✨Pedro✨
Mis
ojos semi abiertos, para volver a cerrarlos y volver a mis sueños, bueno, a
intentar volver.
Una
manos acaricio una de mis mejillas, y al instante sentí una nariz rozar con la mía,
para que después unos labios dejen un beso pequeño en la punta de está.
Suspire, y quise hacer como si nada, mi sueño era más grande, solo quería
cerrar los ojos y hundirme en mis sueños.
Pero
creo que ese intento fue lo peor que hice.
―
¡Dale Pedro! Despertate – Grito una Paula eufórica, dispuesta a empezar el día
con todo, todo lo contrario a mí.
Mis
ojos se abrieron como dos O enormes, para encontrarme con su sonrisa divertida,
para que rodee sus brazos en mi cuello y que me bese dulcemente, sin pensarlo,
me encontré siguiendo este beso.
―
Te odio, es re temprano Paula, ¿Por qué no podes ser como las otras personas y
levantarse un sábado a las once de la mañana? –Ella se rio un poquito y me
abrazo, hundiendo su cara en mi cuello, yo la abrace por su espalda.
―
Porque tengo dos días para aprovechar a mi novio, y no pienso desaprovechar
este día tan lindo –le sonreí- además, no es tan temprano… son las nueve –me miro
divertida pero con miedo a mi reacción. Y sin dudas me puse encima de ella para
que una guerra de cosquillas comience. Que su risa retumbe por toda la habitación
y, sin dudas, es el sonido más lindo que se puede escuchar.
―
Buen día –Le dije, después de que ella me insista en que pare, y que amenazando
en que si no lo hacía se iba a ser pis encima, bueno, obvio que pare. Ella se
encontraba abrazada a mi cuello, haciendo que mi cuerpo este casi completamente
pegado al de ella. Dejo un beso dulce, al cual seguí, y forme un poco más
intenso.
―
Buen día mi amor –me dijo cuándo el beso se cortó, sonriente y a milímetros míos,
rozando mi nariz.
―
¿Enserio son las nueve? –pregunte, y ella asintió con su sonrisa divertida, yo mordí
mi labio inferior y me beso, como para que el “dolor” de haberme despertado
temprano sea menos- ¿nos levantamos entonces?
―
Si, pero yo antes me entro a duchar, ¿queres preparar el desayuno?
―
Encima que me despertas temprano, te tengo que hacer el desayuno, ah no, listo.
Sigo durmiendo eh –Mordió su labio inferior
―
Dale Pedro, no seas vago.
―
Bueno, pero… Ya sé, vos me debes una ducha, los dos, así que… nos podemos
duchar y después preparar el desayuno juntos. ¿Qué decís?
―
Que no podes ser tan larva boludo, ¡es un desayuno! Una chocolatada para vos,
un café para mí, y untar manteca en cuatro tostadas, ¿tanta ciencia? –Me la
quede mirando, para después asentir con mi cabeza y que ella me pegue en el
hombro- Bueno, termino de ducharme y preparamos el desayuno, me das asco- Reí
para no dejarla ir, agarrándola de su brazo para recostarla nuevamente en su
cama, y que la bese dulcemente, para que ella también se sume a este beso y se
vuelva más intenso, que baje a su cuello con mis besos para que ella me acaricie
mi espalda, y que murmure un “Pepe”, y que levante mi mirada para que se cruce
con la de ella.
―
Esta Zaira –me dijo, ya ruborizada, para que sonría. Que deje un beso dulce en
sus labios- ¿Nos bañamos juntos? –Me la quede mirando- ¿No me dijiste que querías que nos bañemos juntos? - le sonreí, sin despegar mi vista en la suya-
dale estúpido, solo ducharnos, ¿sí o no?
―
Obvio, no se para que preguntas, y te pones colorada, es obvio mi amor –ella me
miro, y levanto una ceja.
―Dale
tarado –tomo una de mis manos, y nos fuimos a su baño privado.
Le
sonreí para que ella ría, y que baje sus manos por mi cintura y que en ningún
momento se corte el beso que había comenzado dulce, tranquilo y que ahora se está
yendo por las ramas. Acaricio su costado de su cuerpo, subiendo y bajando con
ambas manos, para que corte el beso, y me hunda en su cuello.
Que
la alce para que sus piernas rodeen mi cadera, y que vuelva a sus labios para
fundirnos en un beso apasionado, lleno de amor, y esas ganas de que estos
momentos con ella sean infinitos.
Su
mirada en la mía, como la mía en la suya, nuestras narices rozándose y que
nuestras respiraciones entrecortadas se mesclen, unas sonrisas se nos escapen
para que volvamos a besarnos esta vez mucho más tranquilo, dulce y pausado.
La
baje, sin dejar de abrazarnos, para que ella vuelva a rodearme mi cuello con
sus brazos y que estemos varios minutos ahí, bajo la ducha, abrazados.
―
¿Salimos? Tenes piel de pollo –le dije, para que ella me sonría, el agua ya salía
por poco helada.
―
Por fa –dijo, divertida para que ría y me bese.
―
Tarada, ¿Por qué no dijiste que tenías frio?
―
Porque también me quería quedar así con vos –me dijo dulcemente y yo le sonreí,
para unir nuestros labios.
―
Sos hermosa –le murmure, mientras dejaba un beso en su mejilla, sin dejar de
abrazarla.
―
Te amo –también murmuro- me haces muy bien –sonreímos.
―
Vos a mí también, mi amor – la bese dulcemente.
Cuando
salimos de la ducha, no tardamos mucho en cambiarnos, para después, salir para
el comedor, y encontrarnos con una Zaira en la mesa del comedor desayunando.
―
Buenos días tortolitos –dijo ella con su sonrisa- ¿Cómo están? Muy bien, ¿no? –dijo,
divertida. Y ahí es cuando me di cuenta que nuestras sonrisas nos delataban- Me
alegro que hayan comenzado con todo este sábado –dijo, divertida y no contuvo
su risa. Una Paula prácticamente bordo y yo que no aguantaba mi risa.
―
Córtala Zaira –Dijo mi novia que se acercó a saludarla- Buen día-dijo para
perderse en la cocina.
Yo
reí un poquito, deje un beso en la mejilla de mi amiga y me senté a su lado.
―
¿Todo bien Zai? –le dije con mi sonrisa.
―
Todo tranqui –dijo, también con su sonrisa- ¿vos? –levanto una ceja y yo reí.
―
No das más de tarada –ella largo una carcajada- ¿Qué onda este sábado? ¿Tenes planes?
―
En realidad estaba pensando en que me inviten ustedes a algún lado, pero, si
piensan hacer planes a los que no estoy incluido, algo se me va a ocurrir.
―
No seas tarada, hagamos algo los tres. Ustedes conocen más que yo, así que me
dejo llevar por dos mujeres, y… ¡miedo!
―
Ay, anda, tarado –dijo, para que ría- Podemos pasar el día en algunos de los
parques, llevamos para hacer algunos sandwichitos, el equipo de mate ¿Qué decís
Poch? – Llega ella, con dos tazas y antes de sentarse y compartir el desayuno
con nosotros, busca un platito con algunas tostadas.
Se
sienta al lado mío y mientras unta manteca en una de sus tostadas responde:
―
Me parece genial la idea –comenzó- podemos, después de desayunar, preparar el
equipo de mate, y después comprar algo para almorzar allá. –Asentimos- y ya nos
vamos, así no damos tantas vueltas.
―
Bue, habla la indicada –dijo Zai y yo reí. Ella nos miró seria, primero a ella,
después a mí. Para que larguemos una carcajada, y claro, ella siga seria.
―
No sé qué les causa tanta risa. – Reímos nuevamente, para que yo deje un beso
en su mejilla y ella me empuje, divertida.
Despues
de desayunar, y tener todo listo, salimos para el supermercado para comprar un
poquito de fiambre, y después, dirigirnos a la parada del colectivo. Hora después
bajábamos del colectivo al “Parque España”. Este queda a orillas del Paraná, y
por lo que vi, es elegido por muchas personas, elegimos un lugar verde, para después
de que Zai se encargue de poner una lona, nos sentemos los tres sobre esta.
El
día está completamente soleado, y no hay una gota de viento ni frio, por eso se
puede ver a unos nenes jugando a la pelota con remeritas manga cortas, una
pareja de abuelos caminando por la orilla del rio y un grupo de amigas riendo
de quien sabe qué.
Once
de la mañana y decidí con Zai acercarme a la orilla, para que después de dudar,
por las cosas, Pau se acerque con nosotros. Caminamos un poquito, y volvimos
donde estaban nuestras cosas.
Me
ofrecí de cebar mates, y claro que la ronda comenzó, junto con unas risas, y
charlas, esas que prácticamente no participo, porque estas dos no paran nunca,
pero admito, se las extrañaba un poquito. Bueno, en realidad, mucho.
Entrelace
mi mano con la suya, para hacerla girar y que quede abrazada en mis brazos, su
cara a milímetros de la mía, y que sonriamos, para que termine robándole ese
beso dulce y lleno de amor.
Ya
es de tardecita, y nosotros dos, antes de que volvamos para casa (o para casa
de ella) decidimos salir a caminar un poquito, a Zai no le molesto quedarse
cuidando las cosas, es más se había quedado charlando con unas chicas que
estaban al lado nuestro.
―
Te invito a cenar –le dije, ella me miro, sonriente- ¿Queres?
―
¿Onda cita? –dijo, divertida- Ahora que pienso, nunca tuvimos una cita, ¿Qué clase
de novios somos? –reí para robarle un beso.
―
Es verdad boluda –volvimos a reírnos- malísimo lo nuestro.
―
Igual, como el lunes cumpliríamos dos meses, y ya no vas a estar… ¿una excepción?
―
Podría ser una excepción –dije, sonriente- y de paso, tenemos nuestra primera
cita –Reímos.
―
¡Somos un horror Pedro! – asentí, para volver a besarla.
―
Igual, está bueno… Digo, porque si no sería todo como muy armado, viste que
siempre esta la primera cita, después la segunda, y en la tercera se revolea
todo –reí por su cara- nosotros hicimos todo al revés, lo hicimos por primera
vez, después nos pusimos de novios, y después de casi dos meses de novios, tenemos
nuestra primera cita –reímos.
―
Te amo –me dijo ella- te juro que me encanta estar así con vos, no te vayas
nunca –dijo, para que le sonría y que deje un beso dulce en mis labios.
―
Te amo hermosa –nos sonreímos, para volver a besarnos.
Continuara…
Hola
aparecí!! *le tiraban con huevos en la cabeza* yo sé que me extrañaron *un “uuuh”
eterno* espero que les guste el capítulo *un “aaaawww”* y mañana estare
subiendo el próximo *amenazas como “si no subis te caemos todos al rancho”*
Boe,
que le pasaba.
Espero
sus comentarioooooooooossss!!
JusPauliter.