Es que solo nos quedaban cuatro días para que empiece las clases, por eso salíamos a comprar, además de pasar una linda tarde juntas.
Cuando terminamos de comprar lo necesario estuvimos de acuerdo en ir a tomar mate a casa de Romí que solo quedaba a tan solo dos cuadras de donde estábamos.
La dueña de la casa se encargó de preparar el mate mientras yo la ayudaba cortando porciones de torta que la mama de ella había hecho. Salimos las seis para el patio donde había una mesa de plástico y sillas pero nos gustaba más el pasto así que tiramos un mantel para las cosas y nos sentamos en el césped.
Es que todas nos dábamos el placer de arrancar los pastos y jugar con ellos. ¿Quién no lo hizo?
- Me da un poco de miedo… Y ya sé que los conozco hace un montón, pero es el momento – Lali vivía los nervios previos al almuerzo con la familia de Thiago. Mi amigo se la había jugado y la había invitado este sábado.
Zai: Son re buenos La, además te re quieren.
Lali: Si, pero porque todavía no saben que estoy con su bebe –Reímos. Es que Thiago es hijo único, demás está decir lo sobreprotectores que son con mi amigo (además que le dan todos los gustos).
Pau: ¡Te conocen hace un montón gorda! Además, seguro se dieron cuenta que había algo entre ustedes.
Cele: Claro, relaja… No sobreactúes sé vos misma.- Es que ella estuvo de novia, y ya le toco esos nervios.
Lali: ¡Voy a morir!
Rochi: Ya me la imagino, desde las diez de la mañana preparándose y taladrándonos la cabeza con sus nervios- Rochi la conoce de pies a cabeza, por algo son mejores amigas ¿no?
Lali: Mira eh, no quiero saber que vas hacer vos cuando te llegue un loquito –Reímos- Y te quiera presentar a su familia. No entiendo qué necesidad. ¡La puta madre!
Romí: Por más que le cantemos la cuarenta- Que dicho antiguo- ella va a seguir con sus nervios.
Lali: Pueden cambiar de tema también, no hablemos más de mí. ¿Qué tal vos con Gastón?
Zai: ¡Lo tenes locooo! –Todos sabíamos lo que había entre ellos. Hacían una pareja muy linda.
Romí: No pasó nada… Y me dan unas ganas de estampillarlo contra la pared. –Estampillarlo por lo lento. No porque la tenía loca de amor.
Rochi: Jajajaja pobre Gas. Es todo lento, todo tímido- Si no lo conocieras amiga. Ustedes también habían salido un par de veces, claro que no funciono y por los mismos motivos que le pasaban a Romí. De todos modos dejaron los rencores de lado y siguieron siendo amigos.
Zai: Vas a tener que remarla chiquita.
“¿Nos vemos?” Si vueltas. A Pedro.
Cele: ¡Saben lo que se me ocurrió! –Y lo dijo con tanta alegría- Podemos juntarnos en casa, miramos películas y hacemos el gran pijama party. -Alma de niña.
“Cuando quieras” Sonrei.
Zai: ¡Ay sí! –Ella también tenía alma de niña- Dale, por fis. –Y todas reímos.
Romí: Son dos nenas, pero me copa, dale.
Pau: Yo no tengo problema… Eso sí, no tengo bolsa de dormir.
Cele: Pero dormimos en colchones –Dijo obvia- Yo tengo algunos, de ultima compartimos.
Rochi: Yo… Tengo una cena con mis abuelos, viste que de vez en cuando se les raya y juntan a todos los nietos –Asentimos sonriente- No puedo faltar, pero vengo después.
Lali: Entonces ¿A qué hora?
“¿En media hora? En casa.”
“¿Me pongo lindo?” Sonrei.
“Si vos pensas que es necesario”
Pau: ¿A qué hora? –Es que estaba muy entusiasmada escribiendo.
Cele: Nueve y media –Repitió con media sonrisa.
Zai: Colgadita.
Pau: Puf. Bueno chicas tengo que irme. 21.30 estoy por tu casa. ¿Llevo algo?
Cele: No, no te hagas problema.
Pau: Okey. Nos vemos después –Empecé a saludarlas despidiéndome.
Lali: ¿A dónde vas tan apuradita?
Reí- A casa. – ¿A caso mentía? – Delfi está por llegar y no tiene llave y mis viejos no están- También era verdad eso, pero Delfi no llegaba hasta tarde.
Rochi: ¿Desde cuándo tan buena hermana?
Pau: Roció me sorprende –Ella rio- Soy re buena hermana.
Lali: ¡Como mentirosa! –Me grito mientras me iba desde el patio acompañada de Romí, ella me acompañaba hasta la puerta- Saludo a Pepe –Y estalle en risas.
Romí: Jajajajaja es una tarada.
Pau: No sé qué tiene en darse cuenta siempre…
Romí: Te tiene calada.
Sonrei- Bueno, vos no digas nada –Reímos juntas para que deje un beso más en su mejilla- Chau Romí, nos vemos.
Romí: Chau Pochi.
Cuando llegue a casa, solo faltaban diez para que Pedro llegue. Solo quería pasar un rato con él, hacía tres días que por cosas mías o de él no nos veíamos. La última vez que nos vimos fue ese día que estaba feo y nos fuimos todos para Distinto, pasamos un lindo momentos todos juntos, pero no pude ni acercarme a él, es que como habíamos quedado que lo nuestro quedaba en nosotros, no podíamos andar los dos ahí, chapándonos delante de todos como si nada. Además no nos gustaba.
Sonó el timbre y fui a atender para encontrarlo con una sonrisa la cual me contagio una a mí.
Pau: Hola – Un paso para abrazarlo por su nuca y plantar tres besos seguidos.
Pepe: ¿Todo bien? –El también dejo dos besos más.
Pau: Si. No vale que desaparezca si no te mando un mensaje.
Pepe: Ya sabía que se venía algo, por eso ese recibimiento ¿no?
Pau: Tarado, te salude así porque hacia un montón que no nos veíamos, ni un mensaje, ni nada para avisar aunque sea que estas vivo.
Pepe: En pocas palabras: ¡Me extrañaste! Y yo también. ¿Haces mate?
Pau: ¿No te tomas una chocolatada conmigo?-Yo también aveces tenia alma de niña- Recién vengo de lo de Romí y tomamos mates toda la tarde.
Pepe: Si tenes masitas para mojar, acepto- Él también era un nene cuando quería- Así que se juntaron en lo de Romí –Y lo dijo para que saque data.
Reí- Sip- La P se hizo notar- Salimos a comprar las cosas para el colegio y de paso nos fuimos a su casa.
Pepe: ¡Ya las compraron! Son un quiebre.
Pau: ¿Por qué? A mí me copa comprar las cosas.
Pepe: Sos demasiado rara.
Pau: Hay que ponerle onda Pedro. Es el último año, tené en cuenta eso.
El me asintió- Todavía no sé qué voy a hacer de mi vida, y eso me da pánico- Le sonreí.
Pau: Bueno, yo tampoco tengo bien en claro lo que quiero estudiar, pero tenes tiempo. No mucho, pero lo tenes –Y esta vez me sonrió él.
Pepe: Vos siempre quisiste estudiar diseño indumentario–Era verdad.
Pau: Bueno si… Pero estoy indecisa- Nos encontrábamos sentados en el living mientras tomábamos mate.
Pepe: ¿Me estas jodiendo? ¡Vos! –Me mordí el labio sobrándolo.
Pau: Yo no soy indecisa- Y que ni yo me crea con lo que estaba diciendo. El estalle en risas y bueno… Contagiarme. - ¡Basta eu!
Pepe: Jajajaja no te sale mentir.
Pau: Cuando quiero sí.
Pepe: Ah, o sea que tengo que tener cuidado.
Pau: Y… Yo que vos.
Pepe: ¿Qué?
Reí – Me aburro Pedro, contate un chiste –Profesional en cambiar de tema. Si quieren mis consejos llamar al 0800… Ok. Basta.
Pepe: No se ninguno, además mis chistes no te gustan. –Es verdad, son muy malos. Pero los malos hacen reír mucho.
Pau: ¡Sos aburrido Pedro! Hace algo, una morisqueta, algo –Me reí de mí.
Pepe: No ¿Qué te crees que soy?
Pau: Mi amigo payaso. –Y reímos de nosequé.
Pepe: Basta, me aburriste vos a mí – Y se hizo el actor- Me voy.
Pau: No, no te vayas, dale. ¿Sabes que podemos hacer? Quiero llevar un postre, es que hoy nos juntamos en casa de Cele a dormir. Podemos hacer magdalenas.
Pepe: Si me das la mitad a mí, te ayudo.
Pau: Nah… Dale.
Pepe: Bueno, pero quiero recompensa.
Pau: ¡Sos un chanta!
Pepe: No. Negocios son negocios –Papel de abogado a lo que me hizo reír fuerte.
Pau: Dale tarado.
La chocolatada quedo a un lado para irnos a la cocina y sacar las cosas necesarias. Para que él se adueñe del recipiente que había elegido yo para hacer la maza.
Pau: Déjame a mí. Vos pones los ingredientes ¿queres? –Yo también era chanta – Dale, rompe los huevos que sabes hacerlo muy bien –Me miro con cara asesina, yo reí, mucho. - ¡Era un chiste hey!
Pepe: Ja, ja. – Pero lo hizo porque es obediente. O porque quiso.
Pau: ¡No ves que lo haces muy bien! –Y me reí de él (no con él)- Mala onda.
Pepe: ¿Decime que gracia me puede dar que te estés riéndote de mí? Ahora no te ayudo nada –Y reí nuevamente. El me miro feo y se estaba yendo cuando lo agarre del brazo.
Pau: Como si no supieras que me encanta joderte.
Pepe: No, si me acabo de dar cuenta –Reí y otra vez me fulmino con una sola mirada.
Pau: Para… Estábamos cocinando juntos.
Pepe: Me sacas el bol para ayudarte y encima que te ayudo echando estas… Estas cosas –Reírnos juntos- Te me reis en la cara tarada –Y que lo abrace fuerte. Es un tarado importante.
Pau: Te juro que… Que no lo hago de mala –Y si, ya me había tentado- Perdón –Seguir riéndome – Perdón Pepe, es que me da gracia… Pareces un nene de cinco años.
Pepe: Basta, me estas boludeando mal.
Pau: Jajajajaja no para… Enserio –Paula ponete seria, estas a punto de perder a un amigo. Inhala, exhala. ¡Lo logre! – Pedro, para –Es que él es muy calentón y ya se estaba yendo de casa. No sé como pero logre frenarlo, se sentia humillado. Posta que estaba enojado, y me daba gracia porque enserio parecía un nene. Lo agarre de las dos mejillas para que siga bardeandome y yo que casi no aguantaba la risa- Pedro, baja un poco –Se lo dije suave- Enserio no quería que te enojes, perdón… Era solo un chiste.
Pepe: Son malísimos tus chistes nena.
Le sonreí- Sos un nene, no te podes enojar así.
Pepe: ¿Ah no? ¿Y cómo lo hice? Soltame –Me saco las manos de sus mejillas y bueno… Me tuve que reír. Pero antes que se vaya otra vez lo tome del brazo y me abalance a él para tomarlo de nuevo de sus mejillas y besarlo. ¡Bueno hey! De alguna manera lo tenía que frenar. Lo que me dio más gracia es que se hacia el duro para correrme de él, pero claro que insistí (todo para no perder a un amigo, que quede claro) y termino acoplándose a los pocos segundos y que me tome de mi cintura para pegarme más a su cuerpo. Cagarme de risa en medio del beso, que él quiera terminarlo, pero que yo no, entonces seguirlo.
Pau: ¿Seguimos cocinando? Ah, y te dejo revolver si queres –Sonreírle y oprimir una risa. Me iba a comer una.
Que no me diga nada, pero que se vaya directo a la cocina. Que él tenga el mando de todas las cosas, claro que yo lo dirigía y lo ayudaba. Ni en pedo lo dejaba solo en la cocina.
¡Se había calmado y reinaba la paz!
Pepe: ¿Cuándo hay que sacarlos? –Las magdalenas ya estaban en el horno.
Pau: Mmm en 40 minutos.
Pau: Déjame a mí. Vos pones los ingredientes ¿queres? –Yo también era chanta – Dale, rompe los huevos que sabes hacerlo muy bien –Me miro con cara asesina, yo reí, mucho. - ¡Era un chiste hey!
Pepe: Ja, ja. – Pero lo hizo porque es obediente. O porque quiso.
Pau: ¡No ves que lo haces muy bien! –Y me reí de él (no con él)- Mala onda.
Pepe: ¿Decime que gracia me puede dar que te estés riéndote de mí? Ahora no te ayudo nada –Y reí nuevamente. El me miro feo y se estaba yendo cuando lo agarre del brazo.
Pau: Como si no supieras que me encanta joderte.
Pepe: No, si me acabo de dar cuenta –Reí y otra vez me fulmino con una sola mirada.
Pau: Para… Estábamos cocinando juntos.
Pepe: Me sacas el bol para ayudarte y encima que te ayudo echando estas… Estas cosas –Reírnos juntos- Te me reis en la cara tarada –Y que lo abrace fuerte. Es un tarado importante.
Pau: Te juro que… Que no lo hago de mala –Y si, ya me había tentado- Perdón –Seguir riéndome – Perdón Pepe, es que me da gracia… Pareces un nene de cinco años.
Pepe: Basta, me estas boludeando mal.
Pau: Jajajajaja no para… Enserio –Paula ponete seria, estas a punto de perder a un amigo. Inhala, exhala. ¡Lo logre! – Pedro, para –Es que él es muy calentón y ya se estaba yendo de casa. No sé como pero logre frenarlo, se sentia humillado. Posta que estaba enojado, y me daba gracia porque enserio parecía un nene. Lo agarre de las dos mejillas para que siga bardeandome y yo que casi no aguantaba la risa- Pedro, baja un poco –Se lo dije suave- Enserio no quería que te enojes, perdón… Era solo un chiste.
Pepe: Son malísimos tus chistes nena.
Le sonreí- Sos un nene, no te podes enojar así.
Pepe: ¿Ah no? ¿Y cómo lo hice? Soltame –Me saco las manos de sus mejillas y bueno… Me tuve que reír. Pero antes que se vaya otra vez lo tome del brazo y me abalance a él para tomarlo de nuevo de sus mejillas y besarlo. ¡Bueno hey! De alguna manera lo tenía que frenar. Lo que me dio más gracia es que se hacia el duro para correrme de él, pero claro que insistí (todo para no perder a un amigo, que quede claro) y termino acoplándose a los pocos segundos y que me tome de mi cintura para pegarme más a su cuerpo. Cagarme de risa en medio del beso, que él quiera terminarlo, pero que yo no, entonces seguirlo.
Pau: ¿Seguimos cocinando? Ah, y te dejo revolver si queres –Sonreírle y oprimir una risa. Me iba a comer una.
Que no me diga nada, pero que se vaya directo a la cocina. Que él tenga el mando de todas las cosas, claro que yo lo dirigía y lo ayudaba. Ni en pedo lo dejaba solo en la cocina.
¡Se había calmado y reinaba la paz!
Pepe: ¿Cuándo hay que sacarlos? –Las magdalenas ya estaban en el horno.
Pau: Mmm en 40 minutos.
Continuara…
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JusPauliter.
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