Otro día de escuela.
Por la mañana muy temprano, habíamos tenido
otra reunión con el director, informándonos que ya teníamos el permiso para
empezar a hacer la venta de torta en los recreos.
Además, que él se iba a encargar con
el tema de las rifas, para recaudar más dinero.
Hoy, por la tarde, nos juntaríamos todo
el grupo para empezar a realizar las tortas.
Presentía que iba a hacer muy
divertido…
Iba a ser muy divertido, si al menos
los chicos me hablaban.
Si, ninguno me dirigió la palabra en
toda la mañana, y si lo hacia, era cortante.
¡Inmaduros!
Ni Thiago, mi compañero de banco.
Y las chicas… Zai, Lali y Rochi.
No lo podía creer, pibes tienen dieciséis
años, maduren.
Pero bueno, así era la cosa, y yo no
iba a juntarme con ellos y a rogarle que me hablen cuando fueron ellos los que
quieren separarme de Pablo.
La semana estuvo muy aburrida, pero
llevadera al menos.
Habíamos tenidos materias todas
aburridas, pero por suerte… Ya había pasado la mañana.
¡Por suerte volvía a casa!
“¿Me esperan chicos?” Le pregunte a
Zai, Pepe y Gas para volvernos juntos.
Ellos se miraron entre si, y
levantaron los hombros demostrando que le daba igual.
Suspire y puse mi mejor sonrisa, para
no largar todo y ponerme a llorar.
Me daba mucha bronca que sean así.
Mas Zaira, era mi amiga de toda la
vida, nunca había esperado una cosa así… Que me deje de hablar de un día para
el otro.
Pero bueno.
Ellos iban diciendo pavadas, y riendo,
yo intentaba meterme, pero cuando lo hacia no me daban importancia y cambiaban
de tema.
Ya no aguantaba la situación y cuando estábamos
a punto de llegar a casa de Zaira, sin decir nada tome otro camino.
Llegue a casa, ya llorando de la
bronca.
¿Y a quien me vengo a encontrar?
A Delfina.
Mi hermana, con 14 años.
Nos llevábamos sumamente bien, éramos
muy compañeras.
Delfi: Pau ¿Qué paso? – Dijo cuando me
miro que estaba llorando –
Pau: Nada, no importa – Trate de sonreír.
Delfi: Eu, dale… ¿Te peleaste con
Pablo?
Negué – Con los chicos.
Delfi: Bue ¿Por esa pavada? Ya se van
a arreglar.
Pau: No creo… No me hablan, se
enojaron porque paso más tiempo con Pablo que con ellos – Caminando a mi
cuarto, ella me seguía por atrás.
Delfina: ¿Y no es verdad? Digo, Pau…
Yo si fueran los chicos también reaccionaria así. Además, vos ya sabes lo que
pienso de Pablo. Sino fuera por vos, ya lo mataría.
Pau: Los chicos piensan lo mismo que
vos… Y me pone mal que digan eso, porque Pablo cuando esta conmigo es otra
persona, y sé que no es capaz en engañarme.
Delfi: Yo te digo algo… Si queres, tómalo
si no, da igual. Por algo te decimos eso ¿No? Ya sé que lo re queres, pero
ellos tus amigos y yo como hermana tratamos de que estés bien y sabemos que con
él, tarde o temprano vas a terminar mal.
Pau: Entonces… ¿Es verdad? Yo no lo
puedo creer si no lo veo. No, no creo que puede hacerme eso, estando tanto
tiempo juntos.
Delfi: Bueno… No se, vos sabes lo que
haces. Pero no seas tan boluda, y reacciona una vez en la vida antes de que
pierdas a tus amigos, que en verdad ellos si te quieren.
Pau: Bueno… No se.
Delfi: Solo te lo digo para cumplir el
papel de hermana buena – Sonrió.
Pau: ¿Ya cocinaste?
Delfi: Ya esta todo listo – Sonrió -
¿Pones la mesa?
Pau: Dale.
Despues de almorzar entre las dos
ordenamos un poco la casa y antes de volver al colegio para empezar a hacer las
tortas, llame a Pablo, para ver si después me buscaba.
- Conversación telefónica –
Pau: Hola corazón.
Pablo: Hermosa ¿Cómo estas?
Pau: Bien ¿Vos?
Pablo: Muy bien…
Pau: ¿Nos juntamos hoy?
Pablo: Dale si… ¿Hoy no tenias que
hacer unas tortas o algo así?
Pau: Por eso… Despues
Pablo: ¿En la plaza?
Pau: Dale – Sonrei – Nos vemos lindo.
Pablo: Dale hermosa, besitos.
Pau: Otros.
- Fin de conversación –
Busque los ingrediente que íbamos a
precisar a la cocina y me fui de casa.
Caminando para la escuela, que me
quedaba a unas cinco, seis cuadras fui escuchando música.
Justo, dos cuadras antes cruce para la
plaza del centro.
Mis ojos se centraron a esa pareja que
estaba en un banco en pleno “chape”
Bue, no era nada raro.
Tenia que pasar por donde estaban
ellos, ya que en esa esquina estaba el kiosco.
Disimuladamente los mire, de chusma,
para ver quienes eran…
Cuando veo el rostro del pibe…
“¿Pablo?” dije sorprendida.
Ellos me escucharon y se separaron, al
instante me miraron.
Si… Pablo.
Pau: ¡Vos!
Pablo: Pau, amor.
Pau: Que… ¿Qué decís nene? Estas en
pleno chape con esta… Y me venís a decir “amor” no tenes cara, estúpido. ¿Hace
cuanto me venís humillando? ¡Contéstame!
Mis lágrimas no tardaron en salir, de
la bronca que tenia.
Pablo: Estas… Estas equivocada Pau, déjame
que te esplique
Pau: ¿Explicar que? Idiota, no te
quiero ver nunca más, me humillaste quien sabe desde cuando, yo creía en vos,
yo confiaba en vos. No sabes cuantas veces me dijeron esto, hasta me llegue a
pelear con mis amigos por este tema y vos te das el lujo de venír a la plaza a
chaparte a otra y cuando te veo me decís “amor”
Pablo: Yo… Yo te amo hermosa.
Entre la furia que tenia termine de
darle vuelta la cara de un cachetazo – Ni se te ocurra decirme de nuevo eso, ni
se te ocurra. No te quiero ver mas, y menos, escuchar. Sos una basura.
Antes de irme volví a sacarme las
ganas de pegarle otra cachetada, esta vez, más fuerte.
Dolida, con bronca, pero orgullosa de
haber “despertado” con lágrimas en mis ojos fui al colegio.
Y si… Los chicos habían tenido razón,
y yo, como una idiota me había dejado llevar por palabras y dulces besos de esta
persona que al final termino lastimándome, rompiendo mi corazón.
Y si, yo como una idiota lo había amado.
Si no se habrán dado cuenta, hubiera
dejado todo por el.
Pero hay veces que las personas no
valoran todo lo que haces por ellos.
Llegue al colegio y todo el grupo estaba
afuera, mis lagrimas que no dejaban de cesar.
Me senté en un paredón y limpie mis lágrimas.
Sentir la vista fijas de todos, murmullos que me molestaban al 100 %
Y un abrazo de mi mejor amiga que
nunca iba a olvidar, especial a todos lo que nos habíamos dado.
Continuara…
Comenteeeeeeeeennn…
subí más!!!
ResponderEliminar