Porque ser histérica es una cosa, y otra muy distinta es tener que estar cien por cien segura de las cosas que suceden, y que pensas que pueden suceder. Porque siempre tener que pensar bien para dar algún paso, y eso a veces te juega en contra.
Bueno, no solamente a vos; a él, a tus amigos, al vecino, a los que leen tus vueltas, al Papa, a todos.
Es que necesitas estar completamente segura, para que después no te arrepientas y termines lastimándote a vos, y a tu ¿amigo
Ese que te apuro, que saco las dos rueditas de la bicicleta y te estampillo contra el piso, ese que te ama y que cada vez que puede (y que vos lo dejas) te lo demuestra. Y te lo dice.
Y aunque vos no se lo demuestres, aunque te negas a sentir, muy en el fondo (hondísimo) sabes que aquel loco que te quiere, te puede de punta a punta, que un poco lo que siente el, lo sentís vos, y que tenes miedo. Miedo a sufrir, miedo a perderlo (porque ambos tienen FLOR de carácter), miedo a la distancia (porque ya la viviste)… Miedo a que él no te entienda.
Que él no dejes de insistir, que te dejes cuando te roba besos (y que te sumes a estos también), te hace sentir mal, porque él no se lo merece.
…
Entraron comentando lo lindo que se sentia ir a visitarlos, ir a pasar un tiempo con ellos, hablar con ellos, cantar, reír, compartir… Querer.
Y todo lo que habían planeado, se vivió.
Al entrar se encontraron con una de las maestras, las cuales ya te conocía, y sabía que ibas a venir.
- ¡Pau! Qué bueno que hayas venido acompañada –Dijo la mujer la cual reconocías como Mercedes.
- Me pareció buena idea de invitar a Pepe –Le sonreíste – Ella es Mercedes una de las maestras, él es Pedro, un amigo
- Su novio –Dijo a la misma vez que aclaraste que era tu amigo, lo cual hizo reír a Mercedes.
- Bueno –Dijo con una sonrisa- ¿Quieren entrar a uno de los salones? Miren, los más chiquitos están en hora de lectura… Así que si quieren vamos a ver que hacen los de cuarto, supuestamente estaban en hora de música, pero no se escucha nada.
- Jajajaja donde vos digas Merce.
Finalmente entramos al mismo salón donde estaba Sebas, el cual al verme me sonrió y fue a recibirme con un abrazo, y que después cinco chicos más, lo que eran el resto, se abalancen para saludarnos con un abrazo, a los dos.
- Bueno, algunos la conocen a Pau ¿no? Ella es una amiga de la escuela, la cual en la última fiesta de integración nos ayudó muchísimo –comenzó Mercedes – Hoy nos vino a visitar con su amigo Pedro, para pasar tiempo con ustedes, ¿Qué les parece? –Y el barullo hizo presencia. La sonrisa de ambos también.
- Estábamos haciendo un poco de percusión –Dijo al fin el profesor que estaba detrás de su piano - ¿Les parece que sumemos a los chicos a la percusión?
- Noo –Sebas – Es que Pepe toca la batería ¿no? Nos va a ganar. –Y que rian juntos.
- Bueno, pero si quieren les enseño unos truquitos –Y se agrando un poquito.
Claro que todos estuvieron de acuerdo, entonces vos también te sumaste a las explicaciones que hacia Pedro, para que después el profesor comience a dictarnos algunos ritmos, y que entre risas logremos todos sincronizar alguna melodía.
Luego de aquella hora, la directora de la escuela reunió a cada chico en el patio para ser presentados, y que ustedes sean los encargados de pasar por cada grupo a saludar y charlar con cada personita, aquella que a ambos les dieron ternura, amor, pudieron darse cuenta los fuertes que se mantenían en cada situación que observabas, y no podías entender como gente los discrimine, los haga sentir inferior… Si con esas caritas, con esas risas, con cada palabra dulce que decían te pueden, te sentís bien, vivo.
Y las horas se les paso volando, cuando quisieron acordar ya se habían despedido de todos, y ellos, les cantaron en forma de agradecimiento por venir, por pasar un ratito con ellos, por hacerles sentir un poco de cariño.
- Chau Sebas –Pedro vio que vos estabas con él y se acercó.
- También te quiero a vos Pepe –Y lo abrazo – Ojo eh, no te hagas el vivo –Y le hizo seña, porque estaba hablando de vos- Más vale no la hagas sufrir – Y que quieras que te coma la tierra.
- Podrías ablandarla un poco para que me dé bola –Le susurro entre risas.
- Vamos Pedro, dale que llego tarde.
- Chau Pauli –Y que Sebas te abrace de nuevo – Espero de nuevo tu visita.
- Te quiero Sebas, después del viaje paso a tomar unos mates, y de paso te llevo el regalito de Bariloche.
- Te quiero mucho –Y te beso la mejilla para que vos le sonrías y que te retires de la escuela junto a Pedro.
Que comenten lo bien que lo habían pasado, y que él te acompañe hasta el local donde trabajas.
- Bueno, nos vemos después –Es que ya habían llegado.
- Dale, suerte. Despues te paso a buscar –Como anteriormente habían quedado.
- Te espero –Le sonreíste y entraste al local para que te encuentres con tu jefa: Vanina
- Hola, buenas tardes –Le sonreíste y dejaste un beso en su mejilla.
- Pau, buenas tardes, ¿Cómo estás? –Ella es una mujer joven, simpática, y con demasiada paciencia. El primer día de trabajo te diste cuenta de su paciencia.
- Bien, muy bien. ¿Vos?
- Bien, bien. ¿Un matecito?
Y que después de aquel matecito empieces con tu trabajo, el cual no era muy complicado: ordenar y reponer la ropa, y atender a los clientes de buen modo para que logres tu trabajo.
Ocho y media y llovía cuando vos te habías despedido de Vani para esperar a Pedro, el cual te aviso por mensaje que estaba llegando en taxi. Y al ratito llego a donde estabas vos: todavía en el toldo del local para que no te mojes. Pequeño chaparrón.
- Hola – Dijo con alegría.
- Pepe –Lo saludaste con un beso en la mejilla – Hubieras ido a casa directamente, yo buscaba los mc e iba para allá.
- No, esta vez los tengo que pagar yo. – Dijo.
- Pero me lo pagabas después Pedro, me sorprende –Y que él ría.
- Vamos, dale.
Suerte que había un mc en dos cuadras.
Suerte que en esas cuadras había muchos toldos de locales.
Suerte que llegaron y los atendieron enseguida (mucha hambre la tuya).
Suerte que tienen temas para charlar (esos que no son incomodos).
Suerte que te quiere, pobre flaco.
Suerte que no paro de llover.
…
¡Para! –Dijiste entre risas y él se contagió. Entonces paro.
El corría, llevándote tal bolsa de papa para que vos estés una cuadra diciéndole que pare, que tenías miedo, que te habías arrepentido de decirle que te alce, porque te dolían los pies (excusa).
Entonces dejo tus pies en el suelo y que vos te sientas mucho mejor.
- Ya se me estaba subiendo la sangre a la cabeza. –Te quejaste para que el ría. De vos, de las pavadas que decís - ¿Qué? –Dijiste aguantando la risa.
- No podes ser tan exagerada Paula –Y no podía parar.
- Basta hey. Vamos, dale. No quiero viajar enferma el miércoles. – Tan solo tres días.
- Ya es demasiado tarde, estás empapada.
- No me lo recuerdes.
- Ok, estas empapada – Y que él ría.
- Tarado.
Y que sigan camino.
Fue cuando se te cruzo por la mente lo que hace rato estabas pensando hace un rato, antes que él te pase a buscar.
Tal vez, valía la pena…
Tal vez, ¿Por qué no?
Tal vez, dejar de poner excusas tontas y…
- Pepe… - Tu voz temblorosa. Cuando te miro se te cruzaron miles de cosas por la cabeza, tal vez te estas equivocando, tal vez no es el momento… Tal vez sea todo mentira, tal vez… ¿Y si te jugas y dejas de decir “tal vez”?
- Dale, subí- Y que se agache lo suficiente para que vos subas a su espalda. Y que sonrías, y te aproveches de la situación para subir.
- Gracias –Le susurraste.
- Cortesía de la casa esta vez.
Y que sonrías.
- Que lastima. – Y tu vergüenza, mucha vergüenza que se hacía ver en tu rostro.
- ¿Por qué? –Se hizo él tonto.
- ¿Por qué, qué? –Vos también.
- Dijiste “que lastima”. ¿Por qué, “que lastima”?
- Yo no dije nada –Y sintió tu sonrisa, por eso te bajo y se dio vuelta.
- Sos muy histérica ¿sabes? –Te dijo. Su pelo estaba empapado, por eso sus rulitos están desarmados y su cara brillosa, la cuales bajaban gotitas. Su ropa empapada, al igual que la tuya.
- No hace falta decírmelo. Ya lo sé, todo el mundo me lo dice.
- ¿Todo el mundo? –Dijo divertido.
- Sí. Todos. Zaira, Lali, Thiago, Gastón… Cele, Delfina –Y que él ría – Falta que me lo diga el vecino y ya está.
- Bueno, solo faltaba que te diga yo –Dijo divertido.
- Si, igual, podías haberlo evitado. Aparte… ¡No soy histérica!
- ¿Ah, no?
- No. Que yo piense mucho…. Demasiado –Y que él ría- las cosas, que sea un poquito vueltera, no significa que sea histérica.
- Como vos digas. –Dijo divertido- ¿Seguimos caminando?
- ¿Tanto apuro?
- Vos fuiste la que dijiste que no te querías enfermar para el martes.
- Enferma o no voy a ir si o si, así que…
- ¿Así que, qué? –Y se acercó más a vos.
- Que… Que no te tenes que preocupar mucho –Y te sonrió divertido.
- ¿A qué queres llegar?
Continuara…
Si dejan comentarios, subo otro ahora :)
JusPauliter.
Que lindo capitulooo!! Subi otro! Me gustan estos capitulos tan tiernos
ResponderEliminaray dios es la novela más perfecta que existe, por favor subí otro, además de que mi segundo nombre es ansiedad, amo como escribís :)
ResponderEliminarsubiiiiiiiiii otroooooo
ResponderEliminarDale pau ponete las pilasss! Me encanta la nove soy @indivelimirovic
ResponderEliminarsubiiii otrrrrr0oooooooo
ResponderEliminarmuy bueno,seguí subiendo!!!
ResponderEliminarsubi otroooooo
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