Ultimo mes de un año que promete ser inolvidable, con tantas
cosas lindas y feas (pero mucho más lindas) que lo hacen especial, el mejor de
todos. Sin dudas.
Llego el día. Y estas entre nerviosa y ansiosa. Y un poquito
de miedo tenes.
No sabes muy bien como es lo que se viene, solamente que va
a ser una noche muy linda, muy esperada.
Estás lista, con tu vestido color verde, sueltito, un
poquito escotado, y aquellos suecos negros que te hacen mucho más alta de lo
que sos. El calor que larga la planchita te pone un poco de mal humor, pero
amas tu pelo planchado.
Y una vez que tu pelo está listo, te pones aquel perfume que
Pedro te regalo para tu cumpleaños (el cual amas), agarras la carterita que
preparaste para llevar y fuiste al living, donde ya estaba tu mamá y papá
esperándote.
‒Tu papa chiflando-
¿Por qué tan linda Paula?
– Salió a la mamá,
obvio –Ella y su ego. Vos reíste y la sobraste mordiendo tu labio inferior.
– ¿Ya estas lista?
– Si, falta Delfi no más – Porque si vos eras vueltera
con el tema de prepararse, ella es el doble.
– ¡Dale Delfina!
Vamos a llegar tarde – Tu papá.
– Ahí voy – Grito. Y
ellos bufaron, para que vos rías. Estas relajada, y es un logro.
Despues de esperar a tu hermana, ella salió con su pollera
tiro alto color negro y una remera que se la habías elegido vos, te encantaba.
Tu papá hizo le mismo reproche que con vos, y que ella le diga “no jodas pa”.
Una vez todo listo salieron los cuatro en auto para el lugar
pactado.
El lugar pactado es aquella escuela que te vio… Prácticamente
toda tu vida, desde salita de tres hasta
sexto y último año de secundaria.
Y te prometiste no pensar mucho, no recordar mucho, porque
ibas a llorar. Mucho.
Menos mal que viste a Thiago entrar y que vayas a saludarlo,
porque si seguías ahí quieta… Bueno.
– ¡Hey! ¿No me saludas? –Le reprochaste de entrada. Él
estaba en otra con su celular.
– ¡Pochi! No te vi –Y te abrazo - ¿Cómo estás?
– Todo bien –Y que sonrías - ¿Vos?
‒ Nervioso, pero bien –Y que rían.
Vos también te habías puesto un poco nerviosa, por eso hablabas,
y hablabas, llegaron los chicos y no parabas de hablar, de pavadas, porque ya
nada serio te quedaba en hablar.
Habrán pasado media hora, no lo tenías muy en cuenta, cuando
les ordenaron que se sienten en una de las sillas para los egresados, o sea
vos, o sea todos tus compañeros.
Que tiembles. Miedo. Mucho.
Fue Nico quien empezó el acto, dedicando unas palabras a
ustedes, a los padres, y a los profesores, ¿Por qué no?
Pero se centró más en ustedes. En todas las locuras que habían
cometido, -no sos la única que sonríe de los que están presentes- en todos los
lindos momentos, en cada uno de los proyectos, mayormente divertidos, se refirió
a cada uno de ustedes, a aquel loco, vago, tímido, responsable… no tanto, a
aquel que siempre visitaba dirección y se ganaba algunas amonestaciones, bueno,
ustedes ya saben, a cada uno del grupo.
Te encantaron sus palabras, Nicolás siempre te cayó muy
bien, siempre le tuviste respeto, jamás te mandaste alguna, por eso también te
trataba bien a vos, con buena onda, pero siempre respetando siendo él el
director y vos la estudiante. Fue un director buena onda, justo, y organizado,
y solamente esperabas que en aquella universidad te toque vivir algo parecido.
Fabiana, una de las profesoras que más queres agarro el micrófono
para esta vez hablar ella, y claro que lloraste, porque la queres, porque
siempre habla lindo, y porque la vas a extrañar, muchísimo. Ella te dio
Literatura en primero superior, y si antes de conocerla te gustaba leer, cuando
la conociste la amaste. Fue ella quien te recomendó miles de libros buenísimo,
y se hizo querer, por todos. Por eso ustedes la eligieron para que viaje con
ustedes a Bariloche.
Bariloche… Dos meses que ya viajaron y parece una eternidad.
Sin dudas ese viaje fue inolvidable, amaste vivir todo lo que viviste junto a
tus compañeros. Te divertiste, muchísimo, pero también aprendiste, porque en
cada viaje que haces, con algo, algo chiquito, siempre aprendes algo nuevo.
Ustedes también hablaron, claro.
Fue Roció quien se paró para leer aquella carta que hicieron
entre todos en aquella hora libre del jueves pasado y que estuvieron de acuerdo
en que sea leída por Rochi.
El acto concluyo recibiendo aquel diploma que decía que habías
terminado aquella escuela, que llores, porque acabas de darte cuenta de todo
los años que paso… De que ya habías terminado el colegio, de que se cerraba una
etapa para ser abierta otra, de que te ibas a separar de todos tus compañeros.
‒ ¡Felicitaciones mi amor! –Te murmuro tu papá cuando te
entrego el diploma y que lo abraces – Estoy orgulloso, ¿sabes?
– Gracias pa, te amo.
‒ Yo a vos –Beso tu frente otra vez para que cada uno vuelva
a su respectivo lugar.
•••
Bailabas al compás de “Danza Kuduro”, canción que vas a amar
por el resto de tu vida, aunque sea vieja, demasiado. Te reis de vos misma,
porque das esos pasos descontrolado, es que te puede mucho, te divierte muchísimo.
Y más cuando lo encontras a Pedro viéndote con, sus brazos cruzados haciendo
que su camisa blanca marque su cuerpo y que lo mires de costado, para que el
rompe en carcajadas. No, no estás en pedo. Esto recién comienza.
Lo viste avanzar a vos, bajaste la mirada para poder fijarte
en el jean color negro, y unos zapatos. Su pelo estaba revuelto y aquella
sonrisa lo hacía más lindo de lo que pensas.
‒ ¿Qué haces bailando sola? –Se ríe mucho, de vos, obvio.
‒ ¿Te estas riendo de mí? –Te hace la enojada.
‒ No, obvio que no.
‒ ¡Pedro! –Y que el ría – Amo esta canción boludo –Y que
sigas con tu baile… Nada normal.
Es obvio que no te importa nada que te estén mirando, que estés
sola, bailando. Como si lo harías bien (sin ofender). Pero sos Paula, y hoy, no
te importa nada.
Nada es nada.
Las mesas de la cena están organizadas por familia, entonces
cuando tu mamá encuentra el cartelito “Chaves” en la mesa, ustedes se ubican. Resulta
que detrás de ti, casualidad, ponele, esta Pedro con su familia.
‒ ¡Justo vos detrás mío Pedro! Le cambiaste el cartelito –Te
cruzaste de brazos expectante.
‒ ¿Pero quién sos? ¿Quién sos? –Y su tono turro. Unas ganas
de pegarle, pero no. Te contagiaste de la risa de Delfi.
‒ Ay, Dios.
Al frente tuyo la tenías a Zaira que hacia lo posible para
que te rías, con sus pavadas, y que claro que rías, y quedes como una loca, psicópata,
pero que ella también quede como una loca, porque al verte reír se contagiaba.
Entre Pedro que te tiraba miguitas de pan en el pelo, y tu
amiga que te hacia reír, no haces una. ¿Cuál de los dos es peor?
Y al fin fue la hora del baile… ¡Pero! Lo primero, lo
primero.
Vals. Con tu papá.
Ay Dios.
Estuvieron una semana antes practicando, vos prácticamente no
sabías nada, pero tu mamá le encantaba esa clase de baile, por eso, te ayudo
mucho, y cuando aprendiste los pasitos, tu papá bailo con vos. Bueno, “bailo”.
Según él, era un genio en el vals, y seguramente lo fue. A
sus veinte, veinticinco. No a los cuarenta….Cuarenta y cinco.
Era una piedra, no tenía onda, y eso que entre tu mama,
Delfi, y vos le dijeron que le ponga un poco más onda, pero no.
Y ahora no sabes que va a salir de ese intento de “vals”
Encima, Miguel te ama, está muy orgulloso de vos, por eso
cuando uno de los DJ informo que era la hora del vals entre los egresados y sus
padres él fue el primero que te busco con la mirada, para que se dirija a vos.
Y que quieras que te coma la tierra.
Mano tuya en su hombro, mano de él en tu cintura. Mano de
ambos entrelazadas.
Pasito al costado, pasito adelante, pasito atrás.
Pasito al costado, pasito adelante, pasito atrás.
Y cuando pudiste memorizar esos tres pasitos, toda una ecuación
para vos, levantaste la mirada, y trataste de disfrutar aquel baile. Aunque tu
papa sea un moco, y aunque a vos te parezca ridículo este baile.
Repito, trataste de disfrutar.
Y fue peor, cuando te encontraste bailando con tu mama. Nada
patéticas.
Despues te saco a bailar Thiago, y lo odiaste.
‒ Boludo, odio esto… ¿Por qué no es clásico bailar… Una cumbia?
‒ ¡Ay, Paula! Cero cultura.
‒ ¡No me gusta!
‒ Pero lo bailas re bien… Más que al Danza Kuduro.
‒ ¡Que forro! –Le pegaste en su brazo para que el ría.
‒ Si… Obvio que quiere, dale tarado –Y cuando quisiste salir
corriendo, Pedro te freno.
‒ ¡Thiago! –Pero el ya salía para bailar con su novia, por
eso te tiro un beso al aire y le gritaste que lo odiabas.
‒ Ay, pero si yo bailo bien Paula, no es un castigo –Pedro.
‒ Si es un castigo.
‒ ¿Tanto?
‒ Es que no me gusta bailar esto, es horrible. Que pongan
algo más movido, con letra, es aburrido-Y que el ría.
‒ Estas muy linda, aunque el vestidito un poco corto,
digamos. –Sonreíste.
‒ ¿Digamos?
‒ Por no decir mucho, demasiado, muy corto –Y que rías.
‒ ¡Que exagerado!
‒ Yo no sé cómo tu papa no te dijo algo, por poco se te ve
todo.
‒ No seas tarado, no se me ve nada –Y que se te ilumine la
cara, que él te mire raro - ¡Escucha ese Temon! Vamos, dale.
Por fin había terminado la hora del vals, y ahora sonaba La
Mona Jiménez con “Quien se tomó todo el vino” Y lo viste a Thiago haciendo el pasito con las
manitos por eso te uniste a él para que rían juntos, y que muchos más de unan
al pasito.
Son las tres de la mañana y salís del baño junto a Lali para
cruzarte a Pedro en la barra, entonces que te acerques donde está él.
‒ ¿Bailamos? –Le dijiste en su oído para que sonrías. No
tomaste, pero estas muy de buen humor, y ahora si disfrutas de bailar.
‒ ¿Qué necesidad?
‒ Que mala onda, solamente quería bailar.
‒ De hablarme así, delante de todos, estando tus papás, los míos.
‒ ¿Qué tiene? –Dijiste divertida.
‒ Nada, dale, vamos –Y que rías, para seguirlo. Que él le
entregue el trago a Gas, y que vuelva a vos, para que bailen al son de “Nunca
me faltes”
‒ Vos te reis de mi bailando, pero sos peor eh –Le dijiste
en una de las vueltas que te hizo dar.
‒ La envidia te mata.
‒ Jajajajaja imagínate. Sos malísimo boludo.
‒ ¿Esa es Cele? –Y miraste para donde el miraba – Si, es
ella… Banca que se lo saco de encima.
Cele, con un flaco. Ella intentando sacárselo de encima, y también
que nosotros la veamos.
Pedro lo saco, y la abrazo. Si, vos viste todo, te quedaste ahí.
Patoteo al flaco y se fue, entonces, estando todavía abrazados, volvieron a
vos. Que no tenías la mejor cara.
‒ ¡Gracias Pepe, sos lo más! –Y volvieron a abrazarse -
¡Ponete de novia Pochi! Sabes cómo se fue el tarado este. –Y que vos sonrías.
‒ ¡Todo un caballero! Creo que me estaba llamando Zai, después
vengo – Y sin dejar que te digan algo más, saliste casi que corriendo, y por
poco te chocaste a una mujer grande.
Te molesto, es obvio. Te molesto que te deje a vos, para que
vaya con ella, le saque el flaco de encima y para colmo, la abrace y se haga
pasar por su novio.
Pequeño detalle olvidado: Es Celeste, tú amiga.
Estas en el patiecito
junto a Zai, ella te cuenta un chiste malísimo que le conto alguien que no se
acuerda su nombre. No está en pedo, pero está muy… demasiado alegre.
‒ Al pedo te haces la difícil, después te entregas como las
mejores – TU amiga.
‒ ¡Zaira! Menos mal que soy tu amiga, porquería.
‒ Jajajajajaja es la verdad, yo te digo la verdad, si no, ¿Quién
te va a decir la verdad? Siempre te digo la verdad.
‒ Bueno, se entendió. Pero te mandaste cualquiera ahí.
‒ Bueno, ¿me perdonas?
‒ Sí.
‒ ¿Pau?
‒ ¿Qué pasa Zai?
‒ Si te da vergüenza le pido yo la llave a Thiago de
Distinto… Digo, así pueden hablar tranquilos con Pedro. – Tu cara, y que ella ría
fuerte.
‒ Sos una tarada Zaira – Pero ella no podía parar de reírse,
entonces te abrazo- Dios, no te banco en pedo.
‒ Jajajajajaja te amo. Es el último, te juro.
‒ Estúpida – Pero le sonreíste, y aceptaste el abrazo.
Ahora son las cuatro y media y estas en unos de los
silloncitos hablando con Gas.
‒ ¿Me vas a hacer caso? –Vos. ¡Qué buena sos para dar
consejos!
‒ Si, gracias Pochi… Aunque yo ya le aclare las cosas con Romí.
Supuestamente estaba todo bien.
‒ Capaz que se sintió incomoda Gas, es fea la situación. De
ella, y también de Rochi –Y el asintió.
‒ Si, ya sé que soy un pelotudo.
‒ No lo sos, por lo menos le das bola a lo que te pasa.
‒ Pero a veces no esta bueno.
‒ Bueno, esta vez si esta bueno –Sonreíste – Dale, arriba.
¿Vamos con los demás?
Los demás son el resto de tus compañeros que siguen bailando
y divirtiéndose. Tus papas, y mucho más se fueron temprano, y si… ¿Qué iban a
hacer?
Claro que siguieron divirtiéndose
como nunca, era la fiesta final… después, quien sabe los reuniría a todos, por
eso aprovechaban lo que más que podían.
•••
‒ ¡No me jodas boludo! No me pasa nada.
‒ Sí que te pasa, en toda la noche no me hablaste Paula –Revoleaste
los ojos.
‒ Quería estar con
las chicas ¿no puedo?
‒ Yo no dije eso, yo dije que después de lo que paso con
Cele no me hablaste más… ¿Te pusiste celosa?
Cinco y media de la mañana. Por la calle, gritaban. Vos con
malhumor, y sueño. Malísima combinaciones.
Ah, y celosa, obvio.
‒ No jodas Pedro, ¿Por qué voy a estar celosa?
‒ Que se yo.
‒ Obvio que no sabes, no sabes nada.
‒ ¿Me podes explicar que te pasa? –Su humor era cada vez
menos.
‒ Ya te dije que…
‒ No me des vueltas, dale… ¿Qué hice? ¿Qué paso?
‒ Me da bronca que no te des cuenta de las cosas, ¿Por qué no
vez más allá de vos? No te hace mal eh.
‒ No me di cuenta… Por eso te estoy pidiendo que me
expliques, perdón, Einstein.
‒ No se necesita ser Einstein para darse cuenta boludo. Me
dejaste sola, estabas conmigo… Te hiciste pasar como su novio, y volvieron
abrazados, ¿Qué necesidad?
‒ ¿Por Celeste? Pau… Es nuestra amiga, ¿Qué decís?
‒ Ya sé que es nuestra amiga… Pero no da que me dejes sola, por
Celeste.
‒ ¿Vos no harías eso por Thiago, por Gas?
‒ Pero es distinto, porque a los chicos yo los conozco desde
jardín, y vos con Cele se conocen hace poquito.
‒ ¡Pero siempre me lleve bien! Con todas las chicas me llevo
bien, lo haría por ella, por Zaira, por Lali… ¡Por todas! No te entiendo.
‒ Es que me molesto que le digas al flaco que eras su novio.
–Y que te sonría.
‒ ¿Así que te molesto?
‒ Obvio que sí.
‒ Para mí no es obvio… Yo tengo bien en claro las cosas. Cele
es mi amiga, como Zaira, Rochi… Y vos sos mi chica, futura novia, esposa y
madre de mis hijos.
‒ ¿No te fuiste al carajo con “madre de mis hijos”?
‒ No. Ya sé que todavía no somos ni novios, pero estoy
seguro de que te voy a convencer para que dure esto… no sé si llegamos hasta
los hijos, pero que nos casamos, seguro –Y que rías, para que él te bese
dulcemente, y claro que vos te acoples a aquel beso para que se vuelva más
intento, y que después de unos segundos, corten el beso para que acaricie tu
mejillas.
‒ Te quiero tonto.
‒ Yo a vos.
‒ Que le quede claro hasta a Cele, sos mío. –Él te sonrió
para que te bese.
‒ Que lindo. Vos sos mía, y que le quede claro hasta a tu
vecino. –Dijo para que rías.
"Vos para mi. Yo para vos"
Continuara…
JusPauliter.
Volví, volví! Larguito para recompensar… Mañana otro!
Y si se puede, subiré todos los días.
Ayyy que lindo,ojala se pongan de novios pronto!!!
ResponderEliminarAyyyyy super lindo! pensé que la pelea iba a ser más larga, por suerte Pau aflojó rápido!
ResponderEliminarBesos Jus, espero el próximo!
que lindo me encanto besos
ResponderEliminar