Cuatro de la mañana sonó mi despertador.
Raramente me levante con toda una energía. Si fuera un día
normal en el que me debía levantar a las seis de la mañana para ir al maldito
colegio no lo lograba ni ahí, al menos que sea algo especial y tenga muchas ansias
de levantarme.
Pero casi nunca pasaba.
Me levante como si tuviera un resorte en la cola, me cambie
rápidamente, y luego fui al baño para peinarme y demás.
Luego, fui hacia el comedor, ahí ya estaba mama vestida con
una cara de cansancio.
Ale: Buenas Pau.
Pau: Hola ma – le di un beso en su mejilla.
Ale: ¿Café?
Yo asentí y vi a papa por detrás.
Miguel: Buen día – Sonrió y dejo un beso en me mejilla.
Mientras desayunábamos…
Ale: ¿Tenes todo listo? Abrigo, zapatillas, medias, cepillo
– Me nombraba mientras yo asentía como una estúpida.
Pau: Si ma, tengo todo.
Miguel: Masvale que te cuides, y nos llames seguido.
Pau: Si obvio – Sonrei, un poco harta. O sea, 17 años.
Una vez que terminamos de desayunar, papá cargo mi valija en
la camioneta y alrededor de las 4.45 salimos para el colegio.
Ahí me encontré con los chicos: Zai, Thiago y Rochi.
Rápidamente empezamos a hablar de los emocionados que
estábamos por ya estar en el lugar pactado.
Llego el colectivo y ya empezaron a juntar los bolsos, al
ratito llego Pepe, Lali y Gas quien se sumaron a nuestra charla.
A la media hora, cuando ya estábamos todos, el chofer
anuncio que ya partíamos.
Me despedí de mama y papa unas mil veces, culpa de ellos,
claro que no me dejaban subir al colectivo antes de decirme miles de veces como
debía cuidarme.
No me quiero imaginar cuando llegue el año que viene y nos
vayamos todos a Bariloche.
Subí al colectivo, planta alta, y me senté al lado de Zai.
Adelante nuestro estaba Gas y Thiago, a dos lugares más
delante de ellos estaba Pedro con Tincho (re buena onda) y al frente Rochi y
Lali.
Obvio que como todo grupo quilombero que éramos no íbamos a
pegar un ojo.
Al principio empezamos entonando (o desentonando) canciones
malísimas, donde no podíamos evitar reír, luego seguimos con un juego muy
estúpido “te regalo un gato” pero era imposible no divertirnos. Seguimos
cantando, y haciendo jodas, como siempre al cargo de Matías y Thiago, donde los
dos se caracterizaban como los más graciosos del grupo.
Pasaron, una, dos, tres hasta cuatro horas, ya tenía el
traste chato cuando el chofer se le prendió la lamparita y se acordó que tenía
más de treinta pasajeros con las piernas acalambradas, muertos de hambres.
Nos dejó bajar para comprar algo e ir al baño. Todavía nos
quedaba dos horas, las cuales se iban a pasar volando.
El clima, por suerte estaba más tranquilo, los chicos se
habían tranquilizado y la mayoría estaba escuchando música con auriculares.
Salimos del baño y nos juntamos con los chicos que estaban
sentados en una veredita.
Rochi: ¿Qué hacen?
Thiago: Mira quienes se dignaron a aparecer…
Pau: ¿Nos extrañaban? – me senté frente a ellos.
Thiago: Puf, no sabes cuánto – en tono irónico.
Pau: Ah, anda feo.
El me sonrió y me reventó el cachete como hacen esas típicas
viejas babosas cuando sos bebes.
Pegue un grito, porque me había dolido, refregándome una y
mil veces mi mejilla que seguro estaba colorada.
Lali: Menos mal que se quieren, no me imagino si se
llevarían mal.
Thiago: Es que lo hice con cariño. Con vos también puedo ¿queres? – se abalanzo
a ella y le encajo un beso.
Pau: Ah bueno, quedamos así eh.
Thiago: ¿Vos también queres un beso?
Lali: ¡Thiago!
Pau: Sos un tarado.
Thiago: Te lo podía dar Pepe che.
Pepe: A mí no me metan, yo no tengo nada que ver.
Levante un ceja ¿Cómo no tenía nada que ver? Al menos me
hubiera defendido.
Mi cara había cambiado por completo, escuchamos que las
profesoras nos estaban llamando para retomar el viaje, y alejándome de ellos me
acerque al colectivo.
Me había molestado que diga eso, después, cuando estamos
solos se hace el galán. Y tomo en cuenta que la cosa no era decirle a nadie, y
lo respetaba, porque yo también estaba de acuerdo, pero al menos, como amigo me
hubiera defendido.
Ya sé, era una pavada que había inventado Thiago, pero
tampoco para que él me responda eso.
Una vez que estábamos todos nos dejaron subir al colectivo,
creo que fui una de las primeras.
Zai llego y me vio que estaba escuchando música por los
auriculares, sin decirme nada saco uno de ellos.
Zai: ¿Qué paso que reaccionaste así?
Me saque el otro y me incorpore.
Pau: Nada, es un tarado.
Zai: Si sabes que Thiago es de hacer esas jodas boluda…
Pau: Pedro es el tarado, dijo como si no pasara nada… O sea.
Zai: Bueno pero ¿No habían quedado en que no se lo iban decir
a nadie?
Pau: Ya sé, pero me molesto… Al menos me hubiera defendido,
somos amigos.
Zai: Era todo un juego Pau, no te enrosques.
Pau: Pedro no lo dijo en joda… Deja Zai, ya se me va a pasar
– le sonreí y volví a ponerme mis auriculares.
Ella me sonrió de nuevo e inclino un poco su butaca para una
vez, cerrar los ojos.
La música logro despejarme, relajarme. Hasta el punto de
cerrar los ojos y dormirme.
No lo hice mucho, va… Ni se cuento, pero al abrir mis ojos
me encontré con Pedro a mi lado.
¿Y Zaira?
Refregué mis ojos y él me miro sonriente.
Pau: ¿Qué haces acá?
Pepe: Zai cambio mi lugar… Va en realidad se lo pedí y ella se fue con Tincho.
Pau: ¿Por qué? – me incorpore.
Pepe: No entiendo.
Pau: ¿Por qué le cambiaste el lugar Pedro? No es una
pregunta muy compleja.
Pepe: Uh, bueno si no te explicas nena. Quería hablar con
vos, pero veo que no estas de humor.
Pau: Ves bien.
Pepe: ¿Por qué me tratas así?
Pau: No tengo ganas de hablar Pedro.
Pepe: No te entiendo.
Pau: Raro de vos- dije irónica - Nunca entendes
Despues de unos segundos me respondió - No se puede hablar con vos, uno viene con la
mejor y vos me tratas re mal.
Pau: El papel de víctima no te va.
Pepe: Enserio Paula. ¿Qué te pasa?
Pau: Por si no te acordas estamos en un colectivo, lleno con
nuestros compañeros.
Pepe: ¿Y?
Pau: A vos te importa disimular cuando te conviene ¿no?
Basta, no quiero hablar más.
Pepe: Bien… Total, siempre hacemos lo que vos queres.
Pau: ¡No te das cuenta que nos están escuchando todos!
Cabeza dura.
El miro al frente y no dijo más nada.
Me puse mis auriculares y puse mi mirada en la ruta.
Despues de pocas horas al fin llegamos.
Felices como nadie.
Una de las profesoras nos dijo que nos dirigíamos al hotel
donde pararíamos, el paisaje que se veía era hermoso.
Una vez que bajamos me junte con las chicas que no paraban
de hablar.
Un tipo que también viajo con nosotros nos ayudó a bajar los
bultos y en orden entramos a recepción.
Ahí nos encontramos con el recepcionista, un pelado muy
buena onda.
Él nos explicó que el hospedaje incluía las tres comida del
día: desayuno, almuerzo y cena, que había una pileta climatizada, donde
podíamos acceder pero primero pidiéndole permiso a recepción y además, había un
mini gimnasio, lo que considere estúpido que nos nombre este mismo, ya que
conocía a todos mis compañeros y sabía que ninguno iba a usarlo.
Salvo Juan que jugaba al rugby y era obsesionado por su
cuerpo.
Y algún que otro tarado para tirar facha.
Nos tocó la pieza número 310, en el segundo piso. Los chicos
estaban en la 319, casi al fondo del pasillo y las chicas en el segundo piso,
cuarto número 267.
Zai: ¡Al fin! – dijo recostándose en la cama.
Pau: ¡Qué bueno que
va a estar esto!
Zai: ¿Vos decís? – dijo entre risas.
Pau: Se, va a estar genial.
Nos tiramos las dos en la cama, y decidí llamar a mama para
avisarle que ya estábamos en el hotel.
Nos habían informado que teníamos día libre, ya que
deberíamos estar todos cansados por el viaje.
Deberíamos…
Empecé a acomodar un poco las cosas de mi valija, y así la
hora se pasó enseguida.
A las 11.00 tocaron la puerta de nuestro cuarto.
Abrí y eran los chicos.
Pau: ¿Qué hacen? – sonreí.
Thiago: Venimos a buscarlas para almorzar.
Pau: Ah, bueno vamos entonces, Zai bajo al cuarto de las
chicas, que la llamaron.
Pepe: Vamos…
Y así bajamos los cuatro por las escaleras hasta el segundo
piso para buscar a las chicas.
Una vez en el comedor, había una mesa larga para todos
nosotros.
Almorzamos todos juntos entre risas, no éramos un grupo muy
unido, pero juntos nos divertíamos, ya que había muchos grupitos que lo
dividían, pero cuando estábamos todos juntos las pasábamos muy bien.
Despues de almorzar, con los chicos decidimos ir a recorrer
un poco, obviamente le pedimos permiso a la profesora que estaba a cargo de
nosotros y después de pasarle nuestros números de celular por las dudas,
salimos los siete.
Llegamos al centro y empezamos a caminar, había muchas cosas
lindas, artesanos, casas de té y mucho más.
Despues de media hora caminar, decidimos ir a una plaza muy
linda que encontramos. Caminamos un poco, porque para sentarse hacia mucho
frio.
Thiago que iba al lado mío, me abraza y me dice al oído:
- ¿Seguís enojada?
Pau: No estoy enojada – le sonreí.
Thiago: ¿Con Pedro tampoco?
Pau: No… Va, molesta un poco, pero no estoy enojada.
Thiago: ¿Hablaron?
Negué – Justo se le ocurrió sacar tema en el colectivo,
parece que lo hace apropósito.
El me sonrió y beso me mejilla.
Thiago: Pueden ir a la pileta después… Así hablan, y
aprovechan.
Pau: ¿Aprovechar qué? No.
Thiago: Yo solo decía – sonrió.
Pau: Se hace el ofendido encima… ¿Cómo tendría que estar yo?
Thiago: ¡No seas exagerada! Estábamos jugando no más. La no
se enojó cuando dije eso del beso.
Pau: Pero es distinto.
Thiago: Y peor, porque nosotros si estamos juntos y ustedes…
Nada, o sea
Pau: En eso tenes razón, no somos nada más que amigos.
Quedamos en que solo era un juego para divertirnos. Pero aunque sea me hubiera
defendido.
Thiago: Véngate – Lo mire extraña – Si, histeriquealo todo
el día, es lo peor que podes hacer.
Pau: ¿Vos decís? Pero no da…
Thiago: ¡Da! Te lo llevas a la pileta.
Pau: Si, claro ¿Y el resto? No es para nosotros dos la
pileta. Además, mira si nos ven.
Thiago: Te percatas que no haya nadie que los conozcas.
Pau: Jajajaja es una locura Thiago.
Thiago: Acércate y háblale. Invítalo a que te acompañe al
hotel que te sentís un poco descompuesta. Nosotros nos quedamos acá, para que
no se les complique más.
Pau: ¿Sabes que sos genial? – Le di un beso en la mejilla –
Gracias.
Gas: ¿Qué tanto cuchicheo ustedes? – dijo acercándose ya que
nosotros dos íbamos más adelante.
Thiago: Pau está un poco mareada…
Gas: ¿Enserio? ¿Queres que vaya a comprarte alguna gaseosa
Pochi?
Negué haciéndome la víctima – Gracias, pero creo que me voy
a volver. Pero ustedes quédense, me voy a acostar un rato.
Zai: ¿Qué paso?
Pau: Que me siento un poco mareada – le hice un seña en la
cual nos entendíamos siempre – Voy a ir al hotel. Pero ustedes quédense
enserio.
Pepe: Pero no podes ir sola hasta al hotel ¡Mira si te pasa
algo!
Lali: Acompáñala, te esperamos acá. O vos Zai.
Pepe: Yo voy, me olvide el celular. ¿Me esperan acá?
Thiago: Pero no se va a quedar sola. Voy yo también si
queres.
Pau: No chicos, no se hagan problema… Me acuesto un ratito y
esta. Seguro se me bajo la presión.
Pepe: Bueno, vamos.
Me abrazo por la cintura y salimos para el hotel.
Zai: Cualquier cosa avísame gorda.
Me voltee y le sonreí murmurando un gracias.
Continuara…
Este capitulo va dedicado a todas, en especial a Chopp y Sofi que son dos grandes amigas a las cual quiero banda.
Gracias por la skipiada con el Pedro español jajajajaja.
JusPauliter.