martes, 23 de septiembre de 2014

Capitulo 145

Paula

Una mueca y mi risa, para que él termine contagiándose y que ahora sea él el que le erre apropósito para que volvamos a reír.  Y que una mini guerra de palitos salados surja en el living, que nuestras risas sea infinitas, y mucho más cuando es Zaira la que nos observa del marco de la puerta de la cocina, no damos más de chiquilines y ella aguanta la risa, es que se viene un reto.
― ¿¡Ustedes no saben que no se juega con la comida!? – sus brazos cruzados, y el esfuerzo que está haciendo por aguantar la risa es inmensa.
Ella se había ofrecido hacer el almuerzo para los tres, había comprado todo, y por eso ella estaba en la cocina preparando, mientras, yo junto con Pepe habíamos quedado en el living con una compotera de palitos cada uno. La idea era que yo le tire uno de estos para su boca y que después él haga lo mismo. Bueno, nos entusiasmamos intentándolo.
― Perdón mamita, no lo volvemos a hacer –le dijo él divertido, sobrándola, para que ella muerda su labio inferior, que sonría y se acerque a nosoleylbrá
― Que fin de semana largo me espera, Dios. Los dos están tan estúpidos –reímos. Tenía toda la razón.
Después de aquel reencuentro nos volvimos caminando para el departamento, los dos nos encontrábamos tan feliz de vernos, que estábamos en tarados mal, y digamos que todavía seguimos, bastante.
Es que, ¡esta acá! ¿Entienden eso?  Porque yo todavía onda que no caigo. Es volver a cruzar nuestras miradas, sonreírnos, y que no baste decir nada, porque todo se transmite por nuestras miradas.
En el momento en que lo vi sonriéndome, una sonrisa apareció sin permiso alguno, mis ojos se volvieron cristalinos y unas pocas lágrimas de emoción amenazaron en salir y cuando nos abrazamos… Explote.
Sentí una emoción tan enorme, sentí que no quería separarme más de él, sentí su amor, ese amor que me dio confianza.
― Nos amas –deje un beso en su mejilla - ¿pongo la mesa? –ella asintió, y sin más vueltas con ayuda de él pusimos la mesa, y Zai fue la encargada de traer esos tallarines con crema y trocitos de jamón.
Y además de sentir todo ese amor, tenerlo acá con su humor, sus chistes fáciles que nos hacían enojar, sus comentarios, él en sí era lo más lindo. Este es el momento que me doy cuenta lo cuanto lo extrañe, es que de pasar a vernos todos los días, pasar la tarde, un almuerzo, una noche de pelis, o lo que sea, a estar tres semanas sin vernos, él en una ciudad y yo en otra, era un rotundo cambio, en el que me dijeron que con el tiempo me iba a acostumbrar, pero yo siento que siguen pasando los días y todo lo contrario, extraño más. De haber conocido gente nueva, la cual me ayuda a integrarme a esta nueva ciudad, no es lo mismo, viví toda mi vida en otra ciudad, la cual quedaron todos mis seres queridos.
― Tengo que reconocer que tenía miedo a esto –comenzó diciendo Pedro, con su vista a su plato de tallarines- Pero están muy ricos Zai, enserio –ambas sonreímos.
― Que feo que no me hayas tenido fe, Pedro, yo te dije, no nos íbamos a ir de casa sin saber cocinar –Dijo ella, y se agrando un poquito.
― Igual, ¿puedo contar algo? –Pregunte, divertida- te voy a bajar el ego mal –ella me miro divertida, esperando a que siga- el segundo día que llegamos, yo llegue re contenta de la universidad sabiendo que Zai iba a cocinar –ella rio, fuerte- Llego, te juro boludo, el olor a quemado que había –Y ahí reímos los tres- ¡Podes creer que se le quemo el arroz!
― ¿Cómo que se le quemo?
― Te juro, se habrá evaporado el agua o no se –Dije, y ella asintió, hundida en su risa.
― Creo que solo a mí me paso –Reímos- Bueno, pero avance muchísimo en solo tres semanas ¿no?
― Ni hablar, esta riquísimo, enserio gorda –le dije y ella un poco que se ruborizo.
Cuando terminamos de almorzar, nosotros dos volvimos al living, mientras Zai preparaba sus cosas de la universidad, es que a ella hoy le tocaba ir por la tarde, y si, se quería pegar un tiro. Viernes y pasar toda la tarde en la universidad.
― Bueno tortolines me voy –aviso, poniéndose su bandolera – me llevo llave ¿no?
― Si, seguro salimos a pasear –dije, y mire a Pedro que me tenía abrazada y dejaba besos en mi mejilla para que después me robe un beso, sonría y murmure un “tarado”
― Bueno, nos vemos chicos –dejo un beso en nuestras mejillas, y salió.
Fue ese instante que cerró la puerta que me pegue al cuerpo de Pedro, para quedar abrazados, yo hundiendo mi cara en su cuello, dejando pequeños besos mientras él se encargaba de acariciar mi espalda.
― No te vuelvas, quédate, una semanita –le murmure, para después mirarlo y que él me esté sonriendo, para que yo también lo haga.
― Shh, tenemos estos tres días para estar pegaditos, así, sin separarnos, porque no pienso separarme ni un poquito de vos este fin de semana –dijo, volviéndome a abrazar.
― Yo tampoco iba a dejar que te separes de mí si lo tenías pensado –Dije, dejando un beso en su mejilla, para que me sonría y que de un solo movimiento, estemos recostados en este sofá, el frente mío, apoyado con sus codos. Acaricie sus mejillas, mientras le sonreía.
― Te extrañe muchísimo –murmuro, chocando su frente con la mía,  que cierre mis ojos, y roce sus labios con los míos para que inevitablemente un suspiro pequeño se me escape. Las miles de sensaciones que me hace sentir, con a penas rozar nuestros labios.
― Me encanta que estés acá, me hace muy bien – le sonreí tímida, para que él ría un poquito de mis mejillas acaloradas, y que se acerque nuevamente para que una sus labios con los míos.
Que el beso se vuelva mucho más intenso y que tenga la necesidad de no querer cortarlo, de seguir, de sentir, de volver a sentir. Enrede mis manos en su cabello para que él, con una de sus manos acaricie mi mejilla y que nuestras respiraciones se vuelvan más entrecortadas, bajo su mano a mi estómago, para acariciarlo, y que yo baje mis dos manos para tocar su piel y acariciar su espalda.
Y en ese momento fue cuando mi celular comenzó a sonar y quisimos hacer como si en realidad nunca hubiera sonado, pero no paraban de insistir, y ya se había cortado el clima.
― Atende Pau –dijo, ya designado. Bufe y saque el celular del bolsillo.
― Sabina – Fruncí mi ceño, él me sonrió y dejo un beso en mi mejilla, para que se separe así pueda hablar tranquila- ¡Hola Sabi!
― Polet, ¿Todo bien? ¿Interrumpo un reencuentro? –Reí, y fue inevitable ponerme roja. Pedro me miro divertida- Ay perdón gorda, encima te llame unas tres veces, no me di cuenta.
― No te hagas problema Sabi, ¿paso algo?
― En realidad era una pavada, no me odies, por fis –reí- nos juntamos con los chicos en la plaza principal, a tomar unos mates, como esta hermoso el día. Si queres pueden ir, seguro tienen otros planes –dijo, susurrando.
― En realidad no sabíamos muy bien que íbamos a hacer. Capaz pasamos un ratito por allá, gracias por invitar Sabi.
― Dale, nosotros ya estamos saliendo, así que nada.
― Buenísimo, seguro pasamos un ratito.
― Nos vemos Polet, y perdón, enserio –reí.
― No te hagas problema, no pasa nada. Nos vemos Sabi.
Al finalizar la llamada no pude evitar la risa, y él se contagió.
― Ay, pobre Sabina boludo. Se sintió re culpable.
― ¡Esta bien que se sienta culpable! Retraso nuestro reencuentro –Dijo, para que yo muerda mi labio inferior y le  pegue.
― ¡No seas tarado!
― Pero es verdad hey –Dijo él divertido para volverme abrazar por la cintura y dejar un beso dulce y apasionado a la misma vez.
― Tonto – deje un beso en su mejilla- nos invitaron a tomar mate a una plaza ¿queres ir?
― Como vos quieras amor.
― Pero te estoy preguntando. Si queres podemos salir a caminar por la costa, y después ir a esa plaza, no esta tan lejos.
― Buenísimo, dale 
― Me cambio y salimos.
Mi mano entrelazada con la de él, caminamos hasta la parada del colectivo que nos iba a dejar un poco más cerca, para que después bajemos en el lugar indicado y que solo estemos a dos cuadras de la costa.
― Por acá es el monumento de la Bandera, ¿no? –Pregunto – podes creer que es la segunda vez que vengo y nunca pase por el monumento.
― Jajajajajaja es verdad. Bueno, la primera vez estabas con una depresión encima
― Pero gracias a vos salí de esa depresión –Me mira, pícaro y yo muerdo mi labio inferior.
― Cállate –murmure- Y sí, queda por acá, después vamos a pasar.
― No sé qué me haces callar si es la verdad
― Basta Pedro, me haces poner roja –Dije, divertida, para que él largue una carcajada y me abrace, dejando un beso en mis labios.
― Te amo. Ah, y también está el puente enorme ¿no?
― Si Pepe, pero espera a que lleguemos. ¿Quién es el ansioso ahora? Vos que me jodias, no tenes cara. –Le regale mi sonrisa y un beso dulce.
Y al fin llegamos a la costanera, donde después de que él vea el famoso puente, caminemos un poquito, mientras charlábamos y nos sacábamos algunas fotos. Cuando no había mucho más por ver, salimos para la plaza, y de paso pasamos por el monumento a la bandera, donde lo recorrimos un poquito, y sin mucho más, seguimos camino.
― ¿Y si les caigo mal?
― Ya te odian- dije, sin más y él me miro serio- Ay, Pedro, mira que les vas a caer mal, además si es así, es su problema, sos mi novio.
― ¿Me vas a defender? ¿Y si esos dos chicos gay me acosan? –Reí fuerte.
― ¡No seas tarado! Sabes que son pareja
― ¿Qué tiene? Capaz se enamoran
― Mmm no creo, si sos feo – dije, divertida, para reírme un poquito y dejar un beso en su mejilla- les rompo la cara si te llegan a mirar de más. A cualquiera –él me sonrió.
― ¿Tanto?
― Y me quedo corta –hice una mueca, para que riamos – Ahí están, dale, vamos –Y ya nos estaban saludando con la mano, al igual que yo a ellos.
Que lleguemos a donde estaban ellos y que nos reciban con sus sonrisas y buena onda, que presente a Pepe como mi novio y que él enseguida se suelte. Nos unimos a la ronda de mates y mientras charlábamos se podía escuchar que cerca había un hombre tocando su guitarra y cantando una canción linda. Que sonría y que estar así, junto a mi nuevo grupo de amigos, y que también este Pepe me sea inevitable transportarme a esas tarde de mates y canciones mientras Gas se encargaba de tocar su guitarra.
Que logremos pasar una muy linda tarde junto a ellos, en realidad son muy divertidos y es imposible pasarla mal junto a ellos, Pepe también la paso muy bien, compartió chistes o se encontró con que tenía muchas cosas en común con Juampi, y también entendió el humor de Fabri, que era un poco en doble sentido, pero no lo hacía con maldad, y con las chicas también logro hablar, y ellas lograron sacarle algunas datas mías.
Volvimos a casa cerca de las ocho, el decidió darse una ducha, y yo mientras preparaba unos mates.
Cuando el término de bañarse, lo invite al balcón, y acá estamos, sentados uno al lado del otro. La tardecita está un poco fresca y por eso es que a veces mi piel se eriza con la brisa, y él, que no sé porque, se da cuenta de todo, me abraza un poquito.
― ¿Qué onda con el cumple de La? –pregunto.
― Uh, de eso te quería decir. La fiesta seria el viernes a la noche, pero es sorpresa ¿sabías?-asentí- la cosa es que ella sabe que le van a hacer una fiesta, se le escapó al viejo –mordí mi labio- y no sé, decían que le iban a inventar algo, como suspender a último momento, o un viaje, algo –asentí- los chicos decían de que por ahí estaría bueno de que le digan que se suspendía la fiesta por un viaje programado a último momento de sus viejos acá
― ¿Vos decís que se lo va a creer?
― No sé, pero ahí entrarían ustedes de cómplices, diciéndoles que la esperan y que se yo.
― Ahí sí. Es más real.
Estuvimos varios minutos charlando, mientras yo estaba abrazada a él, porque el frio se sentia cada vez un poquito más, hasta que decidimos entrar, para preparar algo de cenar y esperar a Zai con todo listo.

Once y media de la noche, y ya estoy con mi pijama dispuesta a acostarme y dormir, esta vez con compañía de él, y creo que es una de las cosas más lindas de que este acá: dormir abrazada a él, como varias veces lo hicimos.
Apareció con su sonrisa divertida para reírse un poquito, y que no entienda a que se debía eso, una vez que él se puso su pijama (en realidad una remera corta y un boxer), se acostó a mi lado.
― Tu amiga, es una tarada –dijo al fin. Acaricio con una de sus manos una de mis mejillas y corrió un mechón de mi pelo que estaba en mi cara- es una zarpada, no da repetirlo.
― Mejor no digas nada –dije, divertida para abrazarlo.
Nuestros rostros queden tan cerquita que nuestras narices se estén rozando, mi mirada que estaba en la suya bajo en sus labios y me encontré con su sonrisa, volví mi vista a la suya y también sonreí, para besarlo dulce y pausadamente.
Que él se sume a este beso y que lo vuelva más intento, uno de sus brazos abraza mi cintura mientras su otra mano no deja de acariciar mi mejilla, y yo, revuelvo su pelo. También soy abrazada con una de sus piernas y que mi cuerpo este completamente pegado al suyo. Que sonría, y que inevitablemente el beso se entorne mucho más apasionado, y que ahora él se acomode mejor, para que acabe encima de mí, ahora besando mi cuello y yo acariciando su espalda.
Reí cuando mordí su labio y él me pego en mi hombro y ahora sea yo quien recorra su cuello con mis besos hasta su oreja, mientras él subía mi remera del pijama, y que me la saque de un solo movimiento.
Volvió su mirada a la mía, y me sonrió.
― ¿Qué pasa? –murmure.
― Que sos hermosa, y que te amo –sonreí.
― Yo te amo, mucho –dije, antes de unir nuevamente nuestros labios.
Fue cuando sentí que nos unimos que mi emoción se hizo presente, es como una sensación hermosa que me hace sentir siempre que hacemos el amor, no solo amor, sino también paz, seguridad, siento que estando abrazada a él no me va a pasar nada, que estando así, basta con ser feliz.
Siempre así, simplemente mirándonos, porque con una sola mirada le puedo demostrar lo cuanto que lo amo, lo bien que me siento a su lado.
Le sonrió y él vuelve a abrazarme fuerte, pegando su cuerpo con el mío.  
― Me haces tan bien –susurro- te extrañaba muchísimo mi amor.
― Vos me haces completamente feliz, te juro, y no me explico cómo fui capaz de aguantar tantas vueltas tuyas para estar juntos, bien –sonreí.
― Shh, esa era otra Paula, la insegura y amistosa –dije, divertida para que riamos. “No podemos ser más que amigos” “Somos amigos, si llega a pasar algo más se iría la amistad al carajo” y más frases pelotudas, que en realidad era posta, lo tenía bien firme.
― Ahora hay una Paula más linda –dijo él, para besarme.
― Es que no me pude resistir a tus encantos.
― Lo sé, mira lo que es este cuerpo –dijo, para que riamos.
― ¡Sos un tarado! –Dije, para besarlo dulcemente- te amo
― Yo también te amo, mucho mi amor.
Sonreí.

“Esto es en verdad, lo puedo sentir, sé que mi lugar es junto a ti”

Continuara…
Larguiiiiiiisimo!!
Bueno, espero sus comentarios, enserio!! Se que es medio chotis, pero no se, es lo que salió.

JusPauliter

9 comentarios:

  1. Nahhhhh q chotis, esta genial , súper tierno y amoroso.

    ResponderEliminar
  2. Me encantó, ese reencuentro akshkshs...cosita linda♡♡♡♡ Para nada feo me pareció.

    ResponderEliminar
  3. Me encanto!! Ayy el amor el amor shkfkfndkjf
    @pepepauoli

    ResponderEliminar
  4. Que genial !!! Subi mas ♡♡ quiero saber que mas pasa !!

    ResponderEliminar
  5. Que lindo capítulos!!!!!! Que lindo ese reencuentro!!!! que Pepe no se vaya, que sea como antes jajaj que estén siempre juntos! escribís hermoso!

    ResponderEliminar
  6. que lindo cap este y los dos anteriores que recien hoy los pude leer me encanta la nove besotes

    ResponderEliminar