domingo, 26 de enero de 2014

Capitulo 96

Lunes por la mañana y te veías con tu uniforme, tu mochila, toda lista sentada en el sillón esperando a aquel amigo que te busco todas las mañanas del secundario para ir juntos al colegio. Unos seis años en los que se los vio caminar temprano, charlando o en silencio, peleándose o repasando alguna información para prueba o lección. Unos seis años de secundaria en donde todo era (y es) risa, en donde hubo miles de peleas, días en los que estaban todos separadas, porque llega un momento en donde no te bancas más aquella persona que tiene carácter parecido a vos, siempre pasa, y no solamente a vos, a todos.
Estas un poco sensible, y creo que es porque te diste cuenta lo poquito que falta para que se acabe el año, lo poquito que queda para disfrutar de todo esto: de las mañanas con todos tus compañeros, entre risas, jodas y larguísimas charlas, disfrutando de algún mate y esos bizcochitos que venden en el buffet que sin dudas, para vos, son los mejores.
Te diste cuenta que el año que viene tu vida daba un giro por completo. Te viste en la ciudad rosarina, junto a tu amiga Zaira, compartiendo departamento –y sonreíste – lo que van a disfrutar de vivir juntas, siempre quisieron hacerlo, desde chiquitas, y ahora se las ve organizando todo para el año que viene. Todo muy loco. Ibas a estudiar la carrera que siempre quisiste, ibas a cumplir tu sueño de poder diseñar por tu cuenta, teniendo ya un título, y a pesar de que ibas a extrañar muchísimo, ya querías estar allá, haciendo lo que te apasiona.

Tocaron timbre y por eso le gritaste a tu hermana que te ibas, para cerrar la puerta y encontrarte con un Pedro todo dormidito y con su sonrisa, esa que te gusta tanto, y que no queres admitir que te puede.
- Hola Pepin.
- Hola Pochin –Un beso sentido en tu mejilla para que salgan caminando a casa de Gastón. - ¿Todo bien?
- Sip, con sueño – Lo miraste divertida – Vos igual, por tu cara digo, re dormido –Y que rían.
- ¿Qué te haces la que me conoces? –Dice él.
- Te conozco Pedro, unos seis años yendo juntos al colegio.
- Ay si… Bueno, igual, no me conoces. –Y te mordiste el labio inferior sobrándolo.
- Lamentablemente sí.
- Muchos me quieren conocer, vos sos privilegiada
- Si Pedro, como digas.
Te miro de costado, pero vos te hiciste la distraída.  Entonces te abrazo por la cintura y dejo miles de besos en tu mejilla.
- ¡Pedro! –Dijiste entre risas, porque con su poca barba te hacia cosquilla – Basta eu
- Te haces la tarada, y me miras de reojo –Dijo divertido.
- ¿Yo? Las ganas de que te mire Pedro.
- Si vos, deja de hacerte la superada –Y revoleaste los ojos, acordándote de la pelea que habían tenido unos días atrás. Quien era más superado. Dos tarados.
- Vos te haces el superado –Y él rio para que vos también lo hagas – No empecemos porfis.
- Bueno. Igual, vos te haces –Y te mordiste el labio para que él ría y al fin te robe un beso, ese que lo seguiste, porque amas que te robe besos.
Llegaron a casa de Gas y a los cinco minutos estaban saliendo con Zai también para llegar al colegio.
Se encontraron con el resto de tus compañeros y amigos en el patio, todos estaban igual de dormidos, y la gracia que les causaba.
- Siento la nieve en mi culo. Volvamos –Te dijo Cele para que rían de nuevo. Cele fue una de las que vivía en l nieve cayéndose.
- Ay si, volvamos boluda –Y se abrazaron como nunca, pensando en que ese abrazo podría volverlas a llevar a Bariloche.
La mañana paso tranquila, a esta altura del año no poder pedir más, bueno, en realidad en todo el año no hicieron mucho que digamos. Disfrutaron de las profesoras buenas onda que querían saber cómo les había ido en el viaje, y contar las anécdotas que habían vivido, y no poder parar de reír. Llegar a un acuerdo con todo tu curso que antes de fin de año vuelvan a juntarse para compartir una cena, y claro que todos aceptaros, porque sin dudas, se iban a extrañar horrores.
Son las cuatro de la tarde y estas en casa de Lali, por tomar unos ricos mates que tu amiga estaba preparando, acompañado de una rica torta. Se extrañaban, por eso organizaron para pasar la tarde juntas, además de que vos tenías que comprar un regalo para Pedro, y como ella tiene más idea que vos, se ofreció a ayudarte.
- Bueno, ¿pensaste algo en regalarle? –Es el segundo mate que recibís y ella rompe el silencio después de unas carcajadas de ambas por el chiste de su papá que se perdió en el patio.
- ¿Alguna remera? ¿O una maya? Como ahora llega el verano…
- Boluda, eso se lo regalo yo. Jugate un poco… Aunque sea una remera de River, o alguna entrada para ver el clásico, juega este sábado.
- ¿La entrada?
- Esa es buena. Si queres le pregunto a Thiago, porque ni idea en donde se consiguen.
- Yo menos, dale.
- Por lo menos para averiguar –Y asentiste. La viste agarrar el celular y al ratito hablar y reír con su novio por teléfono.
La viste contar y que siga riéndose, para que después te cuente el chiste y vos rías. Después de que Thiago le de la dirección decidieron ir a la parada de colectivo para ir en busca de tu regalo.
- Me comento Thiago que por ahí te conviene comprar dos entradas, siempre una la dejan en descuento, una sola te va a salir mucho más caro… Y por ahí quiere invitar a alguien.
- Es que no creo que vaya solo, capaz que me conviene. –Y asintieron.
Cuando llegaron al lugar, sin dudas compraste dos entradas, la diferencia que había en llevar dos que una era enorme. Y a la media hora estaban devuelta en el colectivo, volviendo a casa de Lali para seguir con unos mates.
No habían ni calentado el agua cuando el timbre sonó, Lali fue a abrir y se encontraron con una Rochi con sus ojos cristalinos quien enseguida abrazo a su mejor amiga.
- Hey Ro ¿Qué paso? –Lali quien no dejaba de abrazarla. Vos te acercaste a ellas para saludar.
- Pochi – La rubia te vio y te saludo con una pequeña sonrisa.
- Hola Ro ¿Qué paso hey?
- Soy una tarada.
La dueña de la casa la invito a pasar, y ahora se encontraban devuelta en la mesa del comedor, Rochi con su vaso de agua y ustedes dos siguiendo con los mate.
- ¿Viste que ayer les conté que vino Gastón a casa a hablar?- Ustedes dos asintieron – Como no habíamos hablado mucho, hoy nos juntamos devuelta, en la plaza. Él no quería venir a casa, y yo a la de él tampoco – Frunció el ceño.
- ¿Y qué paso?
- Estábamos hablando, y… no sé, no sé cómo paso, pero llego Romina, le empezó a hacer una escena de celos a Gastón y empezaron a pelear – Vos cruzaste mirada con Lali- Yo… yo me quería ir, pero Gastón insistió en que no, en la que se tenía que ir era Romí
- Nah –Vos.
- Y le dijo que quería estar conmigo.
- ¿Y vos que hiciste? ¿Qué dijo Romina? – Lali.
- No, no sé. Salí corriendo de la vergüenza. Pero me fulmino con la mirada. No sé qué hacer, me siento horrible boluda…
- ¿Vos te sentís horrible? Si no hiciste nada –Lali.
- Pero yo estaba ahí, con Gastón, porque le dije que sí, que quería hablar con él, porque no se… para mí era necesario.
- Y bueno, si era necesario para vos Rochi, ya está. – Vos.
- Es que… Me siento como una puta barata. En vez de estar con Nicolás, estaba charlando con Gastón, y lo peor es que… Que si Romina llegaba diez minutos más tarde nos encontraba chapando.
- ¡Ay, Ro! –Dijo Lali sonriendo –
- No, es horrible. Romí es mi amiga.
- Boluda, hasta ella sabe todo lo que se quieren con Gas, toda la buena onda que tienen,  solo hacía falta que ustedes se dejen de joder, y por suerte Gas se dio cuenta. Además, no es que ellos estén casados o que tengan una relación de hace años –Vos. Y como veías todo fácil, pero vos sos tan complicada. ¿Contradictoria? Pf.
Estuviste hasta tarde en casa de Lali, todavía hablando de Rochi y de Gas, hasta que miraste la hora y te acordaste que tenías que volver a tu casa para hacer unos deberes, aquellos que te negaste a hacer hoy temprano, tarada.
Te duchaste y ayudaste a tu mamá a hacer la comida, cuando todo estuvo listo vos te quedaste esperando la comida en tu cuarto, mientras leías. Bueno “leías” porque también te mensajeabas con Pedro.
“Mueva la carnaza mamaza, mueva la carnaza mamaza” – Te cantaba Pedro mediante un audio a lo que vos te reíste, y lo odiaste. No podía escuchar eso.
“No Pedro, esa no” – Le dijiste que te cante, y bueno…
“ok
Va otra…
Decís que me porto como un chico… Pero nadie te ama como yo” –Y reíste al escuchar el audio.
“¿Te haces el tierno ahora? Después de mueva la carnaza mamaza. Asqueroso”
“Mueva la cintura hermosura…” Y que rías otra vez.
“Bueno, basta”
“Y que más por este amor. Y que más, y que más y que maaaas…No te rías de mi afinación”
“Jajajajajaajajaja sos todo. Me voy a cenar, adiós.”
“Te amo boluda, entrega morfi, Ana no cocina hoy”
“Cocinateeee”
“Te dije que te amo”
“Y boluda”
“Y que te amo”
“Yo tambn. Chauuu”
Y no te imaginas la sonrisa que le sacaste a tu amigo. Casi que se va a tu casa solamente para besarte muchísimo.

Continuara…
JusPauliter

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