lunes, 15 de septiembre de 2014

Capitulo 139

Paula
Reencontrarme con ella y su sonrisa, su abrazo y que sin dudas la abrace fuertemente.
Uno: porque la había extrañado en estos tres días.
Dos: porque me di cuenta que sin ella, no soy nada. Absolutamente.
Había sido un fin de semana entre todo lindo. La había pasado muy bien con mi familia, habíamos paseado muchísimo y lograron despejarme, de los estudios y de Pedro.
También, además de darme cuenta de lo mucho que era Zaira para mí, me di cuenta que ellos también son capaz de escucharme, y de mimarme, claro. Es como que a veces, cuando estas mal, no pensas en ir y hablar con tus papás para escuchar lo que tienen que decirte, pensas en “nah, mira que les voy a contar a mis viejos, no me van a entender”, pero llega esa oportunidad en la que tenes esa necesidad de contárselo a alguien, de que te abracen… Y claro que están, siempre están. Pasa cuando, por ejemplo, tenes un hermano chiquito, y sabes que ahora la mayoría de la atención es para él, entonces intentas llenarte de valor, y pasar lo que sea, solo. Entonces te das cuenta que no podes, y solo basta con que te vean mal, para que sin dudas, ellos aparezcan con sus palabras de padres.
Cuando recibí esa llamada, yo dormía con Delfi, que obviamente se despertó al escuchar mis gritos-juro que intente no gritar- y después, mis lágrimas –también intente no llorar- me enoje mucho, aunque no entendía bien, hasta que llame a la morocha que me tiene abrazada, para explicarme mejor, y ahí caí en la realidad.
El resto de los dos días no pude parar de pensar, y solo di gracias el no estar sola, más de lo que me sentia, y que gracias a ellos, me sienta un poquito mejor.
― Te extrañe muchísimo –le murmure en su hombro y sentí que unas lágrimas caían- te juro que me sentí muy sola… aunque estaban mis papás y Delfi. No es lo mismo, quería tus abrazos –ella me sonrió y dejo un beso en mi mejilla.
― Pongo el agua para el mate y charlamos.
Es de tardecita, acaba de llegar Zai, y lo primero que hizo, después de ese abrazo fue preparar el equipo de mate, y que vayamos para el balcón, que nos sentemos en el piso a coligue para que la ronda de mates, y la charla comience.
― Me sentí horrible –comencé- no sabía qué hacer, que decirle…no caía, te juro. ¿Tan en pedo estaba? –ella asintió, un poco apenada.
― Despues fue peor. –Mordí mi labio inferior- era otro.
― Cuando termine de hablar con vos, no me podía calmar, Delfi estaba re preocupada, estuve como quince minutos así, hasta que le conté.
― No entiendo cómo fue capaz de llamarte, ¿Qué se le cruzo por la cabeza boluda? –asentí.
― Al principio pensé que le había pasado algo, no entendía nada.
― Y ¿hablaste con él después? –asentí.
― Me dijo que me quería explicar bien, pero yo no quise, si no hay nada que explicar, ¡estaba en pedo!… trato de explicarme como pudo, me pidió mil veces perdón, pero ¿viste cuando sentís que no sos capaz de superarlo, de perdonar? –Ella me asintió, me seque las lágrimas y seguí- le pedí un tiempo, no sé por cuánto, pero al menos hasta que me tranquilice un poco.
― Esta bien Pau –tomo una de mis manos- pero ya te digo, no se va a cansar hasta hablar bien con vos, lo conoces –asentí- y aunque se la re mando, sabes que te ama.
― Yo también lo amo, y eso es lo peor –dije y ella me sonrió, para abrazarme un poquito de costado- es un amor-odio constante.
― Bueno, relaja, deja que se te aclare un poco esa cabecita, y cuando vos quieras le mandas un mensajito, o lo llamas para que hablen –dijo con su dulzura y yo sonreí
― Gracias Zai, sos todo. –y esta vez la abrace yo- bueno y contame ¿Qué tal Palermo? ¿Los chicos, qué onda?
― Ay, no sabes cómo me abrazaron al verme boluda, fueron dos semanas, pero ellos me abrazaron como si haría años no nos veíamos –reí un poquito- bueno después caí en cuenta lo que los había extrañado. Te mandaron miles de abrazos, que te extrañan muchísimo y dijo Thiago que si no volvías pronto él se venía a dedo –reí y me mordí mi labio inferior.
Estuvimos largo rato charlando mientras tomábamos mate, ella me contaba su fin de semana con los chicos y su familia, mientras yo, le contaba un poco más del mío, de los paseos con mis papás y Delfi, y también de mi trabajo practico que ya lo tengo re estudiado, listo para presentarlo mañana ¡en horas!
Y que me invada el miedo y nervios.
Que mientras ella prepare la cena, aproveche a repasar por milésima vez, que se lo dé a ella oralmente y que cuando esté completamente segura me relaje y sea capaz de disfrutar la cena con ella.
La cual fue interrumpida por mi celular y un llamado de Pedro. Que frunza mi ceño.
― Este pibe no entiende lo que es “tiempo” –dije, obviamente enojada.
― Atende Pau, capaz pasó algo.
Suspire y atendí.
― Pedro.
― Pau, ya sé que me diste a entender que no te llame, y que necesitas tiempo.
― ¡Menos mal que lo sabes! Pedro, basta
― Déjame hablar –murmuro- no vengo a hablar de nosotros, Zaira tiene el teléfono apagado.
― ¿Y? –mire a mi amiga, que no entendía nada.
― Que se olvidó una mochila con ropa en casa, fui hasta la casa, pero no hay nadie
― Y ¿por qué hay una mochila en tu casa con ropa de Zaira? –sí, le estaba haciendo una escenita de celos a mi ¿novio? Con mi mejor amiga, aquella que está enfrente mío y no es capaz de aguantar la risa.
― La trajo cuando salimos el sábado Pau, es de Zaira, tu amiga.
― Si, ya se –murmure- bueno… ahí le digo, gracias por avisar.
― No de nada… Te mando un beso Pau. –sabía que no era solamente de despedida, si no en doble intención.
― Chau Pepe. –Suspire y corte la llamada- Ay, te odio, prende ese celular boluda –dije, molesta por tener que hablar con Pedro. Ella rio.
― Me superan tu celos boluda, era yo la que me olvide la mochila, no cualquier otra.
― Ya se, quede como una estúpida, no me lo recuerdes-dije, y ella me miro sonriente.

Seis de la mañana y mi despertador interrumpió mi sueño, fue cuando caí en cuenta que en menos de tres horas tenía que estar en la universidad con el bendito trabajo estudiadísimo para al fin, presentarlo. Sin dudas me levante, para ir al comedor, y mientras repasaba preparaba  un desayuno bien completo.
El resto de la hora y media fue estudiar, estudiar y estudiar. Lo sé de pe a pa, pero es el miedo a que me ponga nerviosa y que me salga todo mal.
Media hora después de salir del departamento ya estoy en la puerta del edificio, el cual me vio entrar junto a Fabricio y Santi, ellos también estaban muy nerviosos, pero se tenían fe.
Yo no tanto.
Fue la mañana más larga de mi vida, había defendido bien el trabajo, al menos a la profesora le había gustado, le había entregado el trabajo impreso en hoja A4, me había sentido segura al verla sonreírme, y por eso volví a mi lugar, muchísimo más relajada de lo que estaba cuando había llegado.
Cuando salimos, me encontré con los chicos afuera, Fabri fumando, el cual por mi cara de asco que le di, supo que no fumaba, para que ría, divertido.
Me habían invitado a almorzar, pero ya había quedado en que almorzaba con Zai, así que, prometí que iba a la tarde para tomar mates.
Llegue y me invadió un aroma y supe que unas milanesas de pollo me esperaban. Sonrei y la abrace, ella también me abrazo y sin vueltas me pregunto a ver cómo me había ido.
― ¡Ay, bien boluda! –Mi alegría al máximo – Me sentí tan bien al dar la lección tan bien. La profesora me sonrió, y dijo que mañana me entrega el trabajo impreso con la nota –Ella y su sonrisa. Su gritito al igual que el mío
― ¡Buenísimo Pochi! –Dijo al fin, para volvernos a abrazar y que riamos divertidas- Viste, al final te pusiste tan nerviosa al pedo –Es que anoche me agarro una crisis de nervios.
Almorzamos entre mucha charla y risa, para que, como las dos teníamos el día libre, salgamos a caminar un ratito.
― ¿Y pensaste algo de Pedro? –pregunto, casual.
― No… Es que no sé qué hacer. Por un lado lo mataría, te juro… no entiendo cómo pudo hacer esto. Me jode mucho más que me haya jodido tanto con los chicos, con Fabri, Santi y Juampi, que sabe que Fabri y Santi son pareja ¿entendes? Para que él a los cuatro días, salga, se ponga en pedo, se chape a cualquiera que se le cruce y además, fume, no solo uno, tres cigarrillos seguidos. –ella mordió su labio inferior y se quedó pensando un ratito.
― Estaba borracho –murmuro- no quiero defenderlo, porque si, se la re mando… pero estaba inconsciente, no sabía qué hacía.
― Pero Zai, el antes de ponerse borracho, sabía que tiene una novia, que está lejos, y que confiaba o confía en él. No digo que no disfrute de salir y ponerse alegre… pero no llegar al extremo de no saber qué es lo que estás haciendo –ella solo asintió, sabe que tengo razón, por eso no dice más nada.
― ¿Y por el otro lado? Digo, dijiste “por un lado…” y comenzaste a matarlo –dijo, divertida. Para que yo sonría un poquito.
― Por el otro lado es mi novio, hace más de dos semanas que no lo veo, lo extraño, y te juro que me puede muchísimo… solo por un momento doy gracias de que no esté enfrente mío mirándome, porque sé que lo perdonaría ya –ella sonrió- pero, son más las ganas de matarlo, de tenerlo enfrente y decirle de todo, de poder descargarme –ella asintió.
― Yo creo que tendrían que hablar, pero hablar bien.
― Es que también, el hecho de que estemos lejos la caga más. Es feo tener que hablarlo por teléfono
― Pero creo que es más feo que estén así: sin hablarse y extrañándose. –mordí mi labio inferior.
― No sé qué hacer –murmure y ella me sonrió, abrazándome un poquito de costado.
― Háblale
Suspire, y tomamos camino para casa. En un ratito me juntaba con los chicos y todavía tenía que ducharme.
Prometí que iba a pensarlo bien, para tomar una buena decisión.

Continuara…

JusPauliter.

4 comentarios:

  1. Muy lindo cap:-).
    Ojala pau lo perdone.
    Y q pp junte peso por peso y valla junto a pau.
    Ah(? Jeje.
    Ojala vuelvan a estar juntos pronto❤

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  2. Ojala Pau lo perdone. Aunque se merece que sufra un poquito! Jajaja me encanta! Y ojala vaya Pepe el finde!
    @pepepauoli

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  3. hay ojala lo perdone espero el siguiente besos

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  4. Holuuu...¿me pasarias la nove cada vez que subas?
    Re buena novela e ideas.
    Gracias. Soy @AmorxPpyPau :D

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