Sonreír y agachar la cabeza, tu vergüenza y su sonrisa divertida. Que te pida perdón por ser tan oportuno y tus ganas de matarlo, primero por ser tan lindo, segundo porque no te podía preguntar eso, acá, ahora. No.
Que sientas tus mejillas un poco coloradas y que te apartes un poco de él para podes procesar bien lo que acababa de preguntar… Y decir. Una locura, según vos.
Sonreíste cuando él se levantó para irse, porque tu silencio lo incomodo, sabe que se la mando. Y lo queres matar, si la encaras, báncatela, chiquito.
Es sábado veintiuno del mes de agosto, media tarde y Pedro y vos se encuentran en tu casa, en el living, en los sillones después de tomar un café con leche y unos bizcochitos que el trajo. Un silencio y que el carraspee para que tu atención sea dirigida a él y sus facciones tensas.
- ¿Te puedo preguntar algo? – Y te pareció raro que no te lo haya preguntado sin haber pedido permiso. Entonces te diste cuenta que era una pregunta ¿seria? Asentiste, con un poco de miedo. - ¿Vos…Estarías conmigo? O sea, de esa forma –Y que gesticule con las manos para quedarte helada. Sonreíste – Sé qué… Por ahí no queres porque bueno… Es raro que… -Y estaba nervioso – Deja, me la re mande.
- Pedro. – Sonreíste, para que se tranquilice un poco, se lo notaba demasiado tenso, y eso a vos te ponía un poco divertida, es que no le habías contestado nada y ya sacaba conclusiones. Igualmente no es para menos, por tu cara de sorpresa cuando escuchaste aquella pregunta.
Y en realidad no tenías idea que responderle, como dijo es raro, digo, son amigos, y aunque a vos se te presentaron esas clases de cosquilla en la pansa, y él está totalmente hasta las manos con vos, la inseguridad se hace presente cuando se toca este tema tan… Complicado y especial a la vez.
Para vos, Pedro es una persona muy linda, tanto físicamente, pero por dentro es mucho más lindo, tiene esa manía de pelearte las veinticuatro horas del día, de molestarte, hasta te hace pagar un mc, pero el pibe siempre, siempre está, te escucha, te hace reír con sus chistes malísimos, te da paz, te completa… Si, te completa, aunque vos te niegues a todo sentimiento.
Un silencio larguísimo y que vos no tengas respuesta.
- Te amo – Te susurro.
Y si te quedaste helada hace un rato, esta vez te quedaste con la boca abierta, con esas sos palabras que te sonaban dentro de la cabeza, y te preguntaste si habías escuchado bien. Si, te ama.
- Pedro… -Dos veces diciéndole “Pedro” y el que te quiera matar sea él, podrías decir algo más, digo… como “yo también cosita linda, siempre lo hice” o un “Pedro ¿queres ser mi novio?” ¿Pedimos mucho, verdad?
- En realidad no tenes que decir nada si no queres… O no podes. Solo, eso –Dijo con una pequeña sonrisa. Y vos ni una sonrisa chiquita.
Esto es grave, no puede amarte, no puede preguntarte si queres hacerlo con él, no puede todo junto, es mucho, no podes procesar tantas cosas fuertes.
Según vos, aclaremos. (En esta banco a Pepe).
Un ataque de vergüenza y que él ría poquito, porque le das ternura, y vos te queres matar, sip.
- Pepe… No sé qué decirte – Nah, es que no se dio cuenta Pau – Yo…
- Mejor me voy. –Te sonríe y se levanta del sillón – Fue todo rápido, pero… Tenía que preguntártelo… Y decírtelo –Hace una mueca- Nos… Nos vemos.
- Para. – Menos mal que hablaste Paula, dios. – Para… Si, te la mandaste un poco, pero está bien que… Que me digas todo esto, que se yo, es lo que sentís y está bien. Y… -Como odias esta situación – Yo no quiero hacerte sentir mal Pepe. –Entonces él se puso un poco serio, se le borro aquella pequeña sonrisa que se asomaba- Te quiero, y la paso muy bien con vos, enserio –Sonreíste para no llorar – Necesito un poco de tiempo –Y tu voz se quebró. Él enseguida asintió.
- Esta bien… Yo, me voy. –Y él también sonrió para no llorar. Se sintió el pibe más pelotudo, declarando su amor, confiando en que le digas algo más que necesitabas un tiempo, confiando en que capaz, sentías lo mismo que él, que querías lo mismo que él.
Es que sos tan complicada, te cuesta muchísimo abrirte a una persona, te cuesta sentirte querida, y te cuesta querer también.
Claro que lloraste, porque después de rebobinar todo, te diste cuenta de lo que le habías dicho, de que te dijo que te ama, y que vos no sabes si lo amas como él te ama a vos, porque siempre pensaste en que no iban a llegar a esto, te confiaste en que el enamoramiento de él no llegue tanto como para amarte, y te sentiste rara, porque esa paz que sentís cada día aumentaba más, y…. Te sentís tan mal.
Una ducha larga, para seguir pensando en todo, y que cada vez te sientas peor. Que te propongas no pensar por un rato y que te pongas a leer aquel libro que habías empezado hace un día. Y que cuando llegue un whatsapp en el grupo que tenes con los chicos, Lali preguntando a ver si al final nos juntábamos en casa de Romí y que esta diga que a las nueve los esperaba, te agarro el apuro porque eran ocho y media. Te vestiste un poco más linda, y llamaste a tu papá para ver si te podía llevar. Querías evitar todo un viaje con Pedro a solas, es que no sabías que decirle, ni cómo actuar.
Para tu suerte tu papá justo estaba por llegar a tu casa, y no tenía problema en llevarte.
“Me lleva papá a lo de Romí, nos vemos allá.” Le mandaste un mensaje a Pedro avisándole, el cual no tuviste respuesta.
Nueve y media y estaban todos en la mesa del living, esperando el menú de Romí: Tacos. ¡Y como amabas tener una amiga que cocine como Romí! Va, todos aman que Romina cocine para ustedes. Y que cocine tan rico, claro.
- Un aplauso para la cocinera –Grito Lali y que todos la aplaudamos.
- Genia Romí. Están buenísimos –Dijo Pedro.
- Gracias –Ella y su sonrisa. Que la alaguen tanto la ponía feliz.
- Ya te podes casar –Dijo Zai, la cara de Gastón y que todos riamos – Hey, es el dicho rubio, tranquilo.
- Jajajajaja casi que se desmaya eh –Celeste.
- Vos y tus dichos Zaira – Se quejó Gastón para que nuevamente riamos.
Despues de la cena vos ayudaste a repartir el helado en unas compoteras, para que Celes lo reparta a cada uno de tus amigos, y que nuevamente estén todos sentados en el living.
- ¿Ya prepararon algo para el viaje? – Dijiste. 11 de septiembre y ustedes partían a Bariloche.
- Yo si – Dijo Rochi – Ya tengo casi todo armado, faltan algunas cosas.
- Están muy apuradas, yo no tengo nada –Dijo Pedro.
- Va a llegar el día del viaje y vos vas a estar armando la valija – Le dijiste divertida, él no lo estaba.
- Porque no me enrosco tanto como ustedes, ya tengo más o menos visto lo que voy a llevar. –Te respondió.
- ¿Estás diciendo que somos indecisas? -Dijo Lali con una sonrisa.
- Para nada – Y su tono irónico para que rían, vos no.
Y con la excusa de lavar los platos que habían usado te levantaste para cambiar un poco de aire, de despejarte un poco. Algo feo te producía cuando Pedro te miraba de aquella forma, como enojado, por eso decidiste alejarte un poco para calmarte. Y lograste hacerlo hasta que Lali se acercó para ofrecerte una ayuda.
- A vos te pasa algo –Que te saque la ficha de una.
- ¿Eh?
- Dale Pau, estas muy… callada –Y rio de vos - ¿Qué paso?
- Pedro… Se la re mando hoy a la tarde. –Y tu voz estaba un poco quebrada – Me dijo un montón de cosas… Y me confundió un poco, bueno mucho.
- ¿Lo mato? –Y sonreíste.
- No, mátame a mí por estúpida.
- ¿Qué te dijo? –Y te susurro.
- Que me ama – Una sonrisa de ella y una cara seria y de preocupación tuya- Y que quiere… Que quiere hacerlo conmigo –Levantaste una ceja.
- ¡Se te declaro boluda! –Dijo feliz, en susurro.
- Cállate. Me hizo sentir mal… Yo no sé si siento y quiero lo mismo que él La, me lo dijo todo junto y me hizo sentir mal, yo no pensé que… Que iba a pasar todo esto ¿entendes? Sabía que le pasaba cosas conmigo, pero no tanto como para que me ame. No quiero hacerlo sentir mal
- ¿Y vos, que sentís?
- Es que no se boluda… Es divino, me hace sentir bien, pero no lo veo como para un futuro novio, ¿entendes?
- Entiendo, y creo que tendrías que dejarte llevar por lo que sentis y pasa en esa cabecita –sonrío- abrite, si te hace bien como decís, abrite y sentí Pau, no podes vivir con un “me hace sentir bien” y punto. Y tampoco me vengas con un “somos amigos” porque hace rato dejaron de serlo.
- Es que sé que no duraríamos nada de novios Lali, vivimos peleando por pendejadas, imagínate lo que seria.
- Tuvimos una charla de esto… Y te repito, no perdes nada con probar. ¿Lo queres? Anda y habla.
- No es tan fácil.
- Vos lo volves difícil Pochi
Y en eso interrumpe Romí, suplicando que dejen de limpiar y que vuelvan al living con el resto, obvio que no les quedo otra que hacerle caso.
Siempre que hablabas con Lali te hacía sentir mejor, es que ella siempre tiene la posta cuando habla, y te aclara un poco la mente (y el corazón). Pero no te animabas a jugarte todavía, no cuando dentro tuyo por un lado decía que te juegues por tu amigo, y por otro moría de miedo por perder a un amigo de años por unos sentimientos confusos (por parte tuya, claro). Te diste el lujo de tomarte un tiempo para pensar bien, y no cometer un error.
- Pochi ¿Dónde estás? –Te dijo Thiago acariciando tu espalda, es que colgaste y tu cara no era la mejor - ¿Estas bien?
- Si –Sonreíste- ¿en que estaban?
- Que en enero vamos a ir devuelta a Mar del, porque después anda a saber por cuanto tiempo nos vemos. ¿Tus viejos no programaran otro viaje, no?
- No sé, pero que no rompan las bolas, yo me voy con ustedes –Sonreíste para que tus amigos también lo hagan. No te imaginas lo que te quieren.
- ¡Esa Pochi! –Festejo Gastón.
- ¿Y cómo se preparan para el martes los cumpleañeros? –Dijiste. Thiago y Rochi cumplen años el mismo día.
- Ansiosa –Dijo ella.
- Yo un poco bajón, diecinueve, boludo. –Rieron.
- No se nota nada mi amor –Su novia lo ama.
Cerca de las dos el taxi que compartías con tus amigos llego y se despidieron del resto para viajar cada uno a su casa. Y cuando llegaste a tu casa, Pedro se bajó con vos, porque siempre iba con la plata justa, y jamás llegaba a pagar hasta su casa.
- ¿Siempre vas a estar con la plata justa? Te congelas hasta que llegas a tu casa.
- Siempre me pasa lo mismo –sonrío chiquito – Bueno, chau –Dejo un beso en tu mejilla.
- ¿No queres un buzo? Le puedo sacar uno a papá.
- Esta bien, gracias –Y vos le sonreíste.
- Chau Pepe.
Continuara
JusPauliter.
No hay comentarios:
Publicar un comentario