Lo viste desaparecer del comedor yendo para donde están los
cuartos, sonreíste, y con la mano, disimuladamente te dio a entender que te
esperaba.
Despues de aquel momento lleno de vergüenza para vos, tus
amigos los invitaron con helado, acompañados por unas bromas de Thiago: “Primero para Pepe, así se enfría un poco” quien
fue seguido por unas risas y un “Mañana
juntemos una vaquita y regalémosle una noche en un hotel, pobres pibes” de
Gas, para que vos mueras de la vergüenza, que el rubio quien los cargo te
abrace murmurando un “Te jodo Pochi” y
que por fin, de una vez, paren con las cargadas y por primera vez ames que
Pedro haya traído la play, y que todos tus amigos, inclusive las chicas se
copen, demasiado.
‒ ¿Qué pasa? – llegaste al cuarto después de unos minutos,
tratando de que nadie se dé cuenta de la ausencia de Pedro y tuya. Él te
esperaba sentado en tu cama. – Eu, colgado –sonreíste. Te sentaste a su lado -
¿Qué paso? – Él no te respondido, solo miraba para abajo.
‒ ¿Llamaste a los chicos para que vengan antes? –Te
pregunto.
‒ ¿Eh? ¿Me estas jodiendo? –Lo dijiste con una sonrisa,
sabía que te estaba cargando.
‒ Lo primero que dijiste cuando entramos era tu miedo a ver
si estaban los chicos… Y no pasaron ni diez minutos que llegaron, no sé, mucha
coincidencia.
‒ ¿Pensas en que llame a los chicos? ¿Enserio? –Él te miro. Negaste con la cabeza,
y te paraste. Un escalofrió cargado de bronca recorrió todo tu cuerpo. No te
entraba en la cabeza como podía llegar a pensar eso de vos, enserio.
‒ Estabas como insegura –Dijo en tono bajo, mucho más bajo
que el tuyo – Solo tenías que decirme que no, y listo
‒ Pedro… Te estás haciendo la cabeza por cualquier cosa,
nada que ver – Tratabas de no subir tu tono de voz, pero estas enojada, y un
poco te es inevitable.
‒ Solo te pregunte
‒ Con doble intención fue tu pregunta…
‒ Esta bien, perdón.
‒ Estaba con miedo, porque como compartimos departamento con
nuestros amigos podría pasar que llegaran justo, y así fue. Pero no puedo
creer, enserio que pienses en que yo los hayas llamado, a parte, ¿en qué
momento? Si estuve todo el día con vos, y si no hubiese querido te lo hubiera
dicho, no sé…
‒ No sé por qué pensé eso, perdón… Pensé que te, no sé, por
ahí te había agarrado inseguridad, y por no decírmelo… O por ahí no sé, enserio,
no querías. –Se quedaron mirando por unos segundos - ¿Me perdonas? –Y vos
asentiste, por eso él se paró, y se acercó a vos - ¿Enserio? – Te murmuro.
‒ Si –vos también le murmuraste, y el unió su labio con el
tuyo dejando un beso dulce – Sos un tarado, tenes mucha imaginación en tu
cabeza –Sonreíste.
‒ A veces juega en contra la imaginación –Y rieron un
poquito – Te amo –murmuro, vos sonreíste y lo besaste dulce, tomándote todo el
tiempo del mundo.
‒ Te amo feíto –Él te sonrió.
‒ Me quede con ganas de besarte mucho, mucho
‒ Que pervertido –Dijiste divertida, para que él te sobre
mordiendo su labio inferior.
‒ Anda –Alargo la última A. Reíste para volver a unir sus
labios.
‒ ¿Mañana salimos a pasear?
‒ Dale –Te dejo un beso chiquito – Pero solos, vayámonos
temprano y hasta al otro día no volvamos.
‒ Jajajajaja ¡Pedro! Es mucho…
‒ No, no es mucho – Vos asentiste
con la cabeza para que unan de nuevo sus labios.
‒ Bueno, mañana vemos, vamos para allá.
•••
Agradeciste de poder encontrar un
asiento libre para los dos, y que no tarde en llenarse, para que una vez por
todas, salgan camino a Miramar.
Habían decidido hacer un paseo por
esta ciudad, la cual está pegada a Mar del Plata, y tienen esa posibilidad de
poder viajar en micro y que los deje en una de las calles principales, cerca de
la costa.
‒ Te propongo un juego –Dijiste vos,
lo habías pensado vario tiempo al juego.
‒ ¿Ahora? ¿A qué queres jugar?
‒ ¿Viste la película “Antes del
Amanecer”? –El negó, un poco confundido – Se encuentran en un tren, ella viaja
a Paris, el a Viedma, pero cuando empiezan a hablar sienten una conexión especial
‒ No entiendo.
‒ El, la invita a pasar un día en
Viedma, para poder seguir conociéndose, hasta que él tenga que salir para
Estados Unidos, y ella seguir su camino a Paris.
‒ ¿Y?
‒ El juego consiste en que cuando
bajemos del colectivo, bajemos como dos desconocidos, que se encuentran, y
pegan onda… ¿Entendes?
‒ Me copa… ¿Pero cuál sería la
gracia?
‒ Divertirnos un poco… Conocernos
un poco más, jugar. –Dijiste con tu sonrisa.
‒ Ok… ¿Y el flaco la besa a la
chica? En la película, digo.
‒ No tiene que ser tal cual la película,
pero si, la besa –Y él te sonrió.
‒ Genial –Y reíste.
Despues de unos quince minutos, el colectivo paro, y ustedes
se miraron cómplice, con una sonrisa divertida.
‒ A partir de ahora eh. –Le avisaste vos, que estas a punto
de bajar. Él te sonrió, y se paró para bajar de la otra puerta.
Y empezaron a jugar.
Ambos se hicieron los distraídos e hicieron que se chocaran
sin darse cuenta, sabias que iba a ser difícil este juego, pero mucho más
divertido.
‒ Ay, perdón, no te vi –Dijo el - ¿Estas bien? –Típico.
‒ Es obvio que no me viste, sí, estoy bien –Vos, actuaste y
el sonrió.
‒ Discúlpame… ¿Sos turista? Digo, por cómo te dirigís a las
personas –Y levantaste una ceja.
‒ Solo me dirijo así con las personas torpes.
‒ Discúlpame, Miss perfección. Para recompensar y que se te
vaya un poco el mal humor, te invito a tomar algo, ¿queres?
‒ No planeas secuestrarme y nada del estilo, ¿no? –Y él un
poco que rio.
‒ Aunque sos muy linda, no.
‒ Esta bien, vamos entonces.
Y así comenzó el juego, estuvieron toda la tarde así, así se
divirtieron, hasta la hicieron creer a una señora quien les ofreció un licuado
en que eran desconocido, y claro que les creyó.
Ahora están en la playa, seis de la tarde y toman mate, vos
con tu traje de baño y el con su maya dando a lucir su cuerpo blanco, pero sin
dejar de ser lindo, al menos para vos.
‒ ¿Y tenes alguna novia, Pedro?
‒ No, no, soltero… ¿Vos? –Sonrió.
‒ También, soltera… Hace tres meses finalice mi noviazgo.
‒ ¿Se puede saber por qué?
‒ Principalmente porque no lo quería tanto como él a mí, y
bueno, después… algunos detalles que no vienen al caso.
‒ Ajam, ok, respeto –Y sonreíste.
‒ ¿Sos de invitar a pasajeros del tren a tomar algo? Y después
pasar todo el día con ella, queriendo tirarle onda…
‒ En realidad sos la primera… Me di cuenta que cuando me
atacaste, no eras una simple minita, y te invite, y pasando las horas, me di
cuenta que era verdad. –Sonreíste.
‒ Soy de un carácter fuerte.
‒ ¿Enserio? –Y vos reíste.
‒ Eso no me hace ser una simple minita, como dijiste vos.
‒ Tenes razón.
Y ambos se quedaron fijando la vista al mar, con una sonrisa
chiquita, disfrutando del momento, del juego, de estar con él, y él con vos.
‒ ¿La estas pasando bien? –Pregunto él, y vos lo miraste.
‒ Si, aunque no esperaba pasar una tarde con un chico torpe,
ni vos, seguramente con una chica porteña –Y el rio – la estoy pasando bien.
‒ Es verdad, no me lo esperaba, pero estuvo bueno, está
bueno. – Sonreíste.
‒ Que lindo atardecer.
‒ El mar, el atardecer… nosotros –Dijo él y vos intentabas
ocultar una risa.
‒ ¿Me queres besar? – Y el asintió, divertido, con una
sonrisa, para que vos lo beses dulcemente, y él se entregue delicadamente al
beso.
Un paquete de papas fritas Lays para cada uno con unas
gaseosas, y que caminen yendo a la parada del colectivo, siguiendo con el
juego, que ya quedaba poquito.
‒ Bueno, espero volver a verte –Dijo él.
‒ Eso espero, no te voy a olvidar.
‒ Yo menos – Que los dos sonrían divertidos, para que él te
robe un beso.
‒ Ya llego –Te referiste al colectivo – Bueno, chau –
dijiste y se abrazaron, como una gran despedida.
Vos subiste primero, entregando el boleto, te sentaste, y
esperaste a que Pedro. Al ratito subió con una gran sonrisa, la que te contagio
y rieron, para abrazarse.
‒ Jajajajaja, hola – le murmuraste vos.
‒ Jajajajaja somos lo más, hola –Te beso seguidamente – te extrañe.
‒ Ay yo también, aunque estuvimos así todo el día juntos,
fue como: ¡Volve Pedro!
‒ Jajajajaja es verdad… Igual, estuvo bueno, ¿Quién tiene
estos juegos? Solamente nosotros –Y que rían.
El viaje de vuelta a Mar del fue todo los comentarios que se
guardaron en el día, y rieron, claro, porque se habían divertido mucho, y sin
duda, iban a seguir haciéndolo.
‒ Me mandó un mensaje Zaira, a ver si nos faltaba mucho…
Dice que quieren salir a cenar todos juntos. –Vos – Bueno, en realidad me dejo
como cinco… se enojó, porque no le respondía.
‒ Pero es temprano todavía… Bueno, explícale Pau, ya fue.
‒ Si –Sonreíste, y te pusiste de costado para besarle su
mejilla.
‒ ¿Y si seguimos con estos personajes? Vos no te tendrías que
ir a Rosario, estaríamos nosotros dos solos, felices, y comiendo perdices
‒ ¿Y cómo viviríamos?
‒ Venderíamos pulseras de Macramé en alguna placita –Y rieron.
‒ Jajajajaja ojala fuera tan fácil –Lo abrazaste del cuello.
‒ Te amo, gracias por estos momentos tan locos. –Sonreíste y
dejaste un beso en su nariz.
‒ Solo nosotros podemos –Y rieron – Yo también te amo, me
divierto mucho con vos –Sonrieron, para besarse dulcemente…
Contentos, por tenerse.
Continuara…
¡Volviiiiiiiiiiiiiiii! Necesitaba este escape, después de
muchos días, escribir, y compartirlo con ustedes.
Gracias por el aguante, estoy un poco complicada con los exámenes,
pero hare lo posible para esta semana subir seguido.
¡Y espero sus comentarios eh!
JusPauliter.
me encanto el capítulo,buenísimo!!!
ResponderEliminarQue lindo que volviste! te extañe! pero q bueno que este escape te hizo bien... el capitulo me encanto, no quiero que pau se vaya!!!! jajajajjaa amo tus novelas
ResponderEliminarmuy lindo me encanto , espero el siguiente besotes
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