✨Paula✨
Una
mueca y mi risa, para que él termine contagiándose y que ahora sea él el que le
erre apropósito para que volvamos a reír. Y que una mini guerra de palitos salados surja
en el living, que nuestras risas sea infinitas, y mucho más cuando es Zaira la
que nos observa del marco de la puerta de la cocina, no damos más de
chiquilines y ella aguanta la risa, es que se viene un reto.
―
¿¡Ustedes no saben que no se juega con la comida!? – sus brazos cruzados, y el
esfuerzo que está haciendo por aguantar la risa es inmensa.
Ella
se había ofrecido hacer el almuerzo para los tres, había comprado todo, y por
eso ella estaba en la cocina preparando, mientras, yo junto con Pepe habíamos quedado
en el living con una compotera de palitos cada uno. La idea era que yo le tire
uno de estos para su boca y que después él haga lo mismo. Bueno, nos
entusiasmamos intentándolo.
―
Perdón mamita, no lo volvemos a hacer –le dijo él divertido, sobrándola, para
que ella muerda su labio inferior, que sonría y se acerque a nosoleylbrá
―
Que fin de semana largo me espera, Dios. Los dos están tan estúpidos –reímos. Tenía
toda la razón.
Después
de aquel reencuentro nos volvimos caminando para el departamento, los dos nos encontrábamos
tan feliz de vernos, que estábamos en tarados mal, y digamos que todavía seguimos,
bastante.
Es
que, ¡esta acá! ¿Entienden eso? Porque
yo todavía onda que no caigo. Es volver a cruzar nuestras miradas, sonreírnos,
y que no baste decir nada, porque todo se transmite por nuestras miradas.
En
el momento en que lo vi sonriéndome, una sonrisa apareció sin permiso alguno,
mis ojos se volvieron cristalinos y unas pocas lágrimas de emoción amenazaron en
salir y cuando nos abrazamos… Explote.
Sentí
una emoción tan enorme, sentí que no quería separarme más de él, sentí su amor,
ese amor que me dio confianza.
―
Nos amas –deje un beso en su mejilla - ¿pongo la mesa? –ella asintió, y sin más
vueltas con ayuda de él pusimos la mesa, y Zai fue la encargada de traer esos
tallarines con crema y trocitos de jamón.
Y
además de sentir todo ese amor, tenerlo acá con su humor, sus chistes fáciles que
nos hacían enojar, sus comentarios, él en sí era lo más lindo. Este es el
momento que me doy cuenta lo cuanto lo extrañe, es que de pasar a vernos todos
los días, pasar la tarde, un almuerzo, una noche de pelis, o lo que sea, a
estar tres semanas sin vernos, él en una ciudad y yo en otra, era un rotundo
cambio, en el que me dijeron que con el tiempo me iba a acostumbrar, pero yo
siento que siguen pasando los días y todo lo contrario, extraño más. De haber
conocido gente nueva, la cual me ayuda a integrarme a esta nueva ciudad, no es
lo mismo, viví toda mi vida en otra ciudad, la cual quedaron todos mis seres
queridos.
―
Tengo que reconocer que tenía miedo a esto –comenzó diciendo Pedro, con su
vista a su plato de tallarines- Pero están muy ricos Zai, enserio –ambas sonreímos.
―
Que feo que no me hayas tenido fe, Pedro, yo te dije, no nos íbamos a ir de
casa sin saber cocinar –Dijo ella, y se agrando un poquito.
―
Igual, ¿puedo contar algo? –Pregunte, divertida- te voy a bajar el ego mal –ella
me miro divertida, esperando a que siga- el segundo día que llegamos, yo llegue
re contenta de la universidad sabiendo que Zai iba a cocinar –ella rio, fuerte-
Llego, te juro boludo, el olor a quemado que había –Y ahí reímos los tres-
¡Podes creer que se le quemo el arroz!
―
¿Cómo que se le quemo?
―
Te juro, se habrá evaporado el agua o no se –Dije, y ella asintió, hundida en su
risa.
―
Creo que solo a mí me paso –Reímos- Bueno, pero avance muchísimo en solo tres
semanas ¿no?
―
Ni hablar, esta riquísimo, enserio gorda –le dije y ella un poco que se
ruborizo.
Cuando
terminamos de almorzar, nosotros dos volvimos al living, mientras Zai preparaba
sus cosas de la universidad, es que a ella hoy le tocaba ir por la tarde, y si,
se quería pegar un tiro. Viernes y pasar toda la tarde en la universidad.
―
Bueno tortolines me voy –aviso, poniéndose su bandolera – me llevo llave ¿no?
―
Si, seguro salimos a pasear –dije, y mire a Pedro que me tenía abrazada y
dejaba besos en mi mejilla para que después me robe un beso, sonría y murmure
un “tarado”
―
Bueno, nos vemos chicos –dejo un beso en nuestras mejillas, y salió.
Fue
ese instante que cerró la puerta que me pegue al cuerpo de Pedro, para quedar
abrazados, yo hundiendo mi cara en su cuello, dejando pequeños besos mientras
él se encargaba de acariciar mi espalda.
―
No te vuelvas, quédate, una semanita –le murmure, para después mirarlo y que él
me esté sonriendo, para que yo también lo haga.
―
Shh, tenemos estos tres días para estar pegaditos, así, sin separarnos, porque
no pienso separarme ni un poquito de vos este fin de semana –dijo, volviéndome a
abrazar.
―
Yo tampoco iba a dejar que te separes de mí si lo tenías pensado –Dije, dejando
un beso en su mejilla, para que me sonría y que de un solo movimiento, estemos
recostados en este sofá, el frente mío, apoyado con sus codos. Acaricie sus
mejillas, mientras le sonreía.
―
Te extrañe muchísimo –murmuro, chocando su frente con la mía, que cierre mis ojos, y roce sus labios con los
míos para que inevitablemente un suspiro pequeño se me escape. Las miles de
sensaciones que me hace sentir, con a penas rozar nuestros labios.
―
Me encanta que estés acá, me hace muy bien – le sonreí tímida, para que él ría
un poquito de mis mejillas acaloradas, y que se acerque nuevamente para que una
sus labios con los míos.
Que
el beso se vuelva mucho más intenso y que tenga la necesidad de no querer
cortarlo, de seguir, de sentir, de volver a sentir. Enrede mis manos en su
cabello para que él, con una de sus manos acaricie mi mejilla y que nuestras
respiraciones se vuelvan más entrecortadas, bajo su mano a mi estómago, para
acariciarlo, y que yo baje mis dos manos para tocar su piel y acariciar su
espalda.
Y
en ese momento fue cuando mi celular comenzó a sonar y quisimos hacer como si
en realidad nunca hubiera sonado, pero no paraban de insistir, y ya se había
cortado el clima.
―
Atende Pau –dijo, ya designado. Bufe y saque el celular del bolsillo.
―
Sabina – Fruncí mi ceño, él me sonrió y dejo un beso en mi mejilla, para que se
separe así pueda hablar tranquila- ¡Hola Sabi!
―
Polet, ¿Todo bien? ¿Interrumpo un reencuentro? –Reí, y fue inevitable ponerme
roja. Pedro me miro divertida- Ay perdón gorda, encima te llame unas tres
veces, no me di cuenta.
―
No te hagas problema Sabi, ¿paso algo?
―
En realidad era una pavada, no me odies, por fis –reí- nos juntamos con los
chicos en la plaza principal, a tomar unos mates, como esta hermoso el día. Si
queres pueden ir, seguro tienen otros planes –dijo, susurrando.
―
En realidad no sabíamos muy bien que íbamos a hacer. Capaz pasamos un ratito
por allá, gracias por invitar Sabi.
―
Dale, nosotros ya estamos saliendo, así que nada.
―
Buenísimo, seguro pasamos un ratito.
―
Nos vemos Polet, y perdón, enserio –reí.
―
No te hagas problema, no pasa nada. Nos vemos Sabi.
Al
finalizar la llamada no pude evitar la risa, y él se contagió.
―
Ay, pobre Sabina boludo. Se sintió re culpable.
―
¡Esta bien que se sienta culpable! Retraso nuestro reencuentro –Dijo, para que
yo muerda mi labio inferior y le pegue.
―
¡No seas tarado!
―
Pero es verdad hey –Dijo él divertido para volverme abrazar por la cintura y
dejar un beso dulce y apasionado a la misma vez.
―
Tonto – deje un beso en su mejilla- nos invitaron a tomar mate a una plaza
¿queres ir?
―
Como vos quieras amor.
―
Pero te estoy preguntando. Si queres podemos salir a caminar por la costa, y después
ir a esa plaza, no esta tan lejos.
―
Buenísimo, dale
―
Me cambio y salimos.
Mi
mano entrelazada con la de él, caminamos hasta la parada del colectivo que nos
iba a dejar un poco más cerca, para que después bajemos en el lugar indicado y
que solo estemos a dos cuadras de la costa.
―
Por acá es el monumento de la Bandera, ¿no? –Pregunto – podes creer que es la
segunda vez que vengo y nunca pase por el monumento.
―
Jajajajajaja es verdad. Bueno, la primera vez estabas con una depresión encima
―
Pero gracias a vos salí de esa depresión –Me mira, pícaro y yo muerdo mi labio
inferior.
―
Cállate –murmure- Y sí, queda por acá, después vamos a pasar.
―
No sé qué me haces callar si es la verdad
―
Basta Pedro, me haces poner roja –Dije, divertida, para que él largue una
carcajada y me abrace, dejando un beso en mis labios.
―
Te amo. Ah, y también está el puente enorme ¿no?
―
Si Pepe, pero espera a que lleguemos. ¿Quién es el ansioso ahora? Vos que me jodias,
no tenes cara. –Le regale mi sonrisa y un beso dulce.
Y
al fin llegamos a la costanera, donde después de que él vea el famoso puente,
caminemos un poquito, mientras charlábamos y nos sacábamos algunas fotos.
Cuando no había mucho más por ver, salimos para la plaza, y de paso pasamos por
el monumento a la bandera, donde lo recorrimos un poquito, y sin mucho más,
seguimos camino.
―
¿Y si les caigo mal?
―
Ya te odian- dije, sin más y él me miro serio- Ay, Pedro, mira que les vas a
caer mal, además si es así, es su problema, sos mi novio.
―
¿Me vas a defender? ¿Y si esos dos chicos gay me acosan? –Reí fuerte.
―
¡No seas tarado! Sabes que son pareja
―
¿Qué tiene? Capaz se enamoran
―
Mmm no creo, si sos feo – dije, divertida, para reírme un poquito y dejar un
beso en su mejilla- les rompo la cara si te llegan a mirar de más. A cualquiera
–él me sonrió.
―
¿Tanto?
―
Y me quedo corta –hice una mueca, para que riamos – Ahí están, dale, vamos –Y ya
nos estaban saludando con la mano, al igual que yo a ellos.
Que
lleguemos a donde estaban ellos y que nos reciban con sus sonrisas y buena
onda, que presente a Pepe como mi novio y que él enseguida se suelte. Nos
unimos a la ronda de mates y mientras charlábamos se podía escuchar que cerca había
un hombre tocando su guitarra y cantando una canción linda. Que sonría y que
estar así, junto a mi nuevo grupo de amigos, y que también este Pepe me sea
inevitable transportarme a esas tarde de mates y canciones mientras Gas se
encargaba de tocar su guitarra.
Que
logremos pasar una muy linda tarde junto a ellos, en realidad son muy
divertidos y es imposible pasarla mal junto a ellos, Pepe también la paso muy
bien, compartió chistes o se encontró con que tenía muchas cosas en común con Juampi,
y también entendió el humor de Fabri, que era un poco en doble sentido, pero no
lo hacía con maldad, y con las chicas también logro hablar, y ellas lograron
sacarle algunas datas mías.
Volvimos
a casa cerca de las ocho, el decidió darse una ducha, y yo mientras preparaba
unos mates.
Cuando
el término de bañarse, lo invite al balcón, y acá estamos, sentados uno al lado
del otro. La tardecita está un poco fresca y por eso es que a veces mi piel se
eriza con la brisa, y él, que no sé porque, se da cuenta de todo, me abraza un
poquito.
―
¿Qué onda con el cumple de La? –pregunto.
―
Uh, de eso te quería decir. La fiesta seria el viernes a la noche, pero es
sorpresa ¿sabías?-asentí- la cosa es que ella sabe que le van a hacer una
fiesta, se le escapó al viejo –mordí mi labio- y no sé, decían que le iban a
inventar algo, como suspender a último momento, o un viaje, algo –asentí- los
chicos decían de que por ahí estaría bueno de que le digan que se suspendía la
fiesta por un viaje programado a último momento de sus viejos acá
―
¿Vos decís que se lo va a creer?
―
No sé, pero ahí entrarían ustedes de cómplices, diciéndoles que la esperan y
que se yo.
―
Ahí sí. Es más real.
Estuvimos
varios minutos charlando, mientras yo estaba abrazada a él, porque el frio se
sentia cada vez un poquito más, hasta que decidimos entrar, para preparar algo
de cenar y esperar a Zai con todo listo.
Once
y media de la noche, y ya estoy con mi pijama dispuesta a acostarme y dormir,
esta vez con compañía de él, y creo que es una de las cosas más lindas de que
este acá: dormir abrazada a él, como varias veces lo hicimos.
Apareció
con su sonrisa divertida para reírse un poquito, y que no entienda a que se debía
eso, una vez que él se puso su pijama (en realidad una remera corta y un
boxer), se acostó a mi lado.
―
Tu amiga, es una tarada –dijo al fin. Acaricio con una de sus manos una de mis
mejillas y corrió un mechón de mi pelo que estaba en mi cara- es una zarpada,
no da repetirlo.
―
Mejor no digas nada –dije, divertida para abrazarlo.
Nuestros
rostros queden tan cerquita que nuestras narices se estén rozando, mi mirada
que estaba en la suya bajo en sus labios y me encontré con su sonrisa, volví mi
vista a la suya y también sonreí, para besarlo dulce y pausadamente.
Que
él se sume a este beso y que lo vuelva más intento, uno de sus brazos abraza mi
cintura mientras su otra mano no deja de acariciar mi mejilla, y yo, revuelvo
su pelo. También soy abrazada con una de sus piernas y que mi cuerpo este
completamente pegado al suyo. Que sonría, y que inevitablemente el beso se
entorne mucho más apasionado, y que ahora él se acomode mejor, para que acabe
encima de mí, ahora besando mi cuello y yo acariciando su espalda.
Reí
cuando mordí su labio y él me pego en mi hombro y ahora sea yo quien recorra su
cuello con mis besos hasta su oreja, mientras él subía mi remera del pijama, y
que me la saque de un solo movimiento.
Volvió
su mirada a la mía, y me sonrió.
―
¿Qué pasa? –murmure.
―
Que sos hermosa, y que te amo –sonreí.
―
Yo te amo, mucho –dije, antes de unir nuevamente nuestros labios.
Fue
cuando sentí que nos unimos que mi emoción se hizo presente, es como una sensación
hermosa que me hace sentir siempre que hacemos el amor, no solo amor, sino también
paz, seguridad, siento que estando abrazada a él no me va a pasar nada, que
estando así, basta con ser feliz.
Siempre
así, simplemente mirándonos, porque con una sola mirada le puedo demostrar lo
cuanto que lo amo, lo bien que me siento a su lado.
Le
sonrió y él vuelve a abrazarme fuerte, pegando su cuerpo con el mío.
―
Me haces tan bien –susurro- te extrañaba muchísimo mi amor.
―
Vos me haces completamente feliz, te juro, y no me explico cómo fui capaz de
aguantar tantas vueltas tuyas para estar juntos, bien –sonreí.
―
Shh, esa era otra Paula, la insegura y amistosa –dije, divertida para que
riamos. “No podemos ser más que amigos” “Somos amigos, si llega a pasar algo
más se iría la amistad al carajo” y más frases pelotudas, que en realidad era
posta, lo tenía bien firme.
―
Ahora hay una Paula más linda –dijo él, para besarme.
―
Es que no me pude resistir a tus encantos.
―
Lo sé, mira lo que es este cuerpo –dijo, para que riamos.
―
¡Sos un tarado! –Dije, para besarlo dulcemente- te amo
―
Yo también te amo, mucho mi amor.
Sonreí.
“Esto
es en verdad, lo puedo sentir, sé que mi lugar es junto a ti”
Continuara…
Larguiiiiiiisimo!!
Bueno,
espero sus comentarios, enserio!! Se que es medio chotis, pero no se, es lo que
salió.
JusPauliter
Nahhhhh q chotis, esta genial , súper tierno y amoroso.
ResponderEliminarMe encantó, ese reencuentro akshkshs...cosita linda♡♡♡♡ Para nada feo me pareció.
ResponderEliminarMe encanto!! Ayy el amor el amor shkfkfndkjf
ResponderEliminar@pepepauoli
Ame <<3
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarQue genial !!! Subi mas ♡♡ quiero saber que mas pasa !!
ResponderEliminarQue lindo capítulos!!!!!! Que lindo ese reencuentro!!!! que Pepe no se vaya, que sea como antes jajaj que estén siempre juntos! escribís hermoso!
ResponderEliminarque lindo cap este y los dos anteriores que recien hoy los pude leer me encanta la nove besotes
ResponderEliminarAyyy que lindo, me encantó!!!!
ResponderEliminar