lunes, 27 de octubre de 2014

Capitulo 151

✨Paula✨

Caminar apurada por el frio que recorre todo mi cuerpo, no me entra una campera más y el frio sigue intacto, siempre lo sufrí y siempre lo voy a hacer.  Sonrei al verlas, igual que yo de abrigadas y regalándome también sus sonrisas. Me acerque para dejar un beso en cada una de sus mejillas y que no dudemos ni un segundo, entremos enseguida.
Miércoles, nueve de la mañana y llegue justito, justito a la universidad, sonreí y le di un poquito las gracias al frio que hace, este fue el que me obligo a apurarme.
Entrar y que detrás nuestro lo haga el profesor. Agradecí que no sea al revés.  
Fueron tres horas, entre todo entretenidas e interesante, salir y que el frio nuevamente nos invada. Que riamos y que sea Sabi quien me abrace, para que yo también lo haga.
― ¿Almorzamos en casa? –Pregunte- Voy a estar sola porque Zai entraba a las once y no sale hasta las tres –dije, pobre Zai, siempre le toca un horario de mierda.
― Dale, pero compremos algo, no nos pongamos a cocinar –Dijo Agos- ¡Tengo hambre, no pvesquées así! –Le dice a Fabri, para que riamos.
― Genial, dale. ¿Vienen chicos? ¿Fabri, Juampi? –Pregunte
― A mí me espera Santi, perdón flaca. –Dijo Fabri.
― ¡Pero que venga también! Va, como quieras.
― Bueno, ahí lo llamo –Me dijo, sonriente.
Salimos todos para casa, unas siete cuadras que se pasaron rápido, que no existió el frio ni esas ganas de llegar ya. Es que cuando la charla y las risas se hacen presentes, cuando la pasas bien, verdaderamente bien, se te pasa volando el tiempo.
Cuando llegamos a casa, después de pedir unas pizzas cerca de casa, sin disimular ninguno el hambre que teníamos, nos sentamos a almorzar.
― Así que el viernes ya te vas, Polet –Dijo Sabi con su sonrisa- ¿muchas ansias?
― No sé si llamarlo ansias, pero es una cosa que extraño horrores. A mi familia, mis abuelos, mis primas –sonreí- y obviamente a los chicos
― ¿Sos muy familiera, no? Se nota que sufrís un poquito la distancia. O sea, ponele que a veces, sale el tema de la familia de cualquiera, o nombramos, por ejemplo a algún abuelo o tío, y a vos se te cambia la cara –dijo, con su sonrisa esta vez Agos.
― Me gusta pasar tiempo con ellos, me divierto mucho. Tengo primas de más o menos mi edad y nos llevamos muy bien entre todas, con mi hermana, que me pasa, cuando llego al departamento y es como pensar “uh la puta madre, no está Delfina para joder” –sonreí- o llegar a casa y que no estén mis viejos tomando mate en el comedor, es complicado.
― A mí me pasaba antes –Empezó Santi- yo antes vivía en Capital, solo con mis viejos, tenía unos quince años, y en esa edad es cuando más comenzas a tener amigos postas, o alguna noviecita, o noviecito –reímos- y fue como un odio eterno a mis viejos, porque no solo me separaron de mis amigos, o de mi familia sino también de mi ciudad. Tenía esos lugares claves en donde cuando estaba mal o enojado me iba a ahí y estaba un rato solo… Claro que lo tuyo es diferente, pero creo que lo que sentí yo, seguro se asemeja a lo que vos sentís a veces. –Sonrei.
― Es muy difícil- asentí- y más lo tuyo, porque en mi caso fui yo la que decidí
― Nunca voy a entender porque Rosario, teniendo universidades de la puta madre en Buenos Aires, digo, no porque me molesta que estés acá  -Juampi y que ría- pero boluda, tremendas universidades hay allá.
― En realidad nunca lo supe yo tampoco –reímos todos- fue así. Salió la idea de venir acá por Zaira. Ella siempre, de chiquita quiso ser modelo, Oscar, su papá es de una ciudad vecina de Rosario, y siempre le gusto esta ciudad. Y cuando me dijo que se iba a venir a estudiar acá fue cuando nuestra amistad era como… llegar al punto de que si una se iba, la otra la seguía ¿entendes? Con Zai somos amigas desde los tres años, mis papás son amigos de toda la vida de los de ella, y nos criamos prácticamente juntas, quisimos experimentar la convivencia y la distancia juntas, y acá estamos –sonreímos- y doy gracias que no me haya venido sola, o que yo me quede porque es como que nos complementamos, cuando ella esta con sus bajones yo soy la que le pone todas las pilas, y viceversa.
―Y cuando las dos están en un poso depresivo sale helado y películas tristes –dijo Fabri, y que riamos.
¿Nunca les paso que estaban llenos de miedo, por qué no sabían lo que iba a pasar, por qué nunca lo habías vivido? Como, por ejemplo, cuando te presentan a una persona totalmente desconocida y en el primer momento que la ves, sabes que te vas a llevar bien, pero uno no sabe si a la otra persona le caes bien, entonces siempre vas a tener ese miedo, hasta que no te dé como una indirecta que en verdad le caes bien a la otra persona, y ahí, al fin te relajas.
Me paso en el momento en que conocí por primera vez a Agos, y después ella se encargó de presentarme a los demás chicos, estos, que están en mi living charlando conmigo y que sin ningún problema me integraron al grupo, pero admito que los primeros días en que prácticamente no los conocía intentaba hacer todo un esfuerzo para que “les guste”, les caiga bien. El que dice que no lo hizo, miente.
Son las cuatro de la tarde y estoy subiendo por el ascensor después de acompañar a los chicos que acaban de irse. Al llegar, es Zai quien me avisa que está haciendo un café, y si quería uno yo.
Ahora, estamos en el living con nuestros café y unas masitas de confitería merendando.
― Ay, me llamo Pedro hoy. –Dijo, con su sonrisa.
― ¿Qué onda? Te llama a vos, y a mí no. Gil –Su risa y que yo muerda mi labio inferior- Me ignoro todo el día
― Es obvio que me banca más a mí que a vos.
― Creo que si –Su risa nuevamente.
― Boluda. Igual me llamo por vos, porque el tierno quiere buscarte en la terminal, y como viajamos juntas me pregunto a qué hora más o menos llegábamos.
― ¿Y por qué no me llamo a mí el forro?
― Porque quería hablar conmigo y no con vos –la mire y ella rio fuerte – Mentira boluda, que se yo porque me llamo. Llámalo y pregúntale.
― Obvio que lo voy a llamar y le voy a preguntar, gil, tarado, ¿Por qué tiene que llamar a mi mejor amiga? ¿Andan en algo ustedes?
― ¡Ay, idiota! –Reí fuerte.
― Deci que te conozco de Zairita chiquita y sé muy bien como sos, sino duraría.
― La confianza que le tenes a tu novio, te la debo –Reímos.
― Te jodo boluda, igual, lo voy a llamar.
Me levante en busca del celular que estaba en mi habitación para recostarme, o mejor dicho tirarme a la cama, y buscar el número de celular de mi novio, para iniciar la llamada.
Y que a los tres tonos escuche que voz, y mi sonrisa como si estuviese en modo automático apareció.
― Hola a la más linda
― Hola al más feo –su risa.
― Estás peleadora, empeza devuelta.
― No, porque llamaste a Zaira y a mí solo me mandaste un mensaje pedorro a las dos de la tarde, ¿Qué clase de novio sos? –vale aclarar que esta escenita de celos es pura mentira, pero me divierto. Mucho.
― Ay que buchona es.
― Ah ¿no me tenía que enterar? –Sonrei, divertida.
― No, porque era sorpresa lo de que te iba a buscar a la terminal, la odio –reí.
― Igual, ya sabía mi amor, si me habías dicho.
― Si, pero como no habíamos hablado más del tema tenia la leve esperanza de que te hayas olvidado.
― Si, justo
― Bueno eu. Ay me dan ganas de matarla-esta vez reí yo- la llamo a ella planeando una mini sorpresa y te cuenta. ¡Todo mal hace!
― Bueno Pedro eh, ojito que es mi mejor amiga, no te pases –reímos – Te extraño Alfonso. ¿Por qué tan extrañable? Es injusto
― Vos también sos extrañable, Chaves. Estamos iguales, así que nada injusto
― Si es injusto. ¿Sabes que quiero? Que vivas a tres cuadras de casa, como antes. Cosa que, quiero darte un beso voy, hago las tres cuadras y te doy el beso. Quiero que me des comida, que me cuentes un chiste o que me abraces, voy hago las tres cuadras y fin.
― Que lindo seria eso. Te juro que yo también quiero.
― Igual, es obvio que yo te extraño mucho más que vos a mí.
― ¿Por qué decís eso?
― No sé, pero déjame ganar –Su risa.
― Solo por hoy.
― Gracias, te amo muchísimo, ¿sabes?
― Yo también te amo muchísimo mi amor.
― Deja de copiarte
― Te dije “mi amor”, no me copie
― Pero me amas muchísimo.
― Bueno, te amo muchísimo, muchísimo.
― No, te dije que me tenías que dejar ganar
― Bueno, entonces vos amame hasta el cielo ida y vuelta.
― Ay que cursis. Hasta el cielo ida y vuelta a paso de tortuga ¿te va?
― Me va.

Continuara…

Dedicadiiiiiiiisimo a mi Mortu por sus 16!! Te amo, lo sabes.
JusPauliter 

3 comentarios: