domingo, 7 de septiembre de 2014

Capitulo 135

✨Paula✨

Miércoles soleado y levantarme sabiendo que hoy entraba tarde… era la mejor manera de comenzar el día, sin dudas.
Me levante, para pasar por la habitación de Zaira y que ella ya no esté en la cama. Por eso cuando entre al comedor la vi con el equipo de mate y unas tostadas con queso crema. Sonrió al verme y que sonría también,  todavía con mi cara de sueño y mis pelos que me hacían una Moni Argento en pinta.
― ¡Buen día! –Le dije, mientras dejaba un beso en su mejilla.
― Buen día Pochi. –le di un mordisco a su tostada por eso me fulmino con su mirada, y yo le sonreí, indefensa – Eu, hay para hacer más, no jodas –Y reí, para dejarle un beso en su mejilla e ir a la cocina para prepararme un café porque no me gustan los mates para desayuno.
Volví para el comedor, ya con mi café y en un platito con dos tostadas, para sentarme al lado de ella, y que me prepare una tostada con mermelada de frutilla.
― ¿Tenes facu hoy? – Me pregunto y yo asentí mientras masticaba.
― Entro a las nueve –sonreí- ¿vos qué omás valeTengo ahora en un ratito. Ah, no vengo a almorzar, me invitaron unas chicas.
― Buenísimo, olvídate que me cocine para mi sola entonces – y ella negó con su cabeza, mordiéndose su labio inferior.
― Me llamo Rochi hoy –su sonrisa, la mía- Dice que esta con todo con la universidad – la rubia es futura fotógrafa- pero que le encanta.
― Enserio que debe estar insufrible –reí- es muy autoexigente
― Sí, pero dice de estar tranquila, porque recién empieza y no quiere volverse loca… ni volver loco a Gas –Reí nuevamente.
― Pobre Gas.
― Pero lo más importante de porque llamo, es porque como en dos semanas es el cumple de Lali, quería avisarnos que iban a hacer una fiesta sorpresa, para que más o menos le confirmemos.
― Seria genial –Sonrei- Solo espero que no nos agarre complicada –Y ella asintió, era todo genial, no veía la hora de reencontrarme con los chicos, y con Pepe, pero también es necesario caer a la realidad, antes que te estampilles contra la pared y no te quede otra que ver la realidad.
― Ay, espero que si. Sabes lo que va a ser esa fiesta –sonreí- además del reencuentro con los chicos.
― Igual, vos te vas ahora, no sé qué tanto hablas –dije divertida, y ella rio.  
― Estoy dispuesta a que me llenes de cartitas para Pedro, dale –La que rio ahora fui yo.
― Tarada. Bueno, me voy a preparar así salgo, hoy voy caminando. Está hermoso el día.
― Si, yo me vuelvo después caminando –Sonrió – Bueno, yo ya me voy Poch.
― Bueno Zai, nos vemos después –ella dejo un beso en mi mejilla –suerte.
― Para vos también.

Salía del salón escuchando como Fabricio le contaba aquel chiste que me había contado antes a Agos y Sabina para que cuando ellas rían, yo vuelva a reírme junto con ellas, a pesar de que ya lo había escuchado. Sonrei al despedirme de Camila, a ella me la encontré hoy en la entrada, mientras esperaba a que sea la hora de entrar, ella también hacia lo mismo, y fue cuando nos enteramos que compartíamos clase, que comenzamos a conversar de lo inoportuna que fue la profesora de dejar un trabajo después de un fin de semana largo, y de varios temas que surgieron. Cuando salimos de la universidad, fue Santiago y Juan Pablo quienes, desesperado, prendieron un  cigarrillo, después de dos horas que no lo hacían.
Fue Agos quien propuso que hoy a la tarde nos juntemos a tomar mate en su casa, y todos aceptamos, para que yo me despida, porque tenía un largo camino a casa, y como dije anteriormente lo iba a hacer caminando, el día es ideal para caminar, porque se puede disfrutar del sol, sin ser tan insoportable.
Por suerte me había acordado de traer los auriculares, porque si es lindo caminar, con música es mucho más lindo. Mientras iba caminando sentia la brisa chocar con mi cuerpo, mientras los automóviles era como el tiempo, no se detenían.
Llegue a casa, y antes de entrar al edificio me encontré con el portero quien como todos los días que llegaba, me recibía con su sonrisa y sus preguntas, me cae muy bien ese viejito, es muy simpático y a la vez dulce.
Al abrir la puerta del departamento, deje las cosas de la universidad en la mesa del comedor, y después de sacarme las zapatillas, fui directo para la cocina, para buscar una botellita de agua, y fue en ese momento en que me sonó el celular.
El nombre de mamá apareció en pantalla y la atendí con una sonrisa.
― ¡Hola ma! –me dirigí nuevamente a la cocina para ver que había de almuerzo.
― Hola mi amor ¿Cómo estás?
― Todo bien, recién llego… Estaba viendo que podía comer. ¿Ustedes, todo bien?
― Si, todo bien. Salimos a comer con Delfi y como sabía que salís a esta hora, aproveche para llamar. –Sonrei.
― ¿Qué onda que salieron a almorzar, un miércoles? Conmigo nunca saliste a almorzar un día de semana –Y ella rio.
― ¡Lo sabía! Sabías que me ibas a reprochar – “obvio” murmure, para que ella siga- Bueno, pero Delfi llego con un diez en matemáticas, así que teníamos que salir a festejar, muchísimo que no lograba esa nota –y reí al escuchar a mi hermana protestar.
― Jajajajajaja las amo. Bueno, más vale que cuando vengas me invites a almorzar.
― Obvio que si, por estas dos semanas que no te voy cocinando –reí- me conto papá que ayer se cruzó a Pepe, ¿sabías?
― Si, me conto. Dijo que le tiro un bosque, no palitos, para que lo traiga y papá no se dio cuenta –Ahora ella rio –asi que dijo que este no, el finde que viene va a convencer a sus papás para que le paguen el pasaje o lo traigan
― Ay no, Pau. Pero que venga a hablar conmigo, si total… no hay mucho lugar, pero bueno.
― El tema es que se si viene lo menos que voy a querer hacer es terminar el trabajo, ya suficiente con ustedes ma. Prefiero que venga la otra semana.
― Esta bien hija. ¿Pero la semana que viene no es el cumple de Lali?
Mientras hablaba con mamá, me preparaba un sándwich de hamburguesa con jamón y queso. Estuve hablando varios minutos, porque Delfi también quiso hablar conmigo, y después me dedique a subrayar algunos apuntes del mismo trabajo, y a releer, sé que es una pavada, pero mi auto exigencia me puede más y quiero empezar lo mejor posible.
Luego, cuando las ganas de seguir se me anularon me tire un ratito en mi cama, mientras escuchaba música, dormir la siesta no valía la pena cuando eran dos y media, y a las cuatro tenía que estar en casa de Agos, por lo tanto tenía que salir varios minutos antes. Así que solo me dedique a escuchar música y mandarle mensajes a mi novio.
“Hola feo, ¿novedades tuyas?”
Fueron cinco minutos los que tardó en responderme.
“Hola mi amor. Recién llego de la uni, me desperté con muchas ganas de verte, así que solo pienso en verte y en dormir, porque también me levante con muchas ganas de dormir”
Mi sonrisa. ¿Vieron cuando una persona es linda por naturaleza? No físicamente, si no espiritualmente, bueno, una de esas es Pedro. Aunque físicamente también es muy, demasiado diría, lindo.
“A mí también me dieron ganitas de verte, muchas. Pero no tengo ganas de dormir, así que te puedo decir que sos una morsa. ¿Cuándo te podría llamar?”
“Termino de almorzar y te llamo. Chau, te amo”
Sonrei.
Ya sé, no hace falta aclarar que estoy hasta las manos, que no veo la hora de verlo, y de que lo extraño… más de lo esperado. Es que Pedro, es imposible no quererlo, es imposible no amarlo y también es imposible no enamorarse. Tarde o temprano terminas enamorándote, termina conquistándote, y creo que eso es lo que más me gusta de él, que a pesar de la distancia, y de que ya seamos novios, siempre logra conquistarme día a día, con cada palabra y con cada sensación… inexplicable, que me hace sentir.
Tres de la tarde, y salgo caminando para la parada del colectivo, cuando me llega un mensaje de Pepe.
“Llego gente a casa, báncame un cachito y te llamo.” Bufe, y espere al colectivo, que no tardó en llegar, para subir y que sepa que en la segunda parada tenga que bajar.
Me encontré con Sabina y Juan que estaban llegando a casa de Agos, para que me saluden a lo lejos con una de sus manos y que yo sonría.
―Hola Polet –Así me había “bautizado” Sabi, y no me molestaba.
―Hola Sabi, Juampi –los salude con un beso en sus mejillas
― ¿Todo bien? ¿Te costó ubicarte? –Pregunto esta vez Juampi.
―No, por suerte, no. Solo tuve que preguntarle en que parada tenía que bajar, y bueno –Ellos me sonrieron y nos acercamos hasta la puerta de los padres y de Agos.
Fue la dueña de la casa quien nos recibió con una de sus sonrisas, para que nos encontremos también con Santi y Fabri
― Hola, Fabricio –se presentó aquel morocho y yo sonreí. A él le gusta jugar a ser actor
― Paula. - a mi también
―Polet, él es pareja de Santi –Dijo con una sonrisa a lo que yo la imite. Sabía que ambos tenían novio, lo que no sabia era que eran pareja.
― Que lindo. Hacen muy buena pareja –Ellos me sonrieron.
Nos acomodamos todos en el comedor de Agos, mientras ella era la encargada de cebar mate, y la charla nunca, nunca faltaban.
Pude saber que Santi y Fabri eran pareja desde hace año y medio cuando dejaron los prejuicios y los “¿Qué dirán?” de lado, se los notaba contentos, y eso me hacia sonreír, porque entendí que no era fácil, pero que después, cuando las cosas se acomodan, todo vuelve a la realidad, como tendría que ser de un principio. Fabri es muy divertido y casi toda la tarde me hizo reír, y cuando se complotaban con Agos, nadie los paraba. Santi era el tímido de la pareja, todo lo contrario a esté que no le costaba contar, haciendo poner incomodo a su pareja, para que todos riamos de su cara. Juampi también es bastante divertido, aunque tiene su carácter y se hace respetar, las chicas dicen que solamente se hace el malo, pero creo que en realidad tiene un carácter muy parecido al de Thiago. Conto que está saliendo con una chica llamada Dolores, que según las chicas es muy modelo, muy fina (claro que lo dijeron en otras palabras, que a Juan le molesto un poquito, pero basto con un abrazo para que deje de lado su pequeño enojo). Sabina es lo más, tiene un humor enorme, te sale con cada locura, locura linda, ella es castaña oscura, su pelo es lacio y lo tiene por debajo de los hombros. Conto que tiene dos hermanas, y la más pequeña tiene Síndrome de Down, es sus ojos, lo note cuando empezó a hablar de ella, y yo sonreí, al acordarme de Sebas, y lo lindas que son esas personas.
― El año pasado estuve colaborando para una “Fiesta diferente” así la llamamos. Es una clase de integración con estos chicos especiales, de cualquier edad, con chicos “normales” también, de diferentes edades. Estuvo muy bueno, me encanto y estuve hasta casi fin de año visitando a los chicos de la escuelita.
―Son divinos, Pilar es hermosa, la amo –Dijo ella y sonreí.
― ¿Y vos Pau? –Santi- Contanos qué onda. ¿Tenes novio? Mira que podemos buscarte –Y reí.
― Sí, tengo. Se llama Pedro –sonreí.
― Ay, son PyP –Se dio cuenta Agos y yo reí, asintiendo.
― Jajajaja sí. Hace poquito que andamos, como novios.
― ¿Y cómo se conocieron? –Pregunto Sabi.
― En realidad somos, o éramos, amigos desde muy chicos. Comenzamos juntos la primaria… y claro que los amigos van y vienen en esa etapa, pero a los doce, trece, comenzamos a juntarnos devuelta, con un grupo  de amigos en común y bueno… Hará dos años atrás empezamos a andar, pero sin rótulos, y entre vueltas nos pusimos de novios hace… la semana que viene cumplimos dos meses –sonreí.
― Lo que habrá sufrido ese chico- Comento Fabri y yo reí, asintiendo.  
― ¿Y no lo extrañas? –Pregunto Agos.
― ¡Que pregunta boluda! - Dijo, esta vez Juampi y yo reí.
― Bastante para que hagan dos semanas que no lo veo –Dije, un poco preocupada- Pero bueno, la semana que viene, viene a visitarme, así que solo pienso en eso –Dije divertida.
― ¡Tiembla el depto. de Pau! –Dijo otra vez Fabri, para que riamos nuevamente todos.
Y como si hablar tanto de él fuera como si lo llamaríamos, me llego una llamada y esta vez era de Pepe.
― Hablando de Roma –Les dije a los chicos, para que me sonrían, y que atienda- Hola Pepe-Mi sonrisa.
― Hola Pochi, recién logre que se fuera un amigo de papá, le dije que no estaba entonces me dijo que lo esperaba ¡un desubicado el boludo!-Y reí.
― ¡La siesta!
― Es lo que más me duele –Sonrei para morder mi labio inferior- ¿Cómo estás? ¿Qué haces? ¿Con quién estas? Escucho a un hombre.
― Que tarado sos Pedro –Dije divertida- Estoy en casa de Agos, una compañera de la uni, y tomo mates con unos amigos de ella que también van conmigo.
― Ah, ¿y son todos gays? –Reí.
― La mayoría – Él rio, pensando en que mi respuesta iba a ser otra –Tarado. ¿Vos, que hacías?
― No sé, dormir la siesta a esta altura del día no da, así que por ahí visito a Gas hasta la hora de futbol.
― Yo me acostaría igual, no es tan tarde –dije, divertida.
― Si, pero vos sos morsa, yo no.
― ¡Ay, no tenes cara! –Dije, para escuchar su risa
― Me amas. Bueno Pau, te llamo después, ¿dale?
― Dale, espero ese llamado
― ¡Siempre me decís lo mismo! –Dijo, para que riamos juntos.
― Jajajajajaja para que no te olvides. Te amo, chau.
― Te amo.
Sonrei al cortar la llamada y que todos (inclusos los chicos) se dejen llevar por un “Awww” infinito, para que yo me sonroje un poquito y que riamos todos.
Pase una tarde muy linda junto a ellos, los cuales no son iguales a los chicos, a mis amigos de allá, pero también tienen lo suyo, y me hacen reír muchísimo, me aceptaron sin problema al grupo y eso es genial, le agradezco infinitamente.
Cuando llegue a casa, me encontré con mi amiga y su sonrisa, su abrazo y mi sonrisa.
Ella con su humor que contagia al mío y que juntas, logremos hacer una tarta de jamon y queso, para que mientras esperemos, nos contemos nuestras cosas.
Y que esas charlas sean impagables.
No hay nada más lindo que charlar con mi mejor amiga.


Continuara…

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