•Pau•
― ¡Es que le pregunte y no me conto nada! – unas lágrimas
rodaron por mis mejillas, y claro que ya estaba llorando, no doy más de tarada.
Sumamente sensible comencé esta semana, segunda que estoy
acá, en mi nueva ciudad que poco a poco se hace querer, que me recibió muy bien
en este nuevo hogar, y también en la Universidad en la que comencé esta semana
que paso, y que ya me gusto, ya me mostré suelta, y dispuesta a disfrutar y
poner todo de mí.
Lunes al mediodía y acabo de cortar una llamada con Pedro,
que él comenzó justo hoy, entonces me llamo para contarme, bueno contarme. No
me conto nada, solo que eran más de cuarenta pibes y de que los profesores
hasta ahora, eran buena onda.
Recuerdo que cuando salí de mi primer día en la universidad,
lo primero que hice (antes de llamar a mis papás) fue llamarlo y contarle
detalle por detalle, y él nada, solo por arriba. Y es eso lo que me puso mal,
por eso mis lágrimas, por eso la sonrisa escondida de mi amiga, y mis ganas de
odiarme por ser tan ridícula, pero ¡soy así!
― Seguro después te llama y te cuenta mejor gorda, no te
hagas la cabeza. ¿No dijiste que estaba almorzaron con los chicos?
La morocha me dijo desde la cocina mientras se encargaba de
lavar, porque la que cocino hoy, fui yo.
Suspiro y trato de no hacerme mucho la cabeza, ella me sonríe devuelta y
se acerca con sus manos llena de espuma para desparramar por toda mi cara, y
que me abrace enseguida, porque sabe que me enojo enseguida, hoy sí.
― No te me enojes, dale –dejo un beso en mi mejilla- prepara
los rollers que termino con esto y salimos.
Solo le sonreí, para salir a mi cuarto y que me cambie por
una ropa más cómoda, un rodete y esperar a mi amiga a que ella este lista, para
salir. Quería despejarme, y borrar todo eso que me ponía mal, para que después logre
estudiar algo.
Hoy venia Agostina, una chica de la universidad con la que
quede en empezar a repasar juntas, porque desde el primer día nos caímos bien
mutuamente, ella me acompaño a sacar algunas fotocopias y después caminamos
hasta la parada del colectivo. En esta semana que paso caminábamos juntas hasta
la parada, y en el viaje íbamos cambiando ideas. Así que, después de ponernos
de acuerdo, ella venía a casa, y con más razón me tenía que tener pilas.
El viento chocaba contra mi cuerpo, y aunque era tibio,
porque el calor de esta ciudad es intolerable, se sentia bien. Fue cuando
paramos para descansar y tomar un poco de agua, que en mi reloj marcaba las
tres y media, y casi muero.
― Boluda, son tres y media. En media hora va Agostina. ¿Vos
no entras cuatro y media?
― Si –me dijo, para tomar un traguito de agua- Pero estamos
acá no más. Me ducho y salgo.
― Bueno, pero vamos, ¡porque no vas a llegar! –Ella murmuro
un “exagerada” y que le pegue en su brazo para que ría.
En quince minutos llegamos al departamento y ella se entró a
duchar, mientras, yo buscaba ya las cosas de la universidad para esperar a Agos
y de paso, calentaba el agua para el mate.
Fue cuando me llego un mensaje Agos que estaba abajo,
entonces, baje por el ascensor para encontrarme con la castaña de pelo largo y
ojos claros, para que le sonría, deje un beso en su mejilla en son de saludo, y
que subamos de nuevo, mientras, claro, la charla nunca faltaba.
Admiro ser tan social, que tenga la facilidad de pegar onda
con la gente, que como a Agos, a penas conozco hace una semana.
La semana pasada, me encontré con que la mayoría eran chicas
de mi edad, solo había tres varones, y por lo que me conto Agos, que ella los
conoce, son gay y muy buena onda, sonreí. Siempre quise un amigo gay, y espero
lograr alguna relación de amistad con ellos.
También me encontré con Guada y Ludmila, también amigas de
Agos, con ellas compartí un café el miércoles, antes de entrar a la clase.
Zai llego al living toda apurada, arrebatada, hasta que cayó
en que ya había llegado Agostina.
― ¡Ay, perdóname! No te había visto – Agos carcajeo- Perdón –dejo
un beso en su mejilla y yo me mordí mi
labio inferior- Soy Zaira, amiga de Pau.
― Agostina –le dijo, sonriente.
― Bueno, yo las dejo solas, espero que no haya perdido el
colectivo –miro su teléfono – bueno, tengo tiempo igual.
― Despues la exagerada en que no ibas a llegar era yo –dije divertida-
¡Éxitos Zaichu!
La vimos irse del departamento, entonces, yo fui a buscar el
equipo de mate.
― ¿Qué está estudiando? –Me pregunta Agos, que ya saco sus
apuntes.
― ¿Zai? Modelaje.
― Ay, qué lindo. Tengo una hermana que también quiere –sonreí.
― Esta bueno, que se yo… tiene sus pro y sus contra –Dije,
mientras le pasaba un mate.
La charla siguió, pero no por mucho, porque ambas teníamos que
enfocarnos en esas fotocopias, y poner puesta en común, así, entender el tema y
poder seguir avanzando con los estudios.
Alrededor de las siete, ella se fue, después de haber
estudiados juntas, y mientras, tomar mate, y porque no desviarnos un poquito
(solo un poquito) para conocer la historia de la otra, y que me caiga tan bien.
Es muy divertida, tiene un humor parecido al de Lali, y una manera de pensar también
como ella, y por eso, me hace acordar a ella.
Entre a ducharme, mientras Spotify, aquella aplicación que encontré
en el celular, y que sin dudas, ame desde el primer momento, me hacía cantar
bajo la lluvia de la ducha con su temática, obviamente “canta en la ducha”, no
hay nada más lindo que cantar bajo la ducha, y descargar.
Es de tardecita y Zai todavía no volvió, por eso aprovecho
la soledad, para ponerme en mi balcón, y simplemente sentarme, con música en
mis oídos, esa que me relaja. Y me siento en paz.
No quiero pensar en que extraño y quiero estar junto a
Pedro, porque solo hace una semana que estoy acá y que no lo veo, y no sé muy
bien por cuanto va a ser (solo espero que no por mucho), pero el sentirlo
lejos, el saber que algunas cosas cambiaron me pone un poquito mal, y más hoy,
que cuando me llame lo sentí tan cortado, no se… enserio que me puso mal,
aunque trate de disimularlo delante de Zaira y querer borrar esa sensación… rara.
Suspiro y siento una lagrima rodar por mi mejilla, sé que la
música que está ahora en mis oídos es para querer cortarse las venas, y no otra
como para que me levante el ánimo, pero siento que así está bien. Porque
siempre va a hacer bien llorar, pero el hacerme la cabeza por todo, obvio que
no juega a favor.
“¿Estás ocupado?” mis
impulsos, y que le mande un mensaje.
El que no tuve respuesta, y eso fue lo peor que me paso, si
antes me quemaba la cabeza, ahora, imagínense.
Cenaba con Zai, cuando mi celular que seguía en la cama, empezó
a sonar avisando que había una llamada entrante. Y por eso me levante a
buscarlo.
Y que me encuentre con una llamada de Delfi.
― ¡Delfi! – mi alegría de que me llame.
― ¡Hola Pochi! –Sentí su sonrisa - ¿Cómo va?
― Todo bien, ¿ustedes? Qué raro que mamá no llamo hoy- es
que ella siempre llamaba a la tardecita.
― ¿Por qué te crees que te llamo? No sé qué le paso al
celular de ella, así que me pidió que te llame del mío, obvio que después
quiere hablar con vos –Sonrei – Te llamaba para ver si me podes hospedar este
fin de semana.
― Ay, ya me extrañas. Obvio Delf.
― Aunque podrías venir vos, digo, fin de largo…
― Se me complica un poco porque la semana que viene tengo
que entregar un trabajo, pero que venga mi hermanita lindo no complica nada.
― Ay, anda, fea –Reí – Bueno, te paso con Alejandra a si la
convences vos también.
― Jajajaja dale, chau Pepo.
Enseguida mamá se puso al teléfono y como todos los días, le
conté mi día, y claro que ella feliz de escucharme, después, también hable con
papá, que me confirmo que venían a pasar el fin de semana para acá, y como Zai
se iba para allá, solo bastaba tirar algunos colchones y listo.
Cuando terminamos de cenar, nos quedamos en el living,
mientras ella me contaba cómo le había ido, yo también le contaba mí tarde de
estudio con Agos. Y cerca de las once nos acostamos, decididas a dormir, porque
al menos yo mañana, empezaba a las ocho mañana, ella podía dormir, mi envidia
al cielo, obvio.
“Pau, ¿dormís? Recién
veo el mensaje, se me había apagado el celular”
Suspire, y esas ganas de llorar volvieron, pero teclee rápido.
“Sigo acá, ya por
dormir”
Y es por eso que recibí por respuesta su llamada.
― Pau –sonreí.
― Hola –mi voz ya estaba quebrada. Unas mezclas de
sentimientos.
― Hola hermosa… ¿Cómo estás?
― Bien, más o menos. ¿Vos?
― ¿Qué paso? Hoy temprano te sentí rara… Yo todo bien.
― No sé qué me pasa… Pensé que esto iba a ser más fácil,
digo, sobrellevar esto. Pero paso solo una semana y ya te extraño horrores… Y
siento como van cambiando las cosas.
― ¿Qué me queres decir?
― Solo eso, que sabía que iban a cambiar bastantes cosas,
pero de saber a vivirlas… es chocante –sonreí –
― Si, pero bueno… no queda otra mi amor.
― Lo sé. Y hoy me puse mal, capaz suene una pavada, pero
cuando me llamaste hoy temprano, pensé que me ibas a contar con más detalle, no
se… Te sentí feliz, pero a la vez cortante, y fue un poquito feo. Creo que eso
fue porque estuve todo el día sumamente sensible.
― Ay, ella, sensibilidad pura. Me dan unas ganas de
abrazarte, fuerte. No me di cuenta Pau, perdón… Puede que haya estado en otra,
pero porque estaba con los chicos, y mucho que no escuchaba, porque hablaban
fuerte. Me fue muy bien cómo ser el primer día… Tuve solo tres horas, somos
miles, pero creo que va a estar buenísimo… Y, va conmigo una chica embarazada,
que sin saber, era la misma a la que cedi el lugar del colectivo hoy, fue muy
loco. Me la encontré en la salida, no la había visto en la clase, y como vi que
estaba con cara de dolor, me acerque a ver si estaba bien… y me dijo que su
bebe tenia complejo de jugador de futbol –dijo, entre risas, a lo que me
contagie.
― Ay qué horror. ¿Te imaginas? Estar presentando un tema y
que empieces a sentirte mal por las pataditas.
― Las ventajas de ser varón.
― ¡Gil! Vos te morís si sentís una patada dentro tuyo, con
lo maricon que sos.
― Ah, gracias, divina –reí - ¿Y vos, que contas?
― Yo, nada… Estuve todo el día estudiando, después me duche
y me puse a escuchar música en el balcón, pensé, me hice un poco la cabeza, por
tu culpa –y él dijo “que raro” – y bueno después explote cuando te mande el
mensaje y no me respondiste.
― Ay, si, perdón. Es que estaba en futbol, y se me había
apagado el celular, y ni bien llegue te mande el mensaje.
― Te odie por un momento. Bueno, y además de eso, después me
puse a cocinar con Zai, y mientras cenábamos llamo Delfi, que este fin de
semana vienen, como Zaira se va para allá.
― ¡Eu! ¿Y por qué vos no venís?
― Tengo que terminar un trabajo para presentarlo el miércoles.
Y si voy para allá lo menos que voy hacer es ponerme a hacerlo y repasar.
― Uh, bueno… capaz le diga a la suegra a ver si me puedo
sumar –Reí.
― Creo que sería lo más inteligente que harías, después de
varios años.
― Estas muy agresiva, pero voy a hablar con mi suegrita.
― Te amo mi amor.
― Yo también te amo, muchísimo –sonreí.
― Me voy a ir a dormir.
― Y a soñar conmigo.
― Pf… Ojala –murmure- mañana hablamos. Gracias por llamar.
― No te hagas más la cabeza, muchas cosas cambiaron, pero el
amor que siento por vos no.
― Sos el mejor, ¿sabías? No te puedo amar tanto.
― Te amo, que descanses.
Sonrei.
Y apuesto a que el
amor todo lo puede.
¿Por qué no arriesgar?
Continuara…
(Agradecería sus comentarios)
JusPauliter.
Ay si ojala q Pedro pueda viajar, seria genial. Muy linda la nove. Besos jus
ResponderEliminarAy no se xq me siento identificada con Pau, xq siempre tenemos que hacernos la cabeza jaja! Me encanta la tranquilidad con que toma todo PP y no puede ser mas dulce!!
ResponderEliminarDaban ganas de matarlo x no contestar y con una simple llamada arregló todo! Es adorable! Esperemos que viaje xq ni yo soporto que esten separados jajaja.
Besos...
Muy linda y bella esta nove ❤
ResponderEliminarMe la pasarias por fis.
Soy @RochyAnelo
Me encanto,muy bueno!!!
ResponderEliminarEspero y quiero que viaje. Seria lo mas lindo!! Hsjd soon tan lindos ellos y tiernos!
ResponderEliminar@Pepepauoli