- sigue narrando
Pau-
Despertar solo
por sentir que me están mirando fijamente, ¿nunca les paso? Es como que estas
durmiendo lo más bien y tenes esa sensación de que te están espiando. Al abrir
los ojos, me encontré con aquella mujer que me dio la vida, mamá, apoyada en el
marco de la puerta, y a solo ella se le ocurre verme dormir, ¿Qué le pasa? ¿Qué
hay de interesante ver a una persona dormir? ¡El horror!
― ¿Paso algo? –pregunto,
sentándome en la cama, mientras refriego mis ojos.
― No –se limitó
a decir, levante una ceja, no entendiendo absolutamente nada que hacía- solo te
miraba.
Miedo.
¿Sera normal en
las madres ver a sus hijos mientras duermen? ¿Pasara en todas las madres? ¿O es
solo mamá la cual le pinto verme dormir? Solo quiero aclarar que si es así,
pobre de nosotros, no le encuentro la diversión que te estén mirando mientras dormís,
malísimo.
― Me das miedo
ma –su risa y que entre a mi habitación para que se siente sobre mi cama y que
casi pegue un grito por miedo a que sea sobre una de mis piereél.
Dio una
palmadita suave sobre mi mano y me sonrió, más miedo. ¿Qué le pasa?
― Hace mucho que
no te veía dormir, y puede sonar estúpido, pero se extraña estas mínimas cosas –me
sonrió.
― O sea que no
es la primera vez que te quedas mirándome mientras duermo –me entro el pánico y
ella largo una carcajada, mientras negaba con su cabeza - ¿Es normal? –Y ahora
me uní a su risa.
― Siempre me
quedaba unos diez minutos viéndote a vos y después a Delfi mientras dormían. Es
el único momento que me transmiten paz –mi O gigante.
― Ah, gracias
por tanto, sos re copada eh –ella rio y yo le sonreí- me da un poquito de miedo
¿sabes?
― El día que
seas mamá contame si te sigue dando miedo –me sonrió- ¿Te levantas? En un
ratito salimos para lo de los abuelos.
O sea que era
normal en las madres quedarse mirando a sus hijos, creo que debe ser normal los
primeros años, pero ¿quedarse mirando a una piba de 19 años? Enserio que da
miedo.
Decidida a
levantarme, me vestí para después desayunar algo rápido y que cuando papá
termine de elegir su remera (peor que una mina), salgamos para Lobos, casa de
mis abuelos, y que lindo va a hacer volver a verlos, no solamente a ellos, sino
a todos.
Bajamos del auto
una vez que llegamos y al tocar el timbre, a los segundos llego aquella señora
de unos sesenta y siete años, un poco bajita y con la sonrisa más linda que
existe. Un abrazo enorme y que un poco me emocione.
― Mi vida, estas
muy linda –dijo después de aquel abrazo- que lindo volver a verte, no sabes cuánto
te extrañábamos.
― ¿Y yo? Tenía
muchas ganas de verlos –sonreí y deje otro beso en su mejilla.
¿Alguna vez
escucharon de tener “personas favoritas”? Lo leí en un libro, el protagonista decía
que tener una persona favorita es como cuando sentís que esta persona siempre
va a estar para vos, la sentís especial, es así, una persona especial para vos.
Una de mis
personas favoritas son mis dos abuelos. Ellos son personas sumamente especiales
para mí, creo que, el amor que les tengo es infinito, y no solamente porque
siempre me mimaron y me daban todos los gustos que mis papás no me daban, si no
que… son mis abuelos y creo que todos los abuelos son esas personas favoritas.
Siempre dije que
los integrantes de mi familia ni uno está bien, esa locura que tienen todos los
hacen únicos, y no son los mejores, pero siempre estuvimos para el otro, y eso,
eso es lo más lindo de la familia: estar, en las buenas o malas, siempre.
El ver llegar a
Luz con su pancita me hizo sonreír ampliamente, y que sin dudar vaya a
abrazarla intentando ser delicada.
― ¡Ay me muero!
― Pochi –su felicidad
al verme. No damos más de sonrientes- ¿Cómo estas negrita? ¡Qué lindo que estés
acá!
― Ay bien ¿vos?
¡Esa pancita! Me muero, lo que me estoy perdiendo, esta enorme gorda.
― ¿Vos viste?
Estamos creciendo mucho –dijo ella enamorada de su pansa, mientras la acariciaba.
― Ya cuatro
meses –dije sonriente y ella asintió- ¿y qué es? ¿Ahijada o ahijado? –pregunte.
― El lunes nos
enteramos, decime que vas a estar para ir con nosotros.
― Ay, sí, me
vuelvo el martes –sonreí- me haces feliz Luchi –su risa y que volvamos a
abrazarnos.
Compartir. Reír.
Felicidad. Familia.
Cuatro palabras
que describe este almuerzo tan lindo que tuve con ellos, a los cuales los había
extrañado muchísimo, es que en momentos son odiables, pero en otros, siento que
son los mejores, como hoy, creo que lo siento así porque hacía mucho no los veía.
Volver a casa, y
que, aprovechando que mamá seguía en el living ordenando, me acueste en la cama
grande con papá, tapados hasta las orejas y yo abrazándolo.
― Si dormís, no
ronques –me aviso y yo reí.
― ¡Cara rota! Vos
sos el que ronca, papá.
― ¿Qué yo ronco?
Por favor, a vos se te escucha roncar desde tu habitación. Deci que ahora no dormís
casi nunca acá –y me lo quede mirando seria para que él ría y deje un beso en
mi frente- ¡Mentira, chanchita! –él y sus apodos- no sabes cómo se te extraña, estábamos
pensando con mamá que el año que viene ya podes volver –reí descaradamente- ¿Qué?
¿Vos no nos extrañas?
― Obvio que los
extraño, pero ni en pedo me vuelvo papá, con lo que me costó acostumbrarme a
una nueva ciudad, gente nueva, convivencia con Zai, que no es fácil aunque parezca, hasta que no termine no me vuelvo.
― Ya se hija.
¿Muy difícil la convivencia?
― Un poco –levante
mi hombro- pensé que iba a ser peor igual.
― Es lo que
ustedes quisieron. Por mí, ya sabes, ni en pedo te dejaba ir para allá, pero
bueno –sonreí.
― Esta bueno
extrañar un poquito igual, ahora no peleamos nunca –dije y él rio.
― Es verdad,
igual, vos sos la peleadora.
― Claro, siempre
yo –Largo una carcajada- ¿te recuerdo nuestras peleas? Mira que salís perdiendo
eh
― No, cállate que
estas tranquilita hoy y te dejas abrazar –dijo, mientras me abrazaba un poco
más- ¿Qué vas a hacer? ¿Te juntas con los chicos? –asentí.
― Sí, estoy esperando
a que Pedro me avise, quiere que lo busque –rodee mis ojos
― Así saludas a
los suegro –dijo y yo reí y asentí - ¿Qué tal Anita y Horacio como suegros?
― Son re
copados, mal. –Sonrei – Anita es un amor.
― Siempre te
quisieron –sonrió- y como para que no, si sos Chaves –Reí y mordí mi labio inferior.
― Obvio –deje un
beso en su mejilla – me voy a cambiar, no da que vaya así a la quinta de Rochi.
― Si da –y lo
mire- bueno, no, no da -reí y salí para
mi habitación. Lo amo.
Caminar esas
tres cuadras y que me sea inevitable que un flashback
aparezca de la nada, recordándome las veces que la camine para llegar a casa de
Pepe y las miles de cosas que pasaban en ese trayecto, acompañada o no.
Tocar tres veces
seguida la puerta y que al medio segundo aparezca él y su sonrisa, su buzo
bordo que le queda un poco grande y ese jean todo ajustadito, no da más de
perfecto.
― Hola, si, ¿a quién
busca?
― Testigo de Jehová…
-Dije divertida y él atino a cerrar la
puerta para que riamos fuerte y que nos abracemos- Hola, novio lindo –le dije
muy cerquita de él.
― Hola novia
linda –murmuro para que después una sus labios con los míos- ¿Cómo estás?
― Muy bien –él
elevo una ceja y yo sonreí- tuve un almuerzo familia muy lindo- su sonrisa- ¿vos
como estas?
― Que lindo –sonreímos
– yo bien, también tuve un almuerzo familiar, pero no muy lindo como el tuyo –fruncí
mi labio y él me sonrió – Después te cuento bien
― Dale –le robe
un beso- ¿tus papás?
― No están –dijo
apenado – salieron para casa de Sonia, pero después venimos si queres –asentí y
sonreí - ¿Vamos?
― Si, dale que
nos están esperando.
Tomados de la
mano llegamos a casa de Gas, para que después vayamos a casa de Zai y que sea
Norita quien nos lleve a los cuatro para la quinta de Rochi.
Este día prometía
ser especial, distinto.
Lleno de
reencuentro a lo que implicaba alegría.
Continuara…
Complicadísima para
subir, pido perdón!! Mañana intentare subir otro más.
Espero sus
comentarios!
JusPauliter.
Que lindo el capitulo! me gusta cuando están asi de cariñosos Pepe y Pau :D jajajajjjjajjaja que gracioso lo de la mama de Pau
ResponderEliminarque le habra pasado a pepe espero el siguioente lindo cap
ResponderEliminar