domingo, 11 de mayo de 2014

Capitulo 123

Lo viste desaparecer del comedor yendo para donde están los cuartos, sonreíste, y con la mano, disimuladamente te dio a entender que te esperaba.
Despues de aquel momento lleno de vergüenza para vos, tus amigos los invitaron con helado, acompañados por unas bromas de Thiago: “Primero para Pepe, así se enfría un poco” quien fue seguido por unas risas y un “Mañana juntemos una vaquita y regalémosle una noche en un hotel, pobres pibes” de Gas, para que vos mueras de la vergüenza, que el rubio quien los cargo te abrace murmurando un “Te jodo Pochi” y que por fin, de una vez, paren con las cargadas y por primera vez ames que Pedro haya traído la play, y que todos tus amigos, inclusive las chicas se copen, demasiado.
‒ ¿Qué pasa? – llegaste al cuarto después de unos minutos, tratando de que nadie se dé cuenta de la ausencia de Pedro y tuya. Él te esperaba sentado en tu cama. – Eu, colgado –sonreíste. Te sentaste a su lado - ¿Qué paso? – Él no te respondido, solo miraba para abajo.
‒ ¿Llamaste a los chicos para que vengan antes? –Te pregunto.
‒ ¿Eh? ¿Me estas jodiendo? –Lo dijiste con una sonrisa, sabía que te estaba cargando.
‒ Lo primero que dijiste cuando entramos era tu miedo a ver si estaban los chicos… Y no pasaron ni diez minutos que llegaron, no sé, mucha coincidencia.
‒ ¿Pensas en que llame a los chicos?  ¿Enserio? –Él te miro. Negaste con la cabeza, y te paraste. Un escalofrió cargado de bronca recorrió todo tu cuerpo. No te entraba en la cabeza como podía llegar a pensar eso de vos, enserio.
‒ Estabas como insegura –Dijo en tono bajo, mucho más bajo que el tuyo – Solo tenías que decirme que no, y listo
‒ Pedro… Te estás haciendo la cabeza por cualquier cosa, nada que ver – Tratabas de no subir tu tono de voz, pero estas enojada, y un poco te es inevitable.
‒ Solo te pregunte
‒ Con doble intención fue tu pregunta…
‒ Esta bien, perdón.
‒ Estaba con miedo, porque como compartimos departamento con nuestros amigos podría pasar que llegaran justo, y así fue. Pero no puedo creer, enserio que pienses en que yo los hayas llamado, a parte, ¿en qué momento? Si estuve todo el día con vos, y si no hubiese querido te lo hubiera dicho, no sé…
‒ No sé por qué pensé eso, perdón… Pensé que te, no sé, por ahí te había agarrado inseguridad, y por no decírmelo… O por ahí no sé, enserio, no querías. –Se quedaron mirando por unos segundos - ¿Me perdonas? –Y vos asentiste, por eso él se paró, y se acercó a vos - ¿Enserio? – Te murmuro.
‒ Si –vos también le murmuraste, y el unió su labio con el tuyo dejando un beso dulce – Sos un tarado, tenes mucha imaginación en tu cabeza –Sonreíste.
‒ A veces juega en contra la imaginación –Y rieron un poquito – Te amo –murmuro, vos sonreíste y lo besaste dulce, tomándote todo el tiempo del mundo.
‒ Te amo feíto –Él te sonrió.
‒ Me quede con ganas de besarte mucho, mucho
‒ Que pervertido –Dijiste divertida, para que él te sobre mordiendo su labio inferior.
‒ Anda –Alargo la última A. Reíste para volver a unir sus labios.
‒ ¿Mañana salimos a pasear?
‒ Dale –Te dejo un beso chiquito – Pero solos, vayámonos temprano y hasta al otro día no volvamos.
‒ Jajajajaja ¡Pedro! Es mucho…
‒ No, no es mucho – Vos asentiste con la cabeza para que unan de nuevo sus labios.
‒ Bueno, mañana vemos, vamos para allá.

•••
Agradeciste de poder encontrar un asiento libre para los dos, y que no tarde en llenarse, para que una vez por todas, salgan camino a Miramar.
Habían decidido hacer un paseo por esta ciudad, la cual está pegada a Mar del Plata, y tienen esa posibilidad de poder viajar en micro y que los deje en una de las calles principales, cerca de la costa.
‒ Te propongo un juego –Dijiste vos, lo habías pensado vario tiempo al juego.
‒ ¿Ahora? ¿A qué queres jugar?
‒ ¿Viste la película “Antes del Amanecer”? –El negó, un poco confundido – Se encuentran en un tren, ella viaja a Paris, el a Viedma, pero cuando empiezan a hablar sienten una conexión especial
‒ No entiendo.
‒ El, la invita a pasar un día en Viedma, para poder seguir conociéndose, hasta que él tenga que salir para Estados Unidos, y ella seguir su camino a Paris.
‒ ¿Y?
‒ El juego consiste en que cuando bajemos del colectivo, bajemos como dos desconocidos, que se encuentran, y pegan onda… ¿Entendes?
‒ Me copa… ¿Pero cuál sería la gracia?
‒ Divertirnos un poco… Conocernos un poco más, jugar. –Dijiste con tu sonrisa.
‒ Ok… ¿Y el flaco la besa a la chica? En la película, digo.
‒ No tiene que ser tal cual la película, pero si, la besa –Y él te sonrió.
‒ Genial –Y reíste.
Despues de unos quince minutos, el colectivo paro, y ustedes se miraron cómplice, con una sonrisa divertida.
‒ A partir de ahora eh. –Le avisaste vos, que estas a punto de bajar. Él te sonrió, y se paró para bajar de la otra puerta.
Y empezaron a jugar.
Ambos se hicieron los distraídos e hicieron que se chocaran sin darse cuenta, sabias que iba a ser difícil este juego, pero mucho más divertido.
‒ Ay, perdón, no te vi –Dijo el - ¿Estas bien? –Típico.
‒ Es obvio que no me viste, sí, estoy bien –Vos, actuaste y el sonrió.
‒ Discúlpame… ¿Sos turista? Digo, por cómo te dirigís a las personas –Y levantaste una ceja.
‒ Solo me dirijo así con las personas torpes.
‒ Discúlpame, Miss perfección. Para recompensar y que se te vaya un poco el mal humor, te invito a tomar algo, ¿queres?
‒ No planeas secuestrarme y nada del estilo, ¿no? –Y él un poco que rio.
‒ Aunque sos muy linda, no.
‒ Esta bien, vamos entonces.
Y así comenzó el juego, estuvieron toda la tarde así, así se divirtieron, hasta la hicieron creer a una señora quien les ofreció un licuado en que eran desconocido, y claro que les creyó.
Ahora están en la playa, seis de la tarde y toman mate, vos con tu traje de baño y el con su maya dando a lucir su cuerpo blanco, pero sin dejar de ser lindo, al menos para vos.
‒ ¿Y tenes alguna novia, Pedro?
‒ No, no, soltero… ¿Vos? –Sonrió.
‒ También, soltera… Hace tres meses finalice mi noviazgo.
‒ ¿Se puede saber por qué?
‒ Principalmente porque no lo quería tanto como él a mí, y bueno, después… algunos detalles que no vienen al caso.
‒ Ajam, ok, respeto –Y sonreíste.
‒ ¿Sos de invitar a pasajeros del tren a tomar algo? Y después pasar todo el día con ella, queriendo tirarle onda…
‒ En realidad sos la primera… Me di cuenta que cuando me atacaste, no eras una simple minita, y te invite, y pasando las horas, me di cuenta que era verdad. –Sonreíste.
‒ Soy de un carácter fuerte.
‒ ¿Enserio? –Y vos reíste.
‒ Eso no me hace ser una simple minita, como dijiste vos.
‒ Tenes razón.
Y ambos se quedaron fijando la vista al mar, con una sonrisa chiquita, disfrutando del momento, del juego, de estar con él, y él con vos.
‒ ¿La estas pasando bien? –Pregunto él, y vos lo miraste.
‒ Si, aunque no esperaba pasar una tarde con un chico torpe, ni vos, seguramente con una chica porteña –Y el rio – la estoy pasando bien.
‒ Es verdad, no me lo esperaba, pero estuvo bueno, está bueno. – Sonreíste.
‒ Que lindo atardecer.
‒ El mar, el atardecer… nosotros –Dijo él y vos intentabas ocultar una risa.
‒ ¿Me queres besar? – Y el asintió, divertido, con una sonrisa, para que vos lo beses dulcemente, y él se entregue delicadamente al beso.

Un paquete de papas fritas Lays para cada uno con unas gaseosas, y que caminen yendo a la parada del colectivo, siguiendo con el juego, que ya quedaba poquito.
‒ Bueno, espero volver a verte –Dijo él.
‒ Eso espero, no te voy a olvidar.
‒ Yo menos – Que los dos sonrían divertidos, para que él te robe un beso.
‒ Ya llego –Te referiste al colectivo – Bueno, chau – dijiste y se abrazaron, como una gran despedida.
Vos subiste primero, entregando el boleto, te sentaste, y esperaste a que Pedro. Al ratito subió con una gran sonrisa, la que te contagio y rieron, para abrazarse.
‒ Jajajajaja, hola – le murmuraste vos.
‒ Jajajajaja somos lo más, hola –Te beso seguidamente – te extrañe.
‒ Ay yo también, aunque estuvimos así todo el día juntos, fue como: ¡Volve Pedro!
‒ Jajajajaja es verdad… Igual, estuvo bueno, ¿Quién tiene estos juegos? Solamente nosotros –Y que rían.
El viaje de vuelta a Mar del fue todo los comentarios que se guardaron en el día, y rieron, claro, porque se habían divertido mucho, y sin duda, iban a seguir haciéndolo.
‒ Me mandó un mensaje Zaira, a ver si nos faltaba mucho… Dice que quieren salir a cenar todos juntos. –Vos – Bueno, en realidad me dejo como cinco… se enojó, porque no le respondía.
‒ Pero es temprano todavía… Bueno, explícale Pau, ya fue.
‒ Si –Sonreíste, y te pusiste de costado para besarle su mejilla.
‒ ¿Y si seguimos con estos personajes? Vos no te tendrías que ir a Rosario, estaríamos nosotros dos solos, felices, y comiendo perdices
‒ ¿Y cómo viviríamos?
‒ Venderíamos pulseras de Macramé en alguna placita –Y rieron.
‒ Jajajajaja ojala fuera tan fácil –Lo abrazaste del cuello.
‒ Te amo, gracias por estos momentos tan locos. –Sonreíste y dejaste un beso en su nariz.
‒ Solo nosotros podemos –Y rieron – Yo también te amo, me divierto mucho con vos –Sonrieron, para besarse dulcemente…
Contentos, por tenerse.

Continuara…
¡Volviiiiiiiiiiiiiiii! Necesitaba este escape, después de muchos días, escribir, y compartirlo con ustedes.
Gracias por el aguante, estoy un poco complicada con los exámenes, pero hare lo posible para esta semana subir seguido.
¡Y espero sus comentarios eh!

JusPauliter.

3 comentarios:

  1. me encanto el capítulo,buenísimo!!!

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  2. Que lindo que volviste! te extañe! pero q bueno que este escape te hizo bien... el capitulo me encanto, no quiero que pau se vaya!!!! jajajajjaa amo tus novelas

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  3. muy lindo me encanto , espero el siguiente besotes

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