miércoles, 14 de enero de 2015

Capitulo 189


Otra vez la rutina comenzaba después de este fin de semana y solo esperaba a que lleguen esas semanas tranquilas, pero sé muy bien que no iban a llegar hasta que rinda ese par de parciales, los cuales me tienen completamente nerviosa, con ansias, a lo que me queda solo resumir que me volví la flaca más infumable del planeta. Supongo que sé controlarme o disimular porque no me dijeron ni una palabra… o tal vez se dieron cuenta de que si me decían algo no iba a servir para nada, todo lo contrario. 
Vi pasar aquel colectivo que paraba justo a dos cuadras de donde estaba, el cual me paso enseguida, y solo atine a correr, porque si seguía con mi paso pausado (aquel que me obligo a hacer siendo las siete de la mañana) lo iba a perder. Y eso no era lo ideal cuando tengo dos horas con Bustamante.
Demás está decir que termine agitada corriendo esa cuadra y media, y que llegue justo cuando el colectivo volvía a tomar rumbo, esta vez a mi universidad. 
Cuando llegue a esta, me encontré con los chicos, los cuales salude con una sonrisa y sin más vuelta entramos. 
Por suerte había llegado a tiempo. 
Me ubique en el lugar donde desde el primer día que llegue me senté, y después de unos pocos minutos llego el profesor que nos deseó un buen día para luego comenzar con su clase normalmente. Y que estas dos primeras horas se me pasen enseguida, daban ganas de venir a todos las clases de este hombre, su manera de explicar y de encarar la clase, su entusiasmo y a veces… su mal humor que bueno, claramente daban ganas de agarrar las cosas e irse. 
“¿Almorzamos juntos?” –me vibro el celular, a causa de este mensaje que además me saco una sonrisa. 
Seguro él también se encontraba en clases. 
“Te espero en casa” tecleo rápido y volví a guardar mi celular. 
Las últimas dos horas también se pasaron rápido, a lo que agradecí en el momento que empecé a sentir hambre y unas ganas locas de salir de este lugar, para también encontrarme a Pepe en casa que almorzábamos juntos.
― ¿Nos vemos a la tarde, Polet? –pregunta Agos y yo desvió la mirada de mi celular, que tenía un mensaje de Pepe.
“Paso por un automc y te veo allá” el cual me hizo sonreír.
― Si, negra, los espero… ¡A vos también! –le digo a Juampi que el revolea sus ojos y me hace reír, también está harto de estudiar, como Agos y yo. 
“¿Qué te pasa que te estas portando tan bien como para comprar un mc? Sos el mejor”

***
Corrí y a los instantes me encontré abriendo la puerta, para verlo y que una sonrisa se me escape, me acerco y enrollo mis brazos en su cuello para rozar nuestras nariz y que lo bese dulcemente, sentí sus manos en mi cintura y como se unía a mi beso. Le regale una sonrisa y un beso en su nariz.
― Hola feíto –le murmuro, manteniendo nuestra distancia escasa. Él sonríe y pega más su cuerpo con el mío para volver a besarme fugazmente. 
― Hola Señorita Chaves –me dice divertido y yo muerdo mi labio inferior- futura de Alfonso –hace una mueca y yo elevo una de mis cejas.
― No tires esos títulos que después arrugas, Alfonso – sueno divertida y él larga una carcajada. Veo como levanta una bolsa del Mc Donals y mis ojos se agrandan, nuevamente lo escucho reír y me contagio un poquito - ¿se nota mi hambre? –pregunto, cuando me doy vuelta dirigiéndome a la mesa de mi comedor que ya estaba lista para sentarnos y comer.
― Poquito –dice y hace una seña con sus dedos refiriéndose al “poquito” yo rio.
― ¿Cerveza? –pregunto antes de sentarme, lo veo asentir y le regalo una sonrisa, para buscar una botella de la misma y volver a él. Yo también elijo cerveza. 
Me encuentro sentada en la esquina, como las mayorías de las veces, y él se encuentra a la izquierda, como la otra vez que vino a tomar mate, presiento que ya eligió su lugar. 
― ¿Qué tal la universidad hoy? –le pregunto y él hace una mueca, revolea los ojos. Presiento que no tan bien.
― Horrible. Tuve dos horas con una flaca que no sé, al parecer le había venido o no se –yo reí- estaba re histérica y se la agarraba con todos –frunce su ceño.
― Encima dos horas boludo.
― Y las otras dos con un flaco que es un pelotudo que se cree el re capo y no explica un sorete –yo largue una carcajada – lo odio. Le pedís que te explique y te boludea. 
― Ah, enserio que es un sorete –dije con mi sonrisa y él asintió – el mío todo lo contrario –empecé- también, tuve dos y dos. Las primeras dos con un flaco re copado o sea es exigente y todo pero te explica re bien. Y después con una chica jovencita, re simpática –le sonreí.
― Te odio, re bien tu día –volví a asentir con una sonrisa triunfante. 
― Pero después vienen los chicos a estudiar para los finales que me queda solo esta semana –muerdo mi labio inferior, decirlo me pone aún más nerviosa- y todo empeora –le digo divertida.
― Me haces sentir un poquito mejor, gracias –muerdo mi labio inferior y él ríe, me toma una de mis manos para enredar con una de las suyas – hoy la vi a Camila –me dice y hace una mueca- no se… se sintió raro.
― ¿El que se sintió raro? 
― Que me salude así… como si nada- y yo elevo una de mis cejas- o sea, no es que me besó –dice y se le escapa una sonrisa, seguramente por mi cara que no demostraba diversión- vino, me saludo dejando un beso en mi mejilla y un poco que me abrazo –asentí.
― ¿Y qué sentiste? –vuelvo a preguntar. Él se encoja de hombros.
― Nada… no pensé que se iba a acercar a saludarme, solo eso –asiento- me había dicho ese día que hablamos que estaba todo bien, pero pensé que me lo dijo solo por decir. 
― Bien entonces –le sonrío y él también sonríe.
Sus ojos se clavan en los míos y los míos en los suyos, para que le sonría y deje un beso en su mejilla y vuelva a separarme.
― ¿Postre? –Le pregunto y él me mira divertido yo solo rio – helado de ayer –de ayer la cena que tuvimos con nuestros amigos. Él asiente con su sonrisa. 
Sus facciones están relajadas, sus ojos a la nada, los míos a él que no pueden parar de mirar cada detalle de su rostro lo que causa que muerda mi labio inferior y de que me olvide completamente de mi helado. Estamos sentados ahora en el living, en el sofá, uno al lado del otro, acaba de contarme de una de las travesuras que hizo su sobrinita Lucia, que me hizo reír mucho y después un silencio bastante se transformó, por eso, me limito a mirarlo detalladamente, hasta que él, que no es ningún boludo se da cuenta, deja su compotera en la mesa y yo de inmediato bajo la mirada, el no vuelve a su lugar, más bien se sienta a horcajadas en mis piernas y me obligo a mirarlo, él lo hace divertido y yo muerdo mi labio inferior, es obvio que se viene una cargada.
― Así yo también puedo violarte con la mirada, si no, no vale –me dice divertido y mis mejillas se ruborizan. 
― ¿Qué decís? –y hacerse la boluda es mi mejor plan.
Baja su mirada y me saca mi compotera de helado para tomarla él y llevarse una cucharada a su boca. Muerdo mi labio inferior, lo odio, lo odio.
― Está rico –me dice y yo asiento – lástima que está un poco derretido.
― Ajam –murmuro.
Él sigue comiendo.
― ¿Podes sentarte en tu lugar? Me estas aplastando, Pedro – él me sonríe.
― Vos sos mi lugar –me dice y yo rodeo mis ojos. Se mueve un poco para acomodarse mejor y yo suspiro - ¿queres? –me pregunta en un susurro con la cuchara en mano.
― No
― ¿Enserio? Te convidaba –me mira y yo vuelvo a negar. Él se frunce de hombros. 
― Enserio me estas aplastando, Pedro –le digo, mientras mis manos rozan sus piernas por los costados.
― Hey, vos me estuviste mirando más o menos una media hora, así que mínimo déjame comer el helado y después salgo – me dice y otra vez me ofrece una cucharada de helado yo frunzo el ceño y cuando quiero acordar la cuchara ya está en mis labios, y yo la recibo para encontrarme con el sabor refrescante del helado. Lo veo sonreír.
― Basta Pedro –le murmuro.
― ¿Por qué? –murmura él también, otra vez con una cuchara de helado cerca de mis labios, yo entreabro mis labios para recibirla, pero por lo contrario él se lleva la cuchara a su boca y después vuelve a acercarse para besarme intenso y cortamente. Que me mire, me sonríe y yo muerda mi labio inferior.
Dirijo una mirada a la compotera que esta totalmente vacía, él vuelve a llevarse la cuchara a su boca, para después de estirarse para volver a dejarla en la mesa ratona, se dirige a mí y posa sus manos alrededor de mis mejillas, me mira con una expresión divertida y yo solo cierro mis ojos, me vuelvo a ruborizar y al instante siento sus labios con los míos formando un beso lento, todavía con ese gusto refrescante del helado, profundo, que me hace posar mis manos en su espalda y atraerlo más a mí, gime en medio del beso y yo muerdo su labio inferior para que se separe un poquito y que nos encontremos con nuestras respiraciones agitadas, rozo mi nariz con la suya y clavo mis ojos en los de él. 
Vuelvo a cerrarlos fuerte, para que unas lágrimas se me escapen y muerda mi labio nuevamente, lo menos que quería es esto: llorar, llorar delante de él. Limpio mis lágrimas al instante, pero ya es tarde porque lo encuentro serio y preocupado, intentando saber que es lo que pasa.
― ¿Qué pasa Pau? –murmura y yo suspiro, intentando no volver a llorar.
Muerdo mi labio inferior y acaricio lentamente una de sus mejillas, le sonrío chiquito.
― Tenía miedo –le susurro y lo veo fruncir el ceño – cuando me dijiste que la viste hoy a Camila –bajo mi mirada y vuelvo a subirla al instante- ya sé que soy una estúpida, pero me sentí mal por un momento. –no deja de mirarme por un solo momento- y cuando nos besamos termine de darme cuenta de que vos me elegís a mí –le murmuro- como yo te elijo a vos –termino de decir después de una pausa. Trago saliva y mis lágrimas vuelven a salir porque él no dice ni una sola palabra y eso me hace volver a sentir miedo, ganas de salir corriendo y de que me trague la tierra en este instante.
― Te amo –me dice con sus ojos en los míos. Creo que es lo más sincero que me dijeron en la vida. Muerdo mi labio inferior y asiento- siempre te voy a elegir a vos, siempre vas a ser mi mejor opción, mi única opción… solo quiero estar con vos. –le sonrío chiquito- ¿vos queres estar conmigo? 
― siempre quiero estar con vos –le murmuro- pero por un momento me dio miedo, inseguridad, sabes que soy una insegura de mierda.
― Lo sé – me sonríe. 
― Perdón –muerdo mi labio inferior. Enredo mis dedos en su nuca para atraerlo un poquito más a mí- te amo –intento sonar de la misma forma de él para que sepa que en verdad lo amo y que en verdad quiero estar con él, pero a veces los miedos me superan – te amo enserio –él sonríe.
― Te creo –sonreímos y nos volvemos a besar, a demostrarnos todo el amor que nos tenemos. 
Que es mucho.

Las nueve y cuarto marcaba el reloj cuando tocan la puerta de mi departamento y le grito a mi amigo a que abra, yo me encuentro en mi habitación, después de una ducha relajante, merecidísima después de toda una tarde de estudio. Al instante escucho las voces de él, Delfi y ¿Pepe? Sonrío, a él no lo esperaba, pero ahora que se encuentra en casa, quiero verlo, ya. Por eso es que me apuro a terminar de peinarme y salir, con mi sonrisa y mi buen humor.
― Buenas –les sonreí y ellos también me sonrieron. 
― Pochi –me dice mi hermana y se acerca para dejar un beso sentido en mi mejilla - ¿todo bien? 
― Todo bien Pepi, ¿vos? –ella asiente entonces me acerco a Pepe que me abraza un poquito y deja un beso corto en mi comisura - ¿Qué haces acá, genio? –le pregunto divertida.
― Pasaba- sus excusas que no son creíbles y que nos hacen reír a nosotros dos – no mentira, hoy me olvide mis llaves de casa y tuve que pasar por la ventana de la habitación de mis viejos –y ríe – el susto que se pegaron.  
― Ay, boludo –reí - ¿para qué tenes la puerta? 
― Está practicando para chorro –dice mi hermana y yo muerdo mi labio inferior - ¡Estudiando ustedes dos! –dice y yo rio un poquito. Juan se encontraba concentrado juntando sus apuntes.
― ¿Qué te pasa chiquita? De algo hay que vivir –le dice mi amigo y le sonrío – además de la pizza que encargo tu hermana 
― ¿Pizza me vas a hacer? –pregunta Delfi y yo frunzo de hombros.
― Peor, va a pedir –salta Pedro y ellos ríen.
― ¿Te quedas? –le pregunto y el niega sonriente.
― Me está esperando Sonia –le sonrío – yo voy a comer bifecito a la criolla, aprende de So –frunzo el ceño y hago una cara de asco, solo para molestarlo.
― ¡Uh, que rico! Nos vamos todos a lo de esa So–dice Juampi y reímos.
― Bueno, me voy a ir –me dice Pepe y yo asiento.
― Te acompaño hasta bajo –le digo y asiente.
― Mira como hace diferencia, a mí me larga la llave, a él lo acompaña –dice Delfi y yo vuelvo a reír, al igual que Pepe. 
― ¡Es obvio Delfi! –ahora dice Juan y yo muerdo mi labio inferior.

Abro la puerta del edificio y lo acompaño hasta fuera. La noche esta fresquita y estrellada.
― Bueno, nos vemos mañana –le digo y él asiente con su sonrisa
― Avísame si andas por el barrio mañana así nos vemos, si no, a la nochecita vengo –elevo una ceja- mañana voy a estar un poco complicado con un trabajo que tengo que entregar –asiento- pero unos mates con mi… casi novia –largo una carcajada- puedo –dice con una sonrisa y termina riendo.
― Sos un idiota –lo abrazo y le beso efusivamente una de sus mejillas, ahora él también me abraza y nuestros rostros se encuentran a escasa distancia, mi nariz roza la suya y yo juego con esta, mientras sonrío – seguro vaya a casa de Zai, así que después te mando un mensajito - asiente.
― Me dan muchas ganas de  -hace una pausa y yo levanto una ceja divertida- decirte mucho lo que te amo –me dice murmurando y yo rio – no digas nada, soy un tierno.
― Sos un cursi –le digo y él ríe – pero te amo –sonríe – y mucho eh.
Nos sonreímos y volvemos a unir en un beso profundo, lleno de amor.
― ¿Sabes que estaba pensando seriamente mientras me besabas desaforadamente? –pregunta con una sonrisa divertida, para que yo ría y le pegue en su hombro. 
― Basta Pedro, ¿Qué es eso de “desaforadamente”? estás loco – vuelve a reír - ¿y que pensabas? 
― En que por ahí… mañana te podrías quedar a cenar en casa –me dice con una mueca- ¿queres? 
― Y cuando Anita venga y me pregunte que somos nosotros dos ¿Qué le digo? Casi novios-pregunto y él ríe.
― Es una buena opción –dice y yo muerdo mi labio inferior- es solo si queres… podemos esperar sino.
― Esperemos –le murmuro y dejo un beso en sus labios – mejor te venís vos a casa y cenamos los dos.
― ¿Pizza? –pregunta y largo una carcajada.
― Juro cocinarte –le digo con mi sonrisa- enserio.
― Mmm bueno –me dice – chau –me besa fugazmente – te amo.
― Te amo –le murmuro para besarlo otra vez y que se vaya.
Que sonría, muerda mi labio inferior.
Y entre a mi departamento. 

Continuara…
Larguiiiiiiiiiito y lindo ¿no?
Estos últimos once capítulos van a ser largos, y voy a ser el intento de subir uno todos los días, y si es necesario dos. 
Espero sus comentarios bbs. 

JusPauliter. 

3 comentarios:

  1. Que lindo capitulo bo quiero que s termine ya.. pero bueno me encanta esta novela!!!

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  2. muy bueno te tomo la palabra de que subas uno todos los dias y si teolvidad de subir un dia subi dos besos espero el siguiente

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