Reiste de aquel chiste malísimo y que tus amigas se rían de tu risa
“Eu, mi risa no es contagiosa” –Y sos tan cara rota. Como aman escucharte reír.
Era pleno agosto y ustedes tomaban terere, porque son así de especiales, porque les gusta ser rebeldes. Claro que los terere eran acompañados por una rica tarta de coco que tu mamá se había encargado de hacer, y no hay cosa que ames mas que las tortas que hace Alejandra, la que te dio la vida.
Suspiraste porque habías perdido el aliento después de tanta risa, y que vuelvas a reírte, no podes parar. Y que ellas tampoco puedan.
Todo con ustedes es risa (salvo algunas peleítas, pero nada grave).
- ¡Necesito que me llame! –Romina y su histeria. Gastón y que cuelgue, tan normal en él.
- Déjalo en paz, pobre chico – Lali se hacia la superada pero cuando está en los zapatos de Romí no hay quien la banque.
Ocupan el living de tu casa, y vos no sabes pero tu papá te está odiando porque es domingo y quiere descansar un poco. Consideremos que son las tres de la tarde, para muchos (inclusive tu papa), horario de siesta.
- Pau – Y que grite Zaira, porque vos te encontras cargando jugo al termo
- ¿Qué pasa? –Responderle de la misma manera, olvidándose de tu papá, claro.
- Pedro, -Y te la quedaste mirando – Boluda, Pedro en el teléfono –Fue cuando viste que Zai tenía tu celular en la mano.
Suspiraste, porque si, y atendiste.
Desde aquel miércoles que no hablan más y solo pasaron cuatro días. Cuando vos lo esperaste el miércoles él jamas llego, y cuando él quiso hablar, la que no quiso fuiste vos, por eso es que en estos días ni la mirada se dirigieron y ahora… Te llama.
- Pedro –Sequita.
- Hola, ¿todo bien?
- Si, ¿vos? ¿Qué pasa?
- ¿Cómo que pasa? ¿Nunca vamos a hablar? Al menos para que no nos sintamos incómodo con el resto de los chicos, digo. –Y bufaste, no queres hablar con él.
- Pedro, no puedo ahora… Estoy con las chicas. Tampoco quiero hablar. Es mejor, como dijiste vos, dejarlo así. Y con respecto a los chicos… Trataremos de llevar la situación, que se yo.
- Gracias por dejarme pensar en si estaba de acuerdo o no, veo que lo decidiste vos sola.
- Es que siempre estamos en la misma –Te apoyaste en el mármol, y ya que casi estabas de mal humor- Damos vueltas y vueltas. Ya está Pedro, yo te respeto a vos, hacelo vos también. Respétame a mí.
- No, no me respetas… Porque ni para opinar me dejas, pero ya está, no vale la pena seguir dándole vuelta al tema. Se lo que sentís vos, y es obvio, chau.
- ¿Pedro? –Y bufaste, porque si, te había cortado.
- ¿Y? ¿Para cuándo Paula? – Celes.
- Ahí voy –Y llegaste con el termo, acompañada de una cara de culo.
- Epa… ¿Qué paso? –Lali.
- Pedro y sus maneras de cagarme la existencia –Porque te hizo sentir la peor, claro. Y un poco lo sos (sigo estando a favor de Pedro)
- Vos sola te la cagas Pau –Porque Rochi también esta a favor de Pedro. Bah, en realidad todas tus amigas.
- Gracias –Sonreíste, con un poco de angustia.
- Es que es verdad Pau… No podes ser tan complicada –Y que te lo aclaren miles de veces. Que te lo aclare Zai
- Soy así, no me sale ser otra cosa – Y que te justifiques.
- Porque no queres –Tiro Lali. Y la morocha ya estaba un poco cansada de siempre decirte lo mismo y que no le hagas caso.
- Bueno, basta. Cambiemos de tema.
Porque lo necesitabas, ya estabas cansada de hablar de Pedro.
A la noche todos se juntaban en casa de Pedro (parecía a propósito) y vos intentaste enfermarte, tener algún que otro compromiso… Pero nada. Entonces alrededor de las nueve Zaira y Gastón se hicieron presente en tu casa para ir juntos a lo de Pedro.
Y que se les ocurra cenar en el quincho, el cual está congelado, pero que no dura mucho porque al apoyarte a la estufita se te pase todo. Cenaron hamburguesas, hechas por el dueño de la casa, y con ayuda de su padre.
Despues de comer se te ocurre alejarte un poco de tus amigos para salir un rato afuera, a pesar de que el frio se sienta, demasiado, necesitabas ese momento. Últimamente te gusta pensar en todo, y en nada a la vez.
Fue cuando sentís que se sienta al lado tuyo y ya tu otro yo te dice que te alejes, que reacciones, que te pongas a la defensiva. Y por eso te separas un poquito, sin darle mucha importancia.
- ¿Pasa algo? –Él y sus preguntas.
- ¿Por qué estas acá? –Vos y tus respuestas con preguntas.
- Es mi casa –Y que lo mires con odio- Vine en son de paz… No quiero pelear más.
- ¿Por cuánto tiempo? –Dijiste después de unos cuantos segundos.
- Eso depende de vos – Y sentías que todo dependía de vos. Y lo odiabas.
Odiabas estas situaciones, lo odiabas a él.
- Tenes olor a cigarrillo. –Estaban un tanto separados, pero el olor a cigarrillo se siente a millas- ¿Estuviste fumando Pedro? –Y lo miras con el ceño fruncido.
- No… No te interesa.
- Obvio que me interesa Pedro. ¿Estas fumando otra vez? – Porque había logrado vencer ese vicio hace unos años atrás, cuando empezó a fumar a los dieciséis años, siempre cigarrillo, aclaremos.
- Fue solamente uno Paula… Estaba un poco nervioso.
Y siempre la misma escusa, la misma de todos.
- ¿Sabes cómo terminas tarde o temprano, verdad?
- No hace falta que me lo digas, no necesito tus consejos.
Elevaste una ceja. Y odiabas al Pedro superado. No sos consejera, odias hacerlo. Pero si sos recordatoria, para que le quede claro no más.
- Perfecto.
Y como no tenías mas que decir te levantaste para reunirte con los demás. Pero él siempre te va a frenar, y vos siempre te vas a dejar (bueno, casi siempre. Depende en que, obvio)
- Te dije que venía a hacer las paces. –Y revoleaste tus ojos.
- Es que siempre tenes algo nuevo Pedro, siempre. Por mi parte está todo bien, hace lo que se te cante. –Obvio que estás enojada, obvio, y no lo precisas disimular. Porque odias que este fumando de nuevo, porque le crees que haya fumado solo uno, pero sabes que no iba a ser solo eso, iba a seguir fumando. Y aunque trates de convencerte de que solo te enojaba porque es tu amigo, muy en el fondo, en algún rincón de tu cuerpo, sabe que no es así, que no es solo porque es tu amigo.
- No podes ser tan infantil, date cuenta que no todo gira a tu alrededor. Se lo que estoy haciendo y me siento bien haciéndolo, no me jodas. Y claro que se que te jode, que te haces la superada, pero no te sale.
- ¿Y vos? ¿A vos te sale hacerte el superado? No me jodas
- ¿Quién se está haciendo el superado? Paula, ¿Qué te crees? –Claro que estaban a los gritos. Tus amigos temían en que terminen a las piñas.
- Veo como queres hacer los pases, ni una conversación seria se puede tener con vos. Y el superado sos vos, porque de la nada empezas a fumar… ¿Qué onda?
- ¡Qué onda vos! Metete en tus cosas, suficiente tenes para meterte en las mias.
- No me meto Pedro, solo que sos mi amigo, y…
- Ese es el problema… Solo amigos, solo.
- No empieces.
- Yo no empiezo nada, ya empezó Paula, tarde.
- Ya termino –Dijiste en susurro. Y él te miro algo dolido. Vos sin mas vueltas entraste al quincho.
Tus amigos en silencio, para que lo mires en general y no hacía falta ser adivina para saber que habían escuchado (además que terminaron a los gritos). Agarraste tus cosas, te despediste de ellos, y con una promesa que se veían mañana, saliste para tu casa.
- Perdóname… -Vos a Pedro – No me voy a preocupar más por vos.
Continuara…
Y casi que se agarran a las piñas Jajajajaja.
Veremos que pasa en el próximo (o sea, mañana u hoy)
Cositas para decir:
1.Gracias por comentar.
2.No saben lo lindo que se siente recibir tantos comentarios y saber que me leen tantos (insisto en que es una locura)
3. No hay tres!!! (¿?)
JusPauliter
Justina por el amor de dios que se arreglen y chapen desenfrenadamente please! Ajajaj quiero más
ResponderEliminarNo seas mala,que se reconcilien porfis... jejeje
ResponderEliminarpor favor que se pongan de novios y que pau le diga todo lo que lo ama :) porfas no puedo mas, necesito que esten juntos porfaaaaaaaaaaaaaaaaas!!!!!!!
ResponderEliminarpor favor que se arreglen por favor .. Feliz Navidad
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