― Yo solo espero encontrar algún pibe allá, estoy re alone.
Levante una ceja y me mordí el labio inferior, para bufar.
Me aburren esas personas que necesitan a un hombre a su lado siempre, Zaira me
aburre porque es una de estás personas (igual la amo), creo que a mí me da
igual estar en pareja o no, obvio que estar de novia es re lindo, como también
estar sola, ninguno de los extremos son buenos, si te pasas, pero si lo sabes
manejar creo que está bien.
― ¡Ay, Zaira! Yo también voy a estar sola allá, no me
abandones por un pibe –Mi humor hoy es infinito, y aunque un poco su comentario
me molesto, sé disimularlo… O eso es lo que creo.
Es jueves por la tarde del primer mes del año, estamos en el
día veintinueve y en tan solo dos días me estoy yendo con esta morocha que
está enfrente de mí para Rosario, donde me espera prácticamente una vida nueva…
bueno, no con tantos cambios pero si importantes.
Hoy la obligue a que nos juntemos para organizar algunas
cositas que habían quedado, como si ella llevaría el secador de pelos, si
llevaríamos las dos la planchita del pelo, y también si tenía lugar en su
valija para unos zapatos que no me entraban. Por suerte entraron en la valija
de ella.
― Bueno, pero vos al menos cuando venís para acá te está
esperando Pedro, o te va a visitar… ¿no?
― Eso espero – mi labio inferior fue mordido otra vez. Moría
de nervios, no sabía por cuanto no lo iba a volver a ver y un poco me molestaba
esa idea, y a él también
― Me imagino que hacen despedida, ¿no? – dijo ella,
divertida y yo me mordí el labio inferior (si, otra vez) y negué con la cabeza.
La mina se pasa.
― Obvio que sí, si vamos a hacer la cena, esa es la
despedida. –La cena de mañana con los chicos, porque hoy ceno con mi familia.
Es necesaria la despedida. Sí.
― Tarada, la despedida con Pepe… ¡No le vas a cortar el
mambo, pobre flaco!
― ¡Ay Zaira! No sé –mi timidez. Odio hablar de estas cosas,
de las cosas que le encanta hablar a ella- Obvio que ya me dijo de hacer algo…
Te juro que está insoportable. ¡Quiere estar todo el día conmigo! Dame un
respiro flaco –Repetí lo que le dije hoy temprano cuando me dijo de hacer
algo a la tarde, si, un poco enojada. Es que no me gusta estar pegadísima,
suficiente que nos juntamos todos los día a hacer algo, para, también quiero un
espacio para mí.
― ¡Ay Pau! Pobre Pepe. Después no te quiero ver allá,
llorando porque lo extrañas. Disfrútalo, que en solo dos días nos vamos.
El problema es que recién cuando este allá me voy a dar cuenta, lo cuanto que lo voy a
extrañar, y si, ya sé, no me digas nada, soy una tarada.
― Es que esta re pesado gorda, estos días no lo banco mucho,
pobre. Encima yo que estoy con todo esto, y viene el todo romántico a decirme
que no quiere que me vaya, que me va a extrañar y que quiere pasar el tiempo
conmigo, y todo así… -Ella me está mirando con esa sonrisa de tarada, enamorada
del amor. Y yo solo sonrió, porque también estoy enamorada, pero no me va
mucho.
― ¡Es un dulce! Yo que vos me entrego con moño y todo –Dijo divertida
para que ría, mucho.
― ¡Zaira! –Reí – No podes boluda.
Estamos en su cuarto, yo la ayudo a elegir la ropa que se va
a poner hoy a la noche, ella también tiene cena familiar, y a la hora de elegir
ropa es muy indecisa. Nada que ver a mí (ponele).
Me recuesto en la cama de mi amiga mientras ella me comenta
que por ahí se iba a planchar el pelo, cuando me llega un mensaje de él, y sonrió,
porque es él.
“¿Pelis y helado? ¿Te va?” –sonreí.
“Tengo cena con la familia… Pero después te mando un msj así venís. ¿Sí?”
― A mí me gusta más como lo tenes así, con las hondas, pero
como quieras Zaichu.
― Ay no sé qué hacer boluda. ¡Ayúdame! –No, no me toma el
pelo.
“Te amo” – basta, me supera su ternura, por eso mi sonrisa. Yo también
te amo.
― Déjatelo así, te queda re lindo. –Me miro insegura y bufe,
para que ella ría – Enserio boluda.
“¿Estás en tu casa? Capaz paso a dejarte unos besitos” –Yo y
mis ganas de verlo. Ojo, no me va la ternura. JA.
“Estoy, veni” –Sonrei y mire a mi amiga. Me la encontré mirándome,
divertida, expectante.
― ¿Qué? ¡Ay! ¿Me estabas hablando? Perdón –Y ella rio – Era Pepe
― ¡Me jodes! –Era tan obvio. Yo reí, poniéndome un poco
colorada – Te preguntaba a ver que te ibas a poner vos.
― No tengo idea, algo tranqui. ¡Ay no sabes la pancita que
tiene Luz! Todavía es chiquita, pero se re nota –Dije, feliz.
― Ay, qué lindo. Yo no veo la hora de que Wanda concrete y
me dé un sobrinito –Dijo con tono soñadora para que yo ría – Hey, es hora, hace
mil que están juntos. –Y asentí, era verdad, hacía más de tres años que están
juntos.
― Bueno Zaichu, me voy así paso por lo de Pedro y después me
voy a preparar para la cena –Ella me asintió, sonriente.
― Dale Pochi, ojito eh –Me mordí el labio sobrándola, para
que ella ría – Mándale saludos –Sonrei.
Después de un abrazo gigante, porque siempre se nos da de
despedirnos con un abrazote, aunque sea por unas horas, salí caminando para su
casa, y cuando pase por la mía me lo encontré a mamá regando, le dije que iba
para casa de Pepe, y seguí camino.
Golpee tres veces la puerta con mi puño y a los cinco
segundos se abrió para encontrarlo detrás de está con su sonrisa, esa tan linda
que me contagia.
― Hola –Me abrazo por el cuello y sonrió al verme sonreír de
nuevo.
― Hola –me beso dulce y corto - ¿Cómo estás? – murmuro para dejar otro beso.
― Bien, ¿vos? –al fin nos soltamos, bueno “soltamos”. Me
tomo de la mano para entrar a su casa, y cerrar la puerta - ¿estás solo?
― Mmm nop –dijo y yo sonreí – Eeem…- lo siento un poco
nervioso y me preocupas.
― ¿Estás bien? –Le pregunto de nuevo.
― Si… Mamá, me pregunto, a ver si… - Y la susodicha apareció
con su sonrisa para que me aparte un poco de Pedro que estábamos bastante
cerca, y que sonría.
― ¡Paulita! –Su alegría y que ria, divertida, para abrazarla. Ella
siempre tan dulce, como él - ¿Cómo estas hermosa? Justo le preguntaba a Pepe
por vos… Hace mucho no venias –Sonreí.
― Es verdad, hacia bastante no nos veíamos ¿Todo bien Anita?
― Si mi amor, todo tranquilo –Sonreí - ¿Queres tomar mates? –Me
voltee a ver a Pedro, y… no sabía qué hacer.
― Eh… En realidad pase a saludar, ya me tengo que ir Aní,
pero antes de que me vaya paso a tomar mates, enserio –Dije y me lo propuse.
― Esta bien… Bueno, ya me voy, pero ¿te puedo preguntar
algo?
― Mamá… No seas pesada –Pedro y sonreí.
― Esta bien –Murmure, tengo miedo. Mucho, no sé con qué va a
salir preguntando.
― ¿Pregunto? –Reí y asentí. Pedro se mordía el labio
inferior - ¿Es verdad que están de novios? Digo, vos y Pepe. Porque le pregunte
y me dijo que sí, pero para mí me estaba jodiendo –Y yo reí y me mordí el labio
inferior. Ay.
― ¿Vos que pensas? ¿Qué si o que no?
― No sé, pero creo que si… O al menos hay onda, porque están
muy juntitos, van de acá para allá siempre juntos –Y reí nuevamente, lo mire y me sonrió mordiéndose el labio.
― Si, estamos de novios –Dije, con mi sonrisa y ella con la
suya que se triplica al ver a su hijo sonriendo también.
― ¡Viste que no te mentí ma! –Dijo, para abrazarme por la
cintura, y ella está feliz. Muy, enserio.
― Ay, qué lindo chicos. ¡Me encanta! Hacen re linda pareja –Y
me abrazo, para que yo sonría, y también la abrace un poquito –Más vale que la
cuides eh, vale oro esta chica
― Gracias, ma. Soy yo tu hijo eh – reí.
― Ay, sí. Qué lindo hijo, me encanta – lo abrazo.
― A mí también me encanta –Dijo él mirándome para que yo
muerda mi labio inferior, llena de vergüenza.
― Bueno… Me tengo que ir, enserio –dije, un poco apenada
porque me hubiera encantado seguir charlando.
― Bueno Pau, mañana si queres veni a almorzar, así seguimos
charlando –Y reí, por la cara que puso Pepe.
― Dale, buenísimo… Nos vemos Anita –La abrace un poquito
para que ella deje un beso en mi mejilla.
― Te acompaño- me murmuro para agarrar mi mano y que
vayamos a la puerta, que salgamos a la vereda.
Me miro, divertido y como shockeado, yo reí, feliz, me divirtió
mucho la reacción de Ana y también la de él.
― Se pasa boluda. –Yo asentí, mientras reía, fuerte. Me
mira divertido y me abraza un poquito.
― Es todo, te juro
Muerde tu labio inferior, como sin poder creerlo y yo me
acerco más, abrazándolo por el cuello.
― Lo bueno es que no nos vamos a tener que esconder más –Dijo,
y yo sonreí, rozando mi nariz con la tuya.
― Y de que mañana me gano un almuerzo de Anita –Rió para
que me contagie.
― Sos la más linda –Sonreí, fruncí el ceño y negué. Todo en
orden- Sí.
― Vos sos lindo, sh. – le murmure, para unir mi labio con el
de él dulcemente y que me sonría.
― Te amo, bicho – me murmurasto.
― Yo también te amo, cosita fea –nos sonreímos y volvimos a hundirnos
en un beso lleno de amor.
Volví a casa al ratito después de quedarme con él dándonos besos,
para que entre a ducharme y que cuando esté lista después de decidirme por
ponerme una pollera sueltita con una remera linda y unas sandalias, ayude a
mamá con las ensaladas. Y que al ratito lleguen mis abuelos, y después mis tíos
y primos. Y que esta cena de despedida, de mi despedida comience.
― ¿Vas a venir a visitarme, no? –Vale esta abrazada a mí
mientras yo le mandaba esa foto a Pepe que me pidió cuando le conté que me estaba
cambiando después de ducharme. La cena finalizo y yo ayudaba a mi abuela a
servir el postre. Ahora estoy sentada al lado de Vale.
― Obvio que sí –sonreí – Pero vas a venir seguido, ¿no?
― Eso espero –Sonreí
― Aunque tenes que enfocarte en la carrera, solo en eso.
― Si, pero igual, estando lejos no creo que sea fácil enfocarme
solo en la carrera.
― Si… entiendo. Suerte que vas con Zai, al menos se tienen
la una a la otra.
― ¡Ni hablar! Creo que sí tendría que ir sola no voy nada –Ella
rió, y yo me contagie un poquito.
Es increíble cómo se pasó volando la cena, como disfruto
tanto estar con ellos, porque las risas, las anécdotas y las ganas de estar
todos juntos nunca falta, y eso es lo mejor que tenemos como familia… Aunque a
veces no nos veamos seguidos, con algunos prácticamente no tenga trato (solo en
estas reuniones) llegan estas ocasiones y la pasas tan bien… tan lindo.
Me aíslo un poco de la charla, para verlos a cada uno, mis tíos
y esas infaltables charlas de futbol, las cargadas hacia mi abuelo, porque él
solamente es de River y se complotan para hacerle la vida imposible, mis tía
que le comenta a mamá la receta del rico postre que trajo, mientras mi abuela
le pregunta a Luz como va a esa pancita y claro, ella quiere saber todo, ya
quiere saber si es nena o nene, y sonrió, no doy más de felicidad porque sé que
ese bebe va a ser tan amado por la familia y por mí, que juro y doy por hecho
de que a pesar de estar lejos lo voy a malcriar muchísimo, como también lo voy
a amar, enserio.
Delfi que ríe del abuelo mientras esté le cuenta algo, y
río, aunque no escucho, porque verla reír me encanta. Amo a mi hermana, y su
manera de ser, de expresarse, de sentir. Es todo la pendeja.
Papá me mira con cara rara y yo le sonrió, levanto mis
hombros, sin decir nada, porque no puedo, la emoción me invade y él me sonríe.
Nada más.
“Familia que crece unida permanece unida... para siempre”
Continuara…
¡Buenas!
Que placer volver!
Gracias por esperar, y comprender, necesitaba terminar la
otra historia y así, volver con todooo (como verán).
Bueno, cambie un poquito la forma de narrar y quiero sus
opiniones, si no, vuelvo a como narraba antes.
JusPauliter.
muy bueno me parecio raro la forma de narrar pero esta buena besos espero el siguiente
ResponderEliminarA mi me gusta... tb me sonó rara... pensé q era yo jaja. La forma q escribas la leeré. Besos jus
ResponderEliminarmuy bueno,ojala encuentren la manera de no separarse por mucho tiempo!!!
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