Río cuando el delineador se corre a un costado de su ojo por culpa de
que ella no puede quedarse quieta y obvio que me culpa a mí y yo muerdo mi
labio inferior, porque hace más de quince minutos la estoy maquillando y
todavía no me maquille yo.
― ¡Zaira! Mira lo que haces –digo, un
poco entre enojada y divertida después de que mis risas cedieran un poco.
― Nena, me vas a dejar hecha un asco
–dice ella y largamos una carcajada las dos. Muerdo mi labio inferior y le pego
suavemente una cachetada.
― Ayy, si no tendrías carita de nena
chiquita te pego –le digo mientras le apretó sus mejillas con mis dedos y ella
ríe.
― Dale que nos van a matar el resto, y
todavía no estas lista vos.
Le dirijo una mirada con odio y ella
larga otra carcajada, es que no me puede decir eso cuando ella es la culpable
de que el delineador casi este en su oreja. Igual no digo nada, porque es
verdad que si seguimos tardando nos van a matar el resto de nuestros amigos y
por ahora… al menos yo, no quiero morir.
Limpio con una toallitado maquillaje aquella sombra de delineador
que estuvo a un centímetro de llegar a
la oreja de mi amiga y rio un poquito, acordándome todas las risas que tuvimos
hace unos minutos atrás. Y una vez que el maquillaje sea quitado, vuelvo a
concentrarme, esta vez mucho más para volver a trazar el lápiz del
delineador y que obtenga una linda
imagen en el rostro de mi amiga.
Al terminar ella me agradece con una
sonrisa y ahora pongo manos a la obra en mi rostro para tapar aquellas ojeras,
poner un poco de base y también un poco de rouge. Arreglar un poco mi pelo y
salir al comedor en donde estaban ellos hundidos en una charla con risas y en
una de sus manos con vasos de cerveza o fernet.
Hoy temprano nos juntamos en casa de
Thiago para cenar unas ricas pizzas caseras –hechas por mis amigas Romí y Lali
– y además, compartir con ellos, para después, terminar de arreglarnos –las
mujeres – y sumarnos a esta previa,
previo a ir a unos de los boliches y salir a bailar todos juntos.
― ¡Ya estamos! –dije llegando y que todos
me vean con mi short de encaje blanco con una musculosa lisa al cuerpo en tono
verde agua y como accesorio un collar color coral. Sandalias negras.
― Ah bueno, ¿y ese short? –Pedro y yo
elevo una de mis cejas con mi cara de culo.
― ¿Qué pasa con “ese short”? –sueno
irónica y me encanta.
Mis amigos ríen un poquito y enseguida
se ponen a juntar y ordenar el comedor de mi amigo para no dejar evidencias de
que todos sus amigos son unos “alcohólicos” y que además, sus papás no quieran
matarlo el día después, después de dejar tremendo lio en su propia casa.
― ¡Es muy corto! –me dice obvio y yo
rodeo mis ojos, bufo y lo miro con odio – demasiado.
― No es corto Pedro –me mira
detenidamente – y vos sos demasiado pesado –le regalo una sonrisa y dejo un
beso en su mejilla - ¿¡Vamos!? –grito a mis amigos.
Ya quiero bailar y disfrutar de esta
noche.
Salía de la barra bailando al son de adrenalina cuando me agarran por la
cintura y al instante pegan sus labios en mi oído para susurrarme:
- Bailemos juntos.
Y que eleve una ceja cuando esa voz no
era de Pedro ni tampoco de alguno de mis amigos, pero sin embargo me parecía
familiar. Giro rápidamente y un Tomas totalmente cambiado -el cual me costó
unos segundos darme cuenta que era él- me miró divertido y yo sonreí a
medias.
― ¡Tomi! –le sonrío. Y el larga una
carcajada divertido para abrazarme efusivamente, que yo frunza el ceño y
también, que un poco lo abrace.
― Bailemos dale – dice una vez
separados y me tira de un brazo para la pista, sin poder decir ni a.
Que mi cuerpo sienta el reggaetón lo hace revolucionar y obligarme a no querer
parar de bailar, no importando donde ni con quien, si mis amigos o Pedro me
estaba mirando desde unos pocos metros perrearle a mi ex. Si, a mi ex, que
tampoco se quedaba atrás con sus movimientos y este es el momento en el me
siento un poco incomoda por eso mis facciones cambian drásticamente y paro mi
baile, a lo cual Tomas se ve obligado a volver a agarrar mis manos y dirigir mi
cuerpo al compás de esta canción que está a punto de acabar.
― Espera –le grito, porque la música
esta fuerte y seguramente si le decía en un tono normal no me escuchaba. Pero
claro que él si disfrutaba de este baile, por eso es que no me dio bola y yo
bufe- ¡Tomi! –y ahora si me mira y me sonríe, siento que su rostro se va a
acercando aún más de lo que estaba al mío y al instante que él atina a dejar un
beso en mi comisura lo separo. Lo miro con odio y él frunce el ceño, para
cruzarse de brazos. Está totalmente borracho y sus facciones de diversión me
hacen reír un poquito – Te la estas mandando mal Tomi – y él asiente.
― Necesito que me des otra oportunidad
Pau –me murmura, nuevamente acercándose- juro que le digo a Maia que no quiero
estar más con ella, y que me la voy a jugar, pero jugar posta por vos. Solo
decime que sí y…
― Pau – Es Zaira quien está al lado
mío, mí mirada queda clavada por un instante en ella– Pedro te está buscando
–vuelvo la mirada a Tomas y asiento.
― Si, vamos.
Y me fui, dejándolo ahí, en el medio
de la pista solo y yo sentí un alivio tan enorme cuando la vi a mi amiga al
lado mío, buscándome. No sabía cómo manejar la situación y suerte que ella
había llegado.
―Ay boluda, casi me muero –le digo,
totalmente exagerada. Ella me miro con sus facciones duras- ¡Se me declaro! Y
no sabía que mierda decirle, obviamente que está totalmente borracho. Decime
que no me vio Pedro, por favor. –digo totalmente ligerito para mirarla
fijamente y que cuando ella niegue con su cabeza suspire largando todo el
alivio.
― Pero te está buscando hace unos
quince minutos. ¿Qué onda boluda? ¿Estabas histeriqueando?
― ¡Noo! –Obvio que grite – Me saco a
bailar, y como que después intento besarme y yo le dije que se la estaba re
mandando. Y ahí me dijo que quería dejar a una tal Maia por mí, que yo le tenía
que decir algo y él la dejaba –fruncí mi ceño – intente decirle que estaba con
Pedro, pero justo llegaste vos y bueno.
― Se lo tenes que aclarar –me dice y
yo asiento lentamente- Porque mira si era Pepe el que te veía en esa situación.
― Se arma un bardo mal. Y más hoy que
no sé qué tiene pero esta infumable.
–reímos las dos.
Y seguimos camino en busca de mis
amigos y de Pepe. El boliche es inmenso y por eso es que esta llenísimo, lo que
cuesta muchísimo encontrarlos. Pero por suerte los encontramos enseguida en la
parte vip sentados en unos puff charlando y riendo mientras compartían unos
tragos.
Me senté al lado de él que me regalo
una sonrisa y yo un beso chiquito en su comisura, para después robarle un
poquito de su trago.
― ¿Dónde andabas, sola? –me pregunta y
me mira. Yo me concentro en prender mi cigarrillo.
― Fui por un trago y después los perdí,
estuve bailando, hasta que me encontró Zai –dije divertida.
― ¿Bailabas sola? –me pregunta y yo
elevo una ceja.
― Si Pepe… Ah, me lo cruce a Tomas y
me invito a bailar –asintió.
― Y vos aceptaste. –lo confirma y yo
muerdo mi labio inferior porque no le conté ni la mitad y ya se está poniendo
tensa la cosa.
― No me quedo otra –murmuro – está re
puesto -revoleo mis ojos y él me mira
fijo.
― ¿Hizo algo? –pregunta y yo negué.
―No me gusta hablar esto acá… están
los chicos.
― Entonces si paso algo –muerdo mi
labio inferior.
― No, porque yo lo frene.
Y sus facciones cambiaron drásticamente,
demostrando toda la bronca que sentia y yo solo mordí mi labio inferior y
acaricie una de sus mejillas, para que él suspire.
― ¿Te das cuenta no? Vive pendiente de
vos el flaco ese, y me está rompiendo mucho los huevos.
― Ya está Pepe –murmuro – vamos a
bailar ¿dale?
― Bueno –y le sonrío y lo abrazo por
su cuello para dejar un beso intenso y pararme para agarrarlo de la mano. Avisarles
a nuestros amigos que íbamos a la pista, para que se sumen y caminar juntos,
mientras hacíamos pasitos divertidos y llegábamos a la misma que estaba
repleta.
Avisar que iba al patio que tenía el
boliche para tomar un poco de aire, y además, aprovechar para fumar –el segundo
de esta noche. Pedro me dijo que me acompañaba y por eso le sonreí, le tome la
mano y nos dirigimos mediante todo el amontonamiento de gente a este pequeño
patio. Nos sentamos en unos escalones y di la primera pitada de mi cigarrillo
para que después de dar otra, compartir esta clase de vicio con mi novio.
― Me dijo que iba a cortar con una tal
Maia para estar conmigo –digo de la nada, después de una pitada, de pensar y
darme cuenta de que le tenía que contar. Su mirada demostraba confusión –
Tomas.
― Definitivamente quiere que lo cague
a trompadas ¿no? –su tono fue tranquilo, pero sé que por dentro le invade una
gran bronca. Muerdo mi labio inferior y niego seguidamente.
― Escúchame –le acaricio una de sus
mejillas – necesito dejarle en claro las cosas, porque si no después va a ser
peor. ¿Ok?
― ¿Otra vez? Si ya hablaste en su
momento Paula, y no entiende, me está buscando y lo voy a cagar a trompadas
enserio.
― ¿Podes parar? –Le murmuro – si no
hablo con él me va a buscar y no se va a cansar –el niega varias veces – dale Pepe
–beso suavemente sus labios- no va a pasar nada, confía en mí.
― En el que no confió es en él Pau. En
vos confió, siempre –le sonrío y lo beso dulcemente.
― Con eso alcanza –le murmuro entre
besos – te amo.
― Yo también mi amor.
***
Caminar mientras escuchaba los golpes que hacían mis tacos al chocar
con el piso, hasta llegar a uno de los sillones en los que se encontraba él con
un vaso de cerveza en su mano. Me senté a su lado y me sonrío, le devolví el
gesto un poco incomoda y suspire.
― Tomi –me mira, lo miro- no quiero
sonar forra ni nada –comienzo y él sonríe, porque el alcohol que tiene en su
cuerpo lo obliga a sonreír por todo- pero quiero aclararte que yo estoy de
novia ¿sí?
― ¿Con Pedro?
― Con Pedro –asentí – y quiero que
entiendas que yo estoy bien con él, que nos queremos mucho.
― ¿Más que a mí? –Frunzo el ceño- ¿más
de lo que me quisiste a mí lo queres?
― No entiendo a qué viene tu pregunta.
No hay comparación, Tomi. Son dos personas totalmente diferentes.
― Pero lo que sentís por él no lo
sentiste por mí. –nos miramos fijamente. Suspiro.
― Solo… no quiero complicaciones con
Pedro. –asintió.
Lo mire fijamente y sonreí chiquito,
entonces me acerque para dejarle un beso en su mejilla e irme, pero él fue más rápido
y dejo un beso en mis labios. Me separe enseguida, y al levantar la vista me encontré
con un Pedro que me miraba fijo y al instante se fue para dentro del boliche.
Volví mi mirada a Tomas, odio, odio
sentia, por eso le pegue una cachetada –la cual me dejo doliendo mi mano- y salí
lo más rápido que mis tacos me dejaban en busca de Pedro.
Lo encontré yendo a la salida,
entonces me apure un poco más para agarrarlo del brazo y que él intente
soltarse, y que lo logre. Salí detrás de él y nuevamente lo agarre del brazo,
para que finalmente se apoye en una de las paredes.
― Pedro –mi voz estaba agitada. Me
cruce todo un boliche prácticamente corriendo.
― Lo besaste –su voz dolida. Yo negué seguidamente,
y él rodó sus ojos para atinar a irse.
― ¡No lo bese! Él fue quien me beso
Pedro, ¿podes parar?
― ¿El que paro boluda? ¿Vos me jodes?
Toda la noche detrás de este flaco para que termines besándolo ¡delante mío!
― Te dije que fue él quien me beso
Pedro, ¿me escuchas? –Rodee su rostro con mis dos manos – necesito que me
escuches. Terminamos de hablar y yo me iba, entonces lo iba a saludar, con un
beso en la mejilla ¡te juro que era en la mejilla! Y él como que se adelantó
entonces me beso pero fue solo eso.
― ¿Solo eso? ¡Se besaron!
― No fue nada el beso Pepe –le murmuro
– por favor… vos lo viste.
― Tenes que creerle. –se escuchó una
voz y giramos, para encontrarnos con Tomas. Mordí mi labio inferior.
― Tomas… ándate –le suplico. No quiero
más bardo.
― No, para… Me la re mande, enserio.
Ella no tiene nada que ver.
Mire a Pedro y casi que le salía humito
por la nariz de la bronca que tenía, pero seguía en el mismo lugar, controlándose
para no matarlo.
― Les pido perdón… enserio.
― Ándate si no queres que te cague a
trompadas –la voz brusca de Pedro – Tómatelas.
Él solo asintió lentamente y se dirigió dentro del boliche. Lo mire y seguía
con sus facciones duras, mordí mi labio inferior y me acerque, para quedar al
lado, uno pegado al otro.
― ¿Me perdonas? –murmuro mirándolo fijamente.
Él mantiene su vista al frente – Pepe.
Lo escucho suspirar, y me mira.
― No sé cómo no lo mate, enserio. –sonreí.
― Gracias… por perdonarme –le digo
divertida.
― Yo no dije nada de eso –me mira y yo
le hago carita de pobrecita, esa que le puede y por eso intenta que no se le
escape una sonrisa.
― Pero me vas a perdonar ¿no?
― Despues de que se me pase el enojo,
tal vez.
― Y… ¿Ayudan algunos besos? –me acerco
para ponerme enfrente de él y quedar a escasos centímetros.
― No sé –murmura. Sonrío y dejo un
beso suave cerca de su boca – le voy a avisar a Gas que me voy- se escapa.
― ¿¡Te vas!? –elevo un poco la voz,
porque él ya hizo unos tres pasos.
― Si, ¿vos no? –le sonrío ampliamente
y lo pierdo de vista.
Despego mi vista de la calle cuando me
doy cuenta de que el auto freno y seguramente llegamos a casa. Definitivamente.
― ¿Bajas? –le pregunto, después de un
viaje en silencio.
― Tengo… tengo que madrugar mañana –frunzo
el ceño.
― Son las cinco y media Pedro –él asiente
y nos quedamos los dos en silencio - ¿enserio seguís enojado? Yo no tengo la
culpa del que el flaco me encaro y…
― Ya se Pau –murmuro- solo que
necesito pensar
― ¿Pensar qué? No hay nada que pensar.
― Bueno para mi si, y mucho –elevo una
ceja.
― Ok –muerdo mi labio inferior – hasta
mañana.
Y sin más, baje del auto haciendo casi
vaivén la puerta, y entre al edificio, para después subir esos cuatro pisos que
me separaban de casa y ¡al fin! Entrar y sacarme mis suecos, porque sea verano
o invierno amo andar en pata. Voy por
una botella de agua y tomo traguitos seguidos, hasta que escucho ruido fuera de
casa y me asusto. Por eso es que me acerco despacio y abro la puerta sin más,
para encontrarme con Pedro.
Que nos miremos por solo tres segundos
y que él ya me esté besando tan intensamente, rodeando mis mejillas con sus
manos y yo, intentando cerrar la puerta y también no acabar ese beso que se volvió
más ágil, más apasionado por eso es que él me subió a su cuerpo para caminar
hasta la pared del comedor y que el beso que había comenzado intenso se vuelva
más lento y dulce.
Mordí mi labio inferior y me acerque
para seguir el beso, pero él no quería entonces jugó un par de veces para al
fin volver a besarnos y que me baje de su cuerpo.
― No me digas más que no –mi voz
agitada – no me digas más que no te queres quedar –su sonrisa.
― Te rompí el ego ¿no? –Mordí mi labio
inferior sobrándolo – pensabas que iba a aflojar así no más. No, no.
― Idiota –sonreí y él se hundió en mi
cuello – encima me dijiste que tenías que pensar ¡caradura! –su risa.
― Tenia que pensar, sí. En todas las
maneras que tengo para mostrarte que te amo… y que confío en vos, siempre.
Le sonrío, muerta de amor.
― ¿Qué esperas entonces? –su sonrisa.
― No me apures chiquita eh –elevo una
ceja.
― No te me hagas el cancherito
― Te dije que no me hago… soy –y rio
divertida, para que él me calle con beso intenso y yo, me sume.
Siga su ritmo,
Entregadísima.
― Te amo –murmuro – amo tus ojos –esos
marroncitos que me vuelven loca, me llenan de paz.
― Te amo mi amor. Siempre.
Siempre.
Siempre.
Siempre.
Continuara…
AYYYYY. Tomas también merecía su cierre-un poco menos que Sebas.
Estoy en condiciones de afirmar que solo me quedan tres capítulos y un epilogo...
Nada, me quiero matar. Eso.
Espero sus comentarios!!!!
JusPauliter.
Ayyy (suspiro...)!! Que lindos que son, con sus celos, sus idas y vueltas, en fin con todo el amor que se tienen! Me encanto este capítulo!!
ResponderEliminarSos genial escribiendo!
PD: No puedo creer que falte tan poco! :(
aaay Tiernos❤por mas vuelteros y celosos q sean siempre juntos=).
ResponderEliminarq bueno q tomas aclaro las cosas.
Muy lindo Cap.
me encantoo lo amé
ResponderEliminarayyy que lindo,me encanta!!!
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