podía.
¡Paula despertate porque vas a cometer alguna locura!
Pepe: Estas muy linda.
Bue, este flaco decididamente me quiere cagar la existencia.
¿Qué estaba ciego? ¿O dormido?
Pau: Nene, estoy en pijama, con un buzo enorme, cara
completamente de dormida y mi pelo es una onda al de Moni Argento. ¿Vos también
estas dormido?
Y el rio fuertemente – Estas linda igual… Y el pelo te da
una onda canchera.
Claramente se estaba burlando. Le pegue en el hombro.
Pau: Idiota no te burles.
Y él se rio nuevamente acercándose a mi boca, pero yo lo
esquive.
Pau: Ni se te ocurra, lo único que falta es que después me
diga que tenga aliento a perro.
Y él me sonrió – Tonta…
Pau: Bue… ¿Algo más?
Pepe: Jajaja estas muy a la
defensiva Pau – Y yo hice una mueca - ¿No me vas a dar ni un beso?
Y yo negué sonriente cruzando los
brazos.
Pepe: Entonces te los doy yo – Y
dejo un beso en mi comisura.
Pau: No es… ¿Un poco peligroso?
Digo, que aparezca mi hermana o mi viejo.
Pepe: Dijiste que todos estaban
durmiendo
Pau: Si ya se…
Pepe: Me voy si queres.
Negué: No ey, enserio – Sonrei.
Me sonrió y me acerque para besarlo
dulcemente acariciando su cara suavemente mientras el posaba sus manos en mi
cintura.
El profundizo el beso entrelazando
nuestras lenguas y el beso se volvió más exigente, apasionado. Despues de
varios minutos nos separamos en busca de aire y volvimos besarnos pausadamente,
disfrutando.
Nuestras narices se rozaron y nos
sonreímos, deje un beso en la de él y me separe para abrazarlo.
Pepe: Estas helada Pau – Dijo
abrazándome mas a el – Anda, entra yo me voy.
Pau: No hace ni media hora que
llegaste ey… Quédate un ratito más. – Deje un beso en sus labios y me apoye en
su pecho.
Estábamos los dos en silencio (ya
hace por varios minutos), yo entretenida escuchando sus latidos que iban a un
ritmo lento y el me acariciaba la cabeza dejando de vez en cuando unos besos en
la misma.
Me separe de él, para levanta mi
mirada y mirarlo que me estaba sonriendo. Me pudo (y me va a poder siempre) lo
bese dos, tres, cuatro, miles de veces.
Pau: Me encanta estar así con vos.
– Le susurre.
Me sonrió y me robo tres besos.
Pepe: A mí también me encanta –
Acariciaba una de mis mejillas.
Y lo abrace, porque si, porque en
verdad me encantaba estar así con él. Y ya no me importaba y no le tenía miedo
a esto, a pasar de ser amigos a ser amigos pero de diferente manera, porque
presiento (y se) que siempre la voy a pasar bien con él. Porque los dos la pasábamos
bien.
Y otra vez estábamos besándonos,
pero esta vez en la vereda, él ya se iba, no ha pedido mío, sino porque él lo
había decidido. Era tarde y el frio se sentia (y mucho).
Pepe: Nos vemos mañana.
Asentí y lo bese dulcemente, por
milésima vez.
Pau: Chau, ándate.
Y él se rio y me robo otro beso – Chau… Espero que no te
enfermes por mi culpa.
Sonrei – Me vas a tener que cuidar
después.
Pepe: Encantado – Me mordí el
labio, sonrojada y murmure un “tarado”-
Que agresiva che.
Pau: Mucha ternura por hoy – Dije
divertida y le di otro beso - ¡Dale ándate!
Y me beso fugazmente para después
irse.
Otra vez me robaba miles y miles de
sonrisas.
Subí a mi habitación, me tape hasta la
oreja y me hundí en mis sueños.
La mañana se había pasado volando,
me encontraba otra vez en casa almorzando, esta vez sola. Delfina se había
quedado en lo de su amiga almorzando.
Planeaba almorzar y acostarme a
dormir, hasta las 17.30 que debía ir a lo de Zai a tomar mate.
Preferí traer unas frazadas y
acostarme en el sofá a mirar alguna película.
Hoy a la mañana habíamos peleado
con Pedro, porque él quería juntarse a la tarde después que ellos compren mi
regalo. Yo ya había organizado con Zaira, además tenías muchas ganas de pasar
la tarde con ella, hacía mucho que no nos juntábamos solas.
Terminamos peleados mal, él había
actuado como un chiquilín y yo le quería hacerle ver las cosas.
Y a la vuelta a casa casi nos
agarramos a piñas, si no fuera porque yo era mina y el varón.
Odiaba pelearme, con él y con
todos, en verdad me ponía mal. Pero si tenía que defender algo obviamente me
iba a poner en una postura firme.
Me quede dormida, mínimo unos
quince minutos cuando escuche el timbre. Seguro era Delfina.
Pau: Esta sin llave la puerta del
costado Delfi – Le grite para que me escuche.
- No soy Delfina – Dijo una voz
masculina y al instante me di cuenta que era Pedro.
Me levante con pereza y mal humor,
porque quería dormir y además, no quería verlo.
Abrí la puerta y él me invadió con
sus labios tomándome de la cintura y entrando a mi casa sin dejar de besarme.
¡Estaba endemoniado!
Pau: Pedro para – Dije entre besos,
que me fueron imposible no seguir desde el minuto cero.
Pepe: ¿Me perdonas? Fui un poco…
Egoísta.
Pau: ¿Y era necesario que me beses
así?
El me sonrió – Perdón.
Pau: Pedro… Te juro que te mataría.
Pepe: ¿A besos? – Dijo rosando
nuestras narices.
Pau: Basta… Te estoy hablando
enserio. No podes venir a besarme así, después de que casi nos matamos. A
parte… ¿No pensaste que podría estar mis viejos o Delfina?
Pepe: Lo pensé… Y sé que tus papás llegan tipo cuatro y hoy a Zai le contaste que Delfi se iba a lo de una amiga.
Vine a pedirte perdón, porque sé que fui muy egoísta.
Pau: Bueno, ya está… Ya viniste, te
escuche. Ahora déjame dormir.
Pepe: No hasta que me perdones.
Pau: ¡Ya te perdone Pedro! Enserio,
chau.
Y el levanto una ceja.
Pau: Enserio… Basta.
Pepe: Bueno, entonces te doy un par
de besos y me voy.
No me dejo decir algo que ya me
estaba besando dulcemente abrazándome por la cintura y yo lo rodee por su
cuello llevándome otra vez por él.
Nos separamos y nuestras narices se
rozaron. Deje tres besos en sus labios y me separe.
Pepe: Te dejo así dormís – Sonrei
Pau: ¿Vas a lo de Zai?
Asintió – Para comprar un regalo a
la más linda.
Pau: ¿Más linda que yo?
Y el rio – Chau – dejo otro beso.
Pau: Chau
Lo acompañe hasta la puerta y lo vi
irse.
Yo me volví a acomodar en el sillón
y enseguida termine dormida.
Toque la puerta y me recibió con
una gran sonrisa, enseguida nos abrazamos.
Zai: Pasa Pochi ¿Todo bien?
Pau: Bien, ¿vos negri?
Zai: Re bien – Y le sonreí - Estaba pintándome las uñas. ¿No te fijas el
agua?
Asentí y fui hacia la cocina, vi
que el agua hacia miles de burbujas, entonces apague la hornalla y le eche un
poco de agua fría. Luego fui con todo el equipo del mate a la mesa del comedor,
donde estaba la moracha terminándose de pintar de color coral. Me las mostro y
yo le sonreí para levantar mi pulgar, ella rio.
Pau: ¿Estás sola?
Zai: Por suerte – Y yo reí – Llegue
y no había nadie.
Entonces nos pusimos a charlar, ella
me contaba de su enamorado y yo de Pepe.
Zai: Pero se pelearon hoy… ¿Qué
onda?
Pau: Quería hacer algo hoy a la
tarde, después que ustedes vuelvan del centro. Le dije que había quedado con
vos y se enojó. Y antes de que vaya para tu casa paso por la mía y me pidió
perdón.
Zai: ¿Y lo perdonaste? – Asentí
sonriente – Ay, son unos tarados. – Y yo reí – Son muy lindos juntos.
Sonrei – Bueno basta. Háblame de
vos ¿volviste a verlo?
Y ella me sonrió a más no poder y
empezó a contarme.
Alrededor de las 20.00 volví a casa
para hacer los deberes y después jugar con mi papa al truco.
Continuara…