domingo, 2 de marzo de 2014

Capitulo 107

La viste salir de la cocina, con el equipo de mate, tres cosas en la mano y cantando a lo que, al levantar la mirada se ría de vos, y que se le caiga el azúcar.
Su grito, su puteada, tu tentada y su contagio.
‒ Boluda, no te rías, ayúdame. – Pero ella tampoco podía parar de reírse.
‒ Menos mal que te dije que te ayudaba, y vos “No, no… Yo puedo sola” Ay dios. –Y que te levantes para ayudarla.
Pero que mientras limpiaban sigan bailando, y que no puedan parar de reírse.
Son las tres de la tarde y hace media hora que llegaste a casa de tu mejor amiga, porque estos últimos días no habían hablado mucho, ya saben, charlas de amigas, esas profundas.
Bueno, hasta que lleguen el resto de tus amigos, porque se quedan a cenar en casa de Zai.
‒ Bueno, ¿y que te dijo?
Suspiraste, y levantaste un hombro.
‒ Eso, que haga lo que quiera, que ella no se iba a poner mal por mí, porque ya hizo mucho, y que siempre que hablamos la trato mal. Pero tenía tanta bronca boluda, capaz, si, estuve mal con lo que le dije, pero ella se portó re mal con Pedro, no da que le diga eso, ¿entendes? Porque creo que sabe la linda relación que tiene con sus viejos, y no puede decir que tiene ¡una clase de complejo de dipo! Ni siquiera debe saber lo que es eso.
‒ O sea que no pasa la idea en que tengas una relación con Pedro, que lo conoce desde chiquito. Yo, enserio, no sé cómo no te dijo nada cuando estabas con Tomas, que apenas lo conoció, y mucho menos con Pablo… que cada vez que me veía me decía que te diga que lo dejes, porque no se lo fumaba. Pero a Pedro, que son amigos desde chiquitos boluda… Ya sé que Pedro es medio rarito, pero es una hermosa persona, y ¿por pasar mucho tiempo con sus padres? ¿No es lógico?
‒ Se supone que sí. Pero bueno, como yo que no estoy casi nunca en casa, como ella, que desde chica se peleó con sus papás y jamás fue capaz de ir a visitarlos, ni presentarle a las hijas… ¿Lo vera raro? Fuera de lo común, ¿por eso dijo todo lo que dijo de Pedro? Te juro que trato de pensar el por qué.
‒ Ay no se amiga… Yo sigo sintiéndome mal, por no decirte que le había dicho a tu papá, juro que no me daba la cara –Y sonreíste y murmuraste “ya fue” - ¿Él no te dijo nada?
‒ No, en ese sentido siempre fue más tranquilo… Bueno, a Delfi le hace la vida imposible, pero a mí no tanto… Y menos con Pedro.
‒ Ahora solo falta que Hora y Anita se enteren… Y que se pongan de novios. Boluda, te van a amar-Y que rías.
‒ Ya te dije, Pedro con lo fóbico que es, ni en pedo.
‒ ¿Y vos, si hoy viene y te lo pide?
‒ No sé… Hoy a la mañana me dijo algo re lindo.
‒ ¿El qué? –Su sonrisa, los ama, te ama, y ama verte tan bien.
‒ Algo así como que no quería que se corte… Cuando me vaya, y eso.
‒ ¡Y obvio!
‒ Bueno, pero lo dijo todo así, dormidito, mirándome de cerca… Es tan lindo a veces.
‒ Anda, “a veces” estas hasta las manos –Y que rías para que ella se pierda en la cocina para cambiar la yerba.
Y que la charla siga todo el tiempo, toda la tarde contándose sus cosas, poniéndose al tanto.
Son las ocho y media y ahora están en la cocina, preparando la masa de las pizzas mientras Wanda les da charla y ríe con ustedes. Decidieron hacer ustedes las pizzas, porque desde hace mucho querían cocinar algo, y aprovecharon para invitar a los chicos y disfrutar.
¡Timbre!
‒ Ese debe ser Gas con Pedro, recién me aviso que estaban llegando.
‒ Atende gorda –Te dijo Zai mientras terminaba ponerle el queso a una de las pizzas.
‒ ¡Buenas! –Sonreíste.
‒ ¿Te adueñaste de la puerta? –Dijo Pepe para que pase. Que saludes a Gas y que vuelvas a él.
‒ Zai me dijo que haga de portera… ¿Todo bien?
‒ Si, ¿vos Pochi? –Gas que se fue directo a la cocina al ver a su amiga.
‒ No me saludaste, nada –Te cruzaste de brazos y lo miraste. Su bermuda de jean clarito, y su remera le quedaba muy linda.
‒ Ah sí, es que bueno… -Y que te muerdas el labio para que él se acerque a vos abrazándote por la cintura - ¿Estas bien?
‒ Si –Sonreíste y dejaste un beso chiquito en sus labios - ¿vos?
‒ Si –Y volvió a besarte – Te extrañe un poco hoy a la tarde, no hablamos nada.
‒ Estaba acá, y viste cuando empezamos a hablar con Zaira, ni los celulares damos bola. Igual, ni un mensajito.
‒ Supuse que no me ibas a dar bola, igual te hable cuando venía.
‒ Ajam –Y lo besaste - ¿Pensas salir? Digo, por la facha.
‒ ¿Estoy muy lindo? –Y que te muerdas el labio inferior.
‒ Un poco –Y que él sonría sorprendido, y que vos rías – Estúpido.
‒ Vos si estas linda, demasiado.
‒ Estoy así no más. –Lo sobraste
‒ Si, ¿y el shorcito?  No me imagino si no estás “así no más” –Y que rías para que te bese –Ya no veo la hora de que sea invierno y vuelvas a los jeans.
‒ Sos un exagerado, machista, ¿Quién sos?
‒ Tu futuro novio.
‒ Si yo acepto ser tu novia.
‒ Tuve que salir de la cocina para saludarte, ¿no pensabas saludarme? Desubicado, larga a mi amiga que es mía –Llego Zaira
‒ Hola Zai, ¿Cómo estás? Si yo bien.
‒ No le vayas a hacer eso a Ale que te hace la cruz definitivamente –Y que rían - ¿Todo bien Pepe?
‒ Si, ¿vos? ¿Cocinando? Y eso que todavía esta estrellado –Y junto a tu amiga lo sobraron. Malísimo chiste.
El resto de los chicos no tardaron en llegar, y todo era festejo, risas, y ganas de que no se termine jamás esto: cenas, risas, abrazos, amistad.
Son concierte en que está acabando el año, y que, el año que viene no va a hacer lo mismo, ya no va a haber tantas juntadas, tantas risas… Pero bueno, respiras hondo, cerras los ojos, y  pedís a Dios, que jamás acabe esto.
‒ ¡Brindis! –Y esa es Rochi, claro.
‒ ¡Brindis, brindis, brindis! –Es apoyada por Cele, y después por Lali. Y después por todos.
‒ Por la amistad –Dijo la rubia con su sonrisa y esos ojitos que te dan tanta ternura estando cristalinos.
‒ Por la salud y porque jamás se acabe esto. – Thiago.
El miedo de todos: que se acabe.
‒ Por la salud y la felicidad de cada uno de nosotros, y para que no se corte, obvio – Dijo Cele.
‒ Y para que no nos olviden ni nos dejen de lado a pesar de la distancia –Zai y vos le sonreíste- ¡Los quiero mucho, tarados! –Y que sonrían.
Y que los vasos se choquen en forma de brindis con una sonrisa cada uno y diciendo lo mucho que se querían.
Son las tres de la mañana y te dormís sentada en el sillón mientras Gas comenta como ya tiene todo listo para la facultad, que ya lo aterra y que la semana que viene empieza a prepararse para los exámenes de ingreso. Y cuando pensaste en que vos deberías hacer lo mismo, también te aterro.
Por suerte ya te habían explicado todo, y si todo salía bien en la última semana de enero, ya instalada en Rosario podías rendir el ingreso.
Suspiras y le haces señas a Pedro que te vas, y él te sonrió porque obvio que se iba con vos. Y después de unas cargadas, porque tus amigos no dejan de ser pesados, te despediste de cada uno para salir a tu casa.
Vas agarrada del brazo de Pedro con tu cabeza apoyada en su brazo, mirando tus pies que van al compás con los de él. Y que sonrías.
‒ ¿Mucho sueño?
‒ Algo –Murmuraste – Seguro te dormiste la re siesta hoy a la tarde.
‒ Algo –Y que sonrías para  que le pegues en su brazo – ¿Mañana te paso a buscar para ir lo de La?
‒ ¡Obvio!
‒ Bueno, que se yo, por ahí no ibas a estar.
‒ Si no me peleo con mamá estoy –Y que rían los dos – Aunque espero que este dormida.
‒ ¿Avisaste?
‒ Si, a papá…
‒ Aunque te podrías haber venido a casa, y dormíamos otra vez juntos.
‒ Vos y tus propuestas indecentes
‒ Solamente dormir
‒ Y si… Pero no, suficiente que fui hoy.
‒ ¿suficiente?
‒ Bueno hey. Mañana nos vemos, no jodas.
‒ No jodo, pero no mientas, suficiente no –Y que rías
‒ Está bien…No te enojes.
‒ No, no, si me enojo –Y que lo mires – Ah, no, mentira –Y que sonrías mordiéndote el labio
‒ Sos tan tarado –Que lo beses dulcemente
‒ Pero te puedo tanto. Ojo, vos a mí también –Y que rías para que se besen - ¿Queres ser mi novia? –Y lo miraste.
‒ ¿Enserio?
‒ En realidad no… Lo voy a hacer más lindo, no así
‒ ¿No así?
‒ Si, tan sencillo. Un discurso, en una plaza… arrodillado.
‒ Ay, Pedro.
‒ ¿Qué? ¿Me responderías que sí ahora?
‒ Si, no preciso un discurso ni nada de eso.
‒ ¿Entonces queres ser mi novia?
‒ Pero ya la cagaste. Mañana volveme a preguntar. –Le sonreíste y lo besaste dulcemente, con ganas – Chau.

Y sin dudas, mañana te lo va a preguntar.
Olvídate, te lo pregunta.
“No das más de histérica. Y de linda, te quiero mucho. Mañana capaz me voy a la mañana, no aguanto”
Y que rías.
“Eso por hacerte el vivo. Te quieroooo”


Continuara…
JusPauliter.

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