Lunes, como te odio.
Empezar la rutina, también odio.
Levantarme a las seis de la
mañana, desayunar rápido para después vestirme y arreglarme para el colegio.
Esperar a Pedro y cuando llegue caminar a casa de Gas, buscar a Zaira y los
cuatros llegar al colegio.
Primer día de clases.
Ver caras conocidas desde hace
años, y nuevas que esperaban integrarse al nuevo grupo.
Ver a las preceptora y que te
sonrían ampliamente por compartir otro año con vos (el ultimo), aunque a mitad
de año se les chifla y ni te saluda, a mí también se me chifla y ya no la
quiero ver ni en figurita. Seamos realistas. Al director y que me sonría en
forma de saludo, sonreimeasidenuevoynoexistismás
¿ok?
Ver al resto de los chicos llegar
y correr a Thiago para colgarme de sus brazos. Es que… Amaba molestarlo,
siempre.
Charlar esos diez minutos con
todos mis compañeros, y de repente todos eran buena onda con vos y eso estaba
bueno, en verdad estaba muy bueno.
No me imaginaba en Bariloche
todos separados, no, no da.
Que toque el timbre y que vayamos
todos al patio para formar. Era todo lindo, formar en ya la última fila, que te
miren como: ellos son los capos que
egresan este año. Guau. ¡Sí! Somos nosotros, y la vamos a romper este año.
En los siguientes minutos el
director nos dio la bienvenida a todo el colegio, deseándonos un próspero año
lleno de estudio y ganas. Ganas de estudiar y que no te lleves ninguna materia,
no de ganas de sentarte en el último banco y tirar cerbatanas, viste.
Oración a la bandera, una que
otras palabras más del director y asignación de nuevo aula, y preceptor.
Las siguientes horas
prácticamente no hicimos nada. Salvo copiar algunas expectativas de logro (las
mismas de todos los años) de alguna profesora que llego con ganas de romper
desde el primer día. Pero nada, como es el último año (ponía siempre la misma
escusa y no quería admitir que este año iba a ser la más traga del salón) las
copie sin problema.
Este año mí compañera de banco
era Zai, nos pusimos de acuerdo terminar juntas, como habíamos empezado en
primer grado. Que recuerdos.
Compañeros nuevos, ninguno, y
estaba bien así.
El timbre sonó para retirarnos y
a los cinco minutos ya estábamos afuera del colegio.
Pepe: ¿Nos juntamos a la tarde? –
Zai, Gas, él y yo caminando para nuestro barrio.
Zai: ¡Vengan a casa! Tomamos unos
mates.
Gas: Dale, yo les aviso al resto.
Pau: A Romí le vas a avisar vos
pillo –Reímos. Sus cachetes se pusieron rojos y yo lo abrace.
Pepe: ¿A qué hora Zai?
Zai: A las 16.00 ¿Les parece? Así
duermo algo.
Pau: ¡Ya siesta!
Pepe: ¡Que flojita! Pero si,
dale. A las cuatro.
Gas: Este también se va a
acostar, olvídate. –Pedro rio sobrándolo.
De repente me ya estábamos
llegando a casa con Pedro.
Pau: ¿Entonces me buscas para ir
a lo de Zai?
Pepe: ¡Cambiemos de rutina!
Búscame vos esta vez.
Pau: A vos te queda de pasada mi
casa nene.
Pepe: ¿Y? Dale.
Pau: 15.40 más vale que estés
listo.
Pepe: ¿Cuántas veces te tuve que
esperar porque no estabas lista?
Pau: ¡Soy mujer Pedro!
Pepe: Ahí está… ¿Y? ¡Que tiene
que ver!
Pau: Que las mujeres por lógica
tardamos más, nos tenemos que preparar más que los hombres.
Pepe: Despues te quejas que te
digo que no pueden hacer dos cosas a la vez.
Pau: Yo sí puedo. Y chau –Deje un
beso en su mejilla para entrar a casa. Ya había llegado.
Al entrar Delfi ya había llegado
ya que fije su mochila en uno de los sillones, deje la mía al lado de la de
ella y me fui al cuarto a cambiarme.
- ¡Hola Del! –Grite para que me
escuche.
Delfi: Hola –Grito y después de
segundos entro a mi cuarto- Hay tarta de jamón y queso en la mesada, yo no como
me tengo que ir para lo de Sara ya –Dijo alterada.
Pau: ¿Qué paso?
Delfi: En media hora está el
partido de las Leonas y lo vemos todas juntas. ¡No llegoooo!
Pau: Métele, no estás tan lejos.
Delfi: No si voy en bici. Se me
pincho hoy saliendo del colegio.
Pau: Ah, genial… Agarra la mía
boluda, yo salgo a casa de Zai no más y voy a pie.
Delfi: Ay, gracias –Dejo un beso
en la mejilla- Me voy Pochi, chau.
Pau: Jajajaja chau Pepi.
Almuerzo sola = aburrimiento.
Así que puse un poco de música
para mientras comer cantar y bailar mientras limpiaba. Era mucho más divertido.
Despues de terminar ponerme en la
computadora para ver qué onda mis redes sociales, Facebook, hacia banda no
entraba. No me interesaba tanto, pero a veces estaba bueno entrar y enterarse
de la vida de amigos o conocidos que hace bastante no vez. Y de molestar a tus
amigos que si vez todos los días, pero molestarlo era lo más lindo del mundo.
Y más si era a Thiago.
Cosa que me gustaba molestarlo.
15.30 llegue a lo de Pedro para
que me reciba Ana con una sonrisa.
Pau: ¡Hola Anita! –Nos abrazamos
- ¿Todo bien?
Ana: Si, todo bien. ¿Vos Pauli?
Pasa.
Pau: Permiso… Sí, todo bien
–Sonrei.
Ana: Ya lo llamo a Pepe se acostó
un rato. ¿Sabías que venias?
Pau: Si, nos juntamos en lo de
Zai.
Ana: Se abra olvidado –Reímos.
Pedro colgado.
Ella fue arriba para buscar a
Pedro y a los pocos minutos volvió.
Ana: Ahí viene –Le sonreí- ¿Cómo
empezaste el cole, Pau?
Pau: Bien, muy bien –Sonrei –Con
ganas.
Ana: ¡Ya el ultimo! –Se mordió el
labio sin poder creerlo. Yo asentí sonriendo- Es increíble cómo pasan los años.
Pensar que hace unos años atrás eran chiquitos y estaban nerviosos por empezar
el primer día de clases –Reí.
Pau: Me acuerdo, que momentos
–Sonrei.
En eso llega Pedro con una cara
de dormido tremenda.
Pau: ¡Que caripa eh! –El me
sonrió.
Pepe: Fo, me re dormí.
Ana: ¿Cómo no pusiste la alarma
si sabias que te venían a buscar?
Pepe: Que se yo… Me tire un rato,
no me quería dormir.
Pau: No te gastes Anita, no va a
cambiar jamás. Es un colgado.
Pepe: ¡Bueno eh! ¿Vamos?
Pau: Si dale… Nos vemos Anita
–Deje un beso en su mejilla.
Ana: Chau Pau.
Pepe: ¿De que hablaban tanto con
mi vieja?
Pau: No le digas “vieja” es
horrible Pedro –Lo rete- Se acordaba de cuando empezamos por primera vez el
colegio, todos con miedo… Y ahora terminando.
Pepe: Se puso melancólica.
Pau: Su bebe esta grande –Le
sonreí y el me miro con cara fea- ¡Que! Sos su bebe.
Pepe: Ja.
Reí – Eu, es verdad.
Pepe: Me chup…
Pau: ¡Que boca fea tenes! Con la
misma decís mama.
Pepe: Y con la misma te chapo.
Pau: Si, por mala suerte.
Pepe: Bien que te encanta.
Silencio.
Pau: No te banco cuando te haces
el canchero Pedro.
Pepe: En realidad no te bancas
que te deje sin palabras.
Pau: Sos insoportable. No me
dejaste sin palabras, solo que… Que-El rio fuerte- Sos un idiota. –Ya estaba
enojada.
Pepe: Jajajajaja nunca cambies
¿sí? Me haces reír muchísimo.
Pau: En cambio vos si tendrías
que cambiar así maduras un poquito. –Y él se volvió a reír.
Llegamos a casa de Zai en silencio
quien nos recibió con una gran sonrisa, y a mí con un abrazo (costumbre), nos
dejó pasar para el patio donde ya casi todos estaban charlando mientras
escuchaban música y tomando mate.
Pepe: Ah, gracias por esperarnos
eh –Dijo con gracia.
Pau: Es obvio que somos uno más
Pedro, no te esfuerce.
Pepe: Lo decís por vos, yo soy el
centro del grupo nenita –Y sé que lo dijo a propósito para hacerme enojar aún
más.
Pau: Pobrecito, déjenlo soñar un
poquito.
Thiago: ¡Están con todo hoy eh!
Pepe: Ella que se enoja por todo.
¿Te ayudo Zai? –Iba y venía con cosas para comer. Nadie se dignaba a ayudarla.
Zai: ¡Al fin uno se da cuenta!
–Reímos.
Continuara…
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