✨Paula✨
Caminar apurada
por el frio que recorre todo mi cuerpo, no me entra una campera más y el frio
sigue intacto, siempre lo sufrí y siempre lo voy a hacer. Sonrei al verlas, igual que yo de abrigadas y
regalándome también sus sonrisas. Me acerque para dejar un beso en cada una de
sus mejillas y que no dudemos ni un segundo, entremos enseguida.
Miércoles, nueve
de la mañana y llegue justito, justito a la universidad, sonreí y le di un
poquito las gracias al frio que hace, este fue el que me obligo a apurarme.
Entrar y que
detrás nuestro lo haga el profesor. Agradecí que no sea al revés.
Fueron tres
horas, entre todo entretenidas e interesante, salir y que el frio nuevamente
nos invada. Que riamos y que sea Sabi quien me abrace, para que yo también lo haga.
― ¿Almorzamos en
casa? –Pregunte- Voy a estar sola porque Zai entraba a las once y no sale hasta
las tres –dije, pobre Zai, siempre le toca un horario de mierda.
― Dale, pero
compremos algo, no nos pongamos a cocinar –Dijo Agos- ¡Tengo hambre, no pvesquées
así! –Le dice a Fabri, para que riamos.
― Genial, dale.
¿Vienen chicos? ¿Fabri, Juampi? –Pregunte
― A mí me espera
Santi, perdón flaca. –Dijo Fabri.
― ¡Pero que
venga también! Va, como quieras.
― Bueno, ahí lo
llamo –Me dijo, sonriente.
Salimos todos
para casa, unas siete cuadras que se pasaron rápido, que no existió el frio ni
esas ganas de llegar ya. Es que cuando la charla y las risas se hacen presentes,
cuando la pasas bien, verdaderamente bien, se te pasa volando el tiempo.
Cuando llegamos
a casa, después de pedir unas pizzas cerca de casa, sin disimular ninguno el
hambre que teníamos, nos sentamos a almorzar.
― Así que el
viernes ya te vas, Polet –Dijo Sabi con su sonrisa- ¿muchas ansias?
― No sé si
llamarlo ansias, pero es una cosa que extraño horrores. A mi familia, mis
abuelos, mis primas –sonreí- y obviamente a los chicos
― ¿Sos muy
familiera, no? Se nota que sufrís un poquito la distancia. O sea, ponele que a
veces, sale el tema de la familia de cualquiera, o nombramos, por ejemplo a algún
abuelo o tío, y a vos se te cambia la cara –dijo, con su sonrisa esta vez Agos.
― Me gusta pasar
tiempo con ellos, me divierto mucho. Tengo primas de más o menos mi edad y nos
llevamos muy bien entre todas, con mi hermana, que me pasa, cuando llego al
departamento y es como pensar “uh la puta madre, no está Delfina para joder” –sonreí-
o llegar a casa y que no estén mis viejos tomando mate en el comedor, es
complicado.
― A mí me pasaba
antes –Empezó Santi- yo antes vivía en Capital, solo con mis viejos, tenía unos
quince años, y en esa edad es cuando más comenzas a tener amigos postas, o
alguna noviecita, o noviecito –reímos- y fue como un odio eterno a mis viejos,
porque no solo me separaron de mis amigos, o de mi familia sino también de mi
ciudad. Tenía esos lugares claves en donde cuando estaba mal o enojado me iba a
ahí y estaba un rato solo… Claro que lo tuyo es diferente, pero creo que lo que
sentí yo, seguro se asemeja a lo que vos sentís a veces. –Sonrei.
― Es muy difícil-
asentí- y más lo tuyo, porque en mi caso fui yo la que decidí
― Nunca voy a
entender porque Rosario, teniendo universidades de la puta madre en Buenos
Aires, digo, no porque me molesta que estés acá -Juampi y que ría- pero boluda, tremendas
universidades hay allá.
― En realidad
nunca lo supe yo tampoco –reímos todos- fue así. Salió la idea de venir acá por
Zaira. Ella siempre, de chiquita quiso ser modelo, Oscar, su papá es de una
ciudad vecina de Rosario, y siempre le gusto esta ciudad. Y cuando me dijo que
se iba a venir a estudiar acá fue cuando nuestra amistad era como… llegar al
punto de que si una se iba, la otra la seguía ¿entendes? Con Zai somos amigas
desde los tres años, mis papás son amigos de toda la vida de los de ella, y nos
criamos prácticamente juntas, quisimos experimentar la convivencia y la
distancia juntas, y acá estamos –sonreímos- y doy gracias que no me haya venido
sola, o que yo me quede porque es como que nos complementamos, cuando ella esta
con sus bajones yo soy la que le pone todas las pilas, y viceversa.
―Y cuando las
dos están en un poso depresivo sale helado y películas tristes –dijo Fabri, y
que riamos.
¿Nunca les paso
que estaban llenos de miedo, por qué no sabían lo que iba a pasar, por qué nunca
lo habías vivido? Como, por ejemplo, cuando te presentan a una persona
totalmente desconocida y en el primer momento que la ves, sabes que te vas a
llevar bien, pero uno no sabe si a la otra persona le caes bien, entonces
siempre vas a tener ese miedo, hasta que no te dé como una indirecta que en
verdad le caes bien a la otra persona, y ahí, al fin te relajas.
Me paso en el
momento en que conocí por primera vez a Agos, y después ella se encargó de
presentarme a los demás chicos, estos, que están en mi living charlando conmigo
y que sin ningún problema me integraron al grupo, pero admito que los primeros días
en que prácticamente no los conocía intentaba hacer todo un esfuerzo para que “les
guste”, les caiga bien. El que dice que no lo hizo, miente.
Son las cuatro
de la tarde y estoy subiendo por el ascensor después de acompañar a los chicos
que acaban de irse. Al llegar, es Zai quien me avisa que está haciendo un café,
y si quería uno yo.
Ahora, estamos
en el living con nuestros café y unas masitas de confitería merendando.
― Ay, me llamo
Pedro hoy. –Dijo, con su sonrisa.
― ¿Qué onda? Te
llama a vos, y a mí no. Gil –Su risa y que yo muerda mi labio inferior- Me
ignoro todo el día
― Es obvio que
me banca más a mí que a vos.
― Creo que si –Su
risa nuevamente.
― Boluda. Igual
me llamo por vos, porque el tierno quiere buscarte en la terminal, y como
viajamos juntas me pregunto a qué hora más o menos llegábamos.
― ¿Y por qué no
me llamo a mí el forro?
― Porque quería
hablar conmigo y no con vos –la mire y ella rio fuerte – Mentira boluda, que se
yo porque me llamo. Llámalo y pregúntale.
― Obvio que lo
voy a llamar y le voy a preguntar, gil, tarado, ¿Por qué tiene que llamar a mi
mejor amiga? ¿Andan en algo ustedes?
― ¡Ay, idiota! –Reí
fuerte.
― Deci que te
conozco de Zairita chiquita y sé muy bien como sos, sino duraría.
― La confianza
que le tenes a tu novio, te la debo –Reímos.
― Te jodo
boluda, igual, lo voy a llamar.
Me levante en
busca del celular que estaba en mi habitación para recostarme, o mejor dicho
tirarme a la cama, y buscar el número de celular de mi novio, para iniciar la
llamada.
Y que a los tres
tonos escuche que voz, y mi sonrisa como si estuviese en modo automático apareció.
― Hola a la más
linda
― Hola al más
feo –su risa.
― Estás
peleadora, empeza devuelta.
― No, porque
llamaste a Zaira y a mí solo me mandaste un mensaje pedorro a las dos de la
tarde, ¿Qué clase de novio sos? –vale aclarar que esta escenita de celos es
pura mentira, pero me divierto. Mucho.
― Ay que buchona
es.
― Ah ¿no me tenía
que enterar? –Sonrei, divertida.
― No, porque era
sorpresa lo de que te iba a buscar a la terminal, la odio –reí.
― Igual, ya sabía
mi amor, si me habías dicho.
― Si, pero como
no habíamos hablado más del tema tenia la leve esperanza de que te hayas
olvidado.
― Si, justo
― Bueno eu. Ay
me dan ganas de matarla-esta vez reí yo- la llamo a ella planeando una mini
sorpresa y te cuenta. ¡Todo mal hace!
― Bueno Pedro
eh, ojito que es mi mejor amiga, no te pases –reímos – Te extraño Alfonso. ¿Por
qué tan extrañable? Es injusto
― Vos también sos
extrañable, Chaves. Estamos iguales, así que nada injusto
― Si es injusto.
¿Sabes que quiero? Que vivas a tres cuadras de casa, como antes. Cosa que,
quiero darte un beso voy, hago las tres cuadras y te doy el beso. Quiero que me
des comida, que me cuentes un chiste o que me abraces, voy hago las tres
cuadras y fin.
― Que lindo
seria eso. Te juro que yo también quiero.
― Igual, es
obvio que yo te extraño mucho más que vos a mí.
― ¿Por qué decís
eso?
― No sé, pero déjame
ganar –Su risa.
― Solo por hoy.
― Gracias, te
amo muchísimo, ¿sabes?
― Yo también te
amo muchísimo mi amor.
― Deja de
copiarte
― Te dije “mi
amor”, no me copie
― Pero me amas muchísimo.
― Bueno, te amo muchísimo,
muchísimo.
― No, te dije
que me tenías que dejar ganar
― Bueno,
entonces vos amame hasta el cielo ida y vuelta.
― Ay que cursis.
Hasta el cielo ida y vuelta a paso de tortuga ¿te va?
― Me va.
Continuara…
Dedicadiiiiiiiisimo
a mi Mortu por sus 16!! Te amo, lo sabes.
JusPauliter