sábado, 5 de abril de 2014

Capitulo 120

Cinco de enero, ocho de la mañana, en un micro, rumbo a Mar del Plata.
La despedida con tus padres, fue peor que cuando te fuiste a Bariloche, supusiste que era porque, dentro de muy poco vos ya no ibas a vivir con ellos, y el hecho de que te vayas de vacaciones con tus amigos y no con ellos, los moviliza muchísimo, y por eso se ponen insoportables. Y ya van tres mensajes de tu mamá con apenas hechas tres horas de viaje.
Están todos en silencio, porque siendo las ocho de la mañana, no hay mucho de qué hablar, la dormida es increíble, y además, respetan al resto de los pasajeros.
Pero de vez en cuando se ven unos flashes, y podes ver que Rochi anda sacando algunas fotos, entonces sonreís, hasta que la vez aparecer, y te hace posar junto a Zai, tu compañera de asiento. 
Es muy loco, y recién ahora te lo pusiste a pensar; puede que pase miles de años de esas fotos y estas segura de que te vas a acordas patente, patente que paso, que día fue, y por qué.
Sonreís y seguís posando para la cámara que miles de flash un poco que te encandilan.
Esto te hace viajar a cuatro meses atrás, cuando iban viajando con todos tus compañeros para aquel viaje de egresados, aquel que también fue inolvidable, como las miles de fotos que tenes en aquella caja llena de fotos y recuerdos.
Vas del lado de la ventanilla, sentada con Zaira, mientras ella lee y vos escuchas música por los auriculares.
Es temprano, ocho de la mañana y ya van tres horas dentro de este colectivo, que aproximadamente estaría dejándolos en una horas en La Feliz, para unas vacaciones de amigos, el cual te entusiasma muchísimo, y ya queres estar ahí. 
Esto de que tenes que estar quieta, tranquila y sin hablar mucho por respeto a los demás pasajeros te altera, te pone de mal humor, queres llegar ya.
Y hablar.
A un costado de ustedes están Rochi y Lali que hablan bajito, y delante de ustedes están Thiago con Gas, Romí y Cele están sentadas juntas, y Pedro… Está en dos asientos atrás sentado con un señor que no paran de hablar de River. Infumable.

Uno de los carteles que alcanzaste a ver decía que estaban llegando y después de una charla a pura risa con tu amiga, la mejor, sin dudas, te concentraste en el paisaje. Claro que ya habías ido un par de veces, pero te das el gusto de ver la ruta.
Entraron a esta linda ciudad, para que en sus caras se reflejen la emoción que manejan, que por poco griten (lo hicieron, junto a Zai en mudo) y que tus amigas que estaban a un costados de ustedes rían.
El colectivo los dejo en la terminal, donde ustedes después de buscar un taxi libre, salieron los nueves en dos autos.
‒ Siempre quise decir esto: ¡Siga a ese auto! –Pedro, y que todos, incluso el taxista ría. Delante de ustedes iban el resto de los chicos.
Gracias al taxista llegaron al departamento, bajaron sus valijas, y después de que Lali encuentre la llave, al fin, puedan entrar al edificio, para dividirse y subir al departamento.
Cuando entraste, te encontraste con un departamento bastante sencillo, pero muy lindo. Un living comedor, donde tenía un futón, el cual ese se abría y se hacía cama, una cocina bastante linda, el ante baño y baño, con su bañadera, dos cuartos con una cama matrimonial, y el otro con dos camas marineras. Y el balcón, el cual tenía unas reposeras, supiste que iba a ser utilizado varias noches para tomar aire, y compartir alguna cerveza.
‒ ¡Qué bueno que esta! –Dijiste vos con alegría, porque no lo conocías.
‒ ¿Decís? Es medio chico… Pero vale –Dijo Lali.
‒ Sin este departamento no nos podríamos haber venido –Dijo Rochi – Y lo bueno es que estamos a poquitas cuadras del mar.
Despues de acomodarse, vos compartirías cuarto con Zai, Romí, Rochi y Cele, el cuarto con la cama de matrimonio la usarían Lali y Thiago (con condición de que no se aprovechen, y se acuerden que están ustedes pegadas a su cuarto), Pepe y Gas dormirían en aquel futon. Salieron a hacer las compras para el día, comprarían para hacer unas tartas, para después ir caminando a la playa. Por suerte no es que estaban al centro, y se salvaban de las playas centrales, todos las conocemos.
Vos, con Pepe y Gas se quedaron armando las camas, y limpiando un poco el piso, recordemos que en todo el año no se había usado.
‒ ¿Trajiste la play? – Pregunto Gas a él. Y vos levantaste la mirada para verlos, esperando a que Pedro responda.
‒ ¡Obvio, genio! –Dijo con tanta alegría, para chocar los cinco con Gastón.
‒ ¡Me están jodiendo! –Pero no lo dijiste con nada de alegría.
‒ Algo positivo de dormir en el living –Dijo Pedro, ignorándote.
‒ ¡Pedro! ¿Cómo vas a traer esa cosa en las vacaciones?
‒ ¿Y, que tiene que ver?
‒ Que no da –Dijiste obvia – Ya los veo, encerrados en el departamento para jugar a esa cosa.
‒ Noo, solo cuando volvemos de la playa, mientras ustedes preparan la cena, nosotros jugamos un partidito, no es nada. –Gastón.
‒ ¿Y ustedes piensan no hacer nada? –Un poco que te enojaste.
Y en eso llegaron los chicos, con las bolsas del supermercado, haciendo un gran bullicio.
‒ ¿Nos extrañaron? –Dijo Lali.
‒ Pf –Vos.
‒ ¿Por qué tu cara? –Zai, y que te conozca tan bien.
‒ ¡Pueden creer que trajeron la play!
‒ ¿En serio? –Thiago y su sonrisa - ¡Buenísimo!
‒ ¡Me joden! –Zai.
‒ Olvídense, no da –Romí.
Y así estuvieron varias horas discutiendo, hasta que se hizo la hora de almorzar, entonces después de que las tartas estén listas y almuercen, y que preparen todo para la playa, partieron.
Lonitas, y una sombrilla para los que eran los más blanquitos: Pedro y Gas, los cuales habían llevado una pelota y después de que ayudes a Pepe a ponerse protector (treinta) y que te agradezca con un pequeño beso, salgan a jugar a la pelota, y que después se sume Thiago.
Y Lali.
Y Celes
Y que se sumen todos, vos eras muy mala, no te va mucho el deporte, y mucho menos futbol, no, un horror. Malísima.
Pero te divertías, y le ponías onda, digamos que el grupo con el que jugabas era el mejorcito, por Gas y Lali, que no sabe nada, pero la mina metió dos goles. Y ganaron.
Tu faceta “Cachito” dio por finalizada, y enseguida amagaste con Zai para el mar. Pero el agua es un cubito, y a vos no te copa mucho.
‒ ¡Guarda! –Pedro y que te asuste por detrás, para que vos des un pequeño gritito acompañado de un saltito y que él junto a tu amiga no puedan parar de reírse.
‒ Nah, si te entrenas vos.
‒ ¿Para ser más lindo? Todos los días –Y mordiste tu labio inferior. Creído.
‒ Estúpido.
‒ Ay, era un chiste –Beso tu mejilla - ¿Fría el agua Zai? –Tu amiga que a penas había mojado sus pies y ya temblaba. Rieron los tres juntos.
‒ Boludo, no puedo ser tan friolenta.
‒ Dale, hagamos coraje –Dijo Pedro y avanzo para el mar. Ustedes se quedaron en el lugar, y rieron nuevamente. - ¡Daaale! –Se tomaron de la mano, como si estarían por dar un paso durísimo, e hicieron coraje.
‒ ¡Nos la re bancamos! –Dijiste vos, que empezaste a temblar mal, y el agua apenas rozaba bajo tus rodillas.
‒ ¡Somos re fuertes! –Dijo Zai. Y ya no podían más.
‒ Son re capas, ustedes pueden.
Tres pasos más y saltaban, pataleaban, y temblaban. Y un ataque de risa le agarro a los tres.
‒ Jajajajajaja, no dan más de taradas. ¡Dale!
‒ Te juro que no puedo –Dijo Zai.
‒ Fuerza. Piensen en algo caliente –Y que rían – Uh Dios… Chau.
Despues de estar unos diez minutos tratando de superar el frio, Pedro ya estando disfrutando de las olas, ustedes se acercaron a él, siguiendo con el frio, que poco a poco, al menos a vos, se te fue, y pudiste disfrutar.
Pero Zai, no dejaba de temblar, y ya la estaba pasando mal, entonces salió, para que quedes vos con Pedro y sus clases de cómo ponerse para que no tragues agua cuando la ola llegaba.
‒ ¡Pedro! –Dijiste riendo - ¿Estas bien? – Una de estas lo llevo casi a la orilla.
‒ Jajajajaja si –Te abrazo por la espalda.
‒ ¿Quién tiene que enseñar a quién? –Dijiste divertida y le despeinaste un poco su pelo, para que te mire con una sonrisa.
‒ Mira chiquita, no te agrandes eh
‒ ¡Vos sos el que te agrandas, amigo!
‒ ¿Amigo? –Sonreíste.
‒ Bueno, es una forma de decir.
‒ Malísimo –Y le sonreíste para ponerte enfrente a él, y que lo abraces por el cuello.
‒ Si, malísimo. Perdón.
‒ ¿Te tengo que perdonar?
‒ Si –Tu pucherito, y que una sonrisa aparezca en él, para que te bese, y ahora que sonrías vos.
‒ Sos más fea –Y que sonrías.
‒ Vos también sos feo. Un bicho
‒ Vos una cosa indefinida, una cosa rara.  –Tu O perfecta y su risa
‒ El bicho y la cosa. Que parejita eh –Y que rían para que se besen dulcemente.
‒ Te amo, cosita.
‒ Yo también, bichito–Y sus labios nuevamente unidos.

Sus nuevos apodos, desde ahora en más. Sépanlo.

Continuara…
HOLAHOLAHOLA volví.
Capítulo dedicado a Cin (sigo con culpa). Espero te gusteeeee, te quieroo<3
Por favor, comentennnn.

JusPauliter.

4 comentarios:

  1. Buenisimo,me encanto!!!

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  2. Me encantó Jus!! lindas vacaciones se vienen parece! espero el próximo, besos!!

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  3. muy buenoi me mato los apodos Bicho y Cosa jaaja re lindo cap besos espero el siguiente

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  4. Que lindo capitulo! me encanta cuando se ponen tiernos jajaja

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