“¿Estas despierta?
Veni al comedor” – Nueve de la mañana y hacía más de media hora que dabas
vueltas en la cama. Amaste a Pedro.
Cuarto día de vacaciones, siete de enero, y no es una fecha
más. No para vos.
Lo viste con su sonrisa y sonreíste. Tres pasos y lo
abrazaste.
‒ Hola –Le murmuraste en su oído.
‒ Hola cosita –Sonreíste- ¡Feliz primer mes!
‒ Feliz primer mes, novio –Lo besaste dulcemente.
‒ ¿Desayunamos en el balcón? Porque Gas nos va a odiar si se
despierta.
‒ ¿Y si vamos a la playa? Total, estamos re cerquita…
Dejamos un papel.
‒ Que inteligente mi novia –Lo sobraste con una pequeña
sonrisa.
Prepararon el equipo de mate, y después de cambiarse (porque
los dos seguían de pijama) salieron para la playa.
El día está increíble lindo, no hay una gota de viento, y a
los dos lo pone de muy buen humor.
‒ Bueno, y contame, ¿Qué se siente estar ya un mes de novio
con Pedro Alfonso?
‒ Vergüenza –La O perfecta de él y tu risa - ¡Que te
agrandas, gil!
‒ Sos muy envidiable, ¿sabías?
‒ Pf, porque no te conocen. Bueno, yendo a la pregunta, se
siente… Lindo, que se yo. Sos un cursi asqueroso, pero me gusta también que
seas así. Y nada. ¿Es necesario?
‒ Admití que te puedo, ya que estamos.
‒ Supongo, que sí, que me podes… Creo que si fuera otro ya
lo mandaría a la mierda.
‒ Las ventajas de ser un Alfonso –Reíste.
‒ Bueno, y ahora vos –Sonreíste.
‒ Yo… no sé, me encanta pasar tiempo con vos, me haces reír
mucho, la paso bien, y… Como que siempre estas cuando te necesito, y eso te
hace especial –Sonreíste.
‒ Sos lindo eh –Te sonrió - Yo también la paso muy bien con
vos, tanto que me dan ganas de estar así de bien siempre, para toda la vida… Y
ya sé que es imposible, que siempre va a ver algo, pero bueno…
‒ Intentar, al menos –Asentiste, y entrelazaste una de sus
manos con una de las tuyas, para que él con su otra mano te saque unos pelos de
la cara, y que te bese dulcemente – Te amo, sos muy linda.
‒ Yo también te amo –Lo besaste- pero vos sos feo –Y que rían,
para que vuelvan a besarse.
‒ ¿Enserio hay que volver? Quedemosno, así, quietitos, todo
el día – Es medio día, y acabas de cortar una llamada con Zai, que lo esperaban
a almorzar. Él y vos siguen en la playa, vos recostada en su cuerpo mientras él
te abraza por detrás.
‒ Dale Pedro, acordate que vinimos con nuestros amigos…
‒ ¿Y? Pero nosotros cumplimos un mes de novios, ¡un mes!
Mira que no es fácil llegar al mes boluda –Y que rías, ya estas parada, él no
piensa moverse.
‒ Dale… Si queres, a la noche salimos a cenar solos.
‒ No alcanza
‒ Uh, dale
‒ Bueno, está bien… Ayúdame –Y te extendió los dos brazos
para que lo ayudes. Y como presentías, terminaste arriba de su cuerpo, el besándote
como si nada, y vos, que bueno, no te costó mucho sumarte a aquel beso.
‒ ¡Miren quienes aparecieron! Los tortolitos – Tu amiga
Cele.
‒ Ah bueno, pero como estamos eh –Thiago y vos sonreíste.
‒ Ay chicos, ¡Feliz mes! –Zai, ¿Quién si no? Los abrazo efusivamente
para que ustedes rieran.
‒ Gracias loquita –La amas.
‒ ¡Es cierto! Su primer mes, boludos… ¡Felicitaciones! ¿Cómo
no dijeron nada? Se tomaban el día para los dos, solos. – Thiago.
‒ Cenamos juntos –Dijo Pepe – Déjame libre la cama.
‒ ¡Pedro! –Vos, y tu vergüenza. Que le pegues y que el resto
ría.
Almorzaron unas ricas pizzas, y cuando todos estuvieron
listos, como siempre, se dirigieron a la playa, para disfrutar de este día
soleado, vos, con tus amigas tomando sol, y los chicos en el agua.
Mates con largas charlas, acompañadas de risas y de algún canto.
Aman cantar, cualquier cosa, se divierten.
Vos con Pedro se volvieron antes que el resto, vos te
duchaste primero, para ponerte algo lindo, pero cómodo, y que después de que te
duches vos, lo haga él, para que una vez listos, y lindos, salgan para el
centro de La Feliz.
Que paseen un rato, porque todavía era un poco temprano, y
que paren justo frente a la fuente de aguas danzantes
‒ ¿Me sacas una foto? –Te pregunto Pedro.
‒ Jajajaja, dale. Que fotogénico que sos –Sonreíste.
‒ ¿Una juntos?
‒ Dale, pero sin la fuente, nosotros somos los lindos.
‒ Yo más, pero dale.
‒ Creído –Y que justo cuando saques la foto el deje un beso
en tu mejilla - ¡Que lindos somos!
‒ Obvio –Te beso – Jajajaja que asco, estoy en creído.
‒ Mal, sos un pesado.
‒ ¿Qué hacemos? Vayamos al Mc.
‒ Son nueve y media… Bien, dale
Y cuando llegaron al Mc, estaba hasta las manos, así que
pidieron para llevar y se fueron a la playa a cenar.
‒ Salió re bien la cena, viste. –Vos – Terminamos comiendo
en la playa, tranquilos… Y sin ser programado.
‒ Si lo planeábamos no salía tan perfecto.
Es la paz que sienten al estar en la playa, con muy poco movimiento,
solos, disfrutando su comida y la compañía del otro.
‒ Que lindo día, posta que me gusta mucho estar con vos –Vos.
‒ La pasamos muy bien, ¿no? –Asentiste con una sonrisa –
Jajajaja y pensar que antes de todo esto nos odiábamos, nos llevábamos muy mal –A
eso de los quince, dieciséis años tuvieron sus cruces…fuertes.
‒ Jajajajaja mal, te odiaba, por robarme a Zaira… Y bueno, después
llegaron Thiago y Gas, y las chicas… Y se armó un re lindo grupo.
‒ Y mucho más después el famoso –Se acercó a vos para
susurrarte al oído – “Me gustas” –Y que rían.
‒ Vos tan de frente y yo tan vueltera.
‒ Valieron la pena esas poquitas vueltas… Nah, de enserio,
entre todo… fue divertido –Y sonreíste.
‒ Las amaste a las vueltas.
‒ A vos, te amo –Y sonreíste para que lo beses dulcemente, y
que él también se acople al beso.
‒ Seguro ya llegaron los chicos… -Lograste decir entre besos
– Pedro para –Murmuraste. Toda la subida en el ascensor fue entre besos.
‒ No van a venir a esta hora, olvídate… Son once y media. –Supervisaron
juntos, y no, no había nadie.
‒ No da Pedro… no van a tardar.
‒ Si van a tardar –Dijo mientras dejaba infinitos besos en
tu cuello.
‒ Pedro…
‒ Dale –Dejo un pequeño beso en tus labios - ¿Si?
‒ Es que tengo miedo… Mira si llegan y nosotros estamos en
bola –Y que rían.
‒ Tenemos la llave nosotros, si nosotros no le abrimos
duermen en el pasillo… ¡Pensalo!
‒ Te estoy hablando enserio.
‒ Yo también –Y volvió con los besos, haciéndote caminar.
‒ Pero vayamos a mi cama
Y sin más vueltas llegaron a tu cuarto que compartías con
las chicas, para que te recuestes, y que poco a poco vayas desprendiendo su
camisa mientras el seguía dejando besos en tu cuello, afectando tu respiración…
‒ ¿Decís que no van a llegar?
‒ No… no –Te beso con mucha pasión, para que vos te borres
todo de la mente y que te dediques al beso, a las caricias…
Hasta que toco el timbre.
Si, detrás de la puerta, estaban tus amigos… Como si vos lo hubieras
llamado, o algo así.
Tu cara, la de Pedro.
Casi que te asesina.
‒ ¿Es posta? – Lo miraste: su camisa ya no estaba, al igual
que tu short. Y el timbre no dejaba de sonar – La concha de la lora –Y si,
pobre pibe…
‒ Dale, Pedro… Ya está- murmuraste- Apura… Dale que nos van
a tirar la puerta abajo –Y empezó a sonar tu teléfono.
Entonces él fue a atender, y que escuches las cargadas de
tus amigos.
Y pedias a Dios que te coma la tierra, justo en este preciso
momento.
Continuara…
JusPauliter