- Tengo frio –
Tu voz tembló.
Esta mañana del
día miércoles Pedro y vos se sentaron en el medio de la canchita donde el sol
se hacía notar, pero el frio era el doble.
- Vos sos la
que decidiste ratearte nena.
- Tampoco te
negaste mucho.
- Si de faltar
se trata no me niego ni loco- Reíste
- Estuvimos re
mal boludo. No les avisamos a los chicos.
- Vos
organizaste.
- ¿Ahora me vas
a echar la culpa a mí?
- Obvio. Che,
si queres vamos a Distinto, vas a volver a enfermarte y después me va a entrar
el cargo de conciencia.
- Si no es que
te enfermas vos también
- Cállate,
mufa.
- Dale, vamos.
Cuando llegaron
a la casa hacia más frio que estando afuera, entonces Pedro se las arregló para
juntar algún que otro palo para prender la estufa, mientras, vos preparaste el
mate.
- Vamos chico
Scout Jajajajaja.
- Jajajajja
tarada. Reconoce que soy un capito.
- Se, se.
Mates van,
mates vienen, charlas, risas. Nueve y media de la mañana y ustedes no dan más
del sueño. Entonces proponen tirarse en el puf. El tema es que hay solo uno,
sí.
- Hacete
chiquito nene, yo también me quiero acostar.
- Estoy hecho
un bollito boluda.
- Yo ahí no
entro.
- Sí que
entras, dale.
Bufaste y te
acostaste, entraste y él se burló de vos. Se taparon con sus camperas, porque a
pesar de la estufa que Pedro prendió el frio se sentia. Bastante.
- Necesito la
bolsa de agua caliente –Vos. Él se retorció de la risa, y te contagio.- ¿De qué
te reis tarado?
- De vos.
“Necesito la bolsa de agua caliente” Sos una vieja Paula.
- Discúlpame
pero toda mujer usa la bolsa de agua nene.
- Nada que ver,
mi mama y hermanas jamás.
- Bueno, ellas
son ellas. Yo soy yo.
- Y, sí.
- ¿No tenías
sueño? Dormí.
- Vos sos la
que tenías sueño, yo también, pero vos tiraste la idea de acostarnos a dormir.
- Pero tengo
mucho frio ahora.
- Sos
insoportable –Te odiaba por tener que levantarse a buscar unas frazadas y a
poner más leña al fuego. Vos reíste y le agradeciste cuando ya estaba a tu
lado.
- Pepe…-
Despues de unos minutos en silencio.
- ¿Qué? –Y te
lo dijo seco, sabiendo que algo le ibas a pedir.
- ¿No me
abrazas? –Tu frio estaba negado en irse. Claro que te abrazo, y un poquito se
aprovechó de la situación. Admití que te encanto que te abrace, además que
ayudo a que el frio no se sienta mucho.
Se despertaron
alrededor de las doce y media, vos fuiste la primera, y te levantaste porque tenías
hambre. Lo único que encontraste fueron unas masitas seguro re húmedas, así que
obstaste por despertar a Pedro e ir a comprar algo juntos o esperar a la hora e
irse cada uno a su casa.
- Eu ¿compramos
algo para comer? –Sin anestesia le gritaste. Pero no recibiste siquiera una
puteada de su parte - ¡Pedro!
Y ahí si
reacciono. Reacciono mal. Pateándote de arriba abajo, pero vos solo reíste.
- ¿Qué queres
Paula?
- Bueno hey, no
me dabas bola. ¿Compramos algo para comer? No hay nada acá, y me estoy
deshidratando.
- Boa. Ya va a
ser la hora de almorzar. Si queres esperamos y te invito a comer a casa. Mama
iba a ser ñoquis. ¡Feliz día ñoca!
- ¿Ñoca? Feliz
día. Y si dale, acepto.
- Jajajaja me mandó un mensaje Thiago a ver si
había pasado algo o sea… Entre nosotros que justo habíamos faltado los dos.
- Es un tarado
–Vos estabas en otra, un mensaje de Tomas te había sacado, estabas llena de
bronca.
- Jajajaja le
dije que habíamos dormido juntos y ya delira.
- Pedro, como
le vas a decir eso, boludo. Despues me lo tengo que bancar con sus preguntas.
- Bueno, hey.
Igual, creo que era un poco obvio.
- No, yo podría
haber dicho que había recaído, y estaba en cama. Y vos no sé, que tenías que ayudar
a tu viejo.
- No me la creo
ni yo. ¿Vamos yendo?
- Dale –Sonrei.
Cuando llegamos
a su casa Ana nos recibió con una sonrisa.
- ¿Todo bien
chicos? Qué bueno que viniste Pau
- Perdón que no
avise…Surgió. –Pedro.
- No hay
problema, suerte que siempre hago mucha cantidad. ¿Cómo les fue?
- Bien,
tranqui. ¿Papa?
- Debe estar
por llegar. Sentate Pau, ponete cómoda.
Sonreíste y te
quedaste parada, solo porque te quedaste charlando con ella mientras Pedro se
ponía algo más de entre casa.
Almorzaste con
los Alfonso y te sentiste muy cómoda, ayudaste a Ana a juntar y una vez que
ella y Horacio se fueron a dormir su merecida siesta decidiste.
Pedro vino de
la cocina con dos café.
- Te debo los
chocolates- Él también era goloso, empataba con vos.
- Suficiente con
que me hayas invitado a almorzar, estaba muy rico. –Él te sonrió.
- ¿Qué onda,
mañana es la fiesta Diferente, no?
- Sip. ¿Vas a
ir, no?
- Obvio.
Despues nos íbamos todos a casa de Thiago- El cumpleaños de tu mejor amigo.
- ¿Al final por
qué se decidieron? –El regalo.
- Creo que le
iban a comprar una campera de esas que usa él y algo más, pero ni idea.
- Ah, le
tendrían que comprar algo más. Una campera entre ocho… Es cualquiera.
- Si, le iban a
comprar algo más, lo que pasa que Rochi y Celes iban a salir a comprar, no
dijeron más nada, va no las vi más. –Asentiste.
- ¿Y ya
decidiste que estudiar?
- Creo que me
voy a quedar con producción televisiva. Toda la vida me gusto y bueno…
- Tenes que
estar conforme vos Pepe, no sea cosa que después te arrepientes y dejes.
- Es cuestión
de probar –Te sonrió- ¿Vos? ¿Futura organizadora de eventos?
- Así es –Sonrei-
Creo que me voy a Rosario. Papa averiguo por un departamento de un amigo, y
creo que le hace precio.
- ¡Ah Rosario!
- Ajam. Igual,
todavía no está confirmado, pero seguro que sí. Zaira sigue con la idea de
modelar así que nos vamos para allá.
- Claro, y yo…
Me muero, total.
- Jajajajaja
venite con nosotras tarado.
- Nah, me quedo
con mi mama –Reíste – Thiago y Gas se quedan acá igual. Las otras locas, ni
idea.
- Rochi se
queda acá para estudiar fotografía, Lali creo que la semana pasada se anotó en
una escuela de actuación… Y Romí y Cele ni idea.
- Creo que Romí
comento que se iba a La Plata, tiene familiares allá y aprovecha para hacer la
carrera de Abogada.
- Cele
profesorado de Historia, creo que también se quedaba. ¡No vas a estar tan solo!
- ¿Enserio que
se van a Rosario?- Todavía no lo podía creer.
- Sip. Masvale
que me visites, no estamos tan lejos igual.
- Me vas a
extrañar tanto –Te mordiste el labio sobrándolo.
- Vos me vas a
extrañar. ¿Quién te invita a ratearte? –Rieron.
- ¿Te das
cuenta que vamos a estar todos separados? ¡No quiero terminar el colegio!
- Jajajaja ¿sos
vos Pedro?
- Igual, lo
digo por ustedes.
- Ya se. Nos va
a ayudar, vas a ver.
- Seguro que
sí. Igual falta. Todavía nos queda este año, Bariloche, la fiesta de fin de
año, falta –Ambos estaban sonriendo ampliamente. Iban a disfrutar tanto este
año.
- Te juro que
tengo tantas ansias. El lunes va a ser genial.
- Los chicos se
querían poner en pedo, seguro que organizan para juntarnos en una casa y
quedarnos toda la noche para al otro día hacer quilombo.
- ¿Mañana
llegaban los buzos, no?
- Sí, creo que
Luna y Camila los iban a buscar.
- ¡Genial!
Quedaron
charlando por un largo rato hasta que decidiste volver a tu casa y salieron
juntos, ya que él tenía futbol.
Cuando llegaste
saludaste a tu mama y enseguida te atajo.
- ¿Dónde
estabas?
- Te avise que
me quedaba en casa de Pedro que me invito a almorzar.
- ¿Y por qué no
fuiste al colegio?
- ¿Eh?
- Me llamaron
del colegio que no habías ido, incluso una de las preceptoras te vio junto a
Pedro con el guardapolvo y la mochila.
Y que quieras
que te trague la tierra.
- ¿Qué mierda
te pasa por la cabeza Paula? ¡Ratearte! Te recuerdo que tenes dieciocho años,
estás haciendo pendejadas. Ratearte del colegio, con Pedro… ¿Pasa algo entre
ustedes?
- ¿Me estas
jodiendo, mamá?
- ¡No, Paula,
no! ¿Por qué?
- ¿Por qué,
que? Se nos pasó por la cabeza ratearnos y lo hicimos, punto. Y no tengo que
tener quince, o menos para poder ratearme. ¡No me jodas!
- ¿Con que
necesidad Paula? Si nos preguntaba no pasaba nada eh. Quede como una idiota con
el colegio, ¿con que necesidad me tienen que llamar? Y otra cosa… Teléfono,
computadora, salidas cero hasta la próxima semana. Y evita juntarte tanto con
Pedro, ese pibe esta hecho un desastre, ni siquiera sabe lo que va a hacer de
su vida, y para colmo te invita a ratearte. Ponete las pilas Paula, que es el
último año eh. ¿O también queres quedarte sin Bariloche?
Llena de bronca
te tragaste todo lo que le tenías para decir y te fuiste a tu cuarto, fuiste
seguida por ella al cuarto, y como te dijo te saco absolutamente todo. Celular,
computadora y otra vez te aviso que no tenías permitido salir, solamente a casa
de Zaira a conseguir los deberes, y nada más.
Te sentías la
mina más idiota del universo. Bronca, humillación, tristeza. Todo junto a lo
que te hizo llorar, y así estuviste como una hora acostada en tu cama sin hacer
nada más que enroscarte con tus pensamientos, llorar de bronca y odiar a tu
mama. Primero por ser tan mama, tan rompe bolas, te sentías grande, no merecías
un castigo de una adolescente. Claro que no lo merecías, pero seguías siendo un
adolescente, y déjame bajarte un poco: seguís siendo adolescente Paula. Claro
que te sentías como un adulto, digamos, porque te obligabas a tener más
responsabilidades, pero te la mandaste Chaves… Esa rateada fue de pendeja, de
adolescente. Y no te juzgo porque todos, incluso tu mama sigue teniendo esa
alma de niña y ni hablar vos Pau, que seguís siendo esa niña, no tan niña. Pero
en fin niña.
Lo que más te
preocupaba era estar incomunicada de Tomas, necesitabas hablar con él, después
de esa pelea que tuvieron hoy temprano, que se enojó cuando vos le contaste que
te habías rateado con Pedro, necesitabas contarle lo que te paso y también
decirle que tu mama te había sacado tu celular.
Lo que resto
del día saliste solamente una vez de tu cuarto para ducharte, saludar a Delfi y
a tu papa y volver al cuarto, antes avisados que no ibas a cenar. Ni hambre
tenías.
Continuara…
No hay comentarios:
Publicar un comentario