viernes, 20 de febrero de 2015

Capitulo 198

Nuevamente esos nervios con mescla a ansias se presenta en mi cuerpo y no dejo de morder mi labio inferior y mirar cada un minuto el celular. Pedro quedo en buscarme y todavía no llego y las ansias que tengo no se las imaginan.
Enserio que no.
Fue cuando mi celular vibró avisándome que un mensaje había llegado que, después de enterarme de que Pedro ya estaba abajo esperándome, salí casi corriendo hasta su encuentro.
Mordí mi labio inferior y él me sonrió, se acercó para dejarme un beso dulce en mis labios y mirarme de pies a cabeza.
― ¿Qué? ¿Estoy mal? ¿Por qué me miras así? ¿Estoy muy arreglada? – no era para menos que lo bombardee a preguntas, y tampoco era para menos que él se me ría en la cara.
― Estas hermosa Pau –me besa – no entiendo porque te pones así de histérica. No es la primera vez que vas a casa a almorzar.
― Idiota no estoy histérica, estoy ansiosa. Además nunca almorcé con todos como hoy. ¡Ya te va a tocar! –Rió – encima va a ser peor, porque vas a tener que ir dos veces. Primero con mamá y después con papá. ¿Qué tul?
― A nadie beneficio la separación de tus viejos –largue una carcajada.
― Eso es obvio –bese su mejilla – Estas muy lindo –le sonreí y me miro.
― Deja de coquetearme que estoy manejando –reímos los dos. 
Silencio.
― Vos también estás muy linda –volví a mirarlo y le sonreí
― Deja de coquetearme que estas manejando- le dije y reímos.
― ¡Copiona! –largue una carcajada y aprovechando de que el semáforo se puso en rojo me acerque para tomarlo de sus mejillas y plantar un beso intenso en sus labios, separarnos y sonreírnos, como los dos tarados que estamos (y somos).
Hoy a la mañana desayunando –porque como habíamos quedado la noche anterior, él pasó a buscarme en casa de Lali después de una noche de películas, comidas y amigas, para después ir a casa y compartir esa cama de plaza y media y al otro día un desayuno que consistió en mates y unas galletitas Todys (la perdición de los dos) y también en un llamado de Ana invitándolo a comer, que termino siendo una invitación para los dos, porque al enterarse Anita que estaba conmigo lo obligo a invitarme. Y acá estamos, yendo a aquel almuerzo familiar de Los Alfonso.
Dale alegría, alegría a mi corazón… es lo único que pido al menos hoy – tarareo el comienzo de esta linda canción que empezó de la nada en la radio en sintonía, es Pedro quien me mira de reojo y me sonríe para que yo muerda mi labio inferior –y dale alegría, alegría a mi corazón… afuera se irán las penas y el dolor. ¡Amo esta canción! –y por eso subo el volumen y sigo con mi canto, mientras él me escucha y a veces hace una mueca de dolor –no solo él desafina- para reír un poquito y seguir con la vista al camino.
Y dale alegría, alegría a mi corazoooon-comenzamos el estribillo los dos- es lo único que te pido al menos hoooy. Y dale alegría, alegría a mi corazoooon y que se enciendan las luces de este amoooor.
― Y yaaaaaaaa veras – él largo una carcajada que me hizo contagiar – como se transforma el aire del lugar.
Y yaaaaaaaa veras – ahora la que rió fui yo- que no necesitaremos nada más.
Volvimos a cantar el estribillo y a reír de nosotros para que después, una vez de que estemos enfrente de su casa, el me bese dulcemente en medio de risas.
― Te amo tanto- le murmuro y él me sonríe para robarme otro beso.
― Yo te amo –me beso dulce otra vez – vamos  -dice y yo asiento, para bajar del auto, unamos nuestras manos y caminemos juntos hasta la puerta.
Fuimos recibidos por Fede y su hija Lucia en brazos, quien le saco una sonrisa enorme a su tío y una a mí a causa de esto.
― ¡Pau! Qué lindo verte-me dice Fede y yo le sonrió para abrazarlo un poquito. Su hermano ni lo saludo que ya tiene en brazos a su sobrina quien se escucha sus risas.
― Lo mismo digo Fede, hacía mucho no nos veíamos –y él asiente con su sonrisa y me hace señas de que pase. Mi novio ya me dejo sola. 
― ¿Todo bien?  -me pregunta mientras vamos caminando hacia dentro.
Se escuchan unos gritos de mujeres de felicidad, seguramente porque vieron a Pedro entrar con su sobrina.
― ¿Y Paulita? –Pregunta una Ana y yo aparezco detrás con mi sonrisa.
― Ya me abandono-digo divertida y mi novio me sonríe para que yo muerda mi labio inferior.
― Es que Lulu es Lulu-explica él enamoradísimo de “Lulu”
― ¿¡Cómo estás preciosa!? –Anita me abraza efusivamente y yo con alegría también me uno a este abrazo. 
― Todo bien Anita, ¿vos?
Y enseguida llegan las hermanas de Pepe para saludarme y que me lleven a la cocina, para que mientras ellas terminan de preparar unas ensaladas, yo les dé charla –digamos que no me hice rogar mucho.
Él hombre y dueño de la casa llega reclamando a su mujer que hace unos quince minutos está esperando que le lleve su vaso de vino y nunca se lo llevó, cuando se da cuenta que su hijo más chico llego a casa y con compañía o sea… Sí, yo. ¡Hola!
Claro que me pidió perdón y yo entre risas le dije que no había problema para dejar un beso en su mejilla y que él vuelva a reclamar su pedido a su mujer.
― Bueno, esto ya está así que… si quieren, váyanse ubicando en la mesa.
Aquella que ya está lista en medio del patio y que los integrantes de la familia se van acercando.
Es un sábado muy soleado, ideal para almorzar y pasar la tarde al aire libre. Ayudo a Caro a llevar una panera y cuando salgo es Pepe quien me sorprende atrapándome en sus brazos para dejar un beso en mi mejilla y yo le sonrío, porque me sonrió y soy copiona.
― Ah, volviste –le digo divertida y él ríe y yo río – tonto.
― Es que Lucia ya me cambio por su mamá –me dice mirando a su sobrina y a su cuñada Belén (si también estaba acá y… chan.
― Y ahora me buscas a mí, salí –le digo divertida y él ríe, yo me escapo de sus brazos para dejar la panera.
Espero que él se siente para sentarme a su lado, y al ratito que todos estaban ya sentados para Horacio con la fuente de carne, servirnos y comenzar con este almuerzo.
El que resultó muy divertido e interesante, cada uno tiene lo suyo y logra un clima muy lindo, como Ana hablándole a su hija Sonia que estaba orgullosa de que le estaba yendo muy bien en su local y un poco que la hizo emocionar, o como cuando Fede conto cuando su pequeña hija le dijo por primera vez “papá” y de cómo todos se emocionaron cuando la chiquita le dijo lo llamó así devuelta, y claro que Pepe le reprochó a su sobrina que ya tenía que decirle “tío” o “Pepe” y de cómo le había robado los privilegios de ser el más chico de la familia, de que ahora todos los halagos eran para ella.
Sus hermanos los bombardearon y yo en vez de defenderlo –como me lo pidió públicamente- no podía parar de reírme y repetirle mil veces que era un chiquilín.
Despues del postre (y de que más o menos me obliguen a no hacer nada) me quede en mi lugar, charlando un poquito con Belén que luchaba con su hija para que no agarre la pelota del perro.
― Hace un año y medio que vengo a almorzar o cenar y siempre lo mismo… No me dejan hacer nada –muerde su labio inferior negando y yo rio un poquito.
― Me siento una inútil –dije y ella rio – ya se van a cansar, acordate.
― Eso espero –me sonrió- ¡Lu! –reta a su hija que ya se la ve correr y yo sonrió nuevamente.  
― Es hermosa –y ella vuelve a sonreírme.
― No para nunca –muerde su labio inferior. Y la nena se acerca a mí mostrándome una de sus pulseritas de plástico.
― ¡Ay pero que linda! –Le digo a la nena- ¿me la prestas? –pero ella sale corriendo. Eso fue un “no” inmenso. Rio y su mamá también.
En ese momento llega Pepe y Sonia quien se sientan con nosotras y yo les sonrío.
― ¿Qué hace la peque? – pregunta Sonia, en cambio Pepe me mira y acaricia una de mis piernas. Yo le sonrío y enredo mi mano con la de él.
― Lio –dice su mamá y nos reímos todos – no para un segundo –la mira desde lejos. Está sentada arriba del perro que lo vuelve loco con sus orejas. Se nota que se llevan bien aunque la pequeña le haga la vida imposible.
― Así que Pau ya terminaste la cursada… –Dice nuevamente Sonia queriéndome sacar data.
― Por dos semanas –dije divertida – termine de rendir unos parciales de los primeros tres meses…. Como yo no estuve ese tiempo bueno, nos dieron una oportunidad de rendirlos ahora y no a fin de año que se te puede juntar con otros- ella asiente- así que, bueno, los rendí todos bien y en dos semanas vuelvo con todo, otra vez –sonreí.
― Mucho más aliviada –Dice Belén y yo asiento.
― Muchísimo –reí – soy bastante insoportable con este tema de tener todo al día –y escuche a Pedro bufar, por eso lo mire y le pegue suavemente en su mejilla para riamos los cuatro – y me jodía bastante, no estas nada tranquila.
― Bueno, yo tuve que preparar seis a fin de año, por el tema que tenía un embarazo muy avanzado y bueno –asiento.
― Suerte que tenes un compañero de facultad y cuñado tan bueno como yo ¿no? –Dice Pepe haciéndola reír, y que nosotras, junto a Sonia rodemos los ojos.
― Obvio Pepe, obvio –lo sobra y nosotras reímos.
Cerca de las tres de la tarde Pepe decide ir a pasear junto a mí, por eso es que nos despedimos de su familia y yo les agradezco a cada uno de ellos por el lindo momento que me hicieron pasar, ellos me prometen que no va a ser la única vez.
Estoy segura que lo van a cumplir.
Ya arriba del auto, él toca tres bocinazos a Anita y a Lucí que nos despidieron afuera, y salimos anda saber dónde.
― ¿Y dónde vamos? –pregunto después de unas tres, cuatro cuadras en silencio.
― Pensaba ir a la costanera –me mira y yo sonrío - ¿sí? Si no vamos a otro lado.
― ¿Por qué? Vayamos, me gusta –me sonríe – si queres pasemos antes por casa así preparo el equipo de mate.
― Dale –me roba un beso y yo lo separo enseguida.
― ¡Nene, estas manejando!
― Ah sí. –Muerdo mi labio inferior y le pego una piña en su hombro- te dije que me iba a sacar fotos de tus golpes ¿no? –reí.
― Creo que alguna vez me lo dijiste.

Una brisa suave corre haciendo que las hojas de los árboles se muevan suavemente y como tal bebe que le llama la atención todo lo que se mueve me quede mirándolas por varios minutos. Hasta que me topo con un castaño, ojos café que me saca del estado “cuelgue”, me sobresalta, y también me saca una de mis sonrisas. Besa suave y chiquito la punta de mi nariz y yo rodeo mis brazos en su cuello para arrimarlo más y que ahora su beso sea en mis labios.
― Hola, existo –me dice y yo muerdo mi labio inferior.
― Hola, sos feo –y él eleva una ceja para que yo ría un poquito y vuelva a unir nuestros labios- me colgué con las hojas de los arboles –muerdo mi labio inferior.
― Pensando en… -me encojo de hombros.
― En nada –frunce su ceño – enserio, estaba ida.
― Ok, prepare el mate –le sonrío y él se reincorpora para que yo también lo haga y nos sentemos uno al lado del otro. Me pasa el equipo de mate y yo elevo una ceja – dije que lo prepare, no que iba a cebar. –muerdo mi labio inferior con odio y él ríe para dejar un beso en mi mejilla.
― Lo pase re lindo hoy –le confieso mientras le paso el primer mate.
― ¿Si? –Asiento con una sonrisa- yo también… ¿Belén? ¿Se portó bien? –y largo una carcajada.
― ¿Por qué se tendría que portar mal mi amor? –ahora ríe él.
― Quiero decir si te dijo algo o… no sé, te hizo sentir mal –frunzo el ceño- como se quedaron solas por un ratito…
― Noo, nada que ver-le sonreí – me pareció re buena onda… tu sobrina es un amor, pero no me presto su pulserita –el ríe.
― Es hermosa –se queda mirando a la nada- obvio que más que vos
― Bueno, Lina también es mucho más linda que vos –reímos y yo beso su mejilla.
― Y mamá estaba re feliz –muerde su labio inferior y yo largo una carcajada.
― Anita es todo –le sonrío – es la mejor suegra.
― Seguro porque es mi mamá –reí y le pegue suavemente.    
― ¿Tendrá algo que ver? –y él asiente seguidas veces para que yo muerda mi labio inferior.
― ¡Obvio que sí!
Lo miro por un momento y él también me mira, para sonreírme y que me robe un beso para que yo ría y acaricie sus mejillas.
― Te amo – mordí mi labio inferior para volver a acercarme y besarlo tiernamente.
― Te amo –le murmure entre besos y después abrazarlo fuerte.
Lo es todo.

Continuara…


Yo.  
Dándole cierre a la familia de Pepe y a su amada (jajjjj) Belén. 
Comenten que cada vez menos para el final!!! 

JusPauliter 





3 comentarios:

  1. como que faltan dos capitulos y npo quiero que termine..! Muy lindo el capitulo! Me encantoo!

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  2. ya faltan dos que triste me pone pero entiendo que la historia debe llegar a su fin.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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