martes, 7 de octubre de 2014

Capitulo 147

✨Paula✨

Di una vueltita para que ellos me chiflen y que ría, un poco ruborizada. Los odio.
Sentí su sonrisa al verme por completo una vez más, para que muerda mi labio inferior y aparte la vista de él.
Vestía con un vestidito sueltito color azul marino, me había gustado mucho en una de las vidrieras de Mar del Plata y por eso decidí comprármelo. También me puse una de mis sandalias negras y un saquito negro que Zaira insistió en que me lleve.
Nos despedimos de nuestra amiga, para que él me abrace por la espalda y bajemos por el ascensor. No teníamos idea en donde iríamos a cenar, pero eso no nos preocupaba mucho, al menos yo, quería disfrutar este momento que tenemos juntos.
Nos decidimos por un restaurant sencillo, pero a la vez muy lindo. Una mesa que daba la vista afuera y que un Pedro me acuse de “chusma”. Pf.
Reí cuando el cómo todo caballero me arrime la silla y que él se contagie de mí.
― Si se hace, se hace bien –dijo, divertido y yo lo sobre, mordiendo mi labio inferior.
Se sentó enfrente de mí y nuestras miradas se cruzaron. Sonreímos y separamos nuestras miradas en el momento en que un joven mozo se acercó para alcanzarnos la carta, y después de pedir nuestra cena volvió el silencio, que no duro mucho.
― ¡Escucha! –Dije, un poco emocionada – Boludo, es la canción. ¿Te acordas? –Y él me sonrió.
― ¿Vos me jodes? ¡Cómo no me voy a acordar! –Suena “Noche de hoy”, canción que me canto esa noche antes de venir a vivir para acá. Sonreímos y mordimos nuestros labios a la misma vez, para que riamos un poquito.
― Odio estar por preguntarte esto –dije, y él me quedo mirando- Pero ¿a qué hora sale el micro mañana? –pregunte, haciendo una mueca.
― Nueve y media –dijo él, con una pequeña sonrisa- ¿tenes algo planeado para mañana? –pregunto y yo negué.
― No, pero podríamos pasar el día en Victoria, ¿Qué te parece? –Y en vez de responderme estaba con su teléfono, entretenido – Pedro.
― Perdón, no te escuche, ¿Qué decías? –eleve una ceja.
― Que si queres, mañana podríamos ir a Victoria, la isla que queda acá cerquita. Es re lindo lugar, el otro día fui con mis viejos.
― Dale, genial. ¿Pero en qué vamos a ir? –y me hablaba mientras escribía un mensaje.
― Salen combis, no es muy caro. Podemos ir temprano y… Pedro ¿me vas a escuchar o vas a estar mucho más con el celular? Te estoy hablando boludo.
― Perdón Pau, es Belén que me preguntaba como la estaba pasando.
― Ah
― Dice que ya tiene todo para el cuarto de su hija, viste que Sonia le iba a traer unas cosas lindas, ya llegaron y justo me paso una foto, mira –me la mostro y yo asentí.
― Le quedo re lindo –en verdad era un buen trabajo, había quedado muy lindo.
― Si, dice que no la dejaron hacer nada, viste que esta de cinco meses, igual no tiene mucha pansa, que se yo –asentí- bueno, entonces… ¿Vamos temprano para allá mañana?
― Si, y podemos llevar algo para comer y después volver tipo seis, así tenes tiempo en acomodar tus cosas, o como quieras.
― Igual, no traje mucho –Dijo, divertido- pero si, porque mira si se retrasa la combi, y depende de cuánto tiempo tengamos de viaje… -Yo asentí. Y el teléfono de él volvió a sonar, ahora con una llamada entrando. Yo suspire – Belén… Báncame amor –asentí- ¡Bel! –su sonrisa.
Uh. ¿Tan rompe bola va a ser esta mina? ¿Siempre lo llamara? ¿No sabe que tiene una novia, que se fue para Rosario a visitarla? ¿Por qué le tiene que mandar miles de mensajitos estando conmigo? ¿Por qué él no hace nada? ¿Por qué tanta bronca?
Bueno, en realidad, creo que a nadie le gustaría que una mina, la cual no conoces, le mande miles de mensajes a tu novio, los cuales no sabes cómo son, pero ya que le mande un mínimo mensaje, a mí por lo menos, me molesta muchísimo, no por el mensaje, porque sabe que Pedro está conmigo, que hacía más de tres semanas no nos veíamos, y que además, ella lo tiene todos los días para hablar y demás. Pero lo que más me molestaba es que él, conociéndome, no haga nada, y no se si no se da cuenta, o intenta ponerme celosa, bueno “intenta”.
El riendo y no paraba de contarle lo bien que lo estaba pasando. Yo, enfrente suyo, mirándolo fijamente, con mis brazos cruzados, no podía disimular lo mucho que me molestaba que hace quince minutos este hablando por teléfono en una cena que era para disfrutar de nosotros, no para hablar por teléfono y que yo espere a que cuelgue.
Creo que se dio cuenta de que ya me estaba molestando, porque el insistía en despedirse. Quería que se dé cuenta, porque ya no era molestia, era bronca, muchísima bronca, impotencia  y si no cortaba ya, juro que me levanto y lo dejo solo.
Cinco minutos después él se despide de su amiga y corta la llamada. Me está mirando con su sonrisa y yo intento sacar mi seriedad, pero la bronca gana. Y si me dice A exploto.
― Te mando un saludo, dice que te agradece porque me noto más alegre, que antes estaba como deprimido.
― ¿Le mandaste un saludo mío? –Su mirada. Mi ironía  y que este tan, tan molesta.
― Pau –ese “Pau” sonó a “dale, no empieces” o a “¿Qué hice?”
― Casi media hora hablando por teléfono Pedro. No sé si te diste cuenta, pero estoy acá eh, viniste a cenar con tu novia, no a hablar por teléfono ni a mandarte mensajitos. ¿Qué estoy, pintada boludo?
― No pensé que te iba a molestar tanto, fue solo una llamada por teléfono, ¿ahora no puedo hablar con mis amigos?
― Nadie dijo que no Pedro, pero en toda la cena no me diste bola, y esto era para pasarla bien, disfrutar de nosotros, ¡no para que estés boludeando con el teléfono!
― ¿Siempre vas a exagerar todo? –Dijo después de unos segundos. Y mi mirada lo fulmino.
Suspire, y largue el aire. Necesitaba tranquilizarme porque estábamos en un restaurant y no daba empezar a los gritos, aunque les juro, ganas no me faltan.
Terminamos el postre en silencio, y después de que yo pida la cuenta, y de que él insista en pagar todo, nos fuimos. Yo acelerada, él intentando alcanzarme.
― Paula, espera un poco boluda –dijo, para que después me alcance y que me agarre del brazo- ¿Qué te pasa?
― ¿Sabes qué pasa? Que siempre yo voy a ser la minita histérica, la loca, la insoportable. Porque vos siempre te haces el desmemoriado, el que nunca haces nada, y obvio que siempre quedas como el buenito, como el santo de la pareja, y no es así boludo. –Tome aire, al fin- Estuviste toda la estúpida cena con el celular, no me diste bola ningún segundo, y encima me preguntas que me pasa. ¿Me jodes? –Todo esto en la vereda, trate de no elevar la voz, y creo que lo logre.
El me mira sin saber muy bien que decir, y si no se gana una piña hoy, no se la gana nunca.
― ¿Perdón? –me dice y yo suspiro.
― Sos un idiota.
Llegamos a una esquina en donde era una parada de taxi, nos subimos a uno, el cual nos dejó en casa después de unos quince minutos de viaje, y después de pagarle y darle las gracias, bajamos, para que entremos al edificio y después de subir los cinco pisos por ascensor, entremos al departamento.
Que la encontremos a Zaira con su grupo de amigos y que nos mire sorprendida.
― ¿Tan temprano volvieron? –Pregunto. Nosotros ya habíamos saludados a las cuatro personas, cinco con la morocha, que ocupaban el living, mientras había vasos de fernet en la mesita ratona. Yo asentí con la cabeza.
― Estábamos cansados –Dijo Pedro.
― Pero recién son las doce –Dice Zaira divertida.
― No doy más del dolor de cabeza. Me voy a duchar y después a dormir.
― Pepe, ¿fernet? –lo invito Zaira.
Yo salí para mi habitación para preparar mi pijama, y después entrar en la ducha. Que el agua caliente choque con mi cuerpo y que logre relajarme un poco.
No entendía porque me había molestado tanto, porque confió en Pedro, se que me ama, y que a pesar de lo que paso, nunca estaría con otra chica, estando conmigo, siempre fue muy honesto, y esto lo descubrí hace varios años atrás, una de las ventajas de haber sido amigos durante casi toda la vida, y también sé que ella está esperando un hijo, supongo que tiene una pareja, y que si es amiga de Pedro, sea una buena mina. Pero no sé, me molesto muchísimo, y no sé si estuvo bien en que así sea o no.
Despues de unos casi cuarenta minutos bajo la ducha el agua ya comenzaba a salir fría y lo que menos quería era que el disfrute de esta ducha al final sea todo lo contrario para que termine enfermándome. Sali de mi baño ya con mi pijama y mi bata para que me encuentre en mi cama a un Pedro semi dormido y que me sea inevitable sonreír.
¿Cómo es que me puede tanto este flaco?
Volví de la cocina para tomar un vaso de agua, y también despedirme de Zai y de sus amigos, para volver a mi habitación y que después de sacarme la bata y quedar en pijama me acueste.
― Pedro, movete. Te estas ocupando toda la cama –pero ni se movió. Entonces le toque uno de sus brazos- Pedro.
Pero nada. Bufe, e intente entrar a la cama, para empujarlo, y que solo consiga que me abrace.
― Pedro, dale boludo, no entro.
Se corrió para que de un solo movimiento quede pegada a su cuerpo mientras me abrazaba.
― ¿Seguís enojada?
― Basta, quiero dormir.
― Dale, te pedí perdón.
― Lo hiciste irónicamente Pedro, ¿pensas que soy boluda?
― No lo dije irónicamente Pau. Perdóname, enserio… no me di cuenta.
― Es que vos nunca te das cuenta de nada, y quedo yo como la histérica.
― No es así, yo quedo como un estúpido. No me di cuenta en el momento, pero ahora sí, y además, sé que sos celosa, pero no lo hice con ningún intención en que te joda. Belén es divina, y vas a ver que cuando la conozcas te va a caer genial.
― ¿Tiene pareja? –El me sonrió.
― No lo sé –levante una ceja- nunca hablo al menos. Pero si te inquieta eso, déjame aclararte que fue ella la que me insistió en que haga este viaje, antes de arreglarnos, y me aconsejo mucho… es buena mina.
― Confió mucho en vos, no sé si en ella.
― Mientras que confíes en mí, me alcanza y sobra –me sonrió- ¿me perdonas?
― Si me rogas un poquito, capaz. –Dije, para que él ría un poquito. Y que se ponga encima de mí.
― Perdóname –reí- por favor.  Sos lo más lindo que tengo, y sin vos no soy nadie, sos la mejor novia, la más linda, la mejor futura diseñadora, no sos para nada chueca, y tenes una sonrisa hermosísima. ¿Me perdonas? ¿Sí? –Pregunto cerquita para que sonriamos y yo una mis labios con los suyos.
― Te perdono, pero me estas debiendo una primer cita como la gente –Dije, para que riamos.
― ¿No ves que nada es normal entre nosotros? Nuestra primera cita después de dos meses de novio fue un fracaso
― Culpa de…
―Bueno, listo. –Reí- Te amo, punto.
― Yo también te amo, fin.

Continuara…

HOLAAAA. Ya sé, merezco mínimo, dos docenas de huevos en la cabeza, lo sé.
Perdón, pero acá estoy, volví. Boe.
Un feliz cumple a Roro, capitulo todo para vos. Te amo, chau

JusPauliter.

3 comentarios:

  1. La verdad que si! te mereces dos docenas de huevos en la cabeza!!!! no podes!!! jajajaajajaja al final esa Belen es un plomo jajajaj yo quiero que vuelvan a estar juntos como antes, todos los días juntos, que se vean mas seguido!!!! jajaja no seas mala!!!! igual me gusto el capitulo. besos

    ResponderEliminar
  2. Ay Jus!! Como odie a Belén y a Pedro! Belén medio desubicada, ya con los mensajes estaba, no era necesaria la llamada! Y PP conociéndola a Pau (o a cualquier mujer) tendría que saber que eso nos molesta (me incluyo!).
    Realmente no son normales, ahora espero una cita como la gente!!
    No quiero que se vaya PP!! Voy a llorar!
    Me encanta como escribis y cada vez que leo un capítulo me meto en la historia como si yo fuera parte! No te ausentes por muchos días!
    Beso

    PD: Para cuando el próximo? Se viene la despedida, ufa!

    ResponderEliminar