miércoles, 8 de octubre de 2014

Capitulo 148

⧩✨Pedro✨

Un codazo en mis costillas y que aguante mi risa, pero cuando comenzó a hacerme cosquillas largue una carcajada, para que ella termine contagiándose, me murmuro un “tarado” para que siga riéndose, ya sin cosquillas de su parte. Sonrei, para volver a mi postura anteriormente: de costado, mirándola fijamente y ahora, abrazándola, tanto que nuestros cuerpos queden completamente pegados. Sus ojos están cerrados y yo cierro los míos  al instante, pero esta vez no fue un codazo, un “¡Pedro!” gritado por ella, para que toda mi relajación que estaba logrando se evapore y que no sea porque se encuentra sonriéndome mi odio hacia ella seria inmenso. Ella y su costumbre de gritar.
Que ría un poquito para que rodee uno de sus brazos por mi cuello y que una sus labios con los míos, formando un beso dulce para que yo me sume a este, y que termine con mucha más intensidad.
― Hola novio lindo –me dijo dulce, para que yo sonría. Ella y que tenga esas miles de facetas. Hace cinco minutos me grito eufórica para qPreguntóelva a dormirme, y después de este dulce beso su voz cambio a una muy dulce y tierna, ¿entienden por qué es capaz de poderme tanto?
― Hola mi amor –y yo siempre voy a aprovechar que ella este dulce y tierna, para también volverme ese pibe dulce y enamorado que solo puede salir estando con ella.
Es que su sonrisa es la más linda, sus ojitos achinados y su nariz tan perfecta, ella es la más linda, completita, de pe a pa, y yo no doy más, no me cape tanto amor.
― ¿Nos levantamos? –hice una mueca y ella me sonrió. Sé que quiere disfrutar este domingo, y yo también quiero, pero estar así, con ella, abrazados y calentitos, me dan ganas de estar todo el día así. Yo asentí, para unir nuestros labios y que ella se acople nuevamente a este beso.
Quince minutos después, ya estamos vestidos, yo lavando mis dientes, mientras ella salió para el comedor para preparar un desayuno, se la escucha hablar y reír con mi amiga, y me pregunto si ella también va a venir con nosotros, no quiero sonar egoísta, pero que vayamos nosotros dos solos, seria… genial.
Llegue al comedor y me encontré con estas dos amigas en el medio del comedor haciendo un pasito de baile, Zai le enseñaba a Pau y ella intentaba hacerlo. Yo, en una punta las miraba divertido, con mis brazos cruzados, y cuando logre que me vean ellas rieron, para que me contagie.
― ¿Qué hacen? –Dije, sin parar de reír.
― El novio de Zai le enseño ese pasito, está bueno, ¿no? –Explica Paula y es Zai quien le pega en el brazo- El pasito, boluda –reí junto con ella.
― ¡No es mi novio, estúpida!
― ¿Es el que estaba anoche? ¿Cuál de los dos? –pregunte.
― El más morochito –dijo Pau- ¿Joaquín? –le pregunto a Zai y ella asintió, mordiéndose su labio inferior.
― Me cayó súper bien el flaco ese, ¿pero qué onda con él?
― Nada –dijo ella, un poco ruborizada- hay onda, creo
― Hacen re linda pareja- dijo Pau- no tan linda como nosotros, pero posta –yo le sonreí, ella me sonrió- aparte, posta que es re buena onda.
Nos sentamos a desayunar los tres, ellas café, yo chocolatada, ellas tostadas, yo las masitas dulces que habían sobrado de ayer. En todo el desayuno no dejaron de cargarme, pero que cosa que no me gusta el café, no para que sea lo primero en tomar del día. Duaj.
― Con Pepe planeábamos ir a Victoria a pasar el día, ¿vos, qué onda tu día?
― Anoche quede con las chicas que íbamos al shopping, ¿no les jode? Además, supuse que querían pasar el día solos, así que mínimos, un chocolate –reí. Ella es todo, posta.
― Una caja de bombones –dije, para que ella ría y Pau se ponga colorada - ¿o no que es muy linda cuando se pone colorada?
― ¡No me jodas Pedro! Lo peor es que lo hace apropósito –Reí, junto a Zai.
Once del mediodía y ya estamos llegando a esta Isla después de unos cuarenta minutos de viaje, los cuales se me hicieron un poco eternos, es que era todo, todo igual, y no pasaban más estos cuarenta minutos.
Bajamos de la combi en una plaza, para que salgamos caminando. Según ella había un lindo restaurant pegado a una especie de playita donde también había espacios verdes, y que era un muy lindo día para pasar la tarde.
Cuando llegamos a este lindo restaurant, todo rustico, una muchacha nos recibió con su sonrisa, para que después nos designe una mesa enfrente a un ventanal que daba al rio.
Nos sentamos uno enfrente al otro y antes de hablar puse el celular en silencio, ni siquiera en vibración. Este almuerzo, este día, no me lo arruinaba nadie.
― ¿Te gusta? Es medio chiquito, y antiguo, bueno, no viste mucho…Pero es lindo –Empezó, de la nada, y no sé bien a que se refería- el pueblo –dijo, divertida, como si hubiera leído mi mente, para que riamos.
― Está bueno –dije, con mi sonrisa- Igual, a Mármol nadie lo supera –dije, orgulloso, y aunque no sea mi ciudad natal, todo mi infancia y parte de mi adolescencia la viví ahí, en casa de mis abuelos, amaba pasar tiempo con ellos. Sonrei cuando me la encontré sonriéndome.
― En todos estos años que nos conocemos nunca me llevaste Pedro –me reprocho y yo sonreí- ¿tenes familia? Además de bueno, de que hayan vivido tus abuelos toda la vida allá. –Pregunto, un poco incomoda.
― Mis tíos  -le dije, con mi sonrisa- el fin de semana que viene, si queres podemos ir. El viernes, porque seguramente el sábado y domingo estés a full con tus amigas y dejes a tu novio de lado –dije, divertido
― Nunca… bueno, en realidad el sábado hablamos con las chicas. Y me re copa la idea, porque como Lali no me tiene que ver en todo el día, es genial. A veces me sorprendes amor. –Mi “o” enorme para que ella ría y que acaricie mi mano con una de ella sobre la mesa, para entrelazar sus dedos con los míos- te amo, mucho.
― Yo también te amo, fea.
La charla fue interrumpida por la moza, para que deje nuestros platos, y que después de desearnos un buen provecho, nos deje solos.
El almuerzo se basó en mucha charla, y en risas, porque casi nunca se podía hablar serio con ella, siempre había algún chiste, o algún comentario que nada que ver, que causaba nuestras risas y esas ganas de que nunca acabe este día, porque no hacía falta recordar (por el momento) en que en horas yo tenía que tomar ese micro para volver a Palermo, y dejar de vernos. Hasta el próximo fin de semana.
Pero ahora, queríamos disfrutar, y estábamos de acuerdo los dos.
Cuando nuestro almuerzo finalizo, salimos de este lindo lugar, para caminar por una playita, agarrados de la mano, y que nos den ganas de sentarnos en la sobra que dan unos árboles, para que quedemos uno al lado del otro, mirando el rio.
― ¿No te gustaría vivir en uno de estos lugares? En una casa que de la vista a un rio, o frente al mar… -dijo, con tono soñador. Y yo sonreí.
― No sé si vivir, pero… pasar una semana en una de estas casas, obvio. –Dije, señalando una de esas casas que estaban aisladas, con patios enormes y con ventanas que daban al rio- supongo que llega un momento en que te cansas también, como nosotros nos cansamos del ruido y del amontonamiento de gente, las personas que viven en estos lugares, también se deben cansar de ver las mismas caras todos los días o conocerse entre todo –Dije, para que me mire divertida.
― Como en Lobos, o Mármol. Se conocen todos –dijo, y yo sonreí.
― Esta bueno, pero a veces no –dije, y ella asintió – por eso, cuando nos casemos, porque si, te vas a casar conmigo
― ¿Tan seguro? –Preguntó, con su sonrisa.
― Si me amas.
― ¿Y? Capaz no llegamos al casamiento, nos peleamos, o… que se yo, puede pasar cualquier cosa.
― Gracias por soñar conmigo –Dije, para que ella ría y me abrace por mi cuello, para dejar un beso en mi mejilla seguido por otro en mis labios.
― Te amo tonto. Ojala lleguemos al casamiento, y todo, pero vivamos el hoy, somos chiquitos para casarnos –dijo, con su voz dulce, esa que me hace sonreír siempre.
― ¿Vos decís que llegamos? –Pregunte.
― Yo apuesto todo a esta relación, creo que cada día se está volviendo más estable, con el tema de la distancia, creo que nos está jugando a favor. Esto de extrañarnos, de esas ganas de estar siempre juntos, y esas peleas, también nos ayudan, aunque no lo veamos ahora. Espero que lo veamos en algún futuro –dije, con mi sonrisa.
― ¿No ves que sos hermosa? Yo con vos me caso, y te hago mil hijos, mínimo –dije, para que ella ría.
― Esos comentarios la cagan. “Te hago mil hijos”, no das más de negro, mi amor.
― ¿Qué? En el sentido de tener una familia grande-dije, divertido.
― Jajajajajaja no, la cagaste –Dijo, divertida para unir sus labios con los míos – te amo Pepe –murmuro, para que el beso siga cada vez más intenso.
― Yo te amo, muchísimo mi amor.
Su mirada cruzándose con la mía, nuestras narices rozándose, nuestras sonrisas.
Y que por un instante, se detenga el tiempo.

Continuara…
Bueno, bueno, bueno.
Aquí estoy, cumpliendo. Bien lindo para ustedes.
Espero que les guste!!! Y espero sus comentarios, porfi, no se hagan las boludas. Ahre.

JusPauliter

3 comentarios:

  1. Que lindo capitulo!!!!!! que no se vuelva Pepe!!!! ajajajajjja me gusta que después de tanto ir y venir estén tan bien!

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  2. Ayy mas lindo el capítulo!!! Mas tiernos, me encanta que estén así jajaja, que se quede Pepe con Pau!
    @pepepauoli

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  3. ame este cap me super encanto besos espero el siguiente

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