Tardecita lluviosa del día sexto en San Martin de los Andes,
que por cierto, ya quedaba poquito.
Nos encontrábamos en una sala de estar, donde algunos
jugaban a las cartas, otros formaban grupitos y hablaban, y otro simplemente
escuchaban música.
Yo, me encontraba en el “hablar pavadas” con todas las
chicas, hablábamos de cualquier tema: chicos, deporte y alguna que otra contaba
que hacía ya seis días que no fumaban u otras que decían que se escondían para
fumar… Y yo pensaba “¡Que minas rebeldes!”
¡Maduren!
Mientras seguíamos charlando dos chicos, a los cuales no había
visto en la vida se acercaron a nosotras, el más castaño se acercó a mí. ¿Qué hacía?
- Chicas, ¿Podemos sentarnos con ustedes un rato? Digo, para
conocernos – Sonrió el más morocho que nos miraba grupalmente, como eligiendo a
alguna de nosotras para encarar, o algo así.
- Claro ¿Por qué no? – Dijo Celeste, una de mis compañeras.
Entonces el castaño se sentó al lado mío como si nada, lo que
me hizo mirarlo un poco mal.
Zai me sonrió e hizo un gesto para que mire a Pedro que
estaba mirando fijo a mí.
Gire, y le sonreí a la morocha que no pudo evitar una
risita.
Lali: Bueno ¿Y cómo se llaman? Ni se presentaron – Dijo,
divertida.
- Yo Esteban – Dijo el morocho sonriendo.
- Y yo Manuel – Dijo el castaño, y me miro, a lo que tuve
que sonreír.
Esteban: ¿Y ustedes?
Lali empezó a señalar a cada una, presentándonos, por suerte
no éramos mucho… Creo que éramos seis, nosotras cuatro: Lali, Zai, Rochi y yo y
por el otro lado también estaba Cele y Romí.
Que ambas nos caían bien, eran las dos nuevas, es decir este
año empezaron, la habíamos invitado a salir con nosotros varias veces, pero no
se integraban mucho.
Estuvimos bastante tiempo hablando con los chicos, ellos nos
contaron en donde vivían y con quien habían venido, nosotras también le
contamos varias cosas.
Esteban era el más suelto, hablaba con todas nosotras y
Manuel era un poco tímido, pero siempre acotaba a algo, se reía y me miraba de
una forma que quedabas sin palabras.
Luego de divertirnos decidí ir al cuarto para ducharme y
descansar un ratito.
Manuel: Un gusto conocerte, morocha – Dijo sonriente.
Sonrei – Lo mismo digo… Nos vemos.
Incomoda me largue del lugar, era un poco tímido… Pero
lanzado como él solo.
Me duche tomándome todo mi tiempo, y luego me vestí cómoda
para recostarme en mi cama y leer una revista, mucho no podía hacer y la televisión
no la iba a prender.
40 minutos abran pasado que toco la puerta, nos encontrábamos
discutiendo, porque claro… Siempre que nos veíamos alguna que otra pelea tenía
que surgir.
El tema era que él se había puesto celoso, o eso intuía,
porque él no me lo dijo.
Pero claro estaba que eran celos. Entro al cuarto, ni un “hola”,
solo “Vine a ver qué te pasa, porque si espero a que vos vengas me tengo que
quedar esperando varios días”.
Desde ayer no hablábamos, no porque no queramos, sino porque
éramos los dos complicados, dábamos miles de vueltas y bueno, yo era un poquito
histérica.
Yo no le dije nada, solo atine a asentir, no tenía ganas de
pelear, menos con él. “¿No vas a decir nada? ¿Qué te pasa Paula?” Dijo, a lo
que yo suspire y le respondí “No me pasa nada Pedro, solo que… No tengo ganas
de pelear”
Luego él se enojó más, y empezó a pelearme más, a lo que yo
le seguí la corriente y acá estamos…
Pau: Estoy harta Pedro… - Dije serena, después de varios
minutos – Estoy harta de pelear con vos, y no digo que tengas toda la culpa
vos, porque somos los dos… Pero no me gusta estar así. – Dije, con la voz
quebrada.
Pepe: Yo… Te juro que hago todo para que no nos peleemos,
pero… Me saca que hace dos días no hablemos y cuando tenemos tiempo en hablar y
estar juntos vos te vas con esos dos flacos que apenas lo conoces. ¿Cómo queres
que reaccione?
Pau: Cuando dijimos de estar juntos, nos pusimos de acuerdo
en hacer nuestras vidas normales, sin rótulos ni compromisos ¿o no?
El asintió – Yo creo que no da que… Estemos juntos e
histeriquees a otro.
Pau: ¡No estaba histeriqueando a nadie Pedro! Yo no soy así,
no juego con dos personas. Sé que quedamos en que solo era un juego, pero yo
solo juego con una persona, y sos vos.
El suspiro – Entonces…
Pau: Entonces no seamos tan complicados – Sonrei a medias –
Hace más de diez años nos conocemos, creo que tenemos mucha confianza, entonces
¿Por qué no lo demostramos?
Pepe: Porque somos muy tarados – Sonrió – Me gusta la Paula
madura
Sonrei – Alguien tiene que ser el maduro ¿o no?
Pepe asintió – Y a vos te queda muy bien el papel – Se sentó
al lado mío, en mi cama.
Pau: Creo que… Si tocan la puerta y nos ven solos nos van a
matar.
Pepe: Zai sabe que estoy acá… Dijo que nos cubría.
Pau: ¿Qué le dijiste? – Dije seria, con un poco de miedo.
Pepe: Jajaja tarada. Nada… Que venía a hablar.
Sonrei – Bueno, entonces… Digo, ya hablamos, y yo vine a
dormir.
Pepe: ¿Me estas echando?
Pau: No, va no se… Al menos que quieras dormir en la cama de
Zai.
Pepe: Yo pensé que me ibas a dejar dormir con vos. Lo
merezco, por dos días sin hablarme.
Pau: Hey, vos tampoco me hablaste.
Pepe: Pero yo te toque la puerta para hablarte.
Pau: Si, cuando me estaba durmiendo.
El sonrió – Bueno, listo, dormimos un ratito.
Y se sacó las zapatillas para acostarse en mi cama.
Pau: ¡Pedro!
Pepe: ¿Qué?
Pau: Al menos déjame acostarme ¿no?
Pepe: Ah, si – Y se movió a un lado, dejándome lugar.
Pau: Me quiero tapar, tengo frio.
Entonces él se levantó de la cama para entrar en las
frazadas y después acostarme con él.
Nuestras miradas sin querer, o queriendo, se chocaron haciendo
que sonriamos los dos.
Pepe: Extrañaba estar así con vos.
Sonrei y deje un beso en su nariz, y baje a sus labios para después
formar un beso cálido, lleno dulzura al cual él se acoplo y enredemos nuestras
lenguas para profundizar el beso y así terminar abrazados, conforme con el
beso.
Terminamos dormidos.
Sentí unas caricias por mi mejilla a lo que me hizo sonreír
y acto seguido unos labios me invadieron.
Pepe: Dormimos mucho… Creo que deberíamos bajar. – Dijo en
tono bajo.
Pau: Mmm, un rato más.
Pepe: Dale tonta… Si queres quédate, pero yo bajo. – Lo sentí
levantarse.
Pau: No, espera – Me senté en la cama – Voy con vos.
Mientras yo me ponía las zapatillas él se sentó al lado mío.
Pepe: Pau…
Pau: ¿Qué?
Pepe: No, em… Que creo que deberíamos decirle a los chicos,
digo a Rochi, Lali y Gas – Asentí – Es obvio que saben, pero por ahí se enojan
que no le digamos ¿no?
Pau: Si, tenes razón, si yo estuviera en su lado los mataría
– Sonrei.
Pepe: Jajajaja, bueno… Si sale el tema, se lo decimos ¿no?
Pau: O simplemente no nos escondemos delante de ellos y
punto.
Pepe: ¡No ves que sos genial!
Pau: Ya lo sabía… Dale, vamos.
Me pare y me dirigí a la puerta, cuando estaba por abrir el
me agarro del brazo y giro para que quede frente a él, entonces hundió
nuevamente sus labios en los míos y formamos un beso dulce, luego nos sonreímos
y salimos para abajo, donde seguramente el resto seguiría.
Continuara…
Hoooooooooolaa!
Muchas gracias por los comentarios, y sigan por favor, creo que es lo mas lindo que te llenen de comentarios :)
JusPauliter.
ayyy que se pongan de novios!!!jejeje
ResponderEliminarque lindo!!! como me gusta que esten bien!! un besoooo:)
ResponderEliminar