lunes, 30 de diciembre de 2013

Capitulo 90

- Chaves… ¿Quién es?
Eran quinientos negros (bueno, solo veintisiete)  En aquella recepción del hotel, el cual vos, y tus compañero iban a… Sí, no caíste. ¡Estás en Bariloche!
- ¿Chaves? ¿Ya salió para el boliche? –Pregunto nuevamente Nico.
- Acá estoy – Es que no habías escuchado. Porque todos estaban tan emocionados.
- Bueno, a ver si nos escuchamos un poco así organizamos los grupos para las habitaciones. –Nico es el más serio, es que pobre, si no les toman el pelo. – Pone todos los datos en la planilla.
- Ok –Revoleaste los ojos y pensaste que no puede ser tan mala onda.
Fue cuando se organizaron un poco que les dieron las habitaciones, a vos y a las chicas les toco la 245, segundo piso, una de las últimas habitaciones.
Al entrar, tendrían que haber visto sus caras, una O perfecta en las tres, y cuando se miraron rieron y lo primero que atinaron a hacer… ¡Saltar en las camas! Y rieron, claro.
- Boludo, esto es genial – Zaira – Mira lo que es el baño – Y su emoción. Las de las tres.
- Esperen… Miren lo que es la vista – Celeste – No, no… Lo que es eso – Se veían perfectos los cerros nevados.
- Chicas, tendríamos que organizar el armario- Vos. Y tu orden.
Hasta que tocaron la puerta y Zai que estaba cerca de esta atendió.
- El grupito de Pau ¿no? - Luciana
- Sii – Lu te cayó muy bien.
- Muy bien chicas, dejen sus cosas y bajen, estamos preparando una merienda, para tener una reunión, así le explicamos bien unos temitas –Y le sonrió- ¡Que vista tienen!
- Ordenamos un poco y bajamos Luchi –Dijo Cele.
- Imposible de ordenar, ahora. Vamos, dale… Nos están esperando.
- Pero…
- Después si les da el tiempo ordenan, vamos, vamos.
Bufaron y bajaron con ella, para encontrarse con el resto del grupo y que divisen  a los chicos y que se sienten cerca de ellos.
La merienda fue acompañada de una reunión para organizar bien el tema excursiones, salidas… Y alcohol.
Les organizaron las excursiones, les informaron un poco más de los boliches a los cuales iban a ir, y con el tema alcohol les dejaron en claro que no estaba permitido ingresar al hotel con este.
Otros temas puntuales, los cuales más o menos ya sabían y después le informaron que esta tarde la tenían libre para darse un descanso, ordenar sus cosas, etc.
Ustedes tres decidieron por ir a ducharse para después ordenar un poco y después quedarse dentro para organizar la ropa que iban a usar esta noche en la “Fiesta Bizarra”.
Fue cuando tocaron la puerta que ustedes estaban acomodando sus cosas, entonces sin importarles nada, dijeron a la vez:
- ¡Pasen! – Y que entren las chicas.
- ¿Ya terminaron? – Zai.
- Ya estamos listas –Dijo Rochi.
- Ya nos deben estar por llamar para comer.
- ¿Buscaron los que se van a poner esta noche? – Porque claro, con cualquier cosa no se puede ir.
- Si Jajajajaja. Un asco. – Dijo Romí.
- Thiago se va a vestir de mina –Dijo Lali para que riéramos.
- ¡Todos! Jajajajaja le pregunte a Guille y dijo que era típico que los chicos vayan vestidos de mina. -Comentaste.
Nueve y media de la noche y nos encontrábamos todos cenando en el hotel, en una mesa enorme, redonda.
- ¡Brindemos! – Dijo una de las chicas – Dale ortivas.
- Dale, brindemos – Dijo Gastón.
- Por un viaje de egresados eterno. –Kevin.
- Para que nadie vuelva embarazada – Dijo Lali y que todas ustedes rian.
- Para que no se pierda nunca la buena onda, ahora en el viaje, y después – Rochi.
- Y por unas birras frías – Matías. Y por la forma que lo dijo pensaste que ya estaba en pedo.
Después de aquella primera cena todos fueron a vestirse y prepararse para la noche, después de casi una hora bajaron todos para encontrarse donde iban a ser todas las previas de los nueve días.
- Pochiiiii – Pedro, alegre. Bueno, todos ya lo estaban.
- ¡Hola amigo! – Y que saltes a él para que te subas en forma de koala- Bueno, en realidad amiga jajajajajajaja – Y les tocaste las dos colitas que tenía hecha con la peluca.
- Jajajajajaja odio esto… A vos te queda bien eh.
Tu ¿disfraz? Era típico al de una viejita… Pollera larga con un estampado horrible y una camisa color turquesa que no combinaba nada con aquella pollera… Y unos tacos. Bizarrisimo.
- Jajajajaja es divertido… ¿Me podes bajar?
- Nah, dale un beso a tu amiga –Y que rías cuando el con sus labios pintados espere tu beso.
- Dale tarado, bájame.
- Te dije que no –Te mordiste los labios y él te beso para que vos rías y lo beses sin importarte nada, con dulzura, y a efecto del alcohol con un poco de pasión. Fue cuando el paro que te bajaste de él.  
La previa siguió hasta alrededor de una y media de la mañana cuando Guillermo con ayuda de Luciana les repartió las cintas, con las cuales iban a tener pase libre de no solamente el boliche de esta noche, si no al de todas.
Y ya en el boliche era todo un festejo.
Música, alcohol.
Los incentivo a que salten todos abrazados mientras sus cantitos se hacían escuchar por todo el boliche, abrazos, llantos, y palabras lindas, porque estaban todos felices, y con el alcohol se pusieron un poco… Cursis e idiotas.  
Baile, risas, y más alcohol.
Sin más que decir la pasaron increíble, bailaron hasta que los pies no les respondieron, va, el cuerpo no les respondía… Y eso a ustedes le gustaba, se sentia bien, porque se siente bien Bariloche, se siente bien reír, abrazar a todos tus compañeros, cantar y volverse locos por este viaje, que empezó con todo. Y que va a seguir con todo.
Ocho de la mañana y llegaron todos al hotel.
Y el recepcionista los miro algo divertido…. Los chicos seguían vestido de minas, con el labial corrido por toda la cara, con sus caras de matados… Y ustedes seguían vestidas asi, no de la mejor forma, algunas, o todas, descalzas con sus pelos todos revueltos pareciendo que le habían pasado quinientos camiones por encima.
En grupos de seis subieron por el ascensor. Y cuando vos subiste con Thiago, Gas, Pedro, Cele y Zai el tema fue los botoncitos del ascensor. ¿Qué había que tocar? ¿Dónde era tu pieza? Por suerte Cele que era la que más zafaba se acordó cuando el recepcionista les repitió unas cuatro veces el número de sus piezas.
- Doscientos cuarenta… Doscientos cuarenta y cinco – Cele.
- ¿Ustedes chicos? – Pregunto Zai.
- Creo que estamos en el trecientos treinta – Dijo Thiago
- ¡Noo! Trecientos treinta y nueve – Dijo Gastón.
- Para mí estábamos en el trecientos treinta y tres.
Y rieron los tres, al final los chicos estaban en la trecientos treinta y fueron ustedes los que volvieron a la doscientos cuarenta y cinco para que entre las tres no logren poner la llavecita en la cerradura. Y que entre el cansancio y el pedo que tienen no sepan si llorar o reír, y obvio que rian.
Después de más o menos treinta minutos Zaira logra abrir la puerta y que solamente quieran cambiarse y dormir. Solo eso.

Sentir un ruido que te da dolor de cabeza, para que después sientas que griten... Y que tomes conciencia.
Entonces que escuches la puerta golpear y que detrás de ella griten:
- ¡Vamos, arriba! – Pero ese “vamos, arriba” con todo. – Dale, que tenemos excursión, vamos. – Y que Zaira se levante así como estaba para abrir la puerta.
- ¿Pueden dejar de romper las bolas? – Ella.
- No, dale… Arriba – Y empezaron a aplaudir – Dale chicas, arriba – Abriste los ojos… Luchi – Si no están en quince abajo vengo y les tiro un balde de agua.
- Ahí vamos… - Vos y tu voz de dormida, para que te tapes de nuevo con el acolchado.
- No es joda eh – Y que cierre la puerta, para que Zaira se tire en su cama.
- Mmm, no me levanto ni en pedo – Cele. Y sonreíste.
Entonces caíste en cuenta donde estabas:
Bariloche, segundo día.
Con miles de cosas por vivir.
Así que de la nada te levantaste y entraste al baño, por una ducha súper rápida, ideal para despertarte y que se te afloje un poco ese dolor de cabeza.
- Dale chicas… ¡Estamos en Bariloche! Pongan pilas –Gritaste de adentro para que después entres a la ducha.

Segundo día y que desayunen todos más dormidos que despiertos, para que después Nico anuncie que los están esperando para hacer una excursión.
Esta consistió en un recorrido por Bariloche con un mini bondi, mientras un flaco iba contando la historia de esta ciudad, con todos los monumentos, y algunas historias malísimas… En  conclusión, se comieron toda la mañana una excursión malísima, que sabes no les va a servir para nada, que la mitad estaba casi dormidos y otros en la noche de anoche.
Al medio día volvieron al hotel para almorzar y que después les entreguen sus trajes de nieve y barro.
Otra vez subieron para cambiarse y que se dirijan a la fiesta de bienvenida… ¡Y que bien la pasaste!
Con todo tu grupo saltando, gritando sus cantitos, con emoción, con alegría, con abrazos, apoyando a la empresa con la cual viajaban, porque eran los únicos que apoyaban para esta. Había otros grupos de egresados los cuales estaban al igual que ustedes, festejando estar ahí, con todo su grupo, feliz, y apoyando a su empresa.
Creíste que fue una de las fiestas más lindas que viviste… Se notó mucho el cariño que se tienen en tu grupo, en lo unido que son, en lo feliz que estaban todos, en que disfrutan minuto a minuto.

Luego fueron a una especie de barcito a “merendar” acompañados de música y buena onda.
- ¿Qué haces? – Tu sonrisa y la de Pedro cuando vos te acercaste a él.
- ¿Vos? ¿Molestar? –Y reíste.
- Gil
- ¿De qué te vas a disfrazar hoy? – Esta noche fiesta de disfraces en unos de los boliches mas lindos que brinda la ciudad.
- No tengo idea todavía. ¿Vos?
- Tampoco se – Y te mordiste el labio - ¿Bailamos un rato?
- ¿Acá? –Dijiste divertida. Y miraste la pista… La mayoría se estaba divirtiendo en la pista.
- Si queres vamos afuera.
- Jajajaja estúpido. Dale.
Una cumbia tranqui y que no pares de reírte por los pasos improvisados de Pedro, que fueron todos los mismos, porque después llegaron los cuartetos, y era el mismo, después electro y el mismo.
- Jajajaja Pedro, sos lo más.
- ¿Lo más qué?
- Lo más, lo más.
- ¿Lo más lindo? –Y que rías, para que el también. Y que te agarre de la cintura, para que vos apoyes tus brazos en sus hombros. – Vos si sos la más linda – Y reíste.
- Porque no viste a las Barilocheñas. – Y que el ría fuerte.
- Jajajajaja “Barilocheñas” ¡Barilochense, genia!
- Jajajajaja bueno, hey.
- Te amo idiota
- Yo no –Y que te bese dulce para que vos también lo beses.

Cenaron en el hotel, para que antes de la previa se pongan sus disfraces y bajen a reunirse todos. Y que la noche otra vez prometa mucha locura, mucho alcohol y mucha buena onda.
Y no te queres ir más de Bariloche. No, te negas.

Continuara…

Bueno… Tengo miedo. No sé cómo quedo, no sé si les va a gustar… Si les llego algo.
Ya saben, como dije antes no se mucho de este viaje, solamente se lo que ustedes me contaron (GRACIAS por dejar sus recuerdos de este viaje).
Quiero agradecerle a Ro que me ayudo (tequierocontodo).
Y nada… Dejen sus comentarios.

Cambiando de tema…
Gracias por apoyarme con esta novela en este año, gracias por comentar, y gracias por odiarme a veces (valió la pena algunos insultos jajaja). Juro que amo leerlos, que dejen sus comentarios… Asi que, no se hagan los vagos y por ser el último día del 2013 comenten algo.
Muy feliz comienzo del 2014, que los reciba con mucho amor, salud y paz!!

Hasta el año que vienee!
JusPauliter. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Capitulo 89

Oh, oh, eh, oh
La banda de El Arce llego…
Oh, oh, eh, oh
La banda de El Arce llego…

Risas, cantitos, emoción, ansiedad, y más cantitos.
Miércoles 11 de septiembre 19.00 horas y todo el curso en plena calle del colegio cantando con bombos, bombas de humos y banderas, mientras esperaban al tan deseado micro que los llevaría aquel viaje. A Bariloche.
El clima que se vivía era de festejo, porque al fin había llegado el día, después de tanto, después de todo lo que esperaron, llego el día.
Noches de boliche, de amigos, de alcohol, de rebeldía, de disfrute.
Mañanas (tristes) de excursiones, de compañerismo, de amistad… De sonrisas.
Un viaje que promete ser inolvidable, un viaje para festejar tantos años de estudios, un viaje para festejar que es el último año de ustedes en el colegio, un viaje para compartir con tus compañeros, y que a pesar de todo, o de nada, siempre, siempre los vas a recordar con una sonrisa. Porque ellos son parte de tu vida, y no hay vuelta atrás.
Y cuando llego aquel colectivo sus sonrisas se triplicaron de grande, y los saltitos mientras cantaban también se triplicaron.
Fue cuando terminaron de cargar los bolsos que divisaste a tus papas desde lejos con unas lágrimas, lo que te hizo reír. Entonces te acercaste.
- ¿Llevas todo, no? ¿No te olvidas nada? Cualquier cosa llama hija, si te queres volver, si la pasas mal –Y que romas a carcajadas. No, tu mama no te jode.
- Ma, olvídate que la voy a pasar mal –Sonreíste – Voy a estar bien, si eso te tranquiliza.
- Cuídate, llevas plata, y no tomes mucho, hija.
- Te quiero pesada –Y la abrazaste.
- Chau mi amor, pórtate bien… Y de vez en cuando un mensajito ¿dale? –Y que rías.
- Si pa.
- Cuídate y que ningún boludo te toque, ¿ok?
- Jajajajaja chau –Lo abrazaste – Chau Del.
- Pásala lindo Pochi, y tráeme regalos –Dijo riendo para que te abrace.
Entonces que salgas donde está el resto de tus compañeros, para sumarte a unas fotos antes de salir y ya subir al micro.
Una vez ya todo listo, todos arriba, el micro empezó a moverse y desde las ventanillas saludamos a nuestras familias, quienes nos saludaban con una sonrisa.
Nuestro coordinador todo el micrófono para darnos la bienvenida.
- ¿Sexto esta? – Grito
- ¡Si esta! –Gritaron todos con tanta emoción que creo, van a explotar.
- ¿Sexto esta? –Pregunto de vuelta.
- ¡Si esta! –Gritaron más fuerte.
- ¿Dónde está?
-  ¡Acá esta! –Respondieron todos.
- Entonces mueva, mueva, mueva sexto mueva –Gritaron todos saltando.

- ¡Bienvenido! –Grito nuevamente – ¿Quién quiere hacer culipatin? –Y el barullo de ustedes.
Recién acaban de subir al micro y ya quieren estar allá.
Las canciones aparecieron, acompañadas de saltitos, los cuales el coordinador se suma con ustedes. Y eso es lo mas divertido.
No dan mas de ansiedad.
-Todos me conocen, Guillermo, Guille para las chicas – Se calmaron, por eso el empezó a hablar. Y que les guiñe el ojo, estúpido (pensaron los chicos) Ustedes sonrieron, es que el flaco tiene facha. Mucha. – Voy a ser quien los acompañe junto a Nico que creo que esta abajo… Y nada, espero que la pasemos bien juntos, que se manden muchas, porque para estamos, para pasarla genial. Y aunque mi trabajo es intentar poner un poco de control, así que nada, eso, espero sepan respetarme igual. –Dijo entre risas - Cualquier cosa, nos pueden preguntar a Nico, y también, porque somos buenitos trajimos a una junior, para que las chicas se sientan un poco más cómodas, ella se llama Luciana, viaja en otro colectivo, pero va a estar a su disposición. –Y sonrieron.
Despues de escuchar a Guille, el descontrol apareció devuelta, con canciones, saltos, y gritos.
Ya iban tres horas de viaje, y solo esperabas que alguna vez tus compañeros se callen aunque sea un ratito, te explotaba la cabeza.
La primera parada fue alrededor de las once y media de la noche, cuando el chofer se dio cuenta que un grupo de egresados tenía el culo cuadrado y estaban muertos de hambre.
No estuvieron mucho tiempo, lo necesario para ir al baño, estirar un poco las piernas y comprar algo para comer en el viaje.
El viaje continuaba, y le quedaba mucho.

- Pochi –Tu compañera de viaje, de banco, de vida: Zaira. - ¿Estas despierta?
- Si –Porque eran doce y media y todos estaban concentrado en la película que les habían puesto. Vos mirabas la ruta en silencio, dándole la espalda a la morocha.
- ¿Estas bien? –Te pregunto con una sonrisa. Es que estas muy callada.
- Si –Y sonreíste – Solo disfruto el silencio… No se por cuánto va a durar –Y rieron.
- Me sorprende Chaves, si sos un lorito –Y que rian.
- Te juro que todos estos me superan.
- Si, pero son los mejores –Y sonreíste, porque estás de acuerdo.
Aquella noche fue tranquila, más de lo que esperabas, claro que cantaban y reían, y no era para menos, pero habías creído que iba a ser peor.
A la mañana siguiente todo volvió a ser un festejo cuando les anunciaron que quedaban tan solo siete horas para llegar a destino. Y si, digo “tan solo siete horas” porque se te estaba haciendo eterno, querías (querían) llegar ya.
Fue para el mediodía que pararon en una estación de servicio para hacer una nueva parada, y que después de comer algo, y estirar las piernas suban nuevamente al micro.

Y dale alegría, alegría a mi corazón...
Los pibes de sexto segunda son lo meejoor,
Las jodas a los taxistas, y las guerras de tizas,
Nos vamos todos re locos a bariloooo.

Cantando aquella canción te acordaste cuando tus compañeros le hicieron una joda a los taxistas, los cuales tenían la parada en frente, junto al ventanal que daba tu salón en quinto año. Los muy boludos pegaron un cartel en la ventana “Taxistas vagos, vayan a laburar” Los cuales, uno de ellos les saco una foto a aquel cartelito, para que llegue a Nicolás, y que se coman cinco amonestaciones. Esa joda quedo presente estos dos últimos años, por eso la canción, por eso las risas.
No dejaban de entonar entre otros cantitos, y se sentia tan bien el viaje de egresado, se sentia tan bien estar con ellos, se sentia tan bien reír y compartir.
Reíste de aquel chiste malísimo que hizo Matías para que medio colectivo se contagie de vos, y que no pares de reír.
- Pochi ¿ya estás en pedo? –Pregunto Thiago y que lo sobres mordiéndote los labios.
Tres de la tarde  y dijeron que solo faltaban dos horas, y todas sus ansias se hicieron presente, por eso el descontrol empezó de nuevo, y reíste, porque no podías parar.
- Hola –Dijiste con una sonrisa, cuando te fuiste donde estaba sentando Pedro junto a Rochi, querías molestar.
- Hola Pochi –Tu amiga y su sonrisa - ¿Aburrida?
- Y con ansias, ¿Quién me banca?
- Nadie –Pedro.
- Nadie habla con vos, cállate –Y que el sonría. Porque esta tan acostumbrado a que lo pelees.
- Viste, me pelea porque me extraña –Ahora él le habla a Rochi, y ella ríe. Ama la pareja.
- Eso es lo que vos crees Pepito.
- “Pepito” Las bolas –Y que vos, con la rubia rian.
- Voy a ver qué hace Zairu, ustedes sigan peleándose. –Anuncio Rochi para irse.
Y que vos te sientas al lado de él.
- ¿Me extrañabas? –Apoya una de sus manos en tu pierna.
- Te dije que no – Y el rio.
- Yo si –Y que te muerdas el labio inferior para que se escape una sonrisa.
- Córtala, pesado. Estamos en el mismo micro
- ¿Y?
- Que no me podes extrañar.
- Sí que puedo – Y dejo un beso en tu mejilla. – Y sé que vos también lo haces, porque por algo viniste, y no pongas excusas que venís a molestar –Y levantaste una ceja divertida, para que rian los dos.
- Ok, Pedro.
- Se, se. Che ¿Cómo se dividieron para dormir?
- Zai, Cele y yo por un lado, y Rochi, Lali y Romí por otro. ¿Ustedes, todos juntos?
- Sip – sonrío- Ojala nos toque cerca la habitación, así nos molestamos mutuamente, y estamos cerca – Y rieron, ese “nos molestamos mutuamente” sabias que lo dijo en doble sentido.
- Tarado. ¿Copado Guille, no?
- Si, medio goma… Pero parece buena onda.
- Seguro que vos pusiste la misma cara de los chicos cuando dijo que nosotras podríamos decirle “Guille”
- Nada que ver. Lindo le va a ir si se encara a alguna de las chicas.
- Es lindo –Y el levanto una ceja. Vos seguiste – No es para menos que alguien lo encare.
- ¿Vos lo encararías?
- No, sabes que no soy así.
- ¿Así cómo?
- Así… De encarar a alguien que no conozco.
- Bueno, en realidad, no encaras a nadie… Me estás dando vueltas hace como un año –Y que rian.
- Ah, sos un cara rota, siempre te olvidas de todo vos eh.
- ¿Qué me olvide?
- Todo lo que te dije el lunes Pedro, fue hace dos día, no te podes olvidar
Y que el ría para agarrarte de las mejillas y que deje un beso dulce.
- Yo no me olvido de nada, menos de eso.
- Ah. Menos mal –Y que ría para que te vuelva a besar. Que se vuelvan a besar.

-Una voz en el micrófono carraspeo para que todos tengan su atención. Guillermo quiere hablarles- Les quiero comunicar a la banda loca de El Arce que… Hemos llegado oficialmente a San Carlos de Bariloche –Y alargo la “e” de la última palabra para que el colectivo se descontrole con salto y cantitos.

Oh, oh, eh, oh
La banda de El Arce llego…
Oh, oh, eh, oh
La banda de El Arce llego…

Y que no puedan más de la felicidad, que empiece la locura que prometía (y lo iba a cumplir) que durarían estos nueve días, con tus compañeros, y amigos.
¿Algo más para pedir?
¡Que empiece ya!

Continuara…
1) Estoy desde las siete de la tarde buscando información de este viaje.
2) Todavía me quedan dos años para hacerlo.
3) Espero las/os que se hayan ido me cuenten que vivieron algo parecido
4) Pueden dejar sus comentarios, y si se copan dejarme alguna anécdota, ¡tomo todo en cuenta!
Comenten por favooooooooor!!!
JusPauliter.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Capitulo 88

Corriste un mechón de tu pelo que molestaba tu cara.
Suspiraste y que piensen. Que pienses que responder.
“¿A que queres llegar?”
Lo mismo te preguntabas, ¿a qué queres llegar?
Si me permitís, yo te digo a que (o donde) queres llegar vos, cortito eh, no me va a llevar mucho tiempo.
A él.
A él queres llegar. A él queres darle una oportunidad. Una oportunidad para que te dejes querer, y que intentes al menos, quererlo. Sin miedo, sin vueltas. Quererlo ¡no es tan complicado!
Él te sonrió, paciente, porque te iba a esperar, todo lo que sea necesario… Igualmente, pobre. ¿Hace cuánto te dijo que le pasaba cosas con vos? ¡Hace muchísimo! Y ya sé, no digas nada, es verdad que cuando te dijo que le pasaba cosas con vos, te arriesgaste y siguieron como si nada… O como si todo.

Él te dirigió una mirada divertida y vos te obligaste a responder algo.
- A nada quiero llegar - ¡Cobarde! ¡Mentirosa!... ¡Histérica! Eso te dolió eh, lo de histérica. Vamos Chaves, no seas tan vueltera – No me mires así - ¡Vergonzosa!
- No me mientas.
- Yo no miento.
- Bueno, dale. Vamos entonces. –Y cuando él empezó a caminar lo paraste agarrándolo del brazo. – Dale Paula.
- ¿Te enojaste? –Dijiste divertida.
- No, dale.
- Te enojaste –Y sí. Te reíste y él se zafo de tu agarre para comenzar a caminar. A lo que vos riéndote, te acercaste a él, poniéndote frente a él, y agarrándolo del cuello, pero seguía caminando
- Basta, dale. Soltate. –Negaste con la cabeza.
- No –Le susurraste para dejar un beso en su nariz.
- Despues me decís a mí que complico todo, Paula, no jodas más. Dale.
- ¿Dale qué? ¿Dale, camino? ¿Dale sigo así? ¿Dale, te beso? –Preguntaste susurrando.
- Dale córtala. Dale, sos insoportable –Y reíste. Forzó para que te desprendas de él, pero vos te acercaste más. - ¿Qué queres?
- ¿Besarte? –Sonreíste y lo hiciste.
Lo besaste como si nada, o como si todo. Lo besaste con dulzura, con una sonrisa, con ternura, con tu esencia, con vos.  Y él te beso, como si todo, con amor, con dulzura, con confusión, pero con su esencia, con todo de él.
- ¿Qué haces Pau? – Te murmuro, mientras no dejaban de besarse, aquel beso que lo descoloco un poco, y que a vos al principio te hizo temblar, pero encontraste el equilibrio, encontraste el “dejarte llevar” que tanto te repetías por dentro, y jamás le hacías caso.
- Nos besamos –Dijiste obvia.
- Ya sé, pero… ¿Qué haces? ¿Por qué? –Y cortaste aquel beso. Pero no la distancia.
- Porque… Porque en realidad tengo miedo, miedo a lo que pueda llegar a pasar. Y como me dijeron que soy histérica –Revoleaste los ojos para que él sonría- también me dijeron que me tengo que dejar llevar. Eso es lo que estoy haciendo: dejándome llevar.
- Pero cuando te dijeron histérica no le hiciste caso –Levanto una ceja.
- ¡Porque no lo soy! Bueno… Algo –Y que rian – Pero es diferente. – Y te sonrió.
- ¿Entonces?
- ¡Como te gusta hacerme hablar! –Y que ría- Entonces que quiero intentarlo, que quiero empezar algo –Y su sonrisa. Y tu mordedura de labios. - ¡Con una condición!
- Las que quieras –Porque no le importa nada, solamente que estés con él.
- Que evites un poco lo cursi… Ya sabes, esas palabritas, no me va mucho.
- Ok, está bien. –Y sonreíste- Pau… Te amo –Y que ría él para que vos le pegues en el brazo- Te amo, te amo –Y comenzó a besarte  dulce, para que vos también lo beses.
- Vamos, dale –Esta vez sí comenzaron a caminar.
Cuando llegaron a tu casa, que por cierto fue un camino en silencio, te paraste para despedirte.
- Bueno… Nos vemos mañana –Dijiste para dejar un beso en su mejilla y que él haga una mueca.
- Dale, no seas arisca. –Y que rías para que dejes un pequeño beso en sus labios.
- Chau –Le pegaste una suave cachetada para que el sonría.
Pero antes que entres a tu casa que te agarre esta vez el del brazo para que unan sus labios otra vez, y que te separes al ratito.
- Chau dije –Y que él ría.
- Chau tarada.
Cuando entraste a tu casa, tu mamá dio el grito en el cielo por haber llegado tan tarde (viste tu celular que marcaba las diez y veinte. Exagerada), por haber llegado toda mojada, y obvio, por no avisar nada.
- Pedro me invito a cenar a un mc mamá. Se nos hizo un poco tarde, y nos agarró la lluvia.
- Podía haber pagado un taxi, cómo para hacerse el galán e invitarte a cenar tiene plata.
- No se hace el galán ni nada por el estilo, fue solo una cena mamá, basta.
- Podrías haber avisado igual hijo –Llego tu papá con una toalla.
- Se me paso, perdón.
- Siempre se te pasa a vos, siempre. – Lo de exagerada que tenes vos, lo heredaste de tu mama, claro está.
- ¡Acá estoy! Sana y salva mamá, no seas exagerada. Me voy a duchar.
- ¿Exagerada yo? ¿Vos la escuchas Miguel? Encima que me preocupo –Siguió hablando con tu papá y vos reíste por lo bajo.
- Tranquila Ale, ya está –Seguiste escuchando.

Te entraste a duchar para después salir y avisar que te ibas a dormir. Hoy fue un lindo día para vos. Empezando con pasar toda la tarde en aquella escuelita, lo cual te hizo sentir tan bien, para seguir con el trabajo, y que lo disfrutes tanto. Para finalizar después con Pedro, a los besos, vos dejando los royos, los mambos, la histeria (ja-ja) de lado para al fin, hacerle caso a tus amigas (principalmente Lali y Zai) para dejarte llevar por aquel castaño ojos café, que te quiere tanto, y quiere tanto estar con vos.
“Zai” –Le hablaste por whatsapp a tu amiga.
“Pochi. ¿Cómo va?” –Te respondió enseguida.
“Bien ¿vos?” “¿Adivina que?” – Vos.
“Bieen. ¡Que! Conta”
Su reacción cuando le contaste fue llamarte y que rías. Esta tan loca tu amiga.
- ¡Contame ya boluda! Me muero, ¿Cómo no me avisaste antes? Siempre haces lo mismo. ¡Ay que lindo! ¿Son novios, posta?
- Jajajajaja no, no somos novios eu. No te avise antes porque recién llego a casa, y ya te conté… Fue medio raro… Le di miles de vuelta, es que me daba vergüenza jajajaja
- ¿Y qué te dijo?
- Que era una histérica –Y ella rio – Casi salgo corriendo, no da que le diga todo eso, y que él me diga que soy histérica.
- Jajajajja también, con lo que le decís vos, boluda, él te dijo que te amaba y vos le cortaste el rostro. Por lo menos te dijo histérica.
- Bueno, basta.
- Si, basta. Ayy, juro que voy a llorar. ¿Puedo ir a abrazaste?
- Jajajajaja mañana, por fis. Me voy a dormir. Maneja tu emoción, y trata de no contárselo a medio mundo.
- Intento… Chau Pau, te amo te juro
- Jajajajaja yo a vos. Besos.

“¿Estas despierto?” –Otro wapp, pero para Pedro.
“A punto de dormir, ¿vos?” – Respondio enseguida
“También, pero antes quería molestarte” – Vos.
“Jamás se te va la costumbre a vos eh” – El.
“Anda a cagar forrito” –Vos.
“Te quiero forrita” –El.
“Jajajajja yo a vos, gil” –Vos.
“¿Me amas?” –El.
“No. Pero te dije que te quiero, valora nene” –Vos.
“Yo si te amo” –El.
“Basta. Chau, hasta mañana” –Vos.
“Mañanatellenodebesos”
“Seraunplacer. Hasta mañana”

Continuara…
Aquí cumpli.
Espero que les guste.
Capituli delicadísimo a Belu, te quiero, te quiero. Mucho.
Nos vemos 
JusPauliter.

Capitulo 87

Estás cansada que te llamen así, bien sabes que no sos histérica, no.
Porque ser histérica es una cosa, y otra muy distinta es tener que estar cien por cien segura de las cosas que suceden, y que pensas que pueden suceder. Porque siempre tener que pensar bien para dar algún paso, y eso a veces te juega en contra.
Bueno, no solamente a vos; a él, a tus amigos, al vecino, a los que leen tus vueltas, al Papa, a todos.
Es que necesitas estar completamente segura, para que después no te arrepientas y termines lastimándote a vos, y a tu ¿amigo
Ese que te apuro, que saco las dos rueditas de la bicicleta y te estampillo contra el piso, ese que te ama y que cada vez que puede (y que vos lo dejas) te lo demuestra. Y te lo dice.
Y aunque vos no se lo demuestres, aunque te negas a sentir, muy en el fondo (hondísimo) sabes que aquel loco que te quiere, te puede de punta a punta, que un poco lo que siente el, lo sentís vos, y que tenes miedo. Miedo a sufrir, miedo a perderlo (porque ambos tienen FLOR de carácter), miedo a la distancia (porque ya la viviste)… Miedo a que él no te entienda.
Que él no dejes de insistir, que te dejes cuando te roba besos (y que te sumes a estos también), te hace sentir mal, porque él no se lo merece.



Entraron comentando lo lindo que se sentia ir a visitarlos, ir a pasar un tiempo con ellos,  hablar con ellos, cantar, reír, compartir… Querer.
Y todo lo que habían planeado, se vivió.
Al entrar se encontraron con una de las maestras, las cuales ya te conocía, y sabía que ibas a venir.
- ¡Pau! Qué bueno que hayas venido acompañada –Dijo la mujer la cual reconocías como Mercedes.
- Me pareció buena idea de invitar a Pepe –Le sonreíste – Ella es Mercedes una de las maestras, él es Pedro, un amigo
- Su novio –Dijo a la misma vez que aclaraste que era tu amigo, lo cual hizo reír a Mercedes.
- Bueno –Dijo con una sonrisa- ¿Quieren entrar a uno de los salones? Miren, los más chiquitos están en hora de lectura… Así que si quieren vamos a ver que hacen los de cuarto, supuestamente estaban en hora de música, pero no se escucha nada.
- Jajajaja donde vos digas Merce.
Finalmente entramos al mismo salón donde estaba Sebas, el cual al verme me sonrió y fue a recibirme con un abrazo, y que después cinco chicos más, lo que eran el resto, se abalancen para saludarnos con un abrazo, a los dos.
- Bueno, algunos la conocen a Pau ¿no? Ella es una amiga de la escuela, la cual en la última fiesta de integración nos ayudó muchísimo –comenzó Mercedes – Hoy nos vino a visitar con su amigo Pedro, para pasar tiempo con ustedes, ¿Qué les parece? –Y el barullo hizo presencia. La sonrisa de ambos también.
- Estábamos haciendo un poco de percusión –Dijo al fin el profesor que estaba detrás de su piano - ¿Les parece que sumemos a los chicos a la percusión?
- Noo –Sebas – Es que Pepe toca la batería ¿no? Nos va a ganar. –Y que rian juntos.
- Bueno, pero si quieren les enseño unos truquitos –Y se agrando un poquito.
Claro que todos estuvieron de acuerdo, entonces vos también te sumaste a las explicaciones que hacia Pedro, para que después el profesor comience a dictarnos algunos ritmos, y que entre risas logremos todos sincronizar alguna melodía.
Luego de aquella hora, la directora de la escuela reunió a cada chico en el patio para ser presentados, y que ustedes sean los encargados de pasar por cada grupo a saludar y charlar con cada personita, aquella que a ambos les dieron ternura, amor, pudieron darse cuenta los fuertes que se mantenían en cada situación que observabas, y no podías entender como gente los discrimine, los haga sentir inferior… Si con esas caritas, con esas risas, con cada palabra dulce que decían te pueden, te sentís bien, vivo.
Y las horas se les paso volando, cuando quisieron acordar ya se habían despedido de todos, y ellos, les cantaron en forma de agradecimiento por venir, por pasar un ratito con ellos, por hacerles sentir un poco de cariño.
- Chau Sebas –Pedro vio que vos estabas con él y se acercó.
- También te quiero a vos Pepe –Y lo abrazo – Ojo eh, no te hagas el vivo –Y le hizo seña, porque estaba hablando de vos- Más vale no la hagas sufrir – Y que quieras que te coma la tierra.
- Podrías ablandarla un poco para que me dé bola –Le susurro entre risas.
- Vamos Pedro, dale que llego tarde.
- Chau Pauli –Y que Sebas te abrace de nuevo – Espero de nuevo tu visita.
- Te quiero Sebas, después del viaje paso a tomar unos mates, y de paso te llevo el regalito de Bariloche.
- Te quiero mucho –Y te beso la mejilla para que vos le sonrías y que te retires de la escuela junto a Pedro.
Que comenten lo bien que lo habían pasado, y que él te acompañe hasta el local donde trabajas.
- Bueno, nos vemos después –Es que ya habían llegado.
- Dale, suerte. Despues te paso a buscar –Como anteriormente habían quedado.
- Te espero –Le sonreíste y entraste al local para que te encuentres con tu jefa: Vanina
 - Hola, buenas tardes –Le sonreíste y dejaste un beso en su mejilla.
- Pau, buenas tardes, ¿Cómo estás? –Ella es una mujer joven, simpática, y con demasiada paciencia. El primer día de trabajo te diste cuenta de su paciencia.
- Bien, muy bien. ¿Vos?
- Bien, bien. ¿Un matecito?
Y que después de aquel matecito empieces con tu trabajo, el cual no era muy complicado: ordenar y reponer la ropa, y atender a los clientes de buen modo para que logres tu trabajo.
Ocho y media y llovía cuando vos te habías despedido de Vani para esperar a Pedro, el cual te aviso por mensaje que estaba llegando en taxi. Y al ratito llego a donde estabas vos: todavía en el toldo del local para que no te mojes. Pequeño chaparrón.
- Hola – Dijo con alegría.
- Pepe –Lo saludaste con un beso en la mejilla – Hubieras ido a casa directamente, yo buscaba los mc e iba para allá.
- No, esta vez los tengo que pagar yo. – Dijo.
- Pero me lo pagabas después Pedro, me sorprende –Y que él ría.
- Vamos, dale.
Suerte que había un mc en dos cuadras.
Suerte que en esas cuadras había muchos toldos de locales.
Suerte que llegaron y los atendieron enseguida (mucha hambre la tuya).
Suerte que tienen temas para charlar (esos que no son incomodos).
Suerte que te quiere, pobre flaco.

Suerte que no paro de llover.

¡Para! –Dijiste entre risas y él se contagió. Entonces paro.
El corría, llevándote tal bolsa de papa para que vos estés una cuadra diciéndole que pare, que tenías miedo, que te habías arrepentido de decirle que te alce, porque te dolían los pies (excusa).
Entonces dejo tus pies en el suelo y que vos te sientas mucho mejor.
- Ya se me estaba subiendo la sangre a la cabeza. –Te quejaste para que el ría. De vos, de las pavadas que decís - ¿Qué? –Dijiste aguantando la risa.
- No podes ser tan exagerada Paula –Y no podía parar.
- Basta hey. Vamos, dale. No quiero viajar enferma el miércoles. – Tan solo tres días.
- Ya es demasiado tarde, estás empapada.
- No me lo recuerdes.
- Ok, estas empapada – Y que él ría.
- Tarado.
Y que sigan camino.
Fue cuando se te cruzo por la mente lo que hace rato estabas pensando hace un rato, antes que él te pase a buscar.
Tal vez, valía la pena…
Tal vez, ¿Por qué no?
Tal vez, dejar de poner excusas tontas y…
- Pepe… - Tu voz temblorosa. Cuando te miro se te cruzaron miles de cosas por la cabeza, tal vez te estas equivocando, tal vez no es el momento… Tal vez sea todo mentira, tal vez… ¿Y si te jugas y dejas de decir “tal vez”?
- Dale, subí- Y que se agache lo suficiente para que vos subas a su espalda. Y que sonrías, y te aproveches de la situación para subir.
- Gracias –Le susurraste.
- Cortesía de la casa esta vez.
Y que sonrías.
- Que lastima. – Y tu vergüenza, mucha vergüenza que se hacía ver en tu rostro.
- ¿Por qué? –Se hizo él tonto.
- ¿Por qué, qué? –Vos también.
- Dijiste “que lastima”. ¿Por qué, “que lastima”?
- Yo no dije nada –Y sintió tu sonrisa, por eso te bajo y se dio vuelta.
- Sos muy histérica ¿sabes? –Te dijo. Su pelo estaba empapado, por eso sus rulitos están desarmados y su cara brillosa, la cuales bajaban gotitas. Su ropa empapada, al igual que la tuya.
- No hace falta decírmelo. Ya lo sé, todo el mundo me lo dice.
- ¿Todo el mundo? –Dijo divertido.
- Sí. Todos. Zaira, Lali, Thiago, Gastón… Cele, Delfina –Y que él ría – Falta que me lo diga el vecino y ya está.
- Bueno, solo faltaba que te diga yo –Dijo divertido.
- Si, igual, podías haberlo evitado. Aparte… ¡No soy histérica!
- ¿Ah, no?
- No. Que yo piense mucho…. Demasiado –Y que él ría- las cosas, que sea un poquito vueltera, no significa que sea histérica.
- Como vos digas. –Dijo divertido- ¿Seguimos caminando?
- ¿Tanto apuro?
- Vos fuiste la que dijiste que no te querías enfermar para el martes.
- Enferma o no voy a ir si o si, así que…
- ¿Así que, qué? –Y se acercó más a vos.
- Que… Que no te tenes que preocupar mucho –Y te sonrió divertido.
- ¿A qué queres llegar?

Continuara…
Si dejan comentarios, subo otro  ahora :) 
JusPauliter. 

jueves, 26 de diciembre de 2013

Capitulo 86

Risas y más risas.
Teniendo dieciocho, diecinueve años no pueden esperar algo más.
Es necesario que sus vidas entornen en risas, en sonrisas…
Alguien que se ríe mucho siempre dice: “Reír salva vidas” Y vos y tus amigos están de acuerdo. Totalmente.
Era un día lindo, sin mucho calor, ni mucho frio. Y eso te encanta.
Por eso, se dieron el lujo con tu grupo de amigos ir a pasar el día en aquella plaza del centro, la cual es enorme, y tiene muchos árboles los cuales dan una sombrita muy linda. Amas pasar el día fuera, amas la naturaleza –aunque aquellos insectos que te están molestando los odias. Profundamente-
Es jueves cuatro de la tarde y acaban de llegar, vos te encargas de cebar mate mientras Rochi y Cele intentan abrir un paquete de galletitas, y que no tengan fuerza en las manos, no hacen una entre las dos, por eso con tus amigos ríen, y es Gastón quien se ofrece a abrir el paquete. Claro que el rubio lo logra.
A tu lado esta Lali quien está muy entretenida cortando pastito –costumbre de todos- del otro lado esta Gastón que ríe de la cara de Romí al sentarse de golpe y que se golpee uno de sus brazos, frente tuyo esta Pedro que mira algo que le está mostrando Cele para que juntos rian, muchos. Y que vos quieras saber qué fue lo que le mostro, pero que no digas nada. Porque sos Paula, simple.
Romí y Rochi gritaron de la emoción al decir algo a la misma vez y que Thiago le pegue a Rochi, para que ella ría y lo abrace.
- Te tragaste el chicle… ¡No hay tal crisis! Se te pegaron algunas tripas. –Dijo Rochi y rieron.
Esto de “No hay tal crisis” se consistía en un ¿juego? Inventando por la que empezó recién, la cosa era inventar algunas cosas malas y terminar con la frase “¡No hay tal crisis!” les pareció un poco divertido.
- Te desguinzaste el tobillo yendo al colegio… ¡No hay tal crisis! Tu amigo te lleva al colegio a cocochito –Dijiste vos, recordando aquel día. Y que Pedro con vos rian.
- Bailas horrible… ¡No hay tal crisis! Hay peores – Y todos rieron con lo que dijo Lali. Menos Thiago.
- Te la jugaste por una persona, te corto el rostro… ¡No hay tal crisis! No sos el único boludo –Dijo Pedro y tus amigos rieron. Vos te sentiste la peor.
- Se te corto la luz anoche y te perdiste la novela… ¡No hay tal crisis! Terminan juntos si o si – Dijo Romí.
- Gritaste que te encontraste una moneda y una gorda se dio vuelta… ¡No hay tal crisis! Me paso a mí también –Dijo Gastón y todos rieron. Todos conocemos el versito: “¡Que culo! Me encontré una moneda”
- Le sacas el cuero a la que no te bancas y aparece por detrás… ¡No hay tal crisis! Empeza a escavar… -Dijo Cele para que rian. 
- Apostaste que tu equipo favorito ganaba, y perdió… ¡No hay tal crisis! Jamás sos el único. –Dijo Thiago riendo a lo que ustedes se contagiaron.
Todo esto les causaba risa porque tiraban un “No hay tal crisis” que posta paso. Y era genial.
- Perdiste cincuenta pesos en la calle… ¡No hay tal crisis! Uno de seguro lo precisa más que vos –Y que sonrían.
Rochi es así: dulce como ella sola.
Y claro que se coparon… ¡Muchísimo! Con los “No hay tal crisis” y que sigan por toda la tarde hasta que ya sin más ocurrencias sugirieron unas canciones y claro que se coparon todos.
Gas se encargó de empezar con su guitarra una de sus canciones favoritas: Seminare- Seru Giran.
- Quiero ver, quiero entrar, nena nadie te va a hacer mal. Excepto amarteComenzó Gas con su dulce vos.
- Vas aquí, vas allá, pero nunca te encontraras… Al escaparte Lo siguió Rochi.
 -No hay fuerza alrededor, no hay pociones para el amor, ¿dónde estás?, ¿dónde voy? Lali y su voz que sana.
- Porque estamos en la calle de la sensación, muy lejos del sol que quema de amor. –Rochi y Gas.
- Te doy pan, quieres sal, nena, nunca te voy a dar lo que me pides.Fue Pedro quien se animó acompañado de Thiago. Y sonreíste, porque había desentonado, pero sonó lindo.
- Te doy dios, quieres más, ¿es que nunca comprenderás un pobre pibe? Cantaron Lali y Gastón.
- No hay fuerza alrededor, no hay pociones para el amor, ¿dónde estás?, ¿dónde voy? Porque estamos en la calle de la sensación, muy lejos del sol que quema de amor. Y esta vez se sumaron todos, canten bien, o mal, disfrutan hacerlo juntos.
- Esas motos que van a mil, sólo el viento te hará sentir, nada más, nada más. Si pudieras olvidar tu mente frente a mí, sé que tu corazón diría que sí. Esta vez canto Thiago y Lali.
Para que después se vuelvan a sumar devuelta al estribillo.
Y siguieron disfrutando de aquella tarde todos juntos, hasta que anocheció y el frio empezó a sentirse, entonces después de despedirse todos juntos, vos con los de siempre, los de tu barrio partiste.
- ¿Qué pasa?  -Escuchaste de Pedro.
Ustedes dos se habían quedado solo cuando estaban llegando a tu casa, y vos después de hablar todo el viaje con Gastón y Zaira te quedaste pensativa, demasiado pensativa.
Vos lo miraste a los ojos y al instante bajaste la mirada.
- Ok, ya sé que no queres hablar conmigo, perdón. – Y de ahora en más va a estar a la defensiva con vos, porque sos complicada, bueno eso ya lo sabes, lo saben todos.
- No es eso –Sonreíste- No se… La pase muy bien hoy, y… Los voy a extrañar muchísimo el año que viene.
Su mirada, su sonrisa y su mano en tu hombro.
- Yo también te voy a extrañar… A vos y a Zaira. –Y que sonrías.
-Pero es diferente, vos vas a estar con los demás… Yo voy a estar solamente con Zaira.
- Bueno, si queres me quedo unos meses a hacerles compañía.
- Noo, paso –Reíste por su cara- Aunque me acostumbre muchísimo a que me pases a buscar para ir a cualquier lado… Lo que va a ser ir sola a la universidad ¡Pedro! Que feo, basta.
- A vos se te ocurre no más, con las universidades que hay acá Paula.
- Igual, va a estar bueno… Sirve para crecer un poco, que se yo –Y él asintió.
- Despues de esto me enchufo a ver Peter Pan –Y reíste.
- Bueno, chau Peter Pan –Porque ya habían llegado a tu casa.
- ¡Hace de Wendy! Y vamos a volar un poco –Levantaste una ceja divertida.
- Crece un poquito, después vamos, ¿dale?  
- Esa es la idea, Peter Pan no crece nunca Paula.
- ¿Vos sabes la leyenda de esa película?
- ¡No me la cuentes!
- Jajajajaja chau Pedro – Dejaste un beso en su mejilla para que lo veas irse.

Otro día de escuela y comenzó con una alarma odiosa, un desayuno como el de siempre y un Pedro que te busque divertido… O no tanto para vos.
- Cuando bailo uno que otro se excita si supieran que yo estoy tan solita y les bailo porque soy dinamita – Tarareo Pedro al ritmo de Bombón Asesino a lo que vos reíste.
- ¿Dinamita? Jajajajajaja Pedro.
- Negrito, cuando yo bailo si bailo de noche y día. A todos los vuelvo locos con mi pollera amarilla –Y ahora movía las caderas al ritmo de Mi pollera amarilla.
- ¿Podes parar? – Dijiste riendo, la vergüenza que pasabas.
- Si me chapas si –Y revoleaste los ojos. Entonces el continuo -  Un pasito por aquí un pasito para allá. Moviendo la cintura. Moviendo sin parar –Siguió cantando.
- Cállate boludo.- Le susurraste.
- Cállame – Y te miro serio, parando el paso. Vos seguiste- Negrito cuando yo bailo si bailo de noche y día. A todos los vuelvo locos con mi pollera amarilla –Y comenzó de vuelta.
Entonces vos lo tironeaste de un brazo para que envuelvas tus brazos en su cuello y el enseguida te envuelva por la espalda.
- ¿Me vas a callar? –Te pregunto mientras tu nariz rozaba con la de él.
- ¿Por qué volves todo complicado? –Te quejaste.
- Vos lo haces complicado Pau… Vos no queres, vos no te dejas querer.
- Vos lo haces complicado… Porque me buscas siempre, y yo no quiero… No quiero hacerte sentir mal – A todo esto él ya te apoyaba en uno de los arboles vecinos, y no les importaba nada llegar tarde.
Esto de tener esas charlas por las mañana a punto de entrar al colegio no te gustaba nada.
- Yo solo quiero estar con vos –Y choco sus labios con los tuyos –Solo eso –Y cerraste los ojos, para dedicarte solamente a sentir, a intentar no pensar por un minuto y dejarte llevar por aquel beso, aquel que demostraba el cariño que te tiene tu amigo, y que vos te dedicas a ocultar. – Te quiero… Te quiero a vos Paula –Y que te lo diga entre besos.
Estuvieron un buen tiempo besándose cuando cayeron en cuenta que tenían que llegar al colegio, y lo hicieron con un camino en silencio, los dos pensativos.
Llegaron justo a tiempo para formar, Gastón y Zaira nuevamente los putearon por no avisar que colgaban y que ustedes se disculpen con la excusa que siempre ponías: “Pedro tiene paja hoy” No, no era “paja” hoy, hoy tenia amor.
“Pepe” –Plena clase de historia y vos le mandaste un whatsapp a tu amigo que estaba a uno pocos bancos de distancia.
“¿Qué?” – Toda clase estaba atenta a las explicaciones de la profesora. Vos con necesidad de hablar con él.
“¿Hoy me acompañas a la escuelita especial? Si tenes ganas” Habías quedado con la directora de la escuela que hoy pasabas la tarde con ellos, antes de las cuatro, claro.
“Dale, si, obvio.”
“Si después me aceptas un mc. Esta vez lo pago yo”
Y reíste.
“Trabajo después… Pero si queres después, salgo ocho y media”  - Le respondiste vos.
“Te paso a buscar por allá” –Respondió enseguida.
“Oki” –Vos.
Y aprestaste nuevamente atención, pero fue inútil porque te habías perdido.
“Pau” –Te vibro de nuevo el celular.
“¿Qué?” –Respondiste.
“Sos muy linda” –Y que sonrías.
“Vos también. Chau” –Tecleaste rápido y se lo enviaste, a ver si te arrepentías.  

Continuara…

JusPauliter. 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Capitulo 85

Un farolito de ilusión, para el corazón. Lo escuchaste canturrear acercándose a la puerta.
Que rías y que te muerdas el labio inferior.
Que aparezca el detrás de la puerta, que seguía canturreando. Y que sonría al verte.
- ¡Hola! –Te dijo con alegría.
- Hola –Tu sonrisa - ¿Cómo va?
- Bien… Aunque podría estar mejor. Pasa.
- ¿Por? – Preguntaste mientras pasaba.
- Yo quiero una ilusión para mi corazón – Y que te lo tire así, de la nada. Para que vos revolees los ojos. Te prohibías largar una sonrisa.
- ¿Tus papás? –Y que él no entienda nada. Entonces le mostraste el tuper que tenes en tus manos.
- Ah, eh duermen… ¿Mates?
- No, me voy… Venía a dejarles estos.
- Unos mates no se les niega a nadie –Revoleaste los ojos para que el sonría y se pierda en la cocina.
- Veo que ya armaste las cosas –Comentaste al ver la valija que les había ofrecido la empresa con la que viajaban.
- ¿Viste? Ya tengo todo –Se acercó a vos ya con el equipo de mate. - ¿Ya la armaste vos?
- Sip. – Y que te sientes en unas de las sillas de la mesa del comedor. El frente tuyo.
El silencio los invadió un poco mientras ya iban tres mates que recibías. Hasta que él lo cortó.
- ¿Te gusto el perfume? –Y te descolgaste, para mirarlo y que él te esté sonriendo. Y como odiabas que lo hago. Frágil, frágil, frágil.
- Si, es riquísimo. Gracias –Y que le sonrías – Lo archive porque Delfina me lo quiere usar – Y que revolees los ojos – Igual lo uso, lo tengo puesto – Y le extendiste tu brazo para que huela tu muñeca.
- No se siente – Te miro con una sonrisa. Y que se pare.
Entonces se acercó a vos, por detrás para que al sentir su cuerpo cerca del tuyo te agarre una especie de escalofrió, el cual aumento cuando corrió tu pelo y hundió su nariz en tu cuello.
Obvio que quisiste decirle algo, quisiste moverte, fulminarlo con la mirada. Pero cuando él se encargó de dejar unos besos en tu cuello, unos besos dulces, lindos, tiernos, se te nublo la mente, no supiste que hacer. Tu respiración empezó a ser más irregular, y el freno los besos, para que se ponga a un lado tuyo y vos, que estabas tiesa, sin saber qué hacer, gires la cabeza a donde él estaba. Entonces lo viste, en cuclillas para estar a la misma altura, y que sin decir nada, porque no era necesario (no para él), deje un beso dulce, delicado en tus labios, mientras una de sus manos acariciaba una de tus mejillas y vos te dejaste llevar por aquel beso, por él, y te sumaste, para que en un solo movimiento los dos se paren para estar más cómodos y que él te sujete de la espalda (tiene miedo a que te escapes), vos tenías los brazos al costado de tu cuerpo, por eso él los coloco en su cuello y que vos sonrías, para susurrarle un “tarado”. Por tu insulto te mordió el labio, para que vos le pegues, y que él haga más profundo el beso.
No supiste como, te encontraste subiendo las escaleras sin cortar aquel beso, no podías, no podían, ambos estaban sin resentimiento, sin enojos, cero, cero.
Bueno, se habrán dado cuenta.
- Pedro – Y al fin caíste en cuenta cuando caíste en su cama y él no dejaba de besarte, bueno, no dejaban de besarse.
- Shh – Y siguió.
- Para –Le susurraste - Pedro –Y ya te estaba molestando.
- ¿Qué pasa? – Él también estaba molesto.
- Que pares. No da, no da todo esto.
- ¿El que no da? Todo da, yo te doy… Vos me das, dale – No podías creer el humor que tiene este chico, ese humor que te hace enojar tanto en estas situaciones. Claro que comenzó a besaste de nuevo.
- Enserio, basta… -Y te separaste- Parece mentira… Hablamos un montón Pedro, y quedamos en un acuerdo.
- Yo no estuve de acuerdo –Y que revolees los ojos (juro que te daría una piña si lo haces devuelta. Te quie’) – Vos lo dijiste y yo tuve que respetarlo.
- No lo estas respetando… No cuando me besas así, cuando… -Y que te bese de nuevo- ¡Basta boludo! Basta.
- Vos también me besaste… No fui yo quien te llevo acá. Nos llevamos los dos.
- Mentira, vos empezaste.
- Vos –Te señalo con el dedo índice y te dieron ganas de metérselo en el…- Vos empezaste, yo avance.
- ¿Yo empecé? –Y gritaste. ¡Loca!
- Shh, baja un poco… Vos empezaste, cuando me dijiste que huela el perfume.
- De buena onda te lo dije, para que lo huelas no más, no para que… Para que me beses.
- Bueno… Igual, podemos seguir –Y te agarro de la cintura para que deje un piquito y que ría al ser empujado.
- Te juro que me das tanta bronca. Despues yo soy la mala onda, la complicada… Vengo, a traerle la torta a tus papás, vos me invitas a tomar mate, bien… De la nada me besas, pero ojo… Despues no queres sufrir, después no venís a mi cumpleaños –De por vida, de por vida se lo vas  reprochar.
- Te repito, nos besamos los dos, y claro que vos sos la complicada… Yo te dije un montón de cosas lindas. Que quiero estar con vos- A todo esto te volvió a abrazar por la cintura y vos lo separabas con ambas manos en el pecho. – Que te quiero, que te amo –Y todo en susurro, para que corra tus manos del pecho y te bese nuevamente.
- Basta –Le susurraste –
- Ámame, dale –Y que sonrías, porque el flaco es un dulce, vamos, admitilo. – Un poquito aunque sea.
- Yo te quiero mucho Pepe –Y que el choque su frente con la tuya
- Hace un esfuercito más y ámame – Y que rías, descaradamente para que él sonría y te bese otra vez, y claro que te unas, otra vez.
- Me voy, basta.
Por poco salís corriendo del cuarto, para que él te alcance al instante. Y que al llegar a planta baja esté Ana justo trayendo unas masitas, que te vea y sonría.
Entraste en pánico, ¿mira si había escuchado la reciente charla? ¿Si había visto algo? ¡No estabas lista para esto!
- Paulita, que sorpresa – ¡Fuf! – Escuche unos gritos, ¿estabas peleando con ella? ¡Boludon! –Y que rías - ¡Ay, feliz cumple!
- Jajajaja gracias Aní –Y que te abrace – Esto es para vos y Horacio.
- Gracias por la aclaración –Y rieron al reproche de Pedro.
- ¿Tomamos unos mates?
- Eh… Bueno, está bien –sonrío ella.
- Pepe tráeme el agua, que ya está. ¿Y cómo la pasaste ayer? – El revoleo los ojos y vos reíste.
- Bien, muy bien… Siempre mis cumpleaños la paso muy bien –Sonreíste.
Cerca de las seis, después de tomar unos mates con los papás de Pedro, y él, decidiste abandonar la casa, entonces te despediste de Ana y Horacio, y Pedro te acompaño hasta afuera.
- Bueno, mis papas te aman, así que… No sé, pensalo. –Y te mordiste los labios.
- ¿La podes cortar?
- Hasta que no me ames un poquito ni en pedo. –Bufaste.
- Chau – Cachete con cachete y te fuiste.
- Pau… -Te giraste para verlo – Te amo –Modulo en silencio.
Revoleaste los ojos con una pequeña sonrisa y te fuiste para tu casa.
Te avise que si revoleabas los ojos devuelta te pegaba. Yo te avise eh.

Continuara…
Comenten porfiiiss.
JusPauliter.

Capitulo 84


Vos.
Tú mama. 
Un miércoles seis de septiembre del 1984. 
Ocho de la noche.

Hoy.
Vos. 
Tu familia. Tus amigos.
Diecinueve años de aquel miércoles a las ocho de la noche. 

Tu sonrisa. Las de ellos, claro.
Seis de la tarde de este viernes y no dejabas de sonreír por el simple hecho de que estas con ellos, compartiendo tu día, acompañados de risas, anécdotas,  y recuerdos lindos, aquellos que estas involucradas y te dan un poco de vergüenza. Por no decir mucho. 
Tu mamá se encargaba de salir con bandejas con  comida, porque te había insistido en que vos no ibas a mover un dedo, esta vez ella se encargaría de todo, y digamos que no te costó demasiado hacerle caso. 
Estos últimos días que pasaron, te enfocaste en tu viaje de egresados (que solo quedaban cinco días), en tu trabajo y por último en el colegio. Claro que disfrutabas de tardes frías con tus amigos, o porque no quedándote en tu cama mirando alguna película o leyendo. 
Los fines de semanas como solamente trabajas a la mañana te pasas la tarde con los chicos, para que después salgan a tomar algo, o simplemente se quedan en alguna casa (también en Distinto).

Con él… Todo igual. Resentidos ambos.
Él seguía sin dirigirte la palabra. Vos seguías sin dirigirle la palabra. 
Él estaba en papel de resentido. Vos estabas en papel de resentida. 
Él seguía fumando. Vos seguías enojada porque fumaba. 
Así estaban las cosas. 

Por eso, en el día de tu cumpleaños, él no hizo presencia, y claro que te molesto, aunque lo hayas visto esta mañana, vos lo querías acá presente, porque a pesar de que ambos son resentidos, que estén peleados son amigos. O algo así. 
Recibiste muchos regalos, y eso te encantaba, te hacía sentir mimada. 
Y parecieron solo minutos para vos este día, porque se te paso literalmente volando. 
Podías ver a tu familia reírse de alguna pavada que seguramente Delfi había dicho, y reíste al escuchar sus risas. Tu amigo Thiago no dejaba de cargar a Rochi porque la rubia friolenta estaba demasiado, demasiado abrigada, y él se aprovechaba de ella, pobre. Su novia lo peleo un poquito y abrazo a su mejor amiga quien le hizo burla al morocho, para que ella con su mejor amiga rian, y que te contagies. 
Zai contaba que esta tarde temprano había visto unos abuelitos caminando de la mano y que había muerto de amor, se mentalizaba que ella quería llegar así de viejita con algún viejito que la quiera. Gastón y Thiago que bufen por la ternura que derrochaba Zaira, y que las chicas estén de acuerdo con ella, porque ustedes también quieren lo mismo.
- Pau – Tú hermana llegando a donde estaban ustedes en medio de unas risas, ella levanto la ceja y un poco que se contagió – Te esperan… Afuera. 
- ¿Quién? - Tu sorpresa, y la sonrisa de tus amigos. 
- Dale Paula –Insistió Delfi. 
Bufaste y les hiciste la cruz a tus amigos, porque claro que ya te imaginabas quien te esperaba. 
- Hola – Vos y una pequeña (pequeñísima) sonrisa. 
- Feliz cumpleaños.
Habías cruzado el umbral de la puerta cuando la cerraste detrás de ti, y querías salir corriendo, no querías, no. ¡Resentida! ¡Histérica! ¡Loca! Esas tres palabras te la dijo alguien dentro tuyo gritando, para que entres en razón. Imposible.
- Gracias – Cortante al cien por cien. 
Y que él si se sentia estúpido, ahora que se sienta el triple. Si vos te darías cuenta el tipo (tipazo) que tenes frente tuyo Paula. 
- ¿Cómo la estás pasando? – Sabe cómo remarla. 
- ¿Bien? –Silencio- ¿Por qué no viniste?
Eso era lo que más te dolía… Además de otras cosas, pero eso más.
- Bueno… Estoy acá. –Te dijo con una pequeña sonrisa, a lo que vos revoleaste los ojos.
- Ya casi que se van todos. 
- Sabes porqué Paula. – Y no, no lo sabias. O sí, pero no. No. 
- No, no lo sé. – Ylél que bufo ahora fue el. 
- Tal vez porque hace más de una semana que no nos hablamos, tal vez porque estas enojada conmigo… ¿Para qué? ¿Para sentirme mal? No. –Levantaste una ceja.
- ¿Entonces?
- Entonces… Vine porque, porque a pesar de todo eso quería darte mi regalo y mandarte los saludos de mi mamá –Él fue quien revoleo los ojos y vos sonreíste. 
Fue cuando escuchaste la puerta que se abría y un “¡No seas corta mambo!” de casi todos tus amigos y que escuchen una puteada de tu tío, y protestar “solamente quería fumar, che” A lo que ustedes dos rieron. 
- Gracias por el regalo Pepe – Porque a pesar de todo, siempre vas a ser agradecida.
- Espero que te guste… Lo podes cambiar si no. –Y le sonreíste. 
- ¿Vas a pasar? Hace un poco de frio.
- Prefiero irme –Y asentiste- Espero la termines de pasar bien.
- Gracias - ¡Basta de agradecer loco! – Eu, mañana… ¿estás en tu casa? 
- Eh… Seguro que sí. ¿Por? 
- Solo preguntaba – Mentirosa, mentirosa, mentirosa. El asintió y dejo un beso en tu mejilla a lo que vos, torpe como sos te asustes, porque pensabas que ese beso no iba a ser en la mejilla si no en… Y que te caigas para atrás, de culo. 
Y claro que él ría. ¿Sabes por qué te pasa? ¡Por arisca! 
- Ya sé que soy feo, pero tampoco para tanto –Dijo riendo mientras te ayudaba a levantarte. Y que vos te muerdas el labio- ¿Estás bien?
- Si –Reíste un poquito – Por ahí… Mañana paso por tu casa, así les llevo un poquito de torta a tus viejos.
- ¿Y a mí? –Te miro fijo, fijo a tus ojos y que vos también lo mires fijo a los de él, para que se queden colgados. Y que él baje la mirada.
- P-Para vos no, no viniste, perdiste –Sonreíste divertida.
- Acordate que en octubre cumplo yo eh.
- Me acuerdo, me acuerdo –Y se sonrieron – Bueno… Me voy a dentro.
- Si, chau –Y dejo nuevamente un beso en tu mejilla.
Cuando entraste a tu casa, tu tío te paro y vos reíste.
- ¡Ya! ¿Quién es? ¿Cuántos años tiene? ¿Por qué no entro? Va, va, va –Y reíste. 
- Pedro un amigo, dieciocho, porque se tenía que ir. ¿Listo?
- ¿Qué clase de amigo?
- Edgardo, déjalo en paz – Tu abuelo. 
- Un amigo, como cualquiera tío. Chau. 
Llegaste a donde estaban tus amigos y se callaron todos. Vos levantaste una ceja divertida y te cruzaste de brazos.
- ¿Qué paso? –Dijiste.
- Nada. ¿Allá? – Lali.
- Nada –Sonreíste.
- Dale, conta –Alargo la última vocal Romí. Es que ama la pareja que haces con Pedro.
- ¿Qué te regalo? – Zaira vio el paquete que tenías en la mano. Tu sonrisa.
- Un perfume –Y se los mostraste.
- Apa, se portó Pedrito. –Gastón.
- Merece aunque sea un chape, chiquito –Thiago. Y que tus amigos rian, vos te mordes el labio.
- Voy por unas gaseosas –Te levantaste. 
Una excusa, por cobarde. Y resentida.
¡Resentida! 

Continuara…
JusPauliter.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Capitulo 83


Reiste de aquel chiste malísimo y que tus amigas se rían de tu risa
“Eu, mi risa no es contagiosa” –Y sos tan cara rota. Como aman escucharte reír.
Era pleno agosto y ustedes tomaban terere, porque son así de especiales, porque les gusta ser rebeldes. Claro que los terere eran acompañados por una rica tarta de coco que tu mamá se había encargado de hacer, y no hay cosa que ames mas que las tortas que hace Alejandra, la que te dio la vida. 
Suspiraste porque habías perdido el aliento después de tanta risa, y que vuelvas a reírte, no podes parar. Y que ellas tampoco puedan. 
Todo con ustedes es risa (salvo algunas peleítas, pero nada grave). 
- ¡Necesito que me llame! –Romina y su histeria. Gastón y que cuelgue, tan normal en él. 
- Déjalo en paz, pobre chico – Lali se hacia la superada pero cuando está en los zapatos de Romí no hay quien la banque. 
Ocupan el living de tu casa, y vos no sabes pero tu papá te está odiando porque es domingo y quiere descansar un poco. Consideremos que son las tres de la tarde, para muchos (inclusive tu papa), horario de siesta. 
- Pau – Y que grite Zaira, porque vos te encontras cargando jugo al termo 
- ¿Qué pasa? –Responderle de la misma manera, olvidándose de tu papá, claro.
- Pedro, -Y te la quedaste mirando – Boluda, Pedro en el teléfono –Fue cuando viste que Zai tenía tu celular en la mano. 
Suspiraste, porque si, y atendiste. 
Desde aquel miércoles que no hablan más y solo pasaron cuatro días. Cuando vos lo esperaste el miércoles él jamas llego, y cuando él quiso hablar, la que no quiso fuiste vos, por eso es que en estos días ni la mirada se dirigieron y ahora… Te llama. 
- Pedro –Sequita.
- Hola, ¿todo bien?
- Si, ¿vos? ¿Qué pasa?
- ¿Cómo que pasa? ¿Nunca vamos a hablar? Al menos para que no nos sintamos incómodo con el resto de los chicos, digo. –Y bufaste, no queres hablar con él.
- Pedro, no puedo ahora… Estoy con las chicas. Tampoco quiero hablar. Es mejor, como dijiste vos, dejarlo así. Y con respecto a los chicos… Trataremos de llevar la situación, que se yo.
- Gracias por dejarme pensar en si estaba de acuerdo o no, veo que lo decidiste vos sola.
- Es que siempre estamos en la misma –Te apoyaste en el mármol, y ya que casi estabas de mal humor- Damos vueltas y vueltas. Ya está Pedro, yo te respeto a vos, hacelo vos también. Respétame a mí.
- No, no me respetas… Porque ni para opinar me dejas, pero ya está, no vale la pena seguir dándole vuelta al tema. Se lo que sentís vos, y es obvio, chau.
- ¿Pedro? –Y bufaste, porque si, te había cortado.

- ¿Y? ¿Para cuándo Paula? – Celes.
- Ahí voy –Y llegaste con el termo, acompañada de una cara de culo.
- Epa… ¿Qué paso? –Lali.
- Pedro y sus maneras de cagarme la existencia –Porque te hizo sentir la peor, claro. Y un poco lo sos (sigo estando a favor de Pedro)
- Vos sola te la cagas Pau –Porque Rochi también esta a favor de Pedro. Bah, en realidad todas tus amigas.
- Gracias –Sonreíste, con un poco de angustia.
- Es que es verdad Pau… No podes ser tan complicada –Y que te lo aclaren miles de veces. Que te lo aclare Zai
- Soy así, no me sale ser otra cosa – Y que te justifiques.
- Porque no queres –Tiro Lali. Y la morocha ya estaba un poco cansada de siempre decirte lo mismo y que no le hagas caso.
- Bueno, basta. Cambiemos de tema.
Porque lo necesitabas, ya estabas cansada de hablar de Pedro.
A la noche todos se juntaban en casa de Pedro (parecía a propósito) y vos intentaste enfermarte, tener algún que otro compromiso… Pero nada. Entonces alrededor de las nueve Zaira y Gastón se hicieron presente en tu casa para ir juntos a lo de Pedro.
Y que se les ocurra cenar en el quincho, el cual está congelado, pero que no dura mucho porque al apoyarte a la estufita se te pase todo. Cenaron hamburguesas, hechas por el dueño de la casa, y con ayuda de su padre.
Despues de comer se te ocurre alejarte un poco de tus amigos para salir un rato afuera, a pesar de que el frio se sienta, demasiado, necesitabas ese momento. Últimamente te gusta pensar en todo, y en nada a la vez. 
Fue cuando sentís que se sienta al lado tuyo y ya tu otro yo te dice que te alejes, que reacciones, que te pongas a la defensiva. Y por eso te separas un poquito, sin darle mucha importancia.
- ¿Pasa algo? –Él y sus preguntas.
- ¿Por qué estas acá? –Vos y tus respuestas con preguntas.
- Es mi casa –Y que lo mires con odio- Vine en son de paz… No quiero pelear más.
- ¿Por cuánto tiempo? –Dijiste después de unos cuantos segundos.
- Eso depende de vos – Y sentías que todo dependía de vos. Y lo odiabas. 
Odiabas estas situaciones, lo odiabas a él.
- Tenes olor a cigarrillo. –Estaban un tanto separados, pero el olor a cigarrillo se siente a millas- ¿Estuviste fumando Pedro? –Y lo miras con el ceño fruncido.
- No… No te interesa.
- Obvio que me interesa Pedro. ¿Estas fumando otra vez? – Porque había logrado vencer ese vicio hace unos años atrás, cuando empezó a fumar a los dieciséis años, siempre cigarrillo, aclaremos. 
- Fue solamente uno Paula… Estaba un poco nervioso.
Y siempre la misma escusa, la misma de todos. 
- ¿Sabes cómo terminas tarde o temprano, verdad?
- No hace falta que me lo digas, no necesito tus consejos.
Elevaste una ceja. Y odiabas al Pedro superado. No sos consejera, odias hacerlo. Pero si sos recordatoria, para que le quede claro no más.
- Perfecto.
Y como no tenías mas que decir te levantaste para reunirte con los demás. Pero él siempre te va a frenar, y vos siempre te vas a dejar (bueno, casi siempre. Depende en que, obvio)
- Te dije que venía a hacer las paces. –Y revoleaste tus ojos. 
- Es que siempre tenes algo nuevo Pedro, siempre. Por mi parte está todo bien, hace lo que se te cante. –Obvio que estás enojada, obvio, y no lo precisas disimular. Porque odias que este fumando de nuevo, porque le crees que haya fumado solo uno, pero sabes que no iba a ser solo eso, iba a seguir fumando. Y aunque trates de convencerte de que solo te enojaba porque es tu amigo, muy en el fondo, en algún rincón de tu cuerpo, sabe que no es así, que no es solo porque es tu amigo. 
- No podes ser tan infantil, date cuenta que no todo gira a tu alrededor. Se lo que estoy haciendo y me siento bien haciéndolo, no me jodas. Y claro que se que te jode, que te haces la superada, pero no te sale.
- ¿Y vos? ¿A vos te sale hacerte el superado? No me jodas
- ¿Quién se está haciendo el superado? Paula, ¿Qué te crees? –Claro que estaban a los gritos. Tus amigos temían en que terminen a las piñas. 
- Veo como queres hacer los pases, ni una conversación seria se puede tener con vos. Y el superado sos vos, porque de la nada empezas a fumar… ¿Qué onda? 
- ¡Qué onda vos! Metete en tus cosas, suficiente tenes para meterte en las mias.
- No me meto Pedro, solo que sos mi amigo, y…
- Ese es el problema… Solo amigos, solo. 
- No empieces.
- Yo no empiezo nada, ya empezó Paula, tarde. 
- Ya termino –Dijiste en susurro. Y él te miro algo dolido. Vos sin mas vueltas entraste al quincho. 
Tus amigos en silencio, para que lo mires en general y no hacía falta ser adivina para saber que habían escuchado (además que terminaron a los gritos). Agarraste tus cosas, te despediste de ellos, y con una promesa que se veían mañana, saliste para tu casa.
- Perdóname… -Vos a Pedro – No me voy a preocupar más por vos. 

Continuara… 
Y casi que se agarran a las piñas Jajajajaja. 
Veremos que pasa en el próximo (o sea, mañana u hoy)
Cositas para decir:
1.Gracias por comentar.
2.No saben lo lindo que se siente recibir tantos comentarios y saber que me leen tantos (insisto en que es una locura)
3. No hay tres!!! (¿?) 
JusPauliter

domingo, 22 de diciembre de 2013

Capitulo 82

Caminar despacio, porque tu cuerpo (y tu mente) lo ordenaba así, y que poco a poco el cuerpo se enfrié, entonces que tirites de frio y que quieras volver a casa, porque hacía mucho frio. En este día, algo raro, porque si bien en unos días empezaba septiembre, el mes de la primavera, agosto siempre se caracterizó por el frio, y eso te pone de mal humor, porque ansias con todo tu cuerpo que llegue septiembre, Bariloche y la primavera, claro.
Algo raro también de este día, es que hoy no te paso a buscar Pedro, como siempre que quedan en ir a un lugar él es el encargado de buscarte. Hubo una excepción hoy, y crees que va a durar unos días más.
Llegaste a casa de tu amiga Zaira y ella te recibió con un abracito para que después entres a su casa, enseguida sacarte aquella campera de abrigo pero acercarte al calefactor enseguida.
- ¿Pedro? –Claro que iba a preguntar por él, si temprano habían quedado que los tres pasaban a buscar a Gastón para después ir a lo Rochi, donde se festejaba el cumpleaños de ella y de Thiago.
- Me dijo que iba solo para casa de Ro –Revoleaste los ojos.
- ¿Qué paso? Se pelearon –Asentiste - ¿Quién se la mando? –Y ahí estaba el problema.
- Los dos –Ella sabía todo lo que aquel día Pedro te había dicho, y se puso tan feliz que casi fue ella la que le decía todo que si – Viste lo que paso el otro día –Ella asintió y espero a que sigas – Hoy, cuando salimos del colegio lo invite a almorzar, estaba sola, él se había peleado con Horacio –Y revolearon los ojos ambas, es que no era nada raro- Entonces… Mientras comíamos le dije, que yo necesitaba un poco de tiempo, para aclarar todo… Y que me perdone, que mis sentimientos no eran iguales a los de él, no por ahora –Ella levanto una ceja, y casi que se larga a llorar.
- ¿Qué te dijo?
- Que estaba bien… Pero que se sentia un estúpido, por haberme dicho todo eso, y que…Que prefería alejarse un poco de mí, porque no puede manejar las situaciones.
- Está bien
- Le dije que estaba siendo egoísta, porque a pesar de todo seguíamos siendo amigos, y no daba que estemos en un mismo grupo, y que no nos dirijamos la palabra. Entonces se enojó, diciéndome que la egoísta era yo, que no le podía pedir que hagamos como si nada, cuando… El me había dicho que me ama y yo le había cortado el rostro. Pero no es que le corte el rostro por forra, me encantaría sentir algo así como él, pero te juro que estoy tan confundida.
- Sabias que tarde o temprano iba a pasar eso Pau, no es nada nuevo.
- Si, pero te juro que rogaba para que no llegue. Odio ser la mala de la película ahora, porque claro… él queda como el eterno enamorado y yo la histeriquita que no sabe lo que siente.
- ¿Sabes qué? Si en un principio dejaban todas esa boludez de que siendo amigos no pueden tener algo serio, seria todo diferente.
- No creo… Somos tan diferentes que sería igual Zai.
- ¿Y ahora, qué?
- No se… Nada, supongo.
- ¿Pero no quedaron en que lo ibas a pensar mejor, nada?
- Le dije eso y se puso como loco, no te digo.
- Es que pobre también… Tomate tu tiempo Pochi, así no se lastiman más –asentiste, a tu pesar- ¿Vamos?
Por suerte Nora, la mamá de Zai se ofreció a llevarlas, así que buscaron a Gastón y salieron para casa de Rochi.
Genial, genial la pasaste, trataste de olvidarte por un rato todo lo mal que te sentís, para disfrutar con tus amigos, y que logren subirte el ánimo. Le cantaron el feliz cumpleaños a los dos, les entregaron sus regalos y rieron y festejaron con los dos. Cerca de las siete Thiago se despidió porque en su casa lo esperaban sus familiares y algún que otro amigo, vos te quedaste un ratito más en lo de Ro, charlando con las chicas hasta que decidiste volverte, por eso llamaste a tu papá que te busque. Había un poco más de viento, y el frio era el triple que el de hoy a la tarde.
- Pauli ¿mañana a la tarde tenes que hacer algo?
- Trabajo pa. – Ah, sí. Porque habías conseguido que en un local de ropa te acepten como empleada, y tenías turno de cuatro a ocho y media.
- Bueno, pero a las cuatro entras –Asentiste- Cuando salgas del colegio anda para mi oficina. Me llamaron una de las directoras de la universidad que ella iba a estar acá, en una de sus universidades de la capital para que te expliquen un poco lo que va a ser el examen de integro –Asentiste.
- Ah, bueno. Entonces, ni bien salgo voy para allá.
- Dale, si no te busco yo
- Ay si, dale – Para que dijo, tonto. Es obvio que ibas a preferir que te busque antes de cruzar todo Palermo para ir a su trabajo.
Cerca de las ocho llego tu mama con unas pizzas, así que después de calentarlas un poco en el horno, se sentaron los cuatro para cenar. Que termines de hacer algo del colegio y que te acuestes a dormir, porque mañana tenes que madrugar otra vez.

Menos veinte y esperabas a Pedro que te busque, ya lista, con un humor genial, porque llegabas tarde. Fue cuando te decidiste a salir, ya siendo menos diez que él llegaba a tu casa.
- ¿Qué paso Pedro? ¿No te sonó la alarma?
- Si, sonó – Y te dejo un beso en la mejilla. Ya con su tono de voz te diste cuenta que estaba de mal humor – La pospuse para seis y media, cuando sonó… La pospuse de nuevo.
- Ah, re bien. ¿No te acordaste que me tenías que buscar, no?
- ¿Cuándo estas dormida te acordas que te tengo que buscar?
- Obvio. –Y ya caminaban para el colegio, vos fuiste la que te encargaste de avisar a los chicos que llegábamos tarde, por culpa de Pedro.
El silencio los invadió y vos te sentías tan mal: por el silencio, porque necesitabas aclarar tu mente, y porque también necesitabas aclararle las cosas a él.
- Pau… - Y ahora su voz sonó tranquila, porque en verdad él estaba tranquilo. Vos lo miraste, con tus facciones relajadas, porque también se te había pasado el mal humor. - ¿Te puedo preguntar algo? –Y de ahora en más sus consultas a una pregunta te daban un poco de miedo. Igualmente murmuraste un “si” – Sé que estamos un poco peleados… pero, ¿pensaste…algo? –Y lo miraste. No te podías enojar con él, cuando ya pasaron ¿cinco? Días de aquella vez, pero no tenías una respuesta todavía. Entre el colegio, el trabajo te negabas a pensar en Pedro. – Sé que soy un poco pesado, pero… No sé, decime vos.
- Es que no se Pepe… Te juro que no se –Y él se quedó en silencio- Tengo muchas cosas en la cabeza ¿sabes? –Asintió. Y solo quedaba una cuadra para llegar al colegio.
- Me parece que… Que ya está, va a ser lo mejor. –Y lo miraste – Creo que me equivoque en todo, porque soy re mandado, y… ese día estaba tan directo que me salió decírtelo. Perdóname.
Y odiabas tener esa charla justo ahora, a punto de entrar al colegio.
- ¿Queres que charlemos después? Ahora no podemos hablar tranquilos. Si queres, después pasa por casa, antes de las cuatro.
- Va a ser al pedo Pau.
- ¿Por?
- Porque sí, porque se lo que pensas, lo que sentís.
- ¿Ahora sos adivino? –Sonrei – Dale tarado, te espero eh. –Y que empieces a caminar, para que él te llame devuelta y vos vuelvas. - ¿Qué pasa?
Entonces que te agarre de la cintura para posar sus labios con los tuyos, y que juntos (porque la flojera no se te va a pesar de todo) formen un beso dulce, lleno de amor por su parte, porque va a ser todo lo posible para que dejes de dar vueltas y que sientas lo mismo que él, porque te quiere, y jura que va a ser lo imposible para que vos también lo hagas.
 Y que te separes, al darte cuenta de todo, porque vos sos así: tan enroscada.
- Dale, vamos. – Y que no logres decir nada al respecto a ese beso, porque no podes, no te salen palabras.
Que lleguen al colegio tarde, que todos ya hayan formados y que les ponga la media falta. Que tus compañeros (mas amigos) los carguen por llegar tarde y juntos, y que al menos vos, te quieras matar. Pero tranqui.


Continuara... 
JusPauliter. 

Capitulo 81


Sonreír y agachar la  cabeza, tu vergüenza y su sonrisa divertida. Que te pida perdón por ser tan oportuno y tus ganas de matarlo, primero por ser tan lindo, segundo porque no te podía preguntar eso, acá, ahora. No.
Que sientas tus mejillas un poco coloradas y que te apartes un poco de él para podes procesar bien lo que acababa de preguntar… Y decir. Una locura, según vos. 
Sonreíste cuando él se levantó para irse, porque tu silencio lo incomodo, sabe que se la mando. Y lo queres matar, si la encaras, báncatela, chiquito.


Es sábado veintiuno del mes de agosto, media tarde y Pedro y vos se encuentran en tu casa, en el living, en los sillones después de tomar un café con leche y unos bizcochitos que el trajo. Un silencio y que el carraspee para que tu atención sea dirigida a él y sus facciones tensas.
- ¿Te puedo preguntar algo? – Y te pareció raro que no te lo haya preguntado sin haber pedido permiso. Entonces te diste cuenta que era una pregunta ¿seria? Asentiste, con un poco de miedo. - ¿Vos…Estarías conmigo? O sea, de esa forma –Y que gesticule con las manos para quedarte helada. Sonreíste – Sé qué… Por ahí no queres porque bueno… Es raro que… -Y estaba nervioso – Deja, me la re mande.
- Pedro.  – Sonreíste, para que se tranquilice un poco, se lo notaba demasiado tenso, y eso a vos te ponía un poco divertida, es que no le habías contestado nada y ya sacaba conclusiones. Igualmente no es para menos, por tu cara de sorpresa cuando escuchaste aquella pregunta.
Y en realidad no tenías idea que responderle, como dijo es raro, digo, son amigos, y aunque a vos se te presentaron esas clases de cosquilla en la pansa, y él está totalmente hasta las manos con vos, la inseguridad se hace presente cuando se toca este tema tan… Complicado y especial a la vez. 
Para vos, Pedro es una persona muy linda, tanto físicamente, pero por dentro es mucho más lindo, tiene esa manía de pelearte las veinticuatro horas del día, de molestarte, hasta te hace pagar un mc, pero el pibe siempre, siempre está, te escucha, te hace reír con sus chistes malísimos, te da paz, te completa… Si, te completa, aunque vos te niegues a todo sentimiento.
Un silencio larguísimo y que vos no tengas respuesta. 
- Te amo – Te susurro. 
Y si te quedaste helada hace un rato, esta vez te quedaste con la boca abierta, con esas sos palabras que te sonaban dentro de la cabeza, y te preguntaste si habías escuchado bien. Si, te ama.
- Pedro… -Dos veces diciéndole “Pedro” y el que te quiera matar sea él, podrías decir algo más, digo… como “yo también cosita linda, siempre lo hice” o un “Pedro ¿queres ser mi novio?” ¿Pedimos mucho, verdad? 
- En realidad no tenes que decir nada si no queres… O no podes. Solo, eso –Dijo con una pequeña sonrisa. Y vos ni una sonrisa chiquita.
Esto es grave, no puede amarte, no puede preguntarte si queres hacerlo con él, no puede todo junto, es mucho, no podes procesar tantas cosas fuertes.
Según vos, aclaremos. (En esta banco a Pepe).
Un ataque de vergüenza y que él ría poquito, porque le das ternura, y vos te queres matar, sip. 


- Pepe… No sé qué decirte – Nah, es que no se dio cuenta Pau – Yo…
- Mejor me voy. –Te sonríe y se levanta del sillón – Fue todo rápido, pero… Tenía que preguntártelo… Y decírtelo –Hace una mueca- Nos… Nos vemos.
- Para. – Menos mal que hablaste Paula, dios. – Para… Si, te la mandaste un poco, pero está bien que… Que me digas todo esto, que se yo, es lo que sentís y está bien. Y… -Como odias esta situación – Yo no quiero hacerte sentir mal Pepe. –Entonces él se puso un poco serio, se le borro aquella pequeña sonrisa que se asomaba- Te quiero, y la paso muy bien con vos, enserio –Sonreíste para no llorar – Necesito un poco de tiempo –Y tu voz se quebró. Él enseguida asintió.
- Esta bien… Yo, me voy. –Y él también sonrió para no llorar. Se sintió el pibe más pelotudo, declarando su amor, confiando en que le digas algo más que necesitabas un tiempo, confiando en que capaz, sentías lo mismo que él, que querías lo mismo que él. 
Es que sos tan complicada, te cuesta muchísimo abrirte a una persona, te cuesta sentirte querida, y te cuesta querer también. 
Claro que lloraste, porque después de rebobinar todo, te diste cuenta de lo que le habías dicho, de que te dijo que te ama, y que vos no sabes si lo amas como él te ama a vos, porque siempre pensaste en que no iban a llegar a esto, te confiaste en que el enamoramiento de él no llegue tanto como para amarte, y te sentiste rara, porque esa paz que sentís cada día aumentaba más, y…. Te sentís tan mal. 
Una ducha larga, para seguir pensando en todo, y que cada vez te sientas peor. Que te propongas no pensar por un rato y que te pongas a leer aquel libro que habías empezado hace un día. Y que cuando llegue un whatsapp en el grupo que tenes con los chicos, Lali preguntando a ver si al final nos juntábamos en casa de Romí y que esta diga que a las nueve los esperaba, te agarro el apuro porque eran ocho y media. Te vestiste un poco más linda, y llamaste a tu papá para ver si te podía llevar. Querías evitar todo un viaje con Pedro a solas, es que no sabías que decirle, ni cómo actuar. 
Para tu suerte tu papá justo estaba por llegar a tu casa, y no tenía problema en llevarte. 
“Me lleva papá a lo de Romí, nos vemos allá.” Le mandaste un mensaje a Pedro avisándole, el cual no tuviste respuesta.
Nueve y media y estaban todos en la mesa del living, esperando el menú de Romí: Tacos. ¡Y como amabas tener una amiga que cocine como Romí! Va, todos aman que Romina cocine para ustedes. Y que cocine tan rico, claro.
- Un aplauso para la cocinera –Grito Lali y que todos la aplaudamos.
- Genia Romí. Están buenísimos –Dijo Pedro. 
- Gracias –Ella y su sonrisa. Que la alaguen tanto la ponía feliz.
- Ya te podes casar –Dijo Zai, la cara de Gastón y que todos riamos – Hey, es el dicho rubio, tranquilo.
- Jajajajaja casi que se desmaya eh –Celeste.
- Vos y tus dichos Zaira – Se quejó Gastón para que nuevamente riamos. 
Despues de la cena vos ayudaste a repartir el helado en unas compoteras, para que Celes lo reparta a cada uno de tus amigos, y que nuevamente estén todos sentados en el living.
- ¿Ya prepararon algo para el viaje? – Dijiste. 11 de septiembre y ustedes partían a Bariloche. 
- Yo si – Dijo Rochi – Ya tengo casi todo armado, faltan algunas cosas.
- Están muy apuradas, yo no tengo nada –Dijo Pedro. 
- Va a llegar el día del viaje y vos vas a estar armando la valija – Le dijiste divertida, él no lo estaba. 
- Porque no me enrosco tanto como ustedes, ya tengo más o menos visto lo que voy a llevar. –Te respondió. 
- ¿Estás diciendo que somos indecisas?  -Dijo Lali con una sonrisa.
- Para nada – Y su tono irónico para que rían, vos no. 
Y con la excusa de lavar los platos que habían usado te levantaste para cambiar un poco de aire, de despejarte un poco. Algo feo te producía cuando Pedro te miraba de aquella forma, como enojado, por eso decidiste alejarte un poco para calmarte. Y lograste hacerlo hasta que Lali se acercó para ofrecerte una ayuda. 
- A vos te pasa algo –Que te saque la ficha de una.
- ¿Eh?
- Dale Pau, estas muy… callada –Y rio de vos - ¿Qué paso? 
- Pedro… Se la re mando hoy a la tarde. –Y tu voz estaba un poco quebrada – Me dijo un montón de cosas… Y me confundió un poco, bueno mucho. 
- ¿Lo mato? –Y sonreíste.
- No, mátame a mí por estúpida.
- ¿Qué te dijo? –Y te susurro.
- Que me ama – Una sonrisa de ella y una cara seria y de preocupación tuya- Y que quiere… Que quiere hacerlo conmigo –Levantaste una ceja.
- ¡Se te declaro boluda! –Dijo feliz, en susurro.
- Cállate. Me hizo sentir mal… Yo no sé si siento y quiero lo mismo que él La, me lo dijo todo junto y me hizo sentir mal, yo no pensé que… Que iba a pasar todo esto ¿entendes? Sabía que le pasaba cosas conmigo, pero no tanto como para que me ame. No quiero hacerlo sentir mal
- ¿Y vos, que sentís? 
- Es que no se boluda… Es divino, me hace sentir bien, pero no lo veo como para un futuro novio, ¿entendes?
- Entiendo, y creo que tendrías que dejarte llevar por lo que sentis y pasa en esa cabecita –sonrío- abrite, si te hace bien como decís, abrite y sentí Pau, no podes vivir con un “me hace sentir bien” y punto. Y tampoco me vengas con un “somos amigos” porque hace rato dejaron de serlo.
- Es que sé que no duraríamos nada de novios Lali, vivimos peleando por pendejadas, imagínate lo que seria. 
- Tuvimos una charla de esto… Y te repito, no perdes nada con probar. ¿Lo queres? Anda y habla. 
- No es tan fácil.
- Vos lo volves difícil Pochi 
Y en eso interrumpe Romí, suplicando que dejen de limpiar y que vuelvan al living con el resto, obvio que no les quedo otra que hacerle caso. 
Siempre que hablabas con Lali te hacía sentir mejor, es que ella siempre tiene la posta cuando habla, y te aclara un poco la mente (y el corazón). Pero no te animabas a jugarte todavía, no cuando dentro tuyo por un lado decía que te juegues por tu amigo, y por otro moría de miedo por perder a un amigo de años por unos sentimientos confusos (por parte tuya, claro). Te diste el lujo de tomarte un tiempo para pensar bien, y no cometer un error. 
- Pochi ¿Dónde estás? –Te dijo Thiago acariciando tu espalda, es que colgaste y tu cara no era la mejor - ¿Estas bien?
- Si –Sonreíste- ¿en que estaban? 
- Que en enero vamos a ir devuelta a Mar del, porque después anda a saber por cuanto tiempo nos vemos. ¿Tus viejos no programaran otro viaje, no?
- No sé, pero que no rompan las bolas, yo me voy con ustedes –Sonreíste para que tus amigos también lo hagan. No te imaginas lo que te quieren. 
- ¡Esa Pochi! –Festejo Gastón.
- ¿Y cómo se preparan para el martes los cumpleañeros? –Dijiste. Thiago y Rochi cumplen años el mismo día. 
- Ansiosa –Dijo ella.
- Yo un poco bajón, diecinueve, boludo. –Rieron.
- No se nota nada mi amor –Su novia lo ama.
Cerca de las dos el taxi que compartías con tus amigos llego y se despidieron del resto para viajar cada uno a su casa. Y cuando llegaste a tu casa, Pedro se bajó con vos, porque siempre iba con la plata justa, y jamás llegaba a pagar hasta su casa. 
- ¿Siempre vas a estar con la plata justa? Te congelas hasta que llegas a tu casa.
- Siempre me pasa lo mismo –sonrío chiquito – Bueno, chau –Dejo un beso en tu mejilla.
- ¿No queres un buzo? Le puedo sacar uno a papá.
- Esta bien, gracias –Y vos le sonreíste.
- Chau Pepe. 

Continuara
JusPauliter.