domingo, 24 de agosto de 2014

Capitulo 131

― Paula… ¡Llegamos! –Su grito e interrupción de mi casi dormida.
Después de una larga charla con Zai acompañada de las golosinas que nos había regalado nuestro amigo, yo decidí por dormirme un ratito antes de llegar, pero creo que no había pasado ni quince minutos que Zaira con su euforia y su voz finita me aviso que habíamos llegado.
Mi cuerpo se enderezo enseguida, después de aquel susto que me había dado Zaira, para ver por la ventana y que las casas de la ciudad rosarina se vean, que sonría, que le sonría a mi amiga y que ella no de más de la emoción.
Cuando llegamos a la terminal, que vale aclarar es enorme, y por eso un poco que nos perdimos al bajarnos, hasta que encontramos la salida, y terminamos en una esquina de una avenida. La pérdida que manejábamos era inmensa, y más el calor que se sentia.
― Bueno, pidamos un taxi, ¿tenes la dirección? La tenías vos –le avise, divertida cuando su cara reflejo pánico.
― Uh boluda… Ah, ya se –volví a respirar- ¡te asustaste negrita! –reí.
― Boludita. Mira, ahí hay una parada de taxi, vamos.
El taxi, después de arrancarnos la cabeza nos dejó en nuestro nuevo hogar, y acá estamos, en el ascensor, subiendo al piso cinco, para llegar a nuestro departamento.
Fue Zaira quien abrió la puerta y sonreímos. Entramos a nuestra casa, para que nos miremos y gritemos de la emoción y riamos.
Me abrazo y reí, mordí mi labio inferior.
― Boluda, no lo puedo creer, ya estamos acá –Dijo ella, con su felicidad pura.
Recorrí el departamento como si fuera la primera vez que lo conocía. El living comedor tiene las paredes color beige, en el living hay un lindo espejo y justo abajo uno de los sillones con algunos almohadones en tono azul, una mesita de madera oscura (al igual que unas lámparas que están al lado del sillón) con un centro de mesa que elegimos con ayuda de Nora, y justo debajo de la mesita una alfombra de color azul. A un costado esta un sillón de mimbre con un almohadón blanco a rayas azules. Y claro también está la mesa del televisor, que es bastante grande y que ya tiene un DVD. El comedor tiene una mesa de madera oscura con su centro de mesa,  sillas del mismo estilo y al fondo un pequeño mueble en donde tengo pensado poner el portarretrato que me regalaron mis papás para mi navidad y algunos con los chicos.  El comedor es dividido por una barra de desayuno en donde detrás de esta está la pequeña y perfecta (a gusto mío y de Zai) cocina. El baño es compuesto por un lindo espejo, su lava manos, y también una mesada en donde ya sabía, iban a ir todos nuestros maquillajes, pero lo mejor era la linda bañadera que tenía, y daba por hecho que ya me iba a encargar de comprar algunas sales y obvio, burbujas, AMO.
Después estaba el dormitorio de Zai con su cama de plaza y media,  sus paredes en un tono lila, al igual que su ropero y su mini escritorio, también había un espejo bastante grande que desde que lo vio se enamoró.
Frente a la puerta del dormitorio del de Zai estaba el mío, con una de sus paredes pintada en color turquesa, justo donde daba mi cama también de plaza y media con madera de color blanca, el resto de las paredes tienen un color claro. Mi ropero es un poco más chico que el de Zaira, pero para mí es perfecto, también tengo un pequeño escritorio de color blanco, donde ya me encargue de poner mi computadora, y algunos perfumes y demás cosas. Mi ventana tiene balcón y creo que es lo que más me gusta de mi cuarto, ya me vi en las tardecitas con el equipo de mate y estudiando, mientras el aire cálido de verano rozaba mi cuerpo.
El lavadero era chiquito, pero no precisábamos tanto, y el pequeño patio estaba bien, que se yo.
Zai fue quien se encargó de poner música para ordenar un poco la ropa que habíamos traído, el resto ya hacía tiempo que estaba, y eso es lo mejor que nos pasó.
Cerca de las ocho yo estaba en mi cuarto, hundida en recuerdos y sonrisas al encontrar la cajita que también me había traído conmigo, en donde tenía miles de fotos, cuando una llamada de Pedro me llego, y atendí, con mi sonrisa.
― Jodeme que ya me extrañas –Dije, divertida.
― Ah, ¿vos no a mí? –reí.
― Gil. ¡Hola Pepe!
― Hola Pauli, ¿Cómo va el nuevo hogar? – temprano había hablado por mensaje con él contándole que ya estábamos en el departamento y que estábamos instalándonos.
― ¡Ay, quedo re lindo boludo! Me encanta, te juro. Ya estamos instaladísimas, Zai sigue ordenando y yo hace un ratito termine, seguro salimos a cenar, porque ni da cocinar –Y él rio.
― ¿Y así empiezan? –Dijo divertido – Yo  recién vuelvo de lo de Thiago que nos invitó a tomar unos mates y… llegue a casa, le voy a ayudar a papá con el asado, vienen mis hermanos a cenar.
― Que lindo Pepe – sonreí – No sabes el calor que hay boludo, ¿allá también hace tanto calor?
― Esta insoportable… ¿Y qué van a hacer después de cenar?
― Supongo que dormir… Mañana ya tengo que ir a la universidad para retirar algunos papeles y eso.
― Uh, con todo gorda –sonreí.
― Si, dios. Bueno Pepe, después te llamo cuando me este por dormir ¿dale?
― Dale mi amor, besos a Zai.
― ¿Y a mí qué? –dije, peleadora.
― A vos nada. No, mentira. Miles de besos, te amo.
― Forrito, te amo mi amor, chau.
― Ojito con los rosarinos eh –Reí, para cortar la llamada.
Mi sonrisa, mi suspiro. Y que me sienta tan feliz de estar en donde estoy, con Zai, empezando juntas una nueva etapa, no hay nada más lindo que compartir esto con ella. Y creo que va a ser inolvidable vivir esto, amo estar acá, les juro.
― Zaichu –Sali de mi habitación para entrar a la suya y que siga acomodando detalles. Mordí mi labio y ella me sonrió - ¿Qué hacemos? ¿Salimos a comer? Si no hay que ir al supermercado
― Salgamos, para darnos la bienvenida en Rosario –dijo ella divertida y cualquier excusa para no tener que ir al supermercado le iba bien – Mañana te prometo que hago yo las compras mientras vos vas a la universidad.
― ¿Segura? –ella asintió- Bueno, entonces me entro a duchar, así cuando estés lista salimos.
Entonces, cuando estuvimos listas, salimos caminando para ver si encontrábamos un lindo restaurant. Fue cuando vimos “El club de la Milanesa” que reímos y obvio que entramos.
Zaira es tan Zaira; tiene esos momentos de que vos te la quedas mirando y tipo: “está que se fumó” momentos en que la miras y: “sin dudas, es la mejor amiga que puedo tener” y otros como: “Ojala se la rapten”
Hoy está en faceta de: “sin dudas, es la mejor amiga que puedo tener”. Son horas en la que estamos acá y creo que nunca me voy arrepentir de haberme ido de casa, dejar a mi familia, para venir a una ciudad completamente desconocida para mí y compartir esto con ella, que lo es todo.
― Me dijo Pepe que se habían juntado en casa de Thiago –Sonrei – creo que no los voy a extrañar tanto –Y reí, para que ella se contagie.
― ¡Ay, Paula! Ya sé que conmigo alcanza y sobra, pero pobre chicos –reí, y me mordí el labio inferior, sobrándola.
― Es que ahora me da intriga mis compañeros de universidad, aunque creo que van a ser todas minas.
― Y si hay pibes… Gay’s –Reímos.
― Igual, mejor… ¿Quién lo banca a Pedro si no? – Él y sus celos infinitos.
― Cualquiera, si vos no estás allá… -Dijo divertida y vos sonreíste… hasta que caíste en cuenta.
― ¡Boluda! Es verdad, no voy a estar… Y mira si alguna minita de su universidad quiere levantárselo.
― Ay, gorda, como si no supieras como es Pedro. Tuvo que remarla tanto que mina que se le arrime la saca enseguida.
― Pero yo no estoy Zai.
― Ay basta, no te hagas la cabeza.
Después de un rico postre, pagamos la cuenta, y salimos caminando para el departamento que solo estábamos a cinco cuadras. Estábamos re bien ubicadas, prácticamente en el centro donde también quedan cerca las universidades.
Cuando llegamos, nos quedamos un ratito en el living charlando, hasta que yo tome conciencia en que mañana debía levantarme temprano, así que le pedí ayuda a Zai con la ropa adecuada que debía llevar (una pavada, era solo buscar unos papeles, pero los nervios a full). Doce y media y ya estamos acostada, yo me canse de leer y por eso le mando un mensaje a Pepe a ver si estaba despierto y cuando me responde que sí lo llamo.
― Hola a la más linda – y reí.
― Ah bueno, que chamuyo mandaste ahí –dije divertida y él largo una carcajada- Hola feo.
― ¿Qué hacías, novia?
― Hace un ratito llegamos de “El club de las milanesas” salimos a cenar y para variar comimos milanesas, nah, si somos geniales.
― Jajajajaja son dos taradas. Mi casa está llena de gente, además de mis hermanos vinieron unos tíos y ya me quiero ir a dormir.
― ¿No salen?
― No, mañana empieza Rochi temprano y los chicos tenían que ir a no sé dónde mañana, así que nada… ¿Vos? ¿Cómo te preparas para mañana?
― Bien, en realidad es una pavada, tengo que buscar unos papeles, nada del otro mundo, pero ya me pongo nerviosa.
― Tan exagerada siempre
― Bueno eh –Él rio – Zai me dijo lo mismo, cuando le dije que me ayude con la ropa, me ama.
― Igual no te puede decir nada, si ella es peor que vos –dijo divertido y reí, tenía razón.
― Es verdad… Bueno Pepito, me voy a dormir, solo llamaba para molestarte.
― Vos y esa costumbre que no se va ni en la distancia –Dijo divertido- Mentira, ahora no molestas nunca.
― Que tarado sos… Mañana hablamos, feo.
― Dale feita. Te amo
― Yo también te amo mi amor.
― Sos mía, chau –Sonrei.
Alarma puesta, apague el velador, y mi sonrisa.

Continuara…
Y acá estoy.
Una nueva etapa para Paula, una nueva etapa también para la novela.
Espero que les guste, de a poco van a surgir cosas, tiempo al tiempo (¿?) boe.

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JusPauliter

sábado, 23 de agosto de 2014

Capitulo 130

Sonrei y reí cuando los vi aparecer todos juntos, con buena onda y humor al cielo. Sus chistes, sus risas, sus palabras, me llevaba todo esto de ellos, siempre estuvieron, están, y creo que no hay nada más lindo estar rodeadas por amigos, y que se sienta que te quieren, que te bancan… en todas, es impagable tener amigos verdaderos, sentir que aunque con todos no me lleve como con otros, siempre van a estar, en una mínima cosa,  como en cosas grandes, problemas grandes que terminan en consejos grandes por parte de ellos, y que después se termina solucionando, porque es ese miedo el que a veces nos frena y ahí están ellos, para escuchar, para aconsejar y ese abrazo infaltable. Reí de emoción, ¿nunca les paso que pasa algo groso, algo muy lindo y te emocionas de tal manera, sonreís de tal manera que a veces se te escapa una risita? Con cosas pequeñas, el otro día cuando Delfi tuvo un partido de hockey y quise ir a verla me invadió un orgullo, una felicidad que mis lágrimas estaban al borde de salir y mi risa se escuchó, porque el pibe que estaba al lado mío me miro con una cara de “¿de qué te reis boluda?”
Zai se colgó por la espalda de Thiago y esté le hizo cocochito, yo me acerque a saludar a las chicas, a Gas y después me acerque a él que está tan lindo, es tan lindo… No puedo creer que me este por ir, ahora no quiero, después de aquel lindo momento que pasamos anoche no lo quiero soltar, nunca.
Me abraza por el costado dejando un beso en mi mejilla y yo le sonrió, devolviéndole el gesto, dejándole un beso sentido en su comisura. No me deja de mirar y yo levanto mi ceja, para que él ría y me bese un poquito. Tarado.
― ¿Ya tenes todo Poch? –Pregunta mi amiga Cele que está enfrente de mí con su sonrisa.
― Creo que si –sonreí – seguramente algo me voy a olvidar – es muy típico que siempre me olvide algo, aunque revise una cinco veces por las dudas.
Llega Gas a la ronda con una bolsa de golosinas y me muerdo el labio.
― Para el viaje chicas –se la entrega a Zai y nos miramos cómplices, para que riamos. 
― Ay Gas, no era necesario igual –Dijo ella. Si era necesario, él es tan todo – Muchas gracias –Lo abraza, para que después de soltarme de Pepe, también lo abrace y le murmure un “gracias Gas”
El viaje no es muy largo, solo son tres horas de viaje en colectivo, y sé que no nos vamos a aburrir, con Zaira siempre que viajamos juntas somos unos loritos, siempre tenemos tema de que charlar, es un hecho. Doy gracia de que salgamos a las dos de la tarde, por lo tanto no nos van a hacer callar como cuando volviamos de Mar del Plata, que fuimos odiadas por la mitad de los pasajeros. 
Llegan mis papás con los de Zai avisándonos que el colectivo ya había llegado, que seguramente no faltaba mucho para subir, y sin pensarlo miro a Pepe y me encuentro con su mirada y sonreímos. No hacen falta palabras para describir lo que sentimos en este momento, hace más de un mes venimos hablando de este momento, y juro que ahora me olvide de todo lo dicho, no quiero separarme de él, no me importa la carrera, me invade el miedo de no poder estudiar, no si estoy lejos de él, sin su presencia constantemente. Mi angustia vuelve otra vez y agacho la cabeza, demás esta decir que estos días estuve bastante movilizada, pero hoy mucho más, ese nudo en la garganta, esas ganas de salir corriendo, de tirar todo a la borda. Pero él me mira y me niega con la cabeza, como leyendo mi mente, y nos encontramos solos, los chicos ayudan a Zai a cargar los bolsos y él se acerca para abrazarme por la cintura y que yo, al fin levante la mirada, para encontrarme con la suya. Que suspire, repito, no me quiero ir.
― Ya sé que te dije que no iba a llorar – Su mordedura de labio inferior y su mano en una de mis mejillas – pero no puedo –murmuro.
Él suspira, y me regala una sonrisa, sé que para él tampoco es fácil, y que disimula estar bien, pero no lo está.
― Hey, va a estar todo bien Pau… lo sabes. Confía.
― Pero… Yo ya sé que va a estar todo bien, pero es como que no quiero, ahora, separarme de vos, no te quiero dejar Pepe. –Me sonríe y besa mi nariz.
― No me estas dejando mi amor, y yo tampoco pienso dejarte que me dejes – él rio por su juego de palabra y yo mordí mi labio inferior – tonta, basta. Sonreíme, dale, la cosa era que te vayas feliz, parece que lo estas sufriendo, y tendría que ser todo lo contrario, toda tu vida esperaste este momento ¿lo vas a desaprovechar? 
― No, pero igual.
― ¿Pero igual qué? Hey, nos vamos a seguir viendo, te voy a seguir rompiendo las bolas, quédate tranquila –sonreí – te vas con Zai,  prácticamente tu hermana, vas a estudiar lo que siempre quisiste, vas a conocer personas, solo chicas ¡que no vea fotos con pibes, Paula! –Me mordí el labio inferior, sonriendo- te amo, basta. Quiero que te vayas feliz, contenta.
― Sos muy lindo Pedro, no ves que vos sos el que complica todo –Dije divertido – si no me dirías todas estas cosas lindas no me costaría tanto irme –Reímos – Te amo –le murmure, abrazándolo por el cuello – ah y te descargue el Skype.
― No ves que sos la mejor novia  -mordí mi labio inferior para besarlo, con todo mi amor, dulce y tiernamente – te amo mucho.
― Te amo –volví a besarlo – y ojo con las chicas vos eh. Les dije a las chicas que te vigilen.
― Te juro que te creo – reí
― Obvio – me sonrió, para volver a besarlo.
Llego Lali, avisándonos que ya estaba todo listo, y a mi pesar nos acercamos al resto para que llegue el momento de la despedida.
Cosa que odio.
La gente ya estaba subiendo y papá ya estaba nervioso con que me tenía que apurar, así que empecé a despedirme.
― Bueno, yo sé que me vas a extrañar –le dije a Oscar, papá de Zai. Él rio un poquito para abrazarme.
― Igual, en unos días te estoy viendo de vuelta. Así vigilo un poco –Reí- Buen viaje Pochi.
― Gracias –Deje un beso en su mejilla y me acerque a su mujer – Chau Nori –ella me abrazo.
― Buen viaje Pauli, no hagan locuras en el viaje, por favor –Reí – nos estamos viendo –deje un beso en su mejilla y ahora me acerque a Romí quien me regalo un abrazo infinito.
― Bueno, buen viaje Pochi. Ya sabes todo, cuídate, disfruta, y estudia mucho, nos estamos viendo prontito –Sonrei.
― Te quiero Romí linda. Vos también, mucha suerte en todos tus proyectos, y ojala nos veamos prontito –Ella me sonrió y me abrazo nuevamente.
Fue Cele quien se acercó para regalarme un abrazo y unas palabras hermosas que me hicieron largar algunas lágrimas, para que después de abrazarnos otra vez fuerte, Thiago me sonría y ahora el turno sea el de él.
―Te quiero negrita, mucha suerte en todo lo que te propongas, y te vamos a ir a visitar algún día.
 ― Los voy a esperar –sonreí – te quiero Titi de mi corazón. Gracias por todo, sos el mejor.
Gas fue quien me abrazo para hacerme girar en el aire y que ría, lo odie, pero lo ame cuando me comenzó a decir cosas tan lindas, tantas que me hizo llorar un poquito y cuando llego el momento de Lali, bueno, explote.
― La semana que viene seguro vaya a visitarlas, porque ni una semana voy a poder estar sin ustedes, boludas –reí – todo mal hacen, son tan dulces, tan geniales, igual vos un poquito más –reí nuevamente, la amo – Poch, ya sabes todo, pero disfruta muchísimo esta nueva etapa ¿sí? Este momento es tuyo y de nadie más y aunque supongo que la situación a veces te supere sé que sos una mina fuerte, y que como te bancaste muchas, vas a saber manejar la distancia, y los problemas que seguramente surjan en tu cabecita –reí- sabes que me tenes, siempre, estemos cerquita o lejos, estés en Rosario, en Chica o acá, siempre boluda –sonreí.
― Te quiero tanto, basta de hacerme llorar boluda –Reímos – yo también siempre voy a estar, lo recontra sabes, y bueno nada… Nos estamos viendo  -Sonreímos y volvimos a abrazarnos.
Y si Lali fue capaz de hacerme llorar, al abrazarlo explote en lágrimas. A él sí que lo iba a extrañar, muchisimo. 
― Buen viaje cosita –me murmuro para que le sonría- ¿me avisas cuando llegas? –asentí.
― Te amo bicho.
― Yo también mi amor –Sonrei, para besarlo dulcemente y volver a abrazarlo.
Papá me miro con cara fea; era la primera vez que besaba a Pedro enfrente de ellos, pero después al ver su sonrisa me relaje un poquito para que riamos y que lo abrace. Amo a este hombre, les juro, es lo mejor.
― Buen viaje mi amor.
― Te quiero muchísimo pa.
― Yo también, avisa cuando lleguen –asentí – y cualquier cosa que te hayas olvidado después avísanos que te lo mandamos.
― Cuando llegue los llamo –bese su mejilla y Delfi me sonrió para abrazarme.
― Buen viaje Pochi
― Te quiero Pepo – la abrace un poquito para dejar un beso en su mejilla y que por ultimo abrace a mamá.
Ella tan exagerada y maricona como yo, me hablo y aconsejo como si en un año volviera y lo peor era que la semana que viene tenían que ir para allá por temas del departamento, tan exagerada siempre, pero igualmente la amo, a pesar de todo, si tuviera que elegir una mamá la volvería a elegir a ella.
 Zai me sonríe y después de abrazar por última vez a mis abuelos que también habían venido subimos al colectivo, cuando encontramos nuestros asientos, encargue el asiento de la ventana y a los segundos que estemos listas me vi saludando a aquellos que se quedaban, que nos vinieron a despedir, que nos quieren y que nosotras también queremos.
Saludamos con las manos y al ratito el colectivo se puso en marcha para después salir rumbo a nuestra nueva ciudad: Rosario, que promete muchas cosas nuevas, muchos cambios, mucho crecimiento, nuevas amistades, era comenzar una nueva etapa, que iba a costar acostumbrarse, pero tengo al lado a una de las mejores personas que me regalo la vida, y con ella todo lo vale, arriesgo todo.

“Voy a vivir el momento, para entender el destino”

Continuara…
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JusPauliter.

martes, 19 de agosto de 2014

Capitulo 129

Esa brisa que corría me está relajando y quiero intentar no dormirme, no quiero, por todo lo contrario, me gustaría estar toda esta noche, uno al lado del otro, en el patio, mientras nuestras vistas chocan con aquel cielo azul oscuro que es decorado con bastantes estrellas, las cuales, soy capaz de reconocer algunas que papá me había enseñado sus nombres, y me viene un deja vu, cuando estaba en la misma posición pero el que estaba al lado no era él, era papá.
No corre ni una gotita de frio, y por eso es que disfruto tanto estar así, con Pedro que tiene sus facciones relajadas, con sus ojos pegados al cielo y esa sonrisa que siempre me va a hacer sonreír a mí.
Cierro los ojos y la paz me invade, me siento plena con este silencio y con su compañía tan cálida, tan linda. Mi mirada ahora va hacia él que no cambia de posición hasta que se da cuenta que lo estoy mirando, entonces me mira. Sus ojos brillan y puedo asegurar que los míos también. Enredo mi mano con la suya y con su mano libre acaricia mi mejillfasonríoste. No hacen falta palabras.
Mi frente choca con la suya, su nariz roza la mía, y su respiración se mezcla con la mía, su mano que estaba en mi mejilla baja a mi espalda para atraerme más a su cuerpo y que sonriamos.
Sé que esta es una “despedida”, que la distancia nos va a separar, pero que nuestros sentimientos no se iban a borrar fácilmente, que todos los lindos momentos que pasamos juntos siempre iban a estar en nosotros, y que siempre, cuando lo extrañe voy a pensar en todo lo que vivimos, en todo lo que siento por él, en todo lo que siente él por mí y sé que me voy a sentir cerca a través de la distancia. Por eso, fue cuando empecé a sentir sentimientos más fuertes por él, cuando él me confeso que también sentia cosas importantes por mí, cuando él se la jugo y cuando yo, con dudas y miedos me la jugué por él, cuando nos comprometimos a ser una pareja de novios con título y todo, cuando hicimos el amor por primera vez, cuando nos amamos por primera vez, sabía que yo en unos pocos meses me iba, sabía que me iba a separar de él, y él sabía que no iba a ser fácil, que la distancia no es fácil de llevar, y por lo contrario, nos jugamos, arriesgamos al amor, ese que comenzó todo con un juego y ahora, no es del todo fuerte, pero sé que él me ama, y yo lo amo. Eso es lo importante.
Nuestros ojos se penetran y siento que estoy unida a él siento que solo somos nosotros dos, que eso es lo importante: nosotros dos, juntos.
― Que dure la noche, la noche de hoy – él, canturreo, murmurando. Yo sonreí- que dure la noche, que con vos estoy –su desafinación se presentó y un poco que reí – hey, encima que te canto – todo murmurando, porque estamos pegados, abrazadisimos.
― Me encanta que me cantes –confesé con mi sonrisa que contagio una suya – quiero que se pare el tiempo, y estar así, siempre, por fi.
Su suspiro, sos ojos cerrados y mi beso en uno de ellos. Su sonrisa tan linda.
― Ojala fuera eterno este día.
Mi mirada posa nuevamente en aquel cielo y sonrió.  Fue un día tan perfecto que no quiero que acabe jamás, desde que me levante que desayune con mis papás y Delfi, hasta cuando salí con mi hermana de compras, en donde disfrute tanto de pasar una tarde con ella, hasta la cena que organizaron mis amigos, esos cantos infinitos, esas risas, esos recuerdos, ese cariño que nos tenemos entre todos, que creo (y espero), es infinito. Y estar acá, ahora con él, con su amor, con su silencio, con sus canciones, con su esencia, lo hace más perfecto, y siento una angustia porque mañana llega algo nuevo y me asusta, me aterra, soy miedosa, a veces me encuentro pensando en todo el tiempo que espere para que llegue este momento e irme de casa, con mi mejor amiga, a otra ciudad y poder estudiar de lo que siempre quise. Pero cuando el momento llega, cuando me encuentro a unas ¿nueve? Horas de viajar quiero que retroceda todo el tiempo que espere, y que nunca llegue este día. Pero a la vez sé que esto está bien, que algunos días no encontré motivos para quedarme acá con mis viejos, que debía crecer, debía triunfar con todos mis proyectos.
― Pau –me murmuro y yo baje mi mirada para verlo nuevamente. Y ahí fue cuando mis lágrimas salieron. Él me sonrió y con una de sus manos seco mis lágrimas – todo va a estar bien.
Lo dijo tan seguro que me quede pensando, ¿Cómo sabía que todo iba a estar bien? ¿Cómo tenía esa confianza?
― ¿Cómo sabes que todo va a estar bien? –Me sonrió nuevamente.
― No sé – levante una ceja – lo siento, que se yo. –Sus respuestas que me dejan con más preguntas.
― ¿Cómo que lo sentís?
― Lo siento, solo eso. Como siento que mis sentimientos son verdaderos, también siento que vale la pena arriesgarse… una vez más –Sonrei.
― Mis sentimientos también son verdaderos –Se lo hice saber.
― ¿A si? ¿Y qué sentimientos son? – Me desafío y yo sonreí.
― Que feo que no te los acuerdes – Me hice la ofendida, y él me sonrió para robarme un beso chiquito.
― Quiero que me los digas, así no me los olvido – Mordí mi labio inferior.
Sé que lo hace apropósito, sabe lo que me cuesta abrirme con él y por eso se aprovecha. El ríe y me besa dulcemente, beso que me sume para sonreírle en medio del beso y que quedemos nuevamente tan cerquita que nuestras narices se rocen.
― Te amo. Sos mi amor –Dije, para que él me sonría – mi tranquilidad, mi paz. Sos mi lado cursi –reí, divertida – a veces mí todo lo malo, solo a veces, pero siempre sos todo mi bueno. Sacas lo mejor de mí, y lo peor –nos miramos fijamente por un momento – Sos mi todo.
Sus ojitos color miel, brillosos me hicieron enamorar un poquito más, y no aguante más y lo bese, con todo ese amor que sentia por él, con toda mi esencia, para que él se sume al instante y que se vuelva más exigente, más a pasional.
Sus manos bajaron a mi cintura, y yo lo abrace por su cuello para que se ponga frente a mí y que me haga sentar, sin cortar este beso, que cada vez aumentaba más su intensidad.
Que logremos pararnos para ahora si estar más cómodos, que peguemos nuestro cuerpo el uno al otro y que la intensidad del beso baje, para que lo terminemos, y nuestras respiraciones agitadas se choquen.
― Te amo Pau –sonreí.
― Yo también te amo –lo bese – te amo mucho.
Su sonrisa y la mía.  Sus ojos fijamente en los míos, al igual que los míos en los suyos. Su amor para mí, mi amor para él.
Besó suavemente mis labios, nuevamente, para que yo me acople y que un beso suave y lento comience, disfrutándonos de nosotros, de cada beso, de cada caricia, la intensidad aumento, para que ahora sea un beso pasional, lleno de amor, lleno de sonrisas.
Reí cuando nos chocamos con uno de los puff del living y que él como pueda me sujete para que no nos caigamos. Volví a abrazarlo y el beso siguió a la perfección, mientras seguíamos camino, yo acariciaba su espalda entre su remera, para que con su ayuda logre sacársela y que antes de que él se hunda en mi cuello saque mi remera y que caiga al igual que la de él al piso. Chocamos nuevamente, pero esta vez con una de las cama de la casa, sonreí, un poco incomoda, al darme cuenta que iba a estar con Pepe en una cama que era de nuestro amigo,  él se dio cuenta de lo que pasaba, por eso empezó a besarme con tanta pasión que logre olvidarme (aunque sea por un momento) donde estaba.
Mi piel se erizo al pequeño contacto que tuvo mi cuerpo con su mano, es increíble los efectos que causa con al menos un roce, es increíble las sensaciones que me hace sentir, es increíble él en sí.
Sonrei cuando besó mi mejilla suavemente, y entreabrí mis ojos para verlo con su sonrisa, enfrente mío. Es tan lindo, enserio, me mira así, me sonríe así y me puede muchísimo,  él pensar que estaba negada a sentir, a sentirlo, y ahora lo siento fundamental para mi vida, me di cuenta que siempre estuvo, desde siempre, no solo estando de novios, siempre, y ahora lo valoro muchísimo, ahora me di cuenta, y creo que es porque al estar acá con él, amándonos en nuestra despedida me hizo darme cuenta de muchas cosas.
Las despedidas te hacen pensar muchísimo, te hacen darte cuenta de muchas cosas, de sentimientos que creías nunca ibas a sentir, y de repente pasa… Y no podes hacer mucho más, solo no dejar de sentir. Eso es lo que me pasa con él, que con solo una mirada sabe lo que me pasa, lo que pienso, nos conocemos tanto, y el habernos darnos una oportunidad de conocernos más, siendo pareja, es algo muy lindo, y nunca, pase lo que pase, me voy a arrepentir.
Lo miro y se encuentra con sus ojos cerrados, sus facciones están relajadas y lo hacen aún más lindo de lo que es. Me acerco para dejar un beso en su comisura y que despacito abra sus ojos para volvernos a mirar, y que inevitablemente sonriamos. Me abraza por la cintura pegando mi cuerpo desnudo al suyo, para que yo también lo abrace un poquito y que me bese, con todo el amor que le es posible a mi cuerpo.
― Sos lo más lindo que tengo, ¿sabes? –me murmura y yo muero de amor.
Muerdo mi labio inferior y una lagrimita rueda por mi mejilla.
― Te amo, basta –dije divertida- sos muy lindo, y me haces llorar con cada cosa linda que me decís. – Él me mira divertido y me roba un beso.
― Es la verdad, sos lo más lindo que tengo, lo más lindo. –Sonrei – Te amo… Y siempre voy a estar con vos, a pesar de todo, a pesar de la distancia. Siempre juntos.
― ¿Estás seguro? ¿Siempre juntos?
― Estoy seguro de que te amo, y de que vos me haces bien. Siempre voy a estar con vos Pau –Le sonrío – Siempre.
― Yo también voy a estar siempre con vos, buenas y malas, siempre – murmuro el ultimo “siempre” y él me besa dulcemente – Te amo mi amor.
― Te amo bicho.

“La distancia no es el fin…”

Continuara…
Solo espero sus comentarios, nada más.
[Dedicadisimo a Ari, te amo mi morta]

JusPauliter.

lunes, 18 de agosto de 2014

Capitulo 128

La oí gritar, furiosa, pero con una sonrisa y reí, me mordí mi labio inferior y volví a reír.
No da más de tarada, de histérica, de boluda. No, definitivamente no es mi hermana.
Me mira de reojo con esa mirada de loca, de asesina, y no aguanto mi risa, entonces ella se contagia y me golpea mi brazo gritando:
― ¡Paula! Basta, boluda.
El hecho de que mañana me voy me hizo darme cuenta dos cosas: uno que no voy a ver a mi hermana por muchos días y dos que no voy a poder molestarla por varios días.
Entonces, le propuse a que me acompañe al shopping a comprar algunas pavaditas, pero también a pasar una tarde de hermanas. Amo llevarme tan bien con ella, creo que no hay nada más lindo que tener una buena relación con un hermano, como dice aquel dicho trillado “los hermanos sean unidos” y no es que le haga caso a todos los dichos, pero este es lindo, y vale la pena hacerle caso.
― Basta vos boluda, deja de reírte así – Siempre voy a sostener que Delfina es deforme, pero mucho más cuando se ríe (deforme, pero linda).
Estamos en un local de Dysloke a ella le gusto una remerita, entonces pidió permiso a la chica que nos atendió para probársela y después de un “Ay, potra, se te ven las gomas, Del” ella se enojó, yo no pude parar de reír, y la chica ya nos estaba mirando mal.
Termino comprándosela, y después de perderme en el local de Sarkany, y obvio darme el gusto de llevarme unos lindos zapatos, nos fuimos al mc, obvio.
― Siempre hacemos lo mismo boluda: compramos y como gordas fieles que somos, vamos al mc –dice ella y yo sonreí, de acuerdo.
― Ya es como una rutina –dije riendo, para después darle un mordisco a mi hamburguesa.
― Allá nadie te va a acompañar a engordar, si Zai está a dieta
―Iré sola, ella se lo pierde –ella rio – igual ojala, conozca a alguien, porque no aguanto si no.
― ¿Vos me jodes? Sos la mina más sociable, obvio que vas a conoces a alguien. Ya te veo, al mes con cinco amigos, cinco flacos detrás de ti, una mina haciéndote la vida imposible… Tu vida es tan para novela –Y yo reí.
― Deja de decir pelotudeces Delfi. Igual, reconozco que voy a extrañar estas tardes –ella me sonrió.
― Te juro que yo no –levante mi ceja – vos no sabes la felicidad que manejo ser hija única por un tiempo –Reí.
― ¡Anda a cagar, pendeja! –Esta vez rio ella.
― Es el sueño de toda mina –Me mordí el labio inferior – Igual es verdad que un poquito te voy a extrañar… enserio –Reí, y me mordí el labio inferior – Vos vas a extrañar más a Pedro que a mí, gila.
― Ay no boluda. A Pedro lo voy a extrañar, obvio. Pero a vos también, no es lo mismo; vos sos mi hermana, él mi novio.
― Ya sé, pero por eso. Él te da, yo no. –Mordí mi labio.
― Sos un asco, basta –Ella rio.
Cerca de 18.00 hs nos tomamos el colectivo para que nos deje a unas cuadras de casa, y que cuando lleguemos nos encontremos con Zai y su familia, que los salude y que lleve a mi amiga al cuarto, para que me ayude a elegir la ropa: hoy cenamos con los chicos en distinto.
― ¿Hoy haces la despedida con Pepe? –Dice ella, divertida.
― Si –le sonreí- le dijo a Thiago que nos quedábamos ahí después.
― Apa.
― Córtala, estúpida.
― Bueno eu. Dale, apura que yo también me tengo que cambiar.
― ¡Pero no me ayudas!
El temita este de que hoy me dijo Pepe que después de la cena con los chicos si queria nos quedábamos a mirar una película y pasar el tiempo juntos, como era la ultima noche mia en Buenos Aires y como tenía en cuenta que no sabía cuándo iba a volver a verlo, y que lo iba a extrañar (mucho) obviamente dije que sí.
Termine de ducharme, y después de vestirme con la ropa que elegí con ayuda de  Zai, fuimos para el living, donde estaba nuestra familia, para despedirnos.
― ¿A dónde van? – Papá.
― Te dije pa. Cenamos con los chicos.
― Ojito eh –Oscar, papá de Zaira.
― No jodas pá –Zaira – llevo llave así no los jodo después.
― ¿Y vos vas a ir así Zai? –Esta vez fue su mamá, Norita.
― No ma, por eso estamos apuradas, tengo que bañarme todavía.
Le sonreí, y empecé a despedirme de Oscar, Nora y papá, para después ir a la cocina donde mamá estaba atenta a la charla.
― Me voy ma – le avise mientras le robaba un trocito de queso, y ella me rete, pegándome suavemente en mi mano, para que ría – después de la cena me quedo con Pepe allá, vamos a ver una peli.
― Bueno, pero no vuelvas muy tarde hija, avísame
― Te aviso –Deje un beso en su mejilla – Te quiero, chau.
― Pórtate bien, y disfruta –Le sonreí  y volví al living, para que después de despedirme en general, salga con Zai para su casa.


Sonrei cuando apareció Gas detrás de la puerta y que me abrace, para que yo también lo abrace, fuertemente. Y creo que tengo que anunciar que desde ahora empieza las emociones, y estoy segura que voy a llorar, sin dudas.
Música y que escuche a Lali cantar desaforadamente con Romí y Thiago, y que no pueda evitar mi risa, para que los salude a ellos tres con un beso en la mejilla, y que Lali me comente por lo bajo que estaba muy linda, que me ruborice un poquito.
Encontré a Pepe, Rochi y Cele en la cocina, las chicas hacían las ensaladas, mientras él les daba charla y reían.
Sonrei.
― ¡Buenas! –Dije con mi alegría para dejar un beso a Rochi, después a Cele y que llegue a Pepe para que nos sonriamos y abracemos un poquito.
― Hola hermosa –Sonrei, para besarlo un poquito.
― ¿Todo bien?
― Todo bien Pochi, ¿vos? –Dijo Rochi.
― Bien, no me dan más las patas, Zaira me hizo venir caminando –La odie, y se lo hice saber en todo el camino.
― “Las patas” ¿Qué sos? ¿Un pato? Por la chuequera –Comentario de MI novio. Mi cara de “ah listo, forro” y las risa de las chicas, la de él y su abrazo. Que lo aleje. Obvio que estoy enojada.
― ¡Pedro! –Mi grito, estoy indignada- ¡No das más de forro! ¿Qué te pasa? –Ellos siguen riendo, y yo estoy sensible, por ende mis lágrimas están por salir.
― Era un chiste Pau –Dijo él, divertido tratando de abrazarme.
― Tenes que darte cuenta que tus chistes son horribles Pedro –Y ahí es cuando se dio cuenta que me había molestado, por eso su cambio en el rostro, y que me abrace un poquito.
― Sabes que te cargo Pau –me deje abrazar, para que él deje un beso en mi mejilla
― Esta bien –le sonreí – estoy un poquito estúpida hoy.
― Mmm bueno –sonrió y me robo un beso, al que me sume – yo le estaba dando charla a las chicas, pero mejor me voy a ayudar a Thiago con la carne.
― Bueno, vaya.
― Te amo – me murmuro para que sonría.
― Yo también –lo bese dulcemente, para que él se vaya.

Hay una noche muy linda, donde corre una brisa cálida, pero no pesada, ni tampoco fría, el cielo es decorado por varias estrellas y a veces me cuelgo viéndolas, mientras los chicos terminan de poner la mesa. Todo está listo, por eso nos sentamos todos en la mesa, de un lado esta Rochi, y del otro Zai. Es Thiago quien llega a la mesa con el asado y es aplaudido por todos.
― El día que fuimos a la plaza y que jugamos al “te regalo un gato” fue –Pepe.
― Ay si, que después estuve toda la tarde pegoteada. No sé cómo no te mate –Él fue el que me tiro jugo en una de mis piernas.
― ¿Ahí ya andaban chicos? –Pregunta Cele.
― Creo que no –Dije yo.
― No, no andaban – Dijo Zai, con una sonrisa – Yo me acuerdo. Antes habíamos tenido una charla, y vos me habías dicho algo.
― ¡Miedo! –Dije, divertida. Pedro me miraba con una sonrisa, intrigado.
― ¿Qué te dijo? –Pregunto Pepe y Lali al unísono.
― ¡Ojo con lo que decís eh! –Le avise.
― Pensalo mejor Zai, mira que después la tenes en el departamento, allá, lejos. Creo que es capaz de asfixiarte  -Dijo Thiago, divertido, para que yo ría fuerte, Thiago es todo.
― Igual, todo lo sabemos, hasta Pepe lo sabe.
― Dale Zai, conta –Insistió Romí.
― Bueno, ese día por primera vez confeso que le había empezado a pasar algo por Pepe.  – Mis mejillas se tornaron rozadas, las chicas largaron un eterno “aww”, Thiago y Gas que palmeaban a Pepe en la espalda diciéndole que era un ganador, Zai que me miraba y me abrazaba y yo, clavando mis ojos en los de él, con una sonrisa y él con una suya.
― Pero eso fue antes de que te diga… todo lo que te dije-reí - ¡y no me dijiste nada! Es más, me hiciste esperar un año y pico para que seas mi novia –El resto rio y yo quede obvio como la loca histérica.
― ¡Bueno, pero fue necesario!
― No, no lo fue Pochi, te re amo gorda, pero estoy con Pepe –Zai y que muerda mi labio inferior.
― Mmm, lo que te espera allá Zai, yo mejor no hablo más –Dijo Gas, y reímos.
― Bueno hagamos un brindis porque esto termina mal –Dijo Rochi, divertida.
― Jajajajajaja dale –Dijo Cele
No dejo de mirarlo y él me sonríe  para que yo también le sonría, y que module un “te amo” para que él me sonría.
― Lo hace las chicas, Zai, Pochi –Dice Thiago.
― Ok… Bueno, empiezo yo –Dice Zai – Yo brindo por todos nosotros. Por la amistad a larga distancia –todos sonreímos – porque les vaya muy bien en este nuevo año, en todo lo que hagan y elijan… Y porque sigamos unidos a pesar de la distancia –Todos sonreímos, y yo, en particular algunas lágrimas se me cayeron. Todos chocamos nuestros vasos en forma de brindis.
― Bueno y yo brindo también, por todos nosotros. Por los amigos, por el amor –todos los chicos tiraron un “aww” a lo que yo reí, y él se contagió- Porque tengamos un muy buen año de estudio, que superemos todos nuestros proyectos y porque seamos felices con lo que elegimos para nosotros –Nuevamente los vasos se chocaron y una sonrisa enorme se me escapo, acompañada con unas lágrimas para que me abrace a Zai y que sonría.
Ellos lo son todo, más que todo. Compartimos tantas cosas, lindas, como no tantos, ellos son los que siempre estuvieron, los que siempre están, los que me hacen reír siempre, los que me hacen llorar con cada cosa linda que dicen, con cada abrazo… Con cada palabra. Y el que me vaya no solo va a ser un cambio rotundo para mi estudio, para mi formación, el hecho de que me separe de mi familia como el de mis amigos y Pedro iba a ser también un cambio increíble, enorme, y aunque en algunos momentos dude de ir y enfocarme en mi futuro, sé que voy a estar agradecida, sé que voy a seguir viéndolos a ellos, a papá, mamá, Delfi y a Pedro, que no sé qué va a pasar, si vamos a seguir juntos como novios, o tal vez juntos pero como dos personas que se quieren y que siempre van a estar el uno para la otra, no lo sé, pero no tengo miedo. Ahora no.
El momento de cantar llego, y me vi sentada como coligue en el pasto rodeada con mis amigos, Gas y Rochi cantando mientras él tocaba también su guitarra, y el resto, nosotros acompañándolos con el canto.
Esas canciones que dicen más que palabras, que discursos esa letra que dice “esos buenos momentos que pasamos una vez…” “siempre estarán en mi”
Siempre estarán en mí.
Cerca de las dos los chicos deciden irse, y por eso, nos estamos despidiendo.
― Bueno, obvio que mañana nos vemos –Dice Lali – Disfruta, pásenla lindo… Cuídense –Reí con mis mejillas rozadas – Te quiero mucho Pochita.
― Yo también, y gracias, por todo – la abrace – Mañana nos vemos.
― Chau Pochi, mañana nos vemos –Dice Gas quien me regala otro abrazo.
 Y yo sonrió, feliz de tenerlos.
Me despido del resto de los chicos quienes prometen ir a despedirme a casa mañana y me quedo sola con él, quien me sonríe y me abraza un poquito.
― ¿Estas bien?
― Sí, estoy re maricona, pero bien –El rio un poquito, y yo lo abrace por el cuello – la pase re bien.
― Yo también, estuvo re lindo todo –Y asentí, bese sus labios dulcemente.
― Te amo feito.
― Yo también te amo, mi amor.

“Usa al amor como un puente”

Continuara…
Buenassssssss!!!
Bueno, aquí hago de nuevo presencia con un capitulo bastante lindo (al menos a mí me gusto escribirlo).
Espero que lo disfruten y que me llenen de comentarios, si no es mucha molestia (¿?)

JusPauliter

sábado, 16 de agosto de 2014

Capitulo 127

Siempre la paso genial con ellas, no hay día que no disfrutemos. Y eso está tan bien. Muy bien.
Hoy es día de chicas, por eso hace más o menos media hora que llegamos a la quinta de Rochi, las seis, donde se preparó el equipo de mate, y luego nos pusimos al sol, para mientras tomar sol en ronda, charlar con unos mates y unas masitas que había hecho Cele.
Es viernes soleado, de esos días pesados típicos de pleno verano, hoy me había levantado temprano, porque almorzaría en casa de Pedro, como habíamos quedado ayer, di miles de vuelta, no sabía qué me iba a poner, hasta llegue a pedirle ayuda a Delfi, y fue ella la que se me rio en la cara y me dijo: “¡Paula! No seas boluda, te conocen desde los tres años” tenía razón, si bien me conocían desde chica, no me conocían como la novia de su hijo… obvio que me hice la cabeza, obvio que las chicas me preguntaron, y acá estoy, contándole.
― ¿Y Pepe qué onda? ¿También estaba nervioso? –Pregunto Romí.
― Te juro que no… Era yo solamente, después me relaje, pero al principio fue horrible. ¡Hasta Horacio me dijo que me tranquilice! –Y ellas rieron de mí, obvio.

Flashback.
Diez de la mañana y sonó el despertador, me había olvidado apagarlo, es que hacía ya media hora que estaba despierta, si, así de tarada.
Ayer cuando se fueron todos mis familiares de casa yo me quede con Delfi hasta tarde charlando, hasta que ella se fue a dormir y vino Pedro a mirar unas películas, estuve toda la película pensando en el almuerzo de hoy con sus padres, y él claro que se dio cuenta, y me dijo que me quede tranquilo, pero si hay algo que sé y me sale entre todo bien es disimular, y lo hice, quería que vea que yo estaba tranquila, que mucho no me preocupaba, si no me tenía que preocupar. Pero era más fuerte que yo.
Delfina me encontró en una crisis de “¿Qué me pongo?” como las mayaría de las veces me agarraba, pero esta vez era más fuerte (según ella). Se me rio en la cara, se sentó en mi cama, y después de escucharme decir pavadas (entre los nervios y lo indecisa que estaba) me ayudo a elegir la ropa. Obviamente algo sencillo, no íbamos a ir a almorzar a algún restaurant ni iba a venir la reina de Inglaterra; iba a ser un almuerzo sencillo con Pedro, sus padres y hermanos. Nada más. Bueno, para mí no era poco.
Once y media y le aviso a mi novio que estoy saliendo para su casa, y el que todavía seguía riéndose de mi “crisis” me dijo que me esperaba, así que tome coraje, me despedí de mis papás (que también me cargaron), de Delfi y salí para su casa.
― Hola Pau –Me recibió él y su sonrisa, su abrazo - ¿Cómo estás? –me murmuro para luego dejar un beso sentido en mi comisura.
― ¿se nota que estoy relajada? –el me sonrió y asintió- entonces me puedo recibir como una gran actriz – él rio descaradamente y yo me mordí mis labio inferior.
― Tranqui, veni, pasemos.
Al entrar en su casa suspire y sonreí: debía pasarla bien, debía tranquilizarme.
Nos sentamos en el living y él me cuenta que hoy temprano tuvo un partidito de futbol y que ganaron, por eso hoy a la tarde juegan otro. Y está feliz.
En eso llega Ana con su sonrisa y vos sonreís, un poco relajada.
― ¡Paulita! ¿Cómo estas linda?
― Hola Aní –Ella me abraza efusivamente y escucho a Pedro reír para que me contagie- Todo bien, ¿vos?
― Bien, pensé que ya no venias –Dijo ella y sonreí.
― Se me hizo un poco tarde, pero acá estoy, como dije –Y no quiero admitir en voz alta, pero por un segundo dude en venir.
Ana nos avisa que el almuerzo va a ser en el patio, porque sacaron la mesa del quincho y la pusieron en la media sombra que tiene esté. Quiero ayudar pero soy frenada por Ana y después por Pedro que me abraza y me murmura al oído que me tranquilice.
―Estoy tranquila… solo quería ayudar.
― Para eso estamos nosotros… y Luciana, Sonia y Caro –ahí fue cuando me cambio la cara. ¡Como que venían sus hermanas y nadie me dijo nada! El hecho de que almorcemos con los padres bueno, vaya y pase, pero ¿con las hermanas? Sé muy bien que las hermanas de Pedro son muy celosas, muy cuidas y ¡ay! Entro en crisis otra vez.
― Eu, tranquila Pau –me vuelve a decir, esta vez un poco divertido, seguro mi cara fue lo más (o lo menos)- las conoces, te conocen, les caes genial. Basta de hacerte la cabeza.
― Es que no puedo boludo. Esto es muy fuerte para mí –Él rio y yo me mordí mi labio inferior- Bueno, tengo que calmarme. Total, como decís vos, ya las conozco, ya me conocen y creo que les caigo bien.
― Les caes genial – murmuró cerquita de mí para robarme un beso y una sonrisa. El timbre sonó y yo hice una mueca a lo que él sonrió, y sonreí.
Iba a pasarla bien. Me lo propuse.
Bueno, después de saludar a los hermanos de Pedro, y lograr mantener una charla estando yo relajada, me sentí súper bien, de muy buen humor, y hasta logre hacer chistes, y pelear un poquito a Pedro.
A veces, admito, soy muy exagerada, Pedro tenía razón, si yo los conocía desde chica, si tenía re buena onda con todos, ¿Por qué me hacía tanto la cabeza?
― Bueno, empecemos con el bombardeo de preguntas, viste que es típico –dijo Lu divertida- igual, no quiero hacerte sentir mal así que las evito.
― Mamá ya nos volvió locos, así que tranquila Lu –Dijo Pedro, para que yo ría, y él apoye una de sus manos en mi rodilla para yo poner una sobre la suya.
― Bueno, una madre quiere saber todo –Dijo Anita.
― Ay mamá, no seas cara rota, si lo de chusma lo llevas en la sangre –Dijo esta vez Sonia y todos rieron
― ¡Horacio! Defendeme               
― Es indefendible Anita, los chicos tienen razón –Y ella lo fulmino, para que otra vez las risas hagan presencia – Bueno ¿Y? ¿No preguntan? Pregunto yo eh –Horacio es peor que Ana.
― ¿Qué queres saber viejo?
Despues de algunas preguntas como: “¿hace cuánto que andan de novios?” “¿Te cuida Pedro? Mira que lo matamos entre todos” “¿Y van a mantener la relación a larga distancia?” entre otras, el almuerzo se dio por finalizado y yo ahora me encuentro todavía en el patio teniendo una charla con Lu, mientras ella fuma, y Pedro ayuda a su papá con algunas cosas.
― Así que ¿Cuándo te vas Pau?
― El domingo al medio día seguramente. Iba a salir mañana pero se complicó algunas cosas
― Igual, mejor ¿no? Un día más para disfrutar.
― ¡Sin dudas! Es esa sensación como que me quiero ir, pero a la vez no… voy a extrañar horrores, ya lo tengo totalmente asumido.
― No es fácil… Pero acá también te van a extrañar, y mucho más Pepe –sonreí – está en tarado mal –reímos juntas.
― En sí es un poquito tarado, pero yo también estoy re tarada, y me quiero matar, por la distancia y de que no lo voy a ver mucho.
― Seguro algo se les va a ocurrir, si se van a extrañar mucho, alguna locura van a hacer –Y sonreí.
Cerca de las dos y media me llega un mensaje de Zai que en más o menos una hora me buscan para ir a lo de Rochi, por eso es que me despido de la familia de él.
― Bueno Pau, espero que las haya pasado lindo. –Caro.
― Si, muchas gracias –sonreí – nos vemos a la vuelta seguro.
― Buen viaje, y que te vaya genial allá –Dijo esta vez Sonia.
Y después de despedirme del resto, Pepe me acompaño afuera.
― Bueno, nos vemos a la noche –Me dijo él.
― No me extrañes tanto –Sonrei, para abrazarlo y besarlo dulcemente – La pase muy lindo, gracias.
― A vos, por venir, yo también la pase muy bien –Sonreímos, para volver a besarnos – te amo
― Te amo –deje un beso en su mejilla – nos vemos después.
― Dale, saludos a las locas –Reí y salí para casa.

Fin FlashBack

― En fin, te hiciste la cabeza al pedo, mal –Zaira y que la mire un poquito feo, pero si, tenía razón.
― Es que bueno, tenía miedo, que se yo –Miraste a Lali y te sonrió, mordiéndose los labios.
― Me acuerdo que me paso exactamente lo mismo: no daba más de nervios y después nada que ver, si los padres de Thiago me conocen, ¿Por qué mierda me hacía tanto problema?
― Y después terminas pasándola genial. –Admití.
La hora de tomar sol había finalizado, bueno, no es que hayamos puesto horario, pero estábamos muy acaloradas y por eso decidimos entrar a la pileta de Rochi, y disfrutar.
De ellas, del agua, del sol, del día. De todo en general.

Cerca de las nueve yo ya estaba en casa, duchada, cambiada y esperando a que Pepe me pase a buscar, hoy saldríamos a cenar los dos solos, y después organizamos con los chicos para salir a bailar todos juntos.
“en quince estoy mi amor, espérame”
“Mi amor” si ustedes me hubieran visto la sonrisa que me saco esas dos palabras, era la primera vez que me decía así.
“te espero con unos besos. Te amo”

Continuara…
Bueno, aquí me tienen!!
Perdón que colgué tanto en subir, no fue mi intención, péguenme.
Espero sus comentaaaaaaarios!!

JusPauliter.

domingo, 10 de agosto de 2014

Capitulo 126

― Yo solo espero encontrar algún pibe allá, estoy re alone.
Levante una ceja y me mordí el labio inferior, para bufar. Me aburren esas personas que necesitan a un hombre a su lado siempre, Zaira me aburre porque es una de estás personas (igual la amo), creo que a mí me da igual estar en pareja o no, obvio que estar de novia es re lindo, como también estar sola, ninguno de los extremos son buenos, si te pasas, pero si lo sabes manejar creo que está bien.
― ¡Ay, Zaira! Yo también voy a estar sola allá, no me abandones por un pibe –Mi humor hoy es infinito, y aunque un poco su comentario me molesto, sé disimularlo… O eso es lo que creo.
Es jueves por la tarde del primer mes del año, estamos en el día veintinueve y en tan solo dos días me estoy yendo con esta morocha que está enfrente de mí para Rosario, donde me espera prácticamente una vida nueva… bueno, no con tantos cambios pero si importantes.
Hoy la obligue a que nos juntemos para organizar algunas cositas que habían quedado, como si ella llevaría el secador de pelos, si llevaríamos las dos la planchita del pelo, y también si tenía lugar en su valija para unos zapatos que no me entraban. Por suerte entraron en la valija de ella.
― Bueno, pero vos al menos cuando venís para acá te está esperando Pedro, o te va a visitar… ¿no?
― Eso espero – mi labio inferior fue mordido otra vez. Moría de nervios, no sabía por cuanto no lo iba a volver a ver y un poco me molestaba esa idea, y a él también
― Me imagino que hacen despedida, ¿no? – dijo ella, divertida y yo me mordí el labio inferior (si, otra vez) y negué con la cabeza. La mina se pasa.
― Obvio que sí, si vamos a hacer la cena, esa es la despedida. –La cena de mañana con los chicos, porque hoy ceno con mi familia. Es necesaria la despedida. Sí.
― Tarada, la despedida con Pepe… ¡No le vas a cortar el mambo, pobre flaco!
― ¡Ay Zaira! No sé –mi timidez. Odio hablar de estas cosas, de las cosas que le encanta hablar a ella- Obvio que ya me dijo de hacer algo… Te juro que está insoportable. ¡Quiere estar todo el día conmigo! Dame un respiro flaco –Repetí lo que le dije hoy temprano cuando me dijo de hacer algo a la tarde, si, un poco enojada. Es que no me gusta estar pegadísima, suficiente que nos juntamos todos los día a hacer algo, para, también quiero un espacio para mí.
― ¡Ay Pau! Pobre Pepe. Después no te quiero ver allá, llorando porque lo extrañas. Disfrútalo, que en solo dos días nos vamos.
El problema es que recién cuando este allá me voy  a dar cuenta, lo cuanto que lo voy a extrañar, y si, ya sé, no me digas nada, soy una tarada.
― Es que esta re pesado gorda, estos días no lo banco mucho, pobre. Encima yo que estoy con todo esto, y viene el todo romántico a decirme que no quiere que me vaya, que me va a extrañar y que quiere pasar el tiempo conmigo, y todo así… -Ella me está mirando con esa sonrisa de tarada, enamorada del amor. Y yo solo sonrió, porque también estoy enamorada, pero no me va mucho.
― ¡Es un dulce! Yo que vos me entrego con moño y todo –Dijo divertida para que ría, mucho.
― ¡Zaira! –Reí – No podes boluda.
Estamos en su cuarto, yo la ayudo a elegir la ropa que se va a poner hoy a la noche, ella también tiene cena familiar, y a la hora de elegir ropa es muy indecisa. Nada que ver a mí (ponele).
Me recuesto en la cama de mi amiga mientras ella me comenta que por ahí se iba a planchar el pelo, cuando me llega un mensaje de él, y sonrió, porque es él.
“¿Pelis y helado? ¿Te va?” –sonreí.
“Tengo cena con la familia… Pero después te mando un msj así venís. ¿Sí?”
― A mí me gusta más como lo tenes así, con las hondas, pero como quieras Zaichu.
― Ay no sé qué hacer boluda. ¡Ayúdame! –No, no me toma el pelo.
“Te amo” – basta, me supera su ternura, por eso mi sonrisa. Yo también te amo.
― Déjatelo así, te queda re lindo. –Me miro insegura y bufe, para que ella ría – Enserio boluda.
“¿Estás en tu casa? Capaz paso a dejarte unos besitos” –Yo y mis ganas de verlo. Ojo, no me va la ternura. JA.
“Estoy, veni” –Sonrei y mire a mi amiga. Me la encontré mirándome, divertida, expectante.
― ¿Qué? ¡Ay! ¿Me estabas hablando? Perdón –Y ella rio – Era Pepe
― ¡Me jodes! –Era tan obvio. Yo reí, poniéndome un poco colorada – Te preguntaba a ver que te ibas a poner vos.
― No tengo idea, algo tranqui. ¡Ay no sabes la pancita que tiene Luz! Todavía es chiquita, pero se re nota –Dije, feliz.
― Ay, qué lindo. Yo no veo la hora de que Wanda concrete y me dé un sobrinito –Dijo con tono soñadora para que yo ría – Hey, es hora, hace mil que están juntos. –Y asentí, era verdad, hacía más de tres años que están juntos.
― Bueno Zaichu, me voy así paso por lo de Pedro y después me voy a preparar para la cena –Ella me asintió, sonriente.
― Dale Pochi, ojito eh –Me mordí el labio sobrándola, para que ella ría – Mándale saludos –Sonrei.
Después de un abrazo gigante, porque siempre se nos da de despedirnos con un abrazote, aunque sea por unas horas, salí caminando para su casa, y cuando pase por la mía me lo encontré a mamá regando, le dije que iba para casa de Pepe, y seguí camino.
Golpee tres veces la puerta con mi puño y a los cinco segundos se abrió para encontrarlo detrás de está con su sonrisa, esa tan linda que me contagia.
― Hola –Me abrazo por el cuello y sonrió al verme sonreír de nuevo.
― Hola –me beso dulce y corto - ¿Cómo estás? – murmuro para dejar otro beso.
― Bien, ¿vos? –al fin nos soltamos, bueno “soltamos”. Me tomo de la mano para entrar a su casa, y cerrar la puerta - ¿estás solo?
― Mmm nop –dijo y yo sonreí – Eeem…- lo siento un poco nervioso y me preocupas.
― ¿Estás bien? –Le pregunto de nuevo.
― Si… Mamá, me pregunto, a ver si… - Y la susodicha apareció con su sonrisa para que me aparte un poco de Pedro que estábamos bastante cerca, y que sonría.
― ¡Paulita! –Su alegría y que ria, divertida, para abrazarla. Ella siempre tan dulce, como él - ¿Cómo estas hermosa? Justo le preguntaba a Pepe por vos… Hace mucho no venias –Sonreí.
― Es verdad, hacia bastante no nos veíamos ¿Todo bien Anita?
― Si mi amor, todo tranquilo –Sonreí - ¿Queres tomar mates? –Me voltee a ver a Pedro, y… no sabía qué hacer.
― Eh… En realidad pase a saludar, ya me tengo que ir Aní, pero antes de que me vaya paso a tomar mates, enserio –Dije y me lo propuse.
― Esta bien… Bueno, ya me voy, pero ¿te puedo preguntar algo?
― Mamá… No seas pesada –Pedro y sonreí.
― Esta bien –Murmure, tengo miedo. Mucho, no sé con qué va a salir preguntando.
― ¿Pregunto? –Reí y asentí. Pedro se mordía el labio inferior - ¿Es verdad que están de novios? Digo, vos y Pepe. Porque le pregunte y me dijo que sí, pero para mí me estaba jodiendo –Y yo reí y me mordí el labio inferior. Ay.
― ¿Vos que pensas? ¿Qué si o que no?
― No sé, pero creo que si… O al menos hay onda, porque están muy juntitos, van de acá para allá siempre juntos –Y reí nuevamente, lo mire y  me sonrió mordiéndose el labio.
― Si, estamos de novios –Dije, con mi sonrisa y ella con la suya que se triplica al ver a su hijo sonriendo también.
― ¡Viste que no te mentí ma! –Dijo, para abrazarme por la cintura, y ella está feliz. Muy, enserio.
― Ay, qué lindo chicos. ¡Me encanta! Hacen re linda pareja –Y me abrazo, para que yo sonría, y también la abrace un poquito –Más vale que la cuides eh, vale oro esta chica
― Gracias, ma. Soy yo tu hijo eh – reí.
― Ay, sí. Qué lindo hijo, me encanta – lo abrazo.
― A mí también me encanta –Dijo él mirándome para que yo muerda mi labio inferior, llena de vergüenza.
― Bueno… Me tengo que ir, enserio –dije, un poco apenada porque me hubiera encantado seguir charlando.
― Bueno Pau, mañana si queres veni a almorzar, así seguimos charlando –Y reí, por la cara que puso Pepe.
― Dale, buenísimo… Nos vemos Anita –La abrace un poquito para que ella deje un beso en mi mejilla.
― Te acompaño- me murmuro para agarrar mi mano y que vayamos a la puerta, que salgamos a la vereda.
Me miro, divertido y como shockeado, yo reí, feliz, me divirtió mucho la reacción de Ana y también la de él.
― Se pasa boluda. –Yo asentí, mientras reía, fuerte. Me mira divertido y me abraza un poquito.
― Es todo, te juro
Muerde tu labio inferior, como sin poder creerlo y yo me acerco más, abrazándolo por el cuello.
― Lo bueno es que no nos vamos a tener que esconder más –Dijo, y yo sonreí, rozando mi nariz con la tuya.
― Y de que mañana me gano un almuerzo de Anita –Rió para que me contagie.
― Sos la más linda –Sonreí, fruncí el ceño y negué. Todo en orden- Sí.
― Vos sos lindo, sh. – le murmure, para unir mi labio con el de él dulcemente y que me sonría.
― Te amo, bicho – me murmurasto.
― Yo también te amo, cosita fea –nos sonreímos y volvimos a hundirnos en un beso lleno de amor.

Volví a casa al ratito después de quedarme con él dándonos besos, para que entre a ducharme y que cuando esté lista después de decidirme por ponerme una pollera sueltita con una remera linda y unas sandalias, ayude a mamá con las ensaladas. Y que al ratito lleguen mis abuelos, y después mis tíos y primos. Y que esta cena de despedida, de mi despedida comience.
― ¿Vas a venir a visitarme, no? –Vale esta abrazada a mí mientras yo le mandaba esa foto a Pepe que me pidió cuando le conté que me estaba cambiando después de ducharme. La cena finalizo y yo ayudaba a mi abuela a servir el postre. Ahora estoy sentada al lado de Vale.
― Obvio que sí –sonreí – Pero vas a venir seguido, ¿no?
― Eso espero –Sonreí
― Aunque tenes que enfocarte en la carrera, solo en eso.
― Si, pero igual, estando lejos no creo que sea fácil enfocarme solo en la carrera.
― Si… entiendo. Suerte que vas con Zai, al menos se tienen la una a la otra.
― ¡Ni hablar! Creo que sí tendría que ir sola no voy nada –Ella rió, y yo me contagie un poquito.
Es increíble cómo se pasó volando la cena, como disfruto tanto estar con ellos, porque las risas, las anécdotas y las ganas de estar todos juntos nunca falta, y eso es lo mejor que tenemos como familia… Aunque a veces no nos veamos seguidos, con algunos prácticamente no tenga trato (solo en estas reuniones) llegan estas ocasiones y la pasas tan bien… tan lindo.
Me aíslo un poco de la charla, para verlos a cada uno, mis tíos y esas infaltables charlas de futbol, las cargadas hacia mi abuelo, porque él solamente es de River y se complotan para hacerle la vida imposible, mis tía que le comenta a mamá la receta del rico postre que trajo, mientras mi abuela le pregunta a Luz como va a esa pancita y claro, ella quiere saber todo, ya quiere saber si es nena o nene, y sonrió, no doy más de felicidad porque sé que ese bebe va a ser tan amado por la familia y por mí, que juro y doy por hecho de que a pesar de estar lejos lo voy a malcriar muchísimo, como también lo voy a amar, enserio.
Delfi que ríe del abuelo mientras esté le cuenta algo, y río, aunque no escucho, porque verla reír me encanta. Amo a mi hermana, y su manera de ser, de expresarse, de sentir. Es todo la pendeja.
Papá me mira con cara rara y yo le sonrió, levanto mis hombros, sin decir nada, porque no puedo, la emoción me invade y él me sonríe. Nada más.

“Familia que crece unida permanece unida... para siempre”

Continuara…
¡Buenas!
Que placer volver!
Gracias por esperar, y comprender, necesitaba terminar la otra historia y así, volver con todooo (como verán).
Bueno, cambie un poquito la forma de narrar y quiero sus opiniones, si no, vuelvo a como narraba antes.

JusPauliter.