Hoy, como habíamos quedado, los chicos, específicamente Pedro, se encargaría de hacer un asado para nosotros, ahora con Thiago, en la terraza de mi edificio que me encargue de pedirle a Lucas la llave de la misma y no tuvo problema.
19.40 marca el reloj del ascensor, el cual no sé si esta en hora, pero confió en que sí. No quiero soltar las bolsas por nada, por eso marco el número “cuatro” con mi pera, para que el ascensor cierre sus puertas y comience a subir al piso correspondiente. Obvio que al llegar a la puerta de casa tuve que soltar la mayoría de las bolsas para abrir, pero no me molesto, lo bueno es que había llegado.
“Tire” las bolsas en la mesa del comedor y un suspiro se me escape, de frustración y de alivio a la vez. Al fin había llegado.
Reviso el celular y la llamada perdida era de Zai, sonreí y decidí por llamarla.
― ¡Paula! ¿Cómo no me respondes las llamadas? ¿Queres que salga para allá como una loca? –me dice exagerada y yo rio
― Tenia cinco bolsas en mano, no podía boluda –le digo sonriente- ¿Qué paso?
― Que no sé a qué hora hay que ir -me dice y yo rio, porque sabía aunque no me había dicho nada.
― A las 21.00 mi amorcito, dije en el grupo –el que me agregaron ellos. Miles de grupos, sí.
― Sabes que no le doy mucha bola mi vidita –dice y rio –nos vemos a las 21.00 entonces Pochi.
― Nos vemos, colgadita.
Miro nuevamente la hora: 20.00 bueno, necesito ducharme ya, terminar de ordenar un poco (aunque prácticamente vamos a estar la mayoría del tiempo en la terraza) y esperar a Pedro que iba a venir un ratito antes para prender el fuego para comenzar a cocinar antes de que lleguen el resto.
Y sin vueltas, fui a mi habitación en busca de algo lindo para ponerme y así entrar a la ducha, que fue rapidísima, porque sentia que no llegaba si me permitía tomarme todo mi tiempo para bañarme.
***
Terminaba de preparar los vasos en una bandeja, cuando escucho el portero y voy casi corriendo a atender.― ¿Quién? –pregunto.
― Yo –escucho del otro lado del teléfono la voz de Pedro y sonrío.
― Subí –le digo cuando apretó el botón que abría la puerta del edificio.
Salí corriendo para el baño para volver a peinarme y acomodar mi ropa, y cuando quise acordar, se escuchó golpear la puerta y salí, para abrir y encontrarme a Pedro con su sonrisa linda.
― Hola –mi sonrisa – pasa –le murmuro y él se acerca.
Deja un beso sentido en mi mejilla y otro seguido en mis labios para que yo muerda mi labio inferior, y cuando pase, cierre la puerta, y que se me escape una sonrisa.
― ¿Todo bien? –me pregunta y yo asiento.
― ¿vos?
― Bien –su sonrisa que me contagia y hace levantar una ceja - ¿Qué?
― No, nada –le sonrío.
― Traje una cerveza –me dice y me muestra la botella de la misma. Yo asiento.
― No hacía falta –le digo y se la agarro – la voy a poner en la heladera –aviso, mientras camino hasta la misma.
― ¿Qué onda la terraza? ¿Comemos ahí, no? –pregunta.
― Si –le digo una vez que estoy frente a él – le pedí a Lucas, el portero que me ayude a poner una mesa, y bueno también hay unas sillas –le digo- ya está todo armado.
― Ah, genial, esta re lindo para cenar afuera. Re copado el portero –me dice y yo asiento con una sonrisa.
― Si, re buena onda –le murmuro – bueno, todavía falta veinte minutos para que llegue el resto. Si queres vamos así yo dejo los vasos y platos y si queres ya vas prendiendo el fuego –el asiente.
― Hable con Camila –me dice en medio de viaje a la terraza yo despego mi vista del piso para encontrarme con la de él.
― ¿Y? – Sus facciones no me dicen nada, a lo que me obligo a preguntar.
― Me dijo que estaba bien –dice y yo levanto una ceja- que me entendía, y que ella se abría.
No demostraba un gramo de felicidad y me preocupaba. ¿No era lo que queríamos?
― Le tuve que contar lo que paso ayer –me murmuro – se largó a llorar –muerdo mi labio inferior-
― Pedro –digo en voz baja, dolida. Si bien no la conozco no es nada lindo que tu novio te cuente eso y me pone un poco mal.
― Le pedí perdón – las puertas del ascensor se habían abiertos y nosotros salimos de este para que yo le entregue las llave y él abra la puerta de la terraza- me dijo que le hubiera gustado saberlo antes… de que pase esto – suspira- Me sentí un idiota, lo que menos quería era lastimarla, si bien sabía que estaba mal… quería hacerlo. –Mis lágrimas salieron – no me arrepiento de nada, Pau –me murmura y acaricia mis mejillas – enserio que te quiero a vos –muerdo mi labio inferior y seca mis lágrimas – solo que fue feo hacerla llorar –asiento.
― Se nos fue de las manos –murmuro y él me sonríe
Un silencio enorme se forma y nosotros estamos tan conectados, se siente como si él pudiera leer lo que mis ojos le dicen y yo leer los suyos, muerdo mi labio inferior y le sonrío chiquito. Cierro mis ojos y lo beso cortito.
― ¿Vamos a estar juntos? –le pregunto y él vuelve a mirarme, ahora con una sonrisa chiquita.
― ¿Vos queres? –asiento lentamente. Lo que más quiero en el mundo. – entonces si –murmura y me besa, dulce y lentamente, yo me uno a su beso para que se vuelva más intenso, lleno de amor, de pasión.
― Te amo Pepe –le murmuro y vuelvo a besarlo seguidas veces.
― Yo también te amo –me mira – sos mía. –sonrío.
― Y vos mío.
Nuestras sonrisas, nuestros besos, nuestros abrazos.
Nuestro amor.
Continuara...
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JusPauliter.
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