✨Paula✨
Reencontrarme
con ella y su sonrisa, su abrazo y que sin dudas la abrace fuertemente.
Uno: porque la había
extrañado en estos tres días.
Dos: porque me
di cuenta que sin ella, no soy nada. Absolutamente.
Había sido un
fin de semana entre todo lindo. La había pasado muy bien con mi familia, habíamos
paseado muchísimo y lograron despejarme, de los estudios y de Pedro.
También, además de
darme cuenta de lo mucho que era Zaira para mí, me di cuenta que ellos también
son capaz de escucharme, y de mimarme, claro. Es como que a veces, cuando estas
mal, no pensas en ir y hablar con tus papás para escuchar lo que tienen que
decirte, pensas en “nah, mira que les voy a contar a mis viejos, no me van a
entender”, pero llega esa oportunidad en la que tenes esa necesidad de contárselo
a alguien, de que te abracen… Y claro que están, siempre están. Pasa cuando,
por ejemplo, tenes un hermano chiquito, y sabes que ahora la mayoría de la atención
es para él, entonces intentas llenarte de valor, y pasar lo que sea, solo.
Entonces te das cuenta que no podes, y solo basta con que te vean mal, para que
sin dudas, ellos aparezcan con sus palabras de padres.
Cuando recibí
esa llamada, yo dormía con Delfi, que obviamente se despertó al escuchar mis
gritos-juro que intente no gritar- y después, mis lágrimas –también intente no
llorar- me enoje mucho, aunque no entendía bien, hasta que llame a la morocha
que me tiene abrazada, para explicarme mejor, y ahí caí en la realidad.
El resto de los
dos días no pude parar de pensar, y solo di gracias el no estar sola, más de lo
que me sentia, y que gracias a ellos, me sienta un poquito mejor.
― Te extrañe muchísimo
–le murmure en su hombro y sentí que unas lágrimas caían- te juro que me sentí muy
sola… aunque estaban mis papás y Delfi. No es lo mismo, quería tus abrazos –ella
me sonrió y dejo un beso en mi mejilla.
― Pongo el agua
para el mate y charlamos.
Es de tardecita,
acaba de llegar Zai, y lo primero que hizo, después de ese abrazo fue preparar
el equipo de mate, y que vayamos para el balcón, que nos sentemos en el piso a
coligue para que la ronda de mates, y la charla comience.
― Me sentí horrible
–comencé- no sabía qué hacer, que decirle…no caía, te juro. ¿Tan en pedo
estaba? –ella asintió, un poco apenada.
― Despues fue
peor. –Mordí mi labio inferior- era otro.
― Cuando termine
de hablar con vos, no me podía calmar, Delfi estaba re preocupada, estuve como
quince minutos así, hasta que le conté.
― No entiendo cómo
fue capaz de llamarte, ¿Qué se le cruzo por la cabeza boluda? –asentí.
― Al principio pensé
que le había pasado algo, no entendía nada.
― Y ¿hablaste
con él después? –asentí.
― Me dijo que me
quería explicar bien, pero yo no quise, si no hay nada que explicar, ¡estaba en
pedo!… trato de explicarme como pudo, me pidió mil veces perdón, pero ¿viste
cuando sentís que no sos capaz de superarlo, de perdonar? –Ella me asintió, me
seque las lágrimas y seguí- le pedí un tiempo, no sé por cuánto, pero al menos
hasta que me tranquilice un poco.
― Esta bien Pau –tomo
una de mis manos- pero ya te digo, no se va a cansar hasta hablar bien con vos,
lo conoces –asentí- y aunque se la re mando, sabes que te ama.
― Yo también lo
amo, y eso es lo peor –dije y ella me sonrió, para abrazarme un poquito de
costado- es un amor-odio constante.
― Bueno, relaja,
deja que se te aclare un poco esa cabecita, y cuando vos quieras le mandas un
mensajito, o lo llamas para que hablen –dijo con su dulzura y yo sonreí
― Gracias Zai,
sos todo. –y esta vez la abrace yo- bueno y contame ¿Qué tal Palermo? ¿Los
chicos, qué onda?
― Ay, no sabes cómo
me abrazaron al verme boluda, fueron dos semanas, pero ellos me abrazaron como
si haría años no nos veíamos –reí un poquito- bueno después caí en cuenta lo
que los había extrañado. Te mandaron miles de abrazos, que te extrañan muchísimo
y dijo Thiago que si no volvías pronto él se venía a dedo –reí y me mordí mi
labio inferior.
Estuvimos largo
rato charlando mientras tomábamos mate, ella me contaba su fin de semana con
los chicos y su familia, mientras yo, le contaba un poco más del mío, de los
paseos con mis papás y Delfi, y también de mi trabajo practico que ya lo tengo
re estudiado, listo para presentarlo mañana ¡en horas!
Y que me invada
el miedo y nervios.
Que mientras
ella prepare la cena, aproveche a repasar por milésima vez, que se lo dé a ella
oralmente y que cuando esté completamente segura me relaje y sea capaz de
disfrutar la cena con ella.
La cual fue
interrumpida por mi celular y un llamado de Pedro. Que frunza mi ceño.
― Este pibe no
entiende lo que es “tiempo” –dije, obviamente enojada.
― Atende Pau,
capaz pasó algo.
Suspire y atendí.
― Pedro.
― Pau, ya sé que
me diste a entender que no te llame, y que necesitas tiempo.
― ¡Menos mal que
lo sabes! Pedro, basta
― Déjame hablar –murmuro-
no vengo a hablar de nosotros, Zaira tiene el teléfono apagado.
― ¿Y? –mire a mi
amiga, que no entendía nada.
― Que se olvidó
una mochila con ropa en casa, fui hasta la casa, pero no hay nadie
― Y ¿por qué hay
una mochila en tu casa con ropa de Zaira? –sí, le estaba haciendo una escenita
de celos a mi ¿novio? Con mi mejor amiga, aquella que está enfrente mío y no es
capaz de aguantar la risa.
― La trajo
cuando salimos el sábado Pau, es de Zaira, tu amiga.
― Si, ya se –murmure-
bueno… ahí le digo, gracias por avisar.
― No de nada… Te
mando un beso Pau. –sabía que no era solamente de despedida, si no en doble intención.
― Chau Pepe. –Suspire
y corte la llamada- Ay, te odio, prende ese celular boluda –dije, molesta por
tener que hablar con Pedro. Ella rio.
― Me superan tu
celos boluda, era yo la que me olvide la mochila, no cualquier otra.
― Ya se, quede
como una estúpida, no me lo recuerdes-dije, y ella me miro sonriente.
Seis de la
mañana y mi despertador interrumpió mi sueño, fue cuando caí en cuenta que en
menos de tres horas tenía que estar en la universidad con el bendito trabajo estudiadísimo
para al fin, presentarlo. Sin dudas me levante, para ir al comedor, y mientras
repasaba preparaba un desayuno bien
completo.
El resto de la
hora y media fue estudiar, estudiar y estudiar. Lo sé de pe a pa, pero es el
miedo a que me ponga nerviosa y que me salga todo mal.
Media hora después
de salir del departamento ya estoy en la puerta del edificio, el cual me vio
entrar junto a Fabricio y Santi, ellos también estaban muy nerviosos, pero se tenían
fe.
Yo no tanto.
Fue la mañana más
larga de mi vida, había defendido bien el trabajo, al menos a la profesora le había
gustado, le había entregado el trabajo impreso en hoja A4, me había sentido
segura al verla sonreírme, y por eso volví a mi lugar, muchísimo más relajada
de lo que estaba cuando había llegado.
Cuando salimos,
me encontré con los chicos afuera, Fabri fumando, el cual por mi cara de asco
que le di, supo que no fumaba, para que ría, divertido.
Me habían invitado
a almorzar, pero ya había quedado en que almorzaba con Zai, así que, prometí
que iba a la tarde para tomar mates.
Llegue y me invadió
un aroma y supe que unas milanesas de pollo me esperaban. Sonrei y la abrace,
ella también me abrazo y sin vueltas me pregunto a ver cómo me había ido.
― ¡Ay, bien
boluda! –Mi alegría al máximo – Me sentí tan bien al dar la lección tan bien.
La profesora me sonrió, y dijo que mañana me entrega el trabajo impreso con la
nota –Ella y su sonrisa. Su gritito al igual que el mío
― ¡Buenísimo
Pochi! –Dijo al fin, para volvernos a abrazar y que riamos divertidas- Viste,
al final te pusiste tan nerviosa al pedo –Es que anoche me agarro una crisis de
nervios.
Almorzamos entre
mucha charla y risa, para que, como las dos teníamos el día libre, salgamos a
caminar un ratito.
― ¿Y pensaste
algo de Pedro? –pregunto, casual.
― No… Es que no sé
qué hacer. Por un lado lo mataría, te juro… no entiendo cómo pudo hacer esto.
Me jode mucho más que me haya jodido tanto con los chicos, con Fabri, Santi y
Juampi, que sabe que Fabri y Santi son pareja ¿entendes? Para que él a los
cuatro días, salga, se ponga en pedo, se chape a cualquiera que se le cruce y además,
fume, no solo uno, tres cigarrillos seguidos. –ella mordió su labio inferior y
se quedó pensando un ratito.
― Estaba
borracho –murmuro- no quiero defenderlo, porque si, se la re mando… pero estaba
inconsciente, no sabía qué hacía.
― Pero Zai, el
antes de ponerse borracho, sabía que tiene una novia, que está lejos, y que
confiaba o confía en él. No digo que no disfrute de salir y ponerse alegre…
pero no llegar al extremo de no saber qué es lo que estás haciendo –ella solo asintió,
sabe que tengo razón, por eso no dice más nada.
― ¿Y por el otro
lado? Digo, dijiste “por un lado…” y comenzaste a matarlo –dijo, divertida.
Para que yo sonría un poquito.
― Por el otro
lado es mi novio, hace más de dos semanas que no lo veo, lo extraño, y te juro
que me puede muchísimo… solo por un momento doy gracias de que no esté enfrente
mío mirándome, porque sé que lo perdonaría ya –ella sonrió- pero, son más las
ganas de matarlo, de tenerlo enfrente y decirle de todo, de poder descargarme –ella
asintió.
― Yo creo que tendrían
que hablar, pero hablar bien.
― Es que también,
el hecho de que estemos lejos la caga más. Es feo tener que hablarlo por teléfono
― Pero creo que
es más feo que estén así: sin hablarse y extrañándose. –mordí mi labio inferior.
― No sé qué
hacer –murmure y ella me sonrió, abrazándome un poquito de costado.
― Háblale
Suspire, y
tomamos camino para casa. En un ratito me juntaba con los chicos y todavía tenía
que ducharme.
Prometí que iba
a pensarlo bien, para tomar una buena decisión.
Continuara…
JusPauliter.
Muy lindo cap:-).
ResponderEliminarOjala pau lo perdone.
Y q pp junte peso por peso y valla junto a pau.
Ah(? Jeje.
Ojala vuelvan a estar juntos pronto❤
Ojala Pau lo perdone. Aunque se merece que sufra un poquito! Jajaja me encanta! Y ojala vaya Pepe el finde!
ResponderEliminar@pepepauoli
hay ojala lo perdone espero el siguiente besos
ResponderEliminarHoluuu...¿me pasarias la nove cada vez que subas?
ResponderEliminarRe buena novela e ideas.
Gracias. Soy @AmorxPpyPau :D