sábado, 18 de enero de 2014

Capitulo 94

La semana pasada subí un nuevo capitulo, pero estaba sin la lista. Para los que no leyeron c:

Miraste para un costado y sonreíste.
Bajaste el cordón de la vereda y subiste a aquella camioneta que esconde tantos viajes, tantas risas, y que hoy, obviamente no son una excepción.
Desde chiquita (según tus papás) amas a tus abuelos, y no es para menos, siempre te dieron cariño, siempre le hicieron la contra a tus papás cuando se hablaba de malcriarte, y siempre le vas a agradecer de estar acá, con vos, siempre.
Una risa se hizo presencia de ustedes dos (porque Delfi también subió con vos) cuando tu abuelo empezó a molestar a tu abuela que no le quería convidar un caramelo.
- Son para las nenas, che. Compre poquitos porque vos siempre los comes todo –Dijo la abuela y sonreíste– Aparte no podes comer muchas cosas dulces. ¡No te pases!
- Pero uno solo no me va a hacer nada.
- Despues no te quiero escuchar que te duele la pansa – Y reíste de nuevo.
Es sábado y tus abuelos las fueron a buscar a tu casa, para después buscar a tus otras dos primas: Vale y Luz, así almorzaban el asado que iba a preparar tu abuelo.
Cuando llegaron a aquella casa, la cual te invade de paz, fueron directo al patio, porque en octubre no hay una gota de frio. Y recordaste que quedan solo cuatro días para el cumpleaños de Pepe.
La ronda de mates empezó mientras tu abuelo hacia aquel asado.
- ¿Y qué me contas del viaje? ¿Genial, no? –Luchi, quien era tu prima mayor sabia de que se trataba ese viaje.
- Lo mejor que existe. Es buenísimo… Las excursiones, las previas, los boliches… Compartir todo con tus compañeros, es genial –Sonreíste.
- Que desastre debes haber sido Pochi –Dijo Vale, la cual tenía un año más que vos- En pedo todos los días –Y que rían.
- No cuenten tanto, que me dan ansias –Dijo Delfi.
- No te falta nada Del – Dijo Luchi.
- Estos dos años se te van a pasar volando –Dijo Vale y todas estuvimos de acuerdo.
La charla siguió, incorporando a tus abuelos quienes disfrutaban de ustedes, porque el amor que les tienen a sus nietas es enorme, son lo más importante para ellos. Y para vos también son importantes, son aquellos que siempre están, a la distancia (porque por desgracia viven lejos de tu casa), sabes que si precisas algo siempre te van a ayudar, que si te sentís mal, en especial tu abuela que te conoce de punta a punta te va a preguntar, aconsejar (si vos te dejas) y mimarte, como siempre lo hace. Sabes que con tu hermana y el resto de tus primos es igual el trato, por suerte no hacen diferencia en nada con sus nietos. Y eso lo valoras muchísimo.
- Bueno, ¿Y cómo andan los novios? –Tu abuela.
- No, no, no. No preguntes delante de mí. No me quiero enterar –Tu abuelo eterno celoso de sus nietas.
- Ay viejo. Tenes que saber que tus nietas ya no son nenas de diez años, que es normal que tengan novios
- Jajajajaja pobre abuelo –Dejaste un beso en su mejilla – Yo sigo siendo la nena de diez años abuelo –Y que tus primas, junto a Delfina rían descaradamente para que vos rías un poquito- Bueno, no de diez… De catorce, quince.
- Por favor, Paula –Luz.
- Bueno hey. Lo que quiero decir es que no tengo novio, así que puedo seguir siendo la nieta de diez años, si queres –Y él te sonrió para abrazarte de costado.
- Che Pau ¿Y ya tenes el departamento allá, en Rosario? –Vale.
- Si, la semana pasada papá ya lo reservo y la semana que viene tenemos que ir a verlo, a ver qué onda.
- ¿Y no te da miedo ir sola? ¿No vas a extrañar? –Tu abuelo.
- Extrañar seguro, y miedo no… Voy a estar conviviendo con Zaira, así que bueno, vamos a estar acompañadas. Pero claro que voy a extrañar… De vivir toda mi vida en casa, en la misma ciudad… Va a ser complicado, pero supongo que en un par de meses nos vamos a acostumbrar.
- Delfi feliz, que tiene a sus papas para ella sola –Dijo tu abuela.
- Tiene sus ventajas como no. A veces son infumables –Dijo Delfi para que riéramos.
La charla siguió mientras almorzamos todos juntos entre risas y anécdotas, porque siempre cuando se reúnen en familia siempre aparecen.
Es hora de siesta, y vos con tus primas y hermana se quedan en la sombrita, tomando terere. Tus abuelos respetan la hora de la siesta, y prometen que después se suman a ustedes para seguir compartiendo.
Siempre te llevaste bien con todos tus primos, pero con Vale y Luz te llevas sumamente bien, tienen mucha afinidad. Y con Delfi, a pesar de que son hermanas y hay algunas cosas que no se cuentan aprovechan para enterarse lo que vivieron este último tiempo, que no se contaron.
Te levantas para cargar devuelta el termo (ya van por el segundo) y en eso te llega un mensaje de Zaira.
“Pau, ¿Dónde andas?”
“Negri, estoy en casa de mis abuelos. ¿Paso algo? ¿Estás bien?”
Es que ni un “hola” te puso, y te preocupaste, sos así.
“Si, está todo bien. Solo avisarte que dentro de un rato nos juntamos con los chicos a comer en casa de Pepe. ¿Venís?”
“¿A qué hora?”
“Tipo nueve y media dijo que vayamos”
“Ah, genial. Dale… ¿Me buscas con Gas?”
“Dale Pochi, nos vemos. Besitos”
Hacía dos días que no se veían, porque ayer te tomaste el día para sacar las cosas de la valija, meter tu ropa a lavar y ordenar todo lo que habías traído: regalos, o cosas que valían la pena traerte. A Pedro lo habías visto bueno, el jueves a la noche cuando se quedó a dormir a tu casa, y sonreíste al recordar cómo fue eso. Es difícil sacar a tu amigo de tu casa, de tu cama… Sin que te vean tus padres.
Después de unos cuantos más tereres con tus abuelos, ellos las llevaron a sus casas, y después de agradecerle por haberles hecho pasar un lindo día bajaste con tu hermana a tu casa, la cual al entrar te encontraste con tus papas, de nuevo, discutiendo.
Miraste a Delfina y viste sus ojos cristalinos, entonces sin decir nada, entraste a tu cuarto con ella, prendiste el grabador fuerte poniendo un CD de Tan Biónica, para que los gritos de tus papas no se escuchen.
- Vamos, arriba, canta conmigo –Dijiste mientras la levantabas de la cama. “Música” empezó a sonar y vos fuiste quien empezó a cantarla. Y ella se sumó en el estribillo, y sonreíste, porque amas subirles el ánimo a los demás, amas ver a tu hermana con una sonrisa, y aunque lo que viste a vos también te ponía un poco mal, decidiste ocultar todo lo mal que te hizo escuchar eso, y levantar el ánimo de tu hermana. Y el tuyo.
Al ratito saliste para peinarte, porque faltaba poco para que te busquen Zai y Gas, fue cuando te cruzaste a tu mamá con unas lágrimas.
- Ma… ¿Qué paso?
- Na-Nada hija –Ella se secó las lágrimas y te sonrió a medias - ¿Delfi?
- En mi cuarto… ¿Por qué discutían?
- Pavadas… ¿Salís?
- Nos juntamos a cenar en lo de Pedro
- Bueno Pau, ¿precisas algo?
- No, no.
Ella dejo un beso en tu mejilla y te dejo sola en el baño. Un largo suspiro se te escapo y por fin pudiste aflojar todo lo que tenías guardado.
Tenes miedo. Miedo a que algo malo este pasando en la relación de tus padres. No te podes imaginar a ellos separados, no te imaginas que se odien, que destruyan la familia, te  negas a pensar cualquier cosa mala, los necesitas juntos, unidos, fuertes, sosteniendo la familia, como lo hicieron siempre.
Tu mamá te avisa que están Zai y Gastón esperándote entonces tomas aire, y con una sonrisa salís para reencontrarte con tus amigos.
Los saludaste con una sonrisa, y reíste del chiste fácil que hizo tu amigo, para después despedirte de tus papás y decirle por lo bajo a Delfi que cualquier cosa que pase que te llame. Ella te abrazo, y te murmuro un “gracias”. Ama ser tu hermana.
Y saliste caminando a casa de Pedro con tus dos amigos, los cuales no paraban de hablar, y vos, te dijiste que te tenías que despejar, entonces te sumaste a sus charlas y risas.
Cuando llegaron a casa de Pedro, el mismo los recibió, claro que te dejo para lo último, porque te quiso abrazar, y vos también.
- ¿Cómo estas Pepito? –Vos.
- Bien, ¿ustedes? –Dijo en general.
- Bien, tranqui –Dijo Zai - ¿Los demás? –El revoleo los ojos.
- Thiago y Lali no vienen… No sé, me llamo Lali que tenían una cena con la familia de él, que capaz después pasaban –Asentimos – Y Cele estaba en casa de un tío, dijo lo mismo que si llegaba temprano pasaba… Rochi y Romí al parecer venían.
- Están algo casados eh –Dijo Gas.
- ¿Algo? –Dijiste a coro con Zai para que rían las dos.
Las chicas llegaron, por eso están todos en el living esperando las empanadas que hacían unos quince minutos habían encargado en una rotisería.
- ¿Y las empanadas? –Dijo Pedro.
- Ya las pedimos… Igual, las traían… ahora –Dijo Rochi mirando el reloj.
Estuvimos esperándolas treinta minutos, entonces, Zaira llamo a la rotisería, lo que le dijeron que ya estaba saliendo el remesero.
Y así estuvimos más o menos una hora esperando las empanadas, Zaira llamo unas cuatro veces más, y en eso llego el flaco en la moto con las benditas empanadas.
- ¿Acá es donde tienen hambre? –Dijo el chico con una sonrisa, para que todos rieran
Lo primero que hicieron al abrir la puerta fue festejar, a los que el flaco después de disculparse se rio con ustedes. Y al fin, pudieron disfrutar de su cena.
Siempre la pasan bien, siempre. Esta noche no fue una excepción, y rieron mientras veían fotos del viaje que habían hecho juntos, acordándose de lo lindo que lo habían pasado, y de lo cuanto se extrañaran el año que viene.
Tus amigos se fueron a eso de las dos. Vos te quedaste porque Pepe te noto rara, y quiso hablar con vos, y aunque no hayas querido quedarte, sabias que te iba a hacer bien hablar con él.

Continuara…
Perdón mi ausencia, estaba sin computadora... Dejen sus comentario, creo que mas tarde subo otro. Sino mañana :) 
JusPauliter.

2 comentarios:

  1. muy bueno,seguí subiendo...

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  2. Me encantaaaaa !!! Que dulce es pedro. Que bueno que este el para esas charlas de descarga. Beso jus

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