miércoles, 13 de marzo de 2013

Capitulo 26


Por un lado estaba feliz, por el otro me quería volver.
Habíamos llegado hace media hora, y no tenía ni un poquito de sueño.
Estaba feliz de estar con mi familia de vuelta, es que… Debe sonar estúpido y de chiquilina, pero había extrañado un poquito. Tampoco lo había pasado mal.
Estuve todo el camino a casa taladrándole a mis papas lo lindo y copado que había sido ese viaje, que la había pasado genial junto a mis compañeros – y amigos -  que la ciudad era hermosa y que obviamente… ¡Teníamos que volver en familia!
- Me imagino que nos extrañaste – Me dijo obvia mi mama.
Yo sonreí – Nah…
Y fue mi papa que me levanto una ceja, mirándome por el espejo retrovisor.
Pau: ¡Ay, no sean pesados!
Miguel: ¡Te vas caminando! – Y freno el auto, me lo había dicho con tono de broma… O no.
Pau: Jajajaja ¡Papa!
Miguel: ¿Nada nos extrañaste? ¡Nada!
Y estalle de risas, porque ellos eran los padres más exagerados – y copados-
Pau: Bueno… Algo sí. Pero hablábamos todos los días, y además estaba con mis amigos.
Ale: Tiene razón, además ya es grandecita.
Pau: Nadie le saca de su cabeza que soy su nena.
Miguel: Siempre lo vas a hacer.
Sonrei, porque si… Porque amaba a mi papa y su ternura – aunque sea rompe aveces –
Ale: Nora nos espera a almorzar ¿Te vas a levantar? –Nora, mama de Zaira ( y Wanda) no sé si iba a estar muy despierta, pero obvio que iría.
Pau: No sé si me voy a levantar… Pero hace mucho que no almorzamos todos juntos, así que si, voy.
Ale: Buenísimo…
Al fin habíamos llegado a casa, al entrar sentí esa calidez y ese olorcito – todas las casas también tienen olores, como las personas – tan especial que tenía mi casa.
Pau: ¿Y la Pepo?
Miguel: Durmiendo – Sonrio obvio y yo le devolví el mismo gesto.
Entonces, solo porque a ella si la extrañe subí a su cuarto y me tire encima para despertarla – y molestarla – de una manera muy linda.
Delfina: ¡Paulaaaaaaaa! – Grito, enojada, dormida, prácticamente me amaba.
Pau: Jajajajaja ay hola chiquitita, ¿Me extrañaste?
Delfina: ¡No! Obviamente que no… Paula ¿Podes salir de arriba mío? Me estas asfixiando y estaba durmiendo, por si no captaste.
Pau: Jajajaja ay, pero que dulce – Amaba molestarla.
Delfina: Mama – Grito- Estaba durmiendo y Paula me despertó. ¿No sabes qué hora es nena? Son las seis de la mañana y es sábado ¡SABADO!
Pau: Ya sé que hora es y también sé que es sábado. Pero hace tanto que no te molesto. ¿Enserio no me extrañaste?
Delfina: No Paula… ¡Mamaaaa!
Y ella apareció riendo, porque también se divertía con nuestras peleas – no de esas que nos agarrábamos de los pelos y éramos capaces de decirnos cualquier barbaridad –
Ale: ¿Qué está pasando acá? – Dijo entre risas.
Delfina: Simple… Vino, se acostó arriba mío, me empezó a gritar a molestar cuando yo estaba durmiendo lo más lindo.
Ale: Bueno, al menos a vos te extraño.
Sonrei y me acerque a mama, abrazándola de un costado y dejando miles de besos en su mejilla, porque era ella, porque era mi mama y también la había extrañado.
Alejandra: Jajaja bueno, dejemos dormir a Delfi. ¿Vas hoy a almorzar a lo de Nori?
Delfi: Si, obvio… Cuando me levante voy a hacerte la vida imposible – me aviso y yo sonriente levante un hombro.
Pau: No importa, yo te moleste primero.
Y se mordió el labio sobrándome para después volverse a acostar.
Entonces con mama salimos de su cuarto y nos cruzamos con papa.
Miguel: ¿Vas a desayunar o después?
Pau: Quiero dormir un ratito… o tratar – Sonrei.

Terminamos de almorzar todos juntos. Estas juntadas me hacían muy bien. Hacía años que lo hacíamos y siempre la pasábamos muy bien.
El tema de conversación constante fue el de nuestro viaje, y con Zai tuvimos que dar hasta pequeños detalles de todo.
Y cuando estábamos terminando el postre me llega un bbm de Pepe.
“Pau J ¿Dormís?  Necesito de ti”
Y sonreí, porque sí.
“Hola Pepe, estoy almorzando en lo de Zai… ¿Qué necesita de mí?”
Obviamente que le iba a seguir el juego. A los pocos segundos me respondió…
“Mañana es el cumple de mama y no le compre nada… Y pensaba en que me podías ayudar a elegir, si queres”
“¿Yo? ¿Y por qué no Lu, Caro o Sonia? ¡Qué ganas de molestar nene!”
“Ok nena… Que mala onda”
Estalle en risas.
“Sos un tarado… Obvio que te voy a acompañar. ¿Me pasas a buscar por casa? Tipo 16.30”
“A esa hora estoy entonces… Gracias Pochi J
“De nada che”
Despues de terminar de almorzar nos fuimos con Delfi y Zai arriba. Entre ellas había una excelente relación, se llevaban muy bien, va entre las cuatro, nosotras tres y Wan, pero ella ya estaba en otra.
Charlamos y nos pintamos las uñas entre risas, y cuando les dije que me iba a casa, ellas obviamente protestaron.
Zai: ¡No te vayas!
Pau: Quede con Pedro que lo iba a acompañar…
Delfi: ¡Que lo acompañe la vieja! No seas mala onda.
Pau: Mañana es el cumple de Ana… Lo acompaño a comprarle algo y vuelvo para acá. ¿Van a estar?
Zai: Si, seguro – Sonrió – Por ahí venia Rochi y Lali a tomar mate, pero más tarde.
Pau: Buenísimo – Y no tenía muchas ganas de ir ahora – Bueno, dentro de un ratito vuelvo.

Toco la puerta y enseguida le abrí.
Pau: Hola Pepe – Dije sonriente y deje un beso en su mejilla.
Pepe: Hola Pochi. ¿Todo bien?
Pau: Si, muy bien, ¿vos?
Pepe: Bien – Y me sonrió - ¿Lista?
Pau: Si, báncame que le aviso a mi vieja… ¿Me llevas no? Lo menos que me merezco.
Pepe: Sos un Potus viviente – Nuevo insulto, pegado por unas amigas que conocimos en el viaje. Se la pasaban diciendo “sos un potus” para no decir “sos un inútil” –
Y largue una carcajada, porque sabía que me iba a llevar igual.
Entonces después de avisarles a mis viejos que ya me iba – y pedirle plata, por las dudas – Salimos con Pepe en su bicicleta.
Pau: ¿Tenes pensado algo?
Pepe: Tenía pensado una remera, pero después me entere que Fede y mi viejo ya le habían comprado y mis hermanas le regalaron una chalina con un par de aros.
Pau: ¡Y a vos te dejaron de lado!
El asintió haciendo cara de pobrecito y yo reí.
Pepe: Le iba a regalar una caja de alfajores, pero justo a ella se le ocurrió hacer dieta para la fecha de su cumpleaños y si aparecía con una caja de alfajores me la reboleaba.
Pau: Jajajaja prácticamente estas en el horno.
Pepe: Por eso llame a míster Paula, porque sabía que me iba a ayudar.
Sonrei – No sos nada sin mí.
Pepe: Bue, ponele.
Hice mi mejor cara de indignada y el estallo en risas y dejo un beso en mi mejilla. Tarado.
Pau: Entonces ¿Qué le vas a reglar? Sabes que este favor se te va a ser caro ¿no? – Le comente cuando habíamos llegado al centro de la ciudad donde había miles de locales.
Pepe: No se… ¿Una tostadora?
Y lo mire con cara rara - ¡Pedro! ¿Una tostadora? ¡Para su cumpleaños! Es obvio que se la van a usar todos, si no es que la queres para vos – Y largo una carcajada – Le tenes que comprar algo que ella quiera, que le guste y sea solo para ella.
Pepe: ¿Un anillo?
Pau: ¿No te va una pulsera? Con un anillo es como si te quisieras casar con tu vieja boludo.
Y rio de nuevo – Dale tarada. Vayamos por la pulsera.
Y pasamos por más de cinco joyerías y a él no le gustaba ninguna. Hasta que encontramos una linda, delicada y estuvimos lo dos de acuerdo en que a ella le iba a gustar.
Pau: ¡Al fin! –Dije con una sonrisa – Es hermosa Pepe, le va a encantar.
Y él me sonrió – Gracias… Por ayudarme y no odiarme tanto – Es que parecía una mina, no de decidía por ninguna.
Esta vez largue una carcajada – Ya te dije que te iba a salir caro – Era en broma, pero me gustaba provocar, por si no se dieron cuenta.
Pepe: ¿Ah, sí? – Y él no se quedaba atrás, porque siempre me seguía el juego.
Asentí con una media sonrisa – Obvio nene.
Pepe: Bueno… Puedo empezar por una Coca-Cola ¿no?
Sonrei – Prefiero una Fanta, pero dale, vamos.

Despues de tomar unas gaseosas nos volvimos para casa.
Pau: ¿Te quedas a tomar mate? Le digo a Zai que venga para acá. Iban las chicas. Y podemos avisarle a Thiago y Gas. – Dije rapidito, no aceptaba un no ni ahí.
Pepe: Y si no queda otra…
Pau: Cállate mala onda – Y le pegue en el hombro.
Y él me sonrió, de esa manera que no sé por qué razón se te aflojaban las piernas y te quedabas muda.
Pepe: Entonces… ¿Llamo a Thiago?
Pau: Dale, y ya que estas llama a Zai – Le dije sonriente
Pepe: Claro, manéjate.
Y yo largue una risita.
Fui a la cocina a poner el agua en el fuego mientras Pedro terminaba de llamar a los chicos.
Prepare el mate y él se apareció por detrás. Sonrei cuando sentí que su cuerpo se chocaba con el mío, porque él me abrazo por la cintura y puso su mentón en mi hombro.
Pau: ¿Qué haces Pedro?
Pepe: Tenía ganas de abrazarte – Y se separó rápido, sonreí y gire para verlo con la cabeza a gachas, porque seguro se moría de vergüenza.
Y me acerque para rodearle su cuello con mis brazos y quedar a pocos milímetros cercas, dejar un beso en su nariz y otro en su mejilla. Y cuando me miro me sonrió como hace un ratito y no pude no hacer nada al estar tan cerca. Deje tres besos dulces en sus labios, a los que él me devolvió y sonreímos sin decir más nada.
Luego suspiramos, porque nos encantaba besarnos.

Continuara…
JusPauliter. 

4 comentarios: