domingo, 15 de diciembre de 2013

Capitulo 80


Unas lágrimas corrieron por tu mejilla, y sentirte la peor del mundo. Ella se recostó a tu lado, con sus ojos cerrado, y estabas feliz de que se haya tranquilizado, pero la culpa de dejarla sola siempre que pasaba esto te hacía  sentir una mala hermana.
El saber que en gran parte era tu culpa de todo lo que pasaba en tu casa te daban escalofrió, y mucho más al ver a tu hermana sufrir. Ella es demasiado buena, demasiado, y te ama como a nadie. Sos su hermana mayor, su ejemplo a seguir… Su  consejera (aunque odias hacerlo) y la que la escucha cuando nadie lo hace.
Ella es tu hermanita, tú bebe, la cuidas como a nadie, como también peleas como a nadie, se molestan la una a la otra, te roba la ropa y te saca el celular para mandar mensaje. Es un amor/odio constante, pero en el fondo, en momentos como este se tienen la una a la otra. 
Empezaste a reírte cuando te acordaste cuando se estaban peleando por “x” motivo y ella en un momento para el otro te abrazo. Es así, ternura en pinta, todo lo contrario a vos, ¡qué cosa que te cuesta abrirte! 
Pero vos también la abrazaste, para que después se separen y empieces a pelearla de nuevo, en broma, porque sos así de fácil: un abracito, unas palabras lindas y ya está. Solo con tu hermana (y aquellas personas, por ejemplo Pedro que te pueden al 100 %)
Ella te miro raro y que rías más para que termine contagiándose, pero que no entienda nada, si hacia menos de cinco minutos estabas con una tremenda bronca que te hizo llorar. Tuviste que explicarle porque tu risa, para que esta vez la abraces vos, es que necesitaba un abrazo, estaba toda sensible.
Fue cuando recibiste una llamada de Pedro que te separaste de ella para atender. 
- Pepe – Una sonrisita chiquita y que tú hermana te mire con una sonrisa: estas hasta las manos. 
- Colgada, ¿no era que me llamabas? Me dejaste con la intriga. –Y ahí fue cuando te acordaste de lo que tenías que hablar con Pedro.
- Perdón… Re colgué. 
- ¿Estas bien? Te noto rara… 
- Si, si. Sos vos el raro – Tu esfuerzo para sonar bien, estúpido esfuerzo. – Em…
- No, no estás bien, te conozco Paula. ¿Paso algo? 
- Nada grave… Mis viejos. Si queres te llamo en un rato.
- ¿Ellos están bien? ¿O te peleaste? 
- Están bien… Y no me pelee pero Delfi sí. Escúchame Pepe, te llamo en un ratito.
- No hay problema, tranqui. Besos.
- Besos.
Cuando colgaste viste a tu hermana sonreír divertida que susurre un “estas hasta las manos” y que te muerdas los labios sobrándola. La invitaste a mirar una película, pero ella decidió ir a comer algo en la cocina. Fue cuando tus papás las vieron que Alejandra se acercó hasta ustedes.
- ¿Quieren que prepare algo para comer? 
- Yo me voy a dormir –Dijo Delfi. 
- Comes acá, sabes que en el cuarto no se come –Tu mamá.
Tragaste saliva y fuiste al living con tu papá.
- Pa… ¿Podemos, hablar? – Necesitabas que el te explique que había pasado, aunque ya sabias por Delfi, pero necesitabas hacerlo.
- ¿Qué pasa?
- Eso es lo que pregunto… ¿Qué paso? Llegue a casa, vos y mamá discutiendo a los gritos. Ninguno de los dos me saludo cuando llegue… Entro al cuarto de Delfi, ella llorando desconsoladamente. ¿Qué paso? –El bufo.
- Sabes bien que paso Pau. Sabes los problemas que tenemos con la plata… Se nos juntó todo. Bariloche, vacaciones… Tu departamento y la universidad. – Una lágrima volvió a bajar por tu mejilla, te sentías tan culpable- Sé que no sos tonta y que te das cuenta de las cosas… Pero no queríamos decirte nada para no verte así. Trabajo el doble para que todo lo planeado se dé, tu mamá también… Y capaz que estamos tan pasado de trabajo que chocamos continuamente. –Vos asentiste- No te sientas mal Pau… Sabes que voy a hacer todo lo posible para verte feliz, al igual que a tú hermana y tú mamá. Son momentos complicados –Sonrió- Pero todo está bien.
- No está todo bien pa. Todos los problemas que tenemos la mayoría… Va, todos son culpa mía, todo por mis caprichos… Bariloche, la mudanza, todo. Voy a trabajar –Lo tenías decidido- Hay muchas cosas que puedo hacer… Voy a buscar para ayudarlos. Y no hay vuelta atrás. 
- ¿De que vas a trabajar? Yo no puedo permitir eso Paula… Sos mi hija. 
- Hija de dieciocho años, con suficiente edad para trabajar y empezar a ganarme la vida sola. No te digo de mantenerme sola completamente, porque aunque quiera lo veo imposible, pero quiero hacerlo, quiero ayudar. 
- Esta bien… Pero que no afecte a tus estudios por favor, no me lo permitiría. –Asentiste – Mañana mismo voy a preguntar en el trabajo.
- Gracias –Sonreíste- ¿Con Delfi, que paso? 
- Sabe que estamos complicado y hoy me dice que en las vacaciones, ahora de julio la invitaron a pasar una semana en Tandil, una casa que tiene Juana… Admito que estuve mal, pero me saca. 
- Ella no tiene la culpa… No la trates mal. 
- No fue mi intención –Asentiste 
- Bueno… Me voy a casa de Pedro, le tengo que llevar unos deberes –Mentiste un poquito.
- Bueno, no vengas muy tarde. 
Sonreíste y saliste de tu casa. 
Y ahora te sentías un poco mejor, después de haber hablado con tu papá y que hayan podido llegar a un acuerdo, amabas cuando podías tener una charla sin discusiones con tu papa. Es que él tiene el mismo carácter que vos, y siempre chochan, pero cuando están los dos tranquilos pueden llegar a un acuerdo como el de hoy. 

Llegaste a casa de Pedro, el cual se sorprendió al abrirte la puerta, una sonrisa chiquita y que él te deje pasar. Estaba especialmente lindo con ese buzo que le quedaba un poco ajustado, con su pelo húmedo y todo despeinado. Después de saludar a sus papás y sus hermanos Sonia y Federico subieron arriba para poder hablar mejor.
El por poco te obligo a contarte lo que había pasado y cuando le contaste que ibas a trabajar él se rio un poquito.  
- Vos el otro día te enojaste porque los otros tarados se rían, estás haciendo lo mismo. 
- Jajaja perdón. –Y te robo uno, dos, tres besos. Claro que lo dejaste - ¿Averiguaste donde trabajar?
- No… Ni idea, mi papá dijo que me iba a ayudar a buscar. Algo no muy complicado viste.
- Claro… Yo te veo de moza. 
- Ni en pedo, te juro que soy un desastre. Ya me veo con la bandeja desparramada.
- Boluda, si lo hago yo, obvio que lo vas a poder hacer.
- Igual… no me gusta.
- Histérica – Fuiste vos la que actuaste un enojo para que él aproveche y te bese dulcemente, y que vos aflojes para unirse al beso.
- Para –Porque él se entusiasmó con los besos y vos querías contarle el descuido de Zaira- Te… Te tengo que contar algo… Algo que hizo Zaira. –Dijiste entre besos. 
- Después –Y siguió besándote.
- Pedro, enserio… - Y reíste cuando lo besos de él fueron a tu cuello. ¡Este flaco esta on fire! – Le… Le conto a mi papá –El paro, y te miro esperando a que sigas –Le conto que salíamos.
- ¿Qué? –Suspiraste.
- Escuche que hablaba con Rocío, le contaba… Que había ido a la casa mi papá para hablar con el de ella. Y mientras esperaban a que llegue Oscar, él le pregunto… Y supuestamente se le escapo.  
- ¿Se le escapo?  ¿Vos escuchaste bien, no?
- Boludo estaba a la vuelta de donde estaban ellas.
- ¿Y no te dijo nada? ¿No hablo con vos? – Negué con la cabeza- Ah, es una estúpida. Que cagona. ¿Y qué vamos a hacer? 
- No se… Supuestamente él le dijo que no iba a decir nada, es más no me dijo nada. Capaz porque ni se acordó –Revoleaste los ojos. – Espero que no se entere mi vieja… Ojo, te quiere, pero está un poco traumada con lo de Pablo. 
- ¿Y yo que tengo que ver? –Sí, estaba enojado- Ay, la voy a matar boluda. Todo bien con Zai, ¿pero cómo se le escapo? –Asentiste, obvio que era para matarla.
- Supongo que algo se nos va a ocurrir si mi papá llega a encararnos, no sé. Tranquilo. –Y esta vez asintió él, vos sonreíste, en verdad estaba preocupado. – Bueno, me voy a ir.
- ¿Tanto apuro? Quédate un ratito más. 
- No quiero que me rompan las bolas cuando llegue –Despeinabas su pelo mientras él te dejaba besos en tu nariz- Gracias por escucharme hoy… Me había puesto re mal –Sonrei. 
- Sabes que siempre voy a estar boba –Es verdad que lo sabias, en los años que son amigos él siempre estuvo para vos, como vos para él. Sonreíste para besarlo dulce, dispuesta a disfrutarlo, fue cuando la necesidad de que sus cuerpos estén más unidos que él te subió a sus faldas, y tuviste conciencia donde estaban, claro que no daba, y claro que él bufo cuando te separaste. Vos reíste y te paraste. 
Te acompañó hasta la esquina y le prometiste que cuando llegabas le mandabas un mensaje, está en pesado y vos que estas sensible obvio que aceptaste. 
Un besito corto y que camines para tu casa, con toda la paja acumulada en tu cuerpo. 

“Llegue, y ya estoy acostada  Gracias otra vez por escucharme. Nos vemos mañana. Te quiero taradito” 
“Taradito” Taradito lo tenes, y él te tiene re tarada, no taradita. 
“Te dije que no tenes que agradecer nada, nos vemos mañana. Yo también te quiero feíta” 
Sonreíste. Ni un poquito de “feíta” sos, solo te llamo así para pelearte y no quedar como el taradito que es llamándote “lindita” 


Continuara…
Ayyy. 
Taradito y taradita sentados en un árbol B.e.s.á.n.d.o.s.e! 
Primero viene el amor. Después viene el casamiento.
Luego viene el bebé en el coche de niño, chupando su pulgar, mojando sus bragas,
¡Bailando el hula, el hula!

Jajajajajja espero sus comentarios. 
JusPauliter. 

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