lunes, 29 de septiembre de 2014

Capitulo 146

Pedro

Mis ojos semi abiertos, para volver a cerrarlos y volver a mis sueños, bueno, a intentar volver.
Una manos acaricio una de mis mejillas, y al instante sentí una nariz rozar con la mía, para que después unos labios dejen un beso pequeño en la punta de está. Suspire, y quise hacer como si nada, mi sueño era más grande, solo quería cerrar los ojos y hundirme en mis sueños.  
Pero creo que ese intento fue lo peor que hice.
― ¡Dale Pedro! Despertate – Grito una Paula eufórica, dispuesta a empezar el día con todo, todo lo contrario a mí.
Mis ojos se abrieron como dos O enormes, para encontrarme con su sonrisa divertida, para que rodee sus brazos en mi cuello y que me bese dulcemente, sin pensarlo, me encontré siguiendo este beso.
― Te odio, es re temprano Paula, ¿Por qué no podes ser como las otras personas y levantarse un sábado a las once de la mañana? –Ella se rio un poquito y me abrazo, hundiendo su cara en mi cuello, yo la abrace por su espalda.
― Porque tengo dos días para aprovechar a mi novio, y no pienso desaprovechar este día tan lindo –le sonreí- además, no es tan temprano… son las nueve –me miro divertida pero con miedo a mi reacción. Y sin dudas me puse encima de ella para que una guerra de cosquillas comience. Que su risa retumbe por toda la habitación y, sin dudas, es el sonido más lindo que se puede escuchar.
― Buen día –Le dije, después de que ella me insista en que pare, y que amenazando en que si no lo hacía se iba a ser pis encima, bueno, obvio que pare. Ella se encontraba abrazada a mi cuello, haciendo que mi cuerpo este casi completamente pegado al de ella. Dejo un beso dulce, al cual seguí, y forme un poco más intenso.
― Buen día mi amor –me dijo cuándo el beso se cortó, sonriente y a milímetros míos, rozando mi nariz.
― ¿Enserio son las nueve? –pregunte, y ella asintió con su sonrisa divertida, yo mordí mi labio inferior y me beso, como para que el “dolor” de haberme despertado temprano sea menos- ¿nos levantamos entonces?
― Si, pero yo antes me entro a duchar, ¿queres preparar el desayuno?
― Encima que me despertas temprano, te tengo que hacer el desayuno, ah no, listo. Sigo durmiendo eh –Mordió su labio inferior
― Dale Pedro, no seas vago.
― Bueno, pero… Ya sé, vos me debes una ducha, los dos, así que… nos podemos duchar y después preparar el desayuno juntos. ¿Qué decís?
― Que no podes ser tan larva boludo, ¡es un desayuno! Una chocolatada para vos, un café para mí, y untar manteca en cuatro tostadas, ¿tanta ciencia? –Me la quede mirando, para después asentir con mi cabeza y que ella me pegue en el hombro- Bueno, termino de ducharme y preparamos el desayuno, me das asco- Reí para no dejarla ir, agarrándola de su brazo para recostarla nuevamente en su cama, y que la bese dulcemente, para que ella también se sume a este beso y se vuelva más intenso, que baje a su cuello con mis besos para que ella me acaricie mi espalda, y que murmure un “Pepe”, y que levante mi mirada para que se cruce con la de ella.
― Esta Zaira –me dijo, ya ruborizada, para que sonría. Que deje un beso dulce en sus labios- ¿Nos bañamos juntos? –Me la quede mirando- ¿No me dijiste que querías que nos bañemos juntos? - le sonreí, sin despegar mi vista en la suya- dale estúpido, solo ducharnos, ¿sí o no?
― Obvio, no se para que preguntas, y te pones colorada, es obvio mi amor –ella me miro, y levanto una ceja.
―Dale tarado –tomo una de mis manos, y nos fuimos a su baño privado.
Le sonreí para que ella ría, y que baje sus manos por mi cintura y que en ningún momento se corte el beso que había comenzado dulce, tranquilo y que ahora se está yendo por las ramas. Acaricio su costado de su cuerpo, subiendo y bajando con ambas manos, para que corte el beso, y me hunda en su cuello.
Que la alce para que sus piernas rodeen mi cadera, y que vuelva a sus labios para fundirnos en un beso apasionado, lleno de amor, y esas ganas de que estos momentos con ella sean infinitos.
Su mirada en la mía, como la mía en la suya, nuestras narices rozándose y que nuestras respiraciones entrecortadas se mesclen, unas sonrisas se nos escapen para que volvamos a besarnos esta vez mucho más tranquilo, dulce y pausado.
La baje, sin dejar de abrazarnos, para que ella vuelva a rodearme mi cuello con sus brazos y que estemos varios minutos ahí, bajo la ducha, abrazados.
― ¿Salimos? Tenes piel de pollo –le dije, para que ella me sonría, el agua ya salía por poco helada.
― Por fa –dijo, divertida para que ría y me bese.
― Tarada, ¿Por qué no dijiste que tenías frio?
― Porque también me quería quedar así con vos –me dijo dulcemente y yo le sonreí, para unir nuestros labios.
― Sos hermosa –le murmure, mientras dejaba un beso en su mejilla, sin dejar de abrazarla.
― Te amo –también murmuro- me haces muy bien –sonreímos.
― Vos a mí también, mi amor – la bese dulcemente.
Cuando salimos de la ducha, no tardamos mucho en cambiarnos, para después, salir para el comedor, y encontrarnos con una Zaira en la mesa del comedor desayunando.
― Buenos días tortolitos –dijo ella con su sonrisa- ¿Cómo están? Muy bien, ¿no? –dijo, divertida. Y ahí es cuando me di cuenta que nuestras sonrisas nos delataban- Me alegro que hayan comenzado con todo este sábado –dijo, divertida y no contuvo su risa. Una Paula prácticamente bordo y yo que no aguantaba mi risa.
― Córtala Zaira –Dijo mi novia que se acercó a saludarla- Buen día-dijo para perderse en la cocina.
Yo reí un poquito, deje un beso en la mejilla de mi amiga y me senté a su lado.
― ¿Todo bien Zai? –le dije con mi sonrisa.
― Todo tranqui –dijo, también con su sonrisa- ¿vos? –levanto una ceja y yo reí.
― No das más de tarada –ella largo una carcajada- ¿Qué onda este sábado?  ¿Tenes planes?
― En realidad estaba pensando en que me inviten ustedes a algún lado, pero, si piensan hacer planes a los que no estoy incluido, algo se me va a ocurrir.
― No seas tarada, hagamos algo los tres. Ustedes conocen más que yo, así que me dejo llevar por dos mujeres, y… ¡miedo!
― Ay, anda, tarado –dijo, para que ría- Podemos pasar el día en algunos de los parques, llevamos para hacer algunos sandwichitos, el equipo de mate ¿Qué decís Poch? – Llega ella, con dos tazas y antes de sentarse y compartir el desayuno con nosotros, busca un platito con algunas tostadas.
Se sienta al lado mío y mientras unta manteca en una de sus tostadas responde:
― Me parece genial la idea –comenzó- podemos, después de desayunar, preparar el equipo de mate, y después comprar algo para almorzar allá. –Asentimos- y ya nos vamos, así no damos tantas vueltas.
― Bue, habla la indicada –dijo Zai y yo reí. Ella nos miró seria, primero a ella, después a mí. Para que larguemos una carcajada, y claro, ella siga seria.
― No sé qué les causa tanta risa. – Reímos nuevamente, para que yo deje un beso en su mejilla y ella me empuje, divertida.
Despues de desayunar, y tener todo listo, salimos para el supermercado para comprar un poquito de fiambre, y después, dirigirnos a la parada del colectivo. Hora después bajábamos del colectivo al “Parque España”. Este queda a orillas del Paraná, y por lo que vi, es elegido por muchas personas, elegimos un lugar verde, para después de que Zai se encargue de poner una lona, nos sentemos los tres sobre esta.
El día está completamente soleado, y no hay una gota de viento ni frio, por eso se puede ver a unos nenes jugando a la pelota con remeritas manga cortas, una pareja de abuelos caminando por la orilla del rio y un grupo de amigas riendo de quien sabe qué.
Once de la mañana y decidí con Zai acercarme a la orilla, para que después de dudar, por las cosas, Pau se acerque con nosotros. Caminamos un poquito, y volvimos donde estaban nuestras cosas.
Me ofrecí de cebar mates, y claro que la ronda comenzó, junto con unas risas, y charlas, esas que prácticamente no participo, porque estas dos no paran nunca, pero admito, se las extrañaba un poquito. Bueno, en realidad, mucho.
Entrelace mi mano con la suya, para hacerla girar y que quede abrazada en mis brazos, su cara a milímetros de la mía, y que sonriamos, para que termine robándole ese beso dulce y lleno de amor.
Ya es de tardecita, y nosotros dos, antes de que volvamos para casa (o para casa de ella) decidimos salir a caminar un poquito, a Zai no le molesto quedarse cuidando las cosas, es más se había quedado charlando con unas chicas que estaban al lado nuestro.
― Te invito a cenar –le dije, ella me miro, sonriente- ¿Queres?
― ¿Onda cita? –dijo, divertida- Ahora que pienso, nunca tuvimos una cita, ¿Qué clase de novios somos? –reí para robarle un beso.
― Es verdad boluda –volvimos a reírnos- malísimo lo nuestro.
― Igual, como el lunes cumpliríamos dos meses, y ya no vas a estar… ¿una excepción?
― Podría ser una excepción –dije, sonriente- y de paso, tenemos nuestra primera cita –Reímos.
― ¡Somos un horror Pedro! – asentí, para volver a besarla.
― Igual, está bueno… Digo, porque si no sería todo como muy armado, viste que siempre esta la primera cita, después la segunda, y en la tercera se revolea todo –reí por su cara- nosotros hicimos todo al revés, lo hicimos por primera vez, después nos pusimos de novios, y después de casi dos meses de novios, tenemos nuestra primera cita –reímos.
― Te amo –me dijo ella- te juro que me encanta estar así con vos, no te vayas nunca –dijo, para que le sonría y que deje un beso dulce en mis labios.
― Te amo hermosa –nos sonreímos, para volver a besarnos.

Continuara…
Hola aparecí!! *le tiraban con huevos en la cabeza* yo sé que me extrañaron *un “uuuh” eterno* espero que les guste el capítulo *un “aaaawww”* y mañana estare subiendo el próximo *amenazas como “si no subis te caemos todos al rancho”*
Boe, que le pasaba.
Espero sus comentarioooooooooossss!!

JusPauliter.

martes, 23 de septiembre de 2014

Capitulo 145

Paula

Una mueca y mi risa, para que él termine contagiándose y que ahora sea él el que le erre apropósito para que volvamos a reír.  Y que una mini guerra de palitos salados surja en el living, que nuestras risas sea infinitas, y mucho más cuando es Zaira la que nos observa del marco de la puerta de la cocina, no damos más de chiquilines y ella aguanta la risa, es que se viene un reto.
― ¿¡Ustedes no saben que no se juega con la comida!? – sus brazos cruzados, y el esfuerzo que está haciendo por aguantar la risa es inmensa.
Ella se había ofrecido hacer el almuerzo para los tres, había comprado todo, y por eso ella estaba en la cocina preparando, mientras, yo junto con Pepe habíamos quedado en el living con una compotera de palitos cada uno. La idea era que yo le tire uno de estos para su boca y que después él haga lo mismo. Bueno, nos entusiasmamos intentándolo.
― Perdón mamita, no lo volvemos a hacer –le dijo él divertido, sobrándola, para que ella muerda su labio inferior, que sonría y se acerque a nosoleylbrá
― Que fin de semana largo me espera, Dios. Los dos están tan estúpidos –reímos. Tenía toda la razón.
Después de aquel reencuentro nos volvimos caminando para el departamento, los dos nos encontrábamos tan feliz de vernos, que estábamos en tarados mal, y digamos que todavía seguimos, bastante.
Es que, ¡esta acá! ¿Entienden eso?  Porque yo todavía onda que no caigo. Es volver a cruzar nuestras miradas, sonreírnos, y que no baste decir nada, porque todo se transmite por nuestras miradas.
En el momento en que lo vi sonriéndome, una sonrisa apareció sin permiso alguno, mis ojos se volvieron cristalinos y unas pocas lágrimas de emoción amenazaron en salir y cuando nos abrazamos… Explote.
Sentí una emoción tan enorme, sentí que no quería separarme más de él, sentí su amor, ese amor que me dio confianza.
― Nos amas –deje un beso en su mejilla - ¿pongo la mesa? –ella asintió, y sin más vueltas con ayuda de él pusimos la mesa, y Zai fue la encargada de traer esos tallarines con crema y trocitos de jamón.
Y además de sentir todo ese amor, tenerlo acá con su humor, sus chistes fáciles que nos hacían enojar, sus comentarios, él en sí era lo más lindo. Este es el momento que me doy cuenta lo cuanto lo extrañe, es que de pasar a vernos todos los días, pasar la tarde, un almuerzo, una noche de pelis, o lo que sea, a estar tres semanas sin vernos, él en una ciudad y yo en otra, era un rotundo cambio, en el que me dijeron que con el tiempo me iba a acostumbrar, pero yo siento que siguen pasando los días y todo lo contrario, extraño más. De haber conocido gente nueva, la cual me ayuda a integrarme a esta nueva ciudad, no es lo mismo, viví toda mi vida en otra ciudad, la cual quedaron todos mis seres queridos.
― Tengo que reconocer que tenía miedo a esto –comenzó diciendo Pedro, con su vista a su plato de tallarines- Pero están muy ricos Zai, enserio –ambas sonreímos.
― Que feo que no me hayas tenido fe, Pedro, yo te dije, no nos íbamos a ir de casa sin saber cocinar –Dijo ella, y se agrando un poquito.
― Igual, ¿puedo contar algo? –Pregunte, divertida- te voy a bajar el ego mal –ella me miro divertida, esperando a que siga- el segundo día que llegamos, yo llegue re contenta de la universidad sabiendo que Zai iba a cocinar –ella rio, fuerte- Llego, te juro boludo, el olor a quemado que había –Y ahí reímos los tres- ¡Podes creer que se le quemo el arroz!
― ¿Cómo que se le quemo?
― Te juro, se habrá evaporado el agua o no se –Dije, y ella asintió, hundida en su risa.
― Creo que solo a mí me paso –Reímos- Bueno, pero avance muchísimo en solo tres semanas ¿no?
― Ni hablar, esta riquísimo, enserio gorda –le dije y ella un poco que se ruborizo.
Cuando terminamos de almorzar, nosotros dos volvimos al living, mientras Zai preparaba sus cosas de la universidad, es que a ella hoy le tocaba ir por la tarde, y si, se quería pegar un tiro. Viernes y pasar toda la tarde en la universidad.
― Bueno tortolines me voy –aviso, poniéndose su bandolera – me llevo llave ¿no?
― Si, seguro salimos a pasear –dije, y mire a Pedro que me tenía abrazada y dejaba besos en mi mejilla para que después me robe un beso, sonría y murmure un “tarado”
― Bueno, nos vemos chicos –dejo un beso en nuestras mejillas, y salió.
Fue ese instante que cerró la puerta que me pegue al cuerpo de Pedro, para quedar abrazados, yo hundiendo mi cara en su cuello, dejando pequeños besos mientras él se encargaba de acariciar mi espalda.
― No te vuelvas, quédate, una semanita –le murmure, para después mirarlo y que él me esté sonriendo, para que yo también lo haga.
― Shh, tenemos estos tres días para estar pegaditos, así, sin separarnos, porque no pienso separarme ni un poquito de vos este fin de semana –dijo, volviéndome a abrazar.
― Yo tampoco iba a dejar que te separes de mí si lo tenías pensado –Dije, dejando un beso en su mejilla, para que me sonría y que de un solo movimiento, estemos recostados en este sofá, el frente mío, apoyado con sus codos. Acaricie sus mejillas, mientras le sonreía.
― Te extrañe muchísimo –murmuro, chocando su frente con la mía,  que cierre mis ojos, y roce sus labios con los míos para que inevitablemente un suspiro pequeño se me escape. Las miles de sensaciones que me hace sentir, con a penas rozar nuestros labios.
― Me encanta que estés acá, me hace muy bien – le sonreí tímida, para que él ría un poquito de mis mejillas acaloradas, y que se acerque nuevamente para que una sus labios con los míos.
Que el beso se vuelva mucho más intenso y que tenga la necesidad de no querer cortarlo, de seguir, de sentir, de volver a sentir. Enrede mis manos en su cabello para que él, con una de sus manos acaricie mi mejilla y que nuestras respiraciones se vuelvan más entrecortadas, bajo su mano a mi estómago, para acariciarlo, y que yo baje mis dos manos para tocar su piel y acariciar su espalda.
Y en ese momento fue cuando mi celular comenzó a sonar y quisimos hacer como si en realidad nunca hubiera sonado, pero no paraban de insistir, y ya se había cortado el clima.
― Atende Pau –dijo, ya designado. Bufe y saque el celular del bolsillo.
― Sabina – Fruncí mi ceño, él me sonrió y dejo un beso en mi mejilla, para que se separe así pueda hablar tranquila- ¡Hola Sabi!
― Polet, ¿Todo bien? ¿Interrumpo un reencuentro? –Reí, y fue inevitable ponerme roja. Pedro me miro divertida- Ay perdón gorda, encima te llame unas tres veces, no me di cuenta.
― No te hagas problema Sabi, ¿paso algo?
― En realidad era una pavada, no me odies, por fis –reí- nos juntamos con los chicos en la plaza principal, a tomar unos mates, como esta hermoso el día. Si queres pueden ir, seguro tienen otros planes –dijo, susurrando.
― En realidad no sabíamos muy bien que íbamos a hacer. Capaz pasamos un ratito por allá, gracias por invitar Sabi.
― Dale, nosotros ya estamos saliendo, así que nada.
― Buenísimo, seguro pasamos un ratito.
― Nos vemos Polet, y perdón, enserio –reí.
― No te hagas problema, no pasa nada. Nos vemos Sabi.
Al finalizar la llamada no pude evitar la risa, y él se contagió.
― Ay, pobre Sabina boludo. Se sintió re culpable.
― ¡Esta bien que se sienta culpable! Retraso nuestro reencuentro –Dijo, para que yo muerda mi labio inferior y le  pegue.
― ¡No seas tarado!
― Pero es verdad hey –Dijo él divertido para volverme abrazar por la cintura y dejar un beso dulce y apasionado a la misma vez.
― Tonto – deje un beso en su mejilla- nos invitaron a tomar mate a una plaza ¿queres ir?
― Como vos quieras amor.
― Pero te estoy preguntando. Si queres podemos salir a caminar por la costa, y después ir a esa plaza, no esta tan lejos.
― Buenísimo, dale 
― Me cambio y salimos.
Mi mano entrelazada con la de él, caminamos hasta la parada del colectivo que nos iba a dejar un poco más cerca, para que después bajemos en el lugar indicado y que solo estemos a dos cuadras de la costa.
― Por acá es el monumento de la Bandera, ¿no? –Pregunto – podes creer que es la segunda vez que vengo y nunca pase por el monumento.
― Jajajajajaja es verdad. Bueno, la primera vez estabas con una depresión encima
― Pero gracias a vos salí de esa depresión –Me mira, pícaro y yo muerdo mi labio inferior.
― Cállate –murmure- Y sí, queda por acá, después vamos a pasar.
― No sé qué me haces callar si es la verdad
― Basta Pedro, me haces poner roja –Dije, divertida, para que él largue una carcajada y me abrace, dejando un beso en mis labios.
― Te amo. Ah, y también está el puente enorme ¿no?
― Si Pepe, pero espera a que lleguemos. ¿Quién es el ansioso ahora? Vos que me jodias, no tenes cara. –Le regale mi sonrisa y un beso dulce.
Y al fin llegamos a la costanera, donde después de que él vea el famoso puente, caminemos un poquito, mientras charlábamos y nos sacábamos algunas fotos. Cuando no había mucho más por ver, salimos para la plaza, y de paso pasamos por el monumento a la bandera, donde lo recorrimos un poquito, y sin mucho más, seguimos camino.
― ¿Y si les caigo mal?
― Ya te odian- dije, sin más y él me miro serio- Ay, Pedro, mira que les vas a caer mal, además si es así, es su problema, sos mi novio.
― ¿Me vas a defender? ¿Y si esos dos chicos gay me acosan? –Reí fuerte.
― ¡No seas tarado! Sabes que son pareja
― ¿Qué tiene? Capaz se enamoran
― Mmm no creo, si sos feo – dije, divertida, para reírme un poquito y dejar un beso en su mejilla- les rompo la cara si te llegan a mirar de más. A cualquiera –él me sonrió.
― ¿Tanto?
― Y me quedo corta –hice una mueca, para que riamos – Ahí están, dale, vamos –Y ya nos estaban saludando con la mano, al igual que yo a ellos.
Que lleguemos a donde estaban ellos y que nos reciban con sus sonrisas y buena onda, que presente a Pepe como mi novio y que él enseguida se suelte. Nos unimos a la ronda de mates y mientras charlábamos se podía escuchar que cerca había un hombre tocando su guitarra y cantando una canción linda. Que sonría y que estar así, junto a mi nuevo grupo de amigos, y que también este Pepe me sea inevitable transportarme a esas tarde de mates y canciones mientras Gas se encargaba de tocar su guitarra.
Que logremos pasar una muy linda tarde junto a ellos, en realidad son muy divertidos y es imposible pasarla mal junto a ellos, Pepe también la paso muy bien, compartió chistes o se encontró con que tenía muchas cosas en común con Juampi, y también entendió el humor de Fabri, que era un poco en doble sentido, pero no lo hacía con maldad, y con las chicas también logro hablar, y ellas lograron sacarle algunas datas mías.
Volvimos a casa cerca de las ocho, el decidió darse una ducha, y yo mientras preparaba unos mates.
Cuando el término de bañarse, lo invite al balcón, y acá estamos, sentados uno al lado del otro. La tardecita está un poco fresca y por eso es que a veces mi piel se eriza con la brisa, y él, que no sé porque, se da cuenta de todo, me abraza un poquito.
― ¿Qué onda con el cumple de La? –pregunto.
― Uh, de eso te quería decir. La fiesta seria el viernes a la noche, pero es sorpresa ¿sabías?-asentí- la cosa es que ella sabe que le van a hacer una fiesta, se le escapó al viejo –mordí mi labio- y no sé, decían que le iban a inventar algo, como suspender a último momento, o un viaje, algo –asentí- los chicos decían de que por ahí estaría bueno de que le digan que se suspendía la fiesta por un viaje programado a último momento de sus viejos acá
― ¿Vos decís que se lo va a creer?
― No sé, pero ahí entrarían ustedes de cómplices, diciéndoles que la esperan y que se yo.
― Ahí sí. Es más real.
Estuvimos varios minutos charlando, mientras yo estaba abrazada a él, porque el frio se sentia cada vez un poquito más, hasta que decidimos entrar, para preparar algo de cenar y esperar a Zai con todo listo.

Once y media de la noche, y ya estoy con mi pijama dispuesta a acostarme y dormir, esta vez con compañía de él, y creo que es una de las cosas más lindas de que este acá: dormir abrazada a él, como varias veces lo hicimos.
Apareció con su sonrisa divertida para reírse un poquito, y que no entienda a que se debía eso, una vez que él se puso su pijama (en realidad una remera corta y un boxer), se acostó a mi lado.
― Tu amiga, es una tarada –dijo al fin. Acaricio con una de sus manos una de mis mejillas y corrió un mechón de mi pelo que estaba en mi cara- es una zarpada, no da repetirlo.
― Mejor no digas nada –dije, divertida para abrazarlo.
Nuestros rostros queden tan cerquita que nuestras narices se estén rozando, mi mirada que estaba en la suya bajo en sus labios y me encontré con su sonrisa, volví mi vista a la suya y también sonreí, para besarlo dulce y pausadamente.
Que él se sume a este beso y que lo vuelva más intento, uno de sus brazos abraza mi cintura mientras su otra mano no deja de acariciar mi mejilla, y yo, revuelvo su pelo. También soy abrazada con una de sus piernas y que mi cuerpo este completamente pegado al suyo. Que sonría, y que inevitablemente el beso se entorne mucho más apasionado, y que ahora él se acomode mejor, para que acabe encima de mí, ahora besando mi cuello y yo acariciando su espalda.
Reí cuando mordí su labio y él me pego en mi hombro y ahora sea yo quien recorra su cuello con mis besos hasta su oreja, mientras él subía mi remera del pijama, y que me la saque de un solo movimiento.
Volvió su mirada a la mía, y me sonrió.
― ¿Qué pasa? –murmure.
― Que sos hermosa, y que te amo –sonreí.
― Yo te amo, mucho –dije, antes de unir nuevamente nuestros labios.
Fue cuando sentí que nos unimos que mi emoción se hizo presente, es como una sensación hermosa que me hace sentir siempre que hacemos el amor, no solo amor, sino también paz, seguridad, siento que estando abrazada a él no me va a pasar nada, que estando así, basta con ser feliz.
Siempre así, simplemente mirándonos, porque con una sola mirada le puedo demostrar lo cuanto que lo amo, lo bien que me siento a su lado.
Le sonrió y él vuelve a abrazarme fuerte, pegando su cuerpo con el mío.  
― Me haces tan bien –susurro- te extrañaba muchísimo mi amor.
― Vos me haces completamente feliz, te juro, y no me explico cómo fui capaz de aguantar tantas vueltas tuyas para estar juntos, bien –sonreí.
― Shh, esa era otra Paula, la insegura y amistosa –dije, divertida para que riamos. “No podemos ser más que amigos” “Somos amigos, si llega a pasar algo más se iría la amistad al carajo” y más frases pelotudas, que en realidad era posta, lo tenía bien firme.
― Ahora hay una Paula más linda –dijo él, para besarme.
― Es que no me pude resistir a tus encantos.
― Lo sé, mira lo que es este cuerpo –dijo, para que riamos.
― ¡Sos un tarado! –Dije, para besarlo dulcemente- te amo
― Yo también te amo, mucho mi amor.
Sonreí.

“Esto es en verdad, lo puedo sentir, sé que mi lugar es junto a ti”

Continuara…
Larguiiiiiiisimo!!
Bueno, espero sus comentarios, enserio!! Se que es medio chotis, pero no se, es lo que salió.

JusPauliter

lunes, 22 de septiembre de 2014

Capitulo 144


  Pedro

¿Se acuerdan la primer escena de la película high school musical II? En la que están todos en una clase, con la vista fija al reloj de pared, que parece que no pasa más los minutos.
Bueno, no es que haya mirado muchas veces esta película (la autora sí), pero estoy en la misma situación. Despues de pedirle permiso al profesor de salir quince minutos antes de lo acordado, y que me lo haya dado, solo faltan cinco minutos para que se cumpla y ¡no doy más! Es que a ver si entienden, son tres semanas en que no la veo, y antes estábamos todo el día juntos, solos o con nuestro grupo de amigos, y de pasar a vernos todos los días, a estar tres semanas sin vernos ni un día, es mucho, bueno ya sé que son solo tres semanas, pero entiendan, para mí es mucho.
Cinco minutos eternos, y después de avisarle a la profesora que ya se había hecho la hora de irme, ella me asintió y con una sonrisa me despedí de Tincho y Belén, que ellos me deseen suerte, y que después de un “adiós” para todos mis compañeros, y también de parte de la profesora, salga casi trotando de la universidad, con mi sonrisa, y esas ansias que no acaban, y estoy seguro, no se van a hacerlo hasta que llegue y la vea.  
Vi a papá en la camioneta, y también me encontré con mamá, sonreí al verlos, y me subí enseguida. Tenía veinte minutos para llegar a la terminal, y solo esperaba que tenga un poco de suerte a mi favor y que no haya tanto tránsito. Bueno, pedía mucho, al parecer, porque el botón que acaba de pasar papá fue inmenso.
Llegamos a la amada terminal de ómnibus para que sea acompañado por mis dos papás y que el colectivo ya esté esperando a los últimos pasajeros, inclusive yo, que no habían llegado.  
― Cuídate Pepe –mamá- y un beso enorme a Pau –dijo, para después abrazarme un poquito y que le sonría.
― Te quiero –deje un beso en su mejilla- Chau pa –deje otro beso en su mejilla y él me sonrió.
― Avisa cuando llegues –dijo, para que asienta y suba rápido al micro, gracias a Dios no era el último en llegar, y me sentí un poco mejor.
 Puse la mochila que solo llevaba arriba, para después ubicarme en mi butaca que estaba del lado de la ventana, para que vea a mis papás con sus sonrisas y que sonría, siempre voy a sostener que son los mejores papás que me pudo tocar, siempre me apoyaron en estas cosas, en mis impulsos y siempre voy a estar agradecido. Les sonrió y ellos me saludan con sus manos, reí un poquito para morderme el labio inferior y que suspire. No doy más de las ansias.
Mi amor, buen día. Ya estoy en el micro. En unas horitas nos vemos y te asfixio de un abrazo. Te amo”
Mi compañero de viaje fue un hombre mayor, el cual, supuse me iba a hacer eterno el viaje, pero cuando se sentó y me pregunto con desesperación a ver si había visto el partido de ayer de River, bueno, ya empezó a caerme mejor.
“No sabes como esperaba este mensaje. Buen día mi amor, que tengas un buen viaje, creo que no puedo buscarte, pero Zai ya sabe bien a qué hora llegas así que te va a esperar. Te amo fuerte”
Sonreí y guarde mi celular en mi bolsito. El micro comenzó a moverse, y eran mis papás los que seguían saludándome, como si me fuera mil años, y en realidad el domingo por la noche estaría viajando de vuelta.
Por suerte Camilo, este señor sentado al lado mío, fanático de River tenía muchas ganas de charlar, y claro que yo también, al menos, se me iba a pasar un poco rápido estas dos horas de viaje.
― ¿Tenes familia en Rosario, o vas a pasear? – me pregunta, curioso.
― Mi novia está viviendo allá –le dije, con mi sonrisa y él asintió comprendiendo.
― Yo cuando era joven también tenía una novia viviendo en Rosario. Nos conocimos allá, y cada vez que podía ella venía a visitarme a Capital o iba yo –Me conto, recordando. Yo solo sonreí.
― Bueno, lo nuestro es más o menos parecido. Ella se fue a estudiar allá, a principio de mes y desde entonces no nos vemos. Decidí ir a visitarla
― Me parece perfecto hijo, me imagino que estas primeras semanas son eternas –asentí, con mi sonrisa.
― Lo bueno es que acá en Capital quedo su familia y nuestros amigos en común, así que espero que venga seguido.
― Ah, pero lo tuyo es muchísimo mejor que lo mío –dijo, y yo reí- Cuando yo me puse de novio con Sole era mucho más difícil, los pasajes era mucho más caros, o nos costaba el triple de cómo lo podes conseguir ahora, y a veces, eran meses lo que no nos veíamos. Solo hablábamos por cartas –Dijo, y yo asentí.
― ¿Cómo hizo para llevar una relación con la distancia por medio? –levanto sus hombros y sonreí.
― Solo confiábamos el uno al otro –dijo- obvio que hubo peleas y mal entendidos –sonreí.
― ¿La volviste a ver? –Pregunte, un poco tímido.
― ¿Qué si la volví a ver a Sole? –Preguntó y yo asentí- Pf, la veo todos los días. Le pedí casamiento al año de novios, llevamos cuarenta años de casados y ahora me estoy yendo a visitar a una de mis hijas que tuvo familia la semana pasada, Sole esta con ella –Dijo y yo sonreí. No lo puedo creer.
― Pero… ¿no me dijo que hubo muchas peleas y males entendidos? ¿Cómo es que pudo seguir, y convertirla en tu esposa?
― Claro, ¿vos nunca te peleaste con tu novia? ¿Nunca le pediste perdón? –Yo asentí- te digo, la pelea más grande que tuvimos fue porque ella era de tener muchos amigos, y yo como celoso viejo me enojaba mucho. Fue cuando supe entender que ella solo me correspondía a mí que me deje de hinchar, y a la otra semana fue cuando le pedí casamiento –sonreí.
― ¡Que linda historia! Así que, pudieron con la distancia –sonreí.
― La distancia no es nada, si el amor lo es todo, hijo –Me dio una palmada en una de mis rodillas y le sonreí- y ¿Cómo se llama la muchacha?
― Paula –mi sonrisa de tarado al cien por cien.
De más está decir que este viaje se me paso literalmente volando, cuando quise acordar las casas del gran Rosario se asomaron, al igual que mi sonrisa, y si antes estaba ansioso, ahora mucho más y además de mis nervios, claro.
Si, nervios. Es que hacía mucho no la veía, y se me cruzaba todo sentimiento, no podía dejar de mover mis manos, y Camilo que se reía de mí, es que él se recordó cuando le pasaba lo mismo, a lo que me hizo reír. Pude conocer su gran historia durante todo el viaje, tenía grandes anécdotas las cuales escuche y compartí algunas mías, hablar de algunos temas, además del equipo amado por dos, también de la actualidad, y porque no también de política, aunque reconozco, mucho no me gusta.
El mensaje de Zai que ya me estaba esperando me tranquilizo un poco, ya estábamos dentro de la ciudad, y por inercia miraba a todos lados para ver si en algunos de los edificios se encontraba la universidad de Paula, y si la podía ver, iluso.
El micro entro a esta enorme terminal, para que después de unos minutos frene y que todos los pasajeros se paren, para bajar de este.
Cuando bajamos, ayude con uno de los bolsos de Camilo, para que él me agradezca, y llegue el momento de la despedida.
― Muchas gracias pibe. Suerte con tu chica –Me dio una palmadita en una de mis mejillas.
― Gracias –le sonreí – un gusto compartir estas pocas horas con usted. Felicidades por su nuevo nieto, y un saludo a Sole –esa mujer la cual lo tenía completamente enamorado, se podía notar en sus ojitos.
Un estrecho de mano, otras palmaditas en mi hombro por parte de él, para que salga en busca de su familia que lo esperaba. Yo, solo esperaba a que Zaira ya este acá, y en este momento quiera ojos también en mi nuca, la cantidad de gente en este lugar es terrible.
― ¡Pepe! –la voz chillona de mi amiga y que me de vuelta enseguida. Ella y su metro ochenta se acercó a mí, para que nos sonriamos y nos abracemos – Que lindo verte
― Ay sí, es lindo verme acá –Dije, para que ella ría- ¿Cómo estás?
― Muy bien, ¿vos? ¿Qué tal el viaje?
― La verdad es que pensé que iba a ser eterno –ella me sonrió- pero me toco con un señor que resulto ser fanático de River, y una historia de vida genial, así que nada, entre todo, bien.
― Buenísimo entonces. Creo que si seguimos derecho, salimos para una esquina y ahí están los colectivos, ¿o queres ir caminando? Estamos a bastantes cuadras del depto.
― Vamos en colectivo, olvídate. Además, le dije a tu amiga que la iba a buscar, si vamos caminando no llegamos más.
― Ah, genial. Ella sale a las doce y media, más o menos tenemos una hora, apuremos.
Sin más vueltas, nos subimos a un colectivo para que después de unos quince minutos nos deje a dos cuadras de donde quedaba el departamento. Que lleguemos y deje mi mochila en su living, que ahora está mucho más cambiado de aquella vez que vine hace aproximadamente dos meses atrás, que me ofrezca algo para comer y tomar, pero la verdad es que ya quería salir para la universidad de Paula, así que, sin vueltas, salimos para está siendo ya doce y cuarto. Zai me dijo que no quedaba muy lejos y que llegaríamos justito.
No dejaba de hablar, y les juro, quiero aprestarle atención, pero definitivamente estoy en otra, no veo la hora de bajar, llegar, verla, y abrazarla.
― Bueno, es al pedo que te hable, así que mejor me callo –Dijo, ella en un tono de reproche.
― Ay, perdón boluda. Es que… ¡No doy más!
― Si, ya lo sé –dijo, para que yo ría un poquito y la abrace de costado- igual, no es para menos –le sonreí y deje un beso en su cabeza.
― Te quiero negrita, gracias por bancarme –le murmure y ella me sonrió.
¡Y al fin el colectivo paro! ¿Está permitido gritar de la emoción? Más o menos salí trotando, escuchando las quejas de Zaira, que no le daban más las piernas y que yo ría.
Acá estoy, enfrente de la universidad, algunos estudiantes están afuera y me fijo en mi teléfono la hora: 12.25. Inhalo, exhalo.
Cinco minutos para verla. Zaira que me mira divertido y sabe que no aguanto más, lo sabe, se da cuenta y no deja de reírse.
― Pedro, afloja un poco, te me vas a morir –Dijo, para que yo suspire y que mi cuerpo se relaje un poco.
― ¡No sale más boluda! –Ella rio.
― Ya te contagio las ansias Paula, boludo, vos no eras así.
― Es todo culpa de ella, date cuenta.
12.30 se escuchó el timbre de hora de salida y el cuerpo me tembló, mi vista se clavó en aquella puerta enorme y en todos los estudiantes que salían. Ninguno era ella, y ya me preguntaba si ya había salido o la hora de su salida era mucho más tarde.
Hasta que la vi.
Ella. Su pelo atado al parecer en un rodete, su vista a un costado, iba riendo y hablando con un grupito. Su sonrisa, la mía, mis ojos cristalinos. Y mis tremendas ganas de salir corriendo a abrazarla. Pero que me contenga, necesito que me mire, que se dé cuenta que estoy acá, que quiero abrazarla, fuertísimo.
Uno que esta con ella me señala con la mano y es cuando mi mirada cruza con la de ella, su sonrisa es porque me está viendo y mi sonrisa es por el mismo motivo. Que a ella no le importe nada, y que sus pasos sean tan rápidos como los míos que fui capaz de moverme y acercarme. Fue los últimos tres pasos que ella corrió un poquito, para sonreírme y que mis brazos se entornen en su cuerpo. El sentir su olor cálido, su respiración, su sonrisa, y que en este preciso momento me dé cuenta de que lo que sentia que la extrañaba estando allá, no se compare ni un poquito con lo que siento ahora, estando abrazado a ella, incapaz de soltarla.
Nos separamos un poquito para que sus ojos otra vez se crucen con los míos y que le sonría, feliz de verla, de tenerla otra vez acá, conmigo.
 ― Hola mi amor –murmura ella y salgo de mis miles de pensamientos para no dejar de sonreírle. Que mi nariz roce la suya.
― Hola –le murmure y ella me sonrió mucho más para sienta una especie de emoción y que al fin, mis labios rocen los suyos. Que la abrace un poco más, y que ella enrolle sus brazos en mi cuello y que ahora sus labios toquen por completo los míos y que una especie de electricidad erice mi piel. Con una de mis manos acaricie una de sus mejillas y que el contacto sea mayor, que el beso sea más intento, y que me sienta tan bien, tan en paz, que sienta tanto amor.
Despues de unos cuantos segundos nos separamos un poquito para que nuestras respiraciones se normalicen, pero que no nos soltemos, no ahora.
― Te extrañe tanto mi amor –murmure y ella me sonrió. Que nuestras frentes estén juntas y que ella muerda su labio inferior.
― Yo también te extrañe, muchísimo –susurro- no quiero que te vayas más –dijo, divertida y yo le sonreí –te rapto o no sé –Dijo, para que riamos.
― Yo feliz –Sonreímos y volvimos a abrazarnos, fuerte- te amo muchísimo.
― ¿Enserio me amas? –pregunto, y sabía a qué venia esa pregunta; después de todo lo que había pasado, no era para menos que dudara.
― Mucho –sonreí y ella mordió nuevamente su labio.
― Yo también te amo, mucho – Dejo un beso dulce, al cual me sume.
Y que en este preciso momento, seamos solamente nosotros dos.
Siempre.

Continuara…
AYYYYY bueno al fin llego el reencuentro.
Agradezco muchísimos sus comentarios, su espera, valió la pena ¿no?
Espero que les haya gustado, o al menos superar las expectativas. Esto recién comienza!!!
Capitulo totalmente dedicado a mi Mortu, loviu.
[Espero miles de comentarios, bueno no sé si miles, pero al menos muchos. Por fi]

JusPauliter

domingo, 21 de septiembre de 2014

Capitulo 143

Paula

 Volvía del supermercado cuando una llamada de papá me llego, ustedes me tendrían que haber visto hacer malabares para no dejar ninguna bolsa en el piso y sacar el celular del bolsillo delantero de mi jean. En fin, lo logre y con una sonrisa atendí la llamada, y mientras volvía a casa charlaba con él.
― En realidad llamaba para ver si necesitas algo, para decirle a Pepe, como viaja mañana –Em si, mañana Pedro viene acá y mis ansias son inmensas ¡Quiero verlo ya! No sé cómo voy a sobrevivir este día.
― Creo que no pa, igual, no da que lo llenes de cosas a Pedro.
― Bueno, pero por ahí necesitabas algo de casa, para aprovechar. ¡La semana pasada te tuve que mandar unas pavadas por encomienda y me arrancaron la cabeza! –Reí.
― Esta vez no pa, gracias igual.
― Bueno, ¿todo bien vos? –Preguntó casual - ¿la universidad? ¿Zaira?
― La universidad sigue en el mismo lugar –dijo, para morderme mi labio inferior y que largue una carcajada – todo bien pa, hoy tuve el día libre, mañana tengo de ocho a doce. Y Zai creo que está por llegar al departamento, yo vuelvo con cinco bolsas del supermercado y todavía no sé cómo soy capaz de hablar por teléfono –él rio.
― Es que sos Chaves –reímos – te llamo después hija, anda tranquila.
― Te amo pa, saludos a mamá y Pepo
― Chau mi amor, besos.
Sonrei, volví a guardar el celular y al pasar dos bolsas a mi otro brazo mi vida se solucionó, es que a ver, no sé cómo pude estar diez minutos teniendo cinco bolsas (pesadas) en un brazo y encima, hablar por teléfono, sin una queja, nada… Creo que sí, es el apellido (ponele).
Llegue a casa, y después de guardar algunas cosas que no eran útiles para el almuerzo, puse manos a la obra a aquella tarta de zapallito verde. Y no habrán pasado veinte minutos que llega mi amiga con su sonrisa, su carpetas y cartuchera de la universidad, que las dejo en la mesa del comedor, para acercarse y dejar un beso en mi mejilla.
― ¿Cómo te fue Zai? –pregunte mientras trataba de que me salga bien el repulgue, cosa que nunca me salió y nunca me saldrá. La vi hacer una mueca y le sonreí.
― Bien, que se yo. Hay una mina que es infumable, te juro. Siempre tiene una acotación estúpida y vos tipo: “cállate boluda, quiero escuchar la clase” –reí – pero después de eso, todo bien. Mañana vamos a ir a visitar un lugar en donde se hacen sesiones de fotos, como un estudio –asentí- y la semana que viene nos van a sacar fotos. ¿¡Vos sabes lo que va a ser eso!? ¡Me voy a morir boluda! –reí nuevamente para morderme mi labio inferior.
― ¡Pero es re lindo Zai!
― Si, pero pensé que no iba a ser ya –reímos- pensé que nos iban a preparar psicológicamente
― Deja de decir pavadas negrita, la vas a romper –deje un beso en mi mejilla - ¿me la cuidas un ratito? Me ducho y vuelvo –ella asintió y dejo irme.

La tarta ya estaba lista, por eso, pusimos la mesa entre las dos, y después de cortarla, la serví, para al fin, sentarnos a almorzar. Admito que moría de hambre.
― ¿Qué vas a hacer a la tarde? –me pregunta.                                                                                              
― No tengo idea, el trabajo que tengo que entregar mañana ya lo tengo listo y estudiado así que nada. ¿Vos?
― Invite a Liz y unos dos amigos de ella a tomar mate, ¿te sumas?
― Si no jodo –sonreí.
― ¡No seas estúpida! –reí.
― Bueno, si me lo pedís así -reímos- Tenía planeado salir a correr pero ya que me insistís.
― No te roges tanto igual –reímos, y que la llame “tarada”
Como los amigos de Zai venían alrededor de las cuatro decidí acostarme un ratito, había tenido el día libre, es decir, no había tenido universidad, pero me había levantado a eso de las ocho para terminar el práctico y repasar por milésima vez (si, otra vez), creo que se me está haciendo costumbre ser autoexigente y sé que por un lado está bien, pero por el otro no, pero es que no lo puedo manejar.
Decidida a dormir, ya con mi short y una remera vieja como pijama me tape con mis pocas frazadas, es que todavía no hacía falta emponcharme más o menos para dormir, fue cuando vibra mi celular, e intento seguir con mis ojos cerrados para lograr al fin, dormir, cuando de nuevo vibra y que largue un suspiro, que mi humor baje, y que agarre el celular con violencia, pero cuando vea su nombre en la pantalla, avisándome que un nuevo mensaje (el primero del día) de parte de él había llegado, sonría un poquito, y que todo el enojo se evapore.
“Hola mi amor, espero que hayas comenzando un lindo día. Solo te mando un mensaje para avisarte que sos la culpable que el Prof. Me haya llamado la atención por no darle bola a su clase. Es que desde temprano sé que en apenas horas estoy con vos, boluda, no doy más. Despues te llamo, sigo en la universidad, me quedan todavía dos horas. Te amo, chau”
¿Entienden cuando le digo que no puedo amarlo más?
Es todo el flaco, lo amo mil.
Decidí responderle un “te amo, duermo y después te llamo” para seguir con mi siesta, bueno, para comenzar con mi siesta.
Cuatro y cuarto, y la risa de Zai y otras que no conocía me despertaron. Refregué mis ojos, para darme cuenta que ya habían llegado sus amigos, entonces, me cambie, peine y salí a saludarlos con mi sonrisa.
― ¡Buenas tarde! –mi sonrisa y las de ellos. Solo conocía a la rubia, Liz, compañera de Zai, y esos dos chicos que ocupan unos de los sillones del living creo nunca haberlos vistos.
― Hola  Pau –Me saluda Liz - ¿Cómo va?
― Todo bien, ¿vos? –Le sonreí y me acerque a uno de los chicos para saludar- Paula, hola –dije, después de dejar un beso en su mejilla.
― Manuel –dijo él rubio para que le sonría.
― Yo soy Fermín –Dijo, con su sonrisa
― Ellos Pau, son diseñadores de sonido e imagen –comento Zai con su sonrisa – son amigos de Liz
― Mira que bien. Somos todos diseñadores acá –dije divertida.
― ¿Diseñadora? –Pregunto Fermín
― Casi diseñadora de indumentaria –dije, con mi sonrisa.
― ¡Que genial! –Dijo, y asentí.
Los mates rotaron en círculo, mientras también en el centro había un platito con bizcochitos para que, con charla se nos pase la tarde y que lindo es conocer gente nueva. No hay nada más lindo que conocer gente nueva y que te caigan bien, y que al resto le caiga bien, se siente tan bien.
Son siete y media y los chicos siguen con la charla, pero yo, como había decidido desde temprano, salía a correr, así que una vez ya cambiada, me despedí y salí. Cuesta tanto salir a correr, y más sola, pero después lo disfruto tanto, es una de las maneras en la que descargo, además de mantener el físico, cosa que no me preocupa mucho, digamos.
Volver tranquila para casa después de las ocho pasadas y que derecho entre a la ducha, que me tome todo mi tiempo, para lograr relajarme y a los cuarenta minutos salir ya con mi pijama, porque solo pensaba cenar, hablar con Pedro y dormir.
― Poch –Me llamo Zai de la cocina, y yo con mis pantuflas y con un peine en la mano, salí para ver qué había pasado – Llamo Pepe.
― ¿Tan temprano? –Es que siempre me llama antes de que nos durmamos, y recién son las nueve.
― No tengo idea, solo me dijo que como había quedado en llamarte hoy temprano- y ahí recordé  y sonreí. Es un amor.
― Me había re olvidado que había quedado en llamarme –dije divertida, para que ella ría.
― ¡Es un dulce!
― Es que en realidad lo tenía que llamar yo, pero le dije que dormía y lo llamaba, obvio que me olvide –Reímos las dos.
― Si seguís así te vas a quedar sin novio –Dijo en tono de reto para que riamos las dos- Sonó a “si seguís con malas nota te quedas sin celular”
 ― Jajajajajajaja mal boluda.
Ella se había encargado de preparar un arroz con atún y unas hamburguesas, que cuando estuvo todo listo, nos sentamos a cenar.
― Estuve pensando seriamente –dijo ella de la nada y yo levante mis cejas. Su sonrisa- Hasta lo hable con Liz, bueno en realidad ella se ofreció.
― Me das miedo, ¡habla!
― Bueno, viste que mañana viene Pepe –asentí- seguramente quieren pasar un tiempo…a solas, y obviamente yo voy a estar de más en este departamento. Le comente, así, al pasar a Liz, y ella estuvo de acuerdo.
― Ay, Zaira, te voy a matar. ¿Cómo queres que mires después de esto a esta chica? –Ella rio.
― ¡No seas exagerada! Ella misma me ofreció a pasar el fin de semana en su casa, obvio que mínimo una tarde los tres tenemos que pasar. ¿Pero, qué decís?
― Zai, es mucho. Obvio que lo extraño y todo, pero tampoco para que dejes el departamento todo el fin de semana boluda.
― Pero boluda, capaz quieren recuperar…el tiempo perdido –dijo, divertida y yo mordí mi labio inferior.
― ¡No seas estúpida! –Dije, riendo- recuperar, de algún modo… lo vamos a recuperar –reímos las dos- enserio boluda, no hace falta.
― ¿Segura?
― Si, boluda, no jodas. Obvio –Dije sonriente.
― Bueno, pero si llegas a cambiar de opinión cuando lo tenes ahí enfrente, decime Poch, sabes que no me jode.
― Te lo agradezco de corazón –dije, exagerada y divertida- ¡Córtala, Zai! –reímos.
Juro amar a esta mina, se pasa, enserio.
Cuando terminamos de cenar, me encargue de lavar las cosas utilizadas para la cena y que suene otra vez mi celular, que me seque las manos para atender. Pepe.
― Pepe –sonreí.
― Al fin respondes flaca, ¿Qué te haces la superada? –dijo, para que ría.
― Nunca voy a superar esa pelea de quien era más superado que el otro –dije, riendo, y que él se contagie – Hola amor, es que llamas siempre cuando estoy ocupada.
― Ay, para, ella, Miss Ocupadiss –ok, que se calme - ¿me queres llamar después?
― Jajajajajaja tarado, báncame un cachito, por fis no cortes. –Cerré el grifo para secarme mejor las manos y volver a colocar el celular en el oído- lavaba los platos, ya estoy.
― Ahora sí, hola mi amor. –sonreí.
― Hola novio lindo. ¿Qué hacías?
― Pensaba en vos –sonreí para morderme el labio- no mentira, bueno, un poquito sí. Termine de cenar, y ahora estoy en mi cuarto entonces me acorde que mañana te voy a besar mucho y me dieron muchas ganas de llamarte, bueno en realidad tuve ese pensamiento todo el estúpido día.
― Que pervertido –Dije, divertida - ¿a qué hora llegarías más o menos?
― De eso te quería hablar, creo que la universidad me ama, definitivamente me ama. ¿Viste que mañana tengo que entregar ese trabajo de mierda? –Murmure un “si” – bueno, tengo a las nueve, o sea, a esa hora seria la entrega. Y el viaje está programado para las diez, así que creo que llevo el bolso y todo a la universidad y de ahí me voy a la terminal
― Ay gordo, ¿pero no te dejaran retirarte antes?
― Eso espero, igual ya hable con mi viejo, el me busca, si no, no llego. Una aclaración: ame que me digas “gordo” aunque queda re top y no soy top yo –Reí.
― Te amo, mucho. Escúchame, igual, no voy a poder buscarte, porque yo justo mañana salgo más tarde, el mundo me odia.
― ¿Me jodes? ¿Y qué voy a hacer? Voy a estar más perdido que turco en la neblina –reí.
― Jajajajaja basta con tus dichos
― ¡Es el primero que te digo! –Dijo divertido.
― Bueno, para, porque Zai creo que te puede buscar. Ay, me odio. Si puedo, me escapo ¿sí?
― Bueno, si no te busco yo –Dijo divertido.
― Si no te perdes –reímos- Acá me dice Zai que te puede buscar, pero si yo puedo voy, si no ella.
― Bueno amor.
― ¿Seguís lavando platos? –Pregunto y yo reí- Te tienen onda sirvienta amor.
― No, ya no, me estaba lavando las manos. Igual, Zai cocino hoy así que tuve que lavar yo.
― Que bien que todavía ninguna de las dos intoxico a la otra –Reí.
― Sos muy malo, no nos tenes fe.
― Este fin de semana tengo para cambiar de opinión, así que espero que me sorprendan.
― No hay mucho para sorprender –dije, con mi sonrisa.
― Si viene de vos, seguro.
― No sé si eso es bueno, o malo.
― Bueno mi amor, obvio que bueno –Reí
― Sos un forro. ¿Ya tenes todo armado?
― Como nunca, arme el bolso ayer –reímos – te juro que te veo y te asfixio del abrazo que te voy a dar.
― Volvemos los dos en ambulancia con un tubo de oxigeno porque yo también pienso asfixiarte –Dije sonriente.
― Te amo fea
― Yo también te amo –murmure- voy a intentar dormir.
― Sí, yo también. Déjame dormir al menos cinco horitas –Sonrei.
― Voy a hacer el esfuerzo. Te amo mi amor, mañana hablamos.
― Buenas noche novia mía. Te amo bicho.
Sonrei, mordí mi labio inferior y suspire.
¿Es qué es posible sentir tanto amor?

Continuara…
Este capítulo merece miles de capítulos por mi esfuerzo, les juro que no se como fui capaz en hacerlo, muero de sueñoooooooo.
Espero sus comentarios (y que les haya gustado)

JusPauliter.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Capitulo 142

Pedro

Miércoles lluvioso salía de la universidad con Tincho y Belén, me habían invitado a almorzar, pero antes había recibido un mensaje de Lali que nos juntábamos todos en su casa para almorzar y pasar la tarde todos juntos. ¿Algo mejor? Bueno en realidad hubiera sido mejor si estuvieran también Zai y Pau, pero pasarla con los que estaban no dejaba de ser bueno. Muy bueno.
Sali caminando, es que solo estaba a cinco cuadras de la casa de Lali, y en el camino aproveche a llamar a mi novia, ahora que las cosas estaban mucho mejor, después de aquella charla, no dejábamos de mandarnos mensajitos ni de llamarnos.
― ¡Hola Pepe! – Su alegría y que sonría.  
― Hola hermosa ¿todo bien?
― Si, ¿vos? Te estaba por llamar, te juro –Y reí divertido.
― Ay, ya sé que me extrañabas, por eso te llame. –Su risa; mi sonrisa.
― Tarado, igual un poquito sí. ¿Recién salís?
― Recién, recién. Voy camino a casa de Lali, almorzamos todos allá. ¿Vos qué onda?
― ¡Mira qué bien! Yo almorcé temprano con Zai y ahora me junto en lo de Sabina a hacer unos resúmenes. La semana que viene tengo otra vez una evaluación, pero esta vez re tranqui.
― ¿La evaluación o vos re tranqui? –Pregunte y ella rio divertida
― Las dos cosas –dijo- ¿te puedo hacer una pregunta?
― Miedo, dale –Ella rio.
― ¿Sigue en pie tu viaje a Rosario, no?
― Si vos queres que siga en pie, obvio
― ¿Vos me jodes? ¡Obvio que quiero boludo! –Reí divertido.
― Bueno que se yo, por ahí no tenías ganas.
― Cállate mejor –Largue una carcajada
― Te juro que aunque hayamos seguidos peleados, que no me hables o lo que sea, iba igual, no sabes las ganas que tengo de abrazarte. –Confesé con mi sonrisa.
― Te extraño tanto, y creo que enojada y todo te abría y no me importa nada – Reí.
― Igual, mejor que nos hayamos arreglado antes
― ¿Por?
― Y si, ya estaba hecho un estúpido, me sentia mal dando lastima –Ella rio.
― ¿Sufriste?
― ¡Obvio Pau! –Ella rio.
― Bueno yo me rio pero también estuve bastante insoportable.
― Es que no nos podemos separar ni un día Pau, por fi
― Vos sos el culpable –murmuro.
― Bueno si, pero…
― Ya sé que no lo vas a hacer más, confió en vos.
― Te amo, gracias por confiar. –Llegue a casa de Lali y me encuentro tocándole su puerta, con mi cara de tarado, es que esta mina me puede tanto, les juro.
― Yo también te amo Pepe.
― Acabo de llegar a lo de Lali, quiere hablar con vos –Dije, con una sonrisa.
― Ay dale, pásame.
― Bueno, chau mi amor.
― Te amo, chau –Sonrei y le pase el celular a mi amiga que me miraba con su sonrisa. Yo pase a su casa en donde se encontraba el resto de mis amigos, para que los salude con una sonrisa y que me siente al lado de Gas, que pongan el alta voz a la llamada y que todos hablemos con ella.
― ¡Pochi! –Los gritos de todos para que riamos, y que escuchemos su voz.
― ¡Ay hola chicos! –Su emoción - ¡Los extraño tanto boludos!
― Nosotros también Poch –Dijo Cele - ¿Cómo va todo allá?
― Todo bien, hace un rato salí de la uni, almorcé con Zai y ahora me voy a lo de una compañera a hacer unos resúmenes, todo tranquilito
― ¿Te tienen a full? –Pregunto Thiago.
― Esta semana está muy tranquilo, pero la semana que viene tenemos una exposición oral así que me estoy preparando, no es nada, pero me quiero sentir segura.
― Nunca vas a cambiar con tu auto exigencia eh –Dijo Gas.
― Olvídate Gas, ya soy un caso perdido –dijo divertida - ¿ustedes qué onda? ¿No piensan venir a visitarnos?
― ¡Ay si Pochi! Ya estamos ahorrando, para el verano llegamos –dijo Rochi, divertida para que todos riamos, incluso ella.
― Ya le dije a Zai, nos vamos a dedo –Dijo Thiago.
― Vengan con bolsa de dormir, no hay muchas camas.
― Bueno, Pepe duerme con vos, una menos  -Dijo Lali para que me muerda mi labio y que el resto ría.
― Jajajajajaja tarada.
― Igual, lo tenes este finde para vos sola, ¿no Pepe?
― Si –Dije con mi sonrisa.
― Ay boluda, la sonrisa de este pibe –dijo Romí para que ella ría.
― Jajajajajaja bueno chicos… Los dejo así almuerzan tranquilos.  
―Bueno Pau, nos estamos viendo –Dijo Gas, para que el resto comience a despedirse y que después de unos cinco minutos más acabe la llamada.
Las pizzas llegaron a los quince minutos y ya estábamos todos en la mesa así que el almuerzo comenzó entre risas y muchas charlas, sin dudas son los mejores, no hay vuelta atrás.
― ¿Cómo te preparas para el reencuentro? –Camino a casa con Thiago.
― Presiento que la voy a abrazar tanto que la voy a dejar sin aire boludo –el rio.
― ¿Abrazar no más? –Pregunto divertido, para que muerda mi labio y le dé una piña en su hombro.
― ¡Estúpido!
― Jajajajajajajaja ¿qué, me vas a decir que no le tenes la re ganas? Vamos, Pedro.
― ¡No seas boludo, Thiago!
― Ay para, él –mordí mi labio inferior- encima se te pega los TOC de ella –reí.
― No me jodas boludo
― Bueno, ya está.
Cuando llegamos a casa mamá nos recibió con su sonrisa, nos encontramos con Sonia y Caro en el comedor tomando su té para que nos acerquemos a saludar, y obvio, Carolina me pregunte qué onda lo del otro día.
― Estaba peleado con Paula, y tuve que llamarla porque Zai no se podía comunicar con ella.
― ¿Enserio se pelearon Pepe? –mamá.
― Si, pero ya está –sonreí.
― Así que haces el viaje –Dijo Sonia y yo asentí con mi sonrisa.             
― Se viene reconciliación a full –Dijo Thiago y yo le pegue nuevamente, para que las mujeres rían.
Subimos a mi cuarto para que nos quedemos jugando a la play un ratito antes de que vayamos a la canchita.

Volví a casa alrededor de las ocho para sin más entrar a la ducha y que después me quede charlando por mensaje con Bel.
“Así que pudiste hablar. ¡Me alegro muchísimo Pepe!”
“Si, anoche hablamos, y bueno, me perdono. Gracias por bancarme Bel, sé que estuve re pesado”
“¿Viste? Tenías que dejarla pensar un poquito. Y no hay que agradecer nada, no hay nada más lindo que estar bien con tu pareja”
“Sin dudas Bel. ¿Mañana nos vemos, no?”
“Obvio, a las seis estoy en la puerta de esa amada universidad que me hace madrugar”
“Jajajajajaja, nos vemos entonces Bel. Beso enorme”
“Besos Pepe”
 Despues de cenar, me quede un rato en el patio en compañía de la música, mis viejos ya estaban acostados a punto de dormir y yo esperaba la llamada de Paula, para al fin, dormir.
Pasaron unos diez minutos y la llamada entro, entonces sonreí y atendí.
― Hola amor. –Dije con mi sonrisa completamente de estúpido enamorado.
― Hola Pepe- su voz dulce y que… ¡Basta! ¿Por qué no adelantamos el tiempo y ya estoy allá abrazándola?
― ¿Todo bien? –murmure.
― Si, recién acabo de ducharme y más o menos que entro en coma –reí- me agarro mucho sueño.
― ¿Día largo?  
― Te juro. Ni una mini siesta pude hacer hoy, y estoy desde las seis de la mañana despierta.
― Y ahora te quedas charlando conmigo, ¿no vez que sos la mejor?
― Ya sabía que era la mejor novia, gracias por recordarlo.
― Y la más creída ¿no? –ella rio
― Gil, déjame creerme un poquito.
― Mmm, bueno, solo un poquito. –Sentí su sonrisa y que sonría también.
― No vez que podes ser muy lindo a veces.
― ¿A veces? –pregunte, divertido.
― Solo yo tengo permitido creérmela Pedro, raja –Dijo para que largue una carcajada.
― Te amo Paula
― Yo también te amo mi amor. Podrías adelantar el viaje ¿no? Digo, te extraño mucho.
― Yo también te extraño mucho bicho, solo faltan dos días y parece mil años
― Podrías adelantarlo, posta –Dijo, para que ría.
― No puedo, tengo que entregar el viernes un trabajo.
― Creo que empiezo a odiar la universidad.
― Jajajajajaja no amor, recién empezamos. Son dos días, pudimos con tres semanas, no vamos a aflojar ahora.
― Tenes razón.
― Siempre.
― Boe.
― Che… -Dije.
― ¿Qué?
― Anda a cobrar al banco –reí – no mentira, que te amo.
― Tarado –su risa- Te amo feo.
― Bueno mi amor, hablamos mañana ¿dale? 
― Si, ya es un poco tarde. Nos hablamos mañana Pepe.
― Que descanses mi amor.
― Buenas noche mi amor, te amo. –Sonrei.
― Te amo –murmure y corte la llamada.
Ya acostado, mi sonrisa, y mis tremendas ganas de verla, de abrazarla y besarla.
De estar ya en Rosario, en su departamento, con ella.
Ya.

Continuara…
Dedicadiiiiiiiisimo a las SJ son todo, gracias!!!
Y sigan comentando ahr.

JusPauliter.