Cinco de enero, ocho de la mañana,
en un micro, rumbo a Mar del Plata.
La despedida con tus padres, fue
peor que cuando te fuiste a Bariloche, supusiste que era porque, dentro de muy
poco vos ya no ibas a vivir con ellos, y el hecho de que te vayas de vacaciones
con tus amigos y no con ellos, los moviliza muchísimo, y por eso se ponen
insoportables. Y ya van tres mensajes de tu mamá con apenas hechas tres horas
de viaje.
Están todos en silencio, porque
siendo las ocho de la mañana, no hay mucho de qué hablar, la dormida es
increíble, y además, respetan al resto de los pasajeros.
Pero de vez en cuando se ven unos
flashes, y podes ver que Rochi anda sacando algunas fotos, entonces sonreís,
hasta que la vez aparecer, y te hace posar junto a Zai, tu compañera de asiento.
Es muy loco, y recién ahora te lo
pusiste a pensar; puede que pase miles de años de esas fotos y estas segura de
que te vas a acordas patente, patente que paso, que día fue, y por qué.
Sonreís y seguís posando para la
cámara que miles de flash un poco que te encandilan.
Esto te hace viajar a cuatro meses
atrás, cuando iban viajando con todos tus compañeros para aquel viaje de
egresados, aquel que también fue inolvidable, como las miles de fotos que tenes
en aquella caja llena de fotos y recuerdos.
Vas del lado de la ventanilla,
sentada con Zaira, mientras ella lee y vos escuchas música por los auriculares.
Es temprano, ocho de la mañana y
ya van tres horas dentro de este colectivo, que aproximadamente estaría
dejándolos en una horas en La Feliz, para unas vacaciones de amigos, el cual te
entusiasma muchísimo, y ya queres estar ahí.
Esto de que tenes que estar
quieta, tranquila y sin hablar mucho por respeto a los demás pasajeros te
altera, te pone de mal humor, queres llegar ya.
Y hablar.
A un costado de ustedes están Rochi y
Lali que hablan bajito, y delante de ustedes están Thiago con Gas, Romí y Cele
están sentadas juntas, y Pedro… Está en dos asientos atrás sentado con un señor
que no paran de hablar de River. Infumable.
Uno de los carteles que alcanzaste
a ver decía que estaban llegando y después de una charla a pura risa con tu
amiga, la mejor, sin dudas, te concentraste en el paisaje. Claro que ya habías
ido un par de veces, pero te das el gusto de ver la ruta.
Entraron a esta linda ciudad, para
que en sus caras se reflejen la emoción que manejan, que por poco griten (lo
hicieron, junto a Zai en mudo) y que tus amigas que estaban a un costados de ustedes
rían.
El colectivo los dejo en la
terminal, donde ustedes después de buscar un taxi libre, salieron los nueves en
dos autos.
‒ Siempre quise decir esto: ¡Siga
a ese auto! –Pedro, y que todos, incluso el taxista ría. Delante de ustedes
iban el resto de los chicos.
Gracias al taxista llegaron al
departamento, bajaron sus valijas, y después de que Lali encuentre la llave, al
fin, puedan entrar al edificio, para dividirse y subir al departamento.
Cuando entraste, te encontraste
con un departamento bastante sencillo, pero muy lindo. Un living comedor, donde
tenía un futón, el cual ese se abría y se hacía cama, una cocina bastante
linda, el ante baño y baño, con su bañadera, dos cuartos con una cama
matrimonial, y el otro con dos camas marineras. Y el balcón, el cual tenía unas
reposeras, supiste que iba a ser utilizado varias noches para tomar aire, y
compartir alguna cerveza.
‒ ¡Qué bueno que esta! –Dijiste
vos con alegría, porque no lo conocías.
‒ ¿Decís? Es medio chico… Pero
vale –Dijo Lali.
‒ Sin este departamento no nos
podríamos haber venido –Dijo Rochi – Y lo bueno es que estamos a poquitas
cuadras del mar.
Despues de acomodarse, vos
compartirías cuarto con Zai, Romí, Rochi y Cele, el cuarto con la cama de
matrimonio la usarían Lali y Thiago (con condición de que no se aprovechen, y
se acuerden que están ustedes pegadas a su cuarto), Pepe y Gas dormirían en
aquel futon. Salieron a hacer las compras para el día, comprarían para hacer
unas tartas, para después ir caminando a la playa. Por suerte no es que estaban
al centro, y se salvaban de las playas centrales, todos las conocemos.
Vos, con Pepe y Gas se quedaron
armando las camas, y limpiando un poco el piso, recordemos que en todo el año
no se había usado.
‒ ¿Trajiste la play? – Pregunto
Gas a él. Y vos levantaste la mirada para verlos, esperando a que Pedro
responda.
‒ ¡Obvio, genio! –Dijo con tanta
alegría, para chocar los cinco con Gastón.
‒ ¡Me están jodiendo! –Pero no lo
dijiste con nada de alegría.
‒ Algo positivo de dormir en el
living –Dijo Pedro, ignorándote.
‒ ¡Pedro! ¿Cómo vas a traer esa
cosa en las vacaciones?
‒ ¿Y, que tiene que ver?
‒ Que no da –Dijiste obvia – Ya
los veo, encerrados en el departamento para jugar a esa cosa.
‒ Noo, solo cuando volvemos de la
playa, mientras ustedes preparan la cena, nosotros jugamos un partidito, no es
nada. –Gastón.
‒ ¿Y ustedes piensan no hacer
nada? –Un poco que te enojaste.
Y en eso llegaron los chicos, con
las bolsas del supermercado, haciendo un gran bullicio.
‒ ¿Nos extrañaron? –Dijo Lali.
‒ Pf –Vos.
‒ ¿Por qué tu cara? –Zai, y que te
conozca tan bien.
‒ ¡Pueden creer que trajeron la
play!
‒ ¿En serio? –Thiago y su sonrisa
- ¡Buenísimo!
‒ ¡Me joden! –Zai.
‒ Olvídense, no da –Romí.
Y así estuvieron varias horas
discutiendo, hasta que se hizo la hora de almorzar, entonces después de que las
tartas estén listas y almuercen, y que preparen todo para la playa, partieron.
Lonitas, y una sombrilla para los
que eran los más blanquitos: Pedro y Gas, los cuales habían llevado una pelota
y después de que ayudes a Pepe a ponerse protector (treinta) y que te agradezca
con un pequeño beso, salgan a jugar a la pelota, y que después se sume Thiago.
Y Lali.
Y Celes
Y que se sumen todos, vos eras muy
mala, no te va mucho el deporte, y mucho menos futbol, no, un horror. Malísima.
Pero te divertías, y le ponías onda,
digamos que el grupo con el que jugabas era el mejorcito, por Gas y Lali, que
no sabe nada, pero la mina metió dos goles. Y ganaron.
Tu faceta “Cachito” dio por
finalizada, y enseguida amagaste con Zai para el mar. Pero el agua es un
cubito, y a vos no te copa mucho.
‒ ¡Guarda! –Pedro y que te asuste
por detrás, para que vos des un pequeño gritito acompañado de un saltito y que
él junto a tu amiga no puedan parar de reírse.
‒ Nah, si te entrenas vos.
‒ ¿Para ser más lindo? Todos los días
–Y mordiste tu labio inferior. Creído.
‒ Estúpido.
‒ Ay, era un chiste –Beso tu mejilla
- ¿Fría el agua Zai? –Tu amiga que a penas había mojado sus pies y ya temblaba.
Rieron los tres juntos.
‒ Boludo, no puedo ser tan
friolenta.
‒ Dale, hagamos coraje –Dijo Pedro
y avanzo para el mar. Ustedes se quedaron en el lugar, y rieron nuevamente. -
¡Daaale! –Se tomaron de la mano, como si estarían por dar un paso durísimo, e
hicieron coraje.
‒ ¡Nos la re bancamos! –Dijiste vos,
que empezaste a temblar mal, y el agua apenas rozaba bajo tus rodillas.
‒ ¡Somos re fuertes! –Dijo Zai. Y
ya no podían más.
‒ Son re capas, ustedes pueden.
Tres pasos más y saltaban, pataleaban,
y temblaban. Y un ataque de risa le agarro a los tres.
‒ Jajajajajaja, no dan más de taradas.
¡Dale!
‒ Te juro que no puedo –Dijo Zai.
‒ Fuerza. Piensen en algo caliente
–Y que rían – Uh Dios… Chau.
Despues de estar unos diez minutos
tratando de superar el frio, Pedro ya estando disfrutando de las olas, ustedes
se acercaron a él, siguiendo con el frio, que poco a poco, al menos a vos, se
te fue, y pudiste disfrutar.
Pero Zai, no dejaba de temblar, y
ya la estaba pasando mal, entonces salió, para que quedes vos con Pedro y sus
clases de cómo ponerse para que no tragues agua cuando la ola llegaba.
‒ ¡Pedro! –Dijiste riendo - ¿Estas
bien? – Una de estas lo llevo casi a la orilla.
‒ Jajajajaja si –Te abrazo por la
espalda.
‒ ¿Quién tiene que enseñar a quién?
–Dijiste divertida y le despeinaste un poco su pelo, para que te mire con una
sonrisa.
‒ Mira chiquita, no te agrandes eh
‒ ¡Vos sos el que te agrandas,
amigo!
‒ ¿Amigo? –Sonreíste.
‒ Bueno, es una forma de decir.
‒ Malísimo –Y le sonreíste para
ponerte enfrente a él, y que lo abraces por el cuello.
‒ Si, malísimo. Perdón.
‒ ¿Te tengo que perdonar?
‒ Si –Tu pucherito, y que una
sonrisa aparezca en él, para que te bese, y ahora que sonrías vos.
‒ Sos más fea –Y que sonrías.
‒ Vos también sos feo. Un bicho
‒ Vos una cosa indefinida, una
cosa rara. –Tu O perfecta y su risa
‒ El bicho y la cosa. Que parejita
eh –Y que rían para que se besen dulcemente.
‒ Te amo, cosita.
‒ Yo también, bichito–Y sus labios
nuevamente unidos.
Sus nuevos apodos, desde ahora en
más. Sépanlo.
Continuara…
HOLAHOLAHOLA volví.
Capítulo dedicado a Cin (sigo con
culpa). Espero te gusteeeee, te quieroo<3
Por favor, comentennnn.
JusPauliter.
Buenisimo,me encanto!!!
ResponderEliminarMe encantó Jus!! lindas vacaciones se vienen parece! espero el próximo, besos!!
ResponderEliminarmuy buenoi me mato los apodos Bicho y Cosa jaaja re lindo cap besos espero el siguiente
ResponderEliminarQue lindo capitulo! me encanta cuando se ponen tiernos jajaja
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