domingo, 22 de diciembre de 2013

Capitulo 82

Caminar despacio, porque tu cuerpo (y tu mente) lo ordenaba así, y que poco a poco el cuerpo se enfrié, entonces que tirites de frio y que quieras volver a casa, porque hacía mucho frio. En este día, algo raro, porque si bien en unos días empezaba septiembre, el mes de la primavera, agosto siempre se caracterizó por el frio, y eso te pone de mal humor, porque ansias con todo tu cuerpo que llegue septiembre, Bariloche y la primavera, claro.
Algo raro también de este día, es que hoy no te paso a buscar Pedro, como siempre que quedan en ir a un lugar él es el encargado de buscarte. Hubo una excepción hoy, y crees que va a durar unos días más.
Llegaste a casa de tu amiga Zaira y ella te recibió con un abracito para que después entres a su casa, enseguida sacarte aquella campera de abrigo pero acercarte al calefactor enseguida.
- ¿Pedro? –Claro que iba a preguntar por él, si temprano habían quedado que los tres pasaban a buscar a Gastón para después ir a lo Rochi, donde se festejaba el cumpleaños de ella y de Thiago.
- Me dijo que iba solo para casa de Ro –Revoleaste los ojos.
- ¿Qué paso? Se pelearon –Asentiste - ¿Quién se la mando? –Y ahí estaba el problema.
- Los dos –Ella sabía todo lo que aquel día Pedro te había dicho, y se puso tan feliz que casi fue ella la que le decía todo que si – Viste lo que paso el otro día –Ella asintió y espero a que sigas – Hoy, cuando salimos del colegio lo invite a almorzar, estaba sola, él se había peleado con Horacio –Y revolearon los ojos ambas, es que no era nada raro- Entonces… Mientras comíamos le dije, que yo necesitaba un poco de tiempo, para aclarar todo… Y que me perdone, que mis sentimientos no eran iguales a los de él, no por ahora –Ella levanto una ceja, y casi que se larga a llorar.
- ¿Qué te dijo?
- Que estaba bien… Pero que se sentia un estúpido, por haberme dicho todo eso, y que…Que prefería alejarse un poco de mí, porque no puede manejar las situaciones.
- Está bien
- Le dije que estaba siendo egoísta, porque a pesar de todo seguíamos siendo amigos, y no daba que estemos en un mismo grupo, y que no nos dirijamos la palabra. Entonces se enojó, diciéndome que la egoísta era yo, que no le podía pedir que hagamos como si nada, cuando… El me había dicho que me ama y yo le había cortado el rostro. Pero no es que le corte el rostro por forra, me encantaría sentir algo así como él, pero te juro que estoy tan confundida.
- Sabias que tarde o temprano iba a pasar eso Pau, no es nada nuevo.
- Si, pero te juro que rogaba para que no llegue. Odio ser la mala de la película ahora, porque claro… él queda como el eterno enamorado y yo la histeriquita que no sabe lo que siente.
- ¿Sabes qué? Si en un principio dejaban todas esa boludez de que siendo amigos no pueden tener algo serio, seria todo diferente.
- No creo… Somos tan diferentes que sería igual Zai.
- ¿Y ahora, qué?
- No se… Nada, supongo.
- ¿Pero no quedaron en que lo ibas a pensar mejor, nada?
- Le dije eso y se puso como loco, no te digo.
- Es que pobre también… Tomate tu tiempo Pochi, así no se lastiman más –asentiste, a tu pesar- ¿Vamos?
Por suerte Nora, la mamá de Zai se ofreció a llevarlas, así que buscaron a Gastón y salieron para casa de Rochi.
Genial, genial la pasaste, trataste de olvidarte por un rato todo lo mal que te sentís, para disfrutar con tus amigos, y que logren subirte el ánimo. Le cantaron el feliz cumpleaños a los dos, les entregaron sus regalos y rieron y festejaron con los dos. Cerca de las siete Thiago se despidió porque en su casa lo esperaban sus familiares y algún que otro amigo, vos te quedaste un ratito más en lo de Ro, charlando con las chicas hasta que decidiste volverte, por eso llamaste a tu papá que te busque. Había un poco más de viento, y el frio era el triple que el de hoy a la tarde.
- Pauli ¿mañana a la tarde tenes que hacer algo?
- Trabajo pa. – Ah, sí. Porque habías conseguido que en un local de ropa te acepten como empleada, y tenías turno de cuatro a ocho y media.
- Bueno, pero a las cuatro entras –Asentiste- Cuando salgas del colegio anda para mi oficina. Me llamaron una de las directoras de la universidad que ella iba a estar acá, en una de sus universidades de la capital para que te expliquen un poco lo que va a ser el examen de integro –Asentiste.
- Ah, bueno. Entonces, ni bien salgo voy para allá.
- Dale, si no te busco yo
- Ay si, dale – Para que dijo, tonto. Es obvio que ibas a preferir que te busque antes de cruzar todo Palermo para ir a su trabajo.
Cerca de las ocho llego tu mama con unas pizzas, así que después de calentarlas un poco en el horno, se sentaron los cuatro para cenar. Que termines de hacer algo del colegio y que te acuestes a dormir, porque mañana tenes que madrugar otra vez.

Menos veinte y esperabas a Pedro que te busque, ya lista, con un humor genial, porque llegabas tarde. Fue cuando te decidiste a salir, ya siendo menos diez que él llegaba a tu casa.
- ¿Qué paso Pedro? ¿No te sonó la alarma?
- Si, sonó – Y te dejo un beso en la mejilla. Ya con su tono de voz te diste cuenta que estaba de mal humor – La pospuse para seis y media, cuando sonó… La pospuse de nuevo.
- Ah, re bien. ¿No te acordaste que me tenías que buscar, no?
- ¿Cuándo estas dormida te acordas que te tengo que buscar?
- Obvio. –Y ya caminaban para el colegio, vos fuiste la que te encargaste de avisar a los chicos que llegábamos tarde, por culpa de Pedro.
El silencio los invadió y vos te sentías tan mal: por el silencio, porque necesitabas aclarar tu mente, y porque también necesitabas aclararle las cosas a él.
- Pau… - Y ahora su voz sonó tranquila, porque en verdad él estaba tranquilo. Vos lo miraste, con tus facciones relajadas, porque también se te había pasado el mal humor. - ¿Te puedo preguntar algo? –Y de ahora en más sus consultas a una pregunta te daban un poco de miedo. Igualmente murmuraste un “si” – Sé que estamos un poco peleados… pero, ¿pensaste…algo? –Y lo miraste. No te podías enojar con él, cuando ya pasaron ¿cinco? Días de aquella vez, pero no tenías una respuesta todavía. Entre el colegio, el trabajo te negabas a pensar en Pedro. – Sé que soy un poco pesado, pero… No sé, decime vos.
- Es que no se Pepe… Te juro que no se –Y él se quedó en silencio- Tengo muchas cosas en la cabeza ¿sabes? –Asintió. Y solo quedaba una cuadra para llegar al colegio.
- Me parece que… Que ya está, va a ser lo mejor. –Y lo miraste – Creo que me equivoque en todo, porque soy re mandado, y… ese día estaba tan directo que me salió decírtelo. Perdóname.
Y odiabas tener esa charla justo ahora, a punto de entrar al colegio.
- ¿Queres que charlemos después? Ahora no podemos hablar tranquilos. Si queres, después pasa por casa, antes de las cuatro.
- Va a ser al pedo Pau.
- ¿Por?
- Porque sí, porque se lo que pensas, lo que sentís.
- ¿Ahora sos adivino? –Sonrei – Dale tarado, te espero eh. –Y que empieces a caminar, para que él te llame devuelta y vos vuelvas. - ¿Qué pasa?
Entonces que te agarre de la cintura para posar sus labios con los tuyos, y que juntos (porque la flojera no se te va a pesar de todo) formen un beso dulce, lleno de amor por su parte, porque va a ser todo lo posible para que dejes de dar vueltas y que sientas lo mismo que él, porque te quiere, y jura que va a ser lo imposible para que vos también lo hagas.
 Y que te separes, al darte cuenta de todo, porque vos sos así: tan enroscada.
- Dale, vamos. – Y que no logres decir nada al respecto a ese beso, porque no podes, no te salen palabras.
Que lleguen al colegio tarde, que todos ya hayan formados y que les ponga la media falta. Que tus compañeros (mas amigos) los carguen por llegar tarde y juntos, y que al menos vos, te quieras matar. Pero tranqui.


Continuara... 
JusPauliter. 

3 comentarios:

  1. Dios paula no puede ser mas vueltera e indecisa!!! ojala cuando se decida no sea tarde y puedan estar juntos y dejen las tonterías de lado...

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  2. Porfa! Que pau le diga que siii!!! Pobre pp! Ajjajaja pau es demasiado vueltera!

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  3. Ay dios te juro que esta novela es mi preferida, por favor subí mas seguido, estoy como muy enganchada!!

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