miércoles, 10 de septiembre de 2014

Capitulo 137

⧩Paula⧩

Sonrío al ver ese mensaje y por eso bajo enseguida para reencontrarme. Disimulo que en realidad me da igual de que estén acá, pero por lo contrario, no doy más de ganas de abrazarlos. Fueron dos semanas en las que, empecé a conocer esta nueva ciudad, comencé mis estudios como diseñadora de indumentaria, convivo con mi mejor amiga, y empecé a conocer personas que creo… van a marcarme. El hecho de vivir “sola”, sin mis padres, sin Delfina, en otra casa, otra ciudad, con una persona, la cual tiene mi misma edad, y además de que no sabe nada de cocina (como yo), es la persona más miedosa, onda, nos llega a pasar algo, y entre Zai y yo, no hacemos una, nos arriesgamos mucho. Claro que nos la jugamos, porque creo que esa es la base de la vida, en jugarse o no, y hasta ahora… iba todo bien, estoy feliz de vivir en una nueva ciudad, en una nueva casa, con una flaca que hasta se le quema el arroz, empezando a estudiar aquella carrera que siempre quise, y conociendo a personas nuevas.
Pero, son dos semanas en la que no veo a aquellos que quedaron allá, inclusive a papá, mamá y Delfi. Y por eso mi alegría de verlos, y dejar abrazarme por mamá que casi, les juro, se larga a llorar.
― ¡Hola mi amor! –Escuche a mamá y sonreí mientras me abrazaba, y la abrazaba- Que lindo verte –Reí y deje un beso en su mejilla.
Salude a Delfi, con un beso en la mejilla y un abracito, para después saludar a papá que cargaba un bolso.
Subimos por el ascensor, y claro, la charla comenzó.
― ¿Cómo están? –Pregunte- ¡Te cortaste el pelo! –La locura de mi hermana.
― ¿Te gusta? –Dijo, media dudosa. Y yo sonreí, asintiendo.
― Me gusta mucho, más de cómo lo tenías antes –Y ella me sonrió. Mire a mamá y ella me quería matar, seguramente como también lo quiso hacer con Delfina cuando llego a casa, con su pelo al hombro. Y junto a papá reímos.
Llegamos al departamento, y nos encontramos con Zai, que venía de la cocina con el equipo de mate, y claro merendamos con mates y unos bizcochitos, mientras no dejábamos de charlar.
― ¿A qué hora salís negrita? –Pregunta papá a Zai que iba y venía.
― Siete y media. ¿Estoy bien de hora, no? –Yo asentí, al ver la hora. Todavía le quedaba hora y media.
Salimos a los quince minutos para la terminal, porque claro que papá se ofreció en llevarla, para que después de despedirse, vea a Zai arriba del colectivo, y que se despida otra vez con la mano para que la pierda de vista en el momento que el colectivo salió.
Papá propuso ir a cenar a algún restaurant, lo que estuvimos de acuerdo todos, para que después de ponernos lindos, salgamos a cenar a un lugar muy cálido y familiar.
― ¿Y qué onda todo allá? –Pregunte, justo cuando el mozo se acercó a dejarnos nuestros plato con la cena que habíamos pedido anteriormente- Los abuelos, la tía Mari, ¡Luchi!
― Todos están bien, Luz ya con su pancita –sonrió al explicar mamá- dice que cuando vayas te va a mostrar la última ecografía. Le falta poquito para saber el sexo.
― Ay si, hablamos todos los días, pero me encantaría verla… debe estar a full con su pansa –dije, divertida.
― Enloquecida –dice Delfi- nos vuelve locos a todos. El otro día fui a almorzar, y te juro que en ese ratito nos taladro la cabeza, con su bebe, sus miedos. ¡Y recién está pisando su tercer mes de embarazo! –Dijo, para riera.
― Jajajajaja mi vida, pobre.
― Si, pobre porque vos no la tenes cerca –Siguió Delfi y papá le dio la razón, para que largue una carcajada. “Le tiran con de todo” dirían.
― Es como si vos estuvieses embarazada Pau, más o menos así –Explico él y yo lo fulmine con la mirada para que ahora rieran ellos- ¡Es la verdad! Tu mamá también era igual que Luchi, y todas fueron y serán así.
― Mira que somos mayoría Miguel, no te hagas el loco –Lo reto mamá, y les puedo asegurar que el tema finalizo acá, nos conoce bien. Las tres reímos y él un poco que se contagió.
― Bueno, y hábleme un poco de tus nuevos compañeros –Dijo papá.
― El primer día conocí a Agos, es súper simpática, estuvimos preparando el trabajo que tengo que entregar juntas. Y después conocí a su grupo de amigos, que también van conmigo, todo muy loco. Esta, bueno, Agos, después esta Sabina, Juan Pablo, y Santi y Fabri que son pareja –sonreí, y ellos se sorprendieron- Antes de ayer nos juntamos todos a tomar mate, y les juro, llegue y me fui riéndome. Son geniales.
― ¿Posta que son pareja? ¿Y qué onda? ¿Se chapaban enfrente de ustedes? –Delfi.
― ¡No, boluda! Bueno, aunque no sería de otro mundo. Pero no. Lo bueno es que no les importa nada… antes si, pero ahora no. Es decir, en el que dirán y demás, no es que hacen cualquier cosa delante de los demás –Reímos.
La charla siguió en toda la cena y también la vuelta a casa. Cuando llegamos, papá se encargó de abrir el sofá del living para que forme una cama. Ellos dormirían ahí, mientras que Delfi ya se había instalado en la habitación de Zai.
Cuando todo estuvo listo, los invite a tomar un café, y ellos aceptaron.
― ¿A los chicos, los cruzan? –Les pregunte, después de tomar un sorbito de mi café.
― El otro día pasaron Gas y Rochi –dijo Delfi- me saludaron y me preguntaron a ver si sabía algo de vos. Le van a hacer una fiesta sorpresa a Lali –Me dijo, y yo asentí, con mi sonrisa.
― Espero poder ir. Es en do semanas.
― Pero no creo que ya te llenen de evaluaciones y demás, recién empiezan –Dijo papá.
― Si, pa, pero me están dando con un caño con los trabajos prácticos. Pero como la fiesta sería un sábado, por ahí me puedo hacer una escapadita.
― ¿Y qué onda Pepe? Me dijo mamá que quería venir –Y reí.
― Ah, te hizo la cruz –Dije, divertida- No, mentira, hoy iba a sacar pasaje para la semana que viene, le dijo a Horacio y lo va a ayudar a pagar.
― Ah, buenísimo. Te juro que no me di cuenta, hasta que me dijo Ale –Sonrei.
― Ya sabía pa. No hay problema, a parte no hay mucho lugar.
― Si venia tenía que dormir con Pau y eso a vos no te iba a gustar –lo cargo Delfi para que riamos las dos y él frunza el ceño.
― Menos mal que no me di cuenta en el momento entonces –Ahora reímos todos.
La charla siguió, y para rato, es que hacia muchísimo no compartíamos una charla los cuatro, más que un llamado telefónico para que yo hable con los tres, pero ahora estábamos los cuatro juntos, y eso, ahora, es lo más lindo.
Papá aviso que ya se iba a acostar, y siendo una y media, mamá también se despidió. Yo que no tenía ni un poquito de sueño y Delfina que casi se duerme sobre la mesa, entendí que habían tenido tres horas de viaje, y que, habían madrugado, al igual que yo, pero yo me pude dar el lujo de dormir dos horitas de siesta, para después obvio, seguir estudiando el trabajo.
No me quedo otra que irme a mi habitación, y cerrar la puerta porque todavía no iba a dormir, ni apagar la luz.
Despues de ponerme mi pijama, agarre mi celular, y agarrando un almohadón abrí la puerta corrediza del balcón, para sentarme ahí. La noche urbana rosarina se escuchaba y ver aquel cielo estrellado me trasporto a aquella noche y la clase de “despedida” que tuve con mis amigos, y después con Pedro, había sido una muy linda noche.
Mi celular  vibro y fue un mensaje de mi novio que me había respondido el que le había mandado anteriormente.
“Hola mi amor, estoy en casa de Lali, en cinco te llamo”
Le había reprochado que ningún mensaje, nada, me había mandando… solo hoy a la mañana para desearme un lindo día, y nada más. El saber que los chicos se habían juntado, como siempre, todos los viernes, me dio un poco de ¿envidia? Por un instante me agarro bronca de que Pedro me mande ese mensaje, me diga que está en casa de Lali con los chicos y que en cinco minutos me llamaba ¿Por qué no lo hacía ahora? ¿Por qué me aclaraba que estaba en lo de Lali? Si sé que todos los viernes se juntan en casa de alguno de los chicos, para mientras comer pizza y tomar cerveza charlar de cualquier cosa… ¿Por qué me pongo mal? ¿Por qué ahora no quiero que me llame? ¿Por qué tan idiota?
Siento mi celular vibrar nuevamente, pero no despego mi vista al cielo, hasta que me doy cuenta que no es un mensaje, es una llamada de Pedro.
Y necesito normalizar mi cuerpo, y mente, para atender. Suspire largo, para atender al fin.
― Hola –Quise sonar alegre.
― Hola mi amor –sonreí chiquito- Perdón que no llame antes, justo estamos cenando acá con los chicos, que te mandan un saludo.
― Jajaja, ¿Qué hacen los locos? ¡Los extraño! –mi voz un poco que se quebró. Escucho un “Pocha” de Thiago que me hizo sonreír, para que el resto me salude y que sonrisas y unas poquitas lagrimas se me escapen- No se calman nunca eh –trate de sonar divertida, pero cada vez la embarraba más.
― A esta hora están todos borrachos, salvo yo, obvio –sonreí - ¿Qué hacías novia linda?
― Mmm, no mucho. Recién me vine a mi cuarto, me había quedado hablando con mis viejos y Del, y se fueron a acostar, y yo con cero sueño.
― ¿No salís con tus compañeros?
― Nop, me voy a quedar estudiando un poquito.
― Mmm bueno –de fondo se escuchaban risas, a lo que él se contagiaba y yo me ponía peor- Te juro que tenes que ver a Cele, es un desastre –dijo, hundido en una risa infinita.
― Prefiero que no, quiero mantener una imagen sana de Cele –Dije y él rio – Bueno Pepe… te dejo, así seguís divirtiéndote.
― Bueno mi amor. Mañana hablamos, prometo llamarte más temprano
― Espero ese llamado entonces –sonreí, esperando una risa de él, pero por lo contrario, hablaba conmigo y con alguno de los chicos – Chau bichito.
― Chau mi amor, te amo –sonreí y corte.
Largue un suspiro y me seque las lágrimas que no llegaron a correr por mis mejillas. Supe que estar en el balcón, sola, no iba a hacer otra cosa que deprimirme, porque juro, la perspectiva daba para querer matarme un tiro (sumando a mi estado de crisis) así que cerré la puerta corrediza y entre a la habitación.
“¿dormís?” Le escribí por whatsapp a Delfi que tenía el “ultima vez” hace unos cinco minutos.
“eso intento, ¿paso algo?” entonces salí de mi habitación para ir al de Zai, o en este momento de Delfi y que ella prenda el velador. Que no entienda nada.
― Yo sé que tenes sueño, ¿pero me bancas en esta? –dije, con mi voz un poco quebrada y ella asintió, y me abrazo un poquito.
― ¿Qué paso Pochi? ¿Te peleaste con Pepe? –Negué con la cabeza.
Y que al contarle, ella se arme de paciencia y que intente decirme cosas lindas, para que me quede tranquila, y que un poquito lo logre. Que le agradezca, regalándole una sonrisa, que terminemos hablando de que mañana si o si teníamos que pasear, mucho, y que surjan algunos lugares en donde podíamos ir. Y que termine invitándome a dormir con ella, porque la cama es un poco grande, y entramos las dos, obvio que acepte.
Aunque durmamos espalda con espalda, se siente bien su compañía. Porque ella es todo, absolutamente todo, por suerte somos muy compañeras, tenemos nuestros roces, pero creo que con esto de que no nos vamos a ver muy seguido, los roces van a ser mucho menos, y vamos a estar mucho más unidas.
A pesar de la distancia.

Continuara…

3 comentarios:

  1. Me llore un poquito con tu cap! Pobre pau, es feo estar separado de amigos, la distancia de mier.. muy lindo cap!
    @Pepepauoli

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  2. pobre pau,ojala pronto estén juntos con pepe.

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