lunes, 27 de octubre de 2014

Capitulo 151

✨Paula✨

Caminar apurada por el frio que recorre todo mi cuerpo, no me entra una campera más y el frio sigue intacto, siempre lo sufrí y siempre lo voy a hacer.  Sonrei al verlas, igual que yo de abrigadas y regalándome también sus sonrisas. Me acerque para dejar un beso en cada una de sus mejillas y que no dudemos ni un segundo, entremos enseguida.
Miércoles, nueve de la mañana y llegue justito, justito a la universidad, sonreí y le di un poquito las gracias al frio que hace, este fue el que me obligo a apurarme.
Entrar y que detrás nuestro lo haga el profesor. Agradecí que no sea al revés.  
Fueron tres horas, entre todo entretenidas e interesante, salir y que el frio nuevamente nos invada. Que riamos y que sea Sabi quien me abrace, para que yo también lo haga.
― ¿Almorzamos en casa? –Pregunte- Voy a estar sola porque Zai entraba a las once y no sale hasta las tres –dije, pobre Zai, siempre le toca un horario de mierda.
― Dale, pero compremos algo, no nos pongamos a cocinar –Dijo Agos- ¡Tengo hambre, no pvesquées así! –Le dice a Fabri, para que riamos.
― Genial, dale. ¿Vienen chicos? ¿Fabri, Juampi? –Pregunte
― A mí me espera Santi, perdón flaca. –Dijo Fabri.
― ¡Pero que venga también! Va, como quieras.
― Bueno, ahí lo llamo –Me dijo, sonriente.
Salimos todos para casa, unas siete cuadras que se pasaron rápido, que no existió el frio ni esas ganas de llegar ya. Es que cuando la charla y las risas se hacen presentes, cuando la pasas bien, verdaderamente bien, se te pasa volando el tiempo.
Cuando llegamos a casa, después de pedir unas pizzas cerca de casa, sin disimular ninguno el hambre que teníamos, nos sentamos a almorzar.
― Así que el viernes ya te vas, Polet –Dijo Sabi con su sonrisa- ¿muchas ansias?
― No sé si llamarlo ansias, pero es una cosa que extraño horrores. A mi familia, mis abuelos, mis primas –sonreí- y obviamente a los chicos
― ¿Sos muy familiera, no? Se nota que sufrís un poquito la distancia. O sea, ponele que a veces, sale el tema de la familia de cualquiera, o nombramos, por ejemplo a algún abuelo o tío, y a vos se te cambia la cara –dijo, con su sonrisa esta vez Agos.
― Me gusta pasar tiempo con ellos, me divierto mucho. Tengo primas de más o menos mi edad y nos llevamos muy bien entre todas, con mi hermana, que me pasa, cuando llego al departamento y es como pensar “uh la puta madre, no está Delfina para joder” –sonreí- o llegar a casa y que no estén mis viejos tomando mate en el comedor, es complicado.
― A mí me pasaba antes –Empezó Santi- yo antes vivía en Capital, solo con mis viejos, tenía unos quince años, y en esa edad es cuando más comenzas a tener amigos postas, o alguna noviecita, o noviecito –reímos- y fue como un odio eterno a mis viejos, porque no solo me separaron de mis amigos, o de mi familia sino también de mi ciudad. Tenía esos lugares claves en donde cuando estaba mal o enojado me iba a ahí y estaba un rato solo… Claro que lo tuyo es diferente, pero creo que lo que sentí yo, seguro se asemeja a lo que vos sentís a veces. –Sonrei.
― Es muy difícil- asentí- y más lo tuyo, porque en mi caso fui yo la que decidí
― Nunca voy a entender porque Rosario, teniendo universidades de la puta madre en Buenos Aires, digo, no porque me molesta que estés acá  -Juampi y que ría- pero boluda, tremendas universidades hay allá.
― En realidad nunca lo supe yo tampoco –reímos todos- fue así. Salió la idea de venir acá por Zaira. Ella siempre, de chiquita quiso ser modelo, Oscar, su papá es de una ciudad vecina de Rosario, y siempre le gusto esta ciudad. Y cuando me dijo que se iba a venir a estudiar acá fue cuando nuestra amistad era como… llegar al punto de que si una se iba, la otra la seguía ¿entendes? Con Zai somos amigas desde los tres años, mis papás son amigos de toda la vida de los de ella, y nos criamos prácticamente juntas, quisimos experimentar la convivencia y la distancia juntas, y acá estamos –sonreímos- y doy gracias que no me haya venido sola, o que yo me quede porque es como que nos complementamos, cuando ella esta con sus bajones yo soy la que le pone todas las pilas, y viceversa.
―Y cuando las dos están en un poso depresivo sale helado y películas tristes –dijo Fabri, y que riamos.
¿Nunca les paso que estaban llenos de miedo, por qué no sabían lo que iba a pasar, por qué nunca lo habías vivido? Como, por ejemplo, cuando te presentan a una persona totalmente desconocida y en el primer momento que la ves, sabes que te vas a llevar bien, pero uno no sabe si a la otra persona le caes bien, entonces siempre vas a tener ese miedo, hasta que no te dé como una indirecta que en verdad le caes bien a la otra persona, y ahí, al fin te relajas.
Me paso en el momento en que conocí por primera vez a Agos, y después ella se encargó de presentarme a los demás chicos, estos, que están en mi living charlando conmigo y que sin ningún problema me integraron al grupo, pero admito que los primeros días en que prácticamente no los conocía intentaba hacer todo un esfuerzo para que “les guste”, les caiga bien. El que dice que no lo hizo, miente.
Son las cuatro de la tarde y estoy subiendo por el ascensor después de acompañar a los chicos que acaban de irse. Al llegar, es Zai quien me avisa que está haciendo un café, y si quería uno yo.
Ahora, estamos en el living con nuestros café y unas masitas de confitería merendando.
― Ay, me llamo Pedro hoy. –Dijo, con su sonrisa.
― ¿Qué onda? Te llama a vos, y a mí no. Gil –Su risa y que yo muerda mi labio inferior- Me ignoro todo el día
― Es obvio que me banca más a mí que a vos.
― Creo que si –Su risa nuevamente.
― Boluda. Igual me llamo por vos, porque el tierno quiere buscarte en la terminal, y como viajamos juntas me pregunto a qué hora más o menos llegábamos.
― ¿Y por qué no me llamo a mí el forro?
― Porque quería hablar conmigo y no con vos –la mire y ella rio fuerte – Mentira boluda, que se yo porque me llamo. Llámalo y pregúntale.
― Obvio que lo voy a llamar y le voy a preguntar, gil, tarado, ¿Por qué tiene que llamar a mi mejor amiga? ¿Andan en algo ustedes?
― ¡Ay, idiota! –Reí fuerte.
― Deci que te conozco de Zairita chiquita y sé muy bien como sos, sino duraría.
― La confianza que le tenes a tu novio, te la debo –Reímos.
― Te jodo boluda, igual, lo voy a llamar.
Me levante en busca del celular que estaba en mi habitación para recostarme, o mejor dicho tirarme a la cama, y buscar el número de celular de mi novio, para iniciar la llamada.
Y que a los tres tonos escuche que voz, y mi sonrisa como si estuviese en modo automático apareció.
― Hola a la más linda
― Hola al más feo –su risa.
― Estás peleadora, empeza devuelta.
― No, porque llamaste a Zaira y a mí solo me mandaste un mensaje pedorro a las dos de la tarde, ¿Qué clase de novio sos? –vale aclarar que esta escenita de celos es pura mentira, pero me divierto. Mucho.
― Ay que buchona es.
― Ah ¿no me tenía que enterar? –Sonrei, divertida.
― No, porque era sorpresa lo de que te iba a buscar a la terminal, la odio –reí.
― Igual, ya sabía mi amor, si me habías dicho.
― Si, pero como no habíamos hablado más del tema tenia la leve esperanza de que te hayas olvidado.
― Si, justo
― Bueno eu. Ay me dan ganas de matarla-esta vez reí yo- la llamo a ella planeando una mini sorpresa y te cuenta. ¡Todo mal hace!
― Bueno Pedro eh, ojito que es mi mejor amiga, no te pases –reímos – Te extraño Alfonso. ¿Por qué tan extrañable? Es injusto
― Vos también sos extrañable, Chaves. Estamos iguales, así que nada injusto
― Si es injusto. ¿Sabes que quiero? Que vivas a tres cuadras de casa, como antes. Cosa que, quiero darte un beso voy, hago las tres cuadras y te doy el beso. Quiero que me des comida, que me cuentes un chiste o que me abraces, voy hago las tres cuadras y fin.
― Que lindo seria eso. Te juro que yo también quiero.
― Igual, es obvio que yo te extraño mucho más que vos a mí.
― ¿Por qué decís eso?
― No sé, pero déjame ganar –Su risa.
― Solo por hoy.
― Gracias, te amo muchísimo, ¿sabes?
― Yo también te amo muchísimo mi amor.
― Deja de copiarte
― Te dije “mi amor”, no me copie
― Pero me amas muchísimo.
― Bueno, te amo muchísimo, muchísimo.
― No, te dije que me tenías que dejar ganar
― Bueno, entonces vos amame hasta el cielo ida y vuelta.
― Ay que cursis. Hasta el cielo ida y vuelta a paso de tortuga ¿te va?
― Me va.

Continuara…

Dedicadiiiiiiiisimo a mi Mortu por sus 16!! Te amo, lo sabes.
JusPauliter 

martes, 21 de octubre de 2014

Capitulo 150

Pepe

Mis pasos son lentos mientras camino para casa de mi amigo, mis auriculares me regalan a un Ciro cantándome muy despacito y parece que mis pasos se amolden al ritmo de la canción. Llegar a la esquina y esperar a que pueda seguir mi camino implica dos cosas: estar alerta por si algo no tan… agradable me pueda llegar a pasar. Ver a una joven ayudar a una anciana cruzar la calle, que sonría, y que me emocione un poquito, el saber que todavía, queda gente así.
Creo que es la canción, mejor dicho, la letra de la canción la que me pone así, no soy de emocionarme mucho, y juraba que ver ayudar una chica de unos dieciséis años a una anciana no me iba a hacer emocionar.
Fueron cinco cuadras que con compañía de música se pasaron rapidísimo y me veía tocando timbre en la puerta de Thiago que no tardo tanto en abrirme y recibirme con una palmada en la espalda como forma de abrazo.
― ¿Qué haces Pepito? –Dijo, alegre de verme- estas hecho un pelotudo, ¿vos te viste la sonrisa que tenes? Se ve que disfrutaste mucho este fin de semana.
Rodee mis ojos para darle una piña en su brazo y que él ría para invitarme a pasar a su casa, que me encuentre con mi otro amigo y que también lo salude alegremente.
Y sin dar muchas vueltas, fuimos al garaje de Thiago, para ponernos con todo en los ensayos. Eran tres canciones que ya habíamos tocado, pero también quiso hacer una especial, una que él había creado especialmente para su novia.

Ahora, después de unas tres horas de puro ensayo, siendo las cinco de la tarde, nos encontramos en su patio, tomando unos mates, y esperando a las chicas que también vienen a compartir la tarde soleada. Mientras, Gas tiene a su amada guitarra y juntos canturreamos alguna que otra canción, hasta que es Thiago quien se levanta, porque el timbre sonó, y a los pocos segundos aparece él con Rochi, Romí, Cele y Lali quien al verme me sonríen y me saludan alegremente. Y yo también.
― ¡Pepe! –Es Rochi quien me abraza y yo rio para abrazarla también- ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue?
― ¡Que preguntas obvias, gorda! –Dice Gastón para que el resto ría y yo muerda mi labio inferior.
― Posta, pero igual queremos saber –ella es Lali y me está sonriendo. Sé que ya hablo con Paula.
― Estoy pensando seriamente en traerla de los pelos para acá o irme yo para allá. No hace ni un día que volví boludo.
― Ay, ay, ay ¡el amor! –Dice Romí divertida- tráela de los pelos, porque también la extrañamos. A ella y Zai.
― Nos harías un favor a todos –Dijo Celes sonriente.
― ¿No piensa volver Paula? –Lali- ¿Qué se hace la importante? ¿Ya nos olvidó? –Dijo, divertida, pero con un poco de angustia- ¡Nunca más volvió!
Y claro que ella no sabía nada de la sorpresa que le teníamos todos, bueno, en realidad Pau y Zai, pero el resto si lo sabíamos y también sabíamos que teníamos que medir las palabras, al menos cuando este Lali presente.
― En realidad nos extraña, y mucho –Dijo Rochi- yo hable la semana pasada con ella, y me conto que no es nada fácil, pero obvio, de apoco se tiene que adaptar.
― Además esta con todo en la universidad. Pero quiere venir, extraña a ustedes, a la familia, a todos –Dije con mi sonrisa- Y no sé si me extraña a mí, pero yo no doy más –Dije, divertido y el resto se quedó sonriéndome.
― ¡Estas hasta las bolas, hermano! –dice Thiago- Bueno, ella también eh. No se queda atrás. –Reí, divertido.
La tarde siguió, pero con muchas canciones y risas, ahora me doy cuenta lo que dicen Pau y Zai, de cómo extrañan esto, hace tres días no los veía, y aunque la pase muy bien, aunque tenía muchísimas ganas de estar con Pau, cuando volves, además de sentir la ausencia de Paula, también se siente estas risas, cantos y a Gastón con su guitarra.
Mis pasos son mucho más lento de los de hoy temprano, el sol ya está bajando y me regala un atardecer muy lindo, voy camino a casa de Belén, ella me pidió de pasar para ver terminado el cuarto de su hija, y como también quería contarle de mi fin de semana, no dude en desviarme y llegar a su casa.
― ¡Hola Pepe! –Apareció con su sonrisa y su pansa (un poquito más grande, o eso creo) y un abrazo que me sorprendió, pero también la abrace- ¿Cómo estás? –Pregunto, una vez ya separados.
― Todo bien –sonreí- ¿vos? ¿La bebe?
― Todo bien, ella creciendo –me dijo con su sonrisa, a lo cual también sonreí- ¿pasas?
― Dale. ¿Qué tal la universidad hoy? –pregunte, una vez ya en su comedor, ella volvió con el equipo de mate.
― Tranquilo, ahí te paso lo que hicimos –Me dijo y yo sonreí- Tincho también falto hoy, así que tuve que socializar si o si –dijo divertida- Empecé a hablar con Micaela, la chica que está a dos bancos del tuyo –Y pensé a cual se refería, y cuando me di cuenta de quien hablaba asentí- Buena onda, que se yo. Pero se notó la ausencia de los dos hoy eh –reí.
― Yo llegue muerto, a eso de las doce de la noche, y podría haber ido, pero solo una vez no hace nada, además, no íbamos a hacer mucho –Dije, y ella asintió.
― Súper tranquila la mañana, posta. ¡Contame! ¿Cómo te fue? –Dijo, con su sonrisa y yo le sonreí.
Entonces comencé a contarle mí fin de semana allá, en Rosario, con mi novia, la verdad que estaba muy entusiasmado en contarle, y ella escuchándome, y sonreí, porque siempre me escucho y eso, creo que no hay nada más lindo que te escuchen, en momentos lindos, como no tan lindos.
Ella me mostro el cuarto de tu beba, y la verdad que había quedado muy lindo, aunque a mí no me va mucho la idea de decorar tanto, si simplemente es un cuarto para un bebe, pero supongo que para ella, y para todas las mujeres es importante. Entonces me callo y no digo nada, por las dudas.
Justo cuando me estaba despidiendo, sonó su celular, y me dijo que la espere, yo solo asentí.
A los diez minutos volvió donde estaba yo, con su sonrisa fingida y unas lágrimas a punto de salir.
― ¿Paso algo? –Ella negó con su sonrisa
― Esta todo bien –dijo, con su voz quebrada.
― Hey, no me mientas –le sonreí y me acerque para abrazarla un poquito, y que ella se aferre fuertemente- Tranquila –le acaricie su espalda- ¿Me queres contar que paso? –Ella negó- Bueno, pero no te voy a dejar sola así.
Y sin más, volví a entrar a su casa, nos sentamos esta vez en su living y me quede mirándola. Se la veía muy angustiada y admito que me preocupaba, si estaba todo bien antes de ese llamado, seguro había pasado algo y ella no quería contármelo.
― Viste que yo nunca te hable del padre de mi hija –comenzó después de unos largos segundos. Yo solo la miraba- no es que no confié en vos, ni mucho menos
― Te entiendo Bel, no hay ninguna obligación a que lo hagas. Igual no entiendo a que viene esto.
― Es que el que llamo es él. Federico.
― ¿Qué paso? ¿Qué te dijo?
― Yo, es que no sé cómo decírtelo. No creo que corresponda.
― ¿El qué? ¿Me podes decir y dejar de dar miles de vuelta?
― Federico es… Es tu hermano, Pepe.
― ¿Qué? – Ella asintió, bajando su cabeza un poco apenada- ¿Cómo no me lo dijiste antes, boluda?
― Es que no sabía cómo. Es todo complicado, porque él… él no quiere saber nada, y yo no podía.
― No entiendo… No caigo, hace como un mes que nos conocemos, tuvimos onda desde un principio y ¿nunca se te ocurrió decirme?
― No tendría que haberte dicho nada. Pedro, él es tu hermano, y no quiere hacerse cargo, yo no podía ir y decirte “si che, vas a ser tío, pero el padre, o sea tu hermano no quiere saber nada” él fue el que tomo esta decisión, yo no lo obligue a nada, no quiere saber nada con nosotras, está perfecto. –Fruncí el ceño y suspire.
En eso suena otra vez un celular, esta vez mío y me aparece en la pantalla el nombre de mi novia.
― Me tengo que ir. Nos vemos mañana –Deje un beso en su mejilla.
― Por favor, no digas nada. –Me pidió y yo suspire.
Asentí, y salí camino a casa, hablando con Pau.
― Hola amor –dije.
― Pepe, ¿estas ocupado?
― No, no había sentido el celular. ¿Cómo estas vos?
― Mmm bien, ¿vos? Te noto raro.
― Me acabo de enterar algo y no sé qué hacer.
― Me decís que sos gay y te juro que me tiro del puente, fuera de joda –Reí.
― ¡Idiota! Es enserio.
― Bueno dale, contame. Me preocupa.
― Voy a ser tío
― Ay boludo. ¡Qué lindo! ¿Y por qué no sabes qué hacer? ¿So o Lu?
― Federico. De Belén.
― ¿Eh? ¿Belén? O sea, ¿tú amiga?
― Si
― Pero no entiendo, ¿no dijiste que tiene el embarazo avanzado? ¿Cómo te enteraste recién?
― Fue así, yo fui a su casa a buscar lo de la universidad, y de paso tomar mate y contarle del finde. Cuando me estaba yendo ella recibe un llamado, y supuestamente fue él, Federico, porque se puso re mal, entonces me quede, para que me cuente que había pasado. Y me conto, que está embarazada de Federico, pero que él no quiere saber nada, que por eso no me había contado, porque “no daba” o sea, cualquiera.
― Ay, Pepe. Cualquiera no, pobre flaca. O sea, ponete en la situación de la chica, está bien que te lo oculto y todo, pero para mí, Federico se la re mando, uno dejando embarazada a una chica cualquiera, o sea no porque Belén sea cualquiera, sino porque, si queres ejeem y después no te vas a hacer cargo de lo que puede llegar a pasar, cuídate hermano.
― Si, eso es verdad. Últimamente está en cualquiera
― ¿Y qué vas a hacer?
― No sé, porque Belén me dijo que no diga nada. ¿Decís que hable con él?
― Si ella está de acuerdo. Que quilombo boludo.
― Si, mal. ¿Vos qué onda? ¿Me extrañas?  
― Si basta, no da que te extrañe hace un día no nos vemos.
― Si da, yo también te extraño gila.
― ¿Qué vas a comer?
― No tengo idea, espero que algo rico. ¿Vos?
― Estoy haciendo pastel de papa, para tu envidia.
― ¡No te banco! –Su risa- Tres días allá, y ninguno me hiciste pastel de papa
― Te amo, perdón. Cuando este allá prometo hacértelo.
― ¿Al que?
― Al pastel de papa, idiota –Reí.
― Ah bueno, que se yo.
― ¿Qué se yo que? Estábamos hablando de la comida. ¡Deja de pensar en cualquier cosa! Encimas, pervertidas.
― Jajajajaja si, un desubicado, perdón.
― Solo por hoy te lo dejo pasar. Me voy a comer mi amor, después hablamos
― Encima me abandonas. Está bien, está bien
― No te abandono por cualquier cosa, es comida. ¡Es pastel de papa!
― Basta, cállate
― Te amo, después te llamo
― Yo también te amo, feita

Continuara…
Capitulo un poco “nada” pero es bastante clave en la novela.
Esta vez no pido comentarios, me da vergüenza, pero si se copan, agradezco.

JusPauliter.

sábado, 11 de octubre de 2014

Capítulo 149

✨Paula✨

Creo que hacia quince minutos que no paraba de hablar, todo rapidito, y cuando me di cuenta, hice una mueca, para que él se ría un poquito. Que logre que entre oxígeno a mi cuerpo, para finalizar con la idea, y que él me sonría. Estoy segura que un poco se desvió de la charla, y la verdad que no lo culpo, quince minutos hablando sin parar, y sobre la universidad, la verdad, pobre flaco, me ama.
Entrelazo su mano con la mía, y salimos caminando a la par, acaricia con su pulgar mi mano, y que me haga sonreír, con ese pequeño gesto. Muerdo mi labio inferior, y pego mi cuerpo al suyo para dejar un beso casual en su mejilla, y que él también sonría.  Mordí mi labio inferior, y de improvisto me lleva a una de las paredes de un edificio para dejar un beso dulce, pero también apasionado al que me sume al instante.
― ¡Dejen de apretar delante de los pobres! –Escuchamos de repente y nos separamos al instante. Un hombre mayor nos miraba entre divertido y enojado, con sus brazos cruzados. Hasta que largo una Suspiróda y nosotros reímos, mucho.
Obvio que salimos caminando otra vez, riéndonos, nunca me había pasado algo así.
Cuando llegamos al departamento, Zai no estaba, entonces, le propuse, mientras el ultimaba su bolso, tomar mate.
Nos encontramos en mi cuarto, él está acomodando su ropa, mientras le doy charla  y cebo mate.
― Fue el día más lindo –dije, después de un largo silencio- me divertí mucho. –Le dije, con mi sonrisa, y él también sonrió, para morderse su labio inferior, y que lo mire divertida - ¿Qué?
― Que me acorde esa etapa de cuando ni en pedo me decías que la habías pasado bien, y nada, una boludez –dijo, para después sentarse al lado mío- éramos tan pendejos, y ahora, vernos tan bien, obvio con peleas, pero estamos re bien ¿no?
― Obvio que sí. ¿Sabes que me di cuenta? Que, para mí, cuando nos pusimos de novio, fue cuando se dio ese cambio. No creo que haya estado mal todo lo que…vivimos antes, porque por algo hubo esas idas y vueltas constantes –lo vi asentir. Su mano está apoyada junto a la mía en mi pierna- pero esto es mucho más lindo, me encanta que estemos juntos, de novios, y que nos queramos tanto –sonreí, para luego acariciar una de sus mejillas con mi mano libre – que nos necesitemos tanto el uno al otro, y no hay estado más lindo que este, estar enamoradísima de vos –le sonreí, para acercarme y que nuestras narices se rocen – te amo – murmure. Unió sus labios con los míos, y que en un instante, yo este rodeando su cuello con mis brazos y que él me abrace por mi espalda.
― Te amo –murmuro entre besos- sos mi amor –siguió, yo sonreí y mordí suavemente su labio inferior para que el beso sea más intenso.
Y que en una fracción de minutos estemos entregadísimos a este beso, tanto que terminemos recostados en mi cama, yo bajo él que no dejaba de dejar besos en mi cuello y yo desparramar su cabello.
― Te voy a extrañar – Dije con mi voz entre cortada, ya desnudos, unidos, amándonos- mucho –nuestras frente chocándose, mientras nuestras respiraciones se intercambiaban.
― Yo también mi amor –dijo- pero es solo una semanita, y después te rapto –dijo, sonriente para que también sonría- Sos hermosa, te amo mucho.
― Te amo –uní nuevamente nuestros labios. Y que dejemos llevarnos por el amor que sentimos el uno por el otro.
Sonrei y me hundí en su cuello para impregnarme de su olor, sentí sus caricias en mi pelo y por un momento me sentí en paz.
Levante mi mirada para encontrarme con un Pedro mirándome, con su sonrisa, y un brillito en sus ojos especial.
Enserio que es todo para mí, cuando digo que lo necesito siempre conmigo, no miento ni un poquito, él y sus abrazos, sus palabras que llegan a tranquilizarme completamente, sus sonrisas, sus manos que acarician mis mejillas, que se unen con las mías, sus ojos que son el pasaje a la paz, al amor, él y su locura linda, sus chistes tontos, él en sí.
Él es todo, todo, todo.
No miento. Lo amo, y no hay vuelta atrás.
Él que ríe de mis pies chuecos  mientras me pongo mis zapatillas y yo que me contagio un poquito de su risa, y me hago la enojada. Salgo para el living.
― Mi chuequita –me dice, abrazándome por detrás y dejando besos en mi cuello – sos muy linda enojada.
― No estoy enojada.
― Bueno, pero sos linda igual – mordí mi labio inferior y gire para besarlo un poquito.
― ¿Vas a querer comer algo antes de viajar? –le pregunto.
― ¿Vas a cocinar para mí? –pregunta divertido.
― En realidad tengo el número del delivery de Mc Donals –dije ahora yo divertida, y él completamente serio – Bueno eu, ¿un arroz con queso? ¿Fideos?
― Llamo yo al delivery –Dijo, para que yo ría.
― ¿Qué queres que cocine? No vamos a llegar si preparo algo elaborado… Aunque, sería una buena excusa –Dije, y esta vez rio él.
― Tonta –me abrazo para dejar un beso en mi mejilla- un Mc está bien –nos sonreímos.
― Bueno ahí llamo. Me preocupa Zaira que no llegue, me dijo que venía temprano para comer algo con nosotros y después acompañarte a la terminal.
― Entonces tendríamos que llamarla primero a ella antes de pedir –Dijo, y saco su celular para llamar a nuestra amiga.
Media hora después Zaira ya había llegado y el delivery también, nos encontrábamos en el comedor cenando.
― Yo estuve en la costa, con unos amigos, cantamos, y por un momento me sentí allá –dijo Zai y yo sonreí – no pensé que los iba a extrañar tanto, forros –dijo divertida, para que riamos.
― Nosotros también las extrañamos allá –dijo Pepe- posta, aunque estemos todos juntos, no es lo mismo sin ustedes –sonreímos- el fin de semana se van a dar cuenta de lo que les digo. Todos, boludas, Gastón, me pregunta quinientas veces por ustedes, y por lo que se, les vive hablando por mensaje –dijo, para que nosotras asintamos riendo- Y las chicas también, se siente mucho allá que están lejos –sonreímos los tres.
― Lo único que quiero es reencontrarme con ellos, con mi familia, quiero ver la pancita de Luchi, a mis abuelos, a todos –dije, un poco emocionada.
― Se nos va a pasar lentísima, eso es lo peor –dijo Zai y yo estuve de acuerdo- pero bueno, vale la espera.
― Obvio que vale esperar, se viene una fiesta de la puta madre por el cumpleaños de La, no saben lo que están preparando.
Nueve de la noche y nosotros ya llegamos a la terminal, después de que nos deje en la esquila el taxi. Entre agarrada de la mano de él, Zai iba unos pasos atrás con su celular, y cuando supimos en donde se encontraría el micro con el cual se iba Pepe nos acercamos.
Quince minutos pasaron y avisaron por parlantes que ya era hora de que los pasajeros del micro de Pedro suban al mismo.
Y todavía agarrados de la mano nos sonreímos  e hicimos ambos una mueca como “¡Noo! ¡No quiero!” para que riamos.
Suspiró y se acercó a Zai para dejar un beso en su mejilla y que se abracen un poquito, y que después se acerque a mí, para abrazarnos un poquito.
― Odio las despedidas –dije, divertida- sufro.
― Tonta, no hay que dramatizar mucho esta vez –dijo, divertido- el viernes cuando llegues te voy a esperar en la terminal.
― Que lindo saber eso –dije, sonriente para que una mis labios con los suyo formando un beso dulce, tierno y profundo- Te amo, que tengas un buen viaje. Avísame cuando llegues.
― Te amo mucho –Dejo otro beso, nos abrazamos un poquito, para que nos sonriamos y que él suba al micro.
Que vea a este salir y que él nos salude varias veces con su mano, para que riamos divertida y que lo veamos salir.
― Ay dios, lo que amo a este hombre, boluda.
― Me encanta que estén así de bien, y de que te hayas dado cuenta lo cuanto que se aman –Dijo Zai, ¿Quién si no? Para que le sonría y la abrace de costado. Que salgamos, en busca de otro taxi que nos lleve a casa.

“Mi amor, acabo de llegar a casa. Espero que no te haya despertado. Gracias por este fin de semana tan lindo que me hiciste pasar, junto a Zai, me encanto verte, te extrañaba muchísimo. Y solo espero que sea viernes  y verte bajar de ese micro. Te amo, demasiado”

Doce pasadas y que me llegue este mensaje, que no deje de sonreír, que me emocione un poquito, que muerda mi labio inferior y que este decidida a responderle.

“Mi amor, me alegro que hayas llegado, gracias por avisar. Yo también la pase muy bien con vos este fin de semana, me hubiera gustado que sea eterno, y que estés acá conmigo siempre. Gracias por venir, lo necesitaba, te necesitaba a vos. Y en cinco días nos vemos, ¿no es mucho, no? Te amo, muchísimo. Que descanses”

Sonreí, con esas sonrisas de que reflejan lo totalmente estúpida enamorada que estoy, y no me molesto ni un poquito. Amo estar enamorada de Pedro Alfonso.
¿Acaso hay algo más lindo?

Continuara…
AYYYY bueno.
Espero que les gusteeeeee. Espero sus comentarios!!!
Dedicadisimo a Ari mi mortu linda. Teamoconchudita<3
Y también a Vicky, te lo prometí, espero te guste :)

JusPauliter.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Capitulo 148

⧩✨Pedro✨

Un codazo en mis costillas y que aguante mi risa, pero cuando comenzó a hacerme cosquillas largue una carcajada, para que ella termine contagiándose, me murmuro un “tarado” para que siga riéndose, ya sin cosquillas de su parte. Sonrei, para volver a mi postura anteriormente: de costado, mirándola fijamente y ahora, abrazándola, tanto que nuestros cuerpos queden completamente pegados. Sus ojos están cerrados y yo cierro los míos  al instante, pero esta vez no fue un codazo, un “¡Pedro!” gritado por ella, para que toda mi relajación que estaba logrando se evapore y que no sea porque se encuentra sonriéndome mi odio hacia ella seria inmenso. Ella y su costumbre de gritar.
Que ría un poquito para que rodee uno de sus brazos por mi cuello y que una sus labios con los míos, formando un beso dulce para que yo me sume a este, y que termine con mucha más intensidad.
― Hola novio lindo –me dijo dulce, para que yo sonría. Ella y que tenga esas miles de facetas. Hace cinco minutos me grito eufórica para qPreguntóelva a dormirme, y después de este dulce beso su voz cambio a una muy dulce y tierna, ¿entienden por qué es capaz de poderme tanto?
― Hola mi amor –y yo siempre voy a aprovechar que ella este dulce y tierna, para también volverme ese pibe dulce y enamorado que solo puede salir estando con ella.
Es que su sonrisa es la más linda, sus ojitos achinados y su nariz tan perfecta, ella es la más linda, completita, de pe a pa, y yo no doy más, no me cape tanto amor.
― ¿Nos levantamos? –hice una mueca y ella me sonrió. Sé que quiere disfrutar este domingo, y yo también quiero, pero estar así, con ella, abrazados y calentitos, me dan ganas de estar todo el día así. Yo asentí, para unir nuestros labios y que ella se acople nuevamente a este beso.
Quince minutos después, ya estamos vestidos, yo lavando mis dientes, mientras ella salió para el comedor para preparar un desayuno, se la escucha hablar y reír con mi amiga, y me pregunto si ella también va a venir con nosotros, no quiero sonar egoísta, pero que vayamos nosotros dos solos, seria… genial.
Llegue al comedor y me encontré con estas dos amigas en el medio del comedor haciendo un pasito de baile, Zai le enseñaba a Pau y ella intentaba hacerlo. Yo, en una punta las miraba divertido, con mis brazos cruzados, y cuando logre que me vean ellas rieron, para que me contagie.
― ¿Qué hacen? –Dije, sin parar de reír.
― El novio de Zai le enseño ese pasito, está bueno, ¿no? –Explica Paula y es Zai quien le pega en el brazo- El pasito, boluda –reí junto con ella.
― ¡No es mi novio, estúpida!
― ¿Es el que estaba anoche? ¿Cuál de los dos? –pregunte.
― El más morochito –dijo Pau- ¿Joaquín? –le pregunto a Zai y ella asintió, mordiéndose su labio inferior.
― Me cayó súper bien el flaco ese, ¿pero qué onda con él?
― Nada –dijo ella, un poco ruborizada- hay onda, creo
― Hacen re linda pareja- dijo Pau- no tan linda como nosotros, pero posta –yo le sonreí, ella me sonrió- aparte, posta que es re buena onda.
Nos sentamos a desayunar los tres, ellas café, yo chocolatada, ellas tostadas, yo las masitas dulces que habían sobrado de ayer. En todo el desayuno no dejaron de cargarme, pero que cosa que no me gusta el café, no para que sea lo primero en tomar del día. Duaj.
― Con Pepe planeábamos ir a Victoria a pasar el día, ¿vos, qué onda tu día?
― Anoche quede con las chicas que íbamos al shopping, ¿no les jode? Además, supuse que querían pasar el día solos, así que mínimos, un chocolate –reí. Ella es todo, posta.
― Una caja de bombones –dije, para que ella ría y Pau se ponga colorada - ¿o no que es muy linda cuando se pone colorada?
― ¡No me jodas Pedro! Lo peor es que lo hace apropósito –Reí, junto a Zai.
Once del mediodía y ya estamos llegando a esta Isla después de unos cuarenta minutos de viaje, los cuales se me hicieron un poco eternos, es que era todo, todo igual, y no pasaban más estos cuarenta minutos.
Bajamos de la combi en una plaza, para que salgamos caminando. Según ella había un lindo restaurant pegado a una especie de playita donde también había espacios verdes, y que era un muy lindo día para pasar la tarde.
Cuando llegamos a este lindo restaurant, todo rustico, una muchacha nos recibió con su sonrisa, para que después nos designe una mesa enfrente a un ventanal que daba al rio.
Nos sentamos uno enfrente al otro y antes de hablar puse el celular en silencio, ni siquiera en vibración. Este almuerzo, este día, no me lo arruinaba nadie.
― ¿Te gusta? Es medio chiquito, y antiguo, bueno, no viste mucho…Pero es lindo –Empezó, de la nada, y no sé bien a que se refería- el pueblo –dijo, divertida, como si hubiera leído mi mente, para que riamos.
― Está bueno –dije, con mi sonrisa- Igual, a Mármol nadie lo supera –dije, orgulloso, y aunque no sea mi ciudad natal, todo mi infancia y parte de mi adolescencia la viví ahí, en casa de mis abuelos, amaba pasar tiempo con ellos. Sonrei cuando me la encontré sonriéndome.
― En todos estos años que nos conocemos nunca me llevaste Pedro –me reprocho y yo sonreí- ¿tenes familia? Además de bueno, de que hayan vivido tus abuelos toda la vida allá. –Pregunto, un poco incomoda.
― Mis tíos  -le dije, con mi sonrisa- el fin de semana que viene, si queres podemos ir. El viernes, porque seguramente el sábado y domingo estés a full con tus amigas y dejes a tu novio de lado –dije, divertido
― Nunca… bueno, en realidad el sábado hablamos con las chicas. Y me re copa la idea, porque como Lali no me tiene que ver en todo el día, es genial. A veces me sorprendes amor. –Mi “o” enorme para que ella ría y que acaricie mi mano con una de ella sobre la mesa, para entrelazar sus dedos con los míos- te amo, mucho.
― Yo también te amo, fea.
La charla fue interrumpida por la moza, para que deje nuestros platos, y que después de desearnos un buen provecho, nos deje solos.
El almuerzo se basó en mucha charla, y en risas, porque casi nunca se podía hablar serio con ella, siempre había algún chiste, o algún comentario que nada que ver, que causaba nuestras risas y esas ganas de que nunca acabe este día, porque no hacía falta recordar (por el momento) en que en horas yo tenía que tomar ese micro para volver a Palermo, y dejar de vernos. Hasta el próximo fin de semana.
Pero ahora, queríamos disfrutar, y estábamos de acuerdo los dos.
Cuando nuestro almuerzo finalizo, salimos de este lindo lugar, para caminar por una playita, agarrados de la mano, y que nos den ganas de sentarnos en la sobra que dan unos árboles, para que quedemos uno al lado del otro, mirando el rio.
― ¿No te gustaría vivir en uno de estos lugares? En una casa que de la vista a un rio, o frente al mar… -dijo, con tono soñador. Y yo sonreí.
― No sé si vivir, pero… pasar una semana en una de estas casas, obvio. –Dije, señalando una de esas casas que estaban aisladas, con patios enormes y con ventanas que daban al rio- supongo que llega un momento en que te cansas también, como nosotros nos cansamos del ruido y del amontonamiento de gente, las personas que viven en estos lugares, también se deben cansar de ver las mismas caras todos los días o conocerse entre todo –Dije, para que me mire divertida.
― Como en Lobos, o Mármol. Se conocen todos –dijo, y yo sonreí.
― Esta bueno, pero a veces no –dije, y ella asintió – por eso, cuando nos casemos, porque si, te vas a casar conmigo
― ¿Tan seguro? –Preguntó, con su sonrisa.
― Si me amas.
― ¿Y? Capaz no llegamos al casamiento, nos peleamos, o… que se yo, puede pasar cualquier cosa.
― Gracias por soñar conmigo –Dije, para que ella ría y me abrace por mi cuello, para dejar un beso en mi mejilla seguido por otro en mis labios.
― Te amo tonto. Ojala lleguemos al casamiento, y todo, pero vivamos el hoy, somos chiquitos para casarnos –dijo, con su voz dulce, esa que me hace sonreír siempre.
― ¿Vos decís que llegamos? –Pregunte.
― Yo apuesto todo a esta relación, creo que cada día se está volviendo más estable, con el tema de la distancia, creo que nos está jugando a favor. Esto de extrañarnos, de esas ganas de estar siempre juntos, y esas peleas, también nos ayudan, aunque no lo veamos ahora. Espero que lo veamos en algún futuro –dije, con mi sonrisa.
― ¿No ves que sos hermosa? Yo con vos me caso, y te hago mil hijos, mínimo –dije, para que ella ría.
― Esos comentarios la cagan. “Te hago mil hijos”, no das más de negro, mi amor.
― ¿Qué? En el sentido de tener una familia grande-dije, divertido.
― Jajajajajaja no, la cagaste –Dijo, divertida para unir sus labios con los míos – te amo Pepe –murmuro, para que el beso siga cada vez más intenso.
― Yo te amo, muchísimo mi amor.
Su mirada cruzándose con la mía, nuestras narices rozándose, nuestras sonrisas.
Y que por un instante, se detenga el tiempo.

Continuara…
Bueno, bueno, bueno.
Aquí estoy, cumpliendo. Bien lindo para ustedes.
Espero que les guste!!! Y espero sus comentarios, porfi, no se hagan las boludas. Ahre.

JusPauliter

martes, 7 de octubre de 2014

Capitulo 147

✨Paula✨

Di una vueltita para que ellos me chiflen y que ría, un poco ruborizada. Los odio.
Sentí su sonrisa al verme por completo una vez más, para que muerda mi labio inferior y aparte la vista de él.
Vestía con un vestidito sueltito color azul marino, me había gustado mucho en una de las vidrieras de Mar del Plata y por eso decidí comprármelo. También me puse una de mis sandalias negras y un saquito negro que Zaira insistió en que me lleve.
Nos despedimos de nuestra amiga, para que él me abrace por la espalda y bajemos por el ascensor. No teníamos idea en donde iríamos a cenar, pero eso no nos preocupaba mucho, al menos yo, quería disfrutar este momento que tenemos juntos.
Nos decidimos por un restaurant sencillo, pero a la vez muy lindo. Una mesa que daba la vista afuera y que un Pedro me acuse de “chusma”. Pf.
Reí cuando el cómo todo caballero me arrime la silla y que él se contagie de mí.
― Si se hace, se hace bien –dijo, divertido y yo lo sobre, mordiendo mi labio inferior.
Se sentó enfrente de mí y nuestras miradas se cruzaron. Sonreímos y separamos nuestras miradas en el momento en que un joven mozo se acercó para alcanzarnos la carta, y después de pedir nuestra cena volvió el silencio, que no duro mucho.
― ¡Escucha! –Dije, un poco emocionada – Boludo, es la canción. ¿Te acordas? –Y él me sonrió.
― ¿Vos me jodes? ¡Cómo no me voy a acordar! –Suena “Noche de hoy”, canción que me canto esa noche antes de venir a vivir para acá. Sonreímos y mordimos nuestros labios a la misma vez, para que riamos un poquito.
― Odio estar por preguntarte esto –dije, y él me quedo mirando- Pero ¿a qué hora sale el micro mañana? –pregunte, haciendo una mueca.
― Nueve y media –dijo él, con una pequeña sonrisa- ¿tenes algo planeado para mañana? –pregunto y yo negué.
― No, pero podríamos pasar el día en Victoria, ¿Qué te parece? –Y en vez de responderme estaba con su teléfono, entretenido – Pedro.
― Perdón, no te escuche, ¿Qué decías? –eleve una ceja.
― Que si queres, mañana podríamos ir a Victoria, la isla que queda acá cerquita. Es re lindo lugar, el otro día fui con mis viejos.
― Dale, genial. ¿Pero en qué vamos a ir? –y me hablaba mientras escribía un mensaje.
― Salen combis, no es muy caro. Podemos ir temprano y… Pedro ¿me vas a escuchar o vas a estar mucho más con el celular? Te estoy hablando boludo.
― Perdón Pau, es Belén que me preguntaba como la estaba pasando.
― Ah
― Dice que ya tiene todo para el cuarto de su hija, viste que Sonia le iba a traer unas cosas lindas, ya llegaron y justo me paso una foto, mira –me la mostro y yo asentí.
― Le quedo re lindo –en verdad era un buen trabajo, había quedado muy lindo.
― Si, dice que no la dejaron hacer nada, viste que esta de cinco meses, igual no tiene mucha pansa, que se yo –asentí- bueno, entonces… ¿Vamos temprano para allá mañana?
― Si, y podemos llevar algo para comer y después volver tipo seis, así tenes tiempo en acomodar tus cosas, o como quieras.
― Igual, no traje mucho –Dijo, divertido- pero si, porque mira si se retrasa la combi, y depende de cuánto tiempo tengamos de viaje… -Yo asentí. Y el teléfono de él volvió a sonar, ahora con una llamada entrando. Yo suspire – Belén… Báncame amor –asentí- ¡Bel! –su sonrisa.
Uh. ¿Tan rompe bola va a ser esta mina? ¿Siempre lo llamara? ¿No sabe que tiene una novia, que se fue para Rosario a visitarla? ¿Por qué le tiene que mandar miles de mensajitos estando conmigo? ¿Por qué él no hace nada? ¿Por qué tanta bronca?
Bueno, en realidad, creo que a nadie le gustaría que una mina, la cual no conoces, le mande miles de mensajes a tu novio, los cuales no sabes cómo son, pero ya que le mande un mínimo mensaje, a mí por lo menos, me molesta muchísimo, no por el mensaje, porque sabe que Pedro está conmigo, que hacía más de tres semanas no nos veíamos, y que además, ella lo tiene todos los días para hablar y demás. Pero lo que más me molestaba es que él, conociéndome, no haga nada, y no se si no se da cuenta, o intenta ponerme celosa, bueno “intenta”.
El riendo y no paraba de contarle lo bien que lo estaba pasando. Yo, enfrente suyo, mirándolo fijamente, con mis brazos cruzados, no podía disimular lo mucho que me molestaba que hace quince minutos este hablando por teléfono en una cena que era para disfrutar de nosotros, no para hablar por teléfono y que yo espere a que cuelgue.
Creo que se dio cuenta de que ya me estaba molestando, porque el insistía en despedirse. Quería que se dé cuenta, porque ya no era molestia, era bronca, muchísima bronca, impotencia  y si no cortaba ya, juro que me levanto y lo dejo solo.
Cinco minutos después él se despide de su amiga y corta la llamada. Me está mirando con su sonrisa y yo intento sacar mi seriedad, pero la bronca gana. Y si me dice A exploto.
― Te mando un saludo, dice que te agradece porque me noto más alegre, que antes estaba como deprimido.
― ¿Le mandaste un saludo mío? –Su mirada. Mi ironía  y que este tan, tan molesta.
― Pau –ese “Pau” sonó a “dale, no empieces” o a “¿Qué hice?”
― Casi media hora hablando por teléfono Pedro. No sé si te diste cuenta, pero estoy acá eh, viniste a cenar con tu novia, no a hablar por teléfono ni a mandarte mensajitos. ¿Qué estoy, pintada boludo?
― No pensé que te iba a molestar tanto, fue solo una llamada por teléfono, ¿ahora no puedo hablar con mis amigos?
― Nadie dijo que no Pedro, pero en toda la cena no me diste bola, y esto era para pasarla bien, disfrutar de nosotros, ¡no para que estés boludeando con el teléfono!
― ¿Siempre vas a exagerar todo? –Dijo después de unos segundos. Y mi mirada lo fulmino.
Suspire, y largue el aire. Necesitaba tranquilizarme porque estábamos en un restaurant y no daba empezar a los gritos, aunque les juro, ganas no me faltan.
Terminamos el postre en silencio, y después de que yo pida la cuenta, y de que él insista en pagar todo, nos fuimos. Yo acelerada, él intentando alcanzarme.
― Paula, espera un poco boluda –dijo, para que después me alcance y que me agarre del brazo- ¿Qué te pasa?
― ¿Sabes qué pasa? Que siempre yo voy a ser la minita histérica, la loca, la insoportable. Porque vos siempre te haces el desmemoriado, el que nunca haces nada, y obvio que siempre quedas como el buenito, como el santo de la pareja, y no es así boludo. –Tome aire, al fin- Estuviste toda la estúpida cena con el celular, no me diste bola ningún segundo, y encima me preguntas que me pasa. ¿Me jodes? –Todo esto en la vereda, trate de no elevar la voz, y creo que lo logre.
El me mira sin saber muy bien que decir, y si no se gana una piña hoy, no se la gana nunca.
― ¿Perdón? –me dice y yo suspiro.
― Sos un idiota.
Llegamos a una esquina en donde era una parada de taxi, nos subimos a uno, el cual nos dejó en casa después de unos quince minutos de viaje, y después de pagarle y darle las gracias, bajamos, para que entremos al edificio y después de subir los cinco pisos por ascensor, entremos al departamento.
Que la encontremos a Zaira con su grupo de amigos y que nos mire sorprendida.
― ¿Tan temprano volvieron? –Pregunto. Nosotros ya habíamos saludados a las cuatro personas, cinco con la morocha, que ocupaban el living, mientras había vasos de fernet en la mesita ratona. Yo asentí con la cabeza.
― Estábamos cansados –Dijo Pedro.
― Pero recién son las doce –Dice Zaira divertida.
― No doy más del dolor de cabeza. Me voy a duchar y después a dormir.
― Pepe, ¿fernet? –lo invito Zaira.
Yo salí para mi habitación para preparar mi pijama, y después entrar en la ducha. Que el agua caliente choque con mi cuerpo y que logre relajarme un poco.
No entendía porque me había molestado tanto, porque confió en Pedro, se que me ama, y que a pesar de lo que paso, nunca estaría con otra chica, estando conmigo, siempre fue muy honesto, y esto lo descubrí hace varios años atrás, una de las ventajas de haber sido amigos durante casi toda la vida, y también sé que ella está esperando un hijo, supongo que tiene una pareja, y que si es amiga de Pedro, sea una buena mina. Pero no sé, me molesto muchísimo, y no sé si estuvo bien en que así sea o no.
Despues de unos casi cuarenta minutos bajo la ducha el agua ya comenzaba a salir fría y lo que menos quería era que el disfrute de esta ducha al final sea todo lo contrario para que termine enfermándome. Sali de mi baño ya con mi pijama y mi bata para que me encuentre en mi cama a un Pedro semi dormido y que me sea inevitable sonreír.
¿Cómo es que me puede tanto este flaco?
Volví de la cocina para tomar un vaso de agua, y también despedirme de Zai y de sus amigos, para volver a mi habitación y que después de sacarme la bata y quedar en pijama me acueste.
― Pedro, movete. Te estas ocupando toda la cama –pero ni se movió. Entonces le toque uno de sus brazos- Pedro.
Pero nada. Bufe, e intente entrar a la cama, para empujarlo, y que solo consiga que me abrace.
― Pedro, dale boludo, no entro.
Se corrió para que de un solo movimiento quede pegada a su cuerpo mientras me abrazaba.
― ¿Seguís enojada?
― Basta, quiero dormir.
― Dale, te pedí perdón.
― Lo hiciste irónicamente Pedro, ¿pensas que soy boluda?
― No lo dije irónicamente Pau. Perdóname, enserio… no me di cuenta.
― Es que vos nunca te das cuenta de nada, y quedo yo como la histérica.
― No es así, yo quedo como un estúpido. No me di cuenta en el momento, pero ahora sí, y además, sé que sos celosa, pero no lo hice con ningún intención en que te joda. Belén es divina, y vas a ver que cuando la conozcas te va a caer genial.
― ¿Tiene pareja? –El me sonrió.
― No lo sé –levante una ceja- nunca hablo al menos. Pero si te inquieta eso, déjame aclararte que fue ella la que me insistió en que haga este viaje, antes de arreglarnos, y me aconsejo mucho… es buena mina.
― Confió mucho en vos, no sé si en ella.
― Mientras que confíes en mí, me alcanza y sobra –me sonrió- ¿me perdonas?
― Si me rogas un poquito, capaz. –Dije, para que él ría un poquito. Y que se ponga encima de mí.
― Perdóname –reí- por favor.  Sos lo más lindo que tengo, y sin vos no soy nadie, sos la mejor novia, la más linda, la mejor futura diseñadora, no sos para nada chueca, y tenes una sonrisa hermosísima. ¿Me perdonas? ¿Sí? –Pregunto cerquita para que sonriamos y yo una mis labios con los suyos.
― Te perdono, pero me estas debiendo una primer cita como la gente –Dije, para que riamos.
― ¿No ves que nada es normal entre nosotros? Nuestra primera cita después de dos meses de novio fue un fracaso
― Culpa de…
―Bueno, listo. –Reí- Te amo, punto.
― Yo también te amo, fin.

Continuara…

HOLAAAA. Ya sé, merezco mínimo, dos docenas de huevos en la cabeza, lo sé.
Perdón, pero acá estoy, volví. Boe.
Un feliz cumple a Roro, capitulo todo para vos. Te amo, chau

JusPauliter.