sábado, 20 de septiembre de 2014

Capitulo 140

Pedro

 Reí y negué con la cabeza, para que ella se contagie de mi risa y muerda su labio inferior, mientras tocaba su pansa de seis meses de embarazo y que me dé cuenta de que en apenas cuatro meses ella dará a luz a su hijita. Y ¡está tan relajada! ¿Serán así todas las mujeres? Creo que si Paula estuviese en su lugar seria lo peor, digo, ya es histérica sin una revolución de hormonas, con un pibe adentro que se mueve y que da pataditas ¿ustedes se la imaginan? ¡Lo que va a ser el día de mañana si queda embarazada! Igual espero que no ocurra ya, somos chicos y además, es imposible porque nos cuidamos…Pero fue inevitable comparar a Bel con Paula.
Onda que yo digo esto y además de delirar un poco, con Pau esta todo mal, ella me pidió un tiempo y no hace dos días de eso, pero para mí me parece una eternidad y ya quiero recibir aunque sea un mensaje de ella. ¿Lo peor? Tengo mi pasaje en mano para el viernes (o sea en tres días) y si no puedo llegar a arreglar algo me lo voy a tener que meter en el culo, por boludo.
― Bueno, yo sé que hablo mucho, pero al menos contéstame la pregunta –Dijo divertida para que yo deje de colgar y que me mire divertida.
― Ay, perdón, es que colgué –ella rio
― ¿Pasa algo? Desde ayer estás raro –pregunto, un poco tímida.
Yo suspire y levante mis hombros. Ella ya sabía, me escucho hablar con Tincho y también se sumó a la charla, para darme uno de esos consejos de mujer.
― ¿No te llamo? –pregunto de nuevo y yo negué. Ella me sonrió a medias – ya lo va a hacer, debe estar confundida –sonrió y me contagio un poquito.
― Tengo miedo, porque por ahí quiere que la llame e insista y no me doy cuenta
― En realidad si te pidió tiempo lo tenes que respetar, hasta que te llame o algo. –asentí con mi sonrisa.
― Entonces, ¿Qué pregunta era la que no escuche? –dije divertido para ella ría.
― A ver si queres acompañarme a comprar unas cosas para la bebe –dijo tímida.
― ¿Ropa y eso? –ella negó, se levantó y me tomo de la mano para salir del comedor suyo e ir al cuarto de su beba que estaba a medio hacer.
Hoy habíamos salido de la universidad y como ella estaba media mareada me ofrecí a acompañarla a su casa en taxi, claro, entonces, como agradecimiento me insistió en quedarme a almorzar. Son las cuatro de la tarde y nos encontrábamos tomando mate, mientras ella me contaba cómo les conto a sus papás que iban a ser abuelos, y me dieron muchas ganas de conocerlos, como ella conto deben ser muy divertidos y muy unidos entre ellos.
― ¡En menos de cuatro meses tengo que tener esto listo y solo tengo la cuna! No tengo amigas, mi vieja trabaja por la tarde y mi papá olvídate, es un horror –reí. Me sorprendió que no haya nombrado a su pareja, bueno, en realidad nunca lo ha hecho desde que nos conocimos.
― No sé qué te hace pensar que yo soy mejor que tu viejo, pero encantado en ayudarte –Ella me sonrió –Es más, tengo una hermana, Carolina que tiene un local de decoración ya sea cartelitos, muñequitos, de todo para bebes. Si queres podemos ir ahí ¿o tenías un lugar pensado?
― Vos también hablas mucho, seguido –Dijo, para que largue una carcajada- Obvio que quiero, vamos.
Obvio que la tuve que esperar para que se cambie y arregle y que después, tomemos un taxi para el local de Caro, que no estaba muy cerca. Y es por eso que llegamos cuarenta minutos después, para que entremos y claro, nos encontremos con Caro y su sonrisa.
― ¡Pepe! Que sorpresa –Dijo, para que me abrace un poquito y deje un beso en mi mejilla.
― ¿Cómo estas Caro? Ella es Belén, una amiga de la universidad.
― Un gusto Bel ¡que linda pancita! –Dijo sonriente.
― Muchas gracias… Que lindas cosas que tenes.
― Me dijo que tenía que comprar cosas para el cuarto de su beba, entonces me acorde de que tengo una hermana.
― ¿¡Solo por el local!? –Dijo Caro para que riamos, y yo la abrace un poquito- Muy bien Bel, decime más o menos que estabas buscando… o en que pensabas.
Y obvio que las deje sola, porque yo no entendía mucho, entonces mientra ellas miraban y Bel se ponía de acuerdo en que llevar, yo le cebaba mates y de vez en cuando comentaba (cuando me dejaban), claro que no entendía nada, y prefería no meterme.
En eso suena mi celular avisándome que es Zai la que está detrás del teléfono.
― ¡Zai! –mi alegría.
― Pepito, ¿Cómo estás?
― Todo bien, ¿vos?
― Bien, todo bien –pero en realidad no se la escuchaba del todo bien.
― Zai, ¿paso algo?
― ¿Estas ocupado? –Fue cuando me di cuenta que el barullo de Belén y Caro era enorme, entonces salí fuera del local para poder hablar tranquilos.
― No, estoy en el local de mi hermana… ¿Qué pasa?
― En realidad es una pavada, pero me pelee mal con Paula y desde las doce del mediodía que no aparece y pensé en que podías hacer algo.
― ¿Justo yo Zai? –Ella suspiro.
― Tenes razón, perdón, pero no sé qué hacer. No me responde las llamadas.
― Esta bien Zai, tranquila. La voy a llamar y después te llamo ¿dale?
― Dale, y perdón, por ahí complico las cosas.
― Peor no puede estar –dije con mi media sonrisa- En diez te llamo.
― Gracias Pepe.
Tengo muy asumido en que si la llamo va a ser todo peor, pero Zai es mi amiga, y le dije que la iba a ayudar, no me queda otra.
Largue un suspiro y después busque su nombre en mi agenda para llamarla.
― Hola –su voz apagada.
― Pau, ¿Dónde estás? –dije un poco desesperado.
― En Rosario –mordí mi labio inferior y fruncí el ceño.
― En serio te hablo Paula, me llamo Zaira preocupada, ¿Por qué no la atendes?
― Por el mismo motivo por el cual no te llamo a vos, ¡porque no quiero hablar con nadie! ¿Tan difícil es entender eso Pedro?
― Solo te llamo por Zaira –murmure. Odio escucharla así.
― Esta bien Pedro, perdón… es que estoy harta de todo –en realidad no sabía bien que decir, era obvio que también estaba harta de mí, y decirle a ver si quería contarme capaz, era peor – estoy en lo de Agos, en un rato vuelvo a casa.
― Pau –murmure.
― Despues te llamo –y me corto.
Suspire y cerré los ojos. Una angustia y bronca invadió todo mi cuerpo y largue un puñetazo a la pared. Creo que me hizo sentir mejor. Avise a Zaira y después volví dentro.
― ¿Todo bien? –Me pregunto Bel un poco preocupada. Solo asentí con una pequeña sonrisa- ¡Mira! ¿Te gustan? Tu hermana es una genia, tiene cosas divinas.
― Son hermosas –Sonrei asintiendo, Caro me miro un poco preocupada- seguro le va a encantar a la beba.
― ¿Vos decís? Quiero que sea todo rosita. Caro me dijo que me iba a hacer un cartelito con el nombre, tipo cuadritos, y uno para la puerta –Sonreí, se la veía feliz.
Estuvimos un rato charlando con Caro para después volvernos, dejar a ella en su casa, y seguir para la mía.
Y que en el camino vuelva a sonar mi celular, esta vez que sea Paula.
― Hola Pau –dije con mi voz tranquila.
― No sé qué te habrá dicho Zaira, pero no hice nada para hacerla sentir mal.
― En realidad no me conto nada –suspire – pero no me quiero meter, solo te llame porque ella me lo pidió.
― Pedro, ¿te pasa algo?
― No- En realidad si me pasa, quiero aclarar las cosas con vos, quiero estar ahí, al lado tuyo, abrazarte, y darte miles de besos, quiero sentir que me queres, que me perdonas, quiero que todo vuelva a ser como antes.
― Esta bien –suspiro - ¿Crees que…Podríamos llegar a hablar? ¿Bien? –Sonrei.
― Por mi parte si, sabes que si Pau –murmure y sonreí.

Continuara…
AYYYYYY bueno.

Hoy les dejo dos por mi falta, poquito a poquito se van a ir acomodando las cosas.

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