Al otro día ya estabas lista y
seis y cuarto saliste para la plaza que solamente a seis cuadras te quedaba. Lo
viste sentado en un banco un poco abrigado, porque esta mañana estaba fresca,
le sonreíste y él se paró para acortar los pasos que los separaban y darte un
beso dulce.
Se quedaron un ratito ahí
sentados sin saber qué hacer y después, cerca de las nueve salieron a una
confitería cerca para desayunar.
- ¿Puedo preguntar algo? – Él. El
café con leche y medialunas ya habían llegado.
- Si
- Em… Bueno, en realidad no sé si
es una pregunta. Viste que yo ahora, dentro de unas horas me voy, y no sé
cuándo voy a volver. Yo… Creo que me enganche con todo esto, con vos y… No sé,
no quiero que quede así, solo con unos besos. –Levantaste una ceja. Zarpado- No…
No pienses mal –Dijo con gracias, vos sonreíste un poco aliviada – Yo no sé qué
estás viviendo hoy, que es lo que pensas de mí, si seguís con tu amigo y
también me das besos a mi… O si te caigo pésimo pero a la vez me besas. Lo
único es que… Yo me enganche, o me estoy enganchando con todo esto. Y quiero
saber qué es lo que pensas vos. - ¿Tantas vueltas para preguntarte solamente
eso?
- Primero ¡sos un vueltero flaco!
–El rio nervioso- Segundo despreocúpate que me caes muy bien, tercero todo lo
que pasaba con Pedro quedo ahí, ya fue, porque yo también me estoy enganchando
con vos, pero a la vez… Es como que no quiero porque sé, que no se… Vivimos
lejos, y… Es complicado. – Tu sinceridad lo mata.
- ¿Sé que no se? –Se burló de tu
forma de hablar riendo. Vos le murmuraste un tarado- Asi que terminaste
todo con Pedro.
- Hace como unos tres días.
- ¿Y cómo lo tomo?
- ¿Normal? Digo, no éramos nada…
Le dije que quería tener algo más serio, y como sabemos bien con él no se podía
tener algo serio. Así que nada, le conté de vos. Se nos escapó un pequeño
detalle que vivimos a cuatrocientos km de distancia.
- ¡Nada! –Dijo con gracia- Bueno…
No sé. Vamos viendo, yo más o menos todos los meses voy a viajar, por el tema
de que mi hermano vive acá –Asentiste- En las vacaciones de invierno me vendré
las dos semanas, si es que estas acá… Vamos viendo.
- No creo que me vaya a algún
lado, va no sé. Igual, va a ser difícil.
- Tomémoslo como sin compromiso…
¡Acabamos de conocernos! Bueno, no tanto, pero digamos que mucho de nosotros no
sabemos –Asentiste- Salimos, nos conocemos y vemos.
- Sip –Sonreíste. Amabas la forma
de hablar.
Cerca del mediodía volviste a tu
casa, en esas horas que restaron hablaron un montón y de a poco se empezaban a
conocer. Te conto que pensaba estudiar algo acá en Capital, que le gustaba
mucho leer y escribir, así que seguro iba a estudiar algo relacionado con las
letras, era hincha y fanático de Boca y le encantaba escuchar bandas inglesas.
También vos le contaste mucho de tu infancia, y él se rio por cada locura que
hacías, le contaste que no sabías que
ibas a estudiar pero seguro algo relacionado con nenes, amas a los nenes. Se
despidieron con un beso largo, pero dulce, tierno y prometieron que se iban a
mandar mensajes vía whatsapp y llamar en la semana.
Volviste a casa, obviamente antes que Delfi entonces aprovechaste e hiciste unas milanesas de pollo con
ensalada de tomate y lechuga.
A la tarde te acóstate un ratito
y después le mandaste un mensaje a Zai que ibas para su casa, a contarle y de paso
a copiar si había deberes.
Cuando le contaste todo lo de esa
mañana mientras tomaban mate y vos copiabas lo que habían hecho hoy, vos te encargadas de tu mañana con Tomas. Hasta que en una de esas tocaron la puerta y quien se encontraba
detrás eran Gas y Pedro.
- Hey hola –Los saludaste con una
sonrisa.
- Hola Pau –Ese fue Gas quien
también te regalo un abrazo - ¿Todo bien?
- Si, ¿ustedes? – Dejaste un beso
en la mejilla de Pedro.
- Bien… Pasábamos a hacer tiempo
para ir a jugar ahora al fulbito –Le informo Pedro a tu amiga
- Pero si estaban ocupadas nos
vamos – Gas.
- Nah chicos, quédense Pau estaba
copiando lo de hoy.
- Ah cierto que se rateo hoy –
Gastón - ¿Y qué tal el pibe? – Vos reíste.
- Se llama Tomas, y bien, yo que
sé.
- Pero… ¿Qué onda?
- Nada, basta Gastón –Morías de
vergüenza.
- ¡Están saliendo! – Tu amiga
grita desde la cocina, vos te pones bordo, lo miras a Pedro y te sonríe. Gastón
empieza a gritar, felicitándote.
- ¡Un toque rapidita mi amiga
igual! –Y vos te ofendiste, pero él se rio y fue a abrazarte.
- Bueno, me voy –Informaste
después de tomar unos pocos mates.
- ¿Ya? –Tú amiga.
- Boluda desde las tres de la
tarde estoy acá –Y eran las siete menos veinte. Para ella nunca iba a ser
suficiente – Nos vemos Gas –Dejaste un beso en su mejilla.
- Dale Pochi, hasta mañana. ¿Vas
mañana no? –Reíste y asentiste.
- ¡Una vez falte, nene! ¿Mañana
me buscas? – Le preguntaste a Pedro.
- Si, y media estoy allá
–Sonreíste y dejaste un beso en su mejilla – Nos vemos.
- Chau.
Al otro día Pedro te busco como
todos los años para ir al colegio, y en ese trayecto no hablaron casi nada, te
planteaste que por ahí eran las seis y media de la mañana y que él seguía aun
dormido, o que había dormido mal, estaba de mal humor. Por las dudas no
preguntaste nada y por suerte cuando buscaron a Zai, ella estaba de buen humor,
y hablaron lo que les quedaba para llegar al colegio. La mañana por suerte se
te pasó rápido, estuvo tranquila y estuviste todo el día hablando con las
chicas.
En toda la semana no hablaste
casi nada con Pedro, te sorprendió su actitud, y hasta te asusto un poco. Le
habías preguntado si había pasado algo en su casa, o con vos, si capaz le había
molestado alguna actitud, claro que te lo negó y vos trataste de creerle. Pero
obvio que pasaba algo, es que con el resto hablaba como si nada, y cuando
tratabas de acercarte para hablar con él te cortaba el rostro y ponía una
excusa para alejarse de vos.
No hiciste nada, era su problema
si no quería hablar con vos, vos no ibas a hacer más nada.
Con Tomas estuvieron toda la
semana hablando por mensaje, y este viernes te llamo para contarte que en dos
semanas estaba viajando para acá, claro que te saco miles de sonrisas, tenías
esa necesidad de abrazarlo.
La semana que siguió te
concentraste en la escuela, las profesoras lo llenaron de trabajos prácticos y
evaluaciones para repasar lo del año pasado. A la tarde te hacías un lugarcito
para juntarte con las chicas y después volver a tu casa, ducharte, compartir
tiempo con tu familia, cenar y acostarte porque a la otra mañana te costaba
tanto levantarte.
Era sábado a la noche y con los
chicos decidieron juntarse en Distinto para que los chicos hagan un asado y las
chicas, ustedes, preparen unas ensaladas. Thiago se encargó de la carne y Pedro
de la leña mientras Cele había traído algunas bebidas y vos con Rochi habían
hecho un riquísimo postre.
Y a esos de las diez y media
estaban sentados en la mesa por brindar, a pedido de Thiago.
- Por la amistad que logramos
hacer.
- Para que no se corte – Completo
Rochi.
- Y por un futuro bueno, lleno de
felicidad –Romí.
Entonces chocaron sus vasos y
miles de sonrisas de les escapo, porque se querían y en verdad deseaban que
nunca se corte esa amistad.
Despues de cenar Gas con su
guitarra se hicieron escuchar y claro que cantaron un par de canciones todos
juntos. Siguieron tomando y riendo, sin pasarse. Y en eso te entro una llamada
de Tomas, entonces te alejaste un poco para hablar mejor.
- Hola Tomi –Tu sonrisa.
- Hola linda –Tu apodo, entre
otros- ¿Todo bien?
- Si, bien… Con amigos. ¿Vos? Te
extraño un poquito.
- Yo también en casa con amigos
jugando a la play. También te extraño y quiero verte ya –Sonreíste.
- Que lindo sos.
- Vos también lo sos. – Y te lo
querías comer a besos. Estos últimos días estaban en tiernos, ambos.
- ¿Y te queda para mucho con tus
amigos? ¿Son solo varones, no?
- Somos todos varones Pau –Él es
un dulce con vos, jamás te lastimaría.
-Ah, bueno –Entonces el rio de
vos.
Hablaron un poquito más y se
despidieron hasta mañana, porque seguro que al otro día se llamaban otra vez.
La joda siguió para rato, bueno
“joda” si ver a tus amigos chapando
desaforadamente mientras la música sonaba de fondo era “joda”. Lali y Thiago en
uno de los puf, Romí y Gas que habían dejado la timidez de lado y hacía rato no
volvían de la cocina cuando metieron la excusa de que iban a hacer café, y si
habían puesto la pava, el agua ya estaría hecha vapor.
Zai hacia media hora hablaba por
teléfono y reía fuerte, vos la miraba de reojo y la odiabas… No podía dejarte
sola. Bueno, sola no estabas. Cele, Pedro y vos estaban en un rinconcito algo
aburridos mientras charlaban de cosas cero importantes. Le pegaste el grito a
Lali que pare un poco y te indignaste tanto con lo que te dijo: ¿Para qué cortaste con Pedro? Estarías
haciendo lo mismo que nosotros. Claro que te enojaste, Pedro se rio, Cele
también. Es que Lali tenía una forma de tirarte como si nada la verdad, que le
importaba muy poco si a vos te molestaba o no.
Y ya empezabas a odiar a las
parejitas del grupo.
Cerca de las cinco aún seguían en
la suya y vos cada vez estabas más indignada.
- ¡Miren lo que parece! Parece
que hace banda no se ven… Son un asco –Vos.
- Si, la podrían ir cortando
viste –Pedro, tu amigo grito a la pareja del Puf.
- ¡Eso! –Y Cele pego el grito
para la cocina – Que la pueden ir cortando eh.
- ¡Tengan compunción con los
solteros, boludos! – Tu amigo.
- No jodan… -Tu otro amigo,
Thiago.
- También, para que nos juntemos
y terminen siempre así, chapando… No da –Vos.
-Es verdad loco, si quieren los
dejamos solos, nos vamos… Pero tampoco nos claven tres horas viéndolos chapar,
como si fueran tan tiernos – Tu amigo, vos reíste. Cele también. Y tenía toda
la razón del mundo.
Pero la pareja ni afectadas se
vieron que siguieron con lo suyo. Entonces como Pedro y a vos le gusta molestar
no tuvieron mejor idea que ir por un balde de agua fría (de esas que están del
patio y que están muy frías) para ver si la calentura que tenían estos chicos
se les pasaba. Cele que siempre está en todo primero se fijó si había batas,
mantas o unos abrigos, tampoco queríamos que se mueran de una pulmonía.
Entonces una vez que todo estaba
controlado, primero fueron a la cocina, obviamente que los chicos estaban muy
concentrados, y no precisamente haciendo el café. Pedro fue quien los sacudió con
agua y claro que los dos rieron, mucho. Entonces salieron para el living antes
de que los maten y empaparon a la otra pareja. Quien obviamente se separó
enseguida no entendiendo lo que había pasado.
Ustedes tres y después Zaira se sumó
se doblaron de la risa, y ellos un poco contagiados, sin poder creerlo buscaron
venganza. Fueron Thiago y Gastón quienes los agarraron, a vos y a Pepe sin
soltarlo, entonces los llevaron a la ducha y los metieron bajo un agua helada.
Y fueron ellos quienes rieron ahora. Vos y él no lo podían creer.
- ¿Qué carajo hacen? –Pedro.
Sacado. Vos sin reacción.
- Ah, ¿no querían divertirse?
Divirtámonos todos. – Gastón.
Y nadie dijo más nada. Los chicos
se fueron del baño, ustedes salieron de la ducha y muertos de frio se envolvieron
en una toalla.
- Nos salió mal –Dijiste riendo.
Pero él te miraba feo.
- Son unos tarados – Pero vos
reíste de nuevo, te causaba risa verlo enojado- Se quedan chapando y nosotros
ahí, como unos estúpidos.
- Bueno, ya está. –Sonreíste
amablemente – Nosotros también nos salimos con la nuestra –Y él te sonrió
divertido entonces chocaron sus palmas para reírse.
Decidieron volver cada uno a su
casa, Pedro se había enfrentado con Thiago, quien claro, no se quedó atrás.
Tenía razón en que se enoje un poco, pero tampoco la pavada, es que tenes un
amigo bastante calentón, enojón.
Zai, Gas, Pepe y vos salieron en
un taxi después de despedirse del resto.
Estaban muertos de fríos y
empapados, así que después de que te bajes le pediste disculpa al taxista, y
por suerte este era buena onda y les hizo saber que no había problema.
Agradecieron y después de saludar a Pedro entraste rapidito a tu casa.
Ducha rapidita para sacar el
frio, pijama de invierno (como te gusta dormir con este) y a la cama.
Continuara…
Ya se que me deben estar odiando, pero es necesario. Hablo enserio.
Te odio!! Jajaja tambien lo odio a Tomas q Pibe mas metido!!! Jajaja
ResponderEliminar