sábado, 29 de marzo de 2014

Capitulo 119

Lista para vacaciones con los pi’”
Era el título de aquella lista que seguía en blanco.
Resulta que tenes en la cabeza desde ayer que tenías que hacer una lista para no olvidarte de lo que tenes que llevar, y hoy, cuando te acordaste agarraste papel y birome.
Y te sentaste en el comedor a pensar.
Pero te fue inútil.
Entre tu papá que veía el partido que por cierto estaba al mango el televisor, tu mamá que justo ahora está preparando una torta y le da con ganas a la batidora y tu hermana… Que no está, pero igual.
Estas rodeada de ruido y no podes pensar. No se te ocurre que anotar en la lista, y si no la haces, estas al horno. Sabes que te vas a olvidar la mitad de las cosas.
ü  Planchita para el pelo. –porque van a salir y la vas a precisar.
ü  Cepillo de dientes y de cabello. –Fundamental.
ü  Crema para el cuerpo. – Con la arena la piel se te va a secar, y no, no da.
ü  Protector. – No usas mucho, pero por las dudas.
ü  ¡Pinta uñas! –Amas.
Y suspendiste la lista, por ahora. Porque te llego un mensaje de Thiago:
“Negri, ¿estas ocupada?”
Y lo llamaste.
‒ Pochi – Su alegría.
‒ Hola Titi –La tuya - ¿Cómo va?
‒ Bien, todo bien. ¿Vos?
‒ Bien, armando la lista para el viaje –Sonreíste - ¿Paso algo?
‒ ¡Que amiga organizada! –Y reíste – No, nada grave… Solo juntarnos.
‒ Ah, dale, si, obvio… No me aviso nada Pepe.
‒ Es que en realidad quería hablar con vos…
‒ Entonces si paso algo –Y él rio.
‒ Lo mismo de siempre: tu amiga.
‒ ¿Lali? ¿No habían hablado?
‒ Si, pero viste como es ella… Te dice que está todo bien y al ratito te manda a la mierda.
‒ Muy de mina –reconociste - ¿Queres venir?
‒ Dale, si no jodo.
‒ Obvio que no. Veni y tomamos unos mates de paso.
Y corriste a cambiarte, seguías en pijama.
Domingo, fresco y se venía tormenta.
¿Qué más esperaban?
Llego tu amigo, y ni te saludo que se embobo con el partido, y vos ahí, cruzada de brazos.
Casi que se sienta con tu papá a mirar el partido, y vos casi que le pegas y lo echas.
‒ ¡Estoy acá, genio! –Te quejaste y él un poquito que se rio.
‒ ¡Pochiiii! –Te abrazo - ¿Todo bien?
‒ Si –Sonreíste - ¿vos? ¿Problema de polleras? – revoleo sus ojos para que rías.
‒ ¿Vos también sos tan histérica y malhumorada? –Y le pegaste.
‒ ¡Hey! Estamos hablando de mi amiga, contrólate.
‒ También sos mi amiga…
‒ Si, pero vos fuiste el que se mandó la cagada. Además siempre hay que apoyar al genero–Y te odio por recordárselo. Le sonreíste y dejaste un beso en su mejilla.
Fuiste por el mate, y se fueron al patio para que él te cuente tranquilo, y que vos puedas ayudarlo, o aconsejarlo. Aunque el tema era tu amiga y la bola que puede o no darle.
Cerca de las seis él se fue, con miles de ideas en la cabeza, y que si o si tenía que llamar a Lali para invitarla a cenar y hablar.
“Hola, ¿con mi novia?” –Te llego un mensaje de él.
“Hola novio, tanto tiempo” – No se ven desde hace dos días. Vos ayer estuviste todo el día en casa de Zai y él fue invitado a una pileta con unos amigos de futbol.
“Te extraño estúpida, ¿Por qué sos tan linda y extrañable?”
“Yo también inútil. Tendrías que estar contento de que tenes una novia tan linda”
“Mmm, sí. ¿Salimos a cenar con mi cuñada al final?”
“Obvio nene. A las nueve, en punto, por favor.”
“Ok, me voy así me pongo lindo y cuando me ves te desmayas”
“Ojo en el camino a casa entonces. Besos, loviu”
“Te amo chabona”
“Negro cabeza. Yo a vos.”

Estas en el living, junto a Delfi y Juani (su novio) charlando, mientras, esperas a Pedro, que son menos cinco y todavía no llego.
‒ Al fin, pibe. –Delfi.
‒ Tu hermana me dijo que llegue a las nueve en punto. –La saludo y extendió la mano a Juani para después dejarte un beso en la comisura.
‒ Te lo tomaste muy enserio a lo de la puntualidad.
‒ Obvio –Y lo sobraste mordiendo tu labio inferior.
Despues de despedirse de sus padres, se tomaron un taxi que los dejo en el centro y entre los cuatro se pusieron de acuerdo para elegir un restaurant lindo y entre todo barato.
‒ Ayer adivina a quien me cruce –Le dijiste vos a Pedro con una sonrisa divertida.
‒ Que miedo… ¿A Agustina?
‒ No, boludo.
‒ ¿A quién? Qué se yo.
‒ ¡A Lujan! ¿Te acordas? –Y su sonrisa.
‒ ¿La profe de música? –Pregunto Delfi.
‒ ¡Sí! –Vos y tu alegría. Aman a esa profesora, no hay persona más buena y simpática que ella.  
‒ Es lo más Luji –Dijo Juani
‒ ¿Vos también la tuviste? –Pregunto su novia.
‒ Y si íbamos al mismo grado pero de distinta división Pepi
‒ Es verdad…Bueno hey –Y que rían todos.
‒ Cambiando de tema… ¿Viste el partido Juan? –Pedro y que vos con Delfi revoleen los ojos. Típico de Chaves.
‒ ¿Te lo perdiste? Fue un partidazo, dos a cero. No sabes el golazo que le metimos.
Y que sigan charlando del partido mientras ustedes estaban en otra hablando de lo lindas que estaban ustedes con su ropa y el peinado, hasta que llego la comida y les pidieron por favor a los chicos que cambien de tema.
En fin, la pasaron muy bien los cuatro, y después de cenar salieron a caminar un poquito, para que después vuelvan a casa los cuatro y que después de instalarse en el living Delfi elija la peli: “Juegos del Hambre” y que se sienten los cuatro en el sillón más grande.
‒ Esto no me gusta… Ya el titulo me da miedo – Se quejó Pedro.
‒ Que cagon, cuña.
‒ Me da impresión todo lo que tenga que ver con sangre… Soy capaz de desmayarme.
‒ Y lo peor que es verdad –Dijiste vos.
‒ Yo ya la vi, y no es tanto, tranquilo –Dijo Juani.
‒ Mas te vale, si no le digo a Ale que te haga la vida imposible como a mí –Y que vos con tu hermana rían.
‒ A mí me toco Miguel, creo que es mejor que te toque Alejandra.
‒ Te aseguro que si –Le dijiste a tu novio y besaste su mejilla – Bueno silencio, que ahí empieza.
En toda, pero toda es toda la película Pedro te susurraba cosas como “me da miedo” “¿y si mejor vemos una de dibujitos animados?” “Pau, me voy a desmayar” Y vos no dabas más de risas, lo peor es que no jodia, y por eso le tenías la mano para que se tranquilice un poco.
‒ ¡Al fin! Nunca sufrí tanto –Pedro. Ya estaban pasando los créditos.
‒ Jajajajaja la próxima una romántica –Dijo Delfi.
‒ Te juro que prefiero llorar antes de ver esto…
‒ ¡Que exagerado!
‒ Bueno, yo me voy a ir yendo… Mañana madrugo, tengo que acompañar a papá a hacer unos mandados, y bueno… Mañana no me despierto.
‒ Esta bien, vamos, te acompaño hasta afuera.
Una vez que él se despidió de tu cuñado y Delfi salieron a la vereda.
‒ ¿La pasaste bien? –Le preguntaste.
‒ Si, re… Es muy copado –Y sonreíste.
‒ Un poco tímido, pero re buena onda –Y estuvieron los dos de acuerdo.
‒ Bueno, nos vemos mañana, ¿no? –Te abrazo por la cintura.
‒ Seguramente –Y vos le rodeaste su cuello con tus brazos.
‒ ¿Seguramente? –Te mordiste el labio inferior.
‒ Si, te llamo y organizamos –Lo besaste.
‒ Espero tu llamado señorita –Sonreíste y lo besaste.
‒ Vaya con Dios –Y rieron los dos – Re Teresa –Volvieron a reír.
‒ ¡Que mina!
‒ ¿Linda?
‒ Hermosa –Te robo un beso – La amo, chau.
‒ Yo también lo amo, nos vemos mañana. ¡Avísame cuando llegues!
ü  Una pistola para aquella que se acerque a tu novio. –Si tuvieras una no dudarías en llevar.
Y claro que te aviso cuando llego.
Y claro que te dormiste con una muy linda sonrisa.

Continuara…
JusPauliter.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Capitulo 118

El olorcito que llega desde la cocina te vuelve loca, y contas los minutos para que sea la
Hora del almuerzo.
Mientras tanto, vos junto a Delfi, Luz y Vale siguen charlando en el patio de tus abuelos, entre mate y música, escuchando a tus tíos que se divierten peleando a tu papá, y vos te mordes el labio inferior, porque no podes creer lo chiquilines que son.
‒ Podríamos pasar la tarde todas juntas, ¿no? –Propuso Delfi –Digo, si están al pedo.
‒ Por mi está bien, dale, me copa –Dijo Luz.
‒ Obvio, dale. Pero vayamos a algún shopping, porque nos vamos a derretir –Vos.
‒ O vamos a casa, total, el agua de la pileta ya no está tan fría–Vale.
Entonces no se habló más, después de que se vayan de los de sus abuelos se iban todas juntas a casa de Luz y Vale para pasar una tarde de primas.
El ultimo día del año.
Almorzaron unas ricas pastas, que solamente a tu abuela le salían tan ricas, entre risas, porque con ellos jamás faltaban risas.
A eso de las tres se fueron con tus tíos a su casa, y después de que sus primas le prestan un traje de baño, hicieron coraje al agua bastante fría para tu gusto y empezó aquella tarde llena de risas, de fotos, de música, de mates, y de charlas eternas.
Amas tener una relación tan linda con tus primas, amas compartir con ella, que se entiendan, que sean tan unidas, que sean como tus hermanas.
‒ Pochi, te suena el celu –Luz, te aviso mientras vos seguías con Vale en la pileta.
‒ ¿Quién es? –Preguntaste mientras salías por la escalera.
‒ Eh –Dijo fijándose – Pepe –Y te sonrió.
‒ Uh, ¿y este? –Dijiste, en joda.
‒ Ay nena, es tu novio –Delfi –MI cuñado –Lo ama.
‒ Pepe –Atendiste - ¿Cómo va?
‒ Hola Pochi, bien, ¿vos?
‒ Bien, acá, con Delfi y mis primas… Pileteando, ¿vos?
‒ Mira que bien –Y sonreíste – Yo también, más o menos parecido… Con mis hermanos en casa, también disfrutando de la pileta.
‒ Que lindo, mándale saludos… ¿Pasaba algo?
‒ Solo avisarte que me mandó un mensaje Rochi, que a las ocho, ocho y media ya vayamos para la quinta… Y preguntarte en que vas, si queres que te lleve o no sé.
‒ ¿Vos en que vas?
‒ Me lleva papá.
‒ Bueno, te aviso, porque por ahí me quieren llevar, y eso –Ya que no pasabas año nuevo con ellos, seguramente querían llevarte y buscarte. Típico de ellos.
‒ Dale, no hay drama… -Silencio – Bueno, nos vemos Pochi.
‒ Jajajajaja. Dale Pepe, nos vemos. Besitos.
‒ Besos, te amo –Alargo la E, y sonreíste para cortar.
Suspiraste con tu sonrisa y levantaste la mirada; Luz, Delfi y Vale mirándote con una sonrisa. Para que vos rías, y ellas se contagien.
‒ ¡Como estas Polet! –Dijo Vale para que vos sonrías.
‒ Ah full –Dijo Luz – Chicas… ¿Se nota un poquito? –Miro su pansa y ustedes sonrieron.
‒ Boluda, estas recién de un mes –Su hermana para que vos rías, y que la abraces a tu prima.
‒ ¿Ya te hiciste eco? –Preguntaste vos – En la próxima si o si va la madrina.
Y siguieron hablando del embarazo de tu prima y de muchas cosas más, hasta que con Delfi decidieron volver para tu barrio, y entonces se despidieron de sus primas y tíos, para tomar un taxi.
Cuando llegaron a su casa, estaban tus padres en el cuarto decidiendo la ropa que se iban a poner para hoy a la noche. Los saludaste y te quedaste opinando de su ropa… Sin darte cuenta que vos tendrías que hacer lo mismo con la tuya.
Te duchaste rapidísimo y saliste a tu cuarto para buscar algo que ponerte para hoy, tenías una hora para estar lista… ¡Y no habías decidido que ponerte!
Pollerita tiro alto o una floreada, larga.
Vestido al cuerpo o sueltito.
Pantalón o calza…
Sin dudas, calzas no.
Pantalón tampoco.
Despues de la  ayuda de Delfi, elegiste un vestidito suelto, con unos tacos lindos, y un recogido, para que después que estés lista, ahora te toque ayudar a Delfi.
Y que después de que tu papá te diga que te llevaba, le avises a Pedro, que se encontraban allá.
‒ Bueno pa, después nos vemos.  A las doce intento comunicarme con vos.
‒ Dale hija, igual, después nos vemos, ¿no?
‒ Obvio –Besaste su mejilla – Creo que el papá de Lali nos busca y nos reparte.
‒ Dale, vamos a estar en lo de los abuelos… Saludos a los chicos –Te sonrió, dejaste otro beso y bajaste.
Te encontraste con una Rochi con su vestido hermosa y tal como “cachito” que sos la chiflaste.
‒ ¡Ay, Pochi! –Dijo riendo para que de una vueltita – Vos también estas muy linda.
‒ Jajajajaja hola hermosa –La abrazaste –Jodeme que soy la primera –Tu sonrisa de asombro.
‒ Para tu mala suerte, no, es más sos una de las ultimas –Y que ella ría.
‒ Ay, ¡El horror! Mentime al menos boluda.
‒ Jajajajaja dale, vamos con el resto que están en el quincho.
Y ahí te encontraste con el resto de tus amigos, los cuales estaban muy lindos y se lo hiciste saber a cada uno.
‒ Che, ¿Y Pedro? –Vos.
‒ Fue a ayudar a papá –Dijo Rochi –Con el fuego y eso.
‒ Nah, me estas jodiendo… ¡Posta que fui la última! –Y rieron.
La ayudaste a Cele con su maquillaje, y cuando salieron las dos del baño, ya estaba Pedro que cuando te vio te sonrió, y claro que vos también sonreíste.
‒ ¡Hola! –Le dijiste con tanta felicidad que rieron ambos, para que se abracen - ¿Cómo estás? –Dejaste un beso chiquito en sus labios.
‒ Bien, ¿vos? –Te robo un beso – Demasiado corto el vestido –E intento bajarlo.
‒ Jajajajaja estúpido, me lo vas a romper. Vos también estas muy lindo –Reconociste la camisa.
‒ Y me puse tu camisa, ojo –Y sonrieron.
‒ Diez punto.
‒ Cien diría yo –Y te mordiste el labio sobrándolo.
‒ Creído.
‒ ¡Foto! –Interrumpió Rochi, entonces ustedes dos posaron para ella.
Ustedes, las chicas ayudaron con las ensaladas, y ellos, los chicos ayudaron a cortar la carne al padre de Ro, para que una vez todo listo, la cena sea servida al aire libre.
La noche estaba hermosa, ideal para recibir este año nuevo, junto a ellos que te divertías tanto, que amabas escucharlos y compartir anécdotas viejas.
Despues del postre y la sobremesa vos, junto a Zai y Rochi sirvieron las golosinas, cuando se quisieron dar cuenta solo faltaban minutos para las doce.
‒ A ver si se ponen las pilas y abren para brindar –Te quejaste vos, diciéndole a los chicos que seguían en la suya charlando.
‒ Uh, que te pasa amiga. –Thiago.
‒ Nada, pero ayuden chicos, siguen charlando y nosotras ya estamos preparada, faltan diez.
‒ Pero en menos de cinco minutos tenes todo listo –Dijo Pedro para abrazarte, dejar un beso en tus labios y que vos le despeines el pelo.
‒ Dale, boludos.
Cuando estas ansiosa, nerviosa e histérica nadie te para. Los chicos tenían razón, sirvieron las copas y todo estaba listo siendo que faltaban solo cinco minutos.
Y pudieron brindar todos felices, recibiendo un 2014 que prometía ser diferente, para crecer, para independizarse, para conocer nueva gente, para conocer un nuevo lugar.
Sin olvidar todo lo que viviste en esta ciudad, a la gente que queres, a tu familia, a tus amigos, y a él.
Un año nuevo para vivir nuevas cosas, buenas o malas.
Vivir.
‒ ¡Feliz año! –Te abrazo y lo abrazaste fuerte – Y por mucho más juntos –Sonreíste, estas sensible, y por eso se te escapa unas lágrimas.
‒ Feliz año –Lo besaste –Te amo.
‒ ¿Y por eso lloras? –Te pregunto divertido. Están un poco más alejados de los demás que siguen saludándose y riendo. Ahora se escucha música alegre, y amas esto.
‒ No, por lo que se viene… Me intriga, y me da miedo –Dijiste sonriendo – me da miedo de que no se, la distancia y eso juegue en contra. ¡Y ya se lo que te dije hace menos de cinco días! Pero soy así, contradictoria –Y te sonrió.
‒ Y hermosa –Te beso –Deja de pensar en eso, vas a ver que vamos a seguir juntitos, así, pegaditos –Te abrazo – porque a pesar de que vamos a estar lejos no te voy a dejar ir, como vos tampoco a mí, ¿o sí?
‒ No – murmuraste.
‒ Dale –Te beso – Estabas tan ansiosa por recibir el año contenta, y ahora bajaste.
‒ Es que me supera un poquito – Y sonrieron – Pero ya está, vamos.
Ya estaba enserio.
Volvieron donde estaban los demás, para abrazarse entre sonrisas y risas, seguir sacándose fotos, y disfrutar de la música y de algunos fuegos artificiales que seguían en el cielo.
Se armó baile, y una barrita de tragos, que vos ni te acercaste, bueno, solo para tomar un vasito de Gancia, y seguir bailando con todos ellos.
Cerca de las tres y media volviste en el auto de Lali junto a Pepe, Gas, Zai y Thiago, los demás se fueron con los padres de Rochi.
A vos te dejaron en casa de tus abuelos después de llevar a todos los chicos a sus respectivas casas, ya que la casa de Lali quedaba de pasada por lo de tus abuelos. Al llegar te recibieron con alegría.
Y todo era alegría allá también.
Amas estas fechas, sin dudas, son bastantes especiales.
“Ya te extraño…” –Vos a él.
“Yo también, ¿hacemos algo después?”
“Te aviso y venís a casa, ¿dale?”
“Espero ese mensaje entonces. Te amo”
“Yo a vos, feo”

Continuara…

JusPauliter.

lunes, 24 de marzo de 2014

Capitulo 117

El gran dilema de toda mujer a la hora de salir de la cama es: “¿Qué me pongo?”
Hoy, no era una excepción para vos, y mucho mas hoy.
Pocas veces habías ido a un campo, en excepción de la quinta de Rochi, pocas veces te habías subido a un caballo, pocas veces, o nunca, te pusiste unas alpargatas.
Sin dudas, sos una chica de ciudad, y siempre lo serás… Amas la naturaleza, amas los animales, y la paz que tienen estos paisajes, pero también amas el ruido, el shopping.
 Y el mc.
Cuando Pedro te invito sin dudas pensaste que iba a ser divertido, que la ibas a pasar muy bien junto a él y a su familia, pero… Es domingo, diez de la mañana y das vueltas en tu cuarto porque no sabes que ponerte.
“Ponete algo cómodo Pau” Te dijo por mensaje tu novio.
Cómodo, cómodo, cómodo.
Si fuera tan fácil elegir algo cómodo.
Revolviste unas cinco veces tu placar, hasta que te decidiste por un short y una musculosa, en tu bolsito te llevaste un jean y una camperita por si refrescaba, pero eso ni hablar con este día increíble.
En cinco estamos allá” Volvió a mandarte un mensaje, mientras vos seguías pensando en que si ponerte el short fue buena elección.
Suspiraste y dejaste de pensar, te dijiste a vos misma que no podías ser tan indecisa, era solo un campo, y no te podía superar.
No, claro que no.
‒ ¿Estoy bien para ir a un campo? –Le preguntaste a tu papá.
‒ Jajajaja obvio Pochi, es un campo, solo con que estés cómoda, ya está.
Y seguían con el tema “cómodo” ay dios.
La camioneta de Pedro paro enfrente de tu casa, y al instante Pedro toco timbre. Entonces, después de saludar a tus padres, salieron los dos, para subir a la camioneta de la familia.
‒ ¿Cómo estas Pau?  ¿Te hicimos madrugar? –Pregunto Horacio.
‒ ¿Madrugar a las diez de la mañana? –Preguntaste divertida – No, jajajaja.
‒ Como están de vacaciones… Pedro sufrió hoy, eh –Y reíste.
‒ Estoy acostumbrado a acostarme tarde ahora –Se defendió - ¿El resto?
‒ Ya está allá –Dijo Ana – Solo hay que buscar a Sonia.
Y después de buscar a tu cuñada, salieron para aquel campo que no conocías, pero sabias que era de un amigo de la familia, y por lo que te conto Pedro, eran muy buena onda.
Solo tardaron en llegar una hora. Era increíble, un parque enorme, rodeado de árboles y plantas frutales, unos tres perros llegaron para recibirlos, y reíste con uno que te salto para que lo acaricies. Pedro te guio para seguir a sus padres, y llegar a la casa: por fuera muy pintoresca, con una galería donde tenía miles de plantas y encontraste a un gatito escondido detrás de una, justo al lado de la casa, había una hamaca paraguaya, y supiste de un principio que ibas a ser una de la que la ocupes, sin dudas.
Carlitos y Gigi los recibieron con mucha alegría, incluso a vos, que no te conocía.
‒ ¿Y esta niña, quién es? –Dijo Gigi.
‒ Paulita, una amiga de Pedro –Explico Ana por vos.
‒ Un gusto –La saludaste.
‒ El mío hermosa… Siéntense. Pepe, el resto de los varones están afuera donde hacen en asado, por si queres ir.
‒ Dale… ¿Te quedas? –Te pregunto y vos asentiste, ya estabas sentada al lado de Sonia y Caro.
‒ Bueno, es temprano para preparar las ensaladas, mientras, ¿tomamos mate? –Anuncio la señora de la casa, y todas estuvieron de acuerdo. - ¿Hace mucho conoces a la familia? –Te pregunto Gigi a vos.
‒ Digamos que de toda la vida –Dijiste sonriendo.
‒ Son amigos con Pepe desde el jardín… Aunque ahora creo que no son tan amigos, ¿verdad? –Dijo Ana, y vos te pusiste bordo.
‒ ¿Cómo qué no?  Nos llevamos muy bien –Porque hacerse la boluda te sale de diez puntos.
‒ No en ese sentido… -Dijo Anita con su sonrisa traviesa.
‒ Están muy ricos los alfajorcitos, Gigi –Dijo Caro para que vos largues una sonrisa.
‒ Es verdad, nos tiene que dar la receta –Dijo Lu. Entonces claro que cambiaron de tema, Gigi le explicaba como había hecho los alfajorcitos y vos le murmuraste un “gracias” a ambas para que te sonrían.

Ya casi que todo estaba listo, entonces vos, junto a las hermanas de Pedro salieron a donde estaban los varones para preguntar si faltaba mucho, y como también ya casi que estaba el asado, vos te quedaste a un lado con Pedro.
‒ ¿Cómo la estás pasando? –Están sentados, alejados del resto.
‒ Bien –Sonreíste – Es divina Gigi.
‒ ¿Vistes? Y hace un budín de frutos rojos riquísimo –Y reíste.
‒ ¡Que obeso!
‒ ¡Hey! –Y rieron, y en eso se acerca Caro.
‒ Están a full, tortolitos.
‒ ¿Quiénes? –Preguntaron al unísono y se les escapo una risita.
‒ A mamá sí, pero a mí no eh –Y reíste.
‒ ¿Qué me perdí? –Pregunto Pedro.
‒ Ay no, la que me hizo pasar Ana hoy boludo –Vos y tu exageración.
‒ Menos mal que tiene unas cuñadas copadas… ¿O me van a mentir que no son novios? Y que solo la invitaste porque se llevan súper bien, en vez de haber invitado a alguno de los chicos. –Y reíste junto a él.
‒ Shh, no digas nada igual. –Dijo Pedro – Tengo que juntar valor para las cargadas de papa.
‒ Jajajaja olvídate. ¡Que lindos son! –Dijo Caro.
‒ Bueno, ¿y? ¿Qué paso con mamá?

Salías del baño, y la viste, sonreíste y fuiste hacia ella, para ocuparla.  Pero él ya te había ganado.
‒ ¡Pedro! Hace más o menos dos horas que tengo unas ganas de echarme acá y no levantarme en todo el día –Y que el ría.
Son las tres de la tarde y después de almorzar en un clima alegre y de mucha charla, el resto sigue charlando y jugando a juegos de mesas, mientras vos, habías pedido permiso pasar al baño, y que cuando salgas para volver veas aquella hamaca paraguaya, entonces que te olvides completamente de que tengas que volver para relajarte un poco… Hasta que lo viste a Pedro muy cómodo.
‒ Bueno, podemos compartirla –Te dijo e intento hacerte un lugar.
‒ No entro ahí… -Pesada al cubo.
‒ Si, entras, dale – Paciencia al cuadrado elevado al cubo  (para los que todavía no empezaron las clases).
Y cómo pudiste te subiste para quedar pegado a él, porque digamos que muy grande no es.
‒ ¿Estas cómoda? – Titulo del día: “Comodidad”. Reíste.
‒ Si –Y te abrazo.
‒ Yo ahí también –Y que le sonrías para despeinar un poco su pelo.
‒ Cuando seamos grandes ¿nos venimos a vivir a un lugar como este?
‒ ¿Vos decís?
‒ Si, vos podrías poner un taller donde diseñas y yo otro de producción… -Y que rías.
‒ No vamos a tener mucho éxito.
‒ Puede ser, pero con los vestidos de novias que vas a hacer vamos a ser millonarios, y yo produciendo… la rompemos.
‒ O nos rompen a nosotros –Reíste y dejaste un beso en su nariz – Es lindo lo que decís. Y este lugar da mucha paz.
‒ Pensalo seriamente… -Se sonrieron para que te bese dulcemente – Que lindo que hayas venido, la pasó muy bien con vos.
‒ Más vale que la pasas muy bien conmigo, si soy lo más.
‒ Ay, que novia creída tengo –Y rieron para que se besen.
‒ Me amas, me lo dijiste muchas veces.
‒ Si, te amo –Sonreíste, te mordiste el labio inferior y lo besaste.
‒ Te amo.

Reíste y fue la tercera vez que dijiste que no. Son ocho personas diciéndote que no tengas miedo, de que es divertido, y de que mates el miedo, porque nunca habías subido.
‒ Subís conmigo –Te dijo Pedro con su voz toda lindita, tierna, esa insuperable. Bueno, esa.
‒ ¿Mira si se vuelve loco y nos hace caer? Nos quebramos una cadera o una pierna y chau vacaciones, chau viaje… ¡O peor! ¿Mira si nos golpeamos la cabeza?
‒ Son re mansitos, dale, exagerada –Te dijo Pedro – Subo yo primero.
‒ Esta bien… Pero si me quiero bajar, me bajas –Y te sonrió.
‒ No, boludo… Para, por favor, no... Ay, no. – Ahora están los dos en el caballo, salieron andando y vos no das más del miedo. El freno.
‒ Vamos a hacer algo, ¿dale?... Le vamos a poner un nombre al caballo.
‒ ¿Por qué?
‒ Haceme caso. Dale, el que más te guste.
‒ Em… Chicho.
‒ ¿Chicho? –Dijo riendo.
‒ ¿Qué? ¡Me gusta!
‒ Ok… Ahora, háblale a Chicho.
‒ Boludo, ¿vos me estas jodiendo? ¿Cómo le voy a hablar a un caballo?
‒ Dale, es para perderle el miedo… Mi vieja cuando era chico y le tenía miedo a  que hayan fantasma y eso, me hacía imaginármelo y ponerle un nombre.
‒ ¿Y cómo se llamaba?
‒ Voldemort –Y rieron juntos –Es que lo odiaba. Bueno, al menos acarícialo, y perdele el miedo… a Chicho.
‒ Malísimo el nombre –Empezaste a acariciarlo – Me da miedo sus ojos, son enorme.
‒ Mira cómo te mira… Ojo eh- Y te agarro de la cadera para que te asuste, vos concentrada en las caricias al caballo.
‒ ¡Ay estúpido! No… No me hagas esto –Tu voz se quebró –Sos un estúpido, bájame. –Pero él no paraba de reírse.
‒ Dale Pedro, bájame…
‒ Hey no pasa nada –Dejo un beso en tu mejilla - ¿Queres bajar? –Y vos asentiste.
Entonces él se bajó primero y después te bajo a vos.
‒ ¿Te asustaste? –Dijo divertido – Perdóname… -Te seco las lágrimas.
‒ Sabes que le tengo miedo.
‒ Fue sin querer, perdóname –Te beso - ¿Me perdonas? –Y vos asentiste – Veni, vamos a acariciar a Chicho que con tu grito seguro también se asustó. Y vos reíste.
Entonces, juntos acariciaron a aquel caballo que se dejó dar de comer y que después, junto a Pedro volvieron a donde estaban los demás cabalgando, después de un largo rato le habías perdido el miedo.
Un muy lindo día habías pasado, habías disfrutado que sea un poco diferente, diferente divertido, diferente lindo.
Diferente cómodo.

Continuara…

JusPauliter.

jueves, 20 de marzo de 2014

Capitulo 116

‒ Sigue bailando mi amor, tu sabes que a mí me gusto tu dancing tu cuerpo, me diste nuevo aliento uouo. –Te canto al oído.
Reíste y te hizo girar, para que cuando vuelvas a mirarlo él te esté haciendo trompita, que vuelvas a reír, y que envuelvas tus brazos en su cuello y lo beses dulcemente.
No iban a salir, todos habían estado de acuerdo. Hasta que llego Romí, que ella si quería salir, entonces insistió, insistió e insistió.
Y dijeron ¿Por qué no?
Hace aproximadamente una hora que llegaron a aquel boliche y después de tomar un vasito de gancia, tranqui, fueron a bailar todos a la pista.
‒ Boluda estás muy linda… -Te dijo después de cortar aquel beso.
‒ Vos también estas lindo.
‒ Me parece que me voy con vos a Rosario, así de linda, si salís, chau. –Reíste.
‒ ¿Vas a venir a visitarme, no?
‒ Olvídate, me instalo por una semana.
‒ ¿Tanto? –Se hizo el ofendido, para que te bese nuevamente, y sigan bailando.
Volvías de acompañar a Rochi del baño cuando te lo cruzaste, entonces lo saludaste, sorprendida.
‒ ¿Qué haces? ¡Tanto tiempo! –Dijiste con alegría, porque sí.
‒ ¿Todo bien Pau? Pensé que con tanta gente no nos íbamos a ver –Te sonrió.
‒ Si bien… Es una locura esto, esta llenísimo –Sonreíste
‒ ¿Estás sola?
‒ Eh, no, no… Con los chicos, ¿vos?
‒ También, con unos amigos… ¿Bailamos? –Limbo.
Y solo porque la canción te encanta, estás contenta de volverlo a ver, aceptaste.
Disfrutabas tanto esa canción que ni te acordaste que tenes un novio, bastante celoso, y que esta uno… diez pasos tuyos.
‒ ¿Estás viviendo acá? –Le preguntaste.
‒ Si… Hace un mes, ¿vos, con la misma idea de irte a Rosario?
‒ Si –Sonreíste – Ya tengo todo igual… En febrero ya me voy. –Y él asintió.
‒ Que bien… Tenía la mínima esperanza en que por fin, no se… viviéramos en la misma ciudad. –Te dijo así, de una.
‒ Eh, Tomi…
‒ No, no… Está bien –Te interrumpió – Yo sé todo, solo… quería que vos sepas, que yo estoy acá, y que… siempre voy a estar –Sonreíste – Es muy bizarro esto, de decírtelo en un boliche, pero… Te vi, te encontré y tenía muchas ganas de que lo sepas.
‒ Gracias –Sonreíste – Em… -Hiciste señas de que te estaban esperando tus amigos.
‒ Si, nos vemos. –Sonrió y asentiste. Dejaste un beso en su mejilla y saliste, por poco corriendo.
Te encontraste con tus amigos y llegaste bailando a lo que Zai se copó mal y empezó a bailar con vos mientras reían, lo viste a Pedro que estaba a un costado hablando con Gas, y te acercaste para chusmear.
‒ ¿Qué onda? ¿Bailamos?
‒ Voy a buscar a Rochi, no sé dónde se metió –Dijo Gas y se fue – Ahí vengo.
‒ ¿Paso algo? – Le preguntaste mientras acomodabas su camisa.
‒ No, nada –Sonrió - ¿vos? ¿Qué onda Tomas? –Aquella pregunta te sorprendió.
‒ Nada, que se yo… ¿Estas celoso? –Preguntaste divertida.
‒ No, no se… ¿Tendría?
‒ No. Hablamos, y bueno, me saco a bailar, nada más. –Sonreíste.
‒ ¿Nada más?
‒ No… ¿Por qué me preguntas esto Pedro?
‒ ¿Por qué aceptaste en bailar con tu ex novio?
‒ ¿Me estas jodiendo? Salió así…Dale, no empecemos.
‒ Es que me jode Pau, hace dos semanas vos eras la que me jodias con Agustina, y demás… Lo entendí, te pedí perdón. Y ahora vos te encontras con tu ex novio,  te pones a charlar y después a bailar, los dos juntos, que casi… Casi te la… –Y entendiste- ¿Y yo soy el celoso?
‒ ¿Te tengo que pedir perdón? ¿Te tengo que entender?
‒ Hace lo que te parezca… Solo, que me jodio.
‒ Bueno… Pero no te vayas, estamos hablando –Lo agarraste del brazo – Perdóname si te molesto, y te entiendo. Fue el momento, no sé, me deje llevar.
‒ Esta bien… Ya, ya fue.
‒ ¿Seguro? – Lo abrazaste por el cuello.
‒ Sí.
‒ No estás seguro.
‒ Es que… Justo ahora aparece este tipo, ¿y si te encara?
‒ Me encaro… Y le dije que estoy con vos, bueno, no sé porque sabía, no le dije… Pero lo sabe.
‒ ¡Pero te encaro igual!
‒ Problema de él, yo estoy con vos, dale.
‒ Sabes que me acorde cuando vos estabas de novia con él, y fui yo y te encare, entonces vos al otro día le dijiste que querías cortar, por mí. Ahora me siento el pibe más forro. –Sonreíste.
‒ No fue solamente por eso, vos bien lo sabes… La distancia destruye todo.
‒ ¿Qué va a pasar cuando vos te vayas? No hay día que no piense en eso.
‒ No se… Igual, nos queda muchos días para estar juntos, hay que pensar en eso –Y el asintió.
‒ No me digas entonces que la distancia destruye todo, capaz somos una excepción.
‒ Lo vamos a ser –Sonrieron y lo besaste dulcemente.
‒ ¿Por qué sos tan linda?
‒ Shh, cállate. Vamos con el resto, dale.
Siguieron bailando con los demás, disfrutando, riendo, y tomando un poco.
Cuando quisiste acordar ya eran 04.30 am entonces, junto a Pedro, porque el resto quiso quedarse volvieron para el lado de tu barrio en taxi, claro.
‒ No sé porque, pero me duelen muchísimo los pies –Dijo Pedro.
‒ Y eso de que no llevas uno de estos.
‒ Y que tenemos plata para el taxi –Rieron –Aunque lo veo al chofer copado, por ahí si no teníamos no rebajaba un poco.
‒ ¡Pedro! –Pero el taxista no paraba de reírse.
‒ ¿Bajas? –Ya habían llegado a tu casa –No, no bajes. Nos vemos mañana –Sonreíste y lo besaste.
‒ No sé si me alcanza la plata, pero nos vemos mañana… No mentira, si me alcanza. Chau –Te beso.
‒ Chau, gracias-Le dijiste al chofer y te dirigiste para la entrada de tu casa.
Al fin te pusiste cómoda: pijama, rodete alto y te acostaste.
“¿Te alcanzo la plata?”
“Casi que no… Estas hablando con Pedro adinerado Alfonso”
“Que afortunada, un novio con guita. Sabes que vi unos zapatos divinos…”
“Bueno eh, también te crees todo”
“Ah, ¿era mentira? Ahora te dejo.”
“¿Te vas con Tomas?”
“No, con vos”
“¿Al fin del mundo Vitoria?”
“Llévame al fin del mundo MarcoS”
“Te amo, pega la madrugada eh”
“Jajajajajaja mucho. Yo también te amo, chau”

Continuara…
Bueno… Y así termina la novela.
Ah, no mentira. JAJAJAJA
Comenten, plz.

JusPauliter.

martes, 18 de marzo de 2014

Capitulo 115

Jamás pensaste en que un año se te iba a pasar tan rápido.
Jamás pensaste en que ibas a vivir cosas tan linda en solo un año.
Jamás pensaste en que la ibas a pasar tan bien con tu familia.
Y no es que había terminado el año, sino que es noche buena, y todo esto de la cena familiar, reír, y compartir con ellos te pone tan bien.
Te hace tan bien.
Reíste al ver a tu mamá correr para sacar las bebidas y las golosinas típicas de fiestas, porque ya faltaban diez minutos, y recién acaba de darse cuenta.
Te pidió que la ayudes, y la odiaste. “Por reírte” te dijo, entonces reíste y te levantaste a ayudarla.
‒ ¡Ya son las doce! –Dijo uno de tus primos, entonces al instante escucharon los fuegos artificiales y con una sonrisa chocaron sus copas para desearse una feliz navidad.
Salieron a ver los fuegos artificiales, y sonreíste, aunque los odias, amas verlos. Un poco contradictorio, pero sos así.
Una llamada de Pepe recibiste y sonreíste.
‒ ¡Feliz navidad! –Dijiste con alegría.
‒ ¡JOJOJO Feliz navidad! –Y reíste.
‒ ¿Ya estás en pedo?
‒ Jajajaja no. ¿Cómo estás? ¿Cómo la estás pasando? Tengo tu regalito en el arbolito.
‒ Bien, genial la estoy pasando… Yo también tengo tu regalito.
‒ ¿En el árbol?
‒ Si –sonreíste - ¿Vos? ¿Cómo la estás pasando? –Entraste a tu casa para ver a tu hermana haciendo lo mismo: hablar con su novio.
‒ Bien, en familia… Papá está un poco en pedo boluda, jamás lo vi así –Y reíste.
‒ De tal palo…
‒ Bue, bue… Hey, después nos vemos ¿no?
‒ ¿No habíamos quedado en eso Pedro Alfonso?
‒ Era para confirmar Paula Chaves… ¡Ay!
‒ ¿Qué?
‒ Boluda recién caigo en que nuestras iniciales son las mismas: PyP. ¡Que amor!
‒ Jajajajajja yo ya me había dado cuenta, ¿sabes por qué?  Porque cuando nos pusimos de novio pensé en nuestras iniciales, y si te pones a pensar solo la tuya forma la palabra: paz.
‒ ¡Ay sí! Todo encaja… Soy la paz en persona, por eso es que te doy paz boluda –Y reíste.
‒ Bueno, paz. Despues nos hablamos ¿sí? Tengo que abrir mis regalitos.
‒ Dale, yo también.
‒ ¡Se re porto Papa Noel!
‒ Más o menos, pero era yo también te amo.
‒ ¡Si yo no te dije te amo!
‒ Ahí sí, todo fríamente calculado…
‒ Sos un tarado –te mordiste el labio inferior – Bueno, chau.
‒ Saludos a Ale –Y reíste.

‒ Pedro te manda saludos –Y reíste junto a ella.
‒ ¡Que no se haga el vivo ese pendejo! Toma Pau, estos son tuyos, de parte de mamá y papá.
Sonreíste y la abrazaste fuerte, le murmuraste un “gracias” y un poco que se te cayó las lágrimas. Entonces después saludaste a tu papá. Y al abrirlo te encontraste con un enorme cuadro junto a ellos dos y tu hermana y sonreíste. En la otra bolsa te encontraste con una cámara de fotos.
‒ ¡Gracias! Me encanta –Dijiste de vuelta.
‒ El cuadro es para que nos tenga allá, en Rosario –Dijo tu papá y sonreíste.
Lo que los vas a extrañar.
Amas pasar el tiempo con ellos, amas verlos sonreír, disfrutas de que también abran sus regalos, y mucho más los que le hiciste vos a cada uno de ellos. En especial a tu prima Luz, quien además de recibir su regalo, recibió el de su futuro hijo o hija: unos lindos mocasines blancos, diminutos, los cuales vos mismas fuiste a comprar y al entrar a ese local te moriste de amor con toda esa ropita chiquita y linda.
Son las dos de la mañana y llega tu amiga con toda su familia a saludar. Sonreíste y la recibiste con un gran abrazo.
‒ ¡Feliz navidad, Zaichu!
‒ Feliz navidad, amiga –Y se sonrieron – Tengo tu regalo en casa, después te lo traigo.
‒ No hay problema, este es el tuyo –Entonces le diste su pequeño pero lindo regalo.
Siguieron compartiendo con los familiares que quedaban, pero más hablaban entre ustedes dos, de que iban a hacer más tarde. Habían hablando en que se iban a juntar en lo de Thiago para solamente hacer algo tranquilo, como siempre: pasar el rato, tomar algo, y comer.
‒ Pochi –Grito tu hermana – Es Pepe.
Y lo viste entrar con su sonrisa, su camisa y su jean ajustadito. Sonreíste.
‒ Buenas noche – Dijo en general - ¡Feliz navidad! –Se quiso hacer el respetuoso pero en la mitad de la palabra “navidad” se rio.
‒ ¡Feliz navidad! –Le dijiste con alegría y lo abrazaste. El había saludado a toda tu familia y después llego a vos para dejarte un beso sentido en la mejilla.
‒ Feliz navidad Pau… -Dijo un poco incómodo: todas las miradas eran para él. Vos reíste un poquito y lo agarraste de la mano para llevarlo al living así entregarle su regalo.
‒ Lo podes cambiar si queres –Le dijiste.
‒ Me encanta… Gracias –Sonreíste – Este es el tuyo.
‒ Boludo, esto es re caro, a comparación de la camisa –La que le regalaste.
‒ Shh, no da que te diga cuanto salió… Veni que te la pongo –Y lo miraste divertida – A la cadenita estúpida –La que te regalo.
‒ Jajajajajaja gracias, es muy linda –Tiene un árbol de la vida 
‒ Como vos - Te mordiste el labio inferior.
‒ ¿Queres tomar algo?
‒ No, en realidad tengo que volver a casa, viene la amiga de mis viejos, la que se le murió el marido –Y vos asentiste – y quiero ir a saludarla.
‒ No hay problema –Sonreíste.
Y volvieron al comedor.
‒ Hasta luego –Saludo en general.
‒ ¿Ya te vas? –Le pregunto tu mamá – Es navidad, hoy brinda la paz –Y él rio.
‒ Jajajaja tengo que volver a casa, solo vine a saludar –Y ella asintió.
‒ Te acompaño afuera.
‒ Chau Pepe, nos vemos después –dijo Zai y el la despeino un poco – Pelotudo.
‒ La paz, la paz, que no se vaya –Dijo él para que rían los demás y al fin salgan afuera.

‒ ¿Me buscas para ir a lo de Thiago? –Le preguntaste en medio de un beso.
‒ Si –Y siguió con el beso – me voy.
‒ Noo –Dijiste divertida pero en tono de reproche y seguiste besándolo – bueno está bien.
‒ Te amo, chau –pero siguió besándote.
‒ Jajajaja dale hey.
‒ Ok, tampoco me eches…
‒ No te echo bolud…
‒ Es chiste –beso – chau.
Te mordiste el labio y le murmuraste un “yo también te amo” para que se sonrían y el siga camino a su casa.
Y vos entres a la tuya.
Con una sonrisa.
Enorme.

Continuara…

JusPauliter

domingo, 16 de marzo de 2014

Capitulo 114

Te “aprestaste” la nariz con tus dedos, signo de que estas nerviosa, y no sabes que decir.
Largas un suspiro y ella te sonríe, el cuerpo se te afloja y sos capaz de largar una pequeña sonrisa. Tragas un poco de agua que ella misma te sirvió y un poco que hiciste ruido, para que largue una risa chiquita.
‒ Relaja Pau –Te pide con su sonrisa y es lo mínimo que queres: relajarte- Está todo bien, Pedro es pendejo. –Su hermana Luciana, quien si no. Ama a su hermano, pero cuando le contaste un poquito de lo que había pasado (porque ella insistió miles de veces) cuando esperaban juntas a Pedro, ella te dio un poco la razón.
Asentiste y bajaste la cabeza, vos también sos pendeja, demasiado suelta de palabras, te enroscas mucho, y capaz, un poquito estuviste mal. Siempre te pasa que no medís las palabras en una discusión y a veces te juega en contra.
Por eso, porque te sentís culpable le mandaste aquel mensaje, el cual te aviso que estaba yendo para su casa, por eso lo estabas esperando ya casi quince minutos con su hermana. Y tenías muchas ganas de volverte a tu casa.
Reconocías que habías estado mal, pero él en ocultarte y meterse en una cosa que simplemente es tema de Lali y Thiago estuvo peor. Agustina dejo de ser su novia hace mucho tiempo, ahora esta con vos.
‒ Yo me voy a ir Lu ¿sí? Decile que lo estuve esperando –Y ella asintió.
‒ Esta bien Pau, cuando vuelva lo pongo un poco en órbita –Y le sonreíste.
‒ Gracias –Dejaste un beso en su mejilla y un poco que la abrazaste. Siempre te llevaste bien con ella.
Entonces saliste de nuevo para tu casa.
Enojada y triste. Enojada porque te había hecho esperar quince minutos al pedo, y triste también, porque no había ido, porque te dejo plantada, y te jodio, muchísimo.
Cuando volviste para tu casa estaba Luz, una de tus primas sentada en la mesa del comedor junto a tu mamá y Delfi, las tres emocionadas.
‒ Hey, ¿pinto el bajón? –Dijiste divertida.
‒ Te estábamos esperando –Dijo tu mamá.
‒ ¿Y por eso lloraban? –Que rían y que te sientes al lado de tu prima - ¿Cómo estas Luchi?
‒ Muy bien flaqui, ¿vos? –Hiciste una mueca.
‒ Bien, que se yo –Sin embargo, sonreíste – Recién vengo de lo de Pedro, porque me pelee, entonces fui a hablar… Y me dejo plantada el pelotudo. –Y te descargaste un poquito con ellas tres.
‒ Cuando lo vea lo mato, ¿dale? –Y llego tu papá. Sonreíste.
‒ ¿Y ustedes, por qué lloraban?
‒ Bueno, es que te tengo que contar dos cosas.
‒ Que miedo… ¿Es malo?
‒ No, va no se para vos.
‒ Bueno dale, ¡conta! –No controlabas mucho la ansiedad (por si no lo notaron).
‒ Esta bien… Lo primero es que estoy embarazada –Y tu sonrisa enorme
‒ ¡Me estas jodiendo! –Y la miraste a ellas tres para que te sonrían y que vos también lo hagas. Entonces que te levantes a abrazarla – Felicitaciones negrita –Miles de besos en tu mejilla – Me imagino como debe estar el papá con la noticia ¿no?
‒ La verdad, todavía no puede creerlo –Y rieron.
‒ ¿Y la otra? La otra noticia digo.
‒ Ah bueno, en esta es una propuesta, podes decir que no eh, ningún problema –Levantaste una ceja – Con José queríamos que seas la madrina – Tu labio se transformó en una O gigante sin poder creerlo.
‒ Boluda…
‒ ¡Jodeme que ya tenes ahijado!
‒ ¡Ay no! Me encanta, si, obvio –sonreíste y la abrazaste - ¡Gracias!
Tu humor había dado un giro de 360 grados.
Sonreíste todo el resto del día.
Aprovechaste de pasar el tiempo con tu prima y tu… futuro ahijado, o ahijada. Estabas más que feliz.
Ella acepto quedarse a cenar, por eso, llamo a su marido y se quedaron con nosotros a contarnos la linda experiencia que fue enterarse del embarazo, y de la felicidad que invadía el cuerpo de ambos.
En medio de la sobremesa toco el timbre y fue tu mamá quien fue a atender, mientras el resto de la familia seguía disfrutando la cena.
‒ ¿Qué haces Pepe? ¿Todo bien? –Escuchaste a tu mamá y todas las miradas fueron para vos.
‒ Hola Ale, bien… Permiso –Y lo viste – Buenas noche –Su sonrisa y que salude a toda tu familia, inclusive a vos.
‒ No sabía que venias –Le murmuraste.
‒ Si, es que recién volvía para casa, y bueno… Se me apago el celular, perdón. –Y asentiste.
‒ Sentate cuña –Tu hermana-  ¿Queres tomar algo?
‒ Ehh, no, está bien –Sonrió y se sentó en tu lugar, entonces te buscaste una silla para sentarte a su lado.
Y la charla siguió, ahora con Pedro, quien se enteró por tu prima que vas a hacer la madrina, entonces te felicito y vos le sonreíste y contaste que estabas muy feliz, y que sin duda querías que sea nena. Cuando tu prima se fue, invitaste a Pedro un café, entonces fuiste a prepararlos mientras que Delfi le daba charla.
Cuando volviste te sumaste a ellos para simplemente tomar tu café en silencio y escuchar de las pavadas que hablaban.
‒ ¿Entonces el viernes? ¿Te sumas Pochi? –Dijo tu hermana y los dos te miraron.
‒ No estaba escuchando –Dijiste con la voz un poco quebrada, es que mientras ellos hablaban vos te hacías la cabeza.
‒ Que vamos a ir a ver Frozzen con Pepe y Juampi.
‒ Dale – sonreíste.
‒ Bueno, me voy a acostar… Chau cuña –Dijo mientras dejaba un beso en su mejilla.
‒ Nos vemos Pepi.
‒ Chau Pochi –Y te abrazo para dejar un beso en tu mejilla, que le sonrías y  se vaya para su cuarto.
Juntaste las tazas para llevarlas a la cocina y dejarlas en agua. Volviste y él estaba parado viéndote, levantaste una ceja.
‒ ¿Qué tengo?
‒ Nada –Negó con la cabeza – ¿Me perdonas? –Dijo un poco murmurando, vos agachaste la cabeza. Te sentís horrible. – Por todo… Perdón –Se acercó a vos y sentiste sus manos en tus brazos.
‒ ¿Por qué no fuiste cuando fui a tu casa? –Tu voz estaba rota y te odias, no queres llorar, no delante de él.
‒ Te juro que iba a ir, te lo juro –Te dijo y te secaste una lágrima – pero no sé qué me paso, quería seguir pensando todo lo que nos dijimos hoy temprano.
‒ ¿Me vas a dejar? – Hipaste.
‒ No… ¡No! ¿Por qué decís eso? –Levantaste un hombro.
‒ No sé, pensaste tanto…
‒ Es que necesitaba hacerlo, necesitaba saber bien lo que me pasa.
‒ ¿Y qué te pasa? – Llorabas, porque sabias lo que venía.
‒ Llegue a una conclusión, que sí, Agustina fue y es muy importante para mí. Porque… Porque fue mi primer novia, mi primer amor, ¿vos te acordas como sufrí no? –Y asentiste, lo que él no sabía es lo que vos estabas sufriendo – Cuando ella se fue, creí que se me caía el mundo. Y…
‒ Ya fue –Dijiste sin controlar tus lagrimas – Ya está, ya no quiero escucharte mas ¿sí? Sabía que iba a pasar esto, sabía que nos íbamos a poner de novios y que iba a ser todo peor, yo… está bien, hace lo que vos tengas ganas con Agustina, pero me duele en el alma que… -Y te beso como si fuera lo que más quería en el mundo, como si no habría mañana, como demostrándote lo que en realidad quería decirte, como diciéndote que te ama.
‒ Te amo, y lo que menos quiero es separarme de vos, quiero…. Romperte las bolas los trescientos sesenta y cinco días del año, quiero amarte, quiero besarte, quiero que me sonrías, que me abraces, quiero que me pelees, que me digas que también queres estar conmigo… siempre.- Murmuro él “siempre” y no entendías nada… Pero te encanto lo que te dijo.
‒ Pedro… no estaría entendiendo. Me decís todo esto lindo y ¿te vas con Agustina?
‒ ¿Eh? ¡No!
‒ ¿Y por qué me estabas diciendo todo eso?
‒ Porque te estaba contando lo importante que fue y es para mí. Quedo como mi primera novia, como mi primer amor, pero ahora te conocí a vos, bueno nos conocemos de toda la vida, pero ahora quiero estar con vos, vos sos la que me haces bien, vos sos la que me saca miles de sonrisa sin hacer nada, ¿entendes? Te amo, y punto final. –Sonreíste.
‒ Pensé que me ibas a dejar, ¿Por qué das tantas vueltas para llegar a lo que en verdad querías decirme?
‒ Vos sos muy ansiosa –Y te mordiste el labio inferior sobrándolo.
‒ Escúchame, todo muy lindo, las palabritas los “te amo”, pero ¿Qué tenías que aclarar tanto con esta minita?  
‒ Simplemente recordarle lo mal que había quedado al chaparse a Thiago, lo basura que era, y que deje de meterse en mi vida, con mis amigos. –Levantaste una ceja divertida.
‒ ¿Todo eso le dijiste a tu primer amor?
‒ Si, será mi primer amor, pero también se la clase de persona que es Pau.
‒ ¿Y te va a dejar en paz?
‒ Si –Te murmuro para besarte dulcemente, abrazándote de la espalda y vos por su cuello.
‒ Pedro…
‒ ¿Mjmm? –Dijo entre besos.
‒ Yo si me la juego por vos. –Y te sonrío.
‒ Ya lo sé, ¿me perdonas también por eso?
‒ Mientras lo tengas clarito, sí.
‒ Sí.
‒ No te dejo ir ni loca –Le murmuraste mientras lo besabas.
‒ ¿Duermo con vos?
‒ Tarado, no te dejo ir ni loca de mi vida –Y él te sonrío.
‒ Te amo. – Dijo entre besos y vos lo abrazaste fuerte.
‒ Te amo.

Too much.

Continuara…
Bueno, bueno, bueno. Se re, re, re,  re reconciliaron o qué?
Dedicadisimo a la más mejor de todas, a mi Mortu, a la linda de @PyP_LoveTrue, teamomortuuuuu<3
Espero sus comentarios, me lo merezco, si o si (¿?).

JusPauliter.

jueves, 13 de marzo de 2014

Capitulo 113

Escuchaste el timbre y simplemente seguiste escuchando música con tus auriculares. Ni medio minuto y se apareció Delfi en tu cuarto.
‒ Pochi, esta Pedro –Te dijo con una sonrisa – Apúrate que papá ya le dio charla –Reíste y te levantaste para llegar donde estaban ellos.
‒ Buenas –Dijiste con una sonrisa y dejaste un beso sentido en la comisura de tu novio.
‒ ¿Todo bien? –Te pregunto y vos asentiste. Entonces lo miraste a tu papá.
‒ Le decía a Pedro que –Y ya estabas riendo – que no se haga el vivo, y que más vale…
‒ Que no se haga el vivo porque le cortas las bolas –Completaste la frase junto a tu hermana para que juntas rían. Y que a Pedro no le cause ni medio – Déjalo en paz, pa. No jodas –Vos.
‒ Igual, quédese tranquilo –Pedro y que mueras de ternura – La voy a cuidar –Y que tu papá sonría.
‒ Solo se hace el goma, cuña, no le des bola –Delfi y que sonrías.
‒ Salen mates, chau –Dijiste vos y te lo llevaste a la cocina – No le des bola a papá, siempre hace lo mismo –Revoleaste los ojos - ¿Cómo estás?
‒ Un poco asustado, pero si vos decís que va a estar todo bien…
‒ Igual, del todo, todo no está bien –Levantaste una ceja y él ya se acordó.
‒ ¿Seguís enojada?
‒ Más vale, ¿pensas que después del peso se me iba a pasar? Odio que me oculten las cosas… Y más eso de que fuiste a verte con Agustina.
‒ Es que te lo iba a contar… Pero no nos vimos en toda la tarde, y si te lo contaba vía whatsapp iba a ser peor. No fue nada… solo fui a hablar.
Y preferiste seguir la conversación en el cuarto.
‒ Despues de decirme que solamente querías estar conmigo fuiste a hablar con ella Pedro –Le cebaste un mate.
‒ Te dije que no pasó nada Pau… Solo quería aclarar unas cosas.
‒ ¿Y qué tanto tenías que aclarar?  Si el que se mandó la cagada fue Thiago, y supuestamente vos, Agustina es del pasado, y quedo ahí.
‒ Y es así… Dale. Te dije que quería estar solamente con vos.
‒ Si, pero vas y te juntas con Agustina a hablar boludo, ¿Quién te entiende?
‒ ¡Para aclarar las cosas! Simplemente por eso me junte a hablar.
‒ ¡¿Qué mierda tenías que aclarar con ella boludo?! No te entiendo te juro.
‒ ¿Por qué te molesta tanto?
‒ ¿Me jodes? Porque la minita se metió con tu amigo, no con vos boludo, hace años que cortaron, parece que no la superaste.
‒ Es que no tengo esa facilidad de olvidarme de un día para el otro de un novia de casi dos años… Es difícil.
‒ ¿Y me lo decir a mí? Que no solamente corte con un novio de años, si no que me entere que me metía los cuernos con cualquier mina que se le cruzaba… Y sin embargo salí adelante, y a los pocos meses estaba saliendo con vos, pero jamás te hice esto, de estar insegura de que si seguía enamorada de él o quería realmente salir con vos. Me parece que vos todavía no la podes superar, y que solamente estas saliendo conmigo para ser como una especie de transición.
‒ Te estas yendo al carajo Paula.
‒ ¡Y no me lo negas! Vos te estas yendo al carajo.
‒ Me duele muchísimo que me digas esto, después de todo lo que te demostré boluda, después de todo lo que te perseguí, para que al menos te la juegues un poco por mí, y cuando estamos empezando una relación, bien, me salís con esto.
‒ A mi también me jode que siempre aclares que vos te la jugaste mucho más por mí que yo por vos, está bien… tengo mis tiempos y mis vueltas, pero simplemente fue porque no estaba del todo segura, y eso lo sabes muy bien. Y si te salgo con esto es porque tengo una excusa, porque vos vas a hablar con la mina esta, y no tengo idea que fue de esa charla, pero me jode, me jode que te metas en algo de Thiago y Lali boludo, Agustina dejo de ser tu novia hace años por si no lo recordas.
‒ ¡Me tenes harto! –Te grito y no te asustaste – Sacas conclusiones sin sabes lo que paso boluda.
‒ No me interesa lo que paso, ni de que hablaron, ni si la abrazaste o la mandaste a la mierda. Sabes dónde está la puerta si estas tan harto –Dijiste más serena.
‒ Claro que se dónde está, pero déjame decirte que también tengo en claro todo lo que me pasa con vos, y creo que todos estos días trato de demostrártelo, se la clase de persona que es Agustina, y si, puede ser que sea una de las persona a las que más quise estando en pareja, pero ahora al menos yo me enfoco en nosotros, en querer empezar algo lindo con vos, y en querer estar bien. Y si voy, y me junto con ella para hablar es porque quiero cuidar nuestra relación y la amistad con Thiago. –Suspiro – Nos vemos. –Y se fue.
Te dejo sola, sin creerle mucho de lo que estaba diciendo.
Suspiraste y te tomaste un mate, queriendo serenarte.
Está claro que odias a Agustina, que si la vez seguramente vas y le arrancas todos los pelos, por meterse con Lali y Thiago, porque después de todo, crees vos es la debilidad de Pedro, y porque la mina no tiene ni un poquito de código, ni uno solo.
‒ Me voy a lo de Zai –Le avisaste a tu papá que seguía en el living con Delfi.
‒ ¡Hey! –Te paro – No están en la casa, me aviso Oscar que se iban a pasar el día a Tigre… ¿Paso algo? –Bufaste.
‒ No, nada… Igual, salgo a caminar, dentro de un ratito vuelvo –Y el asintió con una sonrisa.
Con tus auriculares saliste para el lado del centro, necesitabas despejarte y con que si no que ir a caminar con música de fondo. Necesitabas pensar, y hablar con Zaira, ella que siempre sabe que decirte, porque ni vos sabias que hacer, era todo confuso, todo mal, todo mal.
‒ ¡Pau! –Escuchaste, entonces te sacaste tus auriculares para poder mirar, no es que mirabas mal con los auriculares, pero viste como es la cosa - ¡Acá! –Y lo viste a Sebastián. Sonreíste y fuiste donde estaba él.
‒ ¡Sebas! Qué lindo verte –Sonreíste y dejaste un beso en su mejilla. -¿Cómo estás?
‒ Bien –Su sonrisa que te da paz - ¿Vos?
‒ Bien, salí a despejarme un poco… ¿vos, estas solo?
‒ Con mamá que fue hasta el kiosquito para comprar una revista, típico de ella –Y reíste - ¿Rochi?
‒ Re bien, seguro está en la casa durmiendo todavía, anoche nos juntamos con todos los chicos y volvió tarde a su casa.
‒ ¡Mucha joda! ¿Y cómo te fue en Bariloche? –Y sonreíste.
Amaste cruzártelo, te saco miles de sonrisas, además de charlar un montón, y claro que quedaste en que lo ibas a visitar antes de que te vayas para Rosario.
Cuando volvías para tu casa, te llego un mensaje de Zai:
“Pochi, vi que me habías dejado un mensaje… ¿Qué paso? Si queres veni a casa, ya estoy acá”
Sonreíste, y claro que fuiste para allá.

Cuando llegaste a tu casa después de un lavado de cabeza por parte de tu amiga, que obvio, siempre te apoyaba a vos, pero esta vez un poco que le dio la razón a él.
“Lo que vos tenes son celos boluda. Anda, y habla, que te explique bien porque ni lo dejaste habla, y te re enroscaste sola”
“Hasta vos sabes que la mina fue importante para él, pero ahora esta con vos, y después de todo lo que hizo, después de toda tu histeria el siguió firme, te amo, sin dudas –Te hizo reír”
“Nadie dijo que vos no te la jugaste, solo que él se puso las pilas mucho más ante que vos, y bueno, ahora que están comenzando algo serio… No sé, para mí tenes que ir y que te explique todo”
La charla fue profunda, de esas largas, vos que estabas un poco sensible, un poco confundida, sin saber que hacer te vino muy bien que ella te aclare un poco la mente, que te ayude y sin dudas, era la mina más buena que conocías, nadie te conocía tanto como ella, nadie te banca tanto como ella, y nadie la ama más que vos.
“¿Estás en tu casa?”
Apostabas todo, aunque el miedo de “¿y si ya no?” era enorme.
Te la jugabas a todo o nada.

Continuara…

JusPauliter

miércoles, 12 de marzo de 2014

Capitulo 112

Saliste corriendo para tu cuarto.
Punta de la cama, descalza.
Ese dedito chiquito, el más chiquito de tu pie te odio. Muchísimo.
Saltaste en una pata, gritaste, puteaste, y atendiste el celular. Todo en orden.
‒ Hola –Dijiste todavía sin respiración. Sufrías.
‒ ¿Pau? – Tú amiga Lali - ¿Estas bien? –Pregunto extraña.
‒ No, me acabo de tragar la cama, el dedito chiquito, el del pie, creo que me lo saque –Y que ría claro. Viste que desde la puerta te miraba tu mamá divertida, porque claro te había escuchado gritar. Vos le hiciste cara que sufrías, menos mal que tu mamá es médica.
‒ No te rías boluda, es lo peor
‒ Bueno, es que me atendiste con tanto sufrimiento que me causo –Y reíste un poco – Además de tu dedo, ¿todo bien?
‒ Todo de veinte, ¿vos?
‒ Mmm, cinco, pero le pongo onda.
‒  Muy bien, hay que ponerle onda.
‒ Si…
‒ ¿Che y la onda? –Dijiste divertida. Tu dedo esta morado.
‒ Es que te tengo que contar algo que por ahí, no se… no te va a gustar.
‒ Que miedo. Dale, conta.
‒ Hoy temprano salí a correr con Rochi, como todos los días –Asentiste – y no sé, nos desviamos para la plaza, la plaza de siempre. Y… estaba Pepe, con Agustina
‒ ¿Hablando? ¿Solos?
‒ Si, hablando. Qué se yo, te lo tenía que contar… Pedro como que estaba enojado y Agustina llorando, se hacia la pobrecita, te juro que me da un asco la mina.
‒ Capaz fue a hablar por vos, va no sé. –El no saberlo te ponía mal – Aunque con Thiago también está enojado, y aunque me dijo que era por lastimarte a vos, creo que también le molesto un poco que justo sea con Agustina.
‒ Es que, no puede boluda, fue la novia de su amigo por años
‒ Sí que se yo, se la re mando… Pero estaba en pedo.
‒ Que se yo… -Suspiraron – Por las dudas no vino a casa a hablar o algo, yo ni en pedo lo voy a buscar, que se joda.
‒ Va a ir La, está hecho mierda sabes.
‒ Pero fue el quien se mandó la cagada… En fin, cambiemos de tema, ¿A qué hora hay que ir a lo de Zai?
‒ Yo tengo privilegios y voy a cenar… pero según lo que le dijo ayer a Pedro dijo que después de las once.
‒ Que chanta. Bueno, si queres hacemos algo a la tarde, le aviso a Rochi y nos juntamos con las chiquis.
‒ Jajajaja dale, hace mucho no nos juntamos todas solas. Yo le aviso a Zai, y que haga cadena.
‒ Dale Pochi, besos.
‒ Besos Lalita.
Cortaste y suspiraste.
‒ ¡Ma! Me duele el dedo –Le gritaste.

‒ Boluda, atendelo.
Son las tres de la tarde y todas ustedes están en el patio de Lali reluciendo su traje de baño mientras toman sol.  
Es la tercera vez que suena tu celular entrando una llamada de Pedro, y la verdad que después de lo que te dijo Lali hoy temprano no sabes que hacer, ni pensar, ni decir.
‒ ¿Y qué le digo? No puedo  hacerme la boluda y decirle “Hola amor, si todo bien… ¿Vos? ¿Qué hiciste hoy temprano? Ah sí, invítala y nos juntamos los tres. Besitos, te amo”
‒ Ayy, me muero –Dijo Rochi  para que rías.
‒ No hace falta que te hagas la boluda, demostra que estas un poco enojada, que se preocupe –Te dijo Romí.
‒ Esta bien –Suspiraste y atendiste – Hola.
‒ Hola Pau… ¿Cómo estás? Te llame varias veces.
‒ Hola, bien, si vi, estoy en lo de Lali y no escuchamos el celular.
‒ Ah, mándales saludos a las locas.
Les manda saludos –Les comentaste a tus amigas - ¿Vos, todo bien?
‒ Si, te extrañaba por eso llame…. Pero veo que vos no tanto. –Y sonreíste.
‒ Y… ¿Te soy sincera?
‒ No mejor no –Dijo para que vos rías – Bueno, entonces te dejo, nos vemos después, en lo de Zai.
‒ Dale, adiós.
‒ Chau, te amo.
‒ Besitos.
Te mordiste el labio y cortaste, suspiraste.
‒ ¿No te dijo nada? –Pregunto Lali.
‒ No, era obvio. –sonreíste y levantaste un hombro.
‒ Bueno, fue… Despues hablan –Dijo Cele - ¿Nos metemos?
Y claro que no se discutió. Aprovechaste junto a todas tus amigas el hermoso día caluroso que les toco dentro de la pileta mientras, como siempre los juegos, las charlas y obviamente la risa no falto en ningún momento.
Las amas, como a nadie.

Reíste y la corriste hasta su cuarto.
‒ ¡Stop! Propiedad de Delfina Chaves –Levantaste una ceja y reíste divertida. Pendeja creída – Pasa, pero no te pongas cómoda. ¿Esta o esta? – Y te mostro ambas remeras.
‒ La sueltita es más linda –sonreíste y te sentaste en su cama, sabiendo que le iba a molestar -¿Cómo le vas a decir a papá que me habías visto ayer con Pedro? Sabes cómo lo va a cargar, como le va a dar una de esas charlas larguísimas diciendo siempre las mismas boludeces, que me cuide, que me vigile, que me quiera y que si me ve llorar más o menos le corta las bolas –Y rieron.
‒ Pobre Pepe.
‒ Encima ahora que estoy un poco enojada con él, ay Dios, Delfina.
‒ Y bueno, eso te pasa por no contarme… En cambio yo, te tengo como cura en el confesionario –Y rieron.
A ella también la amas como a nadie.
Tu papa fue quien pego el grito para que se apuren, y bueno… No les quedo otra.
Llegaron a casa de Zai  y después de que saludes a sus padres te sentaste junto a tu amiga y hermana en el living charlando, de esas cosas banales que siempre tienen para compartir.
Despues de cenar, vos ayudabas a Nora a secar los utensilios de cocina que usaron para la cena cuando de la nada escucharon unas risas y las voces de Pedro y Gastón, cuando quisiste acordar, ya eran las once y cuarto de la noche.
Lo viste a Pedro, sentando en el living con una de sus piernas en alto y frunciste el ceño.
‒ Hola –Tu sonrisa - ¿Qué paso? –Preguntaste y después dejaste un beso en la mejilla de Gas y Pedro.
‒ Pedro que no da más de canchero –Comento Gas y vos te mordiste el labio.
‒ Jugábamos a un picadito mientras veníamos con una piedrita, y viste que no es lo mejor jugar con ojotas –Entonces viste su dedo gordo sangrando
‒ ¡Ay boludo! No das más de bestia.
‒ Parecen que se pusieron de acuerdo, vos hoy temprano, ahora él –Comento tu mamá que le pasaba una gasa con agua oxigenada en su dedo.
‒ Pero lo mío no fue nada a comparación de él –Te defendiste – A mí no me pasaste nada, ma –Te quejaste, ahora celosa.
‒ Porque no fue nada, vos misma lo dijiste –Y rieron todos.
‒ Igual – murmuraste y Pedro te sonrío.
El resto de los chicos llegaron y ahora era todo bullicio, risas… y tus padres con los de Zaira se querían rajar un tiro literalmente literal.
Están en el patio, el grabador suena con buena música y hay momentos que bailan. Están en una mesita, charlando acompañados de unos vasos de cerveza  y se permiten decir pavadas y reír. Habías invitado varias veces a tu hermana para que se sume, pero claro que ella dijo que no, estaba esperando a que tu papá le dé bola para llevarla a quien sabe dónde.
Cuatro y media de la madrugada y decidiste volver a tu casa, con unos tragos de más, pero consiente y alegre.
Despues de saludar a tus amigos, junto a Gas y Pedro que ambos estaban igual que alegres que vos, decidieron salir.
‒ Bueno, nos vemos mañana –Dijiste agarrándote de él
‒ ¿No me vas a dar ni un beso? –Dijo divertido.
‒ Tengo sueñito… ¡Ah! Y estoy un poco enojada con vos –Dijiste y te cruzaste de brazos.
‒ ¿Y que hice? –Dije divertido.
‒ No me dijiste que te viste con Agustina… Y me robaste a mi mamá. –Él te miro sorprendido.
‒ Lo de Agus te lo iba a decir, y lo de tu mamá, ¿te la robe? –Dijo confundido.
‒ Si me la robaste, te dio más bola a vos que a mí curándote el dedo. Y te recuerdo que “Agus” fue la que se chapo a TU amigo.
‒ MI amigo se la chapo.
‒ ¿Ahora la defendes?
‒ No.
‒ Ok, mañana nos vemos –sonreíste gentilmente y le dejaste un beso en su comisura para que después entres por la puerta del costado que daba el patio.
Te sacaste las sandalias y te fuiste a acostar.
Sin pensar nada, ni enroscarte nada, morías del sueño.
Y ademas lo preferías así: no pensar.

Continuara…

JusPauliter.