viernes, 16 de mayo de 2014

Capitulo 124

Respiraste hondo, y reíste nuevamente, era necesario respirar. No podías parar de reír, recordando lo lindo que lo habías pasado allá, en Mar del Plata, con todos tus amigos, con Pedro. Habías disfrutado muchísimo de ellos, lo habías pasado lo mejor posible, compartiendo, riendo, y evitando los roces que podrían llegar a surgir, porque claro, no siempre reinaba la paz entre ustedes. Lo más importante es que pudiste disfrutarlos, teniendo en cuenta que cuando llegarías a Buenos Aires aquella paz y diversión no iba a durar mucho, no. Lo sabemos todos.
Llegaron hoy a la mañana, después de cuatro horas de viaje, las cuales aprovecharon para dormir, anoche habían hecho una cena de cierre y se quedaron hasta tarde compartiendo y riendo, todos juntos.
Fue necesaria aquella cena, se mezclaron muchos sentimientos: alegría, amor, y melancolía, porque bien en claro tienen todos que la llegada a Buenos Aires iba a cambiar muchas cosas, vos, junto a Zaira iban a estar a full con el tema de la mudanza, vos seguramente te vas unos días con tu familia a pasar unos días en algún lado, y a la vuelta tuya, vos ya vas a estar mucho más a full con la mudanza, con la universidad, pero siempre haciéndote un tiempo para tus amigos, y para Pedro.
También, estos días que te tomaste, para generalmente, pasarla bien con todos tus amigos, con la excusa de que hayan cumplido un mes de novios, con Pepe, y su escapada a Miramar, aquel juego divertido, y poder disfrutar de él, de su amor, de su risa, de sus besos, de sus chistes malísimos, de él en general, de él y su esencia.
‒ ¡Pochi, a comer! –Grito tú papá, Miguel, quien estaba muy contento de que hayas vuelto, te extraño muchísimo, aunque te llamaba todos los días, y competía con tu mamá a ver a quien más les daba bola. Patéticos, muy de padres.
‒ ¡Voy! –Y cerraste la notebook, para salir de tu cuarto al comedor, y que tú hermana junto a tú papá ya estén sentados esperando la comida quien al instante de que te sientes fue servida por tu mamá.
‒ ¿Quién cocinaba allá? –Pregunto Delfi.
‒ Nos turnábamos entre las chicas… Pero la mayoría de las veces Romí conmigo, y a veces nos ayudaba Thiago, que cocina muy bien, posta –Y la sonrisa de tu mamá.
‒ Es divino Thiago. – Lo ama, enserio.
‒ ¿Y cómo durmieron? Me imagino que vos dormiste con algunas de las chicas, ¡Me llego a enterar que Pedro durmió con vos, y lo mato! –Tu papá, ¿Quién si no? Que rieran todos, incluso tu mamá, es que es gracioso cuando tú papá esta en papel de celoso.
‒ Ay, papá. Dormimos Zai, Cele, Ro y Romí en un cuarto, Thiago y Lali en otro, y Pedro con Gas en el futon del living jajajajaja, imagínatelos, compartiendo cama.
‒ ¡Para! Hablando enserio, pobre Pedro boluda, compartiendo cama con su amigo cuando la novia está en el cuarto de al lado, un poco lentos, pobre cuña –Delfi, la cara de tu papá y que rieran ustedes tres, mujeres, que disfrutaban de los celos del pobre Miguel.
‒ ¿Ya es un poco tarde hacerme el duro con Pedro, no? –Y que rían, ahora todos.
Y siguieron compartiendo el almuerzo, vos contando un poco de tu viaje, y ellos disfrutando que hayas vuelto, porque te habían extrañado… Y vos un poquito, en el fondo también.
Tu tarde se basó en lavar ropa, ir a visitar a Luz y que te encuentres con su hermosa pancita que poco a poco iba creciendo, y que después de que te llegue un mensaje de Pedro que te esperaba en su casa a merendar con los chicos, salgas para su casa.
‒ ¡Holaaa! –Su alegría de que hayas llegado y tu risa.
‒ Hola Pepito lindo –Y que lo abraces por el cuello para que lo beses dulcemente - ¿Cómo estás?
‒ Bien, ¿vos? Pasa, ya llegaron los chicos.
‒ Lo bueno se hace esperar, llegue re tarde, obvio.
‒ Siempre tan colgada mi novia –Y que sonrías para dejar un beso en su mejilla y que juntos lleguen al patio donde se encuentra el resto de tus amigos, luciendo sus trajes de baño.
‒ ¡Buenas! ¡Llego la alegría del grupo! –Te agrandaste un poquito y Thiago te amago con una bombita de agua.
Bombitas de agua… Que linda tarde te esperaba.
Y claro que fue linda, te divertiste tanto, tanto, que reíste toda la tarde, el buen humor de todos, la buena vibra y que se lleven tan, tan bien.
‒ La vuelta, la vuelta, la vuelta, la vuelta –Decía Lali con un ritmito mientras vos con ella giraban en el mismo lugar, en el agua, sin poder parar de reírse – Listo –Y pararon, para que todo lo que estaba alrededor tuyo este dando vuelta y que te sientas un poco mareada.
‒ ¿Están demasiado al pedo, verdad? –Llego Gas para que ustedes rían.
‒ ¡Juguemos un Marco-Polo!
Y que le resto se sume, y que sean unos nenitos de diez años jugando al Marco-Polo, discutiendo por pavadas que siempre terminaban en risas.

Ahora, es exactamente las ocho de la noche y quedaron en ir a cenar a algún lado, pero vos quedaste primero con Pedro por eso, ellos un poco que los cargaron, pero al final los entendieron, y los dejaron solos. Vos te estas secando el pelo, mientras el prepara unos mates, y que a los pocos minutos él llegue con el equipo de mate al patio y se sienten en el juego de sillas-mesa jardineras.
‒ ¡Que cara! –Se burló de vos y vos levantaste una de tus cejas con una leve sonrisa – Estas muertita –Dijo divertido para que se siente al lado tuyo y deje un beso en tu mejilla.
‒ Te mata el agua –Te justificaste y él sonrió
 – Si estás muy cansada dejamos la cena para mañana, y te vas a dormir.
‒ No –negaste -¡Me la re banco, como un macho! – Dijiste como tal “macho” para que rían. Gran actriz.
‒ Bueno, macho… ¿Qué inventamos de cena entonces?
‒ Podemos hacer unos ricos tacos. ¿Queres? De pollo, papita y todo… Yo te ayudo.
‒ ¿Estas segura? ¿Saldrá?
‒ Lo hice el otro día en casa de Zai.
‒ Bueno, confió en vos.
‒ Obvio –Lo besaste, robándole una sonrisa.
Despues de unos ricos mates, se pusieron manos a la obra, como fue de improviso, tuvieron que salir a comprar algunas cositas, y nueve y cuarto vos y Pedro cocinaban juntos, de fondo sonando Los Piojos, diciéndole que en el poso más oscuro puede haber felicidad.
‒ Mmm, está buenísimo –Dijo él – Enserio… ¡Que grandes Chefs somos!
‒ Que receta escondida tenía yo –Dijiste, orgullosa, para que él te sobre un poquito.
Ayudaste a limpiar, porque claro, en unas horas llegaban Anita y Horacio, y en especial Anita, se iba a agarrar un infarto si les dejaban el despelote de la cocina.
‒ ¡No hey! –Te quejaste cuando él te salpico con agua en la cara – No ves que se me cae el maquillaje –Y que él te sobre, para que rían juntos. - ¿Qué necesidad de molestarme tanto? –Estas apoyada en la mesada y el acaba de cerrar el grifo de la canilla, para secarse las manos con un repasador y que se ponga enfrente tuyo.
‒ Me encanta molestarte –Confeso.
‒ Novedad –Te cruzaste de brazos y lo miraste, expectativamente.
‒ Y a vos te encanta que te moleste.
‒ Novedad –Dijeron juntos, para reír, y que te abrace por la cintura.

Ahora están en su cuarto, con la luz de su velador, el tiro un acolchado al piso y están los dos, recostados en esté, el silencio reina, mientras ustedes miran por la ventana como  los árboles se mueven levemente por el vientito que corre, sus manos están entrelazadas, y vos estas adormilada.
‒ ¿Me haces caricias en el pelo? –Le preguntaste.
‒ Te vas a dormir.
‒ Era la idea –Dijiste divertida y él rio
‒ Tonta, veni, acóstate en la cama, esto no es muy cómodo.
‒ No, mejor no, me voy a dormir, posta
‒ ¿Y?
‒ Que es malísimo, que me duerma, y vos te quedes solo
‒ ¿Quién dijo que me iba a quedar despierto? –Y que rías- Durmamos un ratito.
‒ Bueno, pero si no me despierto por dos horas, más o menos, despertarme –Ya están acostados, abrazados, acurrucados.
‒ Olvídate, dormís conmigo hoy.
‒ No, enserio, boludo
‒ Si, ya se, te aviso
‒ Enserio hey
‒ Si –Te beso un poquito – te amo – murmuro, para que vos sonrías.
‒ Yo también –acariciaste su mejilla, dejando un beso dulce, y que cierren los ojos ambos.
Y que se duerman profundamente.
Y claro que duermas toda la noche con él…
Y no te molesto, obvio.

Continuara…
Buuuuuuuenas.
Aquí haciendo presencia.
Capítulo dedicado a Cande, espero te guste reina.
Espero sus comentariosssss.

JusPauliter.

domingo, 11 de mayo de 2014

Capitulo 123

Lo viste desaparecer del comedor yendo para donde están los cuartos, sonreíste, y con la mano, disimuladamente te dio a entender que te esperaba.
Despues de aquel momento lleno de vergüenza para vos, tus amigos los invitaron con helado, acompañados por unas bromas de Thiago: “Primero para Pepe, así se enfría un poco” quien fue seguido por unas risas y un “Mañana juntemos una vaquita y regalémosle una noche en un hotel, pobres pibes” de Gas, para que vos mueras de la vergüenza, que el rubio quien los cargo te abrace murmurando un “Te jodo Pochi” y que por fin, de una vez, paren con las cargadas y por primera vez ames que Pedro haya traído la play, y que todos tus amigos, inclusive las chicas se copen, demasiado.
‒ ¿Qué pasa? – llegaste al cuarto después de unos minutos, tratando de que nadie se dé cuenta de la ausencia de Pedro y tuya. Él te esperaba sentado en tu cama. – Eu, colgado –sonreíste. Te sentaste a su lado - ¿Qué paso? – Él no te respondido, solo miraba para abajo.
‒ ¿Llamaste a los chicos para que vengan antes? –Te pregunto.
‒ ¿Eh? ¿Me estas jodiendo? –Lo dijiste con una sonrisa, sabía que te estaba cargando.
‒ Lo primero que dijiste cuando entramos era tu miedo a ver si estaban los chicos… Y no pasaron ni diez minutos que llegaron, no sé, mucha coincidencia.
‒ ¿Pensas en que llame a los chicos?  ¿Enserio? –Él te miro. Negaste con la cabeza, y te paraste. Un escalofrió cargado de bronca recorrió todo tu cuerpo. No te entraba en la cabeza como podía llegar a pensar eso de vos, enserio.
‒ Estabas como insegura –Dijo en tono bajo, mucho más bajo que el tuyo – Solo tenías que decirme que no, y listo
‒ Pedro… Te estás haciendo la cabeza por cualquier cosa, nada que ver – Tratabas de no subir tu tono de voz, pero estas enojada, y un poco te es inevitable.
‒ Solo te pregunte
‒ Con doble intención fue tu pregunta…
‒ Esta bien, perdón.
‒ Estaba con miedo, porque como compartimos departamento con nuestros amigos podría pasar que llegaran justo, y así fue. Pero no puedo creer, enserio que pienses en que yo los hayas llamado, a parte, ¿en qué momento? Si estuve todo el día con vos, y si no hubiese querido te lo hubiera dicho, no sé…
‒ No sé por qué pensé eso, perdón… Pensé que te, no sé, por ahí te había agarrado inseguridad, y por no decírmelo… O por ahí no sé, enserio, no querías. –Se quedaron mirando por unos segundos - ¿Me perdonas? –Y vos asentiste, por eso él se paró, y se acercó a vos - ¿Enserio? – Te murmuro.
‒ Si –vos también le murmuraste, y el unió su labio con el tuyo dejando un beso dulce – Sos un tarado, tenes mucha imaginación en tu cabeza –Sonreíste.
‒ A veces juega en contra la imaginación –Y rieron un poquito – Te amo –murmuro, vos sonreíste y lo besaste dulce, tomándote todo el tiempo del mundo.
‒ Te amo feíto –Él te sonrió.
‒ Me quede con ganas de besarte mucho, mucho
‒ Que pervertido –Dijiste divertida, para que él te sobre mordiendo su labio inferior.
‒ Anda –Alargo la última A. Reíste para volver a unir sus labios.
‒ ¿Mañana salimos a pasear?
‒ Dale –Te dejo un beso chiquito – Pero solos, vayámonos temprano y hasta al otro día no volvamos.
‒ Jajajajaja ¡Pedro! Es mucho…
‒ No, no es mucho – Vos asentiste con la cabeza para que unan de nuevo sus labios.
‒ Bueno, mañana vemos, vamos para allá.

•••
Agradeciste de poder encontrar un asiento libre para los dos, y que no tarde en llenarse, para que una vez por todas, salgan camino a Miramar.
Habían decidido hacer un paseo por esta ciudad, la cual está pegada a Mar del Plata, y tienen esa posibilidad de poder viajar en micro y que los deje en una de las calles principales, cerca de la costa.
‒ Te propongo un juego –Dijiste vos, lo habías pensado vario tiempo al juego.
‒ ¿Ahora? ¿A qué queres jugar?
‒ ¿Viste la película “Antes del Amanecer”? –El negó, un poco confundido – Se encuentran en un tren, ella viaja a Paris, el a Viedma, pero cuando empiezan a hablar sienten una conexión especial
‒ No entiendo.
‒ El, la invita a pasar un día en Viedma, para poder seguir conociéndose, hasta que él tenga que salir para Estados Unidos, y ella seguir su camino a Paris.
‒ ¿Y?
‒ El juego consiste en que cuando bajemos del colectivo, bajemos como dos desconocidos, que se encuentran, y pegan onda… ¿Entendes?
‒ Me copa… ¿Pero cuál sería la gracia?
‒ Divertirnos un poco… Conocernos un poco más, jugar. –Dijiste con tu sonrisa.
‒ Ok… ¿Y el flaco la besa a la chica? En la película, digo.
‒ No tiene que ser tal cual la película, pero si, la besa –Y él te sonrió.
‒ Genial –Y reíste.
Despues de unos quince minutos, el colectivo paro, y ustedes se miraron cómplice, con una sonrisa divertida.
‒ A partir de ahora eh. –Le avisaste vos, que estas a punto de bajar. Él te sonrió, y se paró para bajar de la otra puerta.
Y empezaron a jugar.
Ambos se hicieron los distraídos e hicieron que se chocaran sin darse cuenta, sabias que iba a ser difícil este juego, pero mucho más divertido.
‒ Ay, perdón, no te vi –Dijo el - ¿Estas bien? –Típico.
‒ Es obvio que no me viste, sí, estoy bien –Vos, actuaste y el sonrió.
‒ Discúlpame… ¿Sos turista? Digo, por cómo te dirigís a las personas –Y levantaste una ceja.
‒ Solo me dirijo así con las personas torpes.
‒ Discúlpame, Miss perfección. Para recompensar y que se te vaya un poco el mal humor, te invito a tomar algo, ¿queres?
‒ No planeas secuestrarme y nada del estilo, ¿no? –Y él un poco que rio.
‒ Aunque sos muy linda, no.
‒ Esta bien, vamos entonces.
Y así comenzó el juego, estuvieron toda la tarde así, así se divirtieron, hasta la hicieron creer a una señora quien les ofreció un licuado en que eran desconocido, y claro que les creyó.
Ahora están en la playa, seis de la tarde y toman mate, vos con tu traje de baño y el con su maya dando a lucir su cuerpo blanco, pero sin dejar de ser lindo, al menos para vos.
‒ ¿Y tenes alguna novia, Pedro?
‒ No, no, soltero… ¿Vos? –Sonrió.
‒ También, soltera… Hace tres meses finalice mi noviazgo.
‒ ¿Se puede saber por qué?
‒ Principalmente porque no lo quería tanto como él a mí, y bueno, después… algunos detalles que no vienen al caso.
‒ Ajam, ok, respeto –Y sonreíste.
‒ ¿Sos de invitar a pasajeros del tren a tomar algo? Y después pasar todo el día con ella, queriendo tirarle onda…
‒ En realidad sos la primera… Me di cuenta que cuando me atacaste, no eras una simple minita, y te invite, y pasando las horas, me di cuenta que era verdad. –Sonreíste.
‒ Soy de un carácter fuerte.
‒ ¿Enserio? –Y vos reíste.
‒ Eso no me hace ser una simple minita, como dijiste vos.
‒ Tenes razón.
Y ambos se quedaron fijando la vista al mar, con una sonrisa chiquita, disfrutando del momento, del juego, de estar con él, y él con vos.
‒ ¿La estas pasando bien? –Pregunto él, y vos lo miraste.
‒ Si, aunque no esperaba pasar una tarde con un chico torpe, ni vos, seguramente con una chica porteña –Y el rio – la estoy pasando bien.
‒ Es verdad, no me lo esperaba, pero estuvo bueno, está bueno. – Sonreíste.
‒ Que lindo atardecer.
‒ El mar, el atardecer… nosotros –Dijo él y vos intentabas ocultar una risa.
‒ ¿Me queres besar? – Y el asintió, divertido, con una sonrisa, para que vos lo beses dulcemente, y él se entregue delicadamente al beso.

Un paquete de papas fritas Lays para cada uno con unas gaseosas, y que caminen yendo a la parada del colectivo, siguiendo con el juego, que ya quedaba poquito.
‒ Bueno, espero volver a verte –Dijo él.
‒ Eso espero, no te voy a olvidar.
‒ Yo menos – Que los dos sonrían divertidos, para que él te robe un beso.
‒ Ya llego –Te referiste al colectivo – Bueno, chau – dijiste y se abrazaron, como una gran despedida.
Vos subiste primero, entregando el boleto, te sentaste, y esperaste a que Pedro. Al ratito subió con una gran sonrisa, la que te contagio y rieron, para abrazarse.
‒ Jajajajaja, hola – le murmuraste vos.
‒ Jajajajaja somos lo más, hola –Te beso seguidamente – te extrañe.
‒ Ay yo también, aunque estuvimos así todo el día juntos, fue como: ¡Volve Pedro!
‒ Jajajajaja es verdad… Igual, estuvo bueno, ¿Quién tiene estos juegos? Solamente nosotros –Y que rían.
El viaje de vuelta a Mar del fue todo los comentarios que se guardaron en el día, y rieron, claro, porque se habían divertido mucho, y sin duda, iban a seguir haciéndolo.
‒ Me mandó un mensaje Zaira, a ver si nos faltaba mucho… Dice que quieren salir a cenar todos juntos. –Vos – Bueno, en realidad me dejo como cinco… se enojó, porque no le respondía.
‒ Pero es temprano todavía… Bueno, explícale Pau, ya fue.
‒ Si –Sonreíste, y te pusiste de costado para besarle su mejilla.
‒ ¿Y si seguimos con estos personajes? Vos no te tendrías que ir a Rosario, estaríamos nosotros dos solos, felices, y comiendo perdices
‒ ¿Y cómo viviríamos?
‒ Venderíamos pulseras de Macramé en alguna placita –Y rieron.
‒ Jajajajaja ojala fuera tan fácil –Lo abrazaste del cuello.
‒ Te amo, gracias por estos momentos tan locos. –Sonreíste y dejaste un beso en su nariz.
‒ Solo nosotros podemos –Y rieron – Yo también te amo, me divierto mucho con vos –Sonrieron, para besarse dulcemente…
Contentos, por tenerse.

Continuara…
¡Volviiiiiiiiiiiiiiii! Necesitaba este escape, después de muchos días, escribir, y compartirlo con ustedes.
Gracias por el aguante, estoy un poco complicada con los exámenes, pero hare lo posible para esta semana subir seguido.
¡Y espero sus comentarios eh!

JusPauliter.