― Paula… ¡Llegamos! –Su grito e interrupción de mi casi dormida.
Después de una larga charla con Zai acompañada de las golosinas que nos había regalado nuestro amigo, yo decidí por dormirme un ratito antes de llegar, pero creo que no había pasado ni quince minutos que Zaira con su euforia y su voz finita me aviso que habíamos llegado.
Mi cuerpo se enderezo enseguida, después de aquel susto que me había dado Zaira, para ver por la ventana y que las casas de la ciudad rosarina se vean, que sonría, que le sonría a mi amiga y que ella no de más de la emoción.
Cuando llegamos a la terminal, que vale aclarar es enorme, y por eso un poco que nos perdimos al bajarnos, hasta que encontramos la salida, y terminamos en una esquina de una avenida. La pérdida que manejábamos era inmensa, y más el calor que se sentia.
― Bueno, pidamos un taxi, ¿tenes la dirección? La tenías vos –le avise, divertida cuando su cara reflejo pánico.
― Uh boluda… Ah, ya se –volví a respirar- ¡te asustaste negrita! –reí.
― Boludita. Mira, ahí hay una parada de taxi, vamos.
El taxi, después de arrancarnos la cabeza nos dejó en nuestro nuevo hogar, y acá estamos, en el ascensor, subiendo al piso cinco, para llegar a nuestro departamento.
Fue Zaira quien abrió la puerta y sonreímos. Entramos a nuestra casa, para que nos miremos y gritemos de la emoción y riamos.
Me abrazo y reí, mordí mi labio inferior.
― Boluda, no lo puedo creer, ya estamos acá –Dijo ella, con su felicidad pura.
Recorrí el departamento como si fuera la primera vez que lo conocía. El living comedor tiene las paredes color beige, en el living hay un lindo espejo y justo abajo uno de los sillones con algunos almohadones en tono azul, una mesita de madera oscura (al igual que unas lámparas que están al lado del sillón) con un centro de mesa que elegimos con ayuda de Nora, y justo debajo de la mesita una alfombra de color azul. A un costado esta un sillón de mimbre con un almohadón blanco a rayas azules. Y claro también está la mesa del televisor, que es bastante grande y que ya tiene un DVD. El comedor tiene una mesa de madera oscura con su centro de mesa, sillas del mismo estilo y al fondo un pequeño mueble en donde tengo pensado poner el portarretrato que me regalaron mis papás para mi navidad y algunos con los chicos. El comedor es dividido por una barra de desayuno en donde detrás de esta está la pequeña y perfecta (a gusto mío y de Zai) cocina. El baño es compuesto por un lindo espejo, su lava manos, y también una mesada en donde ya sabía, iban a ir todos nuestros maquillajes, pero lo mejor era la linda bañadera que tenía, y daba por hecho que ya me iba a encargar de comprar algunas sales y obvio, burbujas, AMO.
Después estaba el dormitorio de Zai con su cama de plaza y media, sus paredes en un tono lila, al igual que su ropero y su mini escritorio, también había un espejo bastante grande que desde que lo vio se enamoró.
Frente a la puerta del dormitorio del de Zai estaba el mío, con una de sus paredes pintada en color turquesa, justo donde daba mi cama también de plaza y media con madera de color blanca, el resto de las paredes tienen un color claro. Mi ropero es un poco más chico que el de Zaira, pero para mí es perfecto, también tengo un pequeño escritorio de color blanco, donde ya me encargue de poner mi computadora, y algunos perfumes y demás cosas. Mi ventana tiene balcón y creo que es lo que más me gusta de mi cuarto, ya me vi en las tardecitas con el equipo de mate y estudiando, mientras el aire cálido de verano rozaba mi cuerpo.
El lavadero era chiquito, pero no precisábamos tanto, y el pequeño patio estaba bien, que se yo.
Zai fue quien se encargó de poner música para ordenar un poco la ropa que habíamos traído, el resto ya hacía tiempo que estaba, y eso es lo mejor que nos pasó.
Cerca de las ocho yo estaba en mi cuarto, hundida en recuerdos y sonrisas al encontrar la cajita que también me había traído conmigo, en donde tenía miles de fotos, cuando una llamada de Pedro me llego, y atendí, con mi sonrisa.
― Jodeme que ya me extrañas –Dije, divertida.
― Ah, ¿vos no a mí? –reí.
― Gil. ¡Hola Pepe!
― Hola Pauli, ¿Cómo va el nuevo hogar? – temprano había hablado por mensaje con él contándole que ya estábamos en el departamento y que estábamos instalándonos.
― ¡Ay, quedo re lindo boludo! Me encanta, te juro. Ya estamos instaladísimas, Zai sigue ordenando y yo hace un ratito termine, seguro salimos a cenar, porque ni da cocinar –Y él rio.
― ¿Y así empiezan? –Dijo divertido – Yo recién vuelvo de lo de Thiago que nos invitó a tomar unos mates y… llegue a casa, le voy a ayudar a papá con el asado, vienen mis hermanos a cenar.
― Que lindo Pepe – sonreí – No sabes el calor que hay boludo, ¿allá también hace tanto calor?
― Esta insoportable… ¿Y qué van a hacer después de cenar?
― Supongo que dormir… Mañana ya tengo que ir a la universidad para retirar algunos papeles y eso.
― Uh, con todo gorda –sonreí.
― Si, dios. Bueno Pepe, después te llamo cuando me este por dormir ¿dale?
― Dale mi amor, besos a Zai.
― ¿Y a mí qué? –dije, peleadora.
― A vos nada. No, mentira. Miles de besos, te amo.
― Forrito, te amo mi amor, chau.
― Ojito con los rosarinos eh –Reí, para cortar la llamada.
Mi sonrisa, mi suspiro. Y que me sienta tan feliz de estar en donde estoy, con Zai, empezando juntas una nueva etapa, no hay nada más lindo que compartir esto con ella. Y creo que va a ser inolvidable vivir esto, amo estar acá, les juro.
― Zaichu –Sali de mi habitación para entrar a la suya y que siga acomodando detalles. Mordí mi labio y ella me sonrió - ¿Qué hacemos? ¿Salimos a comer? Si no hay que ir al supermercado
― Salgamos, para darnos la bienvenida en Rosario –dijo ella divertida y cualquier excusa para no tener que ir al supermercado le iba bien – Mañana te prometo que hago yo las compras mientras vos vas a la universidad.
― ¿Segura? –ella asintió- Bueno, entonces me entro a duchar, así cuando estés lista salimos.
Entonces, cuando estuvimos listas, salimos caminando para ver si encontrábamos un lindo restaurant. Fue cuando vimos “El club de la Milanesa” que reímos y obvio que entramos.
Zaira es tan Zaira; tiene esos momentos de que vos te la quedas mirando y tipo: “está que se fumó” momentos en que la miras y: “sin dudas, es la mejor amiga que puedo tener” y otros como: “Ojala se la rapten”
Hoy está en faceta de: “sin dudas, es la mejor amiga que puedo tener”. Son horas en la que estamos acá y creo que nunca me voy arrepentir de haberme ido de casa, dejar a mi familia, para venir a una ciudad completamente desconocida para mí y compartir esto con ella, que lo es todo.
― Me dijo Pepe que se habían juntado en casa de Thiago –Sonrei – creo que no los voy a extrañar tanto –Y reí, para que ella se contagie.
― ¡Ay, Paula! Ya sé que conmigo alcanza y sobra, pero pobre chicos –reí, y me mordí el labio inferior, sobrándola.
― Es que ahora me da intriga mis compañeros de universidad, aunque creo que van a ser todas minas.
― Y si hay pibes… Gay’s –Reímos.
― Igual, mejor… ¿Quién lo banca a Pedro si no? – Él y sus celos infinitos.
― Cualquiera, si vos no estás allá… -Dijo divertida y vos sonreíste… hasta que caíste en cuenta.
― ¡Boluda! Es verdad, no voy a estar… Y mira si alguna minita de su universidad quiere levantárselo.
― Ay, gorda, como si no supieras como es Pedro. Tuvo que remarla tanto que mina que se le arrime la saca enseguida.
― Pero yo no estoy Zai.
― Ay basta, no te hagas la cabeza.
Después de un rico postre, pagamos la cuenta, y salimos caminando para el departamento que solo estábamos a cinco cuadras. Estábamos re bien ubicadas, prácticamente en el centro donde también quedan cerca las universidades.
Cuando llegamos, nos quedamos un ratito en el living charlando, hasta que yo tome conciencia en que mañana debía levantarme temprano, así que le pedí ayuda a Zai con la ropa adecuada que debía llevar (una pavada, era solo buscar unos papeles, pero los nervios a full). Doce y media y ya estamos acostada, yo me canse de leer y por eso le mando un mensaje a Pepe a ver si estaba despierto y cuando me responde que sí lo llamo.
― Hola a la más linda – y reí.
― Ah bueno, que chamuyo mandaste ahí –dije divertida y él largo una carcajada- Hola feo.
― ¿Qué hacías, novia?
― Hace un ratito llegamos de “El club de las milanesas” salimos a cenar y para variar comimos milanesas, nah, si somos geniales.
― Jajajajaja son dos taradas. Mi casa está llena de gente, además de mis hermanos vinieron unos tíos y ya me quiero ir a dormir.
― ¿No salen?
― No, mañana empieza Rochi temprano y los chicos tenían que ir a no sé dónde mañana, así que nada… ¿Vos? ¿Cómo te preparas para mañana?
― Bien, en realidad es una pavada, tengo que buscar unos papeles, nada del otro mundo, pero ya me pongo nerviosa.
― Tan exagerada siempre
― Bueno eh –Él rio – Zai me dijo lo mismo, cuando le dije que me ayude con la ropa, me ama.
― Igual no te puede decir nada, si ella es peor que vos –dijo divertido y reí, tenía razón.
― Es verdad… Bueno Pepito, me voy a dormir, solo llamaba para molestarte.
― Vos y esa costumbre que no se va ni en la distancia –Dijo divertido- Mentira, ahora no molestas nunca.
― Que tarado sos… Mañana hablamos, feo.
― Dale feita. Te amo
― Yo también te amo mi amor.
― Sos mía, chau –Sonrei.
Alarma puesta, apague el velador, y mi sonrisa.
Continuara…
Y acá estoy.
Una nueva etapa para Paula, una nueva etapa también para la novela.
Espero que les guste, de a poco van a surgir cosas, tiempo al tiempo (¿?) boe.
[Este es el momento en él que después de leer el capítulo dejen sus comentarios]
JusPauliter