✨Paula✨
Miércoles soleado y levantarme
sabiendo que hoy entraba tarde… era la mejor manera de comenzar el día, sin
dudas.
Me levante, para pasar por la habitación
de Zaira y que ella ya no esté en la cama. Por eso cuando entre al comedor la
vi con el equipo de mate y unas tostadas con queso crema. Sonrió al verme y que
sonría también, todavía con mi cara de
sueño y mis pelos que me hacían una Moni Argento en pinta.
― ¡Buen día! –Le dije, mientras
dejaba un beso en su mejilla.
― Buen día
Pochi. –le di un mordisco a su tostada por eso me fulmino con su mirada, y yo
le sonreí, indefensa – Eu, hay para hacer más, no jodas –Y reí, para dejarle un
beso en su mejilla e ir a la cocina para prepararme un café porque no me gustan
los mates para desayuno.
Volví para el comedor,
ya con mi café y en un platito con dos tostadas, para sentarme al lado de ella, y
que me prepare una tostada con mermelada de frutilla.
― ¿Tenes facu
hoy? – Me pregunto y yo asentí mientras masticaba.
― Entro a las
nueve –sonreí- ¿vos qué omás valeTengo ahora en
un ratito. Ah, no vengo a almorzar, me invitaron unas chicas.
― Buenísimo, olvídate
que me cocine para mi sola entonces – y ella negó con su cabeza, mordiéndose su
labio inferior.
― Me llamo Rochi
hoy –su sonrisa, la mía- Dice que esta con todo con la universidad – la rubia
es futura fotógrafa- pero que le encanta.
― Enserio que
debe estar insufrible –reí- es muy autoexigente
― Sí, pero dice
de estar tranquila, porque recién empieza y no quiere volverse loca… ni volver
loco a Gas –Reí nuevamente.
― Pobre Gas.
― Pero lo más
importante de porque llamo, es porque como en dos semanas es el cumple de Lali,
quería avisarnos que iban a hacer una fiesta sorpresa, para que más o menos le
confirmemos.
― Seria genial –Sonrei-
Solo espero que no nos agarre complicada –Y ella asintió, era todo genial, no veía
la hora de reencontrarme con los chicos, y con Pepe, pero también es necesario
caer a la realidad, antes que te estampilles contra la pared y no te quede otra
que ver la realidad.
― Ay, espero que
si. Sabes lo que va a ser esa fiesta –sonreí- además del reencuentro con los
chicos.
― Igual, vos te
vas ahora, no sé qué tanto hablas –dije divertida, y ella rio.
― Estoy
dispuesta a que me llenes de cartitas para Pedro, dale –La que rio ahora fui
yo.
― Tarada. Bueno,
me voy a preparar así salgo, hoy voy caminando. Está hermoso el día.
― Si, yo me
vuelvo después caminando –Sonrió – Bueno, yo ya me voy Poch.
― Bueno Zai, nos
vemos después –ella dejo un beso en mi mejilla –suerte.
― Para vos también.
Salía del salón escuchando
como Fabricio le contaba aquel chiste que me había contado antes a Agos y
Sabina para que cuando ellas rían, yo vuelva a reírme junto con ellas, a pesar
de que ya lo había escuchado. Sonrei al despedirme de Camila, a ella me la encontré
hoy en la entrada, mientras esperaba a que sea la hora de entrar, ella también hacia
lo mismo, y fue cuando nos enteramos que compartíamos clase, que comenzamos a
conversar de lo inoportuna que fue la profesora de dejar un trabajo después de
un fin de semana largo, y de varios temas que surgieron. Cuando salimos de la
universidad, fue Santiago y Juan Pablo quienes, desesperado, prendieron un cigarrillo, después de dos horas que no lo hacían.
Fue Agos quien
propuso que hoy a la tarde nos juntemos a tomar mate en su casa, y todos
aceptamos, para que yo me despida, porque tenía un largo camino a casa, y como
dije anteriormente lo iba a hacer caminando, el día es ideal para caminar,
porque se puede disfrutar del sol, sin ser tan insoportable.
Por suerte me había
acordado de traer los auriculares, porque si es lindo caminar, con música es
mucho más lindo. Mientras iba caminando sentia la brisa chocar con mi cuerpo,
mientras los automóviles era como el tiempo, no se detenían.
Llegue a casa, y
antes de entrar al edificio me encontré con el portero quien como todos los días
que llegaba, me recibía con su sonrisa y sus preguntas, me cae muy bien ese
viejito, es muy simpático y a la vez dulce.
Al abrir la
puerta del departamento, deje las cosas de la universidad en la mesa del
comedor, y después de sacarme las zapatillas, fui directo para la cocina, para
buscar una botellita de agua, y fue en ese momento en que me sonó el celular.
El nombre de
mamá apareció en pantalla y la atendí con una sonrisa.
― ¡Hola ma! –me dirigí
nuevamente a la cocina para ver que había de almuerzo.
― Hola mi amor ¿Cómo
estás?
― Todo bien, recién
llego… Estaba viendo que podía comer. ¿Ustedes, todo bien?
― Si, todo bien.
Salimos a comer con Delfi y como sabía que salís a esta hora, aproveche para
llamar. –Sonrei.
― ¿Qué onda que
salieron a almorzar, un miércoles? Conmigo nunca saliste a almorzar un día de
semana –Y ella rio.
― ¡Lo sabía! Sabías
que me ibas a reprochar – “obvio” murmure, para que ella siga- Bueno, pero
Delfi llego con un diez en matemáticas, así que teníamos que salir a festejar, muchísimo
que no lograba esa nota –y reí al escuchar a mi hermana protestar.
― Jajajajajaja
las amo. Bueno, más vale que cuando vengas me invites a almorzar.
― Obvio que si,
por estas dos semanas que no te voy cocinando –reí- me conto papá que ayer se cruzó
a Pepe, ¿sabías?
― Si, me conto.
Dijo que le tiro un bosque, no palitos, para que lo traiga y papá no se dio
cuenta –Ahora ella rio –asi que dijo que este no, el finde que viene va a
convencer a sus papás para que le paguen el pasaje o lo traigan
― Ay no, Pau.
Pero que venga a hablar conmigo, si total… no hay mucho lugar, pero bueno.
― El tema es que
se si viene lo menos que voy a querer hacer es terminar el trabajo, ya suficiente
con ustedes ma. Prefiero que venga la otra semana.
― Esta bien
hija. ¿Pero la semana que viene no es el cumple de Lali?
Mientras hablaba
con mamá, me preparaba un sándwich de hamburguesa con jamón y queso. Estuve
hablando varios minutos, porque Delfi también quiso hablar conmigo, y después me
dedique a subrayar algunos apuntes del mismo trabajo, y a releer, sé que es una
pavada, pero mi auto exigencia me puede más y quiero empezar lo mejor posible.
Luego, cuando
las ganas de seguir se me anularon me tire un ratito en mi cama, mientras
escuchaba música, dormir la siesta no valía la pena cuando eran dos y media, y
a las cuatro tenía que estar en casa de Agos, por lo tanto tenía que salir
varios minutos antes. Así que solo me dedique a escuchar música y mandarle
mensajes a mi novio.
“Hola feo,
¿novedades tuyas?”
Fueron cinco
minutos los que tardó en responderme.
“Hola mi amor. Recién
llego de la uni, me desperté con muchas ganas de verte, así que solo pienso en
verte y en dormir, porque también me levante con muchas ganas de dormir”
Mi sonrisa.
¿Vieron cuando una persona es linda por naturaleza? No físicamente, si no
espiritualmente, bueno, una de esas es Pedro. Aunque físicamente también es
muy, demasiado diría, lindo.
“A mí también me
dieron ganitas de verte, muchas. Pero no tengo ganas de dormir, así que te
puedo decir que sos una morsa. ¿Cuándo te podría llamar?”
“Termino de
almorzar y te llamo. Chau, te amo”
Sonrei.
Ya sé, no hace
falta aclarar que estoy hasta las manos, que no veo la hora de verlo, y de que
lo extraño… más de lo esperado. Es que Pedro, es imposible no quererlo, es
imposible no amarlo y también es imposible no enamorarse. Tarde o temprano
terminas enamorándote, termina conquistándote, y creo que eso es lo que más me
gusta de él, que a pesar de la distancia, y de que ya seamos novios, siempre
logra conquistarme día a día, con cada palabra y con cada sensación… inexplicable,
que me hace sentir.
Tres de la
tarde, y salgo caminando para la parada del colectivo, cuando me llega un
mensaje de Pepe.
“Llego gente a
casa, báncame un cachito y te llamo.” Bufe, y espere al colectivo, que no tardó
en llegar, para subir y que sepa que en la segunda parada tenga que bajar.
Me encontré con
Sabina y Juan que estaban llegando a casa de Agos, para que me saluden a lo
lejos con una de sus manos y que yo sonría.
―Hola Polet –Así
me había “bautizado” Sabi, y no me molestaba.
―Hola Sabi,
Juampi –los salude con un beso en sus mejillas
― ¿Todo bien?
¿Te costó ubicarte? –Pregunto esta vez Juampi.
―No, por suerte,
no. Solo tuve que preguntarle en que parada tenía que bajar, y bueno –Ellos me
sonrieron y nos acercamos hasta la puerta de los padres y de Agos.
Fue la dueña de
la casa quien nos recibió con una de sus sonrisas, para que nos encontremos también
con Santi y Fabri
― Hola, Fabricio
–se presentó aquel morocho y yo sonreí. A él le gusta jugar a ser actor
― Paula. - a mi también
―Polet, él es
pareja de Santi –Dijo con una sonrisa a lo que yo la imite. Sabía que ambos tenían novio, lo que no sabia era que eran pareja.
― Que lindo.
Hacen muy buena pareja –Ellos me sonrieron.
Nos acomodamos
todos en el comedor de Agos, mientras ella era la encargada de cebar mate, y la
charla nunca, nunca faltaban.
Pude saber que
Santi y Fabri eran pareja desde hace año y medio cuando dejaron los prejuicios
y los “¿Qué dirán?” de lado, se los notaba contentos, y eso me hacia sonreír,
porque entendí que no era fácil, pero que después, cuando las cosas se
acomodan, todo vuelve a la realidad, como tendría que ser de un principio.
Fabri es muy divertido y casi toda la tarde me hizo reír, y cuando se complotaban
con Agos, nadie los paraba. Santi era el tímido de la pareja, todo lo contrario
a esté que no le costaba contar, haciendo poner incomodo a su pareja, para que
todos riamos de su cara. Juampi también es bastante divertido, aunque tiene su carácter
y se hace respetar, las chicas dicen que solamente se hace el malo, pero creo
que en realidad tiene un carácter muy parecido al de Thiago. Conto que está
saliendo con una chica llamada Dolores, que según las chicas es muy modelo, muy
fina (claro que lo dijeron en otras palabras, que a Juan le molesto un poquito,
pero basto con un abrazo para que deje de lado su pequeño enojo). Sabina es lo
más, tiene un humor enorme, te sale con cada locura, locura linda, ella es
castaña oscura, su pelo es lacio y lo tiene por debajo de los hombros. Conto
que tiene dos hermanas, y la más pequeña tiene Síndrome de Down, es sus ojos,
lo note cuando empezó a hablar de ella, y yo sonreí, al acordarme de Sebas, y
lo lindas que son esas personas.
― El año pasado
estuve colaborando para una “Fiesta diferente” así la llamamos. Es una clase de
integración con estos chicos especiales, de cualquier edad, con chicos “normales”
también, de diferentes edades. Estuvo muy bueno, me encanto y estuve hasta casi
fin de año visitando a los chicos de la escuelita.
―Son divinos,
Pilar es hermosa, la amo –Dijo ella y sonreí.
― ¿Y vos Pau? –Santi-
Contanos qué onda. ¿Tenes novio? Mira que podemos buscarte –Y reí.
― Sí, tengo. Se
llama Pedro –sonreí.
― Ay, son PyP –Se
dio cuenta Agos y yo reí, asintiendo.
― Jajajaja sí.
Hace poquito que andamos, como novios.
― ¿Y cómo se
conocieron? –Pregunto Sabi.
― En realidad
somos, o éramos, amigos desde muy chicos. Comenzamos juntos la primaria… y
claro que los amigos van y vienen en esa etapa, pero a los doce, trece,
comenzamos a juntarnos devuelta, con un grupo
de amigos en común y bueno… Hará dos años atrás empezamos a andar, pero
sin rótulos, y entre vueltas nos pusimos de novios hace… la semana que viene
cumplimos dos meses –sonreí.
― Lo que habrá sufrido
ese chico- Comento Fabri y yo reí, asintiendo.
― ¿Y no lo
extrañas? –Pregunto Agos.
― ¡Que pregunta
boluda! - Dijo, esta vez Juampi y yo reí.
― Bastante para
que hagan dos semanas que no lo veo –Dije, un poco preocupada- Pero bueno, la
semana que viene, viene a visitarme, así que solo pienso en eso –Dije divertida.
― ¡Tiembla el depto.
de Pau! –Dijo otra vez Fabri, para que riamos nuevamente todos.
Y como si hablar
tanto de él fuera como si lo llamaríamos, me llego una llamada y esta vez era
de Pepe.
― Hablando de
Roma –Les dije a los chicos, para que me sonrían, y que atienda- Hola Pepe-Mi
sonrisa.
― Hola Pochi, recién
logre que se fuera un amigo de papá, le dije que no estaba entonces me dijo que
lo esperaba ¡un desubicado el boludo!-Y reí.
― ¡La siesta!
― Es lo que más
me duele –Sonrei para morder mi labio inferior- ¿Cómo estás? ¿Qué haces? ¿Con quién
estas? Escucho a un hombre.
― Que tarado sos
Pedro –Dije divertida- Estoy en casa de Agos, una compañera de la uni, y tomo
mates con unos amigos de ella que también van conmigo.
― Ah, ¿y son
todos gays? –Reí.
― La mayoría –
Él rio, pensando en que mi respuesta iba a ser otra –Tarado. ¿Vos, que hacías?
― No sé, dormir
la siesta a esta altura del día no da, así que por ahí visito a Gas hasta la
hora de futbol.
― Yo me acostaría
igual, no es tan tarde –dije, divertida.
― Si, pero vos
sos morsa, yo no.
― ¡Ay, no tenes
cara! –Dije, para escuchar su risa
― Me amas. Bueno
Pau, te llamo después, ¿dale?
― Dale, espero
ese llamado
― ¡Siempre me decís
lo mismo! –Dijo, para que riamos juntos.
― Jajajajajaja
para que no te olvides. Te amo, chau.
― Te amo.
Sonrei al cortar
la llamada y que todos (inclusos los chicos) se dejen llevar por un “Awww”
infinito, para que yo me sonroje un poquito y que riamos todos.
Pase una tarde
muy linda junto a ellos, los cuales no son iguales a los chicos, a mis amigos
de allá, pero también tienen lo suyo, y me hacen reír muchísimo, me aceptaron
sin problema al grupo y eso es genial, le agradezco infinitamente.
Cuando llegue a
casa, me encontré con mi amiga y su sonrisa, su abrazo y mi sonrisa.
Ella con su
humor que contagia al mío y que juntas, logremos hacer una tarta de jamon y
queso, para que mientras esperemos, nos contemos nuestras cosas.
Y que esas
charlas sean impagables.
No hay nada más
lindo que charlar con mi mejor amiga.
Continuara…
muy bueno,ojala pronto se vean pau y pepe!!!
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