lunes, 4 de marzo de 2013

Capitulo 25


Tardecita lluviosa del día sexto en San Martin de los Andes, que por cierto, ya quedaba poquito.
Nos encontrábamos en una sala de estar, donde algunos jugaban a las cartas, otros formaban grupitos y hablaban, y otro simplemente escuchaban música.
Yo, me encontraba en el “hablar pavadas” con todas las chicas, hablábamos de cualquier tema: chicos, deporte y alguna que otra contaba que hacía ya seis días que no fumaban u otras que decían que se escondían para fumar… Y yo pensaba “¡Que minas rebeldes!”
¡Maduren!
Mientras seguíamos charlando dos chicos, a los cuales no había visto en la vida se acercaron a nosotras, el más castaño se acercó a mí. ¿Qué hacía?
- Chicas, ¿Podemos sentarnos con ustedes un rato? Digo, para conocernos – Sonrió el más morocho que nos miraba grupalmente, como eligiendo a alguna de nosotras para encarar, o algo así.
- Claro ¿Por qué no? – Dijo Celeste, una de mis compañeras.
Entonces el castaño se sentó al lado mío como si nada, lo que me hizo mirarlo un poco mal.
Zai me sonrió e hizo un gesto para que mire a Pedro que estaba mirando fijo a mí.
Gire, y le sonreí a la morocha que no pudo evitar una risita.
Lali: Bueno ¿Y cómo se llaman? Ni se presentaron – Dijo, divertida.
- Yo Esteban – Dijo el morocho sonriendo.
- Y yo Manuel – Dijo el castaño, y me miro, a lo que tuve que sonreír.
Esteban: ¿Y ustedes?
Lali empezó a señalar a cada una, presentándonos, por suerte no éramos mucho… Creo que éramos seis, nosotras cuatro: Lali, Zai, Rochi y yo y por el otro lado también estaba Cele y Romí.
Que ambas nos caían bien, eran las dos nuevas, es decir este año empezaron, la habíamos invitado a salir con nosotros varias veces, pero no se integraban mucho.
Estuvimos bastante tiempo hablando con los chicos, ellos nos contaron en donde vivían y con quien habían venido, nosotras también le contamos varias cosas.
Esteban era el más suelto, hablaba con todas nosotras y Manuel era un poco tímido, pero siempre acotaba a algo, se reía y me miraba de una forma que quedabas sin palabras.
Luego de divertirnos decidí ir al cuarto para ducharme y descansar un ratito.
Manuel: Un gusto conocerte, morocha – Dijo sonriente.
Sonrei – Lo mismo digo… Nos vemos.
Incomoda me largue del lugar, era un poco tímido… Pero lanzado como él solo.
Me duche tomándome todo mi tiempo, y luego me vestí cómoda para recostarme en mi cama y leer una revista, mucho no podía hacer y la televisión no la iba a prender.

40 minutos abran pasado que toco la puerta, nos encontrábamos discutiendo, porque claro… Siempre que nos veíamos alguna que otra pelea tenía que surgir.
El tema era que él se había puesto celoso, o eso intuía, porque él no me lo dijo.
Pero claro estaba que eran celos. Entro al cuarto, ni un “hola”, solo “Vine a ver qué te pasa, porque si espero a que vos vengas me tengo que quedar esperando varios días”.
Desde ayer no hablábamos, no porque no queramos, sino porque éramos los dos complicados, dábamos miles de vueltas y bueno, yo era un poquito histérica.
Yo no le dije nada, solo atine a asentir, no tenía ganas de pelear, menos con él. “¿No vas a decir nada? ¿Qué te pasa Paula?” Dijo, a lo que yo suspire y le respondí “No me pasa nada Pedro, solo que… No tengo ganas de pelear”
Luego él se enojó más, y empezó a pelearme más, a lo que yo le seguí la corriente y acá estamos…
Pau: Estoy harta Pedro… - Dije serena, después de varios minutos – Estoy harta de pelear con vos, y no digo que tengas toda la culpa vos, porque somos los dos… Pero no me gusta estar así. – Dije, con la voz quebrada.
Pepe: Yo… Te juro que hago todo para que no nos peleemos, pero… Me saca que hace dos días no hablemos y cuando tenemos tiempo en hablar y estar juntos vos te vas con esos dos flacos que apenas lo conoces. ¿Cómo queres que reaccione?
Pau: Cuando dijimos de estar juntos, nos pusimos de acuerdo en hacer nuestras vidas normales, sin rótulos ni compromisos ¿o no?
El asintió – Yo creo que no da que… Estemos juntos e histeriquees a otro.
Pau: ¡No estaba histeriqueando a nadie Pedro! Yo no soy así, no juego con dos personas. Sé que quedamos en que solo era un juego, pero yo solo juego con una persona, y sos vos.
El suspiro – Entonces…
Pau: Entonces no seamos tan complicados – Sonrei a medias – Hace más de diez años nos conocemos, creo que tenemos mucha confianza, entonces ¿Por qué no lo demostramos?
Pepe: Porque somos muy tarados – Sonrió – Me gusta la Paula madura
Sonrei – Alguien tiene que ser el maduro ¿o no?
Pepe asintió – Y a vos te queda muy bien el papel – Se sentó al lado mío, en mi cama.
Pau: Creo que… Si tocan la puerta y nos ven solos nos van a matar.
Pepe: Zai sabe que estoy acá… Dijo que nos cubría.
Pau: ¿Qué le dijiste? – Dije seria, con un poco de miedo.
Pepe: Jajaja tarada. Nada… Que venía a hablar.
Sonrei – Bueno, entonces… Digo, ya hablamos, y yo vine a dormir.
Pepe: ¿Me estas echando?
Pau: No, va no se… Al menos que quieras dormir en la cama de Zai.
Pepe: Yo pensé que me ibas a dejar dormir con vos. Lo merezco, por dos días sin hablarme.
Pau: Hey, vos tampoco me hablaste.
Pepe: Pero yo te toque la puerta para hablarte.
Pau: Si, cuando me estaba durmiendo.
El sonrió – Bueno, listo, dormimos un ratito.
Y se sacó las zapatillas para acostarse en mi cama.
Pau: ¡Pedro!
Pepe: ¿Qué?
Pau: Al menos déjame acostarme ¿no?
Pepe: Ah, si – Y se movió a un lado, dejándome lugar.
Pau: Me quiero tapar, tengo frio.
Entonces él se levantó de la cama para entrar en las frazadas y después acostarme con él.
Nuestras miradas sin querer, o queriendo, se chocaron haciendo que sonriamos los dos.
Pepe: Extrañaba estar así con vos.
Sonrei y deje un beso en su nariz, y baje a sus labios para después formar un beso cálido, lleno dulzura al cual él se acoplo y enredemos nuestras lenguas para profundizar el beso y así terminar abrazados, conforme con el beso.
Terminamos dormidos.
Sentí unas caricias por mi mejilla a lo que me hizo sonreír y acto seguido unos labios me invadieron.
Pepe: Dormimos mucho… Creo que deberíamos bajar. – Dijo en tono bajo.
Pau: Mmm, un rato más.
Pepe: Dale tonta… Si queres quédate, pero yo bajo. – Lo sentí levantarse.
Pau: No, espera – Me senté en la cama – Voy con vos.
Mientras yo me ponía las zapatillas él se sentó al lado mío.
Pepe: Pau…
Pau: ¿Qué?
Pepe: No, em… Que creo que deberíamos decirle a los chicos, digo a Rochi, Lali y Gas – Asentí – Es obvio que saben, pero por ahí se enojan que no le digamos ¿no?
Pau: Si, tenes razón, si yo estuviera en su lado los mataría – Sonrei.
Pepe: Jajajaja, bueno… Si sale el tema, se lo decimos ¿no?
Pau: O simplemente no nos escondemos delante de ellos y punto.
Pepe: ¡No ves que sos genial!
Pau: Ya lo sabía… Dale, vamos.
Me pare y me dirigí a la puerta, cuando estaba por abrir el me agarro del brazo y giro para que quede frente a él, entonces hundió nuevamente sus labios en los míos y formamos un beso dulce, luego nos sonreímos y salimos para abajo, donde seguramente el resto seguiría.

Continuara…
Hoooooooooolaa!
Muchas gracias por los comentarios, y sigan por favor, creo que es lo mas lindo que te llenen de comentarios :) 
JusPauliter.

2 comentarios: