Saliste corriendo para tu cuarto.
Punta de la cama, descalza.
Ese dedito chiquito, el más chiquito de tu pie te odio. Muchísimo.
Saltaste en una pata, gritaste, puteaste, y atendiste el
celular. Todo en orden.
‒ Hola –Dijiste todavía sin respiración. Sufrías.
‒ ¿Pau? – Tú amiga Lali - ¿Estas bien? –Pregunto extraña.
‒ No, me acabo de tragar la cama, el dedito chiquito, el del
pie, creo que me lo saque –Y que ría claro. Viste que desde la puerta te miraba
tu mamá divertida, porque claro te había escuchado gritar. Vos le hiciste cara
que sufrías, menos mal que tu mamá es médica.
‒ No te rías boluda, es lo peor
‒ Bueno, es que me atendiste con tanto sufrimiento que me
causo –Y reíste un poco – Además de tu dedo, ¿todo bien?
‒ Todo de veinte, ¿vos?
‒ Mmm, cinco, pero le pongo onda.
‒ Muy bien, hay que
ponerle onda.
‒ Si…
‒ ¿Che y la onda? –Dijiste divertida. Tu dedo esta morado.
‒ Es que te tengo que contar algo que por ahí, no se… no te
va a gustar.
‒ Que miedo. Dale, conta.
‒ Hoy temprano salí a correr con Rochi, como todos los días –Asentiste
– y no sé, nos desviamos para la plaza, la plaza de siempre. Y… estaba Pepe,
con Agustina
‒ ¿Hablando? ¿Solos?
‒ Si, hablando. Qué se yo, te lo tenía que contar… Pedro
como que estaba enojado y Agustina llorando, se hacia la pobrecita, te juro que
me da un asco la mina.
‒ Capaz fue a hablar por vos, va no sé. –El no saberlo te ponía
mal – Aunque con Thiago también está enojado, y aunque me dijo que era por
lastimarte a vos, creo que también le molesto un poco que justo sea con
Agustina.
‒ Es que, no puede boluda, fue la novia de su amigo por años
‒ Sí que se yo, se la re mando… Pero estaba en pedo.
‒ Que se yo… -Suspiraron – Por las dudas no vino a casa a
hablar o algo, yo ni en pedo lo voy a buscar, que se joda.
‒ Va a ir La, está hecho mierda sabes.
‒ Pero fue el quien se mandó la cagada… En fin, cambiemos de
tema, ¿A qué hora hay que ir a lo de Zai?
‒ Yo tengo privilegios y voy a cenar… pero según lo que le
dijo ayer a Pedro dijo que después de las once.
‒ Que chanta. Bueno, si queres hacemos algo a la tarde, le
aviso a Rochi y nos juntamos con las chiquis.
‒ Jajajaja dale, hace mucho no nos juntamos todas solas. Yo
le aviso a Zai, y que haga cadena.
‒ Dale Pochi, besos.
‒ Besos Lalita.
Cortaste y suspiraste.
‒ ¡Ma! Me duele el dedo –Le gritaste.
‒ Boluda, atendelo.
Son las tres de la tarde y todas ustedes están en el patio
de Lali reluciendo su traje de baño mientras toman sol.
Es la tercera vez que suena tu celular entrando una llamada
de Pedro, y la verdad que después de lo que te dijo Lali hoy temprano no sabes
que hacer, ni pensar, ni decir.
‒ ¿Y qué le digo? No puedo
hacerme la boluda y decirle “Hola amor, si todo bien… ¿Vos? ¿Qué hiciste
hoy temprano? Ah sí, invítala y nos juntamos los tres. Besitos, te amo”
‒ Ayy, me muero –Dijo Rochi
para que rías.
‒ No hace falta que te hagas la boluda, demostra que estas
un poco enojada, que se preocupe –Te dijo Romí.
‒ Esta bien –Suspiraste y atendiste – Hola.
‒ Hola Pau… ¿Cómo estás?
Te llame varias veces.
‒ Hola, bien, si vi,
estoy en lo de Lali y no escuchamos el celular.
‒ Ah, mándales saludos
a las locas.
‒ Les manda
saludos –Les comentaste a tus amigas - ¿Vos, todo bien?
‒ Si, te extrañaba por
eso llame…. Pero veo que vos no tanto. –Y sonreíste.
‒ Y… ¿Te soy sincera?
‒ No mejor no –Dijo para
que vos rías – Bueno, entonces te dejo, nos vemos después, en lo de Zai.
‒ Dale, adiós.
‒ Chau, te amo.
‒ Besitos.
Te mordiste el labio y cortaste, suspiraste.
‒ ¿No te dijo nada? –Pregunto Lali.
‒ No, era obvio. –sonreíste y levantaste un hombro.
‒ Bueno, fue… Despues hablan –Dijo Cele - ¿Nos metemos?
Y claro que no se discutió. Aprovechaste junto a todas tus
amigas el hermoso día caluroso que les toco dentro de la pileta mientras, como
siempre los juegos, las charlas y obviamente la risa no falto en ningún
momento.
Las amas, como a nadie.
Reíste y la corriste hasta su cuarto.
‒ ¡Stop! Propiedad de Delfina Chaves –Levantaste una ceja y reíste
divertida. Pendeja creída – Pasa, pero no te pongas cómoda. ¿Esta o esta? – Y te
mostro ambas remeras.
‒ La sueltita es más linda –sonreíste y te sentaste en su
cama, sabiendo que le iba a molestar -¿Cómo le vas a decir a papá que me habías
visto ayer con Pedro? Sabes cómo lo va a cargar, como le va a dar una de esas
charlas larguísimas diciendo siempre las mismas boludeces, que me cuide, que me
vigile, que me quiera y que si me ve llorar más o menos le corta las bolas –Y rieron.
‒ Pobre Pepe.
‒ Encima ahora que estoy un poco enojada con él, ay Dios,
Delfina.
‒ Y bueno, eso te pasa por no contarme… En cambio yo, te
tengo como cura en el confesionario –Y rieron.
A ella también la amas como a nadie.
Tu papa fue quien pego el grito para que se apuren, y bueno…
No les quedo otra.
Llegaron a casa de Zai
y después de que saludes a sus padres te sentaste junto a tu amiga y
hermana en el living charlando, de esas cosas banales que siempre tienen para
compartir.
Despues de cenar, vos ayudabas a Nora a secar los utensilios
de cocina que usaron para la cena cuando de la nada escucharon unas risas y las
voces de Pedro y Gastón, cuando quisiste acordar, ya eran las once y cuarto de
la noche.
Lo viste a Pedro, sentando en el living con una de sus
piernas en alto y frunciste el ceño.
‒ Hola –Tu sonrisa - ¿Qué paso? –Preguntaste y después dejaste
un beso en la mejilla de Gas y Pedro.
‒ Pedro que no da más de canchero –Comento Gas y vos te
mordiste el labio.
‒ Jugábamos a un picadito mientras veníamos con una piedrita,
y viste que no es lo mejor jugar con ojotas –Entonces viste su dedo gordo
sangrando
‒ ¡Ay boludo! No das más de bestia.
‒ Parecen que se pusieron de acuerdo, vos hoy temprano,
ahora él –Comento tu mamá que le pasaba una gasa con agua oxigenada en su dedo.
‒ Pero lo mío no fue nada a comparación de él –Te defendiste
– A mí no me pasaste nada, ma –Te quejaste, ahora celosa.
‒ Porque no fue nada, vos misma lo dijiste –Y rieron todos.
‒ Igual – murmuraste y Pedro te sonrío.
El resto de los chicos llegaron y ahora era todo bullicio,
risas… y tus padres con los de Zaira se querían rajar un tiro literalmente
literal.
Están en el patio, el grabador suena con buena música y hay
momentos que bailan. Están en una mesita, charlando acompañados de unos vasos
de cerveza y se permiten decir pavadas y
reír. Habías invitado varias veces a tu hermana para que se sume, pero claro
que ella dijo que no, estaba esperando a que tu papá le dé bola para llevarla a
quien sabe dónde.
Cuatro y media de la madrugada y decidiste volver a tu casa,
con unos tragos de más, pero consiente y alegre.
Despues de saludar a tus amigos, junto a Gas y Pedro que
ambos estaban igual que alegres que vos, decidieron salir.
‒ Bueno, nos vemos mañana –Dijiste agarrándote de él
‒ ¿No me vas a dar ni un beso? –Dijo divertido.
‒ Tengo sueñito… ¡Ah! Y estoy un poco enojada con vos –Dijiste
y te cruzaste de brazos.
‒ ¿Y que hice? –Dije divertido.
‒ No me dijiste que te viste con Agustina… Y me robaste a mi
mamá. –Él te miro sorprendido.
‒ Lo de Agus te lo iba a decir, y lo de tu mamá, ¿te la
robe? –Dijo confundido.
‒ Si me la robaste, te dio más bola a vos que a mí curándote
el dedo. Y te recuerdo que “Agus” fue la que se chapo a TU amigo.
‒ MI amigo se la chapo.
‒ ¿Ahora la defendes?
‒ No.
‒ Ok, mañana nos vemos –sonreíste gentilmente y le dejaste
un beso en su comisura para que después entres por la puerta del costado que
daba el patio.
Te sacaste las sandalias y te fuiste a acostar.
Sin pensar nada, ni enroscarte nada, morías del sueño.
Y ademas lo preferías así: no pensar.
Continuara…
JusPauliter.
Que lindo capitulo! me gustan esos celos chiquitos pero con reconciliación rápida jajajajajaj subi mas!!!!! jajaj
ResponderEliminarme encanto te mando besos y espero el siguiente
ResponderEliminarMuy bueno el capitulo,ojala hablen y no se peleen por culpa de esa.
ResponderEliminarBuenisimo, no me canso de decirtelo. Si en algunos no comento es porque si no me siento muy empalagosa diciendotelo jajajaa sos brillante jus! Besos candy
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